jueves, abril 09, 2009

Mejor en latín.


Durante esta Semana Santa estoy estudiando para el examen de Sintaxis, y confío en hacerlo hoy pese a la salida de anoche. El que crea que no se puede combinar estudio y fiesta está en un error, siempre que ambos campos se equilibren. Yo, con gran deleite, he descubierto que, pese a ser el examen fuerte del curso por así llamarlo, se me está haciendo bastante ameno. Es mucha información, pero ligera, de contenido práctico y que todo el mundo debería conocer al margen de que vaya a examinarse de ello.

Es por esa circunstancia que me ha escandalizado más la barbaridad que descubrimos anoche. Durante muchos siglos el latín fue la lengua culta por excelencia, por eso resulta curioso encontrar un pub cuyo nombre esté bien escrito en latín pero luego, en su propaganda, no sepa escribir en español. Divinus Nox (aunque por el otro lado de la tarjeta pone Divinux) Y no os estoy hablando de un error leve, sino de uno de esos que cuando se encuentra en un examen, no importa la materia que sea, el profesor no debería seguir leyendo más. Reza: Las mejores fiestas y el mejor "hambiente" te esperan. !!!!! Vamos a ver, no estamos ante un término infrecuente. Incluso para quien no coja un libro en su vida y solo vea la tele, al menos tendría que sonarle de Ambi-Pur. Y, ya que van de latinistas en el antro, al menos podrían saber que Ambiente viene de Ambiens, Ambientis, por lo cual el término ha sido traspasado prácticamente sin cambios desde la lengua muerta hasta la nuestra.

No contentos con ello, luego ponen: Ven a "conocelo". !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! No, no puede ser. En todo caso sería conocerlo, con el infinitivo seguido de un referente pronominal átono, si no recuerdo mal. Otra cosa sería Ven y conócelo. Propongo a la gerencia del pub el que me contrate para supervisar sus tarjetas, quizá a cambio de alguna copichuela, sin garrafón a ser posible. Yo solo he estado una vez allí, y el hecho de que pusieran pachangueo del más duro no les exime de respetar un poco nuestra gran lengua. Si a los clientes habituales no les importa eso, que no pretendan atraer a los demás con una propaganda tan ofensiva. ¿Para qué gastar dinero allí?

Y, lo que más me preocupa. Habida cuenta de que en Semana Santa León está llena de extranjeros... ¿Este es el mejor modo de enseñar idiomas? ¿Qué pensarán los Erasmus que acuden a mi facultad? ¿Qué pensarán esos alumnos de la Universidad de Whasington que han venido aquí a aprender castellano de calidad? Oh, por Libia, tengo que llevar esta tarjeta a clase para que se descojonen mis compañeros filólogos, los profesores e incluso podría entregársela a Salvador Gutiérrez para que la lleve a la RAE y así certifiquen la imparable decadencia en la que nos encontramos, la ola de palurdismo que parece no tener fin y me lleva a plantearme cada vez más la emigración (bueno, los bares convertidos en cámaras de gas también ayudan a ello) Entre el hambiente y Casa Benito, con sus cerdas vociferantes, casi dan ganas de no salir de casa.

Pero bueno, no todo es malo, lo cierto es que progresivamente vamos a sitios de mayor calidad, y anoche al menos disfrutamos una pequeña célula de amigos, anticipo de lo que vendrá hoy, y además pude ver a mi prima Car, a Carli y el resto del gang. En fin. Habrá que cumplir con Genarín. Total, a él no le importaba mucho la sintaxis...

martes, abril 07, 2009

Cuestiones desde la holganza.


¿No os da la impresión de que tanto cambio de ministros ha robado un poco de protagonismo al esperado encuentro de Zapatero con Obama?


Habida cuenta de que, como ministra de Sanidad, Elena Salgado le declaró la guerra a las hamburguesas XXL, ¿ahora como ministra de Economía se opondrá al 2x1 en McDonalds como medida para combatir la crisis?


¿Por qué no me meto ya en política si es un empleo que te permite estar cobrando desde que te dan tu primer cargo hasta casi el día de tu muerte?


¿Por qué han tardado tanto en echar a Magdalena Álvarez?


¿Por qué han tardado tanto en darse cuenta del despropósito que era meter a la Universidad en ese invento de Ciencia y Tecnología?


Ahora que Ángel Gabilando, rector de la Autónoma, es ministro de Educación y Universidades, ¿cabe pensar algún giro en el Plan Bolonia? En todo caso, siempre mejor un filósofo antes que una científica...


¿Puede tener esperanza el movimiento LGTB en el hecho de que Trinidad Jiménez sea ministra de Salud y Políticas Sociales? (no tengo la respuesta, pero espero que sí)


¿Alguien pensó de verdad que iba a crearse un ministerio de Deportes?


Ahora que Ángeles González Sinde, presidenta de la Academia de Cine, se pasa a ministra de Cultura, ¿va a conseguir de algún modo levantar la casa que presidía? ¿Quién nos dará la brasa ahora en las galas de los Goya? ¿Podremos seguir descargando películas sin riesgo de ir a la cárcel? (Aunque sean americanas...)


¿Cuántos segundos tardará Jiménez Losantos en vincular ese nombramiento al peloteo de los titiriteros al Gobierno, augurando un gran expolio en las arcas del ministerio?


Si al final Losantos se marcha a compartir programa con César Vidal, ¿no sería mejor que lo hicieran en plan dúo cómico, como Martes y Trece?


¿Es verdad que la nueva ministra de Cultura fue guionista de Mentiras y gordas, o me ha engañado la Fotogramas?

domingo, abril 05, 2009

Elogio de la locura (II)


El otro día lo comentaba con mi compañera Esther: mucho más satisfactorio que te obliguen a leer libros durante la carrera, como el Quijote, es que esta misma te descubra nuevos caminos en los que elegir a gusto, por mero placer. Yo siempre me he sentido atraído por el Humanismo y Renacimiento, y durante este curso lo estamos estudiando por duplicado o incluso triplicado, según diversas ópticas. Por ello esta semana saqué el Elogio de la locura de Erasmo de Rotterdam.

Comienzan unos días que se suponen de recogimiento, al menos según el punto de vista desde el que se miren. Si uno no es religioso, le puede parecer una locura ver a todos esos tipos, muchos de los cuales ni siquiera serán creyentes, desfilando con capirotes. Pero si hay algo que se creó ya como auténtica chaladura, como una especie de procesión pagana, versión cateta, es la cofradía del Genarín. Hace un par de días se estrenó una película sobre esto mismo, no se si de ficción o documental. Lo cierto es que he sabido de tantos proyectos, acabados o no, en relación a la figura de ese pellejero, putero, o lo que fuera, que me pregunto si en esta ciudad es que no habrá ningún tema más interesante... Pobre Genarín, creo que ni en sus peores delirios alcohólicos se hubiera imaginado lo que iban a montar alrededor suyo en el futuro. ¡Un verdadero elogio de la locura, al que me sumo cada año con mayor reticencia!

En fin, procuraré disfrutar de las vacaciones, aún bajo la matraca incesante y monocorde de las trompetas y tambores...


PD- Os recomiendo vivamente este libro para este período, es corto y es un buen revulsivo ante tanto oscuro catolicismo. ¿Quién dijo el otro día que España necesitaba una transición... pero desde el Concilio de Trento?

sábado, abril 04, 2009

Vampiros light.


Antes de que al fin os hable sobre el Elogio de la locura de Erasmo de Rotterdam, os comentaré algo sobre una película que ayer comencé a ver e, ironías de la vida, abandoné justo cuando comenzaba la acción. Se trata de Crepúsculo, basada en un best-seller que de todos modos no iba a leer. Lo más obsceno de todo el filme, a mi entender, es el cameo que hace su autora, Stephanie Meyer. En la barra de la cantina del pueblo, sentada mientras sigue escribiendo sus ladrillos en el portátil, pide un rancho como si fuera una alegre palurda más, cuando podría comprarse ese bar y diez más si fuera necesario...

La autora es mormona, y puede que eso se refleje tanto en el terreno de la castidad como en la extraña unión familiar que tienen los vampiros. Se supone que son una familia, un padre adoptivo y los hijos, aunque en realidad los hermanastros están liados entre sí, excepto el héroe, faltaría más. Entre todos habrán acabado con la provisión de polvo de arroz para embadurnarse el rostro, de ahí deduzco por qué esta película no fue nominada el Oscar al Mejor Maquillaje. Y, por lo que se refiere al primer punto, me resulta curiosa la tendencia de la actriz Kristen Stewart a la hora de escoger sus papeles. En las dos últimas películas que le he visto, siempre acaba en bragas y sin obtener ningún favor sexual de su partenaire, bien porque sea un vampiro, como es el caso, o porque esté pirado (en Hacia rutas salvajes)

Durante media película vemos un desarrollo similar a High School Musical, sin canciones, con su personaje llegando nuevo desde el árido estado de Arizona al boscoso de Whasington. Durante la otra media, asistimos a una historia de amor cuya escenografía recuerda, en cierto modo, a Tigre y Dragón por la tendencia de ir dando saltitos entre los árboles. Lo cierto es que el filme apenas tiene efectos especiales, pero cuando los saca hay que echarse a temblar. Yo fui tomando la decisión de dejar de verla en el momento en el que los vampiros se ponen a jugar al béisbol (demostrando que, por mucho vegetarianismo y mucho Debussy aún pueden divertirse como el yanqui medio), y el resultado parece un videoclip de zapatillas deportivas o algo así. Al menos en ese momento al fin aparecen los malos, que distan de dar miedo: entre ellos hay un negro al que parece que han puesto un mocho en la cabeza...

