martes, febrero 24, 2009

CRÓNICAS MAÑAS.

Aquí tenemos al abrasador luchando contra las fuerzas de la naturaleza, el cierzo de Zaragoza, en un embarcadero sobre el Ebro.
24/2/09
Nunca se debe mirar a una persona que duerme. Es como si abriéramos una carta que no ha sido dirigida a nosotros.


Sacha Guitry.

Este viaje, como me advirtió de forma lúcida un buen amigo, ha tenido buenos y malos momentos. Como siempre, recordaré solo los primeros y trataré de enmendar los segundos, como sea que confío en que esta no sea mi única crónica maña. Eso sí, la presente será somera porque la escribo en el interludio antes de otro viaje.

Ahora me hallo escribiendo entre el traqueteo del tren Alvia. En mi ingenuidad, pensé que por ir en clase Preferente me darían alguna consumición. Veo que no, al menos se está más cómodo. He estado leyendo a Petrarca y algunos periódicos con reportajes sobre los Oscar, que yo escuché en directo. Pero ordenemos bien la fábula...

El sábado por la noche fue la fiesta de disfraces en casa de Jota, mi amigo y anfitrión. Él y yo formamos una pareja peculiar. Ya visteis mi disfraz, pero él no fue de princesita Disney, sino moderna (todo el mundo le gritaba ¡Letizia, Letizia!) Pese al desfase temporal, estuvo bien. De la party me quedo con el psicoanálisis al que me sometió, desde un freudiano sillón, un adolescente al que vi como el espejo de lo que yo podría haber sido (y, creo que por fortuna, no fui) Eso sí, no le gustó mi pipa. Quizá es que no la chupaba del modo adecuado... Luego cogimos el búho, gratuito allí, y nos fuimos de fiesta hasta que regresamos con unos cuantos acoplados, algunos bastante tontos. Si encuentro alguna foto de la noche que no sea muy degenerada, la colgaré otro día.

Ni que decir tiene que el domingo estábamos amomiados (voy a proponer a Salvador Gutiérrez este adjetivo para el diccionario de la RAE, creación de un buen amigo suyo) Para conseguir escuchar los Oscar tuve que dormir algunas horas antes de la gala. Mi avispado organismo se despertó a las dos, y los Oscar comenzaron a y media. Los escuché por RNE, vía móvil. Se me hizo muy ameno, y no me dormí pese a estar acostado. El primero fue el de Pé, y me alegré como español y por ser lo mejor de la película. Pero para felicidad, la que me dió la única sorpresa de la noche: Sean Penn ganando a última hora a Mickey Rourke y arremetiendo contra la prohibición del matrimonio gay en su discurso. ¡Lo conseguimos, Paconcio! Ahora ya solo queda saber cómo descargarme la gala...

Ayer, con resaca pero solo de los premios, iniciamos el periplo turístico en sí. Primero el Pilar, claro. De allí tengo el único souvenir, una cinta de la medida de la Virgen que es tradición regalar (que yo no crea en su poder no quiere decir que a quien se la ofrezca tampoco lo haga) Luego al teatro romano, el puente de los leones, la ribera del Ebro, etc. Comimos de tapeo, pero no como en León; puede que el búho sea gratis, pero las tapas no.

Por la tarde, fuimos a la sede de Magenta, donde nos esperaba Pixu. Aquí tenéis una foto de ellos dos allí, intercambiándose (nunca mejor dicho) los papeles:


Dejamos a la srta. Bueno currando y, mientras la esperábamos, nos dedicamos a algo más lúdico, jugar a la Oca; gané 12-8, conste que yo prefería el parchís. Ella llegó más tarde, con el resto de troupe de Magenta. El cónclave se disolvió pasado un rato, y Jota y yo aún paramos en un bar de camino a casa, donde esperaban otro par de colegas. Un buen sitio de música rockerilla.

Poco más he de añadir. Mi valoración es positiva, y si ha habido algún reparo en su mayor parte ya lo habría previsto. Como el que, al ser un viaje tan condensado, el cansancio me pasó un poco de factura, creando un mal humor que a veces puede interpretarse mal. Pero no se olvide que no deja de ser algo experimental, que no va a salir perfecto en un primer intento. Y ahora a Suecia. Vamos allá, allá vamos. Jai ho!

sábado, febrero 21, 2009

Orígenes y consecuencias del miedo.

