jueves, julio 16, 2015

Expo Cuarto Milenio (y IV).


Finaliza aquí esta panorámica mostrando, en primer lugar, vestigios del pasado, si bien en algunas partes del globo qué duda cabe de que todavía forman parte de su cultura. Desde nuestras divinidades ibéricas hasta los trajes de chamán de diversas épocas y pueblos. También el chamán-lobo, referencia a uno de los últimos programas de esta temporada y que, por tanto, dudo que llegara a tiempo para la exposición de Madrid. 







La visita concluye, valga la redundancia, con el espacio dedicado a Los visitantes, una sección que desconozco si se mantendrá para la próxima temporada, pero en todo caso parece haber gozado de una notable aceptación. 










Ninguno de ellos demasiado agraciado, cabe decir, pero dejo para el final esta especie de duende maligno, cuya faz me pareció la encarnación de la maldad, tal vez por su semejanza con los diablos clásicos. Por eso hice una foto en primer plano y se la envié a la cuenta de Twitter del programa, por hacer la gracia, no es que sea yo un seguido asiduo de la misma ni mucho menos activo participante de la red social. Parece que gustó. Su creador, el maestro Juan Villa, la puso de favorita, aunque no faltó quien se fue por los cerros de Úbeda contándome películas que poco tenían que ver con mi intención al poner en común esta foto. Así es la procelosa galaxia, en este caso cibernética, en la cual por fortuna no suelo navegar, quizá porque todavía no tengo una gran necesidad de hacerme autobombo. 




¡Esto es todo! Mereció la pena ir, sin duda. El precio algo carillo, al nivel de una exposición sueca, pero, si lo dividimos entre el número de años que llevo siguiendo el programa, no es para tanto. Tras la elevación de ego que supuso asistir a la comisión de seguimiento académico de ayer, supongo que puedo permitirme uno de los escasos caprichos del verano. El mundo del misterio regresará en septiembre. Hasta entonces, lo que no es misterio es que tendré que darle duro a la tesina, como en los viejos tiempos de la carrera cuando no quedaba otra que chapar en agosto. En fin, al menos el agosto asturiano es soportable. 

martes, julio 14, 2015

Expo Cuarto Milenio (III).


Acabo de volver, una vez más, de Gijón, esta vez de un viaje básicamente de playa, noche y algo de Semana Negra. No tengo mucho tiempo para escribir porque debo ensayar la defensa ante la comisión académica de mañana (con la tranquilidad de que son solo cinco minutos y que, probablemente, no me vendrán con chorradas similares a las del curso de Comunicación Oral). Hoy vamos a entrar en terrenos oscuros y, a la vez, clásicos. Muñecos embrujados y demonios como el mítico Pazuzu, del filme El exorcista



Aquí un supuesto vampiro, enterrado con un pedrusco en la boca para que, si se levanta, no pueda usar sus colmillos para ganar adeptos a la causa...


El sector muñecos malignos ha revolucionado a los fans del programa, que les dejaban notitas de post-it y todo. Yo no llegué a tanto. Me quedo con la verdadera Anabelle, mucho más siniestra en su simplicidad que la que protagonizaba aquel horripilante (por malo) spin-off de The Conjuring





Aquí, un pobre condenado a los tormentos de la Inquisición. 


La diosa Lilith, a la que ya hice referencia por el ensayo que adquirí hace poco. 



Llegamos aquí a la galería de clásicos básicos, por así decirlo. La gárgola de Notre Dame, por ejemplo. 



Repóker de ases para concluir: el Yeti, el Hombre Elefante, Mothman, Nosferatu y el alien prototípico, tan solo un adelanto de los que mostraré en la entrega final, con los visitantes... Ahora abandonaré estos terrenos para volver a la razón real por la que estoy aquí. Mientras me quito las últimas arenillas de la playa, iré ensayando mi intervención, que está programada como la última del día (por razones que desconozco, pero espero que no sean malas). 







domingo, julio 12, 2015

Expo Cuarto Milenio (II).

Escribo esta segunda parte de mi visita coincidiendo con el fin de la décima temporada del programa esta noche. Se dice pronto, parece que fue ayer cuando empezamos a seguirlo allá en la pequeña tele del pasaje de Montesa. Tal y como dije, llega el bestiario, en todas sus inquietantes vertientes: bíblico, mítico, antediluviano, post-apocalíptico... Era la segunda sala de la exposición y puedo dar constancia de que los bichos tienen mucho tirón. A algunos solo los capté en un primer plano de sus horribles jetos, como fuera que no tenía espacio para maniobrar mejor. 

Por ejemplo, el de este behemoth, pavorosa bestia del libro de Job. También salía, por cierto, en el Heroes of Might and Magic, era de mis favoritos repartiendo estopa. Del leviatán no tengo imagen, quizá estaba demasiado solicitado. No me molesté en leer todas y cada una de las descripciones adjuntas, debo reconocerlo, así que del monstruo de abajo solo puedo decir que es un cerdo colmilludo, sin resonancias míticas. 



Arriba, el basilisco, si no recuerdo mal de la exposición ni tampoco del programa en el que apareció este segmento. Abajo, para quienes no soporten los insectos, unos descomunales antecesores de hace millones de años. 


La mantícora, otro clásico. 


Sobrevivirán al hombre. Ese es el inquietante rótulo de una serie de mutaciones tan espantosas que, en fin, al menos ya no estaremos para contemplarlas. Esto se podría conectar con el programa del pasado domingo, al hablar de la gran extinción puesta en marcha por nuestras acciones, que nos conducirán al abismo más pronto que tarde (si no hay solución de última hora). Ya lo creo, solo hay que ver cómo los veranos cada vez son más largos y calurosos (con afortunadas excepciones como la que disfruto aquí en Asturias). 




Terminemos el recorrido con este ejemplar de sirena, muy lejano de la estatua de Copenhague y variantes, más cerca de las amenazadoras bestias de la Odisea que, sin embargo, no tenían cola de pez. No incluyo en este bestiario el ataque de las palomas hambrientas, aunque fuera más real que cualquiera de estas esculturas. En la próxima entrega, el lado más demoníaco del programa, una apuesta segura. 


sábado, julio 11, 2015

Expo Cuarto Milenio (I).


Nada más entrar a la exposición, un símbolo de que, pese a que el programa suele echar la vista hacia el pasado más remoto, en ocasiones este se conecta con la más rabiosa actualidad, y no falta la denuncia cuando es menester. Esta réplica de toro alado y barbado, por ejemplo, memoria de un original que ya no podrá contemplarse pues ha caído víctima de la barbarie inculta. 



También nos observaba este moai de la isla de Pascua, cuyo significado todavía sigue siendo un misterio. 



Y, en la primera sala, uno de los temas estrella, el de las caras de Bélmez. No es que sea de mis preferidos, pero la ambientación estaba bastante lograda. Más impresión daría si no fuese porque, al constituir el comienzo de la exposición, se hizo un poco de embudo en la habitación. Con todo, logré tomar muestras de esos rostros, cualquiera sea la emoción que estén expresando, seguramente no muy positiva. En la próxima entrega, uno de mis motivos preferidos: el bestiario. 




jueves, julio 09, 2015

Monstruos, bestiario y efebo.