En fin. No se cómo acaba pero tampoco me importa, así al menos no tendré que ver ni la segunda entrega ni la tercera (esta quizá dirigida por el que rodó El orfanato) Ay amigos, menos mal que me negué a acompañaros al cine para ver esto; aún espero que vuelvan aquellos buenos estrenos navideños, aunque quizá haya que esperar hasta El hobbit...

viernes, abril 03, 2009

Elogio de la locura.

NOTA- Tenía escrita esta entrada pero he perdido la conexión por culpa del teléfono fijo, que por lo visto da interferencia con la línea de Internet. Como me niego a repetirla, al menos hoy, me limitaré a escribir esto a modo de explicación y advertir que, a partir de ahora, va a ser muy poco probable que os conteste al fijo al menos estando yo solo en casa. Si no lo estoy, eso ya queda fuera de mis competencias. Como sea que esto no es algo de lo que yo tenga la culpa, el que se hagan cambios en mi perjuicio, solo me cabe exhortaros a que utilicéis el móvil, que es un invento bastante más de futuro.
¡Esto sí que es una locura!

martes, marzo 31, 2009

Viejo, ¡pero macho!


Terminé con los dedos un poco cansados tras el examen semidesnatado y a la boloñesa, pero aquí estoy para acabar el mes y chotearme, dentro del respeto que me inspira eso sí, del bueno de Clint.

Sigamos con la comparación entre Milk y Gran Torino. De la primera dije que me entusiasmó aunque mucho de eso se debiera a factores extacinematográficos, claro. Con la segunda, si en algunos momentos se me hace intragable, puede que sea por la misma causa. No es que me desagrade del todo la personalidad de Walt Kowalski (por cierto, ¿el apellido es casualidad?), tenemos puntos en común como la desconfianza ante la Iglesia o la falta de prejuicios hacia el alcohol. Pero, siendo yo masculino, su modelo de masculinidad creo no compartirlo demasiado.

Veamos, tenemos al pequeño Tao, o Atontao (me hubiera gustado ver a Constantino Romero doblando esto), ante el cual se abren dos vías para alcanzar su condición de macho: la una, negativa, viene por parte de la banda callejera liderada por su primo, ¡menudo primo por cierto! Con lo que quiero yo a los míos... La otra, positiva recíprocamente, la de maestro gruñón y discípulo que parece un poco corto al principio. Ahí es donde entra la catarata de tópicos. ¿Por qué debe uno ser medio retrasado o marica solo porque le guste leer o la jardinería? Ante eso hace falta una terapia de choque, y quién mejor que el ex-sargento de hierro para dársela. Ritos de virilidad: chapucillas caseras de hombres, trabajar en la construcción (algo que en España ya no sería posible), hablar rudamente en plan hijoputa paquí hijoputa pallá... ¿Irse de putas? No, no, a tanto no llega la película. Pero, ¿no hubiera sido gracioso? Imaginemos que en vez de Darth Vader le dobla Torrente: ¡Chinito, chinito! ¡Ven aquí, atontao, que nos vamos a ir con unas putillas...! En vez de eso, Clint le ayuda al cortejo de una tal Yogur, ¿y gracias a qué? Pues gracias al tótem supremo de su masculinidad, desde luego, el Gran Torino.

Pero bueno, insisto que la película me ha gustado y debieron ser más justos en los Oscar con ella. Ahora mismo Mr. Eastwood sigue incansable, rodando una película sobre Nelson Mandela con otro viejo compadre, Morgan Freeman. Ah, y recibió la Palma de Oro de Honor en Cannes. Aprovéchala pues la mereces, vaquero...

lunes, marzo 30, 2009

Esto sí que es un crepúsculo.


En Gran Torino, Clint Eastwood afronta la que dice será su última interpretación. El personaje, la historia, todo adquiere un marcado carácter crepuscular. Sin embargo, a Clint ya le han dado dos Oscar, así que este año no tuvo suerte. Gracioso hubiera sido ver luchar a Sean Penn (a quien le brindó su primera estatuilla) en el papel de Harvey Milk contra el viejo Walt de Eastwood y sus incontables expresiones homófobas. Cuando acaba la película al menos ha logrado superar su fobia a los asiáticos, y se extrae la moraleja de que algunos prejuicios, si no todos, pueden arrinconarse incluso cuando uno ya no está para aprender mucho.


Claro que, ¿qué se puede esperar de los habitantes de un pueblo o pequeña ciudad, multicultural eso sí, del medio oeste americano? Pues encontrar la misma clase de palurdos que acabaron con su protegida Hillary Swank en Boys don´t cry. Yo considero que tanto Gran Torino como Milk son películas clásicas a su manera; la primera es una tragedia clásica con valores clásicos; la segunda una biografía (también trágica) clásica, pero cuyos valores (¡faltaría!) no lo son. Walt Kowalski y Milk son hombres de valores, por los cuales están dispuestos a llegar a las últimas consecuencias.


Clint Eastwood es tan buen actor como director, un artista a su manera. Republicano y un poco chapado a la antigua, sí, pero eso no le inhabilita como creador. Me gusta tanto la película como el personaje, quien pese a ser muy diferente a mí en el fondo me provoca compasión, como supongo que pasará con el resto de espectadores. No me parece una obra maestra, eso sí. Básicamente por lo trillado de su argumento. Historias de superación y redención, en plan maestro y discípulo, ha habido muchas y esta no es la mejor, en parte por su cascada de tópicos y la predicibilidad con la que transcurre una historia por otro lado contada con mucha garra. Me gusta más su concepción como western crepuscular, el último duelo del vaquero. Hubo quien dijo, en principio, que esto iba a ser una aventura más de Harry el Sucio. No les faltaba cierta razón, pero no es así. Eastwood nunca se tomó muy en serio esas películas, las consideraba simples entretenimientos de acción. Nunca he llegado a ver una peli de esas entera, pero el personaje me parece bastante paródico, cosa que no ocurre con el venerable viejo veterano de Corea que se sumará a una larga lista de personajes emblemáticos.


Mañana si puedo diré algo más sobre la película, ahora me voy a repasar y por la noche a ver a Rajoy (ah, no, esto último es mentira; y puede que lo primero también. ¡Quién sabe!)

sábado, marzo 28, 2009

Sueños de cine.


Ya he comentado aquí en alguna ocasión que no suelo recordar, al menos de manera nítida, mis sueños; no obstante, si alguna vez lo hago acostumbra a ser como para echarse a temblar. Y no porque sean pesadillas, antes bien lo contrario. En el sueño de anoche, por ejemplo, lo escalofriante es que no se ha cumplido y dudo que se vaya a cumplir. Estaba con una mujer a la que conozco, nadando en el mar. ¿Hacia dónde? No se. ¿Importa eso? Y no penséis que se trataba de un sueño húmedo, pese al agua. Ambos llevábamos bañador y no hubo contacto entre nosotros. No necesito ser Freud para interpretarlo, conociendo la identidad de la muchacha se que se relaciona con este fin de semana, que podría haber sido muy distinto de lo que va a ser.

¡Pero hay sueños que sí pueden cumplirse, amigos! Como los que tenía cuando ingresé en ese hospital reconvertido en escuela de cine. Aquí os dejo un par de enlaces a artículos de blog relacionados con la serie Pigmalión. Espero que os gusten y que entre todos podamos llegar a alcanzar estos sueños de cine. Largo ha sido el camino como para abandonar ahora...





viernes, marzo 27, 2009

La metáfora de la espicha.


Como no quiero entrar en lugares comunes ni describir algunos espectáculos poco edificantes que vi ayer, diré que en una espicha de Filosofía y Letras también hay momento para ponerse filosóficos y, sí, literarios (se admiten aplausos)

Como ejemplo os pondré esta metáfora by Santi, una que acaba de venir ahora a mi mente emponzoñada. Al que la adivine se le invitará a degustar un canuto en la del año que viene. Y es: Si quisieras conquistar una ciudad sitiada, ¿cuál sería tu estrategia? ¿Una acción directa y rápida o un cerco prolongado que le ayude a caer? Según el contexto puede sacarse fácil...

Yo me lo pasé bien, pero eso sí: una al año no hace daño, dicen, pero eso de que no hace daño... Ja, ja. Lo dejaremos en una, que no quiero unirme a esa otra Generación del 27 de Jim Morrison, Kurt Cobain, etc. Así que no abuséis mucho el fin de semana... ¡Y que no se os olvide ver el trailer de Pigmalión y difundirlo!


PD- Hopewell, dicha metáfora quedaría bastante bien en boca de algún que otro personaje de la serie...

miércoles, marzo 25, 2009

El juego ha comenzado.




Esta es la puerta de entrada a un nuevo e ilusionante proyecto, que me ha creado una sensación como la que no tenía desde dos años atrás (y, a diferencia de Vagos y Maleantes, aquí no podrán venir con el soniquete de es que es muy cutre) Os invito a ver el trailer, degustarlo y difundirlo a través de los procelosos mares de la comunicación cibernética. Fue un proyecto surgido casi de la nada, y creo que ha nacido con suerte. Así sea.

lunes, marzo 23, 2009

Serie Z.

