Escribo esta segunda parte de mi visita coincidiendo con el fin de la décima temporada del programa esta noche. Se dice pronto, parece que fue ayer cuando empezamos a seguirlo allá en la pequeña tele del pasaje de Montesa. Tal y como dije, llega el bestiario, en todas sus inquietantes vertientes: bíblico, mítico, antediluviano, post-apocalíptico... Era la segunda sala de la exposición y puedo dar constancia de que los bichos tienen mucho tirón. A algunos solo los capté en un primer plano de sus horribles jetos, como fuera que no tenía espacio para maniobrar mejor.
Por ejemplo, el de este behemoth, pavorosa bestia del libro de Job. También salía, por cierto, en el Heroes of Might and Magic, era de mis favoritos repartiendo estopa. Del leviatán no tengo imagen, quizá estaba demasiado solicitado. No me molesté en leer todas y cada una de las descripciones adjuntas, debo reconocerlo, así que del monstruo de abajo solo puedo decir que es un cerdo colmilludo, sin resonancias míticas.
Arriba, el basilisco, si no recuerdo mal de la exposición ni tampoco del programa en el que apareció este segmento. Abajo, para quienes no soporten los insectos, unos descomunales antecesores de hace millones de años.
La mantícora, otro clásico.
Sobrevivirán al hombre. Ese es el inquietante rótulo de una serie de mutaciones tan espantosas que, en fin, al menos ya no estaremos para contemplarlas. Esto se podría conectar con el programa del pasado domingo, al hablar de la gran extinción puesta en marcha por nuestras acciones, que nos conducirán al abismo más pronto que tarde (si no hay solución de última hora). Ya lo creo, solo hay que ver cómo los veranos cada vez son más largos y calurosos (con afortunadas excepciones como la que disfruto aquí en Asturias).
Terminemos el recorrido con este ejemplar de sirena, muy lejano de la estatua de Copenhague y variantes, más cerca de las amenazadoras bestias de la Odisea que, sin embargo, no tenían cola de pez. No incluyo en este bestiario el ataque de las palomas hambrientas, aunque fuera más real que cualquiera de estas esculturas. En la próxima entrega, el lado más demoníaco del programa, una apuesta segura.
domingo, julio 12, 2015
sábado, julio 11, 2015
Expo Cuarto Milenio (I).
Nada más entrar a la exposición, un símbolo de que, pese a que el programa suele echar la vista hacia el pasado más remoto, en ocasiones este se conecta con la más rabiosa actualidad, y no falta la denuncia cuando es menester. Esta réplica de toro alado y barbado, por ejemplo, memoria de un original que ya no podrá contemplarse pues ha caído víctima de la barbarie inculta.
También nos observaba este moai de la isla de Pascua, cuyo significado todavía sigue siendo un misterio.
Y, en la primera sala, uno de los temas estrella, el de las caras de Bélmez. No es que sea de mis preferidos, pero la ambientación estaba bastante lograda. Más impresión daría si no fuese porque, al constituir el comienzo de la exposición, se hizo un poco de embudo en la habitación. Con todo, logré tomar muestras de esos rostros, cualquiera sea la emoción que estén expresando, seguramente no muy positiva. En la próxima entrega, uno de mis motivos preferidos: el bestiario.
jueves, julio 09, 2015
Monstruos, bestiario y efebo.
Ayer fui a ver la exposición de Cuarto Milenio en Gijón, ya que me la había perdido en Madrid. Es una de esas cosas que se hacen una vez en la vida, aunque el itinerario en sí ya lo había mostrado Iker Jiménez en su programa. Hace dos años, cuando fui a Gijón unos días también en julio, estuve con mi amigo Alejandro en el palacio de Revillagigedo para ver una exposición fotográfica, de cariz bastante diferente a la de ayer. Es un escenario que impresiona, tanto por dentro como por fuera, si bien algunas salas se quedaban un poco pequeñas para la gran cantidad de gente que acudió. Tengo una foto de la cola, aunque no la he colgado aquí.
Todos los bicharracos y creaciones expuestas también las había visto en el programa, algunas en ediciones muy recientes y que, por tanto, no llegaron a tiempo para la exposición de Madrid en primavera. Aunque, claro, no es lo mismo que contemplarlas en persona y tenerlas al lado. Más acojone hubiera dado de haber estado yo solo en la sala, como cuando visité el Musac la semana pasada, pero eso sí que era una quimera, y no el animal mitológico. Hice unas sesenta fotos, y ningún selfie. Ese es mi souvenir de recuerdo, como sea que pillar un Pazuzu diminuto, poco impresionante, por veinte euros no estaba en la lista. Mi intención es hacer una selección e ir colgando algunas en el blog los próximos días, porque no es cuestión de agobiar poniéndolas todas de golpe como si esto fuera Instagram.
Ironías del destino, el momento más terrorífico se vivió al salir de la exposición. Tras contemplar el poco agraciado jeto de muchos visitantes y demás bestiario, busqué un poco de belleza tomando algo en una de las terrazas de la plaza. No es sorpresa que en esta estación te ataquen las palomas por ello, ya lo habíamos comprobado en el Cafelito y sitios similares. No obstante, tras contemplar esas terroríficas aves de hace millones de años, y también las no menos horribles que podrían mutar si la humanidad se extinguiera, ese ataque palomil a lo Hitchcock no era plato de buen gusto. Tuve que decirle al chaval que se llevara los panchitos (las patatas no, faltaría más). Y pensar que las palomas eran símbolo de Venus, en fin... La nave del misterio os acompañará en alguna entrada más, con sus muñecos diabólicos, su diosa Lilith y demás amiguitos tenebrosos. ¡A disfrutarlo!
lunes, julio 06, 2015
Ghosting.
Curiosa manía esta la de inventarse términos para realidades ya existentes desde hace un tiempo considerable, si bien tal vez acrecentadas en esta época de redes sociales y tendencia a la comunicación cibernética. Y, por supuesto, el palabro original suele ser en inglés. Ahora vienen con el ghosting, que sería fantasmeando. Y no se confunda con el hecho de ser un fantasma o pavonearse, sino que se trata de cuando el miembro de una pareja abandona la relación y desaparece sin dejar rastro. Tanto invento para reflejar una realidad bien conocida y común, la de darse el piro, despedirse a la francesa, hacer mutis o lo que fuere. Nada que no haya sufrido yo también. En este sentido, recursos como el whats up se han convertido en el maná para los y las fantasmas, que pueden evaporarse con apenas un mensaje de texto o ni eso. Como siempre hace falta un ejemplo famoso para dar fuste a cualquier neo-término, ahora se recurre a Charlize Theron y Sean Penn, pareja que siempre resultó algo extraña. Aunque, en el caso de los famosos, lo de desaparecer sin dejar rastro es algo poco probable.
Hay otros fantasmas, menos frívolos. La noche del sábado pasado, sentados en un banco frente al palacio de Botines, observamos la silueta de lo que pudiera ser uno, gritando y maldiciendo en francés. En realidad, se trataba del célebre vagabundo conocido como El belga, del que acabo de leer la noticia de que fue encontrado esta mañana sin vida. Macabra coincidencia. En realidad, los verdaderos fantasmas, y demonios, parecían ser los que llevaba dentro este personaje típico de León, desde hacía varios años. Tres, según el artículo, pero no es cierto. Llegó hace más, porque me lo encontraba muy de mañana al ir a clase, junto a otro desheredado de blanca barba y olor a meaos, que también sucumbió a la calle tiempo ha. Como también nos dejó el Tuerto, tal y como indiqué en este mismo espacio. Sería complicado saber qué le llevó al Belga a venir aquí, para morar y morir, con su mochila superlativa y su cartón con céntimos diseminados. Serían sus fantasmas, quizá, cualquiera fuese su naturaleza.
sábado, julio 04, 2015
Siempre nos quedará el cine.
Hace ya casi una década que, como quien se sube a un tren en proceso de descarrilamiento, comencé a trabajar en Blockbuster justo cuando la cadena decidió cerrar sus tiendas europeas. Fue el principio del fin de los videoclubs, un signo de los tiempos antes que de la piratería, aunque hay que reconocer que esto último ha acelerado el proceso. En la época dorada del VHS, el videoclub más mítico de siempre para mí ha sido el Video Exprés. Después de este, el Casablanca, cuyo establecimiento más céntrico cerró hace un par de años. Quedaban otros dos, cosa que yo desconocía, y esta semana se ha anunciado su clausura definitiva, al tiempo que han puesto en liquidación sus productos.
Yo, en su día, bien utilicé los servicios de este videoclub para proveerme de películas de todos los géneros (sí, de todos), ya fuera en la tienda o en el cajero automático. Confieso que hace ya varios años que lo abandoné y, no obstante, como un carroñero me apresté a recoger los frutos caídos en este desmantelamiento general. Esta semana fui hasta el de Eras, donde adquirí el filme Aimée y Jaguar, en la línea de mi TFM, y el libro A la sombra de Lilith, también aprovechable para mi tesina. Este ensayo, co-escrito por Carmen Posadas, habla de la sumisión de la mujer en el Antiguo Testamento, aparte de otros temas. Es por ello que me quedé estupefacto cuando, en un reportaje sobre el piropo, esta autora se mostraba nostálgica de los exabruptos lanzados por los obreros desde los andamios. Menos mal que el libro me salió por cuatro ñapas, como para darle más. Vaya versatilidad de principios, señora. Por lo que respecta a los comentarios del doctor Cabrera, le aconsejo que se dedique al Retrovisor en Cuarto Milenio.
Está claro que algunos auteurs gustan de llevar la contraria. Por cierto, aparte del artículo, en el mismo periódico vino un editorial en que se posicionaba a favor del matrimonio igualitario, del que se cumplen diez años. Curioso, porque hace una década no se mostraron tan favorables. Han ganado con el cambio, ¿no?
Volviendo al tema, ahora el cine se consume de otra manera. Sin ir más lejos, esta semana he comprado un itinerario LGTB en una plataforma digital, compuesto por cinco filmes, y he disfrutado sobre todo del de Larry Clark, que nunca defrauda, para bien o para mal. El cine no va a desaparecer, se adaptará de un modo u otro porque la magia que transmite es necesaria, sobre todo cuando los tiempos se pretenden más prosaicos. Gracias por el servicio, Casablanca (s). En un día como hoy, no olvidaré esos momentos en los que el cine se volvió para mí mucho más que un simple entretenimiento, un medio de desarrollo personal, y ya solo eso es razón de más para que lo haya hecho parte de mi vida.
Yo, en su día, bien utilicé los servicios de este videoclub para proveerme de películas de todos los géneros (sí, de todos), ya fuera en la tienda o en el cajero automático. Confieso que hace ya varios años que lo abandoné y, no obstante, como un carroñero me apresté a recoger los frutos caídos en este desmantelamiento general. Esta semana fui hasta el de Eras, donde adquirí el filme Aimée y Jaguar, en la línea de mi TFM, y el libro A la sombra de Lilith, también aprovechable para mi tesina. Este ensayo, co-escrito por Carmen Posadas, habla de la sumisión de la mujer en el Antiguo Testamento, aparte de otros temas. Es por ello que me quedé estupefacto cuando, en un reportaje sobre el piropo, esta autora se mostraba nostálgica de los exabruptos lanzados por los obreros desde los andamios. Menos mal que el libro me salió por cuatro ñapas, como para darle más. Vaya versatilidad de principios, señora. Por lo que respecta a los comentarios del doctor Cabrera, le aconsejo que se dedique al Retrovisor en Cuarto Milenio.