De aquesta guisa tengo pensado salir esta noche por Zaragoza. Parece una locura, ja, pero es tiempo para hacer locuras. Antes, en la Edad Media por ejemplo (época de la que está sacado mi disfraz), el Carnaval tenía un sentido mucho mayor. Recordemos la Batalla entre Don Carnal y Doña Cuaresma del Libro de Buen Amor. Ahora la Cuaresma ha perdido bastante significado, sin embargo Carnaval sigue siendo una fecha para que la gente, por irónico que resulte, se quite la careta. Hacía bastantes años que no lo celebraba, pero este se dan todas las circunstancias necesarias para que desee una vuelta a lo grande.
Lo cierto es que este viaje, más corto de lo que desearía, me recuerda a uno que estuve a punto de llevar a cabo hace bastante tiempo, y se quedó en un mero proyecto; no por causas ajenas, sino por mi propia indecisión, mi propio miedo. ¿Cuál fue el origen de ese temor? No tengo tiempo para disertar, pero hay una causa que cobra fuerza: la incomunicación. ¿Y su principal consecuencia? Pues el dolor, la puñalada trapera que yo no tuve intención de asestar pero lo hice, llevado por mis demonios. Por fortuna, todos solemos tener la oportunidad de redimirnos, y para mí ha llegado hoy.

Virginia Woolf en Las horas: No se puede encontrar la paz evitando la vida.

miércoles, febrero 18, 2009

Que la Fuerza me acompañe.

Para el examen, me refiero, aunque no creo que haga mucha falta. Mira que si me derrota un peso ligero como el de mañana, después de haber tumbado a Mike Tyson (Lingüística)...
Se me pasó algo importante, colgar algunas fotos de la Star Wars Exposition de Madrid. Semejante falta será reparada ahora mismo, con una selección de las mejores. Mejores no respecto a calidad, que no es muy buena, pero al menos sí mejores como recuerdo.


Como esta de la entrada, posando con los viejos colegas robóticos R2 D2 y C3PO.

Aquí Oli, cual sicario de Darth Vader.
Sandra y yo, muy pequeños frente a los inmensos y peludos wookies.
Como no tenía al Anakyn de carne y hueso, me conformé con la foto desde la que me apunta con sus morritos fruncidos.

Para no perder más el tiempo en frikadas y ponerme de inmediato a repasar el examen, aquí os dejo con las sabias enseñanzas de uno de mis mentores, el maestro Yoda: Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes. Amén.

Ceguera moral.


Ni siquiera en semanas tan ocupadas como esta quiero perder el placer de un poco de buen cine. Anoche le tocó el turno a una película que aún no se ha estrenado aquí: A ciegas, horrorosa, una vez más, traducción del original Blindness (Ceguera) Está basada en la novela Ensayo sobre la ceguera de José Saramago.

Confieso que yo no he leído nada sobre esa tal Sara Mago, pero sí que tengo esa novela en casa. La estuve ojeando y me pareció, en principio, infumable: inserta los diálogos de manera indirecta, sin acotaciones, no está dividida en capítulos y apenas tiene puntos y apartes. ¿Será para reflejar la opresión de la ceguera? Ahora que he visto su adaptación quizá me atreva a hincarla el diente.

Como su mismo nombre indica, Blindness comienza cuando un ciudadano de repente se queda ciego, sin motivo aparente, y su enfermedad se va contagiando como un virus, provocando el caos y haciendo que las autoridades encierren a los ciegos en campos de concentración que sacarán lo peor de la condición humana de algunos de esos grupos. No tengo el ánimo de ponerme muy profundo, pero sería como una metáfora universal (de hecho, los personajes no tienen nombre propio) sobre la ceguera no ya física, sino del alma, entendida esta de forma simbólica ya que no cristiana. Tiene escenas bastante duras de ver, y otras muy hermosas. La batuta la lleva Fernando Meirelles (Ciudad de Dios, El jardinero fiel) Y dentro del multiétnico y heterogéneo reparto, destacan un inquietante Gael García Bernal como el villano de la función, y sobre todo Julianne Moore en el personaje principal. Es una de mis actrices favoritas, por la que puedo tragarme cualquier peñazo como Savage Grace (bueno, en este caso el morbo también ayudó bastante) Ella tiene una fuerza, una presencia en pantalla que le permite lidiar con todo tipo de dramones, aunque también haya hecho escapismo como la segunda entrega de los tiranosaurios y compañía del Jurásico. Aquí borda una heroína que guía, cual Mesías femenino, a los ciegos porque solo ella ha podido conservar la vista. Tierna cuando ha de ser tierna, dura cuando las circunstancias lo requieren, este personaje, Mujer del Doctor a secas, quedará para mi recuerdo como el de Lejos del cielo o, sobre todo, el de Las horas con su confesión final, tan breve como lapidaria: Era la muerte... Escogí la vida. Ahora que al fin se acuerdan de Kate Winslet, espero que la próxima sea ella. ¡Por Libia!

