domingo, abril 18, 2010

Semidioses con iPod.


Mientras corro a coger el tren del curso, aún tengo tiempo para relajarme y por ello ayer visioné la última película de Chris Columbus, Cris Colón para entendernos, muy en la línea de sus exitosos Harry Potter iniciales. Se llama Percy Jackson y el ladrón del rayo, y está basada en una novela escrita por no se quién, supongo que por un catedrático de Filología Griega en sus ratos muertos. Ya solo por tratar el tema de la mitología griega, antes que latina, el cual está contenido en diferente grado en la mayoría de mis asignaturas, pensé que merecía la pena verla. Se nota buena documentación en ese sentido, aun con las censuras propias de una película basada en literatura infantil-juvenil.
La trama es bastante simple. En la película, los dioses griegos existen en la actualidad (como en el corto LAC) y alguien ha robado el rayo nada menos que a Zeus. Me parece algo inconcebible. ¿Estaría copulando bajo alguna animalesca forma? Las sospechas recaen en Percy Jackson, un semidiós que no sabe que lo es, hijo de Poseidón. Para proteger al joven, le llevan a una academia para semidioses (he aquí la conexión Harry Potter). Es conocida la lujuria sin fin de estos dioses, pero me resultó llamativo que hubieran tenido tanto contacto con los humanos como para crear todo un batallón de chavales semidioses. Allí Percy inicia un viaje para rescatar a su madre del Hades, y se acompaña de un sátiro negro, más graciosillo que satírico, y de una joven guerrera muy aguerrida, hija de Atenea pero lo podría ser de Afrodita también; supongo que esta cumple la función de adaptar la sexualidad a los gustos modernos.
Descubrir al hurtador no es muy difícil, se hace por eliminación. Eso es previsible, pero la película no está exenta de momentos de interés: ver la cabeza de Uma Thurman rodando de aquí para allá (conexión Furia de titanes, también de reciente estreno); ver a Percy trepando por la estatua de Atenea de Fidias en la reproducción del Partenón de Nashville, gracias a unas zapatillas Converse con las alas de Hermes; un casino de Las Vegas convertido en el país de los lotófagos, con los jóvenes colocados al ritmo del Poker Face de Lady Gaga; Hades vestido de rockero satánico (siguiendo la confusión entre el Hades y el Infierno)...
Desde luego que es entretenida, y tiene bastante más acción que la última HP. Por lo visto en el libro los protagonistas eran más jóvenes, pero se cambió porque así lucen mejor con la armadura y porque, creo yo, Logan Lerman es un buen reclamo para jovencitas/os, con él comparto las iniciales pero no los rasgos efébicos dignos de ser esculpidos en un desnudo por Praxíteles. Desconozco si esta saga tendrá continuación o no, dependerá del éxito obtenido. Eso sí, creo que tendría lógica que, de vuelta a los orígenes, viajaran a Grecia. Supongo que los griegos estarán cabreados por el narcisismo de haber puesto la entrada al Olimpo no en el monte Olimpo sino... ¡en el Empire State Building!

viernes, abril 16, 2010

Rambitos en el Bierzo.


Pensé que nada podría sacarme de mi aturdimiento post-espicha, pero me he equivocado. Estupefacto me quedé al ver los vídeos de unos, en apariencia, homo sapiens desplegando un arsenal digno del mismísimo Jhon Rambo y haciendo apología del nazismo en algún paraje natural de la comarca berciana. Aparecían disparando al suelo y contra unos pobres árboles que no tenían la culpa de nada. Ya se podrían haber disparado a la cabeza, la tendrán tan hueca que seguramente la bala entraría por un agujero y saldría por el otro sin obstáculos. Me produce pánico pensar que existen tipos así en esta provincia. Luego decimos de los americanos, pero aquí personajes de ese calado por lo visto también pueden conseguir un arsenal... Si el asunto no fuera serio, la grabación me recordaría a algún corto burlesco de la escuela de cine de Ponferrada. Seguramente la directora de El triunfo de la voluntad, de apellido tan impronunciable que no lo escribo, se estará riendo en su tumba ante semejante reportaje de los aspirantes a miembros de la raza aria.
Otros ultras menos peligrosos, en apariencia al menos, se contramanifestaron ayer frente a la protesta contra el grupo Intereconomía de la que os hablé. No creo que eso sea correcto. Que yo sepa, las contramanifestaciones están prohibidas. Que yo sepa, nadie fue hacer eso a la famosa, tristemente según mi juicio, manifestación del 18J del 2005. Esta marcha puede parecer ofensiva, cutre, incluso idiota, pero yo respeto el derecho que tenían a hacerla, sin que nadie fuera a hacer contramanifestación alguna. En fin, vamos a ir a cosas más agradables y me despido, ya que la cabeza no da para más, con una foto de tres compañeras de la comisión de fiestas, con una camiseta que no compré porque preferí gastarme el dinero directamente en bebida. Si el cutre seré yo...

miércoles, abril 14, 2010

Post-Semana Santa.

En el albergue de Torrellas, aislado del mundanal ruido como quien dice, no estuve al tanto de la actualidad. No me enteré del accidente que costó la vida al presidente de Polonia junto con su esposa y otras autoridades del país. Desde luego que no seré yo quien me alegre de semejante tragedia, en la que no solo falleció el mandatario, pero sería bueno recordar su ideología profundamente conservadora y su reconocida homofobia. Entre su hermano gemelo y él se diría que pretendieron llevar a su país a convertirse en una especie de estado teocrático. Así que lamento su desgracia, pero sigo sin compartir su ideario.
Ha pasado ya la Semana Santa, también la de Pascua, pero la religión cristiana sigue ocupando titulares. En la línea del malogrado presidente polaco, la cúpula del Vaticano no se caracteriza por la fineza de sus comentarios; su locuacidad está creando un enredo de declaraciones y desmentidos, bueno sería que lograran coordinarse. Eso de vincular la pedofilia con la homosexualidad suena a gratuito, a medio para distraer la atención de sus escándalos. Yo no soy homosexual, pero me doy por aludido y me parece que el verdadero debate es el del celibato de los sacerdotes. Si estos no son capaces de aceptarlo como una especie de castración simbólica, quizá debieran optar por la castración química, al menos como medida provisional... O eso o la masturbación como mal menor.
Frente a toda esta sarta de sandeces, los compañeros del colectivo Arcópoli van a manifestarse mañana frente a la sede del Grupo Intereconomía de Madrid. No es una protesta contra la libertad de expresión. Viendo algunos enlaces a sus medios, que hacen parecer moderada a la Cope, creo que se está traspasando la tenue línea que separa la libertad de expresión de la incitación al odio. Ideas como las suyas, si llegan al receptor equivocado, creo que pueden causar mucho dolor y veo viable por ello una protesta pacífica. Si luego algún grupo cristiano quiere manifestarse ante la sede de algún colectivo lgtb por las mofas religiosas del Orgullo, pues me parecerá bien. Pero vamos, creo que esas más o menos inocentes bromas no pueden ser comparables con los sembradores de odios que se van apoderando poco a poco de esta nueva televisión digital. Mi apoyo simbólico para esa acción, pues. Me gustaría hablar del viaje a Zaragoza, mañana es la fiesta de nuestra facultad y si no tengo tiempo para ello ahí dejo mi intención.

miércoles, abril 07, 2010

Caesar Augusta.

Dejemos descansar a la capital por ahora, el tercer y, seguramente, último viaje de este cuatrimestre será a Zaragoza. Me voy mañana, así aprovecho estas raras vacaciones de Semana Santa que no han caído en Semana Santa. Es un viaje importante para mí, de ecuador del cuatrimestre y me atreviera a decir que incluso de ecuador de la carrera. Viene a compensar ese otro, de características similares, que no hice en diciembre debido a los trabajos y, remontándonos más en el tiempo, el de la primavera pasada que, del mismo modo, deseché por un examen de fecha incierta. Respecto a lo que escribí en este blog en diciembre sobre el viaje, sigo pensando lo mismo (aunque confieso que no recuerdo demasiado), pero ahora las circunstancias han cambiado un poco. Además, me lo puedo permitir. Ahora mandaré el trabajo pertinente por correo, y en general voy bien de tiempo. Cuando regrese, me restará un mes y medio de curso a modo de recta final, tras el cual ya podré asomar el hocico de nuevo, y no me olvido de un pequeño y crecido garbanzo al que debo visitar...
Por este trabajo, quizá más extenso de lo necesario (más vale que sobre), por los compromisos sociales de estas fechas y por el viaje es por lo que no he proseguido con la novela, pero estoy deseando hacerlo. A todos aquellos que habéis leído alguna o las tres entregas colgadas, en primer lugar quiero mostraros mi agradecimiento; en segundo, pido paciencia porque hasta el verano no será fecha en que pueda escribir prácticamente a diario. Si el resultado es óptimo, no importará la espera... Gracias también, con más razón aún, a quienes siguen mi blog poético, del cual también querría acordarme luego aunque no creo que sea posible. Confío en que esta ruptura de la rutina que me dispongo a hacer sirva para airear mis musas y que vuelva fresco para el trabajo y la creación. Como diría el propio Caesar, alea jacta est.

viernes, abril 02, 2010

Creo en el alcohol.