Está claro que algunos auteurs gustan de llevar la contraria. Por cierto, aparte del artículo, en el mismo periódico vino un editorial en que se posicionaba a favor del matrimonio igualitario, del que se cumplen diez años. Curioso, porque hace una década no se mostraron tan favorables. Han ganado con el cambio, ¿no?
Volviendo al tema, ahora el cine se consume de otra manera. Sin ir más lejos, esta semana he comprado un itinerario LGTB en una plataforma digital, compuesto por cinco filmes, y he disfrutado sobre todo del de Larry Clark, que nunca defrauda, para bien o para mal. El cine no va a desaparecer, se adaptará de un modo u otro porque la magia que transmite es necesaria, sobre todo cuando los tiempos se pretenden más prosaicos. Gracias por el servicio, Casablanca (s). En un día como hoy, no olvidaré esos momentos en los que el cine se volvió para mí mucho más que un simple entretenimiento, un medio de desarrollo personal, y ya solo eso es razón de más para que lo haya hecho parte de mi vida.
martes, junio 30, 2015
Apurando la fiesta.
Dicen que las fiestas de San Juan y San Pedro han bajado de nivel, por motivos obvios (menos presupuesto) y también por falta de originalidad y calidad en la programación. En verdad que hay cambios absurdos. ¿Dónde han escondido este año las carpas de las asociaciones de vecinos e inmigrantes? Fui incapaz de encontrarlas ayer, siquiera fuese para tomar un té moruno. La feria seguía en el mismo sitio, eso sí. Solo gasté un par de ñapas en la clásica tómbola de sobres. No cayó nada. En fin, ya bastante suerte he tenido este mes para otras cosas. En todo caso, no hace falta tirar de talonario para conseguir actividades atractivas. Anoche asistimos a un programa doble de grupos de la tierra, y fue un show vibrante, con poco que envidiar a infraestructuras más grandes.
Conseguimos un palco privilegiado en la terraza del Rigoletto, uno de nuestros cuarteles generales, desde donde escuchamos a Sunset Boulevard e Inexistentes, entre el rock y el hard rock. Bueno, en el caso del último grupo, con una heterodoxia en ocasiones desconcertante. Para la apoteosis final, con ambos grupos entonando el Maneras de vivir, ya pasamos al patio, porque siempre es más divertido y, en aquel entorno, no tan agobiante como en otros conciertos. Digno cierre de unas fiestas en las que solo he participado tres días.
Lo que más tirón tiene, desde luego, siempre es la verbena, aunque a mí me resulte más divertido mirar a los asistentes, intentando bailar todos esos temas que se pretenden atemporales. Sí, incluso de grupos one-hit-only que ya se hundieron en el sumidero de la historia musical. ¿Próxima parada? La Semana Negra de Gijón, supongo, aunque no lo puedo asegurar. Julio tiene muchas piezas por encajar todavía, si esta aplatanante temperatura lo permite.
viernes, junio 26, 2015
Y, mientras tanto...
Día agridulce. Múltiples atentados con víctimas mortales, pero no debe olvidarse que el Supremo de EEUU ha validado las bodas entre personas del mismo sexo para toda la nación. Por otra parte, en múltiples ciudades e incluso pueblos de España ha lucido hoy la bandera arco iris en los ayuntamientos. Ciudades tenidas por conservadoras como esta, Oviedo, o Valladolid, lo han hecho. Pueblines más pequeños que León lo han hecho. Y, mientras tanto, en mi ciudad... Bueno. He tenido que mudarme, y asistir a un insólito pacto de gobierno en el último minuto para poder vivir en una ciudad con ese gesto inclusivo. Porque es eso, un mero gesto, pero con un significado muy amplio. Yo ya me he largado, y no voy a volver salvo causas de fuerza mayor. La próxima vez que no quieran tener ese gesto, que se pregunten por qué la gente, al menos determinada gente, se larga. ¡Y lo que te rondaré, morena!
No me gustan las exposiciones orales. Y esa, sin embargo, fue la razón de matricularme en el curso que terminé hoy. En muchas ocasiones tenemos que asumir el reto y enfrentarnos a lo que no nos gusta, si eso nos va a beneficiar a la larga. No tengo la menor duda de que este pequeño curso, que hice por esas cosas de Bolonia, me beneficiará a la larga. Y lo mismo digo de las críticas que mis compis hicieron a mi exposición esta tarde, acerca de la defensa del idioma español. Alguna no la comparto porque considero que se basa en criterios personales en los que no tengo por qué coincidir, pero ha sido un ejercicio constructivo. Eso sí, yo no estoy a favor de que haya habido notas numéricas. La mía (notable alto), algo menor que la del resto de mi grupo, me trae sin cuidado pues ya he dicho aquí que tenía catarro y no me encontraba en condiciones de asumir algo para lo que no fuimos avisados. Si no es una prueba oficial, ¿para qué dar notas? Los más listos fueron los del otro grupo, que se autoconcedieron a todos la máxima puntuación. Debería haber ido allí, además estaba el tío con el que más he hablado en estos días.
De comunicación escrita, ya solo con este blog, creo que ya he practicado lo suficiente. Los frutos de este curso espero que comiencen en la defensa de la tesina. Seguiré los pasos de mi hermano Paco, ¡las suyas sí que son conferencias y lo demás tonterías! Tras unas tapas para refresh my mind, lo dejo aquí y el domingo volveré a León, porque sigue siendo una gran ciudad, a pesar de que no se haya sumado al cambio. ¿Habrá tiempo aún para ello?
miércoles, junio 24, 2015
Buenos deseos.
Sí, aquí en Oviedo también se celebra la noche de San Juan. Coincidiendo con el cambio en el Ayuntamiento, se llevó la hoguera a la plaza de la catedral, con el cabreo de los religiosos ante el posible daño que podría producirse en esta. No parece que tanto, pues estaba bastante lejos. Además, no hay de qué quejarse, esto les haría recordar los gloriosos tiempos evocados en el ensayo que estoy leyendo ahora: Calibán y la bruja, de Silvia Federicci. Anoche ya solo faltó que arrojaran a un par de bruxas constrictor a las llamas. En cambio, la gente arrojaba papeles. Buenos deseos. O apuntes de la carrera, tal vez. Mal hecho, nunca se sabe cuándo se van a volver a necesitar.
Yo los buenos deseos ya me los propuse antes de llegar a San Juan y, gracias a la persistencia que me ha permitido alcanzar cierto grado de sociabilidad aquí, es por ello que anoche me acerqué hasta el centro y no me quedé en casa. Es la primera vez en varios años que no lo celebro en León. Motivos académicos, y ninguna intención de hacer tres viajes en la misma semana. Hoy es día laboral en Oviedo, claro, y la fiesta no fue tan lucida. Hubo un prólogo de fuegos artificiales, reducido pero resultón, también para mis fotos.
En otras partes del país hubo intoxicaciones y quemaduras debido a las hogueras, cabe deducir que más pequeñas que la de anoche. Ya puestos a quemar lo viejo, también podrían haberse planteado quemar su estupidez, así hubieran acabado la jornada con más salud. Mezclar alcohol y fuego debe constituir un atentado frontal en contra del instinto de supervivencia. Como Abrasadores que somos, y así se ha bautizado este blog, a mí el espectáculo de las llamas me fascina, pero a cierta distancia, tal y como nos colocamos ayer.
Cierto colocón, también, con el aroma de la hoguera, que era totalmente vegetal, sin monigotes ni ningún añadido artificial. Todo ello le daba el tono a la fiesta pagana que era en su origen. Tras la medianoche, desde luego, no esperamos siquiera a que se apagaran los rescoldos ni a apurar la noche más corta del año. Yo hoy no me sentía capaz de salir de la cama. A diferencia de aquellos a quienes el amanecer les pilla sobados en la playa, a eso de las 6 am, mi razón era más sencilla: catarro. El contraste entre los 30-33 grados de León el pasado fin de semana y el nubladejo clima de esta semana aquí. La pereza tiene un límite y, del mismo modo que estoy ahora escribiendo esto, luego espero concluir el borrador de la segunda novela que termino en este año. Para un concurso literario de la universidad. Esa es la excusa, al menos, muy dudoso que la premien pero lo importante es haberla llevado hasta su última página. Ese es un gran deseo, ya lo creo, y cumplido queda.
domingo, junio 21, 2015
San Luis helenístico.
Comienza el verano en hora y media, dicen. Pues se la podían ahorrar. Para mí ya comenzó este fin de semana, de noche con manga corta y de día, como diez minutos de esta mañana, achicharrado y con un aplatane que me llega hasta ahora mismo, pese a estar escribiendo aquí. Suerte que todavía tengo plazo hasta que salga el tren. Esos diez minutos fueron necesarios para obtener el volumen de Filosofía Helenística: Estoicos, epicúreos, cínicos y escépticos, adjunto al periódico de hoy. No se me ocurre lectura mejor para contrarrestar los exceso festivos de esta época, con sus Charanga Wars.
Y lo digo de modo literal. Ayer, en el aseo de caballeros, sentí un asalto a golpes, no hacia mi persona pero sí hacia alguna puerta o pared que estaban sufriendo los embates de alguno de esos peñistas, demasiado perjudicados con su trompeta o saxofón en ristre. Más tarde, como si se trataran de casas en liza de Westeros (me niego a escribir Poniente), otros dos individuos de colores diferentes se liaron a collejas y patadas, suerte que tenían acompañantes más serenos. Dan mucha animación a las fiestas, sí, pero a ser posible sin llegar a las manos, que así disfrutamos todos más. Yo el San Juan no lo paso aquí. San Pedro, imagino que sea posible. Me temo que esta festividad no podrá dar tanto de sí como el año pasado. El listón permanece alto, no todos días es posible aprobar un señor Advanced y conseguir una buena fiesta en la misma jornada.
En todo caso, bienvenido sea este verano, que, contra todo pronóstico, albergará un par de clases la semana que viene. No me podré quejar. Y, si lo hiciera, recordaré cómo dejé pasar los cursos de febrero y marzo como quien ve pasar el arroyo. Como en otros años, no obstante, visitaré Madrid el mes que viene, por si acaso no estuviera sudando bastante por las tierras del norte. ¡Un poco de estoicismo no vendrá mal, y ya estoy en ello!
Y lo digo de modo literal. Ayer, en el aseo de caballeros, sentí un asalto a golpes, no hacia mi persona pero sí hacia alguna puerta o pared que estaban sufriendo los embates de alguno de esos peñistas, demasiado perjudicados con su trompeta o saxofón en ristre. Más tarde, como si se trataran de casas en liza de Westeros (me niego a escribir Poniente), otros dos individuos de colores diferentes se liaron a collejas y patadas, suerte que tenían acompañantes más serenos. Dan mucha animación a las fiestas, sí, pero a ser posible sin llegar a las manos, que así disfrutamos todos más. Yo el San Juan no lo paso aquí. San Pedro, imagino que sea posible. Me temo que esta festividad no podrá dar tanto de sí como el año pasado. El listón permanece alto, no todos días es posible aprobar un señor Advanced y conseguir una buena fiesta en la misma jornada.
En todo caso, bienvenido sea este verano, que, contra todo pronóstico, albergará un par de clases la semana que viene. No me podré quejar. Y, si lo hiciera, recordaré cómo dejé pasar los cursos de febrero y marzo como quien ve pasar el arroyo. Como en otros años, no obstante, visitaré Madrid el mes que viene, por si acaso no estuviera sudando bastante por las tierras del norte. ¡Un poco de estoicismo no vendrá mal, y ya estoy en ello!
martes, junio 16, 2015
Traición.