Las películas de los Oscar, como de costumbre, supongo que las veré a posteriori, a excepción de Milk. Me la suda, creo que este año será todo bastante previsible, así que no me pierdo nada por no ver la gala aunque, tal vez, la escuche. Si me dejan, puede que os mande una crónica desde algún ciberlocutorio mañico...

martes, febrero 17, 2009

Mil millones, cero neuronas.


La semana pasada se me olvidó comentar algo. No suelo ojear el Marca, aunque como periódico deportivo creo que al menos no tiene la desvergüenza del As, poniendo en la contraportada a una tía maciza con poca ropa o sin ella a secas. ¡Fútbol y tetas! Algunos y, por qué no, algunas no necesitarán nada más para vivir.
Sin embargo, había un rasca-rasca de esos que nos conceden la ilusión de pillar un pellizquito de euros. En vano, pero al menos leí una noticia a doble página que me alegró, y dice mucho del espíritu del periódico: el nacimiento de la primera peña gay y lésbica del FC Barcelona. Quienes se preguntan que por qué incluso aquellos a los que no les gusta el fútbol suelen inclinarse por ese equipo antes que por el Real Madrid, ahí tienen ese bonito gesto.
Como contraste, al lado pusieron una retahíla de expresiones homófobas, proferidas por personas (?) relacionadas con el balompié a diversos niveles: jugadores, entrenadores e incluso mandatarios que debieran velar por la cordura de todos ellos.
¡Buf! Lo cierto es que el mundo del deporte suele ser sumamente hipócrita. Pillan a Michael Phelps fumándose un porro y se arma la de Dios, y sin embargo no cuando se escuchan sandeces tales que hirieron de gravedad mi inteligencia, por no hablar de mis sentimientos. En base también a velar por la higiene mental de mis lectores, no emponzoñaré este blog escribiéndolas, tan solo una: Prefiero jugar antes con un drogadicto que con un homosexual. Firmado: un futbolista cuasi anónimo, que no pasará a la Historia por su arte y por eso supongo que viene con estos sapos, quizá motivados por el influjo de las propias drogas. Pero, ¿de qué les sirve ganar tanto dinero si luego no tienen asesores de imagen que les impidan quedar como gilipollas? ¿Viviremos siempre en la época de Gil y Gil o nos iremos aproximando más al espíritu de Jorge Valdano? ¡Menudo ejemplo para la juventud!
El fútbol no es ni gay ni hetero, ni de izquierdas ni de derechas. Yo mismo me enfudé la rojilla hace años para ir a animar a los nuestros (cuando perdían siempre) Así que ojalá la igualdad se vaya apoderando de uno de sus más intrincados bastiones. Ni cánticos simiescos ni cánticos sobre mariquitas.
Hablando de sandeces, el próximo sábado voy a Zaragoza. No es que el viaje sea una sandez en sí, pero resulta que al alcalde de allí, un jarrón chino del gobierno de Felipe González con innegable parecido al Jaffar de Aladino, le ha dado por poner una calle al fundador del Opus, Escrivá de Balaguer. ¿Hacía falta meterse en semejantes berenjenales? Bueno, al menos va haciendo méritos para ser el próximo embajador en el Vaticano. Gracias a la gente, a la buena gente que he conocido allí puedo saber que una ciudad no se refleja en la catadura moral de sus regidores...

domingo, febrero 15, 2009

Granjero busca esposa.