Antes de que empezara la Semana Santa, una concejala de León regañó, en cierto modo, a los medios de comunicación pidiéndoles que no dedicaran tanto tiempo a la procesión de Genarín, que no forma parte de la Semana Santa. No estoy de acuerdo con sus palabras, que entraron por un oído y salieron por el otro. Sí que forma parte, otra cosa es que no entre dentro de la ortodoxia. Es una procesión pagana, y las otras son religiosas. Que me disculpe quien se sienta ofendido, pero para mí todas son teatro. Ya lo dijo nuestro profesor de Literatura: la misa tiene un origen indudablemente teatral, es por ello que luego la Iglesia quisiera prohibir el teatro del corral de comedias, que le hacía la competencia.
La señora concejala habrá sufrido una apoplejía si ha visto el informativo de la Cuatro, porque en primera plana (aunque este sea un término periodístico) aparecía el Genarín como contraste de la solemnidad general de estos días. Yo no voy a criticar esa celebración, porque también estuve anoche allí, pero me pregunto si es positivo que León solo salga en las noticias para este tipo de cosas, y dando una imagen bastante lamentable (de botellón semanasantero llegó a hablar el locutor de deportes metido a presentador...). Me podrían haber puesto el micrófono a mí, que al menos estaba sereno, pero prefirieron quedarse con los testimonios más peculiares: jóvenes y mayores, todos poniéndose en ridículo, petaca en mano, ojos desorbitados, voz cascada, diciendo cosas como: Creo en el alcohol, creo en el vodka... Ya puestos, yo resucitaría las bacanales, que al menos tienen más tradición.
El de Genarín es uno de los casos más alucinantes de fama post-mortem que he conocido. Puedo comprender ese evento del Saloufest, en el que miles de efebos británicos vienen a emborracharse y a estar en la playa, pero el que venga gente de fuera para ver a un par de monigotes desfilando me parece una pasada. Pero es lo que se publicita... En fin, a los informativos, al menos a los que no son demasiado serios, les gustan los contrastes, y si tras lo de Genarín ponen a gente crucificándose de verdad y flagelándose de verdad pues, hombre, antes que tales fanatismos es preferible las inofensivas, por lo general, melopeas del Genarín.
Quizá lo haya dicho ya, pero no es de mis noches favoritas para salir. Ayer, sin embargo, me divertí y no sufrimos demasiados agobios teniendo en cuenta las pasadas ediciones. Mis vacaciones en el sentido estricto de la palabra, con todo, empezarán el jueves que viene. A la espera de saber si esta noche se hará algo o no, voy a ir acabando con Madame Bovary. Pasad un buen final de Semana Santa, cada cual a su manera.

jueves, abril 01, 2010

Nuevo blog hermanado.


Tras la reunión del fin de semana pasado, tengo el honor y el orgullo de presentaros un nuevo blog, al que declaro hermanito de este:


Es el blog del Área Joven, la cual, gracias al empuje de esas dos guapetonas chicas de ahí arriba, quienes se encargan de coordinarla, ha logrado un gran crecimiento en el presente año. El blog, sobre el que nos dio un taller el compañero José Cabrera de Algarabía (Tenerife), está en proceso de creación y ya apunta buenas maneras. Adjuntaré un link en este mismo, y ojalá logre ser una herramienta provechosa. Ahora me vuelvo con Bovary, y a ver qué hacemos en este Jueves Santo, confío en que algo original aunque la fuerza de la costumbre pesa mucho, je, je...

martes, marzo 30, 2010

El Día del Padre en Semana Santa.


Bueno, lo primero es lo primero. ¡Felicidades, Hopewell! (y a ti también, Cris, of course). Felicidades por ese retoño que vino al mundo ayer, al que deseo que el Gobernador de Libia proteja contra viento y marea. Tengo muchas ganas de ver al pequeñín en persona. Este fin de semana estuve muy ocupado y por eso no quise molestaros, supuse que estaríais de la misma guisa...
En efecto, esta escapada a Madrid no fue tan lúdica como la anterior. Hubo trabajo, tanto asociativo como académico, y al final me dio tiempo de sobra a estudiar para el examen de esta mañana, que ha girado en torno a un microrrelato de mi tocayo Luis Artigue, nada del otro jueves... Además de aprovechado, ha sido un viaje bastante barato. Uno de los pocos caprichos que me he permitido ha sido el té moruno que estoy degustando, a seis ñapas el paquete en la siempre carera The tea shop. Pero bueno, es mi sagrada hora del té, y merece la pena el gasto, ahora mismo le estoy poniendo los cuernos a Madame Bovary (como ella los pone con Léon, igualito que yo pero con otro acento), debiera estar leyendo porque en estas vacaciones mi tarea principal es acabar dicha novela y hacer un resumen y valoración, liviana tarea por otro lado. La francesita tendrá que esperar hasta la noche, ¡cuándo mejor!, porque esta tarde he quedado con Car y Carli para rendir cuentas con el Super Mario. ¡Vuelve Mario, vuelve el espacio semiotizado del paraíso perdido de la infancia!
Para acabar, y aunque me tilden de (pequeño)burgués, os dejo con una foto de mi cena en el vagón de Preferente del Alvia a mi regreso. Conste que cogí Preferente porque era el único modo de que me hicieran descuento... Gracias a Juanjo por darme el chivatazo de la sala VIP, donde tomé zumo y alpiste, y esta cena es un banquete en comparación con la del Supra. ¡Pensé que no iban a dejar de servirme cosas! Consomé, viandas, licor, infusión, chocolatina... Yo creo que bebí más en el tren que en Madrid. En fin, la semana que viene haré el que posiblemente sea el último viaje de la tríada, antes de la cuenta atrás del curso. Y no me olvido de mis cerditos, a los que espero dedicar al menos un par de folios...

martes, marzo 23, 2010

Analizando.

Dije que este cuatrimestre me lo tomaría más a la ligera y, por el momento, no me estoy traicionando, quizá para mal. Gracias a esa circunstancia he podido comenzar una novela, uno de las factores más estimulantes para mí dentro del presente mes. Esta semana no voy a colgar ningún fragmento más de la misma, porque el fin de semana voy a Madrid, a romper un poco la rutina y de paso aprovechar, porque otra visita que tenía programada, para Pascua, me temo que va a anularse debido a la acumulación de tareas en período vacacional. Visto lo visto, incluso debería anular el propio viaje de esta semana, pero ya es tarde, salvo causa de fuerza mayor. El martes que viene tengo un examen de análisis narrativo, y dudo que pueda prepararlo del modo en que me gustaría. Resulta bastante más gratificante para mí el escribir narraciones antes que analizarlas. No se otros, pero cuando yo me pongo a escribir no reparo en todos los detalles, por nimios que sean, que parecen entrar dentro de un análisis de ese tipo. Pero, en fin, ahora es lo que me toca, descuidar un poco mi literatura para reflexionar sobre la de otros. No se si saldrá bien, pero aún me queda sacarme la asignatura a la vieja usanza, en junio, como toda la vida se hizo. Todo se andará, no es algo que vaya a empañar un viaje como los que en el pasado curso hice en mucho mayor número.

domingo, marzo 21, 2010

LOS CERDOS. Entrega 3.

I

Jonás Virgil comprobó a su llegada que la gran ciudad se había solidarizado tanto con él que había decidido compartir su estado ruinoso. El verano era una época de salidas, y quienes llegaban lo hacían arriesgándose a ciertas consecuencias. La línea del metro estaba cortada y Jonás tuvo que caminar, mapa mediante, para llegar hasta el barrio en el que su familia era poseedora de un domicilio desde hacía decenios. Cuando al fin se plantó en su calle, observó que en esta las obras habían asimismo machacado las aceras, abriendo amplios surcos por los que tuvo que arrastrar su maleta de ruedas. El calor pegajoso, la gravilla que se adhería tanto a sus zapatillas como a los bajos de su fardo rodante, la estela de polvo que iba dejando atrás… No eran los mejores elementos para una bienvenida, convino, si bien el sudor no provenía de la pesadez de su equipaje. Jonás, en su fuero interno cargado de oprobiosas razones, prefirió por lo demás ir ligero de enseres y todo lo que más abultara, como sus materiales de trabajo, le sería enviado por correo. La aparente vaciedad de su maleta era un hecho también preñado de simbolismo para él.

Jonás no había visitado aquel piso desde hacía una serie de años, no demasiados, pero en todo caso antes de comenzar su doctorado. Le pareció un período de tiempo infinitamente mayor. No había señoras tomando el aperitivo en terrazas, como en su ciudad natal; allí muchos vecinos se hallaban de forma directa en la calle, sentados donde buenamente pudieran, si no en el mismo suelo o en los bancos de un parquecillo situado hacia la mitad de la rúa. El aperitivo consistía en latas de cerveza de a veinte céntimos, envidiable remedio que Jonás conocía para aliviar el sofoco, las cuales eran tomadas a la sombra, entre risas y algún que otro cigarro de liar. Durante su última estancia Jonás ya se había percatado del aliento multiétnico del barrio, expuesto entonces en toda su diversidad ya que el estío parecía haber expulsado a la vecindad de sus hogares. Había habitantes ancianos de toda la vida, como bien pudieran haber sido sus propios abuelos antes de que se vieran obligados a recluirse en casa, y un variopinto grupo de inmigrantes cuyo sector mayoritario parecía ser el latinoamericano; de hecho, al pasar junto al parque vio que en la esquina se hallaba situado un bar rotulado como latino, del cual salía una música que, aunque no sonaba de forma estruendosa, hirió agudamente sus oídos en cuanto fue capaz de reconocerla. Si ese iba a ser el hilo musical mayoritario entre sus vecinos, dudaba que su proyecto pudiera llegar hasta la meta.

