jueves, julio 16, 2015

Expo Cuarto Milenio (y IV).


Finaliza aquí esta panorámica mostrando, en primer lugar, vestigios del pasado, si bien en algunas partes del globo qué duda cabe de que todavía forman parte de su cultura. Desde nuestras divinidades ibéricas hasta los trajes de chamán de diversas épocas y pueblos. También el chamán-lobo, referencia a uno de los últimos programas de esta temporada y que, por tanto, dudo que llegara a tiempo para la exposición de Madrid. 







La visita concluye, valga la redundancia, con el espacio dedicado a Los visitantes, una sección que desconozco si se mantendrá para la próxima temporada, pero en todo caso parece haber gozado de una notable aceptación. 










Ninguno de ellos demasiado agraciado, cabe decir, pero dejo para el final esta especie de duende maligno, cuya faz me pareció la encarnación de la maldad, tal vez por su semejanza con los diablos clásicos. Por eso hice una foto en primer plano y se la envié a la cuenta de Twitter del programa, por hacer la gracia, no es que sea yo un seguido asiduo de la misma ni mucho menos activo participante de la red social. Parece que gustó. Su creador, el maestro Juan Villa, la puso de favorita, aunque no faltó quien se fue por los cerros de Úbeda contándome películas que poco tenían que ver con mi intención al poner en común esta foto. Así es la procelosa galaxia, en este caso cibernética, en la cual por fortuna no suelo navegar, quizá porque todavía no tengo una gran necesidad de hacerme autobombo. 




¡Esto es todo! Mereció la pena ir, sin duda. El precio algo carillo, al nivel de una exposición sueca, pero, si lo dividimos entre el número de años que llevo siguiendo el programa, no es para tanto. Tras la elevación de ego que supuso asistir a la comisión de seguimiento académico de ayer, supongo que puedo permitirme uno de los escasos caprichos del verano. El mundo del misterio regresará en septiembre. Hasta entonces, lo que no es misterio es que tendré que darle duro a la tesina, como en los viejos tiempos de la carrera cuando no quedaba otra que chapar en agosto. En fin, al menos el agosto asturiano es soportable. 

martes, julio 14, 2015

Expo Cuarto Milenio (III).


Acabo de volver, una vez más, de Gijón, esta vez de un viaje básicamente de playa, noche y algo de Semana Negra. No tengo mucho tiempo para escribir porque debo ensayar la defensa ante la comisión académica de mañana (con la tranquilidad de que son solo cinco minutos y que, probablemente, no me vendrán con chorradas similares a las del curso de Comunicación Oral). Hoy vamos a entrar en terrenos oscuros y, a la vez, clásicos. Muñecos embrujados y demonios como el mítico Pazuzu, del filme El exorcista



Aquí un supuesto vampiro, enterrado con un pedrusco en la boca para que, si se levanta, no pueda usar sus colmillos para ganar adeptos a la causa...


El sector muñecos malignos ha revolucionado a los fans del programa, que les dejaban notitas de post-it y todo. Yo no llegué a tanto. Me quedo con la verdadera Anabelle, mucho más siniestra en su simplicidad que la que protagonizaba aquel horripilante (por malo) spin-off de The Conjuring





Aquí, un pobre condenado a los tormentos de la Inquisición. 


La diosa Lilith, a la que ya hice referencia por el ensayo que adquirí hace poco. 



Llegamos aquí a la galería de clásicos básicos, por así decirlo. La gárgola de Notre Dame, por ejemplo. 



Repóker de ases para concluir: el Yeti, el Hombre Elefante, Mothman, Nosferatu y el alien prototípico, tan solo un adelanto de los que mostraré en la entrega final, con los visitantes... Ahora abandonaré estos terrenos para volver a la razón real por la que estoy aquí. Mientras me quito las últimas arenillas de la playa, iré ensayando mi intervención, que está programada como la última del día (por razones que desconozco, pero espero que no sean malas). 







domingo, julio 12, 2015

Expo Cuarto Milenio (II).

Escribo esta segunda parte de mi visita coincidiendo con el fin de la décima temporada del programa esta noche. Se dice pronto, parece que fue ayer cuando empezamos a seguirlo allá en la pequeña tele del pasaje de Montesa. Tal y como dije, llega el bestiario, en todas sus inquietantes vertientes: bíblico, mítico, antediluviano, post-apocalíptico... Era la segunda sala de la exposición y puedo dar constancia de que los bichos tienen mucho tirón. A algunos solo los capté en un primer plano de sus horribles jetos, como fuera que no tenía espacio para maniobrar mejor. 