La traición es un motivo común en este mes, por razones varias. La traición aparece en las obras que analizo para la tesina, traición de la madre adoptiva de Jeanette Winterson, no solo hacia su hija sino hacia toda la comunidad de mujeres a la que pertenece, frente al poder patriarcal y eclesial. Traición como elemento cotidiano tanto en Juego de Tronos como en la saga en que se basa. Lo comprobé de nuevo viendo el fin de la temporada en directo, que nos deja in albis para el año que viene. Traición, también, en el mundo real, con un par de episodios traicioneros que he tenido que vivir yo mismo.
¿Significa ello que la primera quincena del mes ha ido mal? Qué va, todo lo contrario. He tenido que esperar a los estertores finales del curso para encontrar algunos factores que aportan estabilidad a mi estancia aquí. Eso no quiere decir que, desde que llegué en noviembre, esto haya sido una travesía en el desierto. Para nada. Desde el comienzo conocí gente, visité la ciudad, pero ahora veo cómo surgen algunas amistades que prometen más. Y, al mismo tiempo, posibles amistades del pasado se autodestruyen por voluntad propia. Qué decir de esa persona que, con palabras literales, me expresó cuánto valoraría que pudiéramos ser amigos y compartir el tiempo aquí, para terminar despachándome con un mensaje tóxico y fruto de la toxicidad (o eso, o ha perdido la chaveta. Todo es posible). Eso me recordó a cómo en la primera jornada del mes también me enfrenté a otra situación poco sincera, pero que no me sorprendió. Fue provocada por alguien que hace ya tiempo que perdió toda noción de habilidades sociales. Y persiste en ello.
Me he acordado de una sentencia que dijo mi compañera de máster María, a la que confío en ver este verano: Las gallinas que entran por las que salen. Animalización aparte, tengo la suerte de que, cuando algunas personas se descartan a través de un comportamiento absolutamente impropio, otras surgen para acompañarme en mi periplo ovetense. Otro de punto de anclaje es haber ejercido, por primera vez en esta ciudad, mi trabajo como profesor. Estoy muy contento con mi alumna, también compañera de facultad. Si ayer se la deseé en persona, le deseo ahora toda la suerte para su examen de Inglés. Yo ya tuve que sufrir de eso hace un año. Ahora me toca hacer planes. No en este blog, sino para la comisión de seguimiento académico. Con ese afán reiterativo que muchas veces tienen en la universidad, repetiré muchas de las actividades que ya puse en el plan de investigación, aunque con un nuevo enfoque. No creo que me pongan quejas. Considero que el aprovechamiento de este curso ha sido fructífero para mí. Y el del curso que viene creo que será mejor, en muchos sentidos. Ya lo comprobaremos, pero este mes he plantado varias semillas prometedoras.
¿Significa ello que la primera quincena del mes ha ido mal? Qué va, todo lo contrario. He tenido que esperar a los estertores finales del curso para encontrar algunos factores que aportan estabilidad a mi estancia aquí. Eso no quiere decir que, desde que llegué en noviembre, esto haya sido una travesía en el desierto. Para nada. Desde el comienzo conocí gente, visité la ciudad, pero ahora veo cómo surgen algunas amistades que prometen más. Y, al mismo tiempo, posibles amistades del pasado se autodestruyen por voluntad propia. Qué decir de esa persona que, con palabras literales, me expresó cuánto valoraría que pudiéramos ser amigos y compartir el tiempo aquí, para terminar despachándome con un mensaje tóxico y fruto de la toxicidad (o eso, o ha perdido la chaveta. Todo es posible). Eso me recordó a cómo en la primera jornada del mes también me enfrenté a otra situación poco sincera, pero que no me sorprendió. Fue provocada por alguien que hace ya tiempo que perdió toda noción de habilidades sociales. Y persiste en ello.
Me he acordado de una sentencia que dijo mi compañera de máster María, a la que confío en ver este verano: Las gallinas que entran por las que salen. Animalización aparte, tengo la suerte de que, cuando algunas personas se descartan a través de un comportamiento absolutamente impropio, otras surgen para acompañarme en mi periplo ovetense. Otro de punto de anclaje es haber ejercido, por primera vez en esta ciudad, mi trabajo como profesor. Estoy muy contento con mi alumna, también compañera de facultad. Si ayer se la deseé en persona, le deseo ahora toda la suerte para su examen de Inglés. Yo ya tuve que sufrir de eso hace un año. Ahora me toca hacer planes. No en este blog, sino para la comisión de seguimiento académico. Con ese afán reiterativo que muchas veces tienen en la universidad, repetiré muchas de las actividades que ya puse en el plan de investigación, aunque con un nuevo enfoque. No creo que me pongan quejas. Considero que el aprovechamiento de este curso ha sido fructífero para mí. Y el del curso que viene creo que será mejor, en muchos sentidos. Ya lo comprobaremos, pero este mes he plantado varias semillas prometedoras.
domingo, junio 14, 2015
Corregir y ser corregido.
Hace unos días me referí a ese artículo de prensa del año pasado, cuyo titular resaltaba la preparación que estaba llevando a cabo para el examen de Advanced. Tal y como indicaba, no he abandonado la práctica de ese idioma, pero jamás imaginé que, la primera vez que me solicitaran como profesor particular en Oviedo, sería para algo relacionado con el Inglés. En realidad, la primera vez fue para clases de gramática española, pero no tuve más noticias de ello.
Esta semana, el mismo día en que recibí las primeras correcciones por mi tesina, también conocí a mi primera alumna particular. Sorpresivamente, pese a que ella está cursando Filología Inglesa (o su equivalente en grado), me requirió para que le revisara unos ejercicios de Reading y Writing, de los cuales solo me falta uno con el que me pondré cuando acabe con el blog. No soy ningún experto en la materia, ya lo creo; en todo caso, de leer y escribir sí que algo se, he realizado buen número de correcciones y espero poder ayudarla mañana, cuando nos veamos de vuelta allí, de cara a su examen del miércoles.
Así pues, ha sido una semana de corregir y ser corregido. En la tesina, nada nuevo bajo el sol. Si ya en el TFM me avisaban de mi escaso gusto por el estilo académico y de mis veleidades literarias, que no pueden descansar siquiera bajo esos engorrosos parámetros, pues ahora lo mismo y dos tazas más. Sin problema. Mientras sean aspectos de estilo... Lo malo sería que lo que escribiese fuera basura y hubiera que empezar desde la base. Para septiembre habré pulido mucho, y me servirá como un muy apropiado entrenamiento para la tesis. Incluso en el curso de Comunicación Oral, en reducidos grupos de cinco, nos corregimos unos a otros respecto al lenguaje no verbal de nuestras exposiciones. Nada que me agrade, pero no me puedo quejar, nadie me obligó a matricularme en algo así. Por otra parte, mis compis se mostraron muy corteses. Sin críticas constructivas, como las que yo mismo haré en mi retomado empleo como profe, es imposible avanzar en un doctorado. Y en los dos o tres próximos meses creo que me esperan al menos un par de tribunales, así que habrá que aplicarse el cuento...
Esta semana, el mismo día en que recibí las primeras correcciones por mi tesina, también conocí a mi primera alumna particular. Sorpresivamente, pese a que ella está cursando Filología Inglesa (o su equivalente en grado), me requirió para que le revisara unos ejercicios de Reading y Writing, de los cuales solo me falta uno con el que me pondré cuando acabe con el blog. No soy ningún experto en la materia, ya lo creo; en todo caso, de leer y escribir sí que algo se, he realizado buen número de correcciones y espero poder ayudarla mañana, cuando nos veamos de vuelta allí, de cara a su examen del miércoles.
Así pues, ha sido una semana de corregir y ser corregido. En la tesina, nada nuevo bajo el sol. Si ya en el TFM me avisaban de mi escaso gusto por el estilo académico y de mis veleidades literarias, que no pueden descansar siquiera bajo esos engorrosos parámetros, pues ahora lo mismo y dos tazas más. Sin problema. Mientras sean aspectos de estilo... Lo malo sería que lo que escribiese fuera basura y hubiera que empezar desde la base. Para septiembre habré pulido mucho, y me servirá como un muy apropiado entrenamiento para la tesis. Incluso en el curso de Comunicación Oral, en reducidos grupos de cinco, nos corregimos unos a otros respecto al lenguaje no verbal de nuestras exposiciones. Nada que me agrade, pero no me puedo quejar, nadie me obligó a matricularme en algo así. Por otra parte, mis compis se mostraron muy corteses. Sin críticas constructivas, como las que yo mismo haré en mi retomado empleo como profe, es imposible avanzar en un doctorado. Y en los dos o tres próximos meses creo que me esperan al menos un par de tribunales, así que habrá que aplicarse el cuento...
martes, junio 09, 2015
La hemeroteca contraataca.
Gracias a este blog, siempre buen recordatorio de tiempos pasados, y a funciones análogas que aparecen en las redes sociales, he podido rememorar aquel mes de junio de 2014, proclive al narcisismo en versión impresa, y digital, gracias a un par de reportajes que me hicieron respecto al premio fin de carrera. El primero de ellos no fue exclusivo, pero, aparte de utilizar mis palabras para el editorial del periódico, sí aparecía en un recuadro con este titular: Estoy con el inglés y haré el doctorado en el extranjero. Bueno, al menos la primera parte era verdad. La segunda, solo parcialmente.
Estaba con el inglés en junio del año pasado. Lo saqué, y sigo con él. Leo en esta lengua, escucho películas y series y, lo que es más importante, escribo whats ups (algo es algo) y hablo con algunas amistades que he hecho durante este curso en Oviedo. No intercambios de cinco minutos tipo academia, sino verdaderas charlas de tapeo y sidrería. El idioma para la vida diaria y para relacionarse, que es lo que cuenta.
Cabría preguntarse, dado que se trata de personas que han venido a España a estudiar o trabajar, por qué me molesto en hablar en inglés cuando son ellas las que deberían hablar en español. No es algo que me importe, antes bien me beneficia. En el Advanced, la parte oral me quedó al incómodo nivel de borderline, así que, cuanto más hable, mejor. No me preocupan los errores sobre la marcha, sobre todo pretendo poder comunicarme correctamente, que es lo que necesitaré si vuelvo al extranjero, no esas preguntas pomposas que nos hacían en el examen.
Y haré el doctorado en el extranjero. Sí, eso pensaba. Podría haberme pasado meses y meses buscando doctorados fuera, y no encontrar nada. En la vida hay que tomar decisiones, por fortuna no siempre tan drásticas como la del último capítulo de Juego de Tronos, así que la tomé. ¿Qué hay de verdad en las palabras que dije? Bueno, pues que el doctorado no solo invita a irse tres meses fuera, para obtener la mención internacional, sino que, además, están los congresos y el hecho de que hay muy pocas actividades presenciales en esta ciudad. La compañera con quien comparto directora es china y os aseguro que no vive aquí. No se cómo se las apañará para realizar actividades de formación, como el curso que comencé ayer, pero es la viva muestra de que este doctorado lo puedes hacer en el extranjero, aunque sea de la Universidad de Oviedo. Mientras funcione el wifi...
Así pues, al margen de los tres meses de la estancia, yo desde luego que no descarto pasar más tiempo fuera, currando o simplemente preparándome para el futuro. La hemeroteca ataca, aunque en este caso la incongruencia no ha sido tan grande como parecía en principio.
Estaba con el inglés en junio del año pasado. Lo saqué, y sigo con él. Leo en esta lengua, escucho películas y series y, lo que es más importante, escribo whats ups (algo es algo) y hablo con algunas amistades que he hecho durante este curso en Oviedo. No intercambios de cinco minutos tipo academia, sino verdaderas charlas de tapeo y sidrería. El idioma para la vida diaria y para relacionarse, que es lo que cuenta.