El edificio al que Jonás se dirigía estaba situado hacia el final de la calle, en una esquina en la que confluía con otras dos. En su fachada se mostraba un tanto destartalado, pero eso no pilló por sorpresa al joven. Le vinieron entonces a la mente las admoniciones paternas sobre que no era lo mismo estar allí un par de días de visita, durmiendo en el sofá cama, que instalarse de modo más o menos permanente, lo cual era su intención en ese momento y no tenía pensado modificarla a última hora. Aquella era su meta, pues, y tan solo le separaba de ella un obstáculo en el umbral.

En su portal había tres adolescentes discutiendo a gritos, aunque luego pensó que quizá esa era su forma habitual de charlar. Las altas temperaturas habían relajado tanto sus ropajes como su educación, un par de ellas bloqueaban el acceso al edificio, sentadas en el rellano, mientras que la otra se había encaramado a un cubo de basura. Basura sobre basura, fue el pensamiento reflejo de Jonás mientras las observaba desde la barrera de sus gafas de sol. Le parecieron tres chicas guapas si no fuera por su absoluta falta de estilo tanto en su apariencia externa, esa más fácilmente modificable, como en sus maneras, asunto más arduo de pulir. Eran de raza blanca, Jonás creía que la degeneración que parecía perseguirle allá donde fuera, si bien tal vez no era más que un reflejo de su herida psique, era un asunto universal, que no entendía de colores, nacionalidades, ni siquiera de edades. La mala educación se había extendido como un miasma, podría comprobarlo en dos ocasiones antes de llegar al piso.

De las tres Gracias, una parecía llevar la voz, si no cantante, al menos la que quería elevarse como desde el púlpito del cubo de basura por encima de las otras dos. Tenía el pelo rubio con unas raíces que se hundían en la más sinuosa oscuridad, más metal encima del que hubiera admitido un detector de aeropuertos y un chándal que, sin duda, por detrás dejaría ver buena parte de su culo, por lo que Jonás lamentó pasar por delante de ella. La trifulca parecía deberse al novio de la choni principal, así dio en rotularla Jonás, a quien al parecer le gustaba ir de flor en flor, más como zángano que como abeja. Lamentó una vez más no llevar su iPod. Tras la invasión porcina que había interrumpido su viaje por carretera, en ese nuevo obstáculo los gritos le sonaron a gruñidos, y percibió los maltratados cabellos como si fuesen cerdas. Fuera como fuese, tenía que pasar por allí.

Sacó las llaves, eran dos iguales salvo por una muesca en la que reconoció la del portal. A la hora de abrir la puerta le gustaría haberse hecho invisible pero no fue necesario, su presencia no constituía ningún estorbo para las chavalas, quienes apenas arrastraron sus traseros medio centímetro para dejarle espacio y seguir despotricando. Jonás era delgado, pero no así su maleta, al traspasar el portal una de las ruedas pasó por encima de la sandalia de una de las chicas, si es que se puede llamar así a tres tiras de plástico cubriendo un pie desnudo con uñas pintadas de púrpura fosforito. Pese a que no fue considerable el peso que tuvo que soportar su pinrel, la joven saltó como un resorte, emitiendo un aullido que no molestó a Jonás más de lo que pudiera haberlo hecho la música del bar vecino.

- ¡Mira a ver por dónde andas, capullo!- le espetó, aunque Jonás no tenía la menor intención de detenerse más en su camino.

Le hubiera resultado gracioso, regresando una vez más a su mente el recuerdo de su amigo Al, soltar una contestación como las que él daba en ocasiones: Disculpad, fermosa doncella, no quise deshonrar la prístina e inmaculada blancura de vuestro mármol… La choni del cubo de basura, viendo que Jonás se marchaba como si nada, quiso solidarizarse momentáneamente con su amiga, haciendo frente común con ella.

- ¿Estás sordo, atontao?

Jonás musitó un perdón de forma inaudible, torciendo la boca de un asco que estaba mejor reflejado en su oculta mirada. La oscuridad del portal le sirvió de refugio frente al calor y frente a las iras del grupillo que en segundos se olvidó de él para continuar su pelea a tres bandas. ¡Menudo recibimiento! Jonás deseó no encontrarse con ningún ser viviente más en el par de tramos de escaleras que le restaban para alcanzar su piso, a través de los cuales empezó a subir su maleta a pulso. En sentido contrario bajaba una anciana con su cachava, agarrándose a la barandilla.

- Hola- dijo Jonás al cruzarse con ella, sin mucha alegría pero de manera formal.

La señora ni siquiera le miró. Él consideró la posibilidad de que estuviera sorda, opción bastante razonable, pero en todo caso no estaba ciega y debería de haberse percatado de su presencia. ¿Demencia senil? Otra opción razonable. De la más tierna juventud al ocaso de la vida, al adentrarse en su futuro hogar parecía haber pasado por diversos grados de la demencia. Con todo, no iba a asustarse por ello. Se limitó a completar el breve itinerario que le quedaba para llegar a un espacio, al fin, exclusivo para su persona. Al piso se entraba por una terraza que daba a un patio interior, repleto de ropa puesta a tender. Jonás no prestó la menor atención a esa especie de corrala, recorrió los pocos pasos restantes hasta la puerta del viejo domicilio, en el cual penetró hallando cumplida su misión y sin el menor interés en preocuparse de ninguna otra circunstancia hasta la jornada siguiente.

jueves, marzo 18, 2010

LOS CERDOS. Entrega 2.

- Señora, le recomiendo que los niños y usted tomen asiento y se pongan el cinturón de seguridad, es obligatorio en este tipo de viajes.

Nada que no hubiera recordado ya durante su alocución del comienzo, pero la mujer lo tomó un poco como afrenta, mientras agarraba por un brazo a su probable retoño, el cual había dejado de llorar.

- Señorita, ¡es muy difícil esta situación! Hace mucho calor, ¿no tendría una botella de agua fría para los niños?

Aunque la mujer iba llenando continuamente su propia botella, por lo visto el agua del aseo no estaba lo bastante gélida. Jonás se enganchó a esa conversación como modo de matar el tedio. La azafata cumplía bien su función, pero quizá con un celo exagerado. El peligro era escaso. Había realizado ese viaje muchas veces, de gustarle conducir no tendría mayor problema en llevarlo a cabo y en ese caso nadie le molestaría. Frente a sus ojos, la autovía resultaba eterna, recta y anodina. La posibilidad de que alguna de aquellas figuras se viniera al suelo, por otra parte mullidamente alfombrado, era remota. Sin embargo, la madre hindú se había dado la vuelta y, aunque crecida, parecía retroceder un poco frente a la joven. Se estaba echando cada vez más sobre su asiento y él pensó que, pese a todo, quizá sí hubiera alguna posibilidad de que aquel culazo besara el suelo, la única imagen que en ese momento podría provocarle una sonrisa.

- No se preocupe, yo le traeré una botella de agua, ¿o prefiere un refresco para los niños? Pero le recomiendo que se sienten, por favor, es por su seguridad.

Aunque trataba de ser conciliadora, logró el efecto contrario.

- Oiga, señorita, yo no quiero molestar, pero esto… ¡Los niños!...- la madre sabía explicarse con cortesía, desde su peculiar acento, pero no borraba el gesto hosco- ¿Tiene usted hijos?

¿Tiene usted hijos?, se repitió Jonás con sorna. Vaya pregunta tópica. Y fácil. Solo por eso deslizó más su pie fuera del asiento, para que quedara justo detrás del tobillo de la mujer. Se estaba encogiendo en su butaca de cuero, tratando de aislarse de la realidad. Si la mujer tropezaba, fingiría que fue un accidente y que la culpa, por supuesto, la tenía ella por no hacer caso de las instrucciones de a bordo. Definitivamente, en los aviones los pasajeros se mostraban más dóciles.

- No tengo hijos, señora, no me lo puedo permitir- replicó la azafata de modo franco, sin arrogancia- Pero ojalá los pueda tener, creo que compensan las molestias que causan… ¿Me permite que le ayude con ellos, si no le parece mal?

El chiquitín, secos sus lacrimales, dirigió una mirada de complicidad hacia la joven, que ella respondió de la misma manera. Jonás no llegó a ver el rostro de la madre, pero supuso que el problema iba a arreglarse. Con suerte podría pasar la hora y media que restaba de viaje en medio de un soporcillo inductor del sueño.

De repente, el autobús frenó en seco y la madre hindú se vio impulsada hacia atrás, tropezando con el pie del joven, dando una voltereta aterrizó en el suelo sin daños significativos, como tampoco los sufrieron los niños, que cayeron también al igual que la azafata; esta se agarró al asiento de Jonás pero él no vio el momento de ser galante con ella, se levantó para socorrer a la madre porque su caída, en circunstancias diferentes de las que había previsto, no le hacía ya tanta gracia.

El resto de pasajeros, que sí llevaba el cinturón prescrito, no tuvieron más complicación más allá del estado caótico y confuso que se adueñó del ambiente. El conductor les instó a que continuaran en sus asientos, pero la curiosidad venció esa lid. Jonás y la azafata cogieron, cada uno por un brazo, a la madre para que pudiera enderezarse.

- ¿Se encuentra bien, señora?- dijo Jonás- No me fijé… ¡Qué mala pata! ¿Se encuentra bien?