Por ejemplo, el de este behemoth, pavorosa bestia del libro de Job. También salía, por cierto, en el Heroes of Might and Magic, era de mis favoritos repartiendo estopa. Del leviatán no tengo imagen, quizá estaba demasiado solicitado. No me molesté en leer todas y cada una de las descripciones adjuntas, debo reconocerlo, así que del monstruo de abajo solo puedo decir que es un cerdo colmilludo, sin resonancias míticas. 



Arriba, el basilisco, si no recuerdo mal de la exposición ni tampoco del programa en el que apareció este segmento. Abajo, para quienes no soporten los insectos, unos descomunales antecesores de hace millones de años. 


La mantícora, otro clásico. 


Sobrevivirán al hombre. Ese es el inquietante rótulo de una serie de mutaciones tan espantosas que, en fin, al menos ya no estaremos para contemplarlas. Esto se podría conectar con el programa del pasado domingo, al hablar de la gran extinción puesta en marcha por nuestras acciones, que nos conducirán al abismo más pronto que tarde (si no hay solución de última hora). Ya lo creo, solo hay que ver cómo los veranos cada vez son más largos y calurosos (con afortunadas excepciones como la que disfruto aquí en Asturias). 




Terminemos el recorrido con este ejemplar de sirena, muy lejano de la estatua de Copenhague y variantes, más cerca de las amenazadoras bestias de la Odisea que, sin embargo, no tenían cola de pez. No incluyo en este bestiario el ataque de las palomas hambrientas, aunque fuera más real que cualquiera de estas esculturas. En la próxima entrega, el lado más demoníaco del programa, una apuesta segura. 


sábado, julio 11, 2015

Expo Cuarto Milenio (I).


Nada más entrar a la exposición, un símbolo de que, pese a que el programa suele echar la vista hacia el pasado más remoto, en ocasiones este se conecta con la más rabiosa actualidad, y no falta la denuncia cuando es menester. Esta réplica de toro alado y barbado, por ejemplo, memoria de un original que ya no podrá contemplarse pues ha caído víctima de la barbarie inculta. 



También nos observaba este moai de la isla de Pascua, cuyo significado todavía sigue siendo un misterio. 



Y, en la primera sala, uno de los temas estrella, el de las caras de Bélmez. No es que sea de mis preferidos, pero la ambientación estaba bastante lograda. Más impresión daría si no fuese porque, al constituir el comienzo de la exposición, se hizo un poco de embudo en la habitación. Con todo, logré tomar muestras de esos rostros, cualquiera sea la emoción que estén expresando, seguramente no muy positiva. En la próxima entrega, uno de mis motivos preferidos: el bestiario. 




jueves, julio 09, 2015

Monstruos, bestiario y efebo.



Ayer fui a ver la exposición de Cuarto Milenio en Gijón, ya que me la había perdido en Madrid. Es una de esas cosas que se hacen una vez en la vida, aunque el itinerario en sí ya lo había mostrado Iker Jiménez en su programa. Hace dos años, cuando fui a Gijón  unos días también en julio, estuve con mi amigo Alejandro en el palacio de Revillagigedo para ver una exposición fotográfica, de cariz bastante diferente a la de ayer. Es un escenario que impresiona, tanto por dentro como por fuera, si bien algunas salas se quedaban un poco pequeñas para la gran cantidad de gente que acudió. Tengo una foto de la cola, aunque no la he colgado aquí. 


Todos los bicharracos y creaciones expuestas también las había visto en el programa, algunas en ediciones muy recientes y que, por tanto, no llegaron a tiempo para la exposición de Madrid en primavera. Aunque, claro, no es lo mismo que contemplarlas en persona y tenerlas al lado. Más acojone hubiera dado de haber estado yo solo en la sala, como cuando visité el Musac la semana pasada, pero eso sí que era una quimera, y no el animal mitológico. Hice unas sesenta fotos, y ningún selfie. Ese es mi souvenir de recuerdo, como sea que pillar un Pazuzu diminuto, poco impresionante, por veinte euros no estaba en la lista. Mi intención es hacer una selección e ir colgando algunas en el blog los próximos días, porque no es cuestión de agobiar poniéndolas todas de golpe como si esto fuera Instagram. 