Ayer fui a ver la exposición de Cuarto Milenio en Gijón, ya que me la había perdido en Madrid. Es una de esas cosas que se hacen una vez en la vida, aunque el itinerario en sí ya lo había mostrado Iker Jiménez en su programa. Hace dos años, cuando fui a Gijón  unos días también en julio, estuve con mi amigo Alejandro en el palacio de Revillagigedo para ver una exposición fotográfica, de cariz bastante diferente a la de ayer. Es un escenario que impresiona, tanto por dentro como por fuera, si bien algunas salas se quedaban un poco pequeñas para la gran cantidad de gente que acudió. Tengo una foto de la cola, aunque no la he colgado aquí. 


Todos los bicharracos y creaciones expuestas también las había visto en el programa, algunas en ediciones muy recientes y que, por tanto, no llegaron a tiempo para la exposición de Madrid en primavera. Aunque, claro, no es lo mismo que contemplarlas en persona y tenerlas al lado. Más acojone hubiera dado de haber estado yo solo en la sala, como cuando visité el Musac la semana pasada, pero eso sí que era una quimera, y no el animal mitológico. Hice unas sesenta fotos, y ningún selfie. Ese es mi souvenir de recuerdo, como sea que pillar un Pazuzu diminuto, poco impresionante, por veinte euros no estaba en la lista. Mi intención es hacer una selección e ir colgando algunas en el blog los próximos días, porque no es cuestión de agobiar poniéndolas todas de golpe como si esto fuera Instagram. 

Ironías del destino, el momento más terrorífico se vivió al salir de la exposición. Tras contemplar el poco agraciado jeto de muchos visitantes y demás bestiario, busqué un poco de belleza tomando algo en una de las terrazas de la plaza. No es sorpresa que en esta estación te ataquen las palomas por ello, ya lo habíamos comprobado en el Cafelito y sitios similares. No obstante, tras contemplar esas terroríficas aves de hace millones de años, y también las no menos horribles que podrían mutar si la humanidad se extinguiera, ese ataque palomil a lo Hitchcock no era plato de buen gusto. Tuve que decirle al chaval que se llevara los panchitos (las patatas no, faltaría más). Y pensar que las palomas eran símbolo de Venus, en fin... La nave del misterio os acompañará en alguna entrada más, con sus muñecos diabólicos, su diosa Lilith y demás amiguitos tenebrosos. ¡A disfrutarlo! 



lunes, julio 06, 2015

Ghosting.

Curiosa manía esta la de inventarse términos para realidades ya existentes desde hace un tiempo considerable, si bien tal vez acrecentadas en esta época de redes sociales y tendencia a la comunicación cibernética. Y, por supuesto, el palabro original suele ser en inglés. Ahora vienen con el ghosting, que sería fantasmeando. Y no se confunda con el hecho de ser un fantasma o pavonearse, sino que se trata de cuando el miembro de una pareja abandona la relación y desaparece sin dejar rastro. Tanto invento para reflejar una realidad bien conocida y común, la de darse el piro, despedirse a la francesa, hacer mutis o lo que fuere. Nada que no haya sufrido yo también. En este sentido, recursos como el whats up se han convertido en el maná para los y las fantasmas, que pueden evaporarse con apenas un mensaje de texto o ni eso. Como siempre hace falta un ejemplo famoso para dar fuste a cualquier neo-término, ahora se recurre a Charlize Theron y Sean Penn, pareja que siempre resultó algo extraña. Aunque, en el caso de los famosos, lo de desaparecer sin dejar rastro es algo poco probable. 
Hay otros fantasmas, menos frívolos. La noche del sábado pasado, sentados en un banco frente al palacio de Botines, observamos la silueta de lo que pudiera ser uno, gritando y maldiciendo en francés. En realidad, se trataba del célebre vagabundo conocido como El belga, del que acabo de leer la noticia de que fue encontrado esta mañana sin vida. Macabra coincidencia. En realidad, los verdaderos fantasmas, y demonios, parecían ser los que llevaba dentro este personaje típico de León, desde hacía varios años. Tres, según el artículo, pero no es cierto. Llegó hace más, porque me lo encontraba muy de mañana al ir a clase, junto a otro desheredado de blanca barba y olor a meaos, que también sucumbió a la calle tiempo ha. Como también nos dejó el Tuerto, tal y como indiqué en este mismo espacio. Sería complicado saber qué le llevó al Belga a venir aquí, para morar y morir, con su mochila superlativa y su cartón con céntimos diseminados. Serían sus fantasmas, quizá, cualquiera fuese su naturaleza. 

sábado, julio 04, 2015

Siempre nos quedará el cine.

Hace ya casi una década que, como quien se sube a un tren en proceso de descarrilamiento, comencé a trabajar en Blockbuster justo cuando la cadena decidió cerrar sus tiendas europeas. Fue el principio del fin de los videoclubs, un signo de los tiempos antes que de la piratería, aunque hay que reconocer que esto último ha acelerado el proceso. En la época dorada del VHS, el videoclub más mítico de siempre para mí ha sido el Video Exprés. Después de este, el Casablanca, cuyo establecimiento más céntrico cerró hace un par de años. Quedaban otros dos, cosa que yo desconocía, y esta semana se ha anunciado su clausura definitiva, al tiempo que han puesto en liquidación sus productos. 
Yo, en su día, bien utilicé los servicios de este videoclub para proveerme de películas de todos los géneros (sí, de todos), ya fuera en la tienda o en el cajero automático. Confieso que hace ya varios años que lo abandoné y, no obstante, como un carroñero me apresté a recoger los frutos caídos en este desmantelamiento general. Esta semana fui hasta el de Eras, donde adquirí el filme Aimée y Jaguar, en la línea de mi TFM, y el libro A la sombra de Lilith, también aprovechable para mi tesina. Este ensayo, co-escrito por Carmen Posadas, habla de la sumisión de la mujer en el Antiguo Testamento, aparte de otros temas. Es por ello que me quedé estupefacto cuando, en un reportaje sobre el piropo, esta autora se mostraba nostálgica de los exabruptos lanzados por los obreros desde los andamios. Menos mal que el libro me salió por cuatro ñapas, como para darle más. Vaya versatilidad de principios, señora. Por lo que respecta a los comentarios del doctor Cabrera, le aconsejo que se dedique al Retrovisor en Cuarto Milenio. 
Está claro que algunos auteurs gustan de llevar la contraria. Por cierto, aparte del artículo, en el mismo periódico vino un editorial en que se posicionaba a favor del matrimonio igualitario, del que se cumplen diez años. Curioso, porque hace una década no se mostraron tan favorables. Han ganado con el cambio, ¿no? 
Volviendo al tema, ahora el cine se consume de otra manera. Sin ir más lejos, esta semana he comprado un itinerario LGTB en una plataforma digital, compuesto por cinco filmes, y he disfrutado sobre todo del de Larry Clark, que nunca defrauda, para bien o para mal. El cine no va a desaparecer, se adaptará de un modo u otro porque la magia que transmite es necesaria, sobre todo cuando los tiempos se pretenden más prosaicos. Gracias por el servicio, Casablanca (s). En un día como hoy, no olvidaré esos momentos en los que el cine se volvió para mí mucho más que un simple entretenimiento, un medio de desarrollo personal, y ya solo eso es razón de más para que lo haya hecho parte de mi vida. 

martes, junio 30, 2015

Apurando la fiesta.


Dicen que las fiestas de San Juan y San Pedro han bajado de nivel, por motivos obvios (menos presupuesto) y también por falta de originalidad y calidad en la programación. En verdad que hay cambios absurdos. ¿Dónde han escondido este año las carpas de las asociaciones de vecinos e inmigrantes? Fui incapaz de encontrarlas ayer, siquiera fuese para tomar un té moruno. La feria seguía en el mismo sitio, eso sí. Solo gasté un par de ñapas en la clásica tómbola de sobres. No cayó nada. En fin, ya bastante suerte he tenido este mes para otras cosas. En todo caso, no hace falta tirar de talonario para conseguir actividades atractivas. Anoche asistimos a un programa doble de grupos de la tierra, y fue un show vibrante, con poco que envidiar a infraestructuras más grandes. 