Ella no contestaba, pero asentía con la cabeza de forma mecánica, Jonás prefirió no insistir porque pensaba que su actitud empezaría a ser sospechosa. Los niños lloraban, con mucha mayor razón, y la azafata fue a ocuparse de ellos. Viendo que sus servicios ya no eran requeridos, Jonás se dirigió, como el resto de los viajantes, a ver qué ocurría a través del cristal. Al parecer, el brusco frenazo se había debido a un accidente acaecido justo delante del autobús. Un camión de transporte, por razones que en aquel momento fue incapaz de comprender, había volcado, liberando parte de su carga. Y esta no era otra que ganado porcino, cerdos. Algunos de esos puercos habían muerto en el acto, otros agonizaban en el asfalto y, como en una escena onírica, algunos vagaban por la autovía, alucinados, ante la atónita caravana de coches que por su causa se había formado detrás del autobús.

Jonás se quitó los auriculares. Ya no necesitaba abstraerse con la música, al menos mientras durase aquel demencial espectáculo de llantos, pitos y gruñidos. Con una mezcla de horror y fascinación, fijó su mirada en un pobre cerdo ensangrentado que iba perdiendo su vida tumbado en la carretera. Él se había acostumbrado a buscar símbolos en cualquier parte. ¿Qué podría significar aquel, justo en el comienzo de su viaje?

miércoles, marzo 17, 2010

Se leonés.


Ahora que estamos tratando el mito de Polifemo y Galatea, como apunté en el otro blog, me viene a la cabeza una película que visioné la semana pasada, Yo también. Entre los epígonos, perdónese el palabro, de Polifemo estarían la Bestia de La bella y la bestia, Quasimodo, etc. Quizá también el joven protagonista con síndrome de Down, enamorado de una que no es bella (no me lo parece a mí) pero sí resultona, con tendencia a calentar al personal y acabar en la cama con algún donjuan hispalense, calvo en la cabeza y peludo en todo lo demás. La película habla de todo tipo de minusvalías: están las evidentes y otras no tanto, porque la promiscuidad y el calientapollismo, al menos eso deduzco de mi experiencia, pueden ser síntoma de desequilibrio mental. Tras mucho arrimar la cebolleta, ella al final cede como concesión al año nuevo, y dice que lo harán una vez, nada más. Y el chico, mucho más inteligente que muchos que no tienen su número de cromosomas, afirma: Y nada menos. Es la mejor réplica del filme y, teniendo en cuenta que no parece una mujer con el pensamiento muy estable, puede que en el futuro esa una y nada más se alargara lo necesario...
Yo puedo ser titulado en Cinematografía pero en todo caso no soy muy cinéfilo. Conozco cosas de la historia del cine por libros, pero no me admitirían en la mesa de tertulia de aquel famoso programa ahora rescatado por Telemadrid. De Fellini, a mal que recuerde, no he llegado a ver ni una película completa. No se si sería tan seductor como su alter ego de la película Nine, cuesta creerlo viendo fotos suyas aunque no hay que dudar del poder de atracción que tienen los grandes genios. Le iría mejor que al pobre Hitchcock con sus actrices, supongo. Pese a la continua aparición de estrellas, ha habido musicales recientes que me han gustado más. Resulta peculiar ese número en el que la chica de los Black Eyed Peas se viste de prostituta italiana y enseña a unos chicuelos, por cuatro perras, el escote y los muslos, porque en esta película se sugiere mucho pero no hay desnudos, je, luego se pone a cantar con unas bailarinas-mamachichos, todas con panderetas como zíngaras, diciendo Be italian. Como no tuve subtítulos en todas las canciones no se qué decían. En todo caso, ¿qué quiere decir ser italiano? Espero que no sea ser como su presidente porque este, aunque tiene setenta tacos, posee el dinero necesario para aparentar menos y para comprar mujeres que en verdad se lo hagan sentir así.
Me gustaría elucubrar sobre si se hiciera un musical sobre algún escritor o similar de León.¿Qué número podríamos montarle? Tal vez, acorde con la época, un grupo de papones bailando el paso y tocando la trompeta, o una turba de cofrades del Genarín haciendo eses, bota en mano... Quizá algo más clásico, grupos de folclore bailando la jota mientras cantan: Se leónes, se leonés... No se, en todo caso me gustaría verlo, se admiten sugerencias. Esta semana colgaré otro par de páginas de la nueva novela, no más porque soy consciente de que a todos nos escasea el tiempo, empezando por mí. Podáis leerlo o no, en todo caso agradecido quedo. Ciao!

domingo, marzo 14, 2010

LOS CERDOS. Entrega 1.

Al igual que hice en el comienzo de este blog con Los Abrasadores, he decidido, de manera experimental y preparándome para lo que vendrá en el futuro, ir colgando esta nueva novela a medida que la voy escribiendo. De este modo, podréis ir leyendo un par de páginas cada poco, aunque en verano podré tener más tiempo para ello. Espero que os guste y que este modo de lectura sea cómodo. No quiero quitar más tiempo para la novela, allá va.

PRÓLOGO.

Los cochinitos ya están en la cama.

Muchos besitos les da su mamá.

Por alguna extraña asociación de ideas, a Jonás Virgil le vino a la mente el comienzo de una vieja tonada infantil, hacía mucho que no la escuchaba. Sería el calor, el calor de esa tarde de julio que inducía al sueño, a un estado al que Jonás aspiraba en aquel momento sin conseguirlo. Los auriculares puestos, la visera calada con gafas de sol… Trataba de anular sus sentidos, sumergirse dentro de sí, ajeno a todas las demás circunstancias de aquel viaje rutinario.

Bajo sus cristales ahumados, que por doscientos euros bien podían repudiar el sol mejor que la cortina del autobús, se imaginó unos ojos enrojecidos. No tenía por qué contener el llanto. Conocía muy bien los momentos, escasos, en los que las lágrimas pugnaban por salir de allí, y por lo general tan solo un par de tímidas gotas se aventuraban en el exterior, para evaporarse casi al instante, más aún dentro de aquel asfixiante estío. Es más, él quería deprimirse a conciencia, por ello buscó en los canales de audio alguna balada, algún tema que le machacara un poco más, bien por su propia naturaleza o bien porque le trajera a la mente algún recuerdo desdichado. Mierda de iPod estropeado. Unos lloros de matiz muy diferente le distrajeron en su tarea. Jonás volteó la cabeza y emitió una mirada asesina e imperceptible a través de sus lentes, al tiempo que hacía un somero listado mental de las ventajas que le proporcionaba el haber escogido ese asiento.

VENTAJAS DEL ASIENTO 20, por Jonás Virgil.

1- La soledad que procura. No tienes al lado a ningún abuelo palizas que se crea con derecho a contarte su vida. No, mi espacio es mío. Y punto.

2- Su estratégica posición. Justo en el medio del autobús. Me es posible escapar antes que las hordas se me echen encima en tropel.

3- Es el paraíso del vago. Casi con estirar el brazo lo tengo todo en mi mano: la prensa, las revistas… Ah, además aquí es donde la azafata se agacha para coger las bebidas. Puedo mirar su culo; dependiendo de la azafata, faltaría más.

4- El aseo también está justo a mi lado. Auque ahora pienso que eso no es una ventaja. A partir de la segunda consumición, esto es un continuo ir y venir de meones. E imaginar alguno de esos panderos empotrados en la minúscula taza es algo que me produce escalofríos…

Pandero, pandero… Eso era lo que interrumpía su recuento mental. Al echar la vista atrás para conocer la fuente de esos lloriqueos, se encontró con un no menos venerable pandero embutido en unos vaqueros. No es la función del vaquero el lucir un gran pandero. Se sorprendió elucubrando en verso, lo cual le recordó a su amigo Alonso Polión y por ello desechó la imagen con rabia. La mujer así embutida era una madre de origen hindú, como denotaban otras prendas de su indumentaria no tan occidentales, que trataba de calmar al origen del llanto, un chaval de pocos años, posiblemente su hijo o quizá su sobrino, no lo tenía claro ya que formaban parte de un grupo de unas siete u ocho personas, entre niños y mujeres de diversas edades. La madre estaba de pie, y cada poco bajaba al lavabo para llenar una botellita de plástico con la que aliviar la deshidratación del chico, en el caso de que fuera esa la causa de su llorera.

Cuando Jonás vio a esa tropa subir al autobús, su prejuicio saltó de forma inmediata. No era momento de ser comprensivo, ni siquiera con él mismo. En período vacacional era normal que hubiera familias viajando, nacionales o foráneas, pero sus conflictos estaban violando su recogimiento incluso a través de los auriculares, por lo cual su mirada estaba preñada de asco. No podía comprender, no quería comprender. ¿Acaso iba a pensar en aquel momento si alguna vez tendría hijos? Se había embarcado en un viaje hacia ninguna parte, en el que ni siquiera era consciente de qué iba a hacer en su primer día, estaba tan ajeno a cualquier expectativa de futuro que lo único que le importaba entonces era el trayecto de clase superior.

Sí, superior. Jonás ya no frecuentaba los autobuses de la plebe y creía que su actual medio de transporte resultaba prohibitivo para familias numerosas. Se preguntó dónde estarían los varones del clan, y a qué clase de oscuros negocios se dedicarían para permitirse esos lujos. No se planteó el que quizá pudieran haberse aprovechado de los descuentos de la compañía, tal y como él mismo había hecho. Otro par de niños se había puesto en pie, con su natural inquietud. La azafata vino por el pasillo. En esa ocasión Jonás pudo cumplir la tercera ventaja de su asiento, comprobando que las cuatro nalgas a la vista se compensaban entre sí. La azafata se dirigió a la madre de forma dulce y, también en cierto modo, maternal.


viernes, marzo 12, 2010

Inglorious Christians.