En cine hay varias maneras de realizar una historia del género fantástico de capa y espada, ya sabéis a qué me refiero. Puede ser una adaptación literaria decente, incluso buena (El señor de los anillos), una adaptación literaria que empeore incluso la mediocre novela de la que surgió (Eragon), una horrible adaptación de juego de rol (Dragones y Mazmorras) o una película de argumento original pero no por ello menos acojonante (Outlander) Si me olvido algún ejemplo recordádmelo, please.
Ahora voy a hablar de una adaptación de videojuego, algo que le encanta a Uwe Boll, considerado como el Ed Wood de este siglo. Con En el nombre del rey hace méritos para ese título, desde luego. Arrastra una mala fama que yo ya conocía, sin embargo no me impidió ver la película, porque soy fanático del género incluso en sus más ínfimas muestras. No salí defraudado respecto a la (poca) calidad. No obstante, mereció la pena perder el tiempo con ella aunque solo fuera para disfrutar con sus abundantes dosis, no se si autoconscientes o no, de surrealismo.
La película está hecha como de retales de la gran obra de Tolkien: hay un remedo de las minas de Moria, otro de cualquier bosque encantado de la saga y de hecho sale el tío que hacía de enano Gimli, ahora imitando a Gandalf. La palma se la llevan no obstante unos bichos que quieren parecerse a los orcos pero apenas enseñan su rostro, supongo que para que no se vea lo cutres que son sus caretas. Paso a hablar del reparto, porque es alucinante, te puedes encontrar de todo: desde Burt Reynolds haciendo de rey hasta un Ray Liotta muy maquillado, pasando por Terminatrix de amazona amortizando escote. Lo cierto es que la historia tiene un montón de personajes, y una trama que no se sabe por dónde cogerla, con anagnórisis o reconocimiento incluido. Por no hablar de ciertos desfases espacio-temporales... Se supone que está situada en el medievo, en un reino imaginario. Pues bien, el héroe usa un boomerang, que si no recuerdo mal procede de Australia. En un momento dado salen unos tíos vestidos de ninja, haciendo artes marciales. Y lo mismo se invoca a Dios que luego se habla de dioses... Last but not least, está el tema del diálogo. Este fin de semana hemos estado trabajando con los de la serie, y sabemos la gran importancia que tienen para un guión sólido. Pues bien, aquí son risibles. No por hablar en estilo medieval uno tiene por qué sonar ridículo...
Así pues, os invito a ver este filme solo si queréis comprobar tanta desfachatez; si no, probad con El luchador: en esta, otro actor acostumbrado a la serie Z sostiene sobre sus hombros el peso de una película que corría el riesgo de quedarse en telefilm. Alabemos su resurrección, aguada por el gran Harvey Milk.

sábado, marzo 21, 2009

Homo sapiens.


El jueves, dando un paseo por el Fontún con mi familia, me salió la vena abrasadora, pues hacía bastante que no subía al monte. Así pues, encontré un hueso que no se identificar muy bien, supongo que de oveja, totalmente limpio y liso merced a alguna alimaña, imagino. Desde luego que me recordó al de 2001: Una odisea en el espacio, película que por otro lado solo he visto una vez y me dormí a la mitad. Pero me lo guardé para emular a nuestros ancestros, sobre todo antes de cortarme el pelo. Me lo corté ayer y tampoco es que me esquilara como un burro, pero al menos ahora ya no parezco un hobbit. Supongo que pensaréis que en la foto sobra la luz eléctrica. Bueno, puede ser un primitivo transportado en el tiempo...
Ayer sí que tuve un acto realmente primario. Estaba compitiendo a inflar globitos de chicle con una amiga. Sea porque el chicle era muy pequeño, o mi lengua mi grande, era incapaz, así que en una de estas al soplar le escupí el chicle, que se quedó pegado en su melena. Y no os creáis que me lo tuvo en cuenta, más bien se estuvo descojonando por la circunstancia. En mi descargo he de decir que no estaba bebido, que me moderé porque si no hoy no estaría escribiendo a estas horas, ni tampoco más tarde cuando me ponga con cosas más serias. Pero bueno, la colección entera de fotos Homo sapiens quizá la cuelgue en Facebook, aún a riesgo de perder algún contacto.

jueves, marzo 19, 2009

La feria de las vanidades.

Esta tarde tuve una extraña sensación al ir a clase. Me dio la impresión de que, de entre todos los (numerosos) jóvenes que ocupaban el autobús, mi compañero Santi y yo éramos los únicos que íbamos a clase, o al menos que llevábamos mochila y sin botella dentro. Tendríais que haberme visto intentando leer a Petrarca mientras a mi alrededor se disertaba sobre hacer subastas de chicas o algo sí. ¡Subasta! Sí, como en una feria, no se si feria de vanidades como en el título o feria de ganado. ¿Qué opinaría el humanista italiano de todo esto? Él se pasó años dando el coñazo con Laura, y gracias a ese frustrado amor tenemos su legado en un genial Cancionero. De haber vivido hoy, quizá se conformaría con ir a ver si las damas estaban más vulnerables a cierta hora (Como el anuncio: El alcohol te hace más vulnerable...) Y en vez de hacer sonetos, puede que desvariara en un blog como yo.
No se. Yo tampoco estoy por criticar mucho porque la semana que viene, supuestamente, será la espicha de Filosofía, pero si yo voy será en unas condiciones que no atenten contra mi dignidad (término que tomo prestado de uno de los personajes de nuestro proyecto en marcha) Al menos no me herniaré por mover el culo unos metros para que luego el campus no parezca el de Gaza hace un mes o así. Pero bueno, hoy había una multitud digna de un motín, y los pocos que entraban en mi facultad lo hacían para vaciar el depósito antes de llenarlo de nuevo. Nosotros tuvimos Tradición Clásica, pero ni el ambiente ni el tiempo incitaban a bucear en mitos como Troya, la Odisea o Alejandro Magno. Finalmente acabamos la tarde en el Cafelito, gozando de una charla intelectualmente más estimulante al son de la música de jazz; cualquier día entrará Woody Allen por la puerta para unirse a la misma (Es que... Es que... Es que... Lo que yo no entiendo es...) ¿No sería gracioso que en una próxima película situase un tablao flamenco en León? Todo es posible.
Por cierto, irónico hubiera sido cursar la asignatura antes citada en Primero de carrera. Por entonces ideé un guión con no pocas similitudes con el mito de Odiseo: después de un largo viaje, toca el regreso a Ítaca...

martes, marzo 17, 2009

La foto viene al pelo.


He aquí un auténtico lince, en su hábitat de Skansen. Supongo que en Suecia estarán protegidos, como en España. El término lince se puede aplicar también de forma metafórica a una persona avispada; sospecho que no es el caso de quien haya asesorado a los obispos en su campaña contra el aborto. Y deduzco que no pertenecía a Greenpeace ni a Ecologistas en Acción...

Y desconozco, aunque me gustaría saberlo, de dónde ha salido el dinero para pagar esa peculiar campaña. En el fondo, yo creo que todo es un problema de educación. Den una educación afectivo-sexual más eficiente (al menos mejor que la que recibí yo) y el problema se irá solucionando, no solo ese sino también la transmisión del VIH y otras ITS. Yo no se qué campaña es más boba, si esta o la del rap del condón. La balanza está equilibrada... Me gustaría saber qué opinarían los linces si pudieran hablar. Quizá que el peligro de extinción en que se encuentran podría solucionarse con la extinción de la propia raza humana. En todo caso, seguiré leyendo a Darwin, que de esto sabía bastante.

domingo, marzo 15, 2009

Fin de semana cazurro. (II)

Ayer a última hora del día quise escribir unas líneas sobre lo que me está pareciendo el fin de semana cazurro del título, pero llevo un par de noches cansado cual abuelo, durmiendo como un tronco (la vagancia es un vicio que no todos pueden permitirse) y, por compensación, aprovechando bastante bien el resto de la jornada.
No ha habido pues, tras tanto viajecito, momento para aburrirse. Junto a todos los amigos con los que he estado, que también son compañeros de clase, asociación o proyecto, me ha entrado una sensación regeneradora, muy positiva. Como si un avance en todos estos campos surgiera para hacerse imparable. Y puede que lo sea. Solo me faltó salir anoche, pero, ay amigos, ya dije hace una semana que las juergas casan mal con el trabajo, ya no solo el estudio, y en ocasiones deben ser sacrificadas. No es algo relacionado con hacerse más mayor, quizá sí con hacerse más maduro. No se si me explico bien, pero da igual; lo que quería era escribir un poco en el blog, que eso también es un descanso entre actividades varias. Espero que paséis una tarde de domingo tan útil como la que yo espero pasar (excepto si estáis con resaca, en ese caso solo deseo que la paséis como mejor podáis...)

jueves, marzo 12, 2009

Fin de semana cazurro.


Repito: ¡Fin de semana cazurro! Parece la rutina, ¿no? Qué va, ahora mismo es una novedad. Llevo un mes pasando los fines de semana fuera de León, entre Zaragoza, Estocolmo y Madrid. Tres destinos que, en diferente modo, me han marcado hasta tal punto que ahora me parece estar al comienzo de un nuevo ciclo. Sí, en serio; quizá exagere, puesto que esta semana está siendo un poco rara, pero así lo creo. Por ello, es hora de iniciar nuevos experimentos y desechar otros que han demostrado ser inútiles o, aún, poco maduros.