Cabría preguntarse, dado que se trata de personas que han venido a España a estudiar o trabajar, por qué me molesto en hablar en inglés cuando son ellas las que deberían hablar en español. No es algo que me importe, antes bien me beneficia. En el Advanced, la parte oral me quedó al incómodo nivel de borderline, así que, cuanto más hable, mejor. No me preocupan los errores sobre la marcha, sobre todo pretendo poder comunicarme correctamente, que es lo que necesitaré si vuelvo al extranjero, no esas preguntas pomposas que nos hacían en el examen.
Y haré el doctorado en el extranjero. Sí, eso pensaba. Podría haberme pasado meses y meses buscando doctorados fuera, y no encontrar nada. En la vida hay que tomar decisiones, por fortuna no siempre tan drásticas como la del último capítulo de Juego de Tronos, así que la tomé. ¿Qué hay de verdad en las palabras que dije? Bueno, pues que el doctorado no solo invita a irse tres meses fuera, para obtener la mención internacional, sino que, además, están los congresos y el hecho de que hay muy pocas actividades presenciales en esta ciudad. La compañera con quien comparto directora es china y os aseguro que no vive aquí. No se cómo se las apañará para realizar actividades de formación, como el curso que comencé ayer, pero es la viva muestra de que este doctorado lo puedes hacer en el extranjero, aunque sea de la Universidad de Oviedo. Mientras funcione el wifi...
Así pues, al margen de los tres meses de la estancia, yo desde luego que no descarto pasar más tiempo fuera, currando o simplemente preparándome para el futuro. La hemeroteca ataca, aunque en este caso la incongruencia no ha sido tan grande como parecía en principio.
viernes, junio 05, 2015
Las ñapas.
Tal y como señalé en la anterior entrada, no voy a pagar dinero si no estoy seguro de que la tesina va a estar a punto para la defensa. Aquí no hay segunda oportunidad. Primero pagas y luego, si no te presentas o si te la tiran abajo, hay que volver a pasar por caja para una próxima convocatoria. Cuando comencé este proyecto, sugerido primero por mi tutora y luego por mi directora, contaba con que habría que afrontar un carta de pago, pero no me preocupé demasiado por el factor ñapas.
Este término me vino a la cabeza cuando me informaron del montante final de la tesina. Lo utilizó una vez un compañero de la carrera, al decirnos que un diccionario etimológico le había costado treinta ñapas, y eso que lo encontró en una librería de lance. Dado que él abandonó la titulación aquel curso, me pregunto si le habrá servido de algo, aparte de para favorecer su cultura general. En todo caso, el otro día tuve un momento glups al saber que la tasa estaba en unas 170 ñapas. Yo comprendo que hay que juntar a tres miembros del tribunal, que deben de haberse leído la tesina completa (o no), pero me sigue pareciendo un poco excesivo porque es más o menos la misma cantidad que la matrícula del doctorado.
Eso no me echa para atrás a la hora de defender el proyecto, pero lo que no voy a hacer es pagar aprisa y corriendo para luego entregar una chapuza. El último día es el 23, y ahora mismo no tengo ni tribunal, ni fecha de defensa. Por no hablar de la impresión, encuadernación (más ñapas), etc. Vaya, que esto tiene que quedar bien para que merezca la pena. En contra de lo que se pudiera suponer, dejarla para septiembre no significa que me tome vacaciones ahora y la retome cuando estemos a 35 grados o similar. Esta misma semana estoy con el bloque práctico, el más importante. En junio haré el borrador, el resto del verano para las correcciones de todo el conjunto. El TFM lo finiquité en julio, sí, pero esa era otra historia. Estaba deseando acabar con el máster para afrontar mi inescrutable futuro. Siendo la tesina parte integrante, en algún modo, de la tesis (por eso la hago), dos meses no significan absolutamente nada. Ahora solo queda que mi directora, que ya se puso en contacto conmigo, esté de acuerdo. Y creo que sí, no en vano ella tendrá que dar el visto bueno y siempre será mejor darlo a un trabajo pulido y, si se puede decir, mimado. Que las 170 ñapas no vayan a saco roto.
Este término me vino a la cabeza cuando me informaron del montante final de la tesina. Lo utilizó una vez un compañero de la carrera, al decirnos que un diccionario etimológico le había costado treinta ñapas, y eso que lo encontró en una librería de lance. Dado que él abandonó la titulación aquel curso, me pregunto si le habrá servido de algo, aparte de para favorecer su cultura general. En todo caso, el otro día tuve un momento glups al saber que la tasa estaba en unas 170 ñapas. Yo comprendo que hay que juntar a tres miembros del tribunal, que deben de haberse leído la tesina completa (o no), pero me sigue pareciendo un poco excesivo porque es más o menos la misma cantidad que la matrícula del doctorado.
Eso no me echa para atrás a la hora de defender el proyecto, pero lo que no voy a hacer es pagar aprisa y corriendo para luego entregar una chapuza. El último día es el 23, y ahora mismo no tengo ni tribunal, ni fecha de defensa. Por no hablar de la impresión, encuadernación (más ñapas), etc. Vaya, que esto tiene que quedar bien para que merezca la pena. En contra de lo que se pudiera suponer, dejarla para septiembre no significa que me tome vacaciones ahora y la retome cuando estemos a 35 grados o similar. Esta misma semana estoy con el bloque práctico, el más importante. En junio haré el borrador, el resto del verano para las correcciones de todo el conjunto. El TFM lo finiquité en julio, sí, pero esa era otra historia. Estaba deseando acabar con el máster para afrontar mi inescrutable futuro. Siendo la tesina parte integrante, en algún modo, de la tesis (por eso la hago), dos meses no significan absolutamente nada. Ahora solo queda que mi directora, que ya se puso en contacto conmigo, esté de acuerdo. Y creo que sí, no en vano ella tendrá que dar el visto bueno y siempre será mejor darlo a un trabajo pulido y, si se puede decir, mimado. Que las 170 ñapas no vayan a saco roto.
domingo, mayo 31, 2015
Tesina... Antes o después.
Mañana comienza un mes cuya planificación, salvo algunos retazos, permanece en el aire. Una ventaja respecto al anterior, el curso de formación transversal será en el campus de Humanidades de mi barrio, pasa de cinco a cuatro horas diarias y no caerá siempre en lunes. Versando sobre la comunicación oral, cabe esperar un matiz más interactivo. Materia imprescindible esta, como pude comprobar en las recientes jornadas Research Matters. Este es el penúltimo escalón del curso. El último, tal vez haya que posponerlo.
¿Importaría eso? Existen paralelismos con el TFM, así como diferencias notables. El TFM era obligatorio para adquirir el título de máster, la tesina es una actividad complementaria y no requerida por el doctorado. En ambos casos me he constituido en una especie de vector gafe, con directoras que se han puesto de baja durante la supervisión de los trabajos. En el TFM, no obstante, pudimos ir trampeando de buena o mala gana los borradores de cada capítulo para pergeñar la versión definitiva. En la presente tesina, he estado durante todo el mes de mayo sin tener la menor idea de si voy por el camino adecuado. No culpo a mi directora, desde luego, que desde noviembre ha sido una fuente de motivación muy importante para mí. Todos somos humanos. Todavía hay tiempo para exponer el análisis práctico en tres semanas y corregir errores a la carrera, pero yo no voy a gastar dinero en la matrícula si no estoy seguro de que voy a defenderla en julio. Bastante pasta ya me sacará dicho mes cuando llegue la expo de Iker, la Semana Negra, etc.
Confío en que mañana pueda tener esa palabreja tan usada en el doctorado, feed-back, para poner en marcha la maquinaria o ralentizarla, que no detenerla. La tesina se va a hacer, ya lo creo que sí. Aparte del bloque teórico, ya establecido con sólidos pilares, la comparativa de las dos obras autobiográficas de Winterson ha llenado de lápiz las mismas, con el material suficiente para llegar a cuarenta folios o más. Si los tengo que preparar en verano, así sea. Tras disfrutar de este fin de semana aquí, regresaré a León para mi santo o para san Pedro, quizá con alguna hipotética fiesta del Orgullo como la que el año pasado me propició uno de los encuentros más felices del año. Con la posibilidad de repetir algo así en vista, si al final el mes se me carga de trabajo lo haré con gusto.
martes, mayo 26, 2015
Nada es para siempre.
Ya lo creo. Nada es para siempre, ni siquiera telenovelas sobre institutos como la que llevaba ese título, hoy felizmente sepultada al igual que otras variantes. El domingo por la noche, dentro de una agónica jornada, lo pudimos comprobar. Me alegré al saber que en el Ayuntamiento de León ya no habría mayorías absolutas y sí una mayor, y en verdad necesaria, diversidad, con la llegada de fuerzas como León en Común; un par de puestos solo, pero se harán notar. Más sorpresa causó, y a través de una espera más dilatada, que en la comunidad también se derrumbara la mayoría absoluta, por la mínima. La lucha por el escaño decisivo tuvo lugar en la provincia de León, que, merced al colectivo minero entre otros factores, acabó con esos 24 años de reinado absoluto. Hemos sido un poco aldea de Asterix. Hay que dar por hecho que, si León votara como comunidad en sí, no habrían llegado a 24 seguidos, eso seguro. Aquí en Asturias, es otro cantar. Ya lo pude comprobar ayer mientras tomaba un pincho de tortilla en Gijón, al terminar el curso, y repasaba los resultados de esta tierra. Incluso Oviedo podría cambiar de rumbo.
Y, aunque ya no paso demasiado por esos lares, me alegro de lo que ha ocurrido en Madrid, desde luego. Imagino que el próximo verano estrenaré el nuevo período en la capital. Hasta entonces, quedan unos últimos retazos del primer año. Ayer concluyó el curso de Propiedad Intelectual. Cabe decir que el contenido me ha parecido muy útil y, por tanto, mereció la pena el trasladarse, además de romper así con la monotonía. En todo caso, como campus prefiero el de Humanidades, y allí será donde tenga lugar el segundo curso, cuyo horario aún no ha sido confirmado. Ya se sabe cómo son estas cosas. Para colmo, hoy es fiesta aquí y no tengo la menor idea de por qué. Si al menos hubiera mirado el calendario escolar... Así, hoy me levanté y parecía que me hubiera teletransportado al domingo. Tan contento yo, con mi lista de la compra y mi bolsa de gimnasio. Menos mal que me salvó el comercio de barrio. Quizá sea por eso que hoy tengo cierta pereza. No tanta, porque ya he estado un rato con Jeanette Winterson y sus libros no son para lectores perezosos, mucho menos en inglés y tomando notas. El proceso de ralentización de la tesina se comprende, en parte, por el hecho de que lleve todo este mes, que ya acaba, sin supervisión en la misma. ¿Seré gafe con mis directoras? Dos de las tres últimas han estado de baja durante mis trabajos. Eso no me impide seguir, pero, como sea que las considero entrenadoras además de directoras, no se si el equipo va a llegar lejos esta temporada. Si no, imagino que siempre quedará la repesca de septiembre.
El próximo fin de semana tengo pensado volver a León. Gestiones, y aprovechar antes de junio. Poseo, sin haber terminado la lectura de ambas obras, una cantidad considerable de anotaciones para la parte práctica del trabajo, no hay razones para el pesimismo por ese lado. Si me pongo, del tirón, no regresaré allí hasta las fiestas de San Juan y San Pedro. Más vale tomarse un par de días, pues.