Ahora que va llegando la Semana Santa, ese período en el que parece que hay que pedir perdón para cambiar de acera y llegar a tu calle, estaría bien que, en vez del típico Quo Vadis, se emitiera Agora, para ver con cuánta facilidad se es capaz de pasar de víctimas a verdugos. En esta película se ve lo clásico: cristianos tirando a gente a la hoguera y convirtiendo en un establo nada menos que la biblioteca de Alejandría, judíos lapidando, cristianos lapidando, obispos nada ejemplares (y, para colmo, hechos santos)...
Faltaban los musulmanes para completar el triángulo de la locura, es un pensamiento que tuve muy cuenta ya que ayer era 11M. Según la versión judicial, dicho atentado fue obra de islamistas radicales, pero, claro... ¿Qué sería de un gran atentado sin una teoría de la conspiración? Son una pareja de hecho. Algunos periodistas, tratando de buscar su Watergate, siguen insinuando que la cosa debió de ser una conjura formada por raterillos del tres al cuarto, mineros rebotados, polis corruptos, moritos, gitanillos, el Rey de Marruecos, los franceses, Fu Manchú, Lord Voldemort y, faltaría más, etarras. Sea como fuere, lo único claro es que los autores lograron sacar las miserias de esta sociedad, de tal modo que parece un milagro que hayan conseguido juntar a las víctimas de diversas asociaciones sin que lleguen a las manos entre ellas.
En Agora tenemos una academia de filosofía que por momentos parece escuela de modelos, y en ella Hipatia trata de descubrir el movimiento de la Tierra, ajena a los hombres que suspiran por ella, entre ellos un esclavo muy guapete (hasta que se hace cristiano, claro). Me ha gustado la peli, sobre todo por su espectacular recreación en cuanto a los decorados y el ambiente. Es complicado mantener el equilibrio entre la épica y las disquisiciones filosóficas de Hipatia, sin embargo parece que el público ha respondido en masa y estoy por ver si la celda 211 en verdad merecía todo lo que se llevó. Si Mar adentro se basaba en una historia real y fue acusada de apología de la eutanasia, a Agora la acusarán de anti-cristiana por reflejar la propia Historia. Sin embargo, no hay que irse tan lejos. Si alguien quiere ver la poca ejemplaridad de la Iglesia católica, que vea lo que está pasando en Alemania, y si quiere ver los efectos de los enfrentamientos entre religiones, que vea lo que está pasando en Nigeria. Por ello, yo paso de religiones aunque estoy dispuesto a respetar las creencias de cualquiera que no llegue al fanatismo de los parabolanos...
No tengo tiempo para hacer un análisis extenso de la obra. Ya dije mi intención de empezar con una novela, puede que lo haga hoy o en todo caso este fin de semana, me da igual que sea solo una página o media. La cuestión es empezar. Me motivaré recordando que tengo un guión de Amenábar firmado por él mismo en mi particular biblioteca de Alejandría...

miércoles, marzo 10, 2010

Hostilidades.

No acabo de entender qué ha llevado a Trueba (Fernando) a arremeter de esa manera contra En tierra hostil, supongo que sus razones tendrá porque es una persona inteligente, como nos demostró durante su charla magistral en Ponferrada. Decir que es una película detestable, de propaganda bélica, sin espíritu crítico... Bueno, hombre. La pataleta la debería de tener con la Academia española. Primero envían su película a los Oscar, condenándola al fracaso, y luego no le dan ni un Goya. ¿A qué viene esta andanada? Yo no he visto la propaganda por ningún lado; según lo que muestra la película, no es que den ganas de alistarse... Además, ¿por qué tiene que posicionarse ideológicamente? No es algo necesario, imprescindible para realizar un filme, aparte de que suele ser una valoración subjetiva, y las mismas películas provocan reacciones encontradas. Quizá debiera seguir el consejo de su Dios, Billy Wilder, quien si no recuerdo mal dijo: Quien quiera mandar un mensaje que vaya a una oficina de correos.¿Qué hubiera dicho el también oscarizado director de haber ganado Avatar? ¡Puf! Ni me lo imagino. Aunque el hecho de ver a Trueba con unas gafas 3D me produce pensamientos malévolos.
Yo hoy me desperté deprimido, porque al principio pensé que no teníamos clase por la tarde y luego constaté que, en efecto, dentro de poco tendré que ir a esa clase solitaria. En realidad no es una mera cuestión de vagancia, pero noto que tengo que sacar tiempo de donde sea. Siento que me falta algo, y es el deseo de escribir algo con mayor consistencia que estas pequeñas reflexiones. No quiero esperar al verano para empezar mi próxima novela, esta semana escribiré algo aunque solo sea como un ejercicio de motivación, aunque solo sea una línea. De hecho, ya tengo mi primera línea: Era una soleada y asfixiante tarde de julio... (o algo así) Je, je. ¿Os suena? Sacrificaré para ello lo que sea necesario sacrificar, lo digo por si me véis por aquí menos de lo común. No en vano estamos hablando de dos carreras, aunque solo una sea la oficial. A finales de semana podré deciros si al menos he conseguido esa frase, aunque sea en borrador.

lunes, marzo 08, 2010

En tierra nada hostil.


Anoche, antes de la gala de los Oscar, vi la última de las nominadas a Mejor Película que me faltaban (y no cuento The blind side porque me da algo de grima). Se llama An education, ¿tanto les costaría poner Una educación?, y es un cuentecillo moral, dirigido por una danesa pero de toque tan británico que da la impresión de que si lo ves con gafas de 3D te van a ofrecer una taza de té desde la pantalla, también con algún elemento donjuanesco, mito sobre el que debería estar haciendo un trabajo en vez de escribir esto. Trata sobre una adolescente colegiala que se ve envuelta en un grupo de ricachones pedantes, que la engatusan con cenas, subastas y conciertos, pero en realidad tienen más de barniz que otra cosa y su tren de vida se basa en la estafa. Cualquiera bien prevenido hubiera huido, pero ella peca de pardilla y sus padres más aún, por lo cual, después de la colleja del aprendizaje, la chica pedirá ayuda a la profe de Literatura de la que se había burlado y se aplica para hacer Letras en Oxford. Moraleja: hay que estudiar mucho y dejarse de pájaros. Una ironía, teniendo en cuenta que hoy me he pirado dos clases. Pero bueno, la noche de los Oscar solo es una al año, la universidad no es el colegio (aunque a veces lo parezca) y León no es Oxford, no se si se podría buscar equivalente, tal vez Salamanca pero yo estoy muy contento de estudiar aquí.

Para no tragarme todas las patochadas del comando Prisa, estuve leyendo también media novela del Charles Dexter Ward de Lovecraft. Durante toda la noche me estuve preguntando qué pintaba la chica de REC analizando la gala. Sí, vale, es actriz, pero donde esté un Jaume Figueras, aunque de peor en la cámara… La gente suele ser poco original en sus críticas a la gala, siempre con que es larga, tediosa, poco divertida, etc. A mí me gustó, y se me hizo ágil para acabar a las seis de la mañana. Steve Martin y Alec Baldwin hubieran merecido mucho más espacio, claro, pero no había para todo. Hicieron incluso un homenaje al cine de terror, no se si venía a cuento pero me encantó. Vale que los premios son previsibles, pero de eso no tiene culpa la gala… El que menos, el del Secreto de sus ojos, una gran película, con participación española, si bien algo inferior a la de Haneke. Yo daba por hecho el Oscar a la directora, pero en película pensé que tal vez recaería en Avatar por su concepto del cine-espectáculo. No fue así. Ganó Kathryn Bigelow, espero haberlo escrito bien, una mujer de 59 tacos que debe de conservarse en formol, la primera mujer galardonada en esta categoría si bien con una película muy masculina, con cantos a la virilidad que gustarían a un Walt Whitman. Por supuesto habrá quien diga que se lo dan por ser mujer, como el premio del año pasado a Sean Penn por su Harvey Milk. Que ladren, que ladren… Si la Academia se rinde al lobby gay, ¿entonces por qué una historia de amor homosexual fue atracada, más que vencida, por una película de atracos hace unos años? Todavía hay injusticias históricas que se deben reparar. Me alegro, pardiez, además su ex ya se proclamó rey del mundo y, como dije, tendrá otra ocasión en las secuelas sobre el planeta Pandora. Ojalá todas las antiguas parejas se llevaran tan bien como esta, y no cabe duda de que la alegría de James Cameron era sincera. Ambos han hecho historia a su manera, aunque en el futuro considero que Avatar tendrá una mayor trascendencia. En fin, pasado el período de cortesía que me permito con la excusa de esta gala, volveré al mundo real, no virtual, a proseguir en la búsqueda de an education for me.

sábado, marzo 06, 2010

Una ex - pareja de acción.