Cambia el clima, también, y por ello creo que es hora de que me corte el pelo al menos parcialmente. También me gustaría, a sugerencia de mi amigo y compañero Santi, hacer un poco de ejercicio para contrarrestar los indicios de fofez que pueden ir a mayores. Le puedo proponer que me acompañe, aunque al hacer footing cuesta seguir mi ritmo de tortuga reumática (aunque en la Wii no me fue nada mal...) Es tiempo de sorprenderse a uno mismo: he comenzado a leer El origen de las especies, libro que cuando lo compré hace una década no lo quería ni para pisapapeles. También, gracias a la asignatura de Tradición Clásica, que contiene una revisión de las sagas épicas griegas y romanas, creo que ya se cuál es la aportación que quiero dar este año a mi propia saga de los Abrasadores: hay dos planos en la misma; uno en el futuro, que es donde salgo yo con mis primitos, y otro en el pasado que es más rollo épica tradicional. Me gustaría desarrollar este último, tomar notas en plan genealogía, que es donde más pudiera dar rienda suelta a mis influencias tolkenianas y, remontando el tiempo, también de la Antigüedad clásica. Es decir, no me pondría a escribir el segundo libro, pero sí haría copias del primero para pasarlo a alguno de vosotros y que lo leáis, y de paso echarle un ojo yo también.

Esta última idea es más de verano que de primavera, desde luego... Ja, ja. Porque lo que es esta semana, habrá que seguir dando caña a la carrera. Y disfrutar un poco de esta pequeña y mediana ciudad, claro, de la cual no me he olvidado.

martes, marzo 10, 2009

Escandinavia.


Acabo de bajar en el bus con una joven profesora polaca que ha venido a darnos un seminario sobre la literatura creada por mujeres a lo largo de la historia de su muy católico país. La conclusión a la que llegó, y es algo que también podría aplicarse a la literatura lgtb, es que más allá de las etiquetas lo que importa es que sea buena o mala literatura.

Le comenté que una de mis ideas para el futuro, tras acabar la carrera, era la posibilidad de trabajar en alguna universidad extranjera, aunque sin especificar que el este de Europa no es que sea una zona que me atraiga mucho, merced a la aún devastadora herencia comunista. Este año, si el gobernador de Libia así lo estima, comenzaré el tercer curso y creo que ya es hora de ir mirando un poquito para adelante. Esta es una mera idea; no la toméis como oráculo ni tampoco como desprecio hacia los familiares y amigos que tengo tanto en León como en el resto de España. Mi elucubración es, simplemente, que tras cinco años aquí puede que tenga ganas de nuevos aires. Lo que luego suceda solo lo saben las Moiras, ¿verdad Hopewell?

Sobre todo, creo que sería bueno para mi inspiración (depende del sitio también, claro) No es que aquí no escriba, ya veis que en este blog suelo hacerlo cada par de días, pero me falta algo... Creo que estoy acumulando un montón de experiencias vitales que me inspiran pero que, luego a la hora de plasmarlas en papel, necesitaría un ambiente más neutral para llevarlas a cabo. Como Truman Capote, que solía irse al extranjero para escapar de las distracciones neoyorquinas (salvando las distancias, desde luego) Quizá el problema no sea el ambiente sino yo, pero bueno, ese ya sería otro punto a tratar.

De lo que os iba a escribir antes de ir a Madrid era del ciclo escandinavo. No me refiero a las sagas, a esos precedentes de Tolkien con Odín y toda su troupe liándola parda, no, sino a mi propio ciclo escandinavo. De cuando hace más de diez años fui a Finlandia virgen (del todo, honesto es confesarlo) y en el intervalo hasta el viaje a Suecia muchas cosas han cambiado, la mayoría a mejor por suerte. Solo me faltan Islandia, de la que ya hablé, Dinamarca y Noruega. Creo que es hora de pedir asesoramiento a Paconcio el Vagabundo, ducho conocedor de estos ambientes. Eso sí, no estoy hablando ahora de irme a vivir allí, nope, tan solo de visita. Un objetivo bastante asequible, creo yo; no es como esas metas que te pones solo por motivarte, como ganar el premio Nobel o el Oscar. Aunque este año me esté dando por los viajecitos a nivel nacional, prefiero ahorrarme algunos de ellos si es para en el futuro poder hacer esos otros.

Esa es mi idea, el resto ya lo decidirá el fatum.

domingo, marzo 08, 2009

Islandia.


Acabo de venir de Madrid, pero no voy a hacer referencia a mi estancia, sino a una lectura en la que me zambullí entusiasmado cuando los compromisos sociales me lo permitían. El tema de la misma, por cierto, está relacionado con el del post que iba a colgar antes de partir, y que al final lo haré la semana que viene.

Y no se trataba de un libro, sino de una revista: la Lonely Planet dedicada a Islandia. No solo ha logrado enamorarme del país sin haber estado, también incluso me ha sugerido alguna idea de tesis doctoral, aunque aún es pronto para ello. Y, en un momento de especial lucidez, me vino a la mente una metáfora en relación con ella. O tal vez una personificación, de la que yo mismo sería protagonista. Islandia, la tierra de los contrastes. Hielo por fuera, lava por dentro. La antítesis. Un oxímoron, como en el verso de Blas de Otero: Ardientemente helado en llama fría... Pensé que, de hecho, bien podría identificarme con esa isla ya que, en algunos momentos más que en otros, puedo mostrarme frío, pero por dentro es una sensación distinta la que creo que emana de mi ser, y no lo digo solo con connotación erótica.

El fuego es un elemento muy común en mis escritos. Por eso, en Los Abrasadores doté a mi personaje de la condición de Guardián del Fuego, y los volcanes son asimismo importantes: a través de uno se llega al Umbral hacia un mundo paralelo e inviolado, aunque ese pasaje no lo haya escrito aún, claro.

Bueno, espero algún día poder ir a comprobar esa inmensidad de contrastes en persona. Por ahora me toca volver a clase, y antes un chiste fácil: país curioso en todo, al norte de Islandia hay un museo llamado Faloteca, dedicado... pues al falo (pene, en lenguaje más común) ¿De qué manera se anunciará? Espero que no con el cartel Este museo es la polla...

viernes, marzo 06, 2009

Coda viajera.

Causas ajenas a mi voluntad me impiden escribir el post que tenía planeado, así que os emplazo a revisar las dos entregas de las crónicas suecas y nos veremos a mi vuelta de Madrid. Sí, vuelvo a viajar aunque esta vez no con muchas ganas. Lo hago por un compromiso que hice y que, como suelo hacer en la medida de lo posible, quiero cumplir. Ya es poco probable que vuelva a viajar hasta al menos después de Semana Santa, además después de mi estancia en Estocolmo creo que debería abusar menos de periplos nacionales y guardar algo para los internacionales. De eso quería haberos hablado, pero mejor lo haré la próxima ocasión.

jueves, marzo 05, 2009

Dop (II)






Creo que me quedé en Skansen, sitio del que tengo aquí un librito en español de la visita de mis padres en octubre; pronto le echaré un ojo. Es un parque natural dentro de la misma ciudad de Estcolmo, que contiene dentro una gran variedad de edificios antiguos, establecimientos típicos y una especie de zoológico con diversidad de animales escandinavos. Abría a las 10, y ahí estábamos nosotros de entre los primeros clientes (porque cobran entrada, pero eso no me parece mal; al menos ahí no intentarán venderte hachís como en el Retiro...) Ni que decir tiene que estaba todo nevado y, lo que es más peligroso, helado. Fue un gran mérito salir de allí sin habernos descalabrado ni una solo ocasión, con la cantidad de placas de hielo que había a lo largo de vericuetos y cuestas, pues Skansen se halla emplazado en una colina.
No disponíamos de excesivo tiempo, por lo que fuimos directamente a los animalitos. Primero los de granja: caballos, ovejas, etc. Y luego ya los salvajes: lobos, bisontes, jabalíes, renos, alces, focas, linces... Faltaron los osos, que estaban como es lógico hibernando. Pero esos también los tenemos aquí en León, ¿no? Tomamos un hot dog en un chiringuito, son muy curiosos allí: pan bimbo de perrito y una salchicha delgada y larguísima, que se sale por todos lados. Hablando de esto, cuando sobre mediodía nos dispusimos a regresar, el parque estaba mucho más animado: habían colocado fogatas para calentarse, que la gente usaba para tostar las salchichas como si estuvieran en un pic-nic veraniego (y qué duda cabe que durante esta estación así lo usarán) También había unos trineos tradicionales, aquí me veis en la foto posando con uno de ellos, y puedo asegurar que tampoco me la pegué utilizándolo. Tan apurados estábamos a la vuelta que me pasé a la carrera por la tienda de recuerdos, comprando una chapita con el caballo típico de Suecia y una bolsa de té. Luego para el barco de vuelta.


Respecto al bautizo, momento culminante del viaje, he de decir que no me enteré de mucho, pese a contar con una pequeña guía en español del acto. La cura (es una religión civilizada, las mujeres pueden profesar) estuvo muy amable con nosotros, alegrándose de que algunos españoles pudiéramos haber asistido a la ceremonia. Además el bautizo en sí no fue muy pesado, y luego pasamos a la casa parroquial a tomar unos canapés y unas copitas de champán. De esa guisa me veréis en la foto de abajo, junto a diversos cuadros de temática religiosa. Eran unos cincuenta invitados o así, entre adultos, niños y bebés; la mayoría, profesores compañeros de Pedro, con los que pude charlar en inglés. Es curioso, me entendía bastante bien con ellos, no como esta mañana haciendo el Listening en clase, donde me daba la impresión de que todos hablaban borrachos o como si se hubieran metido algo inconfesable en la boca.


Eso sí, tras la party tocó, a la familia más reducida, recoger todo y arramblar con la montaña de regalos de Marcelo para introducirlos en un taxi hasta el domicilio de los orgullosos papás. Recuperamos fuerzas yendo a por comida en un hindú. Y el picante no se repitió por la noche, eso da prueba del cansancio que arrastrábamos...