El próximo fin de semana tengo pensado volver a León. Gestiones, y aprovechar antes de junio. Poseo, sin haber terminado la lectura de ambas obras, una cantidad considerable de anotaciones para la parte práctica del trabajo, no hay razones para el pesimismo por ese lado. Si me pongo, del tirón, no regresaré allí hasta las fiestas de San Juan y San Pedro. Más vale tomarse un par de días, pues.
domingo, mayo 24, 2015
Ese es el espíritu.
El año pasado destilé un tanto de amargura en mi reflexión post-electoral y en este quiero compensarla con una breve entrada. ¡Pero qué majas todas las miembras (como dijo Bibiana Aído en serio y repitió Pedro Sánchez en broma) de la mesa! Y la presidenta que, en esta ocasión, no me arrebató los sobres sino que me permitió ejercer el simbólico acto de introducirlos en la urna. Luego me deseó un feliz día. My pleasure! Eso sí que es profesionalidad. Yo creo que no llegué a tanto cuando me tocó a mí ese puesto, pero, sin duda, sí gané en el terreno de las camisas psicodélicas. Desconozco cómo quedará la votación, pero tengo mejores perspectivas que hace cuatro años. No hago spoilers si digo que voté a la lista en que se presenta mi hermana Claudia. Ahí arriba estamos, en la fiesta fin de campaña. Creo que, si al menos sacara un par de concejales, la diversidad en León ganaría mucho. Para las cortes pensé en votar de broma, pero no; no estamos para bromas.
Por lo demás, Eurovisión se vuelve a Suecia, con un mozo bien plantado, una canción enérgica y un ejército de monigotes muy graciosos. ¿Será en Malmö otra vez? Sería estupendo que me pusieran un congreso allí en esas fechas. Ya que no pude ir a la Universidad de Lund como alumno, siempre cabe la opción de ir de ponente. Hasta entonces, todavía queda mucho bacalao por cortar. Eso es todo, me esperan largas jornadas hoy y mañana. Y un recuento más largo que el eurovisivo. Yo ya he dado mis points. La próxima, allá por noviembre (sin descartar adelantos, según por dónde vayan los vientos).
sábado, mayo 23, 2015
La batalla por el futuro no está perdida.
El mes de mayo, en contexto académico, suele ser complicado, ya sea carrera, máster o la investigación doctoral que estoy llevando a cabo. Hace un par de semanas compré un libro al que ya había echado el ojo varios meses antes y que percibí como buena herramienta para la motivación en este período final de curso, que se alargará hasta mediados o incluso finales de julio. Se titula Sobradamente preparado para limpiar váteres en Londres y, bajo ese llamativo título, se esconde una historia con la que mucha gente en España, joven y no tanto, podría identificarse.
El libro apareció como producto de un fenómeno viral, de esos que ahora surgen como setas y se desinflan como globos. El propio autor, Benjamín Serra, admite que no es una obra literaria; no obstante, a mí me parece que está bien escrito, desde una perspectiva optimista, sarcástica y con un carácter testimonial que se quiere hacer extensible al hipotético lector o lectora que pudieran encontrarse en su situación. Con dos carreras (y Premio Fin de Carrera que no es premio, al igual que el mío) y máster, se trasladó a Londres con una beca y, al terminarla, pues se tuvo que buscar la vida porque esa ciudad es la más cara del mundo, tal y como señala. Tras encontrar trabajo en una cadena de cafeterías, escribió el tuit que le haría célebre: Tengo dos carreras y un máster y limpio WCs.
Lo publicó junto a un mensaje de Facebook en el que explicaba con mayor detalle su situación. El problema de Twitter es que no deja mucho espacio para la reflexión, por lo cual todo se simplifica. Sirve sobre todo para coñas fáciles, como la que yo acabo de hacer respecto a los presidentes o presidentas de mesa electoral. Él lo había publicado para familiares y amigos, no pretendía hacerse famoso. El caso es que, quizá por el contraste entre la formación y el componente escatológico, que siempre llama la atención, se expandió como la pólvora. Otro episodio que comenta es cómo tuvo que recoger una compresa (usada, se entiende), del suelo. A mí me ocurrió lo mismo en el Rodilla, solo que era más bien un trapo como los que imagino se usaban en la Edad Media. Por aquel entonces no tenía perspectiva de género, ni había escuchado hablar de Kristeva y lo abyecto...
Sea como fuere, la confesión del currante consiguió que se formara una bola de nieve que le dio un protagonismo que no había pretendido, en medios nacionales e internacionales, como la imagen de la crisis española. Yo, de hecho, me enteré de su historia por televisión. El problema es que hay una saturación de novedades editoriales con el motivo de la crisis (muchas de ellas dirigidas a gente que, a priori, no tendría mucho presupuesto para comprar libros). Las modas pasan rápido y este libro a poco ya no lo encuentro.
El autor recibió muchas críticas, porque las redes sociales son así. A mayor repercusión, más gente que opina de ti sin tener la menor idea de quién eres ni de cómo eres ni de por qué escribiste lo que escribiste. El fenómeno fue a menos, como todos, y no obstante de ahí surgió este libro, que constituye un buen acicate para quienes vean su futuro en el extranjero, ya no solo en la capital británica. No se me ocurre una lectura mejor para la jornada de reflexión. Para mí, el mes y medio que pasé en Suecia también me dio para escribir un libro, de tono bastante más personal, pero no se trata del mismo caso. Yo, sobre todo, iba a buscar un máster. No lo encontré y el de León me llevó a la senda en la que estoy ahora, de la cual me siento muy satisfecho. Ahora mismo no me cabe duda de que sí tendré que regresar a buscar trabajo en el extranjero, cuando termine la tesis o antes si surgiera la ocasión. No es algo que me preocupe. Parafraseando el epígrafe del libro, la batalla del futuro no está perdida.
El libro apareció como producto de un fenómeno viral, de esos que ahora surgen como setas y se desinflan como globos. El propio autor, Benjamín Serra, admite que no es una obra literaria; no obstante, a mí me parece que está bien escrito, desde una perspectiva optimista, sarcástica y con un carácter testimonial que se quiere hacer extensible al hipotético lector o lectora que pudieran encontrarse en su situación. Con dos carreras (y Premio Fin de Carrera que no es premio, al igual que el mío) y máster, se trasladó a Londres con una beca y, al terminarla, pues se tuvo que buscar la vida porque esa ciudad es la más cara del mundo, tal y como señala. Tras encontrar trabajo en una cadena de cafeterías, escribió el tuit que le haría célebre: Tengo dos carreras y un máster y limpio WCs.
Lo publicó junto a un mensaje de Facebook en el que explicaba con mayor detalle su situación. El problema de Twitter es que no deja mucho espacio para la reflexión, por lo cual todo se simplifica. Sirve sobre todo para coñas fáciles, como la que yo acabo de hacer respecto a los presidentes o presidentas de mesa electoral. Él lo había publicado para familiares y amigos, no pretendía hacerse famoso. El caso es que, quizá por el contraste entre la formación y el componente escatológico, que siempre llama la atención, se expandió como la pólvora. Otro episodio que comenta es cómo tuvo que recoger una compresa (usada, se entiende), del suelo. A mí me ocurrió lo mismo en el Rodilla, solo que era más bien un trapo como los que imagino se usaban en la Edad Media. Por aquel entonces no tenía perspectiva de género, ni había escuchado hablar de Kristeva y lo abyecto...
Sea como fuere, la confesión del currante consiguió que se formara una bola de nieve que le dio un protagonismo que no había pretendido, en medios nacionales e internacionales, como la imagen de la crisis española. Yo, de hecho, me enteré de su historia por televisión. El problema es que hay una saturación de novedades editoriales con el motivo de la crisis (muchas de ellas dirigidas a gente que, a priori, no tendría mucho presupuesto para comprar libros). Las modas pasan rápido y este libro a poco ya no lo encuentro.
El autor recibió muchas críticas, porque las redes sociales son así. A mayor repercusión, más gente que opina de ti sin tener la menor idea de quién eres ni de cómo eres ni de por qué escribiste lo que escribiste. El fenómeno fue a menos, como todos, y no obstante de ahí surgió este libro, que constituye un buen acicate para quienes vean su futuro en el extranjero, ya no solo en la capital británica. No se me ocurre una lectura mejor para la jornada de reflexión. Para mí, el mes y medio que pasé en Suecia también me dio para escribir un libro, de tono bastante más personal, pero no se trata del mismo caso. Yo, sobre todo, iba a buscar un máster. No lo encontré y el de León me llevó a la senda en la que estoy ahora, de la cual me siento muy satisfecho. Ahora mismo no me cabe duda de que sí tendré que regresar a buscar trabajo en el extranjero, cuando termine la tesis o antes si surgiera la ocasión. No es algo que me preocupe. Parafraseando el epígrafe del libro, la batalla del futuro no está perdida.
martes, mayo 19, 2015
Un día de suerte.
Ayer asistí al curso de Propiedad Intelectual de forma íntegra y satisfactoria. No fue así la semana anterior, cuando me esfumé a media jornada porque me habían metido prisa con el trabajo de la nota menguada, la cual no se si se habrá convertido en brote verde o no. A pesar del adelanto en la fecha de entrega, una semana después todavía no se nada de la misma. En todo caso, tuve suerte. El profesor, viendo que el alumnado también iba menguando tras la primera y la segunda pausa del lunes anterior, ayer pasó lista dos veces. Cosas de completar los veinte créditos para la formación transversal. Yo los completaré con mucho gusto y otros veinte más en junio, pero lo cierto es que la gente del doctorado suele moverse en horarios bastante prietos, entre las actividades asociadas al mismo y el trabajo necesario para subvencionarlo. Demasiado como para tirarse toda la tarde allí aunque yo, por fortuna, sí me lo puedo permitir y saco provecho de ello.
Suerte de reencontrarme con un viejo amigo, el único de estas características que tengo en Asturias. El resto de gente que he conocido, ahora mismo, anda también liada con asuntos académicos o laborales. El sábado no pudimos coincidir en Gijón, tras mi periplo playero, pero qué duda cabe de que en el próximo verano alguna ocasión habrá de pasar buenos momentos en estas ciudades tan cercanas. Incluso tuve suerte de ver una profecía cumplida cuando al llegar a casa, ya algo tarde y por casualidad, vi cómo estaban poniendo un vídeo protagonizado por un conocido mío. Cuando lo vi en el ordenador, pude comprobar que era demasiado bueno como para que fuese desaprovechado por el programa en el que salió. Me vino a la mente la reflexión sobre la fama de Warhol, y otra sobre qué hubiese sucedido si algún vídeo de Vagos y Maleantes hubiese acabado en la tele. Eso, según el vídeo, podría haber sido una suerte o una desgracia.
Ya dije que la campaña electoral, al menos, servía para echarse unas risas. Cada cual usa las herramientas que tiene el alcance, ya sean partidos humildes u otros no tan humildes, como el que esta mañana me metió un folleto en el buzón, a todo color, que parece un catálogo de Ikea. ¡Luego no hay pasta para becas! No solo por el voto iré a León, llevo medio mes sin pasarme y ya tengo ganas. Aprovechemos las circunstancias, que si luego toca currar más lejos (como parece), esto no será cosa de cada quince días.