Conseguimos un palco privilegiado en la terraza del Rigoletto, uno de nuestros cuarteles generales, desde donde escuchamos a Sunset Boulevard e Inexistentes, entre el rock y el hard rock. Bueno, en el caso del último grupo, con una heterodoxia en ocasiones desconcertante. Para la apoteosis final, con ambos grupos entonando el Maneras de vivir, ya pasamos al patio, porque siempre es más divertido y, en aquel entorno, no tan agobiante como en otros conciertos. Digno cierre de unas fiestas en las que solo he participado tres días. 


Lo que más tirón tiene, desde luego, siempre es la verbena, aunque a mí me resulte más divertido mirar a los asistentes, intentando bailar todos esos temas que se pretenden atemporales. Sí, incluso de grupos one-hit-only que ya se hundieron en el sumidero de la historia musical. ¿Próxima parada? La Semana Negra de Gijón, supongo, aunque no lo puedo asegurar. Julio tiene muchas piezas por encajar todavía, si esta aplatanante temperatura lo permite. 

viernes, junio 26, 2015

Y, mientras tanto...


Día agridulce. Múltiples atentados con víctimas mortales, pero no debe olvidarse que el Supremo de EEUU ha validado las bodas entre personas del mismo sexo para toda la nación. Por otra parte, en múltiples ciudades e incluso pueblos de España ha lucido hoy la bandera arco iris en los ayuntamientos. Ciudades tenidas por conservadoras como esta, Oviedo, o Valladolid, lo han hecho. Pueblines más pequeños que León lo han hecho. Y, mientras tanto, en mi ciudad... Bueno. He tenido que mudarme, y asistir a un insólito pacto de gobierno en el último minuto para poder vivir en una ciudad con ese gesto inclusivo. Porque es eso, un mero gesto, pero con un significado muy amplio. Yo ya me he largado, y no voy a volver salvo causas de fuerza mayor. La próxima vez que no quieran tener ese gesto, que se pregunten por qué la gente, al menos determinada gente, se larga. ¡Y lo que te rondaré, morena!
No me gustan las exposiciones orales. Y esa, sin embargo, fue la razón de matricularme en el curso que terminé hoy. En muchas ocasiones tenemos que asumir el reto y enfrentarnos a lo que no nos gusta, si eso nos va a beneficiar a la larga. No tengo la menor duda de que este pequeño curso, que hice por esas cosas de Bolonia, me beneficiará a la larga. Y lo mismo digo de las críticas que mis compis hicieron a mi exposición esta tarde, acerca de la defensa del idioma español. Alguna no la comparto porque considero que se basa en criterios personales en los que no tengo por qué coincidir, pero ha sido un ejercicio constructivo. Eso sí, yo no estoy a favor de que haya habido notas numéricas. La mía (notable alto), algo menor que la del resto de mi grupo, me trae sin cuidado pues ya he dicho aquí que tenía catarro y no me encontraba en condiciones de asumir algo para lo que no fuimos avisados. Si no es una prueba oficial, ¿para qué dar notas? Los más listos fueron los del otro grupo, que se autoconcedieron a todos la máxima puntuación. Debería haber ido allí, además estaba el tío con el que más he hablado en estos días. 
De comunicación escrita, ya solo con este blog, creo que ya he practicado lo suficiente. Los frutos de este curso espero que comiencen en la defensa de la tesina. Seguiré los pasos de mi hermano Paco, ¡las suyas sí que son conferencias y lo demás tonterías! Tras unas tapas para refresh my mind, lo dejo aquí y el domingo volveré a León, porque sigue siendo una gran ciudad, a pesar de que no se haya sumado al cambio. ¿Habrá tiempo aún para ello? 

miércoles, junio 24, 2015

Buenos deseos.



Sí, aquí en Oviedo también se celebra la noche de San Juan. Coincidiendo con el cambio en el Ayuntamiento, se llevó la hoguera a la plaza de la catedral, con el cabreo de los religiosos ante el posible daño que podría producirse en esta. No parece que tanto, pues estaba bastante lejos. Además, no hay de qué quejarse, esto les haría recordar los gloriosos tiempos evocados en el ensayo que estoy leyendo ahora: Calibán y la bruja, de Silvia Federicci. Anoche ya solo faltó que arrojaran a un par de bruxas constrictor a las llamas. En cambio, la gente arrojaba papeles. Buenos deseos. O apuntes de la carrera, tal vez. Mal hecho, nunca se sabe cuándo se van a volver a necesitar. 


Yo los buenos deseos ya me los propuse antes de llegar a San Juan y, gracias a la persistencia que me ha permitido alcanzar cierto grado de sociabilidad aquí, es por ello que anoche me acerqué hasta el centro y no me quedé en casa. Es la primera vez en varios años que no lo celebro en León. Motivos académicos, y ninguna intención de hacer tres viajes en la misma semana. Hoy es día laboral en Oviedo, claro, y la fiesta no fue tan lucida. Hubo un prólogo de fuegos artificiales, reducido pero resultón, también para mis fotos. 

En otras partes del país hubo intoxicaciones y quemaduras debido a las hogueras, cabe deducir que más pequeñas que la de anoche. Ya puestos a quemar lo viejo, también podrían haberse planteado quemar su estupidez, así hubieran acabado la jornada con más salud. Mezclar alcohol y fuego debe constituir un atentado frontal en contra del instinto de supervivencia. Como Abrasadores que somos, y así se ha bautizado este blog, a mí el espectáculo de las llamas me fascina, pero a cierta distancia, tal y como nos colocamos ayer. 


Cierto colocón, también, con el aroma de la hoguera, que era totalmente vegetal, sin monigotes ni ningún añadido artificial. Todo ello le daba el tono a la fiesta pagana que era en su origen. Tras la medianoche, desde luego, no esperamos siquiera a que se apagaran los rescoldos ni a apurar la noche más corta del año. Yo hoy no me sentía capaz de salir de la cama. A diferencia de aquellos a quienes el amanecer les pilla sobados en la playa, a eso de las 6 am, mi razón era más sencilla: catarro. El contraste entre los 30-33 grados de León el pasado fin de semana y el nubladejo clima de esta semana aquí. La pereza tiene un límite y, del mismo modo que estoy ahora escribiendo esto, luego espero concluir el borrador de la segunda novela que termino en este año. Para un concurso literario de la universidad. Esa es la excusa, al menos, muy dudoso que la premien pero lo importante es haberla llevado hasta su última página. Ese es un gran deseo, ya lo creo, y cumplido queda. 


domingo, junio 21, 2015

San Luis helenístico.