Dije a mis compañeros de clase que tenía que escribir un post sobre esto, y así lo cumplo. En clase precisamente, este año hemos estudiado la poesía pastoril y bucólica, que tiene como antecedente a Virgilio y como nuestro más destacado representante a Garcilaso de la Vega con sus églogas. A diferencia de la tradición castellana, los pastores del Renacimiento son refinados, en realidad no apacentan el ganado sino que este parece apacentarse solo. Tienen cuitas de amor, y se pasan el tiempo lamentándose y cantando. Por un momento llegué a pensar que los protagonistas de Granjero busca esposa pudieran parecerse un poco a estos tipos, pero ya veo que no; ni siquiera a Miguel Hernández, nuestro poeta cabrero y autodidacta.


Más que sufrir por amor, les toca hacer sufrir porque tienen que decidirse por una de las dos mozas asignadas. Lo cierto es que, al margen de que como casi todo en televisión esto se basa en un formato ya inventado, los triángulos amorosos siempre funcionan, al margen de la naturaleza de sus componentes. Lo cierto es que el nombre del espacio podría variar en ocasiones: Granjero busca logopeda o filólogo, dados los problemas de vocalización y ortografía - cocreta - de algunos de estos modernos Salicios y Nemorosos; Granjero busca psiquiatra, por ese vasco de pura raza que parece estar todo el día enfadado, como en su día Xavier Arzallus. ¿Le veremos tierno alguna vez? Y, ¿por qué no Granjero busca esposo? A fin de cuentas, estos de la Cuatro mandaron nada menos que a la homófoba Rusia a una pareja de locazas en Pekín Exprés, ¿por qué no hacer un remedo de Brokeback Mountain? (por cierto, esta la echan esta noche en la Uno, y sin censura, no como en Italia)


Yo siempre he creído en los triángulos, aunque pueden ser peligrosos. Ahora mismo creo estar dentro de uno, no del mismo estilo que los que refleja el programa anterior, pero que a veces me estimula y otras me desespera, me sume en una especie de esquizofrenia amorosa. Supongo que se deberá a mi propia naturaleza, en fin. No está el día para divagar, lo dejaremos para otro día.


jueves, febrero 12, 2009

Película militante... y terapéutica.


¿Cómo sabéis si la Tierra no es el infierno de otro planeta?


Aldous Huxley


Cierto. No puedo sino afirmar lo mismo que el autor de Un mundo feliz, novela a revisitar. Y más después de ver Mi nombre es Harvey Milk. Después del cine, me desplacé atontado, casi por inercia, hasta Plaza de Castilla para la ver la exposición sobre Star Wars en la Fundación Canal con Oli y Sandra. El contraste no pudo ser mayor: yo no soy de llorar. Muy jodido tiene que ser el asunto para que se me escapen las lágrimas; sin embargo, el desenlace de la película no por previsto me evitó un nudo en la garganta que me duraría un rato considerable. No obstante, una hora después de eso me encontraría aplaudiendo un espectáculo en el que varios niñines combatían contra Darth Vader con espadas de plástico.

¿Frivolidad? Es posible. No obstante, guarda su relación. Entre todos los planetas que se veían reflejados en dicha exposición, imaginemos uno en el que Milk no tendría por qué haber sido asesinado, uno en el que no existan las religiones ni los nacionalismos... En ese caso, la Tierra bien podría ser el infierno de aquel. Aunque, como dice otra infernal frase, muchas veces el infierno son los otros. En la película el dicho se cumple en ese adolescente de pueblo que, aunque no puede utilizar sus piernas para escapar, al final escapa. Una secuencia emocionante, no se si tendría base verídica.

Al irla a ver en el cine y no tener las distracciones que puedo tener en este cuarto, la película me llegó bastante más. Eso sí, ya lo dijo un amigo el sábado. Para algunos será ún buen filme, o un gran filme. Pero para quienes sienten y se dedican a lo mismo que Harvey Milk, el entusiasmo llegará a calificarla de obra maestra. ¿Lo es? Pues no se. Es una película militante, y a mucha honra. Era necesario que así fuese. Tampoco la veo como hagiografía. Describe algunos defectos del movimiento gay, como una misoginia bastante parecida a la de algunos heterosexuales (y no se dice ni una sola palabra sobre bisexualidad) El personaje de Milk, como nos sucede a todos al margen de nuestra orientación, tiene contradicciones: la escena que más recuerdo es esa en la que pretende, en directo, sacar a uno de sus conmilitantes del armario y luego su ex-novio le recuerda que a él mismo le costó lo suyo aceptar su realidad y sacar a sus amantes a la luz. Pero yo siempre he pensado que los valores artísticos de una película son independientes de su intención. Puedes admirarte de El triunfo de la voluntad como obra fílmica sin por ello compartir su discurso pro-nazi.