Ironías del destino, el momento más terrorífico se vivió al salir de la exposición. Tras contemplar el poco agraciado jeto de muchos visitantes y demás bestiario, busqué un poco de belleza tomando algo en una de las terrazas de la plaza. No es sorpresa que en esta estación te ataquen las palomas por ello, ya lo habíamos comprobado en el Cafelito y sitios similares. No obstante, tras contemplar esas terroríficas aves de hace millones de años, y también las no menos horribles que podrían mutar si la humanidad se extinguiera, ese ataque palomil a lo Hitchcock no era plato de buen gusto. Tuve que decirle al chaval que se llevara los panchitos (las patatas no, faltaría más). Y pensar que las palomas eran símbolo de Venus, en fin... La nave del misterio os acompañará en alguna entrada más, con sus muñecos diabólicos, su diosa Lilith y demás amiguitos tenebrosos. ¡A disfrutarlo! 



lunes, julio 06, 2015

Ghosting.

Curiosa manía esta la de inventarse términos para realidades ya existentes desde hace un tiempo considerable, si bien tal vez acrecentadas en esta época de redes sociales y tendencia a la comunicación cibernética. Y, por supuesto, el palabro original suele ser en inglés. Ahora vienen con el ghosting, que sería fantasmeando. Y no se confunda con el hecho de ser un fantasma o pavonearse, sino que se trata de cuando el miembro de una pareja abandona la relación y desaparece sin dejar rastro. Tanto invento para reflejar una realidad bien conocida y común, la de darse el piro, despedirse a la francesa, hacer mutis o lo que fuere. Nada que no haya sufrido yo también. En este sentido, recursos como el whats up se han convertido en el maná para los y las fantasmas, que pueden evaporarse con apenas un mensaje de texto o ni eso. Como siempre hace falta un ejemplo famoso para dar fuste a cualquier neo-término, ahora se recurre a Charlize Theron y Sean Penn, pareja que siempre resultó algo extraña. Aunque, en el caso de los famosos, lo de desaparecer sin dejar rastro es algo poco probable. 
Hay otros fantasmas, menos frívolos. La noche del sábado pasado, sentados en un banco frente al palacio de Botines, observamos la silueta de lo que pudiera ser uno, gritando y maldiciendo en francés. En realidad, se trataba del célebre vagabundo conocido como El belga, del que acabo de leer la noticia de que fue encontrado esta mañana sin vida. Macabra coincidencia. En realidad, los verdaderos fantasmas, y demonios, parecían ser los que llevaba dentro este personaje típico de León, desde hacía varios años. Tres, según el artículo, pero no es cierto. Llegó hace más, porque me lo encontraba muy de mañana al ir a clase, junto a otro desheredado de blanca barba y olor a meaos, que también sucumbió a la calle tiempo ha. Como también nos dejó el Tuerto, tal y como indiqué en este mismo espacio. Sería complicado saber qué le llevó al Belga a venir aquí, para morar y morir, con su mochila superlativa y su cartón con céntimos diseminados. Serían sus fantasmas, quizá, cualquiera fuese su naturaleza. 

sábado, julio 04, 2015

Siempre nos quedará el cine.