Si hay algo que pienso sobre Avatar y En tierra hostil, es que cada una es una película de acción, a su manera. Y, como tales, resultan formidables. Ahora la Academia tendrá que decidir por el pez gordo o el chico, o quizá una decisión salomónica: Película para James Cameron, Director para su ex (¡qué mejor galardón para el Día de la Mujer Trabajadora!).
He ido a ver Avatar esta tarde, y hacía bastante que no iba al cine en León. No tenía el menor sentido ver dicho filme en el ordenador. Eso es para películas de arte y ensayo, que pueda ver tomando algo calentito, o para blockbusters infames y sin acción, como el último Harry Potter. Avatar, como Star Wars o El señor de los anillos, es para ver en cine. Y una excusa perfecta para probar el nuevo 3D, ha evolucionado mucho desde que fui a ver esa última película de Freddy Kruger (que luego sería la penúltima o la antepenúltima...). Es una película-espectáculo, y como espectáculo es cojonudo. Otra cosa es como película en sí, pero merece la pena pagar ocho euros, creo que es la película más cara que he ido a ver. Fui porque mañana son los Oscar, o ahora o nunca. Y fui solo porque la mayoría de mis amigos la han visto, sin sentirme por ello más asocial (de lo que ya era antes).
Ha merecido la pena, todavía hay películas que te animan a ir al cine. Lo que menos me importaba era el guión, desde luego, con todo ese rollo un poco ingenuo e infantil (no en vano el cine estaba lleno de niños) y esa Madre Naturaleza haciendo de deus ex machina con su marabunta de bichejos. Tampoco estoy por criticar mucho porque Los Abrasadores también tiene bastante de filosofía verde, que yo igualmente bebo de las mismas fuentes que James Cameron, empezando por la de George Lucas. En fin. No voy a trasnochar mucho que para eso está mañana, veremos quién se lo lleva. Desde luego que Avatar no necesita el premio para tener publicidad... Y además amenazan con saga, por lo que puede tener más oportunidades. A la salida del cine, y viendo algunos especímenes como los que me encontré, no me extrañó que los na´vi mandaran a los alienígenas a hacer puñetas a su destrozado y poco evolucionado planeta.

jueves, marzo 04, 2010

PIGMALIÓN. FIN DE TEMPORADA. (II)


El sitio, Oxígeno Líquido, estaba situado en la calle Pez, como la Casa de León, pero ganando en modernidad a esta… No era muy grande. Barra estrecha, tipo bar del Zoe, y al fondo una especie de grutilla con la pantalla de proyección. El espacio no fue problema porque no asistió mucho público, supongo que por ser domingo por la noche. En todo caso sí vinieron bastantes actores y pude conocer a otras personas que trabajan detrás de la cámara. Antes de la emisión no es que se diera un discurso muy prolijo, yo sí quise aprovechar el momento para ofrecer un pequeño obsequio a los futuros papás. Una nimiedad, con más valor simbólico que otra cosa, que cogí en Prenatal algo falto de tiempo por una reseña de Curso Barroco. Bueno, cuando nazca el niño, o en el caso de que haya bautizo, procuraré estirarme más, je, je, era lo mínimo que podía hacer con mi primer amigo que va a ser padre.

Noté una ausencia bastante grande, la de Nacho, que al parecer se encuentra malito ahora en León. Bueno, quizá vaya a visitarle antes de publicar este texto. Hay que cuidarse, mi garganta me está dando una tregua que aún no me acabo de creer, y que dure… Por lo que se refiere al episodio en sí, a ver si recuerdo colgar el enlace al final, duraba cerca de media hora, casi el doble que uno normal, y acabó en un pico de alta tensión. A ver cuándo podemos empezar con la segunda temporada, que no sería elegante dejar a nuestros espectadores con tanta intriga a cuestas…

Tras dicho desenlace en punta, nos tomamos unos ricos mojitos hasta la medianoche, pasada la cual los supervivientes del grupo de cómicos quisieron que me uniera a ellos para seguir la juerga. Sin embargo, mi viaje ya no tenía mucha más gasolina y además se puso a diluviar de tal forma que me alegré de haber ido cargando con el paraguas durante toda la soleada jornada; me escabullí un poco a la francesa al ver el metro de Callao.

El regreso fue bien, leyendo felizmente la Fotogramas con especial sobre los Oscar en el tren. Podré ver este año la gala, aunque quizá eso me cueste pirarme otro par de horitas, y realizar una quiniela que suele ser lógica salvo excepciones. ¿Se llevará Sandra Bullock el Oscar por eliminación, frente a dos novatas y dos damas maduras que ya tienen una o más estatuillas? Bueno, ayer vi Precious, una película que me confirma cuántas ínfulas suelen darse los críticos, capaces de elevar al podio a películas que van de listas, sin serlo, como Un tipo serio o Donde viven los monstruos, y de tomar decisiones tan idiotas (no se me ocurre otro adjetivo) como la de dar cuatro estrellas a Crepúsculo y una estrellita a esta película, que al menos tiene una historia interesante que contar. Soy consciente de que el tema puede asustar: ¡Obesidad! ¡Pobreza! ¡Sida! ¡Lesbianas negras! Sin embargo, a mí me resultó una honesta historia de superación, que no manipula más que otras historias enrevesadas que nos quieren tomar por bobos. Y Penélope no se va a llevar un segundo Oscar consecutivo, tiempo tendrá ya, Mo´nique hace un papel complejo, malvado con aristas, que en algún momento te tiene con el corazón en un puño. Mi pregunta es: ya que no Heath Ledger, ¿quién se lo entregará?

Ya os comentaré. Este fin de semana tengo mi primer trabajo bolonio y habrá que currar tras los excesos matritenses, quizá me sobre tiempo para visitar los azules y virtuales mundos de Avatar o algo por el estilo…

PD- En la foto, yo junto a los dos directores y futuros papás antes de que se fueran a casita. He aquí el prometido enlace:

http://pigmaliontv.blogspot.com/

Que lo disfrutéis, y gracias por seguirnos.

martes, marzo 02, 2010

PIGMALIÓN. FIN DE TEMPORADA. (I)

Pocas veces habré tenido un viaje tan corto y fructífero como este, además transido por una extraña sensación de atemporalidad. He estado con gente a la que no veía desde hacía años, pero me pareció como si no hubiera pasado ni una semana. Quizá sea porque de físico estamos todos más o menos igual. ¿Buena señal? Je, je. Un chico, al que no veía desde hace casi tres años, me preguntó si había perdido quince kilos. ¡Bueno! No es para tanto. Menudo esqueleto estaría hecho… Además, ha constituido todo un revival: comí en el chino con Oli, como antaño; tuve una salida nocturna por Chueca, como antaño… La única novedad fue el motivo principal del viaje, la fiesta de Pigmalión y también el poder ver a dos de sus directores antes de su futura paternidad, y maternidad.

No llegué volando merced al viento pero en verdad los viajes en Alvia cada vez se me pasan más volando. En el de ida observé algunas curiosas coincidencias: me pusieron un documental sobre Finlandia, parecido a uno que visioné hace unas semanas; por la radio escuché una reseña sobre un libro que me prestó Alejandro hace poco; leí un artículo en la National Geographic sobre los viajes de Colón, el tema que tratamos en la última clase de Literatura Hispanoamericana… No serían las únicas coincidencias. A medianoche, cuando iba al McDonalds de Gran Vía donde había quedado, tuve el augurio de que me iba a asaltar la misma prostituta que en verano. Así fue. Durante la cena, había visto en la 2 primero un concierto de Beyonce y luego un documental sobre alquiler de vientres, pero la meretriz negra ni se parecía a Beyonce ni yo quise alquilar su vagina por treinta euros, que fue la suma que gasté entre la salida del sábado y la comida en el chino del domingo (y ambos casos lo pasé mucho mejor de lo que lo hubiera pasado con ella).

En efecto digo que era la misma porque me asaltó en la misma esquina, y con el mismo método agresivo y casi delictivo. En plan: ¿Hablas español?... ¿Do you speak english?... Vamos a follar, a mi habitación, treinta euros… A la próxima vez voy a llevar uno de esos aparatos que dan descargas eléctricas. ¡Qué atrevida es la ignorancia! Si ella hubiera sabido que el mes pasado ya he tenido sexo del bueno, y del gratis, no creo que me hubiera dado tanto la barrila. Claro que la culpa no la tiene ella sino sus explotadores, que debieran de estar en una isla desierta rodeada de tiburones. El resto de la noche transcurrió sin incidentes y de forma muy divertida, pudimos ver a algunas criaturas tipo Lovecraft que tan solo la noche madrileña puede parir.

No por falta de tiempo, pero no pude dormir mucho esa noche. Oli ya conoce mis comidas con resaca, no menos interesantes por ello. Caminé por zonas de Madrid que no conocía peatonalizadas, como Sol y Callao. La capital se hallaba rebosante; ni crisis, ni tormenta perfecta, ni leches. La semana pasada ya había tenido mi ración de comida oriental, fuimos al Gino´s para variar pero fue imposible, retornamos al clásico chino cercano a los cines Ideal. Mi habilidad con los palillos fue menor a la exhibida en el buffet japonés, supongo que debido a mi pobre estado. En la foto me podéis ver tratando de sujetar un cuenco de té sin quemarme.

Un par de planes no cuajaron, pero son planes que perfectamente se pueden llevar a cabo en León. Uno era ver Avatar en 3D, para dejar de ser un paria social, y el otro encontrar un libro de clase. No era el día apropiado para pasear… Me estuve recorriendo bastantes tiendas, muchas de las cuales no estaban abiertas, pero no hallé nada. Mis fuerzas comenzaban a flaquear y, haciendo honor a los inicios laborales de Hopewell en Madrid, tomé media cazuela de huevos rotos en el Cañas y Tapas. Hice bien, porque en el pub de la proyección solo servían de tapa unos gusanitos naranjas y enormes, como esos que me comía de Marcos cuando era más pequeño.

viernes, febrero 26, 2010

Llegaré volando.