Comienza el verano en hora y media, dicen. Pues se la podían ahorrar. Para mí ya comenzó este fin de semana, de noche con manga corta y de día, como diez minutos de esta mañana, achicharrado y con un aplatane que me llega hasta ahora mismo, pese a estar escribiendo aquí. Suerte que todavía tengo plazo hasta que salga el tren. Esos diez minutos fueron necesarios para obtener el volumen de Filosofía Helenística: Estoicos, epicúreos, cínicos y escépticos, adjunto al periódico de hoy. No se me ocurre lectura mejor para contrarrestar los exceso festivos de esta época, con sus Charanga Wars
Y lo digo de modo literal. Ayer, en el aseo de caballeros, sentí un asalto a golpes, no hacia mi persona pero sí hacia alguna puerta o pared que estaban sufriendo los embates de alguno de esos peñistas, demasiado perjudicados con su trompeta o saxofón en ristre. Más tarde, como si se trataran de casas en liza de Westeros (me niego a escribir Poniente), otros dos individuos de colores diferentes se liaron a collejas y patadas, suerte que tenían acompañantes más serenos. Dan mucha animación a las fiestas, sí, pero a ser posible sin llegar a las manos, que así disfrutamos todos más. Yo el San Juan no lo paso aquí. San Pedro, imagino que sea posible. Me temo que esta festividad no podrá dar tanto de sí como el año pasado. El listón permanece alto, no todos días es posible aprobar un señor Advanced y conseguir una buena fiesta en la misma jornada.
En todo caso, bienvenido sea este verano, que, contra todo pronóstico, albergará un par de clases la semana que viene. No me podré quejar. Y, si lo hiciera, recordaré cómo dejé pasar los cursos de febrero y marzo como quien ve pasar el arroyo. Como en otros años, no obstante, visitaré Madrid el mes que viene, por si acaso no estuviera sudando bastante por las tierras del norte. ¡Un poco de estoicismo no vendrá mal, y ya estoy en ello! 

martes, junio 16, 2015

Traición.

La traición es un motivo común en este mes, por razones varias. La traición aparece en las obras que analizo para la tesina, traición de la madre adoptiva de Jeanette Winterson, no solo hacia su hija sino hacia toda la comunidad de mujeres a la que pertenece, frente al poder patriarcal y eclesial. Traición como elemento cotidiano tanto en Juego de Tronos como en la saga en que se basa. Lo comprobé de nuevo viendo el fin de la temporada en directo, que nos deja in albis para el año que viene. Traición, también, en el mundo real, con un par de episodios traicioneros que he tenido que vivir yo mismo. 
¿Significa ello que la primera quincena del mes ha ido mal? Qué va, todo lo contrario. He tenido que esperar a los estertores finales del curso para encontrar algunos factores que aportan estabilidad a mi estancia aquí. Eso no quiere decir que, desde que llegué en noviembre, esto haya sido una travesía en el desierto. Para nada. Desde el comienzo conocí gente, visité la ciudad, pero ahora veo cómo surgen algunas amistades que prometen más. Y, al mismo tiempo, posibles amistades del pasado se autodestruyen por voluntad propia. Qué decir de esa persona que, con palabras literales, me expresó cuánto valoraría que pudiéramos ser amigos y compartir el tiempo aquí, para terminar despachándome con un mensaje tóxico y fruto de la toxicidad (o eso, o ha perdido la chaveta. Todo es posible). Eso me recordó a cómo en la primera jornada del mes también me enfrenté a otra situación poco sincera, pero que no me sorprendió. Fue provocada por alguien que hace ya tiempo que perdió toda noción de habilidades sociales. Y persiste en ello. 
Me he acordado de una sentencia que dijo mi compañera de máster María, a la que confío en ver este verano: Las gallinas que entran por las que salen. Animalización aparte, tengo la suerte de que, cuando algunas personas se descartan a través de un comportamiento absolutamente impropio, otras surgen para acompañarme en mi periplo ovetense. Otro de punto de anclaje es haber ejercido, por primera vez en esta ciudad, mi trabajo como profesor. Estoy muy contento con mi alumna, también compañera de facultad. Si ayer se la deseé en persona, le deseo ahora toda la suerte para su examen de Inglés. Yo ya tuve que sufrir de eso hace un año. Ahora me toca hacer planes. No en este blog, sino para la comisión de seguimiento académico. Con ese afán reiterativo que muchas veces tienen en la universidad, repetiré muchas de las actividades que ya puse en el plan de investigación, aunque con un nuevo enfoque. No creo que me pongan quejas. Considero que el aprovechamiento de este curso ha sido fructífero para mí. Y el del curso que viene creo que será mejor, en muchos sentidos. Ya lo comprobaremos, pero este mes he plantado varias semillas prometedoras. 

domingo, junio 14, 2015

Corregir y ser corregido.

Hace unos días me referí a ese artículo de prensa del año pasado, cuyo titular resaltaba la preparación que estaba llevando a cabo para el examen de Advanced. Tal y como indicaba, no he abandonado la práctica de ese idioma, pero jamás imaginé que, la primera vez que me solicitaran como profesor particular en Oviedo, sería para algo relacionado con el Inglés. En realidad, la primera vez fue para clases de gramática española, pero no tuve más noticias de ello. 
Esta semana, el mismo día en que recibí las primeras correcciones por mi tesina, también conocí a mi primera alumna particular. Sorpresivamente, pese a que ella está cursando Filología Inglesa (o su equivalente en grado), me requirió para que le revisara unos ejercicios de Reading y Writing, de los cuales solo me falta uno con el que me pondré cuando acabe con el blog. No soy ningún experto en la materia, ya lo creo; en todo caso, de leer y escribir sí que algo se, he realizado buen número de correcciones y espero poder ayudarla mañana, cuando nos veamos de vuelta allí, de cara a su examen del miércoles. 
Así pues, ha sido una semana de corregir y ser corregido. En la tesina, nada nuevo bajo el sol. Si ya en el TFM me avisaban de mi escaso gusto por el estilo académico y de mis veleidades literarias, que no pueden descansar siquiera bajo esos engorrosos parámetros, pues ahora lo mismo y dos tazas más. Sin problema. Mientras sean aspectos de estilo... Lo malo sería que lo que escribiese fuera basura y hubiera que empezar desde la base. Para septiembre habré pulido mucho, y me servirá como un muy apropiado entrenamiento para la tesis. Incluso en el curso de Comunicación Oral, en reducidos grupos de cinco, nos corregimos unos a otros respecto al lenguaje no verbal de nuestras exposiciones. Nada que me agrade, pero no me puedo quejar, nadie me obligó a matricularme en algo así. Por otra parte, mis compis se mostraron muy corteses. Sin críticas constructivas, como las que yo mismo haré en mi retomado empleo como profe, es imposible avanzar en un doctorado. Y en los dos o tres próximos meses creo que me esperan al menos un par de tribunales, así que habrá que aplicarse el cuento... 

martes, junio 09, 2015

La hemeroteca contraataca.