Hace ya casi una década que, como quien se sube a un tren en proceso de descarrilamiento, comencé a trabajar en Blockbuster justo cuando la cadena decidió cerrar sus tiendas europeas. Fue el principio del fin de los videoclubs, un signo de los tiempos antes que de la piratería, aunque hay que reconocer que esto último ha acelerado el proceso. En la época dorada del VHS, el videoclub más mítico de siempre para mí ha sido el Video Exprés. Después de este, el Casablanca, cuyo establecimiento más céntrico cerró hace un par de años. Quedaban otros dos, cosa que yo desconocía, y esta semana se ha anunciado su clausura definitiva, al tiempo que han puesto en liquidación sus productos. 
Yo, en su día, bien utilicé los servicios de este videoclub para proveerme de películas de todos los géneros (sí, de todos), ya fuera en la tienda o en el cajero automático. Confieso que hace ya varios años que lo abandoné y, no obstante, como un carroñero me apresté a recoger los frutos caídos en este desmantelamiento general. Esta semana fui hasta el de Eras, donde adquirí el filme Aimée y Jaguar, en la línea de mi TFM, y el libro A la sombra de Lilith, también aprovechable para mi tesina. Este ensayo, co-escrito por Carmen Posadas, habla de la sumisión de la mujer en el Antiguo Testamento, aparte de otros temas. Es por ello que me quedé estupefacto cuando, en un reportaje sobre el piropo, esta autora se mostraba nostálgica de los exabruptos lanzados por los obreros desde los andamios. Menos mal que el libro me salió por cuatro ñapas, como para darle más. Vaya versatilidad de principios, señora. Por lo que respecta a los comentarios del doctor Cabrera, le aconsejo que se dedique al Retrovisor en Cuarto Milenio. 
Está claro que algunos auteurs gustan de llevar la contraria. Por cierto, aparte del artículo, en el mismo periódico vino un editorial en que se posicionaba a favor del matrimonio igualitario, del que se cumplen diez años. Curioso, porque hace una década no se mostraron tan favorables. Han ganado con el cambio, ¿no? 
Volviendo al tema, ahora el cine se consume de otra manera. Sin ir más lejos, esta semana he comprado un itinerario LGTB en una plataforma digital, compuesto por cinco filmes, y he disfrutado sobre todo del de Larry Clark, que nunca defrauda, para bien o para mal. El cine no va a desaparecer, se adaptará de un modo u otro porque la magia que transmite es necesaria, sobre todo cuando los tiempos se pretenden más prosaicos. Gracias por el servicio, Casablanca (s). En un día como hoy, no olvidaré esos momentos en los que el cine se volvió para mí mucho más que un simple entretenimiento, un medio de desarrollo personal, y ya solo eso es razón de más para que lo haya hecho parte de mi vida. 

martes, junio 30, 2015

Apurando la fiesta.


Dicen que las fiestas de San Juan y San Pedro han bajado de nivel, por motivos obvios (menos presupuesto) y también por falta de originalidad y calidad en la programación. En verdad que hay cambios absurdos. ¿Dónde han escondido este año las carpas de las asociaciones de vecinos e inmigrantes? Fui incapaz de encontrarlas ayer, siquiera fuese para tomar un té moruno. La feria seguía en el mismo sitio, eso sí. Solo gasté un par de ñapas en la clásica tómbola de sobres. No cayó nada. En fin, ya bastante suerte he tenido este mes para otras cosas. En todo caso, no hace falta tirar de talonario para conseguir actividades atractivas. Anoche asistimos a un programa doble de grupos de la tierra, y fue un show vibrante, con poco que envidiar a infraestructuras más grandes. 


Conseguimos un palco privilegiado en la terraza del Rigoletto, uno de nuestros cuarteles generales, desde donde escuchamos a Sunset Boulevard e Inexistentes, entre el rock y el hard rock. Bueno, en el caso del último grupo, con una heterodoxia en ocasiones desconcertante. Para la apoteosis final, con ambos grupos entonando el Maneras de vivir, ya pasamos al patio, porque siempre es más divertido y, en aquel entorno, no tan agobiante como en otros conciertos. Digno cierre de unas fiestas en las que solo he participado tres días. 


Lo que más tirón tiene, desde luego, siempre es la verbena, aunque a mí me resulte más divertido mirar a los asistentes, intentando bailar todos esos temas que se pretenden atemporales. Sí, incluso de grupos one-hit-only que ya se hundieron en el sumidero de la historia musical. ¿Próxima parada? La Semana Negra de Gijón, supongo, aunque no lo puedo asegurar. Julio tiene muchas piezas por encajar todavía, si esta aplatanante temperatura lo permite. 

viernes, junio 26, 2015

Y, mientras tanto...