Hace un año me encontraba volando, volando hacia Estocolmo quiero decir, y parece que mañana hay posibilidades de volar sin utilizar medio de transporte alguno. No me pondré a lo Felipe II, en plan No mandé mi flota a luchar contra los elementos, pero los agoreros pronostican un fenómeno para mañana, con un par de nombres a cual más aterrador: o tormenta perfecta, genial para una disaster-movie, o ciclogénesis explosiva, más científico a la par que acojonante. Yo ya no se qué creer, la capacidad de asustar de los telediarios ha mermado un poco; aún sigo esperando la epidemia de gripe A, por fortuna llevo diez meses sin que me afecte ningún tipo de gripe, ni del cerdo ni del mandril.
Desde los organismos oficiales se recomienda quedarse en casita viendo una peli o un partido de fútbol, aunque lo cierto es que la programación del sábado noche suele ser atroz, con honrosas excepciones como Documentos TV o La noche temática.¡Pues menuda coincidencia! Solo faltaría que durante esta fugaz visita me dedicara a apoltronarme en un sofá que ya no existe, en compañía de mis amigas las cucarachas, que espero que tampoco existan ya. Hace bastante que no salgo de fiesta por la capital y eso es lo que pretendo hacer a riesgo de que salgamos volando. No será por falta de plumas...
Bueno, como sea que mañana voy en tren y no en globo, confío en llegar y ahora me dispongo a hacer un equipaje ligero, que no me mantenga anclado a la tierra. Tampoco es cuestión de frivolizar demasiado con las consecuencias de un temporal que ya se ha sufrido en múltiples zonas y se seguirá sufriendo, pero todo esto me conduce a la idea central de Los Abrasadores, aún no demasiado desarrollada por mi parte: no importa cuánto avancemos, seguimos siendo como meros insectos ante las fuerzas de la Naturaleza. Ahora Pigmalión nos espera, que el céfiro suave nos acompañe.

jueves, febrero 25, 2010

Filosofía y comida oriental.

La primera en la frente, esta primera semana ya me toca hacer un trabajo, si bien breve, para el próximo martes. Como no estoy el fin de semana, pues tendré que arreglármelas entre hoy y mañana. Pese a tan potente arranque, estos días he continuado con mi colección de filosofía oriental, tocándole el turno a Confucio. Aunque este señor era chino, ayer fuimos a un restaurante japonés para celebrar el cumple de Claudia; en su buffet, eso sí, había especialidades que me recordaban a homólogos chinos, por las cuales empecé. Es mejor comenzar por donde uno tiene confianza... Tras el arroz tres delicias, los tallarines y los rollitos, tres clásicos básicos, me arriesgué con el sushi, y además con palillos. Ciertamente no soy muy de pescado aún, aunque trataré de mejorar en ese terreno, y menos de pescado crudo. La experiencia no fue mala, aunque mi desconocimiento de las salsas adyacentes estuvo a punto de convertirme en dragón. Quizá con un poquito de sake hubiera entrado mejor... De tercer plato, verduras aliñadas al wok con una de esas salsas mágicas solo conocidas por el cocinero en cuestión, pero que estaba muy buena. No faltaron, en el desenlace, otros dos clásicos que me remiten a los tiempos de la escuela de cine de Ponferrada: el té chino y el licor de flores, cortesía de la casa (de hecho, creo que fue en Ponferrada donde empecé a tomar té). Aún con el chip del curso pasado, pensé que la (única) clase por la tarde era a las cinco, por ello me pasé una horita haciendo la digestión y esperándola...
Este fin de semana iré a Madrid en un viaje breve pero por una buena, buenísima causa, nada menos que la fiesta de fin de temporada de Pigmalión, a la cual me desagradaría en gran suma el no asistir. Así que el sábado pallá me voy, con mis amigos, mi equipo y mi gente, deseando pasarlo tan bien como espero que vosotros lo paséis con el episodio final de nuestra serie. Mejor dicho, el episodio final de la primera temporada, ¿eh?. Je, je. Habrá una segunda, y última en principio, si todo va bien... Así pues, aunque sea un viaje más o menos relámpago, merece la pena ir a brindar con Hopewell a la salud de sus dos retoños.

domingo, febrero 21, 2010

Pequeños proyectos.

Soy el primer sorprendido pero, pese a que las circunstancias no han acompañado del todo, el cuatrimestre anterior acabó con resultados óptimos. Métrica fue el último, con sobre, ya sacar matrícula estudiando el día antes hubiera sido una coña que no me merezco. De cara a mantener, en la medida de lo posible, este rumbo hasta el fin de la carrera, me dispongo a hacer algunos dolorosos si bien necesarios sacrificios.
He decidido posponer mis proyectos literarios hasta entonces, con tres excepciones: este blog, la poesía y mi diario personal (¿he dicho que tengo diario personal? Borrad esa información de vuestras mentes...). De la poesía hablaré en su apartado, el blog poético. Y también podría añadir una cuarta excepción: ayer estuve meditando junto a Alejandro el traspasar la escaleta de guión titulada Los cerdos a novela, como hice en El diez por ciento. Lo he pensado por varias razones. En primer lugar, para guión me resulta un tanto larga, con más de cien secuencias, algunas de considerable extensión. En segundo, tiene ciertos comentarios subjetivos, algo que un buen guión, en principio, no debería tener. Tercero y último, considero, al menos a priori, que como novela podría tener más posibilidades de éxito. La idea es tener estos dos proyectos paralelos al menos hasta el fin de la carrera, irlos desarrollando sin prisa pero sin desgana. Por supuesto que me encantaría seguir con la saga de Los Abrasadores, pero su imaginario es más extenso y quizá debiera esperar a tener más tiempo y un empleo más o menos estable. Eso sí, jamás abandono ese proyecto, está dentro de mi cabeza y va madurando al tiempo que yo mismo lo hago.
La filología me entusiasma, pero no puede sustituir a mi pasión por la escritura, solo complementarla. En cierta proporción espero poder hallar espacio para ambas. Y que vosotros lo veáis...

miércoles, febrero 17, 2010

Caracol de Honor.

Tengo una agenda de National Geographic bastante bonita, y esta semana trae la foto de varios caracoles en los que yo quise ver identificados a los profesores que aún no nos habían colgado la nota... Por suerte, antes de comer vi que el más retrasado, con trece días desde la fecha del examen, ya había cumplido. ¡Y de qué modo! Gracias a la literatura barroca y mi trabajo sobre la sodomía en los poemas de dicha época, que parece haber gustado, ya tengo mi primera matrícula y mi primer descuento para Cuarto. A menos que me vuelva yo también caracol en este segundo cuatrimestre que comienza mañana, hasta junio podré conseguir algún descuento más. Ahora solo me falta saber la de Métrica, cuyo profesor fue el que me adjudicó la matrícula el curso pasado. En vez de caracol suele ser liebre para corregir pero, pese a que solo tiene ocho exámenes, puede ser que se haya ido de Carnaval, sin que logre imaginarle disfrazado...

Ha sido un buen colofón al período festivo entre el 11 y el 17, pocos días pero necesariamente y muy bien aprovechados. Madrid podrá esperar un mes o dos, no me arrepiento de no haber realizado mi tradicional viaje intercuatrimestral, aunque por otro lado añore tener un breve respiro en la capital, con toda la gente querida de allí, lectores de este blog incluidos. Ahora vamos a ver cómo empieza el segundo...

lunes, febrero 15, 2010

Don Carnal.


Ayer, después de seguir con los fastos de celebración del ecuador de la carrera (y del curso), llegué a tiempo para ver los momentos finales de la gala de los Goya. Parecía haber mejorado bastante en ritmo y gracia, la aparición de Almodóvar fue todo un golpe de efecto. Hay cosas en esos premios que no logro comprender aún, como que a este paso se va a fusionar el Goya de Honor con el Goya a Mejor Actor/Actriz Revelación, teniendo en cuenta a quiénes premian; tampoco entiendo mucho lo de Mejor Película Europea, ¿en verdad era necesario dar otro premio a Slumdog Millonaire? Tanto en los Oscar como en los Goya se ha despreciado a Déjame Entrar, que en Fotogramas aparece como mejor película del año por detrás de Gran Torino. Siempre nos quedará Sitges... Pero bueno, cosas más raras se han visto. Por ejemplo, esta mañana fue la primera vez que vi en Springfield a una chica probándose ropa, claro que era una camisa y no unos calzoncillos, y que era una chica andrógina. ¿Sería para Carnaval? No se. Solo puedo decir que, si en fines de semana pasados me cansaba por el estudio, en este ha sucedido lo contrario, así que vamos a dejar de dar sablazos a la cartera y probablemente hoy me quedaré aquí en ese continuo Esperando a Godot que es esperar a las dos notas pendientes. Arriba, la foto prometida. ¡Qué majos y guapos todos!

viernes, febrero 12, 2010

¡Ecuador!