Poco más que decir, me reclaman los dos o tres folios de apuntes pendientes. Que he vuelto encantado, y con ganas de regresar a la capital sueca, quizá con un clima más agradable. Mañana si puedo comentaré alguna impresión más.

lunes, marzo 02, 2009

Dop.


No puedo hacer un análisis pormenorizado de este, por otra parte, corto viaje; aunque me hubiera olvidado, aún tengo una carrera, a la que hoy me excusé de asistir. Así que lo iré intentando en pequeñas dosis.
Nos remontaremos pues a unas horas antes de mi partida. Ante la perspectiva de una noche insomne me hallaba viendo un filme soporífero, High School Musical 3: una especie de Utopía adolescente que al final termina como una melódica invitación a cortarse las venas. ¡Glups! Como sea que su director es coreógrafo, y la mayoría en ese oficio suelen ser gays, me entretuve en deducir algunos guiños en ese palo, en especial todo lo que tiene que ver con el personaje de Lucas Gabreel, no en vano uno de los integrantes de la troupe de Harvey Milk.
Salimos a las 2.30, con un conductor gañán en la misma línea del Manolo de El diez por ciento, y hasta las 10:30 no salió al avión hasta Estocolmo. Amenizamos la espera con la Fotogramas, entre otras cosas. Puede que en su día Iberia fuese una compañía con mucho prestigio, yo solo puedo suponer que, en su afán por reducir costes, convirtió la aeronave en una lata de sardinas o quizá una sauna sueca, sin música, casi sin aire acondicionado y, desde luego, sin consumiciones. Y no es que fuera un vuelo de transbordo, que eran casi cuatro horas.
Sobre las 14:30 llegamos al aeropuerto de Arlanda, donde esperamos a Pedro en la primera cafetería. Luego taxi a la capital, que está a unos 40 km., y parada en el albergue. Pese a ser un albergue, y no un hotel, estuvimos muy bien allí. Además (y esto es algo importante) este factor incluía un montón de gente joven, rubia, alta, de ojos azules y por lo general guapa; que además, ejem, debían de compartir baño. No en nuestro caso, que disponíamos de nuestro propio aseo. ¡Por Libia, debía de ser la fucking suite del albergue! Pero bueno, ese día no nos dio tiempo a más que a ir a casa de Pedro y Lisa, a unos diez minutos andando, a verles a ellos y a Marcelo, quien al principio se extrañó mucho de esa visita hispana cogiendo un berrinche. Por cierto, horario europeo: cenamos pronto, unas delicias de pollo con arroz muy buenas, y nos acostamos pronto también, molidos tras la noche en vela.
Al día siguiente tomamos el desayuno, admirando de nuevo la pasarela invernal suecos-suecas, y luego a hacer turismo ya en sí. Primero el Ayuntamiento. Por cierto, no se si huelga decirlo, pero la mayor parte de Estocolmo estaba nevado, y los lagos congelados. De vez en cuando salió el sol, pero un poco para engañar. En el Ayuntamiento se da el almuerzo a los premios Nobel, esos escritores a los que suelo leer poco y a veces desconozco que existan. Cruzamos el puente y nos metimos a redesayunar en La fábrica del chocolate, aunque yo tomé té. Vimos el barrio viejo, algún gran almacén, la zona comercial, el cogollito en sí. No hubo mucho tiempo para el consumismo, pero a mí me gustó el gorro ruso de Pedro y quise llevarme uno de recuerdo. Así fue, cogimos uno de algo menos de 400 coronas (40 euros), rebajado a la mitad, que no fue un mero souvenir sino una herramienta muy útil para luchar contra la nieve y el frío tanto el viernes como el sábado.
Luego cogimos el bus hasta el restaurante donde habíamos quedado con Lisa, Gerd y el tío de Lisa, cuyo nombre temo haber olvidado. Ese sitio se fundó en 1731, lo cual deja en pañales a Casa Benito. Vegetarianos abstenerse, tomamos un filete de reno, sí, de esos bichos de Papá Noel que al día siguiente vería en Skansen. Conste que los tienen domesticados en granjas, no van por ahí volando delante de un trineo. Era como carne picada, y me supo muy bien. Luego fuimos a ayudar a Lisa a llevar a Marcelo a casa, que tienen el ascensor escacharrado y hay que subir la sillita a pulso. Por la tarde intentamos llegar al museo Vasa, uno de los dos más importantes de Estocolmo, pero, ay de estos horarios invernales, ya había cerrado. Al menos tomamos el barco para el regreso, dejando que el gélido aire nos curtiera la cara. Atravesamos de nuevo la zona comercial, con parada en una librería, qué menos. La semana pasada se estrenó en Suecia la adaptación al cine de Los hombres que no amaban a las mujeres, primera entrega de una trilogía que ha sido todo un pelotazo, incluyendo Pozuelo. Yo no la he leído, pero espero hacerlo pronto. No compré nada de todos modos, que aún conservo caudal de la Cuesta Moyano.
Pedro nos llevó a cenar a un restaurante por la zona en la que vivía él antes, el Pelícano (nombre españolizado, desde luego) Aún a riesgo de sonar ridículo, trataré de transcribir el nombre del plato que tomé: Pitt y panna, ¿podría ser así? Supongo... Una mezcla de cuadraditos de patata con trozos de bacon, pollo, etc. Todo ello coronado por un señor huevo frito.
Bueno, me falta el día grande, el del dop (bautizo) y la mañana en Skansen, un lugar que me ha parecido mágico y lo pongo en el mismo nivel que otros de diversos países que me han marcado de forma especial. Ahora, a sanear la casa y la clase.

martes, febrero 24, 2009

CRÓNICAS MAÑAS.

Aquí tenemos al abrasador luchando contra las fuerzas de la naturaleza, el cierzo de Zaragoza, en un embarcadero sobre el Ebro.
24/2/09
Nunca se debe mirar a una persona que duerme. Es como si abriéramos una carta que no ha sido dirigida a nosotros.


Sacha Guitry.

Este viaje, como me advirtió de forma lúcida un buen amigo, ha tenido buenos y malos momentos. Como siempre, recordaré solo los primeros y trataré de enmendar los segundos, como sea que confío en que esta no sea mi única crónica maña. Eso sí, la presente será somera porque la escribo en el interludio antes de otro viaje.

Ahora me hallo escribiendo entre el traqueteo del tren Alvia. En mi ingenuidad, pensé que por ir en clase Preferente me darían alguna consumición. Veo que no, al menos se está más cómodo. He estado leyendo a Petrarca y algunos periódicos con reportajes sobre los Oscar, que yo escuché en directo. Pero ordenemos bien la fábula...

El sábado por la noche fue la fiesta de disfraces en casa de Jota, mi amigo y anfitrión. Él y yo formamos una pareja peculiar. Ya visteis mi disfraz, pero él no fue de princesita Disney, sino moderna (todo el mundo le gritaba ¡Letizia, Letizia!) Pese al desfase temporal, estuvo bien. De la party me quedo con el psicoanálisis al que me sometió, desde un freudiano sillón, un adolescente al que vi como el espejo de lo que yo podría haber sido (y, creo que por fortuna, no fui) Eso sí, no le gustó mi pipa. Quizá es que no la chupaba del modo adecuado... Luego cogimos el búho, gratuito allí, y nos fuimos de fiesta hasta que regresamos con unos cuantos acoplados, algunos bastante tontos. Si encuentro alguna foto de la noche que no sea muy degenerada, la colgaré otro día.

Ni que decir tiene que el domingo estábamos amomiados (voy a proponer a Salvador Gutiérrez este adjetivo para el diccionario de la RAE, creación de un buen amigo suyo) Para conseguir escuchar los Oscar tuve que dormir algunas horas antes de la gala. Mi avispado organismo se despertó a las dos, y los Oscar comenzaron a y media. Los escuché por RNE, vía móvil. Se me hizo muy ameno, y no me dormí pese a estar acostado. El primero fue el de Pé, y me alegré como español y por ser lo mejor de la película. Pero para felicidad, la que me dió la única sorpresa de la noche: Sean Penn ganando a última hora a Mickey Rourke y arremetiendo contra la prohibición del matrimonio gay en su discurso. ¡Lo conseguimos, Paconcio! Ahora ya solo queda saber cómo descargarme la gala...

Ayer, con resaca pero solo de los premios, iniciamos el periplo turístico en sí. Primero el Pilar, claro. De allí tengo el único souvenir, una cinta de la medida de la Virgen que es tradición regalar (que yo no crea en su poder no quiere decir que a quien se la ofrezca tampoco lo haga) Luego al teatro romano, el puente de los leones, la ribera del Ebro, etc. Comimos de tapeo, pero no como en León; puede que el búho sea gratis, pero las tapas no.

Por la tarde, fuimos a la sede de Magenta, donde nos esperaba Pixu. Aquí tenéis una foto de ellos dos allí, intercambiándose (nunca mejor dicho) los papeles:


Dejamos a la srta. Bueno currando y, mientras la esperábamos, nos dedicamos a algo más lúdico, jugar a la Oca; gané 12-8, conste que yo prefería el parchís. Ella llegó más tarde, con el resto de troupe de Magenta. El cónclave se disolvió pasado un rato, y Jota y yo aún paramos en un bar de camino a casa, donde esperaban otro par de colegas. Un buen sitio de música rockerilla.