Gracias a este blog, siempre buen recordatorio de tiempos pasados, y a funciones análogas que aparecen en las redes sociales, he podido rememorar aquel mes de junio de 2014, proclive al narcisismo en versión impresa, y digital, gracias a un par de reportajes que me hicieron respecto al premio fin de carrera. El primero de ellos no fue exclusivo, pero, aparte de utilizar mis palabras para el editorial del periódico, sí aparecía en un recuadro con este titular: Estoy con el inglés y haré el doctorado en el extranjero. Bueno, al menos la primera parte era verdad. La segunda, solo parcialmente. 
Estaba con el inglés en junio del año pasado. Lo saqué, y sigo con él. Leo en esta lengua, escucho películas y series y, lo que es más importante, escribo whats ups (algo es algo) y hablo con algunas amistades que he hecho durante este curso en Oviedo. No intercambios de cinco minutos tipo academia, sino verdaderas charlas de tapeo y sidrería. El idioma para la vida diaria y para relacionarse, que es lo que cuenta. 
Cabría preguntarse, dado que se trata de personas que han venido a España a estudiar o trabajar, por qué me molesto en hablar en inglés cuando son ellas las que deberían hablar en español. No es algo que me importe, antes bien me beneficia. En el Advanced, la parte oral me quedó al incómodo nivel de borderline, así que, cuanto más hable, mejor. No me preocupan los errores sobre la marcha, sobre todo pretendo poder comunicarme correctamente, que es lo que necesitaré si vuelvo al extranjero, no esas preguntas pomposas que nos hacían en el examen. 
Y haré el doctorado en el extranjero. Sí, eso pensaba. Podría haberme pasado meses y meses buscando doctorados fuera, y no encontrar nada. En la vida hay que tomar decisiones, por fortuna no siempre tan drásticas como la del último capítulo de Juego de Tronos, así que la tomé. ¿Qué hay de verdad en las palabras que dije? Bueno, pues que el doctorado no solo invita a irse tres meses fuera, para obtener la mención internacional, sino que, además, están los congresos y el hecho de que hay muy pocas actividades presenciales en esta ciudad. La compañera con quien comparto directora es china y os aseguro que no vive aquí. No se cómo se las apañará para realizar actividades de formación, como el curso que comencé ayer, pero es la viva muestra de que este doctorado lo puedes hacer en el extranjero, aunque sea de la Universidad de Oviedo. Mientras funcione el wifi...
Así pues, al margen de los tres meses de la estancia, yo desde luego que no descarto pasar más tiempo fuera, currando o simplemente preparándome para el futuro. La hemeroteca ataca, aunque en este caso la incongruencia no ha sido tan grande como parecía en principio. 

viernes, junio 05, 2015

Las ñapas.

Tal y como señalé en la anterior entrada, no voy a pagar dinero si no estoy seguro de que la tesina va a estar a punto para la defensa. Aquí no hay segunda oportunidad. Primero pagas y luego, si no te presentas o si te la tiran abajo, hay que volver a pasar por caja para una próxima convocatoria. Cuando comencé este proyecto, sugerido primero por mi tutora y luego por mi directora, contaba con que habría que afrontar un carta de pago, pero no me preocupé demasiado por el factor ñapas. 
Este término me vino a la cabeza cuando me informaron del montante final de la tesina. Lo utilizó una vez un compañero de la carrera, al decirnos que un diccionario etimológico le había costado treinta ñapas, y eso que lo encontró en una librería de lance. Dado que él abandonó la titulación aquel curso, me pregunto si le habrá servido de algo, aparte de para favorecer su cultura general. En todo caso, el otro día tuve un momento glups al saber que la tasa estaba en unas 170 ñapas. Yo comprendo que hay que juntar a tres miembros del tribunal, que deben de haberse leído la tesina completa (o no), pero me sigue pareciendo un poco excesivo porque es más o menos la misma cantidad que la matrícula del doctorado. 
Eso no me echa para atrás a la hora de defender el proyecto, pero lo que no voy a hacer es pagar aprisa y corriendo para luego entregar una chapuza. El último día es el 23, y ahora mismo no tengo ni tribunal, ni fecha de defensa. Por no hablar de la impresión, encuadernación (más ñapas), etc. Vaya, que esto tiene que quedar bien para que merezca la pena. En contra de lo que se pudiera suponer, dejarla para septiembre no significa que me tome vacaciones ahora y la retome cuando estemos a 35 grados o similar. Esta misma semana estoy con el bloque práctico, el más importante. En junio haré el borrador, el resto del verano para las correcciones de todo el conjunto. El TFM lo finiquité en julio, sí, pero esa era otra historia. Estaba deseando acabar con el máster para afrontar mi inescrutable futuro. Siendo la tesina parte integrante, en algún modo, de la tesis (por eso la hago), dos meses no significan absolutamente nada. Ahora solo queda que mi directora, que ya se puso en contacto conmigo, esté de acuerdo. Y creo que sí, no en vano ella tendrá que dar el visto bueno y siempre será mejor darlo a un trabajo pulido y, si se puede decir, mimado. Que las 170 ñapas no vayan a saco roto. 

domingo, mayo 31, 2015

Tesina... Antes o después.

Mañana comienza un mes cuya planificación, salvo algunos retazos, permanece en el aire. Una ventaja respecto al anterior, el curso de formación transversal será en el campus de Humanidades de mi barrio, pasa de cinco a cuatro horas diarias y no caerá siempre en lunes. Versando sobre la comunicación oral, cabe esperar un matiz más interactivo. Materia imprescindible esta, como pude comprobar en las recientes jornadas Research Matters. Este es el penúltimo escalón del curso. El último, tal vez haya que posponerlo. 
¿Importaría eso? Existen paralelismos con el TFM, así como diferencias notables. El TFM era obligatorio para adquirir el título de máster, la tesina es una actividad complementaria y no requerida por el doctorado. En ambos casos me he constituido en una especie de vector gafe, con directoras que se han puesto de baja durante la supervisión de los trabajos. En el TFM, no obstante, pudimos ir trampeando de buena o mala gana los borradores de cada capítulo para pergeñar la versión definitiva. En la presente tesina, he estado durante todo el mes de mayo sin tener la menor idea de si voy por el camino adecuado. No culpo a mi directora, desde luego, que desde noviembre ha sido una fuente de motivación muy importante para mí. Todos somos humanos. Todavía hay tiempo para exponer el análisis práctico en tres semanas y corregir errores a la carrera, pero yo no voy a gastar dinero en la matrícula si no estoy seguro de que voy a defenderla en julio. Bastante pasta ya me sacará dicho mes cuando llegue la expo de Iker, la Semana Negra, etc. 
Confío en que mañana pueda tener esa palabreja tan usada en el doctorado, feed-back, para poner en marcha la maquinaria o ralentizarla, que no detenerla. La tesina se va a hacer, ya lo creo que sí. Aparte del bloque teórico, ya establecido con sólidos pilares, la comparativa de las dos obras autobiográficas de Winterson ha llenado de lápiz las mismas, con el material suficiente para llegar a cuarenta folios o más. Si los tengo que preparar en verano, así sea. Tras disfrutar de este fin de semana aquí, regresaré a León para mi santo o para san Pedro, quizá con alguna hipotética fiesta del Orgullo como la que el año pasado me propició uno de los encuentros más felices del año. Con la posibilidad de repetir algo así en vista, si al final el mes se me carga de trabajo lo haré con gusto. 

martes, mayo 26, 2015

Nada es para siempre.