No me refiero a esa cancioncilla dance, estilo de música que anoche sonó mucho, sino a que me encuentro en el ecuador de la carrera, y con unos resultados bastante óptimos pese al cate del que hablaba, que fui a revisar ayer. De vergüenza ajena... He cometido fallos que solo pueden ser calificados de idiotas, en el sentido más amplio de la palabra. Sería el despiste, el cansancio, la desgana... No se. Ese tipo de fallos suelen ser muy frustrantes, en todos los ámbitos de la vida. Pero me alegro de haber ido esta mañana, habiendo descansado pocas horas, porque ahora lo tengo bastante más claro y a lo largo del estío confío, valga la rima, en sacármela con buena nota. Durante la cena se habló de que conseguir una beca está ciertamente difícil, pero yo lo intentaré y, si no, o me quedo aquí o tengo una gran variedad de destinos donde elegir.
No me arrepiento de haber trasnochado más de lo previsto, necesitaba una buena juerga como la de ayer, y más si es con mis compañeros de toda la carrera y otros que por desgracia ya no van a seguir cursando estudios aquí en León, pero siempre pueden volver a la llamada de las tapas... El precio a pagar es que mi situación hoy es paupérrima, no tanto para que no pueda escribir unas líneas pero sí para que no me apetezca bajar alguna foto de la cena para acompañarlas. Eso lo podemos dejar para mañana o pasado, y así veréis qué buena e internacional comidita nos pegamos.

jueves, febrero 11, 2010

Misión casi cumplida.

Puedo estar contento. Tras un cuatrimestre trabajoso y en el que las circunstancias han distado bastante de ayudar, al final me he sacado cuatro asignaturas (a falta de confirmar dos) y me he cargado la previsible, mas bien me he quedado a las puertas... Porque un 4,7, qué queréis que os diga, hasta cierto punto es un aprobado honorífico. Voy a ir mañana a la revisión, no para suplicar por esas tres décimas sino para ver de qué puñetas va ese examen, todavía no lo tengo muy claro. Creo que me sabía la parte teórica, quizá no la supe aplicar a la práctica (cosa frustrante en todos los ámbitos de la vida). El azar, bastante ciego al igual que el amor, ha querido que dicha revisión sea mañana a las diez de la mañana, y esta noche tenemos la cena de clase, la cena de fin de exámenes (que no de revisiones).
A lo hecho pecho, procuraré salir hasta una hora razonable y luego ya tendré todo el Don Carnal para dormir. En fin. Me permitiréis que sea breve, como lo estoy siendo este año, porque tengo que espabilar un poco para dicha cena. Es la cena del ecuador de la carrera, como quien dice, y es la antesala de un segundo cuatrimestre en el que esperemos que muchas cosas cambien a mejor (el tiempo por ahora sigue igual de malo...) Ya os contaré qué tal lo pasamos, no será una salida, a priori, destroyer, pero ni falta que le hace, celebraremos que hemos sobrevivido. Que el gobernador de Libia me ayude a llegar mañana a la facultad con un aspecto no demasiado lamentable, o quizá algo lamentable si eso me permite inspirar lástima...

sábado, febrero 06, 2010

¿Mi gusto es femenino?

Hablé el otro día de refilón acerca de una película con Uma Thurman, bautizada en España con el horrendo título de Una mamá en apuros, la cual ha pasado sin pena ni gloria porque es un filme difícil de clasificar, y no tiene un público muy definido. No es una comedia imbécil, no es Sexo en Nueva York aunque tiene detalles. Trata sobre una mujer que intenta conllevar la tarea de criar dos hijos y gobernar su casa con la de escribir un texto en su blog que le permita ganar un concurso. Su blog tiene el mismo formato que este, aunque cuenta con más seguidores (y polemistas), aparte de que a mí no se me ocurriría escribir sobre cómo se masturban mis amigos... (aunque en ocasiones me sienta tentado a ello).
Yo no tengo hijos, carezco de recursos para mantenerlos y de una persona que me ayude en la tarea; ahora mismo compatibilizo las tareas domésticas con el estudio de un examen para el que no voy a tener tiempo del todo, por ello es irresponsable (aunque necesario) que me encuentre aquí yo asimismo con el blog como la supermamá Thurman. La película trata un tema no muy popular con humor y notas amargas, es por eso que no esté destinada al éxito pero a mí me gustó. Si acaso peca a veces de feminismo primario, pero, como sea que poseo un lado femenino bastante desarrollado, no suelo darme por aludido en la mayoría de los topicazos que se atribuyen a los hombres. Sí, en serio. Analizaremos ahora si mis gustos son femeninos o no, mis gustos en cierto sentido, claro.
Por ejemplo, dicen que los hombres no pueden hacer varias tareas al mismo tiempo, y eso en mi caso es mentira. Ayer estaba tan apurado que, mientras cenaba, traté de leer un engorroso texto de Lengua y al mismo tiempo escuchaba las noticias. Acabadas estas, en un zapeo noté que la 2, quizá por falta de publicidad ahora tienen que repetir los programas, emitía por segundo día consecutivo un espacio sobre tendencias fashion. Salió un salón de té de Madrid, una pena que no haya apuntado la dirección porque me ha entrado curiosidad. Lo regentaban unas finolis que, entre otras prácticas rituales, aseguraban que el agua para el té no debe calentarse en el microondas. ¡Uf! Pues como no vengan ellas a calentarme la olla... Es curioso. En la Tienda del Té de León las dependientas son féminas; en los equivalentes de Madrid, también, con algún tío, aparentemente, homosexual. Pasa lo mismo con Natura, mi tienda para inciensos, animalitos contra la tensión del estudio y otras zarandajas. La de León está de liquidación por reforma, y es fácil identificarme en ella: soy el único varón, salvo algún otro con cara de despistado. Solo hay dependientas y en las de Madrid también, con algún que otro tío, aparentemente, homosexual. Curiosamente, en Springfield, aunque la ropa es solo masculina, también hay dependientas en exclusiva. Bueno, pues si el té, el incienso, las velas y otros artilugios zen parecen ser pensados para una mente femenina... Pues tanto mejor. A mí me gustaría ser hermafrodita al menos en lo cerebral. Trabajaremos en ello.
No tengo tiempo para hablar de Up in the air, película que me ha reconciliado con el director de Juno. George Clooney y compañía se quedarán sin mi comentario, o al menos tendrán que esperar. Eso sí, deseo que este año Diablo Cody se lleve un Razzie por Jennifer´s Body, suponiendo (como sería esperable) que esté nominada...

jueves, febrero 04, 2010

Satírico-burlesco.

Como en el examen ha caído una letrilla satírico-burlesca, no veo por qué no me vaya a poner en ese tono hoy. Primero lanzaré un nuevo aviso a nuevos malditos bastardos: si queréis colgar propaganda en mi blog, de un casino o no se qué hostias, al menos arrimad el hombro para financiar parte de los nueve euros que me han costado las fotocopias esta mañana...
Llego a casa, aturdido, y más aún me aturdo viendo a Zapatero en el desayuno de la oración. Yo he hecho comida de oración, no por aprobar este examen sino por el del martes, que es el más dudoso. ZP no ha estado del todo mal, pero ha escogido para leer un fragmento del Deuteronomio; si no me falla la memoria (y últimamente la uso mucho), en ese libro u otros de su palo creo que se habla de exterminar a los sodomitas, entre otras sandeces mil. Por suerte el presidente solo ha hablado de no explotar al pobre labrador, y luego ha tratado de solucionar todo, en general el papelón que le ha tocado, diciendo que todo el mundo tiene derecho a amar a quien desee, una velada pero necesaria alusión. Vamos, que ha intentado contentar a todos pero creo que con esta curiosa iniciativa ha debido de perder más votos aún de los que ya está perdiendo. Pero bueno, ver a Obama bien vale una oración y, ya que estamos con religión, si Mahoma no va a la montaña... Pues, como dice Góngora (¿o Quevedo?): Con su pan se lo coma.
Al final ha prevalecido la cordura y en el examen no ha salido la interminable vida de Lope de Vega, un señor al parecer con tanta incontinencia genital como literaria. Respecto a la nota habrá que tener paciencia, así que ahora os dejo. Quería hablar de una película de Uma Thurman en la que escribe un blog parecido al mío (al menos con el mismo formato), sin embargo la víspera del examen me provoca insomnio y mejor será reposar un poco, dejando esa peli, muy poco probable que hayáis oído algo sobre ella, para mañana o pasado, a menos que me arrepienta. Salvo que se produzca un verdadero milagro, pero a la inversa, solo puedo decir: ya van tres.

martes, febrero 02, 2010

Malditos bastardos.

A ver, malditos bastardos televisivos, tanto los reincidentes de la Cuatro como los de la renovada y pagada de sí misma TVE1: las nominaciones de los Oscar no son solo comprobar que Penélope Cruz está en la terna (cosa obvia y previsible, como el hecho de que seguramente no gane) sino para tener un mínimo de respeto para con los amantes del cine. Caso más sangrante es el de la tele de todos, que en años pasados sí respetó la emisión y en este no porque no les ha salido de la punta del carajo (cosas de leer poesía erótica...) ¡Todavía habrá algún sabio que se pregunte por qué la gente va prefiriendo Internet antes que la tele!
El hecho de que hayan subido a diez las candidatas a mejor película ha hecho posible que, como en su día La bella y la bestia, Up esté nominada (aunque luego solo gane en el apartado de película de animación). También hay películas que no hubieran entrado de otra manera, como District 9 (para bien) o Un tipo serio (para mal, con un humor demasiado críptico que con su pan se lo coman los Coen)
Por suerte no está ese Sherlock Holmes de nuevo cuño que me tragué ayer pese a las advertencias en contra... Je, je.
Confiando en que los malditos bastardos aprendan, cosa que no harán, me voy a seguir con los comentarios de texto. Ah, y atención a la mejor película extranjera, que hay dos peliculones que he visto este fin de semana: El secreto de sus ojos y, la favorita, La cinta blanca. Trueba poco tenía que hacer contra eso...