Día agridulce. Múltiples atentados con víctimas mortales, pero no debe olvidarse que el Supremo de EEUU ha validado las bodas entre personas del mismo sexo para toda la nación. Por otra parte, en múltiples ciudades e incluso pueblos de España ha lucido hoy la bandera arco iris en los ayuntamientos. Ciudades tenidas por conservadoras como esta, Oviedo, o Valladolid, lo han hecho. Pueblines más pequeños que León lo han hecho. Y, mientras tanto, en mi ciudad... Bueno. He tenido que mudarme, y asistir a un insólito pacto de gobierno en el último minuto para poder vivir en una ciudad con ese gesto inclusivo. Porque es eso, un mero gesto, pero con un significado muy amplio. Yo ya me he largado, y no voy a volver salvo causas de fuerza mayor. La próxima vez que no quieran tener ese gesto, que se pregunten por qué la gente, al menos determinada gente, se larga. ¡Y lo que te rondaré, morena!
No me gustan las exposiciones orales. Y esa, sin embargo, fue la razón de matricularme en el curso que terminé hoy. En muchas ocasiones tenemos que asumir el reto y enfrentarnos a lo que no nos gusta, si eso nos va a beneficiar a la larga. No tengo la menor duda de que este pequeño curso, que hice por esas cosas de Bolonia, me beneficiará a la larga. Y lo mismo digo de las críticas que mis compis hicieron a mi exposición esta tarde, acerca de la defensa del idioma español. Alguna no la comparto porque considero que se basa en criterios personales en los que no tengo por qué coincidir, pero ha sido un ejercicio constructivo. Eso sí, yo no estoy a favor de que haya habido notas numéricas. La mía (notable alto), algo menor que la del resto de mi grupo, me trae sin cuidado pues ya he dicho aquí que tenía catarro y no me encontraba en condiciones de asumir algo para lo que no fuimos avisados. Si no es una prueba oficial, ¿para qué dar notas? Los más listos fueron los del otro grupo, que se autoconcedieron a todos la máxima puntuación. Debería haber ido allí, además estaba el tío con el que más he hablado en estos días. 
De comunicación escrita, ya solo con este blog, creo que ya he practicado lo suficiente. Los frutos de este curso espero que comiencen en la defensa de la tesina. Seguiré los pasos de mi hermano Paco, ¡las suyas sí que son conferencias y lo demás tonterías! Tras unas tapas para refresh my mind, lo dejo aquí y el domingo volveré a León, porque sigue siendo una gran ciudad, a pesar de que no se haya sumado al cambio. ¿Habrá tiempo aún para ello? 

miércoles, junio 24, 2015

Buenos deseos.



Sí, aquí en Oviedo también se celebra la noche de San Juan. Coincidiendo con el cambio en el Ayuntamiento, se llevó la hoguera a la plaza de la catedral, con el cabreo de los religiosos ante el posible daño que podría producirse en esta. No parece que tanto, pues estaba bastante lejos. Además, no hay de qué quejarse, esto les haría recordar los gloriosos tiempos evocados en el ensayo que estoy leyendo ahora: Calibán y la bruja, de Silvia Federicci. Anoche ya solo faltó que arrojaran a un par de bruxas constrictor a las llamas. En cambio, la gente arrojaba papeles. Buenos deseos. O apuntes de la carrera, tal vez. Mal hecho, nunca se sabe cuándo se van a volver a necesitar. 


Yo los buenos deseos ya me los propuse antes de llegar a San Juan y, gracias a la persistencia que me ha permitido alcanzar cierto grado de sociabilidad aquí, es por ello que anoche me acerqué hasta el centro y no me quedé en casa. Es la primera vez en varios años que no lo celebro en León. Motivos académicos, y ninguna intención de hacer tres viajes en la misma semana. Hoy es día laboral en Oviedo, claro, y la fiesta no fue tan lucida. Hubo un prólogo de fuegos artificiales, reducido pero resultón, también para mis fotos. 

En otras partes del país hubo intoxicaciones y quemaduras debido a las hogueras, cabe deducir que más pequeñas que la de anoche. Ya puestos a quemar lo viejo, también podrían haberse planteado quemar su estupidez, así hubieran acabado la jornada con más salud. Mezclar alcohol y fuego debe constituir un atentado frontal en contra del instinto de supervivencia. Como Abrasadores que somos, y así se ha bautizado este blog, a mí el espectáculo de las llamas me fascina, pero a cierta distancia, tal y como nos colocamos ayer. 