Ya lo creo. Nada es para siempre, ni siquiera telenovelas sobre institutos como la que llevaba ese título, hoy felizmente sepultada al igual que otras variantes. El domingo por la noche, dentro de una agónica jornada, lo pudimos comprobar. Me alegré al saber que en el Ayuntamiento de León ya no habría mayorías absolutas y sí una mayor, y en verdad necesaria, diversidad, con la llegada de fuerzas como León en Común; un par de puestos solo, pero se harán notar. Más sorpresa causó, y a través de una espera más dilatada, que en la comunidad también se derrumbara la mayoría absoluta, por la mínima. La lucha por el escaño decisivo tuvo lugar en la provincia de León, que, merced al colectivo minero entre otros factores, acabó con esos 24 años de reinado absoluto. Hemos sido un poco aldea de Asterix. Hay que dar por hecho que, si León votara como comunidad en sí, no habrían llegado a 24 seguidos, eso seguro. Aquí en Asturias, es otro cantar. Ya lo pude comprobar ayer mientras tomaba un pincho de tortilla en Gijón, al terminar el curso, y repasaba los resultados de esta tierra. Incluso Oviedo podría cambiar de rumbo. 
Y, aunque ya no paso demasiado por esos lares, me alegro de lo que ha ocurrido en Madrid, desde luego. Imagino que el próximo verano estrenaré el nuevo período en la capital. Hasta entonces, quedan unos últimos retazos del primer año. Ayer concluyó el curso de Propiedad Intelectual. Cabe decir que el contenido me ha parecido muy útil y, por tanto, mereció la pena el trasladarse, además de romper así con la monotonía. En todo caso, como campus prefiero el de Humanidades, y allí será donde tenga lugar el segundo curso, cuyo horario aún no ha sido confirmado. Ya se sabe cómo son estas cosas. Para colmo, hoy es fiesta aquí y no tengo la menor idea de por qué. Si al menos hubiera mirado el calendario escolar... Así, hoy me levanté y parecía que me hubiera teletransportado al domingo. Tan contento yo, con mi lista de la compra y mi bolsa de gimnasio. Menos mal que me salvó el comercio de barrio. Quizá sea por eso que hoy tengo cierta pereza. No tanta, porque ya he estado un rato con Jeanette Winterson y sus libros no son para lectores perezosos, mucho menos en inglés y tomando notas. El proceso de ralentización de la tesina se comprende, en parte, por el hecho de que lleve todo este mes, que ya acaba, sin supervisión en la misma. ¿Seré gafe con mis directoras? Dos de las tres últimas han estado de baja durante mis trabajos. Eso no me impide seguir, pero, como sea que las considero entrenadoras además de directoras, no se si el equipo va a llegar lejos esta temporada. Si no, imagino que siempre quedará la repesca de septiembre. 
El próximo fin de semana tengo pensado volver a León. Gestiones, y aprovechar antes de junio. Poseo, sin haber terminado la lectura de ambas obras, una cantidad considerable de anotaciones para la parte práctica del trabajo, no hay razones para el pesimismo por ese lado. Si me pongo, del tirón, no regresaré allí hasta las fiestas de San Juan y San Pedro. Más vale tomarse un par de días, pues. 

domingo, mayo 24, 2015

Ese es el espíritu.



El año pasado destilé un tanto de amargura en mi reflexión post-electoral y en este quiero compensarla con una breve entrada. ¡Pero qué majas todas las miembras (como dijo Bibiana Aído en serio y repitió Pedro Sánchez en broma) de la mesa! Y la presidenta que, en esta ocasión, no me arrebató los sobres sino que me permitió ejercer el simbólico acto de introducirlos en la urna. Luego me deseó un feliz día. My pleasure! Eso sí que es profesionalidad. Yo creo que no llegué a tanto cuando me tocó a mí ese puesto, pero, sin duda, sí gané en el terreno de las camisas psicodélicas. Desconozco cómo quedará la votación, pero tengo mejores perspectivas que hace cuatro años. No hago spoilers si digo que voté a la lista en que se presenta mi hermana Claudia. Ahí arriba estamos, en la fiesta fin de campaña. Creo que, si al menos sacara un par de concejales, la diversidad en León ganaría mucho. Para las cortes pensé en votar de broma, pero no; no estamos para bromas. 
Por lo demás, Eurovisión se vuelve a Suecia, con un mozo bien plantado, una canción enérgica y un ejército de monigotes muy graciosos. ¿Será en Malmö otra vez? Sería estupendo que me pusieran un congreso allí en esas fechas. Ya que no pude ir a la Universidad de Lund como alumno, siempre cabe la opción de ir de ponente. Hasta entonces, todavía queda mucho bacalao por cortar. Eso es todo, me esperan largas jornadas hoy y mañana. Y un recuento más largo que el eurovisivo. Yo ya he dado mis points. La próxima, allá por noviembre (sin descartar adelantos, según por dónde vayan los vientos). 

sábado, mayo 23, 2015

La batalla por el futuro no está perdida.

El mes de mayo, en contexto académico, suele ser complicado, ya sea carrera, máster o la investigación doctoral que estoy llevando a cabo. Hace un par de semanas compré un libro al que ya había echado el ojo varios meses antes y que percibí como buena herramienta para la motivación en este período final de curso, que se alargará hasta mediados o incluso finales de julio. Se titula  Sobradamente preparado para limpiar váteres en Londres y, bajo ese llamativo título, se esconde una historia con la que mucha gente en España, joven y no tanto, podría identificarse. 
El libro apareció como producto de un fenómeno viral, de esos que ahora surgen como setas y se desinflan como globos. El propio autor, Benjamín Serra, admite que no es una obra literaria; no obstante, a mí me parece que está bien escrito, desde una perspectiva optimista, sarcástica y con un carácter testimonial que se quiere hacer extensible al hipotético lector o lectora que pudieran encontrarse en su situación. Con dos carreras (y Premio Fin de Carrera que no es premio, al igual que el mío) y máster, se trasladó a Londres con una beca y, al terminarla, pues se tuvo que buscar la vida porque esa ciudad es la más cara del mundo, tal y como señala. Tras encontrar trabajo en una cadena de cafeterías, escribió el tuit que le haría célebre: Tengo dos carreras y un máster y limpio WCs. 
Lo publicó junto a un mensaje de Facebook en el que explicaba con mayor detalle su situación. El problema de Twitter es que no deja mucho espacio para la reflexión, por lo cual todo se simplifica. Sirve sobre todo para coñas fáciles, como la que yo acabo de hacer respecto a los presidentes o presidentas de mesa electoral. Él lo había publicado para familiares y amigos, no pretendía hacerse famoso. El caso es que, quizá por el contraste entre la formación y el componente escatológico, que siempre llama la atención, se expandió como la pólvora. Otro episodio que comenta es cómo tuvo que recoger una compresa (usada, se entiende), del suelo. A mí me ocurrió lo mismo en el Rodilla, solo que era más bien un trapo como los que imagino se usaban en la Edad Media. Por aquel entonces no tenía perspectiva de género, ni había escuchado hablar de Kristeva y lo abyecto... 
Sea como fuere, la confesión del currante consiguió que se formara una bola de nieve que le dio un protagonismo que no había pretendido, en medios nacionales e internacionales, como la imagen de la crisis española. Yo, de hecho, me enteré de su historia por televisión. El problema es que hay una saturación de novedades editoriales con el motivo de la crisis (muchas de ellas dirigidas a gente que, a priori, no tendría mucho presupuesto para comprar libros). Las modas pasan rápido y este libro a poco ya no lo encuentro. 
El autor recibió muchas críticas, porque las redes sociales son así. A mayor repercusión, más gente que opina de ti sin tener la menor idea de quién eres ni de cómo eres ni de por qué escribiste lo que escribiste. El fenómeno fue a menos, como todos, y no obstante de ahí surgió este libro, que constituye un buen acicate para quienes vean su futuro en el extranjero, ya no solo en la capital británica. No se me ocurre una lectura mejor para la jornada de reflexión. Para mí, el mes y medio que pasé en Suecia también me dio para escribir un libro, de tono bastante más personal, pero no se trata del mismo caso. Yo, sobre todo, iba a buscar un máster. No lo encontré y el de León me llevó a la senda en la que estoy ahora, de la cual me siento muy satisfecho. Ahora mismo no me cabe duda de que sí tendré que regresar a buscar trabajo en el extranjero, cuando termine la tesis o antes si surgiera la ocasión. No es algo que me preocupe. Parafraseando el epígrafe del libro, la batalla del futuro no está perdida. 

martes, mayo 19, 2015

Un día de suerte.