Poco más he de añadir. Mi valoración es positiva, y si ha habido algún reparo en su mayor parte ya lo habría previsto. Como el que, al ser un viaje tan condensado, el cansancio me pasó un poco de factura, creando un mal humor que a veces puede interpretarse mal. Pero no se olvide que no deja de ser algo experimental, que no va a salir perfecto en un primer intento. Y ahora a Suecia. Vamos allá, allá vamos. Jai ho!

sábado, febrero 21, 2009

Orígenes y consecuencias del miedo.

De aquesta guisa tengo pensado salir esta noche por Zaragoza. Parece una locura, ja, pero es tiempo para hacer locuras. Antes, en la Edad Media por ejemplo (época de la que está sacado mi disfraz), el Carnaval tenía un sentido mucho mayor. Recordemos la Batalla entre Don Carnal y Doña Cuaresma del Libro de Buen Amor. Ahora la Cuaresma ha perdido bastante significado, sin embargo Carnaval sigue siendo una fecha para que la gente, por irónico que resulte, se quite la careta. Hacía bastantes años que no lo celebraba, pero este se dan todas las circunstancias necesarias para que desee una vuelta a lo grande.
Lo cierto es que este viaje, más corto de lo que desearía, me recuerda a uno que estuve a punto de llevar a cabo hace bastante tiempo, y se quedó en un mero proyecto; no por causas ajenas, sino por mi propia indecisión, mi propio miedo. ¿Cuál fue el origen de ese temor? No tengo tiempo para disertar, pero hay una causa que cobra fuerza: la incomunicación. ¿Y su principal consecuencia? Pues el dolor, la puñalada trapera que yo no tuve intención de asestar pero lo hice, llevado por mis demonios. Por fortuna, todos solemos tener la oportunidad de redimirnos, y para mí ha llegado hoy.

Virginia Woolf en Las horas: No se puede encontrar la paz evitando la vida.

miércoles, febrero 18, 2009

Que la Fuerza me acompañe.

Para el examen, me refiero, aunque no creo que haga mucha falta. Mira que si me derrota un peso ligero como el de mañana, después de haber tumbado a Mike Tyson (Lingüística)...
Se me pasó algo importante, colgar algunas fotos de la Star Wars Exposition de Madrid. Semejante falta será reparada ahora mismo, con una selección de las mejores. Mejores no respecto a calidad, que no es muy buena, pero al menos sí mejores como recuerdo.


Como esta de la entrada, posando con los viejos colegas robóticos R2 D2 y C3PO.

Aquí Oli, cual sicario de Darth Vader.
Sandra y yo, muy pequeños frente a los inmensos y peludos wookies.
Como no tenía al Anakyn de carne y hueso, me conformé con la foto desde la que me apunta con sus morritos fruncidos.

Para no perder más el tiempo en frikadas y ponerme de inmediato a repasar el examen, aquí os dejo con las sabias enseñanzas de uno de mis mentores, el maestro Yoda: Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes. Amén.

Ceguera moral.


Ni siquiera en semanas tan ocupadas como esta quiero perder el placer de un poco de buen cine. Anoche le tocó el turno a una película que aún no se ha estrenado aquí: A ciegas, horrorosa, una vez más, traducción del original Blindness (Ceguera) Está basada en la novela Ensayo sobre la ceguera de José Saramago.

Confieso que yo no he leído nada sobre esa tal Sara Mago, pero sí que tengo esa novela en casa. La estuve ojeando y me pareció, en principio, infumable: inserta los diálogos de manera indirecta, sin acotaciones, no está dividida en capítulos y apenas tiene puntos y apartes. ¿Será para reflejar la opresión de la ceguera? Ahora que he visto su adaptación quizá me atreva a hincarla el diente.

Como su mismo nombre indica, Blindness comienza cuando un ciudadano de repente se queda ciego, sin motivo aparente, y su enfermedad se va contagiando como un virus, provocando el caos y haciendo que las autoridades encierren a los ciegos en campos de concentración que sacarán lo peor de la condición humana de algunos de esos grupos. No tengo el ánimo de ponerme muy profundo, pero sería como una metáfora universal (de hecho, los personajes no tienen nombre propio) sobre la ceguera no ya física, sino del alma, entendida esta de forma simbólica ya que no cristiana. Tiene escenas bastante duras de ver, y otras muy hermosas. La batuta la lleva Fernando Meirelles (Ciudad de Dios, El jardinero fiel) Y dentro del multiétnico y heterogéneo reparto, destacan un inquietante Gael García Bernal como el villano de la función, y sobre todo Julianne Moore en el personaje principal. Es una de mis actrices favoritas, por la que puedo tragarme cualquier peñazo como Savage Grace (bueno, en este caso el morbo también ayudó bastante) Ella tiene una fuerza, una presencia en pantalla que le permite lidiar con todo tipo de dramones, aunque también haya hecho escapismo como la segunda entrega de los tiranosaurios y compañía del Jurásico. Aquí borda una heroína que guía, cual Mesías femenino, a los ciegos porque solo ella ha podido conservar la vista. Tierna cuando ha de ser tierna, dura cuando las circunstancias lo requieren, este personaje, Mujer del Doctor a secas, quedará para mi recuerdo como el de Lejos del cielo o, sobre todo, el de Las horas con su confesión final, tan breve como lapidaria: Era la muerte... Escogí la vida. Ahora que al fin se acuerdan de Kate Winslet, espero que la próxima sea ella. ¡Por Libia!

Las películas de los Oscar, como de costumbre, supongo que las veré a posteriori, a excepción de Milk. Me la suda, creo que este año será todo bastante previsible, así que no me pierdo nada por no ver la gala aunque, tal vez, la escuche. Si me dejan, puede que os mande una crónica desde algún ciberlocutorio mañico...

martes, febrero 17, 2009

Mil millones, cero neuronas.


La semana pasada se me olvidó comentar algo. No suelo ojear el Marca, aunque como periódico deportivo creo que al menos no tiene la desvergüenza del As, poniendo en la contraportada a una tía maciza con poca ropa o sin ella a secas. ¡Fútbol y tetas! Algunos y, por qué no, algunas no necesitarán nada más para vivir.
Sin embargo, había un rasca-rasca de esos que nos conceden la ilusión de pillar un pellizquito de euros. En vano, pero al menos leí una noticia a doble página que me alegró, y dice mucho del espíritu del periódico: el nacimiento de la primera peña gay y lésbica del FC Barcelona. Quienes se preguntan que por qué incluso aquellos a los que no les gusta el fútbol suelen inclinarse por ese equipo antes que por el Real Madrid, ahí tienen ese bonito gesto.
Como contraste, al lado pusieron una retahíla de expresiones homófobas, proferidas por personas (?) relacionadas con el balompié a diversos niveles: jugadores, entrenadores e incluso mandatarios que debieran velar por la cordura de todos ellos.
¡Buf! Lo cierto es que el mundo del deporte suele ser sumamente hipócrita. Pillan a Michael Phelps fumándose un porro y se arma la de Dios, y sin embargo no cuando se escuchan sandeces tales que hirieron de gravedad mi inteligencia, por no hablar de mis sentimientos. En base también a velar por la higiene mental de mis lectores, no emponzoñaré este blog escribiéndolas, tan solo una: Prefiero jugar antes con un drogadicto que con un homosexual. Firmado: un futbolista cuasi anónimo, que no pasará a la Historia por su arte y por eso supongo que viene con estos sapos, quizá motivados por el influjo de las propias drogas. Pero, ¿de qué les sirve ganar tanto dinero si luego no tienen asesores de imagen que les impidan quedar como gilipollas? ¿Viviremos siempre en la época de Gil y Gil o nos iremos aproximando más al espíritu de Jorge Valdano? ¡Menudo ejemplo para la juventud!
El fútbol no es ni gay ni hetero, ni de izquierdas ni de derechas. Yo mismo me enfudé la rojilla hace años para ir a animar a los nuestros (cuando perdían siempre) Así que ojalá la igualdad se vaya apoderando de uno de sus más intrincados bastiones. Ni cánticos simiescos ni cánticos sobre mariquitas.
Hablando de sandeces, el próximo sábado voy a Zaragoza. No es que el viaje sea una sandez en sí, pero resulta que al alcalde de allí, un jarrón chino del gobierno de Felipe González con innegable parecido al Jaffar de Aladino, le ha dado por poner una calle al fundador del Opus, Escrivá de Balaguer. ¿Hacía falta meterse en semejantes berenjenales? Bueno, al menos va haciendo méritos para ser el próximo embajador en el Vaticano. Gracias a la gente, a la buena gente que he conocido allí puedo saber que una ciudad no se refleja en la catadura moral de sus regidores...

domingo, febrero 15, 2009

Granjero busca esposa.



Dije a mis compañeros de clase que tenía que escribir un post sobre esto, y así lo cumplo. En clase precisamente, este año hemos estudiado la poesía pastoril y bucólica, que tiene como antecedente a Virgilio y como nuestro más destacado representante a Garcilaso de la Vega con sus églogas. A diferencia de la tradición castellana, los pastores del Renacimiento son refinados, en realidad no apacentan el ganado sino que este parece apacentarse solo. Tienen cuitas de amor, y se pasan el tiempo lamentándose y cantando. Por un momento llegué a pensar que los protagonistas de Granjero busca esposa pudieran parecerse un poco a estos tipos, pero ya veo que no; ni siquiera a Miguel Hernández, nuestro poeta cabrero y autodidacta.