Cierto colocón, también, con el aroma de la hoguera, que era totalmente vegetal, sin monigotes ni ningún añadido artificial. Todo ello le daba el tono a la fiesta pagana que era en su origen. Tras la medianoche, desde luego, no esperamos siquiera a que se apagaran los rescoldos ni a apurar la noche más corta del año. Yo hoy no me sentía capaz de salir de la cama. A diferencia de aquellos a quienes el amanecer les pilla sobados en la playa, a eso de las 6 am, mi razón era más sencilla: catarro. El contraste entre los 30-33 grados de León el pasado fin de semana y el nubladejo clima de esta semana aquí. La pereza tiene un límite y, del mismo modo que estoy ahora escribiendo esto, luego espero concluir el borrador de la segunda novela que termino en este año. Para un concurso literario de la universidad. Esa es la excusa, al menos, muy dudoso que la premien pero lo importante es haberla llevado hasta su última página. Ese es un gran deseo, ya lo creo, y cumplido queda. 


domingo, junio 21, 2015

San Luis helenístico.

Comienza el verano en hora y media, dicen. Pues se la podían ahorrar. Para mí ya comenzó este fin de semana, de noche con manga corta y de día, como diez minutos de esta mañana, achicharrado y con un aplatane que me llega hasta ahora mismo, pese a estar escribiendo aquí. Suerte que todavía tengo plazo hasta que salga el tren. Esos diez minutos fueron necesarios para obtener el volumen de Filosofía Helenística: Estoicos, epicúreos, cínicos y escépticos, adjunto al periódico de hoy. No se me ocurre lectura mejor para contrarrestar los exceso festivos de esta época, con sus Charanga Wars
Y lo digo de modo literal. Ayer, en el aseo de caballeros, sentí un asalto a golpes, no hacia mi persona pero sí hacia alguna puerta o pared que estaban sufriendo los embates de alguno de esos peñistas, demasiado perjudicados con su trompeta o saxofón en ristre. Más tarde, como si se trataran de casas en liza de Westeros (me niego a escribir Poniente), otros dos individuos de colores diferentes se liaron a collejas y patadas, suerte que tenían acompañantes más serenos. Dan mucha animación a las fiestas, sí, pero a ser posible sin llegar a las manos, que así disfrutamos todos más. Yo el San Juan no lo paso aquí. San Pedro, imagino que sea posible. Me temo que esta festividad no podrá dar tanto de sí como el año pasado. El listón permanece alto, no todos días es posible aprobar un señor Advanced y conseguir una buena fiesta en la misma jornada.
En todo caso, bienvenido sea este verano, que, contra todo pronóstico, albergará un par de clases la semana que viene. No me podré quejar. Y, si lo hiciera, recordaré cómo dejé pasar los cursos de febrero y marzo como quien ve pasar el arroyo. Como en otros años, no obstante, visitaré Madrid el mes que viene, por si acaso no estuviera sudando bastante por las tierras del norte. ¡Un poco de estoicismo no vendrá mal, y ya estoy en ello! 

martes, junio 16, 2015

Traición.

La traición es un motivo común en este mes, por razones varias. La traición aparece en las obras que analizo para la tesina, traición de la madre adoptiva de Jeanette Winterson, no solo hacia su hija sino hacia toda la comunidad de mujeres a la que pertenece, frente al poder patriarcal y eclesial. Traición como elemento cotidiano tanto en Juego de Tronos como en la saga en que se basa. Lo comprobé de nuevo viendo el fin de la temporada en directo, que nos deja in albis para el año que viene. Traición, también, en el mundo real, con un par de episodios traicioneros que he tenido que vivir yo mismo. 
¿Significa ello que la primera quincena del mes ha ido mal? Qué va, todo lo contrario. He tenido que esperar a los estertores finales del curso para encontrar algunos factores que aportan estabilidad a mi estancia aquí. Eso no quiere decir que, desde que llegué en noviembre, esto haya sido una travesía en el desierto. Para nada. Desde el comienzo conocí gente, visité la ciudad, pero ahora veo cómo surgen algunas amistades que prometen más. Y, al mismo tiempo, posibles amistades del pasado se autodestruyen por voluntad propia. Qué decir de esa persona que, con palabras literales, me expresó cuánto valoraría que pudiéramos ser amigos y compartir el tiempo aquí, para terminar despachándome con un mensaje tóxico y fruto de la toxicidad (o eso, o ha perdido la chaveta. Todo es posible). Eso me recordó a cómo en la primera jornada del mes también me enfrenté a otra situación poco sincera, pero que no me sorprendió. Fue provocada por alguien que hace ya tiempo que perdió toda noción de habilidades sociales. Y persiste en ello. 
Me he acordado de una sentencia que dijo mi compañera de máster María, a la que confío en ver este verano: Las gallinas que entran por las que salen. Animalización aparte, tengo la suerte de que, cuando algunas personas se descartan a través de un comportamiento absolutamente impropio, otras surgen para acompañarme en mi periplo ovetense. Otro de punto de anclaje es haber ejercido, por primera vez en esta ciudad, mi trabajo como profesor. Estoy muy contento con mi alumna, también compañera de facultad. Si ayer se la deseé en persona, le deseo ahora toda la suerte para su examen de Inglés. Yo ya tuve que sufrir de eso hace un año. Ahora me toca hacer planes. No en este blog, sino para la comisión de seguimiento académico. Con ese afán reiterativo que muchas veces tienen en la universidad, repetiré muchas de las actividades que ya puse en el plan de investigación, aunque con un nuevo enfoque. No creo que me pongan quejas. Considero que el aprovechamiento de este curso ha sido fructífero para mí. Y el del curso que viene creo que será mejor, en muchos sentidos. Ya lo comprobaremos, pero este mes he plantado varias semillas prometedoras. 