Ayer asistí al curso de Propiedad Intelectual de forma íntegra y satisfactoria. No fue así la semana anterior, cuando me esfumé a media jornada porque me habían metido prisa con el trabajo de la  nota menguada, la cual no se si se habrá convertido en brote verde o no. A pesar del adelanto en la fecha de entrega, una semana después todavía no se nada de la misma. En todo caso, tuve suerte. El profesor, viendo que el alumnado también iba menguando tras la primera y la segunda pausa del lunes anterior, ayer pasó lista dos veces. Cosas de completar los veinte créditos para la formación transversal. Yo los completaré con mucho gusto y otros veinte más en junio, pero lo cierto es que la gente del doctorado suele moverse en horarios bastante prietos, entre las actividades asociadas al mismo y el trabajo necesario para subvencionarlo. Demasiado como para tirarse toda la tarde allí aunque yo, por fortuna, sí me lo puedo permitir y saco provecho de ello. 
Suerte de reencontrarme con un viejo amigo, el único de estas características que tengo en Asturias. El resto de gente que he conocido, ahora mismo, anda también liada con asuntos académicos o laborales. El sábado no pudimos coincidir en Gijón, tras mi periplo playero, pero qué duda cabe de que en el próximo verano alguna ocasión habrá de pasar buenos momentos en estas ciudades tan cercanas. Incluso tuve suerte de ver una profecía cumplida cuando al llegar a casa, ya algo tarde y por casualidad, vi cómo estaban poniendo un vídeo protagonizado por un conocido mío. Cuando lo vi en el ordenador, pude comprobar que era demasiado bueno como para que fuese desaprovechado por el programa en el que salió. Me vino a la mente la reflexión sobre la fama de Warhol, y otra sobre qué hubiese sucedido si algún vídeo de Vagos y Maleantes hubiese acabado en la tele. Eso, según el vídeo, podría haber sido una suerte o una desgracia. 
Ya dije que la campaña electoral, al menos, servía para echarse unas risas. Cada cual usa las herramientas que tiene el alcance, ya sean partidos humildes u otros no tan humildes, como el que esta mañana me metió un folleto en el buzón, a todo color, que parece un catálogo de Ikea. ¡Luego no hay pasta para becas! No solo por el voto iré a León, llevo medio mes sin pasarme y ya tengo ganas. Aprovechemos las circunstancias, que si luego toca currar más lejos (como parece), esto no será cosa de cada quince días. 

domingo, mayo 17, 2015

La increíble playa menguante.



En este blog no solo menguan las notas (la última, por cierto, se hace de rogar, pese a que me metían prisa para entregar el trabajo). Estaba cansado de ir todos los lunes del mes a Gijón tan solo para visitar el campus de Viesques y su edificio de Energía, que será muy eficiente pero poco estético. Así, para airear la tesina, ayer me desplacé a la ciudad para ir a la playa y descubrir nuevos lugares. No hacía para jornada de verano, cierto. Mejor así, evitando la saturación de la escasa arena. Nublado, pero tampoco frío. Me tumbé un rato, leí algún ensayo sobre Tolkien, paseé en pantalón corto mojándome las piernas. Lo del baño lo dejamos para cuando el sol no se esconda. Tampoco es que pudiera tumbarme mucho tiempo, porque la marea se estaba comiendo la playa. Leí que quieren echar arena para impedirlo, aunque confiando en que se trate del mismo tipo que el que hay ahora. En todo caso, antes de que esta menguara, pude inaugurar la temporada playera de forma oficial, en mayo. Teniendo en cuenta que algunos años apenas llegué a pisarla, creo que resulta un avance positivo. 
Pasé luego frente al palacio de Revillagigedo, sede de la exposición de Cuarto Milenio cuya entrada saqué para julio. ¡Buf! Julio me parece muy lejos ahora mismo, con todo lo que tengo que hacer hasta entonces y todo lo que haré cuando llegue. No en vano, la comisión de seguimiento del doctorado será entre mediados y finales de julio. Un curso sin apenas clase, pero bastante alargado. Tuve la suerte de pasar por delante de la biblioteca pública Jovellanos y sacar un par de libros pendientes, que confío en devolver cuando vaya para el último día del curso. Uno de ellos es From Hell, cuyo denso sentido esotérico se perdía, como era previsible, en la adaptación fílmica. Mañana regresaré allí, no solo por la formación sino porque tras esta confío en ver a un viejo amigo con el que hacía bastante que no coincidía. Así que encararé el regreso a la ciudad con una predisposición más alegre. 

viernes, mayo 15, 2015

Summer is coming... Verano fofisano.

Hoy en una feria del libro pude ver una obra (cuesta llamarla así) con el título de Virgen, una novela romántica, al menos eso parecía, con el subtítulo de ¡No se lo cuentes ni a tu mejor amiga! O similar. Narraba la historia de una joven de 21 años buscando... Pues eso, lo mismo que cualquier tarugo de la saga American Pie. Al igual que hay rosquillas listas y tontas, esta sin duda sería una novela tonta. Lo positivo de estos libros es que, comprobando que son basura ya solo con mirar su cubierta, ahorran tiempo y dinero. Amigas y amigos escritores, quizá haya motivos para la esperanza en el mundo de las letras, pero, desde luego, no hay que buscarlos ahí. 
Mal tiempo hoy, frente al calor que ha asfixiado otras partes del país esta semana. El Norte no olvida... Yo veía esta mañana furgones y helicópteros, luego resulta que Rajoy vino de visita y le llovió, no precisamente agua. El calor me aplatana, aunque contaba con que mañana luciera un poco el sol, puesto que pretendo ir a Gijón, no al campus de Viesques (allí me quedan dos lunes) sino para dar una vuelta por la playa y despejarme así del Tetris de fechas que me espera este mes y el que viene. 
No tengo bañador (para eso no hace todavía) pero, si por alguna extraña razón hiciese para quitarse la camiseta, llevo protección y una nueva figura, moldeada por la disciplina del doctorado. Eso sí, daba igual perder kilos o quedarme como antes. Ahora dicen que se llevan los fofisanos. Sí, no hace falta ser filósofa y teórica queer para inventarse palabras. Fofisano sería alguien con cierta tripa y buena cintura, sin llegar a gordinflas prototípico. Un concepto cuya inventora lo explica, cabe señalar, con argumentos bastante machistas. Leonardo Di Caprio, por ejemplo, muy lejos queda ya el Titanic. Claro que, si yo fuera él, poco me preocuparía. Seguirá ligando con modelos rubias y delgadas, que parecen comer del aire. Yo, aunque no llegue a tanto, sí me puedo considerar ex-fofisano, listo para la temporada playera, que en el Cantábrico suele ser corta. 
Veré el mar y la semana que viene volveré a la meseta. León me esperar para el fin de esta campaña electoral, siempre desternillante como todas. Valga ver el lapsus linguae de la candidata a la alcaldía de Zamora, del PP, diciendo que su partido no había follado a los ciudadanos... no había fallado... Suerte que estaba al quite el presidente Herrera, recordando cómo en la comunidad el castellano se habla claro y rotundo. El hombre me cae bien, pero que no cuente con mi voto, claro está. Ya puede darse por contento, que le prevén la única mayoría absoluta del país. Hasta saber si es así, que siga el festival del humor. Y la señora de Zamora, de buen ver, por cierto. Hablando de fo... fallar. En fin, me voy a ver la obra de otro experto en surrealismo, Buñuel: Viridiana

domingo, mayo 10, 2015

El terror como infección.