Suerte de reencontrarme con un viejo amigo, el único de estas características que tengo en Asturias. El resto de gente que he conocido, ahora mismo, anda también liada con asuntos académicos o laborales. El sábado no pudimos coincidir en Gijón, tras mi periplo playero, pero qué duda cabe de que en el próximo verano alguna ocasión habrá de pasar buenos momentos en estas ciudades tan cercanas. Incluso tuve suerte de ver una profecía cumplida cuando al llegar a casa, ya algo tarde y por casualidad, vi cómo estaban poniendo un vídeo protagonizado por un conocido mío. Cuando lo vi en el ordenador, pude comprobar que era demasiado bueno como para que fuese desaprovechado por el programa en el que salió. Me vino a la mente la reflexión sobre la fama de Warhol, y otra sobre qué hubiese sucedido si algún vídeo de Vagos y Maleantes hubiese acabado en la tele. Eso, según el vídeo, podría haber sido una suerte o una desgracia.
Ya dije que la campaña electoral, al menos, servía para echarse unas risas. Cada cual usa las herramientas que tiene el alcance, ya sean partidos humildes u otros no tan humildes, como el que esta mañana me metió un folleto en el buzón, a todo color, que parece un catálogo de Ikea. ¡Luego no hay pasta para becas! No solo por el voto iré a León, llevo medio mes sin pasarme y ya tengo ganas. Aprovechemos las circunstancias, que si luego toca currar más lejos (como parece), esto no será cosa de cada quince días.
domingo, mayo 17, 2015
La increíble playa menguante.
En este blog no solo menguan las notas (la última, por cierto, se hace de rogar, pese a que me metían prisa para entregar el trabajo). Estaba cansado de ir todos los lunes del mes a Gijón tan solo para visitar el campus de Viesques y su edificio de Energía, que será muy eficiente pero poco estético. Así, para airear la tesina, ayer me desplacé a la ciudad para ir a la playa y descubrir nuevos lugares. No hacía para jornada de verano, cierto. Mejor así, evitando la saturación de la escasa arena. Nublado, pero tampoco frío. Me tumbé un rato, leí algún ensayo sobre Tolkien, paseé en pantalón corto mojándome las piernas. Lo del baño lo dejamos para cuando el sol no se esconda. Tampoco es que pudiera tumbarme mucho tiempo, porque la marea se estaba comiendo la playa. Leí que quieren echar arena para impedirlo, aunque confiando en que se trate del mismo tipo que el que hay ahora. En todo caso, antes de que esta menguara, pude inaugurar la temporada playera de forma oficial, en mayo. Teniendo en cuenta que algunos años apenas llegué a pisarla, creo que resulta un avance positivo.
Pasé luego frente al palacio de Revillagigedo, sede de la exposición de Cuarto Milenio cuya entrada saqué para julio. ¡Buf! Julio me parece muy lejos ahora mismo, con todo lo que tengo que hacer hasta entonces y todo lo que haré cuando llegue. No en vano, la comisión de seguimiento del doctorado será entre mediados y finales de julio. Un curso sin apenas clase, pero bastante alargado. Tuve la suerte de pasar por delante de la biblioteca pública Jovellanos y sacar un par de libros pendientes, que confío en devolver cuando vaya para el último día del curso. Uno de ellos es From Hell, cuyo denso sentido esotérico se perdía, como era previsible, en la adaptación fílmica. Mañana regresaré allí, no solo por la formación sino porque tras esta confío en ver a un viejo amigo con el que hacía bastante que no coincidía. Así que encararé el regreso a la ciudad con una predisposición más alegre.
viernes, mayo 15, 2015
Summer is coming... Verano fofisano.
Hoy en una feria del libro pude ver una obra (cuesta llamarla así) con el título de Virgen, una novela romántica, al menos eso parecía, con el subtítulo de ¡No se lo cuentes ni a tu mejor amiga! O similar. Narraba la historia de una joven de 21 años buscando... Pues eso, lo mismo que cualquier tarugo de la saga American Pie. Al igual que hay rosquillas listas y tontas, esta sin duda sería una novela tonta. Lo positivo de estos libros es que, comprobando que son basura ya solo con mirar su cubierta, ahorran tiempo y dinero. Amigas y amigos escritores, quizá haya motivos para la esperanza en el mundo de las letras, pero, desde luego, no hay que buscarlos ahí.
Mal tiempo hoy, frente al calor que ha asfixiado otras partes del país esta semana. El Norte no olvida... Yo veía esta mañana furgones y helicópteros, luego resulta que Rajoy vino de visita y le llovió, no precisamente agua. El calor me aplatana, aunque contaba con que mañana luciera un poco el sol, puesto que pretendo ir a Gijón, no al campus de Viesques (allí me quedan dos lunes) sino para dar una vuelta por la playa y despejarme así del Tetris de fechas que me espera este mes y el que viene.
No tengo bañador (para eso no hace todavía) pero, si por alguna extraña razón hiciese para quitarse la camiseta, llevo protección y una nueva figura, moldeada por la disciplina del doctorado. Eso sí, daba igual perder kilos o quedarme como antes. Ahora dicen que se llevan los fofisanos. Sí, no hace falta ser filósofa y teórica queer para inventarse palabras. Fofisano sería alguien con cierta tripa y buena cintura, sin llegar a gordinflas prototípico. Un concepto cuya inventora lo explica, cabe señalar, con argumentos bastante machistas. Leonardo Di Caprio, por ejemplo, muy lejos queda ya el Titanic. Claro que, si yo fuera él, poco me preocuparía. Seguirá ligando con modelos rubias y delgadas, que parecen comer del aire. Yo, aunque no llegue a tanto, sí me puedo considerar ex-fofisano, listo para la temporada playera, que en el Cantábrico suele ser corta.
Veré el mar y la semana que viene volveré a la meseta. León me esperar para el fin de esta campaña electoral, siempre desternillante como todas. Valga ver el lapsus linguae de la candidata a la alcaldía de Zamora, del PP, diciendo que su partido no había follado a los ciudadanos... no había fallado... Suerte que estaba al quite el presidente Herrera, recordando cómo en la comunidad el castellano se habla claro y rotundo. El hombre me cae bien, pero que no cuente con mi voto, claro está. Ya puede darse por contento, que le prevén la única mayoría absoluta del país. Hasta saber si es así, que siga el festival del humor. Y la señora de Zamora, de buen ver, por cierto. Hablando de fo... fallar. En fin, me voy a ver la obra de otro experto en surrealismo, Buñuel: Viridiana.
Mal tiempo hoy, frente al calor que ha asfixiado otras partes del país esta semana. El Norte no olvida... Yo veía esta mañana furgones y helicópteros, luego resulta que Rajoy vino de visita y le llovió, no precisamente agua. El calor me aplatana, aunque contaba con que mañana luciera un poco el sol, puesto que pretendo ir a Gijón, no al campus de Viesques (allí me quedan dos lunes) sino para dar una vuelta por la playa y despejarme así del Tetris de fechas que me espera este mes y el que viene.
No tengo bañador (para eso no hace todavía) pero, si por alguna extraña razón hiciese para quitarse la camiseta, llevo protección y una nueva figura, moldeada por la disciplina del doctorado. Eso sí, daba igual perder kilos o quedarme como antes. Ahora dicen que se llevan los fofisanos. Sí, no hace falta ser filósofa y teórica queer para inventarse palabras. Fofisano sería alguien con cierta tripa y buena cintura, sin llegar a gordinflas prototípico. Un concepto cuya inventora lo explica, cabe señalar, con argumentos bastante machistas. Leonardo Di Caprio, por ejemplo, muy lejos queda ya el Titanic. Claro que, si yo fuera él, poco me preocuparía. Seguirá ligando con modelos rubias y delgadas, que parecen comer del aire. Yo, aunque no llegue a tanto, sí me puedo considerar ex-fofisano, listo para la temporada playera, que en el Cantábrico suele ser corta.
Veré el mar y la semana que viene volveré a la meseta. León me esperar para el fin de esta campaña electoral, siempre desternillante como todas. Valga ver el lapsus linguae de la candidata a la alcaldía de Zamora, del PP, diciendo que su partido no había follado a los ciudadanos... no había fallado... Suerte que estaba al quite el presidente Herrera, recordando cómo en la comunidad el castellano se habla claro y rotundo. El hombre me cae bien, pero que no cuente con mi voto, claro está. Ya puede darse por contento, que le prevén la única mayoría absoluta del país. Hasta saber si es así, que siga el festival del humor. Y la señora de Zamora, de buen ver, por cierto. Hablando de fo... fallar. En fin, me voy a ver la obra de otro experto en surrealismo, Buñuel: Viridiana.
domingo, mayo 10, 2015
El terror como infección.
Ayer, para coronar una jornada en la que el adelanto en la entrega de un trabajo me obligó a reorganizarme (hoy queda la otra mitad), vi este filme, que había recibido muy buenas críticas, algunas al nivel de la obra maestra que no es. Pero sí, no me cabe duda, una de las mejores películas de terror que he visionado en los últimos tiempos. Terror indie, así lo llaman. Es una manera de decir que no es ninguno de los refritos y secuelas que sacan como churros para estirar el beneficio al máximo. Sin ir más lejos, este mismo mes saldrá una innecesaria versión de Poltergeist. Pereza me da verla.
It follows riza el rizo en un conocido motivo del cine de terror: la maldición asociada a la práctica de sexo. En este caso, como si se tratara de una metáfora del vih/sida, lo que se transmite como infección es el fantasma que persigue a los incautos y las incautas que se dejan llevar por sus instintos. Si hay medidas profilácticas, en el filme nada se dice. En realidad solo hay un fantasma, con varias formas. Ni siquiera se si debería llamarlo fantasma, porque su corporeidad es evidente, así como el hecho de que se dedica a lanzar televisiones, cual si fuera un chiste de vascos.
La temática sexual de la película no se queda ahí, puesto que la entidad tiene cierta tendencia a metamorfosearse en sujetos desnudos del todo, o mujeres con una teta fuera. El desnudo frontal era habitual en el horror de los años 80, tal como me dijo un amigo de Oviedo en cuyo blog se habla mucho de terror (El señor de los bloguiños). Yo vi una versión japonesa, en la que había un círculo borroso alrededor de entrepiernas masculinas y femeninas. Válgame. Tanto puritanismo y luego nos inundan con sus huevos masturbatorios y demás. Condenaría a los censores a leer el ensayo Coño Potens, de Diana J. Torres, uno de los libros más didácticos y clarificadores que he encontrado últimamente.
Por si alguien dudaba todavía, aclaro que la maldición solo se transmite, a priori, por coito vaginal, a diferencia de la percepción general que se tiene con el sida. La peli será indie, pero no tanto. Incluso cierto estallido de promiscuidad por parte de la protagonista queda fuera de plano. Oiga, ni siquiera algo de lesbian chic, como suele pasar. Dejémoslo, si acaso, para la previsible secuela. Creo que esta es la película de terror paranoica por excelencia. No solo por el tema de la infección, sino porque la amenaza que plantea puede llegar en cualquier momento, de cualquier rincón de la pantalla. Cualquier figurante, que se pasee por una esquina del encuadre, puede ser la encarnación del Mal que se acerque sin que personajes o espectadores se lo imaginen. Es una diabólica variante de ¿Dónde está Wally? De este modo, la película tiene más chicha de lo que podría esperarse (de ahí le viene la buena crítica) y merece la pena el re-visionado.
Por otra parte, se beneficia de contar con un terrorífico escenario real, que solo se utiliza hacia la parte final: la ciudad de Detroit, con sus casas abandonadas y cierta sensación de apocalipsis tras una epidemia. Frente a ello, la seguridad de los suburbios (no tanta, al parecer). En fin, esta es mi recomendación dominical. Con reservas hacia gente paranoica que tienda a notar que es seguida en la calle (de ahí el título, que no se han molestado en traducir). Quienes vivan solos, como estoy yo este fin de semana, a su discreción. Yo ya me curé de espanto con Cuarto Milenio cada domingo. Hoy lo veré también si consigo meterle caña al trabajito queer. Vamos con ello.
sábado, mayo 09, 2015
La era troll / How old...?