domingo, junio 14, 2015

Corregir y ser corregido.

Hace unos días me referí a ese artículo de prensa del año pasado, cuyo titular resaltaba la preparación que estaba llevando a cabo para el examen de Advanced. Tal y como indicaba, no he abandonado la práctica de ese idioma, pero jamás imaginé que, la primera vez que me solicitaran como profesor particular en Oviedo, sería para algo relacionado con el Inglés. En realidad, la primera vez fue para clases de gramática española, pero no tuve más noticias de ello. 
Esta semana, el mismo día en que recibí las primeras correcciones por mi tesina, también conocí a mi primera alumna particular. Sorpresivamente, pese a que ella está cursando Filología Inglesa (o su equivalente en grado), me requirió para que le revisara unos ejercicios de Reading y Writing, de los cuales solo me falta uno con el que me pondré cuando acabe con el blog. No soy ningún experto en la materia, ya lo creo; en todo caso, de leer y escribir sí que algo se, he realizado buen número de correcciones y espero poder ayudarla mañana, cuando nos veamos de vuelta allí, de cara a su examen del miércoles. 
Así pues, ha sido una semana de corregir y ser corregido. En la tesina, nada nuevo bajo el sol. Si ya en el TFM me avisaban de mi escaso gusto por el estilo académico y de mis veleidades literarias, que no pueden descansar siquiera bajo esos engorrosos parámetros, pues ahora lo mismo y dos tazas más. Sin problema. Mientras sean aspectos de estilo... Lo malo sería que lo que escribiese fuera basura y hubiera que empezar desde la base. Para septiembre habré pulido mucho, y me servirá como un muy apropiado entrenamiento para la tesis. Incluso en el curso de Comunicación Oral, en reducidos grupos de cinco, nos corregimos unos a otros respecto al lenguaje no verbal de nuestras exposiciones. Nada que me agrade, pero no me puedo quejar, nadie me obligó a matricularme en algo así. Por otra parte, mis compis se mostraron muy corteses. Sin críticas constructivas, como las que yo mismo haré en mi retomado empleo como profe, es imposible avanzar en un doctorado. Y en los dos o tres próximos meses creo que me esperan al menos un par de tribunales, así que habrá que aplicarse el cuento... 

martes, junio 09, 2015

La hemeroteca contraataca.