Ayer, para coronar una jornada en la que el adelanto en la entrega de un trabajo me obligó a reorganizarme (hoy queda la otra mitad), vi este filme, que había recibido muy buenas críticas, algunas al nivel de la obra maestra que no es. Pero sí, no me cabe duda, una de las mejores películas de terror que he visionado en los últimos tiempos. Terror indie, así lo llaman. Es una manera de decir que no es ninguno de los refritos y secuelas que sacan como churros para estirar el beneficio al máximo. Sin ir más lejos, este mismo mes saldrá una innecesaria versión de Poltergeist. Pereza me da verla. 
It follows riza el rizo en un conocido motivo del cine de terror: la maldición asociada a la práctica de sexo. En este caso, como si se tratara de una metáfora del vih/sida, lo que se transmite como infección es el fantasma que persigue a los incautos y las incautas que se dejan llevar por sus instintos. Si hay medidas profilácticas, en el filme nada se dice. En realidad solo hay un fantasma, con varias formas. Ni siquiera se si debería llamarlo fantasma, porque su corporeidad es evidente, así como el hecho de que se dedica a lanzar televisiones, cual si fuera un chiste de vascos. 
La temática sexual de la película no se queda ahí, puesto que la entidad tiene cierta tendencia a metamorfosearse en sujetos desnudos del todo, o mujeres con una teta fuera. El desnudo frontal era habitual en el horror de los años 80, tal como me dijo un amigo de Oviedo en cuyo blog se habla mucho de terror (El señor de los bloguiños). Yo vi una versión japonesa, en la que había un círculo borroso alrededor de entrepiernas masculinas y femeninas. Válgame. Tanto puritanismo y luego nos inundan con sus huevos masturbatorios y demás. Condenaría a los censores a leer el ensayo Coño Potens, de Diana J. Torres, uno de los libros más didácticos y clarificadores que he encontrado últimamente. 
Por si alguien dudaba todavía, aclaro que la maldición solo se transmite, a priori, por coito vaginal, a diferencia de la percepción general que se tiene con el sida. La peli será indie, pero no tanto. Incluso cierto estallido de promiscuidad por parte de la protagonista queda fuera de plano. Oiga, ni siquiera algo de lesbian chic, como suele pasar. Dejémoslo, si acaso, para la previsible secuela. Creo que esta es la película de terror paranoica por excelencia. No solo por el tema de la infección, sino porque la amenaza que plantea puede llegar en cualquier momento, de cualquier rincón de la pantalla. Cualquier figurante, que se pasee por una esquina del encuadre, puede ser la encarnación del Mal que se acerque sin que personajes o espectadores se lo imaginen. Es una diabólica variante de ¿Dónde está Wally? De este modo, la película tiene más chicha de lo que podría esperarse (de ahí le viene la buena crítica) y merece la pena el re-visionado. 
Por otra parte, se beneficia de contar con un terrorífico escenario real, que solo se utiliza hacia la parte final: la ciudad de Detroit, con sus casas abandonadas y cierta sensación de apocalipsis tras una epidemia. Frente a ello, la seguridad de los suburbios (no tanta, al parecer). En fin, esta es mi recomendación dominical. Con reservas hacia gente paranoica que tienda a notar que es seguida en la calle (de ahí el título, que no se han molestado en traducir). Quienes vivan solos, como estoy yo este fin de semana, a su discreción. Yo ya me curé de espanto con Cuarto Milenio cada domingo. Hoy lo veré también si consigo meterle caña al trabajito queer. Vamos con ello. 

sábado, mayo 09, 2015

La era troll / How old...?

¡Ha vuelto a suceder! Otro fantasmagórico repunte de 200 visitas en un día para el blog. Bueno, me alegro de que este aumento de caché no se haya visto acompañado por la aparición de algún que otro troll. En todo caso, no he podido librarme de alguno por las redes sociales. Qué le vamos a hacer, es un clásico moderno. No se quién se inventó el término troll en su acepción cibernética, pero guardan bastante en común con las versiones tradicionales que aparecían en la obra de Tolkien, etc. No les gusta la luz del sol y, por tanto, tampoco les gusta dar la cara. Quizá tengan problemas para aceptar su apariencia física y de ahí viene la frustración que les lleva a boicotear espacios ajenos. No es algo que me preocupe. Solo desde la mediocridad se puede llegar a estar cómodo en semejante faceta. Un troll no tiene nada que hacer contra un hobbit. Está comprobado. 
Sin embargo, reconozco que esta era virtual, de falso anonimato, propicia este tipo de situaciones, que ya no son como la típica escena de saloon, estilo: Eso no me lo dices en la calle. Según Beatriz Preciado, quien ahora creo que firma como Paul B. Preciado, estamos en la era farmacopornográfica. Estoy leyendo sus manuales para el trabajo de Teoría Feminista. No es que me vaya a masturbar el brazo, según las indicaciones que da (no estoy tan aburrido para eso), pero sí me gustaría saber si alguna de sus próximas obras será un diccionario con todas las palabras que se ha inventado durante sus libros previos. Igual coges media página y ves que la mitad de los términos no aparecen en el diccionario del RAE. No se lo critico, con todo. A mí también me encanta inventarme palabros. Demos la bienvenida a la era troll. 
Por último, otra anécdota bizarra. Con una aplicación de esas también propias de la era virtual, que te dice cuántos años aparentan las personas que salen en una foto, me lo he pasado pipa (y sí, he perdido un poco el tiempo). Cuál no sería mi estupefacción al aplicar el test a algunas instantáneas, perdidas por la noche de los tiempos y la noche de los pecés: si una mujer de mi edad es considerada una adolescente de 19 años, resulta que un adolescente de 19 años es considerado como... ¡una mujer de 26! ¿Mande? Y a mi sobrino, de siete meses, le ponen como si fuera una niña de dos años. En fin, ligeros divertimentos mientras espero a ver si se soluciona cierto atasco en la gestión de la tesina. Por cierto, a mí el how old bla bla ese me quitó varios años sin necesidad de photoshop, así que puedo estar contento. ¡Chúpate esa, trolleras (en los dos sentidos del término)! 

PD- Usando la aplicación para la foto de perfil de mi blog, la de los Abrasadores, me temo que quien más mayor me señala es Juancho, y yo aparezco de benjamín, más joven que Espe. Anda, Juancho, tú que eres informático, a ver si creas una versión un poquito más acertada...

domingo, mayo 03, 2015

Jardines en la niebla.



Cierto, León es una ciudad repleta de cafeterías, bares, pubs, etc. Pero no todos tienen el mismo significado, claro está. Cuando alguno especial cierra, sientes que se esfuma en la niebla, niebla como la que había hoy en el monte, parte de la memoria asociada a los buenos recuerdos relacionados con el mismo. Ayer me sucedió. Un lugar que ha dejado un reguero de instantes memorables desde hace siete años, de repente convertido en otro bar de tapas más. No más motivos literarios en las paredes o en estanterías donde podías hallar, y llevarte, un volumen de los Ensayos de Montaigne (aquí mismo lo tengo). Tan solo una estética de jardín, si bien percibía más vida allí antes de que se desplegara toda esa vegetación ficticia. Es curioso, pero nunca suelen cerrar los bares en los que nos han tratado de una forma bastante mejorable. La mala yerba...
Cafés de vida propia, como uno que ayer permanecía huérfano de clientela, y eso que era la jornada que más echa a la gente a la calle en la ciudad. En este caso, dudo que vaya a cerrar la trapa para siempre, ya son muchos años y muchos tertulianos (y polemistas) fieles. En fin. ¡Ley de vida! Todavía tengo que encontrar sitios así en Oviedo. Lugares con encanto. Un encanto que nunca se perderá del todo, pues hemos dejado parte de nuestras vidas en ellos.