Más que sufrir por amor, les toca hacer sufrir porque tienen que decidirse por una de las dos mozas asignadas. Lo cierto es que, al margen de que como casi todo en televisión esto se basa en un formato ya inventado, los triángulos amorosos siempre funcionan, al margen de la naturaleza de sus componentes. Lo cierto es que el nombre del espacio podría variar en ocasiones: Granjero busca logopeda o filólogo, dados los problemas de vocalización y ortografía - cocreta - de algunos de estos modernos Salicios y Nemorosos; Granjero busca psiquiatra, por ese vasco de pura raza que parece estar todo el día enfadado, como en su día Xavier Arzallus. ¿Le veremos tierno alguna vez? Y, ¿por qué no Granjero busca esposo? A fin de cuentas, estos de la Cuatro mandaron nada menos que a la homófoba Rusia a una pareja de locazas en Pekín Exprés, ¿por qué no hacer un remedo de Brokeback Mountain? (por cierto, esta la echan esta noche en la Uno, y sin censura, no como en Italia)


Yo siempre he creído en los triángulos, aunque pueden ser peligrosos. Ahora mismo creo estar dentro de uno, no del mismo estilo que los que refleja el programa anterior, pero que a veces me estimula y otras me desespera, me sume en una especie de esquizofrenia amorosa. Supongo que se deberá a mi propia naturaleza, en fin. No está el día para divagar, lo dejaremos para otro día.


jueves, febrero 12, 2009

Película militante... y terapéutica.


¿Cómo sabéis si la Tierra no es el infierno de otro planeta?


Aldous Huxley


Cierto. No puedo sino afirmar lo mismo que el autor de Un mundo feliz, novela a revisitar. Y más después de ver Mi nombre es Harvey Milk. Después del cine, me desplacé atontado, casi por inercia, hasta Plaza de Castilla para la ver la exposición sobre Star Wars en la Fundación Canal con Oli y Sandra. El contraste no pudo ser mayor: yo no soy de llorar. Muy jodido tiene que ser el asunto para que se me escapen las lágrimas; sin embargo, el desenlace de la película no por previsto me evitó un nudo en la garganta que me duraría un rato considerable. No obstante, una hora después de eso me encontraría aplaudiendo un espectáculo en el que varios niñines combatían contra Darth Vader con espadas de plástico.

¿Frivolidad? Es posible. No obstante, guarda su relación. Entre todos los planetas que se veían reflejados en dicha exposición, imaginemos uno en el que Milk no tendría por qué haber sido asesinado, uno en el que no existan las religiones ni los nacionalismos... En ese caso, la Tierra bien podría ser el infierno de aquel. Aunque, como dice otra infernal frase, muchas veces el infierno son los otros. En la película el dicho se cumple en ese adolescente de pueblo que, aunque no puede utilizar sus piernas para escapar, al final escapa. Una secuencia emocionante, no se si tendría base verídica.

Al irla a ver en el cine y no tener las distracciones que puedo tener en este cuarto, la película me llegó bastante más. Eso sí, ya lo dijo un amigo el sábado. Para algunos será ún buen filme, o un gran filme. Pero para quienes sienten y se dedican a lo mismo que Harvey Milk, el entusiasmo llegará a calificarla de obra maestra. ¿Lo es? Pues no se. Es una película militante, y a mucha honra. Era necesario que así fuese. Tampoco la veo como hagiografía. Describe algunos defectos del movimiento gay, como una misoginia bastante parecida a la de algunos heterosexuales (y no se dice ni una sola palabra sobre bisexualidad) El personaje de Milk, como nos sucede a todos al margen de nuestra orientación, tiene contradicciones: la escena que más recuerdo es esa en la que pretende, en directo, sacar a uno de sus conmilitantes del armario y luego su ex-novio le recuerda que a él mismo le costó lo suyo aceptar su realidad y sacar a sus amantes a la luz. Pero yo siempre he pensado que los valores artísticos de una película son independientes de su intención. Puedes admirarte de El triunfo de la voluntad como obra fílmica sin por ello compartir su discurso pro-nazi.

Y el cine como medicina es algo probado, y real: ver esa película, además en una sala medio vacía en la que los pocos espectadores guardaban un comportamiento sin tacha, me motivó, me reclutó, como el emblema del personaje: Mi nombre es Harvey Milk y estoy aquí para reclutaros. Y me hizo pensar, mucho, pero no de forma impulsiva. Por ello, tendré que verla más veces aunque sea en versión doblada. Por suerte mucho ha cambiado desde esa época, pero aún continúa la batalla de la que él fue uno de los mártires más destacados. A mí no me gustan las batallas, pero sí la estrategia...

lunes, febrero 09, 2009

Madrid´s blog II.

8/2/09

Hoy he cometido un buen acto y un mal acto, pero la balanza no se ha equilibrado: he salido ganando gracias al malo, ja, ja.
Que nadie tiemble, empero. Solo me he aprovechado de una señora o señorita quien, gracias a su despiste, me ha financiado parte de mi expedición a la Cuesta Moyano. Estuve moderado, solo pillé seis libros, uno para regalo. Si se ve que el precio está entre uno y tres euros, se notará que no es dispendio. Tan solo lo sería si yo viviese en Madrid, porque este lugar me arruinaría (pero bueno, lo que no me he gastado en copas el sábado por la noche lo gasté el domingo por la mañana en libros. ¿Ganadores? El cerebro y el hígado)
Al volver en metro, la fémina dejó caer un billete de diez euros prácticamente hecho un canuto. Yo me dije: ¿Será esta la ocasión que el fatum me ha destinado para redimirme un poco de mis gastos? La daremos el lapso de cinco estaciones, hasta Legazpi. Si se da cuenta, pues nada. Si no, no será culpa mía el que trate su dinero como si fuera un folleto de propaganda. No hay mal que por bien no venga. Así pensará en dar más uso al monedero. Y, voilá, en Legazpi se paró al igual que yo, ignorando el billete que me agencié, y desde aquí quiero dar las gracias por el descuido. Ni antes era un cabrón ni lo seré ahora; si llega a ser uno de cincuenta o la cartera... En fin. Lástima que no hubiera sido una señora con aspecto de reaccionaria adinerada, eso me hubiera creado menos cargo de conciencia.
Pero la gente también se aprovecha de mí en el transporte público, y de una manera a mi parecer mucho más ofensiva. Al ir a coger el tren hacia Majadahonda, con el fin de una reunión creativa que era uno de los puntos álgidos del viaje, un joven melenudo (pero no con signos de vivir en la indigencia) se coló gracias a mi billete. Ya sin duda alguna, no solo se aprovechó de mi dinero sino que para pasar la barrera se colocó frente a mí en una posición contra natura, ja, ja, que a un desconocido yo no se la puedo consentir a menos que me atraiga a primera vista. Ni le reproché eso ni le delaté a unos guardias que, ejem, se encontraban mirando en dirección opuesta. Ya se lo que estaréis pensando: 10 frente a 1,95 ya es diferencia.
Pero, desde el punto de vista moral, ¿quién se aprovechó más? Claro que la moral es siempre relativa...

PD- Hoy, si el plan se desarrolla de manera adecuada, toca celebrar por anticipado los días del Orgullo Friki y LGTB. Milk y Star Wars Exposition. Ya contaré...

viernes, febrero 06, 2009

Madrid´s blog.

5/2/09

Mi viaje en el Alvia de ayer fue bastante cómodo, no sin anécdotas. Antes de llegar a Pucela, un grupo de jóvenes de estética perro-flautesca vino a okupar parte de mi vagón, y luego me los volví a encontrar en diversas fases de mi camino: Atocha, Pacífico y al fin en la glorieta de Legazpi, donde casi atropellan a algunos, no se si por colocón o alelamiento.
Más tarde dejaron el lugar a un grupo de jubilados, a algunos de los cuales tuve que subir la maleta. Es de suponer que su destino final sería Alicante, aunque no está el tiempo para mucha playita. Desde luego que iban equipados para un largo viaje. Recién llegados a Madrid, en el parón que hubo justo antes de bajarme, se sacaron una señora merienda: botella de vino, tortilla, embutido...¡Ah, aquellas damas que no pudieron probarlo por el colesterol! Así luego la esperanza de vida es más alta en ellas.
Pues yo hoy he cenado tortilla, jamón, chorizo y queso. Me faltó el vino, aunque no vendría mal para la inspiración. Tenía que reponer fuerzas luego de resistir los embates del consumismo más atroz en el centro de Madrid. Porque eso de visitar más de diez tiendas y no comprar nada... (Bueno, si acaso creando la intención) Suerte que uno no es nuevo aquí y ya sabe a qué atenerse.
Otra cita de calendario:
Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro.
Groucho Marx.
Ese sí fue un gran cómico, y no los que han fundado el Saturday Night Live español (¿en jueves? ¡¡ Vaya anomalía semántica) Pensar que del original americano salió gente como Bill Murray, entre una lista interminable. Claro que la culpa no la tienen solo los actores, sino los guionistas, creadores de unos gags sonrojantes. Me gustaría acudir a una sesión de brain-storming...
Seguí el consejo marxista y continué leyendo La letra roja, de Nathaniel Hawthorne. Para colmo luego emitieron Porky´s, película dedicada a adolescentes que, curiosamente, a mí solo me hizo gracia en mi infancia. Nada de gracia me hace el probable remake que se sacarán de la manga en brevis.
Conclusión- Aunque existen condiciones para el estudio, dudo que lo haga; mejor acortar la estancia y así tampoco me piraré clases. Mañana, con suerte, comienza mi vida social aquí, y en estos días colgaré este escrito; con retraso, pero así suele suceder en muchas crónicas.

PD- La TV en Madrid, con todo, refleja una variedad de estilos y gustos cuanto menos estimulante. Ahora me ha hecho contemplar dos escenas que preferiría haber soslayado. No creo que me quiten el sueño...

miércoles, febrero 04, 2009

Return to Madrid.