Gracias a este blog, siempre buen recordatorio de tiempos pasados, y a funciones análogas que aparecen en las redes sociales, he podido rememorar aquel mes de junio de 2014, proclive al narcisismo en versión impresa, y digital, gracias a un par de reportajes que me hicieron respecto al premio fin de carrera. El primero de ellos no fue exclusivo, pero, aparte de utilizar mis palabras para el editorial del periódico, sí aparecía en un recuadro con este titular: Estoy con el inglés y haré el doctorado en el extranjero. Bueno, al menos la primera parte era verdad. La segunda, solo parcialmente. 
Estaba con el inglés en junio del año pasado. Lo saqué, y sigo con él. Leo en esta lengua, escucho películas y series y, lo que es más importante, escribo whats ups (algo es algo) y hablo con algunas amistades que he hecho durante este curso en Oviedo. No intercambios de cinco minutos tipo academia, sino verdaderas charlas de tapeo y sidrería. El idioma para la vida diaria y para relacionarse, que es lo que cuenta. 
Cabría preguntarse, dado que se trata de personas que han venido a España a estudiar o trabajar, por qué me molesto en hablar en inglés cuando son ellas las que deberían hablar en español. No es algo que me importe, antes bien me beneficia. En el Advanced, la parte oral me quedó al incómodo nivel de borderline, así que, cuanto más hable, mejor. No me preocupan los errores sobre la marcha, sobre todo pretendo poder comunicarme correctamente, que es lo que necesitaré si vuelvo al extranjero, no esas preguntas pomposas que nos hacían en el examen. 
Y haré el doctorado en el extranjero. Sí, eso pensaba. Podría haberme pasado meses y meses buscando doctorados fuera, y no encontrar nada. En la vida hay que tomar decisiones, por fortuna no siempre tan drásticas como la del último capítulo de Juego de Tronos, así que la tomé. ¿Qué hay de verdad en las palabras que dije? Bueno, pues que el doctorado no solo invita a irse tres meses fuera, para obtener la mención internacional, sino que, además, están los congresos y el hecho de que hay muy pocas actividades presenciales en esta ciudad. La compañera con quien comparto directora es china y os aseguro que no vive aquí. No se cómo se las apañará para realizar actividades de formación, como el curso que comencé ayer, pero es la viva muestra de que este doctorado lo puedes hacer en el extranjero, aunque sea de la Universidad de Oviedo. Mientras funcione el wifi...
Así pues, al margen de los tres meses de la estancia, yo desde luego que no descarto pasar más tiempo fuera, currando o simplemente preparándome para el futuro. La hemeroteca ataca, aunque en este caso la incongruencia no ha sido tan grande como parecía en principio. 

viernes, junio 05, 2015

Las ñapas.

Tal y como señalé en la anterior entrada, no voy a pagar dinero si no estoy seguro de que la tesina va a estar a punto para la defensa. Aquí no hay segunda oportunidad. Primero pagas y luego, si no te presentas o si te la tiran abajo, hay que volver a pasar por caja para una próxima convocatoria. Cuando comencé este proyecto, sugerido primero por mi tutora y luego por mi directora, contaba con que habría que afrontar un carta de pago, pero no me preocupé demasiado por el factor ñapas. 
Este término me vino a la cabeza cuando me informaron del montante final de la tesina. Lo utilizó una vez un compañero de la carrera, al decirnos que un diccionario etimológico le había costado treinta ñapas, y eso que lo encontró en una librería de lance. Dado que él abandonó la titulación aquel curso, me pregunto si le habrá servido de algo, aparte de para favorecer su cultura general. En todo caso, el otro día tuve un momento glups al saber que la tasa estaba en unas 170 ñapas. Yo comprendo que hay que juntar a tres miembros del tribunal, que deben de haberse leído la tesina completa (o no), pero me sigue pareciendo un poco excesivo porque es más o menos la misma cantidad que la matrícula del doctorado. 
Eso no me echa para atrás a la hora de defender el proyecto, pero lo que no voy a hacer es pagar aprisa y corriendo para luego entregar una chapuza. El último día es el 23, y ahora mismo no tengo ni tribunal, ni fecha de defensa. Por no hablar de la impresión, encuadernación (más ñapas), etc. Vaya, que esto tiene que quedar bien para que merezca la pena. En contra de lo que se pudiera suponer, dejarla para septiembre no significa que me tome vacaciones ahora y la retome cuando estemos a 35 grados o similar. Esta misma semana estoy con el bloque práctico, el más importante. En junio haré el borrador, el resto del verano para las correcciones de todo el conjunto. El TFM lo finiquité en julio, sí, pero esa era otra historia. Estaba deseando acabar con el máster para afrontar mi inescrutable futuro. Siendo la tesina parte integrante, en algún modo, de la tesis (por eso la hago), dos meses no significan absolutamente nada. Ahora solo queda que mi directora, que ya se puso en contacto conmigo, esté de acuerdo. Y creo que sí, no en vano ella tendrá que dar el visto bueno y siempre será mejor darlo a un trabajo pulido y, si se puede decir, mimado. Que las 170 ñapas no vayan a saco roto.