¡Ha vuelto a suceder! Otro fantasmagórico repunte de 200 visitas en un día para el blog. Bueno, me alegro de que este aumento de caché no se haya visto acompañado por la aparición de algún que otro troll. En todo caso, no he podido librarme de alguno por las redes sociales. Qué le vamos a hacer, es un clásico moderno. No se quién se inventó el término troll en su acepción cibernética, pero guardan bastante en común con las versiones tradicionales que aparecían en la obra de Tolkien, etc. No les gusta la luz del sol y, por tanto, tampoco les gusta dar la cara. Quizá tengan problemas para aceptar su apariencia física y de ahí viene la frustración que les lleva a boicotear espacios ajenos. No es algo que me preocupe. Solo desde la mediocridad se puede llegar a estar cómodo en semejante faceta. Un troll no tiene nada que hacer contra un hobbit. Está comprobado.
Sin embargo, reconozco que esta era virtual, de falso anonimato, propicia este tipo de situaciones, que ya no son como la típica escena de saloon, estilo: Eso no me lo dices en la calle. Según Beatriz Preciado, quien ahora creo que firma como Paul B. Preciado, estamos en la era farmacopornográfica. Estoy leyendo sus manuales para el trabajo de Teoría Feminista. No es que me vaya a masturbar el brazo, según las indicaciones que da (no estoy tan aburrido para eso), pero sí me gustaría saber si alguna de sus próximas obras será un diccionario con todas las palabras que se ha inventado durante sus libros previos. Igual coges media página y ves que la mitad de los términos no aparecen en el diccionario del RAE. No se lo critico, con todo. A mí también me encanta inventarme palabros. Demos la bienvenida a la era troll.
Por último, otra anécdota bizarra. Con una aplicación de esas también propias de la era virtual, que te dice cuántos años aparentan las personas que salen en una foto, me lo he pasado pipa (y sí, he perdido un poco el tiempo). Cuál no sería mi estupefacción al aplicar el test a algunas instantáneas, perdidas por la noche de los tiempos y la noche de los pecés: si una mujer de mi edad es considerada una adolescente de 19 años, resulta que un adolescente de 19 años es considerado como... ¡una mujer de 26! ¿Mande? Y a mi sobrino, de siete meses, le ponen como si fuera una niña de dos años. En fin, ligeros divertimentos mientras espero a ver si se soluciona cierto atasco en la gestión de la tesina. Por cierto, a mí el how old bla bla ese me quitó varios años sin necesidad de photoshop, así que puedo estar contento. ¡Chúpate esa, trolleras (en los dos sentidos del término)!
PD- Usando la aplicación para la foto de perfil de mi blog, la de los Abrasadores, me temo que quien más mayor me señala es Juancho, y yo aparezco de benjamín, más joven que Espe. Anda, Juancho, tú que eres informático, a ver si creas una versión un poquito más acertada...
Sin embargo, reconozco que esta era virtual, de falso anonimato, propicia este tipo de situaciones, que ya no son como la típica escena de saloon, estilo: Eso no me lo dices en la calle. Según Beatriz Preciado, quien ahora creo que firma como Paul B. Preciado, estamos en la era farmacopornográfica. Estoy leyendo sus manuales para el trabajo de Teoría Feminista. No es que me vaya a masturbar el brazo, según las indicaciones que da (no estoy tan aburrido para eso), pero sí me gustaría saber si alguna de sus próximas obras será un diccionario con todas las palabras que se ha inventado durante sus libros previos. Igual coges media página y ves que la mitad de los términos no aparecen en el diccionario del RAE. No se lo critico, con todo. A mí también me encanta inventarme palabros. Demos la bienvenida a la era troll.
Por último, otra anécdota bizarra. Con una aplicación de esas también propias de la era virtual, que te dice cuántos años aparentan las personas que salen en una foto, me lo he pasado pipa (y sí, he perdido un poco el tiempo). Cuál no sería mi estupefacción al aplicar el test a algunas instantáneas, perdidas por la noche de los tiempos y la noche de los pecés: si una mujer de mi edad es considerada una adolescente de 19 años, resulta que un adolescente de 19 años es considerado como... ¡una mujer de 26! ¿Mande? Y a mi sobrino, de siete meses, le ponen como si fuera una niña de dos años. En fin, ligeros divertimentos mientras espero a ver si se soluciona cierto atasco en la gestión de la tesina. Por cierto, a mí el how old bla bla ese me quitó varios años sin necesidad de photoshop, así que puedo estar contento. ¡Chúpate esa, trolleras (en los dos sentidos del término)!
PD- Usando la aplicación para la foto de perfil de mi blog, la de los Abrasadores, me temo que quien más mayor me señala es Juancho, y yo aparezco de benjamín, más joven que Espe. Anda, Juancho, tú que eres informático, a ver si creas una versión un poquito más acertada...
domingo, mayo 03, 2015
Jardines en la niebla.
Cierto, León es una ciudad repleta de cafeterías, bares, pubs, etc. Pero no todos tienen el mismo significado, claro está. Cuando alguno especial cierra, sientes que se esfuma en la niebla, niebla como la que había hoy en el monte, parte de la memoria asociada a los buenos recuerdos relacionados con el mismo. Ayer me sucedió. Un lugar que ha dejado un reguero de instantes memorables desde hace siete años, de repente convertido en otro bar de tapas más. No más motivos literarios en las paredes o en estanterías donde podías hallar, y llevarte, un volumen de los Ensayos de Montaigne (aquí mismo lo tengo). Tan solo una estética de jardín, si bien percibía más vida allí antes de que se desplegara toda esa vegetación ficticia. Es curioso, pero nunca suelen cerrar los bares en los que nos han tratado de una forma bastante mejorable. La mala yerba...
Cafés de vida propia, como uno que ayer permanecía huérfano de clientela, y eso que era la jornada que más echa a la gente a la calle en la ciudad. En este caso, dudo que vaya a cerrar la trapa para siempre, ya son muchos años y muchos tertulianos (y polemistas) fieles. En fin. ¡Ley de vida! Todavía tengo que encontrar sitios así en Oviedo. Lugares con encanto. Un encanto que nunca se perderá del todo, pues hemos dejado parte de nuestras vidas en ellos.
jueves, abril 30, 2015
Narciso se va de copas.
La operación Tupper Trip se saldó con gran éxito, no solo por la llegada íntegra de recipientes y contenidos, sino porque las raciones de tapeo, que allí como aquí se suelen caracterizar por fritanga a tope, no han impedido que cumpla mi objetivo de peso para este final de mes, aquel que me marqué cuando vi que los pantalones de las rebajas de invierno me los tenía que meter con calzador. Satisfecho no solo por eso, sino porque no se ha desperdiciado comida. Si cada muerte por hambre se puede considerar un crimen, ya que en nuestro mundo rico se arrojan toneladas de comida a la basura, qué menos que llevar a cabo un consumo responsable como contrapeso para esa situación.
Las calorías, claro está, no solo vienen por vía sólida. Eso ya lo sabía desde hace años, por eso me sorprendió que ayer todos los noticieros hablaran de cómo engorda el alcohol, cual si fuera un gran descubrimiento. Lo hacían, eso sí, por la recomendación de las autoridades europeas de incluir el número de calorías que tienen una birra, una copa o un vino, si recuerdo bien. Es decir: si no se consigue que la gente no beba por motivos de salud, al menos que no lo hagan por narcisismo. Yo he moderado la ingesta, y lo noto para bien. Bajo nuestro refugio ante la lluvia en Chueca, no cayó un mojito como los de otros tiempos más soleados, véase arriba. Mosquis, ni siquiera pude tomar algo low-cost en Copas Rotas con Pedro, gracias a las ganas de jarana de sus pupilos y pupilas. No hay mal que por bien no venga... Me quedé con la caña de Paulaner. En realidad, yo pedí una caña y trajeron una pinta. La camarera tenía un problema de comprensión o de codicia.
¿Cuál debería ser la norma? Lo más obvio: moderación. Lo ponen en todas partes: Se recomienda beber con moderación, Wine with moderation, etc. En la bebida al igual que en la comida. Te puedes tomar una croqueta de boletus, unas bravas viajeras o cuarto de sobao pasiego, pero, al menos, compénsalo con un poco de ejercicio o una cena ligera. Respecto al vino o la cerveza, cacareados elementos de la dieta mediterránea, pura aritmética: dos mejor que seis. En las copas, muchas veces engorda más el refresco con el que se mezcla el licor. ¿Qué tal un on the rocks? Y si ya llevan azúcar en abundancia, como el citado mojito, apaga y vámonos. Por no hablar de la combinación alcohol-tapa, la tormenta perfecta que dominamos en estos lares. ¡No pasa nada! Después de ver cómo en Oviedo pareciera, en algunos sitios, que tienen las tapas contadas, en este puente no me privaré de esta sana costumbre... con moderación, valga la redundancia. ¡Feliz Noche de Walpurgis!
lunes, abril 27, 2015
Tupper Trip.
Como sea que no todo lo que han hecho en los últimos años ha sido malo, en el Matadero de Legazpi había una exposición que venía ni que pensada a propósito como epílogo de Research Matters. Estaba dedicada al colectivo Guerrilla Girls, conocido sobre todo porque sus integrantes se cubren con máscaras de gorila. Es un grupo feminista que se dedica a realizar performances, pegadas de carteles y otras campañas con el fin de denunciar la desigualdad, en primer lugar, de la mujer creadora en el mundo del arte, y también dirigen sus críticas contra la industria del cine, las leyes discriminatorias, etc. Tuve la suerte de coincidir con los últimos días en que se exponía. Esta semana, durante el puente, llegará la marabunta de Game of Thrones, la exposición más multitudinaria que se haya hecho nunca en ese recinto y a la cual no podré ir. Da igual. Puestos a ser mitómanos, todavía me queda la de Cuarto Milenio en Gijón.
Ya van tres años que coincido con mi hermano Pedro durante la excursión que le trae aquí junto a chicos y chicas de su escuela, además de otras profesoras. El viernes cenamos en un sitio más castizo imposible, con el toro de Osborne omnipresente en todas partes. Mucho tapeo pero menos apetito, al parecer, ya que me endosaron cuatro tupperwares con los restos. Algunos de los cuales, junto a otros que me cayeron al día siguiente cuando les fui a buscar a un restaurante gallego, me han acompañado hasta León. Aquí no se tira nada, mucho menos con los precios que se estilan en la zona turística matritense... Lo más rentable, claro, sigue siendo ir a un bufé oriental. Eso hice el sábado con el amigo y viejo conocido de este espacio Hall. En una tarde muy productiva, luego estuve con Clara y Juanjo en la plaza de Chueca. No cayó el diluvio de azufre y lava de Sodoma y Gomorra, pero sí un diluvio a secas, que quizá quisiera lavar tanto pecado allá suelto. Suerte que allí son más que previsores y una sombrilla lo mismo quita el sol que el agua. Mojarse, solo la garganta.
Y aquí estamos, unos días en León antes de que comience el curso para el que ya me he matriculado de formación transversal. Volveré a Madrid, aunque con perspectivas a salir desde allí a Segovia-La Granja, imagino que cuando ya haya pasado la vorágine electoral. Para muestra, la división colorista del sábado en la plaza de Legazpi. Mañana, naranjitos. Tarde, moraditos. Suena chistoso, pero así fue. Nos espera un mes pero que muy animado, ya no solo en el ámbito de mi investigación.
miércoles, abril 22, 2015
Research Matters.