Me las piro, por mucha agua que caiga voy en tren y no debo temer a los embotellamientos. Volveré por este blog un día de estos, aunque los locutorios no es que sean lugares que inspiren mucho. En Madrid hay bastantes sitios con wifi, pero voy a dejar a este portátil aquí tranquilo. Más de cuatro años ya es mucho para un trasto de estos, quiero que descanse de mí y yo también descansar de él. Volveré a mis cuadernos y libretas auxiliares, todo bajo la égida de las teorías aristotélicas que debo chaparme allí.
Para acabar con una nota curiosa, debo decir que no he entendido muy bien la rocambolesca historia del Goya desaparecido. Confieso que no la leí por completo, a fin de cuentas eso hubiera sido dar la razón al chorizo, que lo que quería era salir en los medios como fuera. Pues hombre, vaya gracia. Se lo podía haber quitado a Javier Fesser, que tenía dos, o a Penélope Cruz, a quien los premios le salen por las orejas. Pero no, se lo afanó a un pobre diablo director de cortos documentales que igual ya no tiene oportunidad de ganarlo otra vez. Y que debe ser un poco pardillo para dejar el premio por ahí como quien deja una cazadora de segunda mano. Suerte que se lo han devuelto...
El hurtador se define como crítico de cine en paro (¡pues vaya definición! eso podría serlo yo también) que quiere llamar la atención sobre el nepotismo y otros vicios que afectan a la concesión de estos galardones. Su acción es innecesaria: ya lo sabíamos. Si no le gusta, que no vea la gala, como hice yo. Esto confirma que en el mundo del cine patrio hay mucho frustrado, mucha gente con ganas de dar la nota de cualquier modo y, como en todo lo demás, mucho envidioso. Supongo que el alcohol también habrá influido en su heroica acción. De esto deduzco que, si alguna vez llego a ganar un Goya, no pienso dejarlo ni aunque me ponga como una cuba. Y si no que les pongan GPS...

martes, febrero 03, 2009

¡Ratas! ¡Las odio!


Esta vez mi predicción se ha cumplido y el doctor Casquero me ha cascado, valga el infantil juego de palabras, un sobresaliente en Latín Vulgar. Ya puedo ir a Madrid con la conciencia tranquila, el verano aún vacío y la seguridad de que en junio la amplia mayoría de asignaturas sobre literatura me lo pondrá bastante fácil.

Ayer vi la, en teoría, última película antes del viaje. Bueno, tengo la vida de George Bush Jr., pero no es algo agradable para mí en esta víspera. Se llamaba El hijo de Rambow, otro juego de palabras que no llegué a captar mucho en el filme. No se si por cansancio o porque estaba pensando en mis propios guiones, no logró entusiasmarme mucho: pecaba de sentimentalismo y algunos personajes resultaban marcianos para mí, supongo que porque mi adolescencia no transcurrió en los 80 sino en los 90, y no comprendo muchas de las frikadas ahí expuestas. Tampoco ayudó el que estuviera doblada en latino (eufemismo, ya que la gente suele decir en panchito)

Si para algo sirvió esa película, de todos modos, fue para recordarme viejos y buenos tiempos, no muy alejados de lo que refleja esa historia. Yo no conocí a mi camarilla de rodajes siendo niño, sino en la adolescencia. Y, sorprendentemente, nosotros nunca hemos hecho ni un homenaje ni una parodia de Rambo, y eso que aún hoy lo imitamos de manera constante. Si Vagos y Maleantes se hubiera echado al monte, habría sido una gran idea... Nuestros comienzos fueron más bien televisivos, merced a la influencia de Expediente X. Una década después, aún seguimos colaborando y adaptándonos a los nuevos medios, para crear proyectos de mayor enjundia. ¡Sí! Curioso camino el que llevamos desde entonces: algunos desaparecieron en combate, nunca mejor dicho, otros descubrieron vocaciones antes no reveladas y en lo que respecta a mí puedo asegurar que sigo aún con el mismo entusiasmo, aunque menor ingenuidad.

De hecho, a las pedantillas críticas acerca de Vagos y Maleantes solo puedo responder que, aparte de la diversión por la diversión, esa serie quería recoger el espíritu de aquellas iniciales sandeces. Y, como bien expresaba otra película de mayor calidad, Rebobine por favor, ese poder que da la cámara lo echo de menos. Hay quien me pregunta que por qué no sigo la serie, pero las circunstancias no acompañan: mi cámara está jodida, mi portátil está viejo y sin Oli, Poli y Bofur (parecen tres enanitos del Hobbit) ya no es lo mismo... Pasó esa etapa, pero ahora comienza otra. Así que ánimo, amigos. Continuemos con esta unidad inquebrantable y sin olvidar las sabias palabras que dijo Carmen Elías al recoger su Goya: En este oficio, lo importante es perseverar.

lunes, febrero 02, 2009

¿Quién se ha llevado mi medio punto?

Como llegué con tiempo al examen de Latín, fui a mirar la lista de notas de Semántica, aunque quizá no fuera una decisión muy buena para templar nervios. Las comparaciones, tildadas a menudo de odiosas y cotillas, a veces son necesarias para saber si han hecho justicia con uno. Por lo que a mí respecta, ejem, no me sentó muy bien... Claro que el baremo de calificaciones de la universidad no ayuda mucho. En el colegio, entre aprobado y notable existía la nota intermedia de bien. Aquí no. Yo saqué o un aprobado alto o un notable bajo, valgan las trampas, nunca mejor dicho, semánticas. Resulta que esta mujer con siete ya ponía notable, lo cual acrecienta mi sensación de haber sido humillado. ¡Medio punto! Corre el rumor de que, en algunos exámenes, para no estampar un rosco mondo y lirondo los profesores ponen medio punto solo por escribir bien el nombre y los apellidos. No se a qué se debe el dejarme ante ese umbral. Quizá se haya enterado del mote que le puse. No creo, en ese caso no habría llegado ni al cinco. Lo que está claro es que ha habido factores más allá del examen.
A los profesores no les gustan los sobraos, y yo en algún momento he podido comportarme así. Me negué a asistir a su clase magistral para resolver dudas y, para ser sobrao hasta el final, tampoco pienso ir mañana a la revisión. Poco me costaría poner cara de pena a ver si caía ese medio punto, pero no. ¡Este orgullo acabará conmigo! Me da igual. El examen de Latín Vulgar me salió bien, a mi juicio, y en esa materia sí he demostrado esfuerzo desde el primer día. No entraré a predecir la nota, solo espero conocerla antes de mi partida.
Por cierto, ayer vi los Goya a retazos, al tiempo que veía también una frikada absoluta llamada Outlander. Me alegro por Camino, ya comenté mis razones, y también por Benicio del Toro en el papel del Che. Por cierto, muy guapa estaba Concha, Hopewell, jeje...

domingo, febrero 01, 2009

Vulgaridades varias.


Febrero comienza con la misma tónica que diciembre y enero: nevando. No tanto, eso sí, como para que haya la posibilidad de que suspendan el examen de mañana, de Latín Vulgar, cuya nota espero que no sea tan vulgar como la primera. Ya tendría huevos. A fin de cuentas, estudiar aquí poco vale; tras año y medio de cursar ese lenguaje muerto, o se sabe traducir o no se sabe. Algo revisaré, no obstante, mientras se celebra la gala de los Goya.

Respecto a esta última, debo decir que sus referentes son demasiado televisivos para mí. No conozco a la presentadora porque no he visto ni un solo capítulo de Aída. Tampoco he visto, a riesgo de no entender extrañas expresiones que a veces utiliza la gente, ni una entrega de La hora chanante ni Muchachada Nui, ni ningún vídeo en Youtube relacionado con lo mismo. Aunque parezca soberbio, reconozco que los únicos vídeos que veía allí eran los de Vagos y Maleantes, antes de que distintas fuerzas de presión nos forzaran a cargarnos la mitad. Hay una cosa, eso sí, que no me creo, y es la previsión de que la gala dure 135 minutos. No way. Desde la glamourosa estrella hasta el friki director de cortos, todo el mundo tiende a acordarse hasta del peluquero y, cómo no, aprovecha para lucirse lanzando sus proclamas o pidiendo la disolución de la Conferencia Episcopal (deseo tan esperanzador como inútil) Si alguna vez ganara un Goya o cualquier otro premio, desde aquí expreso mi intención de no caer en los mismos defectos que ahora critico. Basta con un agradecimiento de un par de minutos, habida cuenta de que nunca vas a acordarte de todos. Y, por suerte, ese lapsus se lo puedes atribuir a los nervios o a que se te olvidó la chuleta... Agradeciendo tampoco se debe ser vulgar. Mañana podremos valorar un poco la entrega de premios.

Y para vulgaridad final, y muy grande, la película que vi ayer, Australia. Suerte que yo siempre me descojone de esas listas para elegir al Hombre o la Mujer más Sexy del Mundo, que si no... Al margen de las tres o cuatro películas que quisieron comprimir en una, lo que más estupefacto me dejó fue ese chamán aborigen que aparece de vez en cuando, con un taparrabos por delante pero el culo el aire, como un deus ex machina cuya función es solucionar la papeleta a los personajes a lo largo de toda la trama. Y siempre aparece a la pata coja, o en lo alto de una colina, un edificio... No fue descabellado ese crítico que lo comparó con el mono de El rey león.

En fin. Hoy ya me pondré a hacer cosas de provecho para compensar el larguísimo tiempo que me hizo perder semejante monumento al kistch...