202 entradas me dice la estadística que hubo ayer en el blog. ¿Mande? Muchas me parecen, no recuerdo algo así, al menos desde hace mucho tiempo. A mí no es que me interese demasiado la estadística, de hecho hay un curso de formación transversal sobre ello en mayo pero yo voy a asistir a uno sobre propiedad intelectual. Se agradece, en todo caso, es un número notable para un blog que mantengo como un espacio, básicamente, sentimental, sin afán de promocionarme (de hecho, no lo promociono, ni siquiera cuando hoy me presentaron en las jornadas).
El diploma no lo pongo por autobombo, sino como símbolo de la primera actividad obligatoria, si bien de gustoso cumplimiento, que he llevado a cabo para el doctorado. También como recordatorio de mis primeras jornadas de investigación Research Matters, con alumnado del máster y del PhD explicando sus respectivos proyectos. 6 minutos creo que estuve. Tampoco es que hubiera tiempo para mucho más. Lo ensayé en el salón, enfrente de los amplios ventanales al monte. Lo expuse de pie, con diapositivas y sin mirar al papel, un poco en el American Way de mi hermano Paconcio cuando da sus conferencias médicas, salvando las amplias distancias.
Mañana voy a Madrid, para ver a otro hermano, a algunos amigos, quizá una o dos exposiciones e intentar no ser presa del consumismo, salvo con algunas obras de Beatriz Gimeno que, probablemente, o las compre allí o habrá que recurrir a don Amazón. Gasto justificado, para analizar y anotar profusamente.La verdad es que ha sido una experiencia bastante satisfactoria. Si el doctorado puede resultar un proceso solitario, aunque nunca una travesía en el desierto, es muy positivo conocer a las personas que van en tu mismo barco. Confío repetir en el tercer curso, cuando seguramente tenga mucho más que contar sobre el viaje.
domingo, abril 19, 2015
Semana freak, queer y freudiana.
Cuando uno dispone un viaje a Madrid en el horizonte cercano, por breve que sea, conviene gastar menos en otros asuntos, por aquello de hacer balance. Ya el lunes me había agenciado el tercer ladrillo de la saga El portador de la luz, de Brent Weeks, que salió el mes pasado y, por tanto, no hubo opción de rebaja posible. Mis padres me iniciaron en la serie, que es buena aunque prefiero la de Martin, cuando me trajeron la segunda entrega de Suecia. Hablando del tema, el lunes también vi el primer capítulo de la presente temporada de Juego de Tronos. No faltó alguna escena bastante queer, a juego con las teorías que he estado resumiendo durante la semana para la introducción de mi tesina. ¿Y qué pinta Freud en todo esto? Bueno, al hablar de queer siempre hay alguna reminiscencia hacia su figura, aunque solo sea para vituperarle. En todo caso, no lo cito por eso.
Hablábamos del presupuesto para libros. Aparte de la fantasía heroica, hoy tenía pensado adquirir el volumen compilador de Freud que venía con el periódico. Pero claro, fui al rastro y vi uno que me traía tres obras suyas por un euro. Al saco, junto a la Galaxia Gutenberg de McLuhan, que me trae recuerdos de la asignatura de Medios de Comunicación, la última que aprobé en la carrera. El rastro, o mercadillos librescos similares, tiene el peligro de la compulsividad. Lo he comprobado. Compras un libro por dos euros y poco más allá te lo encuentras por uno. No me pasó eso, pero sí ver otro ladrillo, este con las obras fundamentales del psicoanálisis de Freud, que también acabé comprando. Con todo, los dos me salieron por un precio mucho más reducido que el que venía con el periódico, el cual no dejaba de ser una mera antología comentada.
No hay demasiadas esperanzas de que el próximo domingo visite la cuesta Moyano, así que podré rebajar el ritmo... En realidad, mi viaje a Madrid debería ser más largo, pero me han puesto una matrícula online de cuatro días, la mitad de los cuales, irónicamente, coinciden con el fin de semana, cuando los bancos no están abiertos. Cursos de formación que no dejan de ser un poco de sacacuartos y un poco de obstáculo para aquellas personas que no vivan en Oviedo o tengan trabajo más o menos estable, al margen de que su contenido pueda ser interesante y útil para el doctorado.
Da igual. Dos meses apretados, para los cuales tengo esperanza. La Fuerza despierta, parafraseando el título de la próxima película de Star Wars. Lo de semana friki iba por ello también, yo también me he emocionado al ver el avance y escuchar lo de Chewie, estamos en casa. Creo que es un sentimiento que permanece en el subconsciente de una generación. Y, con ello, volvemos a Freud.
Hablábamos del presupuesto para libros. Aparte de la fantasía heroica, hoy tenía pensado adquirir el volumen compilador de Freud que venía con el periódico. Pero claro, fui al rastro y vi uno que me traía tres obras suyas por un euro. Al saco, junto a la Galaxia Gutenberg de McLuhan, que me trae recuerdos de la asignatura de Medios de Comunicación, la última que aprobé en la carrera. El rastro, o mercadillos librescos similares, tiene el peligro de la compulsividad. Lo he comprobado. Compras un libro por dos euros y poco más allá te lo encuentras por uno. No me pasó eso, pero sí ver otro ladrillo, este con las obras fundamentales del psicoanálisis de Freud, que también acabé comprando. Con todo, los dos me salieron por un precio mucho más reducido que el que venía con el periódico, el cual no dejaba de ser una mera antología comentada.
No hay demasiadas esperanzas de que el próximo domingo visite la cuesta Moyano, así que podré rebajar el ritmo... En realidad, mi viaje a Madrid debería ser más largo, pero me han puesto una matrícula online de cuatro días, la mitad de los cuales, irónicamente, coinciden con el fin de semana, cuando los bancos no están abiertos. Cursos de formación que no dejan de ser un poco de sacacuartos y un poco de obstáculo para aquellas personas que no vivan en Oviedo o tengan trabajo más o menos estable, al margen de que su contenido pueda ser interesante y útil para el doctorado.
Da igual. Dos meses apretados, para los cuales tengo esperanza. La Fuerza despierta, parafraseando el título de la próxima película de Star Wars. Lo de semana friki iba por ello también, yo también me he emocionado al ver el avance y escuchar lo de Chewie, estamos en casa. Creo que es un sentimiento que permanece en el subconsciente de una generación. Y, con ello, volvemos a Freud.
domingo, abril 12, 2015
Amanece en Oviedo.
Con el título no me refiero al día de hoy, hace ya bastante que ha amanecido. No obstante, se me antoja pronto para estar escribiendo aquí, cuando tanta gente andará aprovechando para descansar, con o sin excesos previos. Anoche seguí explorando el tapeo ovetense, con algún bar clonado de León y abriendo mi lista negra para aquellos que, o no dan tapa, o la dan de forma bastante selectiva. Estando la caña a dos euros, más cara de lo habitual, ya podían estirarse, pardiez. No he salido aún lo que es de madrugada, pero no será porque no conozca ya las zonas para hacerlo. Lo único que, cuando he pasado por las mismas, o estaban cerradas y solitarias o bien con un público adolescente en demasía.
Por allí anduvimos Pedro y yo hace unos seis días. El lunes pasado, la semana despertó al tiempo que yo lo hacía con ella. Descansado ya de la Semana Santa, nos pusimos en contacto a las seis de la mañana, y eso que él había llegado incluso antes. Tomé un té negro en el salón, oteando por los inmensos ventanales cómo todavía era de noche cerrada, y observando cómo iba aclarándose un poco a medida que pasábamos de las siete. Esto de ver amanecer imagino que será un ritual que reviente a quien lo tenga que hacer a diario, por obligación, pero de vez en cuando resulta reconfortante. Cual si fuera un currante más, me encaminé entonces a la cafetería enfrente de la estación de tren donde tendría lugar el desayuno, línea de salida de una serie de comilonas durante un par de jornadas, de las cuales mi peso ya se ha recuperado a día de hoy.
La verdad es que me hacía mucha ilusión actuar por vez primera como guía en una ciudad que tampoco es que conozca tanto. Con todo, conocer es caminar, bien que caminamos por la zona vieja, con esas calles de pubs con nombres tan frikis como Batcueva, Vader o Joker. Lástima que no pudiéramos tomar una batcaña por setenta céntimos. Por ese precio, imagino que sería más un batcorto que una caña. Se comprobará en su momento. En el mercado del Fontán estuvimos a punto de comprar un caja de chochinos, un dulce placentero de comer, supongo. Si el nombre escandaliza, obsérvese en la foto qué tipo de variante venden en la pastelería en la que suelo comprar el pan. Tampoco es para tanto. En León hay un kiosko que expone pequeños falos de chocolate, a la vista de todos los niños que entran para adquirir sus chuches.
La comida fue en la calle Gascona, claro. Ni por modorra ni por la sidra, pero estuvimos a punto de perder el regional debido a las incompletas indicaciones y el absurdo modus operandi en la estación de tren. El viaje fue largo pero al menos tranquilo y con vistas privilegiadas. Yo regresé aquí el miércoles, justo a tiempo para entregar los papeles de la beca en el registro. Si hay algún fallo en ellos, aún se podrá subsanar. Lo que importa es aprovechar cualquier tipo de oportunidad que surja, siendo consciente de que no puedo hacerme ilusiones respecto a una ayuda tan disputada. Próximo reencuentro entre hermanos: Madrid, si las circunstancias lo permiten. No llegaré a tiempo de ver la exposición de Cuarto Milenio, pero da igual, porque va a venir a Gijón, y justo después de que haya entregado la tesina. Vaya, he tenido suerte. Entre eso, la Semana Negra y la playa, podré disfrutar unos días de vacaciones sin necesidad de pagar más alojamiento que este.
domingo, abril 05, 2015
Genaríada.
Me sorprendió un poco, pero no demasiado, encontrarme en la facultad de Oviedo un cartel que anunciaba San Genarín, un tour completo como si se tratara del Saloufest, con todo incluido: autobús, bebida... La resaca del día siguiente, a cuenta de cada cual. Eso de San Genarín es denominación nueva, siempre fue El entierro de Genarín, o simplemente Genarín. Para disgusto de las cofradías tradicionales, también en las noticias de la Cuatro dijeron San Genarín. Otro año más que se acuerdan de nosotros para la procesión pagana que, sí, un año más presencié, y esta vez como nunca. Podría haberme quedado en este santuario ovetense, pero, en fin, la Semana Santa siempre llama, aunque solo sea para tres días.
Esta vez no solo nos cruzamos con la procesión en el Húmedo, poco después de medianoche, sino que nos desplazamos a la calle de los Cubos para ver la ofrenda al padre Genaro, quien ni en sus más etílicos sueños podría haber imaginado la repercusión que iba a alcanzar. Se hizo de rogar, eso sí, hasta las dos de la mañana no llegó la comitiva. Tras los versos burlescos y el copina de orujo de rigor, el hermano colgador, bien pudiera llamarse hermano spiderman, se subió, imagino que sobrio, a la muralla para depositar la naranja, el queso, el pan y, of course, el orujo, inmortalizado por cientos de móviles, como se puede comprobar.
Fue el digno broche de una semana más corta que otros años. Lógico. Ayer se publicaron las bases de la beca para mi doctorado. Descansado y preparado para el recital de papeleo por delante, me he traído todo lo que considero necesario para ese fin. Lo entregaré la semana que viene, con tan solo un paréntesis: la visita de mi hermano Pedro, que no llegó a Genarín pero sí a san Sidrín, que permanece todos los días operativo a cinco minutos de mi casa. Brindemos a su memoria con un culín o culete, el diminutivo a gusto del consumidor.
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