Y el cine como medicina es algo probado, y real: ver esa película, además en una sala medio vacía en la que los pocos espectadores guardaban un comportamiento sin tacha, me motivó, me reclutó, como el emblema del personaje: Mi nombre es Harvey Milk y estoy aquí para reclutaros. Y me hizo pensar, mucho, pero no de forma impulsiva. Por ello, tendré que verla más veces aunque sea en versión doblada. Por suerte mucho ha cambiado desde esa época, pero aún continúa la batalla de la que él fue uno de los mártires más destacados. A mí no me gustan las batallas, pero sí la estrategia...

lunes, febrero 09, 2009

Madrid´s blog II.

8/2/09

Hoy he cometido un buen acto y un mal acto, pero la balanza no se ha equilibrado: he salido ganando gracias al malo, ja, ja.
Que nadie tiemble, empero. Solo me he aprovechado de una señora o señorita quien, gracias a su despiste, me ha financiado parte de mi expedición a la Cuesta Moyano. Estuve moderado, solo pillé seis libros, uno para regalo. Si se ve que el precio está entre uno y tres euros, se notará que no es dispendio. Tan solo lo sería si yo viviese en Madrid, porque este lugar me arruinaría (pero bueno, lo que no me he gastado en copas el sábado por la noche lo gasté el domingo por la mañana en libros. ¿Ganadores? El cerebro y el hígado)
Al volver en metro, la fémina dejó caer un billete de diez euros prácticamente hecho un canuto. Yo me dije: ¿Será esta la ocasión que el fatum me ha destinado para redimirme un poco de mis gastos? La daremos el lapso de cinco estaciones, hasta Legazpi. Si se da cuenta, pues nada. Si no, no será culpa mía el que trate su dinero como si fuera un folleto de propaganda. No hay mal que por bien no venga. Así pensará en dar más uso al monedero. Y, voilá, en Legazpi se paró al igual que yo, ignorando el billete que me agencié, y desde aquí quiero dar las gracias por el descuido. Ni antes era un cabrón ni lo seré ahora; si llega a ser uno de cincuenta o la cartera... En fin. Lástima que no hubiera sido una señora con aspecto de reaccionaria adinerada, eso me hubiera creado menos cargo de conciencia.
Pero la gente también se aprovecha de mí en el transporte público, y de una manera a mi parecer mucho más ofensiva. Al ir a coger el tren hacia Majadahonda, con el fin de una reunión creativa que era uno de los puntos álgidos del viaje, un joven melenudo (pero no con signos de vivir en la indigencia) se coló gracias a mi billete. Ya sin duda alguna, no solo se aprovechó de mi dinero sino que para pasar la barrera se colocó frente a mí en una posición contra natura, ja, ja, que a un desconocido yo no se la puedo consentir a menos que me atraiga a primera vista. Ni le reproché eso ni le delaté a unos guardias que, ejem, se encontraban mirando en dirección opuesta. Ya se lo que estaréis pensando: 10 frente a 1,95 ya es diferencia.
Pero, desde el punto de vista moral, ¿quién se aprovechó más? Claro que la moral es siempre relativa...

PD- Hoy, si el plan se desarrolla de manera adecuada, toca celebrar por anticipado los días del Orgullo Friki y LGTB. Milk y Star Wars Exposition. Ya contaré...

viernes, febrero 06, 2009

Madrid´s blog.

5/2/09

Mi viaje en el Alvia de ayer fue bastante cómodo, no sin anécdotas. Antes de llegar a Pucela, un grupo de jóvenes de estética perro-flautesca vino a okupar parte de mi vagón, y luego me los volví a encontrar en diversas fases de mi camino: Atocha, Pacífico y al fin en la glorieta de Legazpi, donde casi atropellan a algunos, no se si por colocón o alelamiento.
Más tarde dejaron el lugar a un grupo de jubilados, a algunos de los cuales tuve que subir la maleta. Es de suponer que su destino final sería Alicante, aunque no está el tiempo para mucha playita. Desde luego que iban equipados para un largo viaje. Recién llegados a Madrid, en el parón que hubo justo antes de bajarme, se sacaron una señora merienda: botella de vino, tortilla, embutido...¡Ah, aquellas damas que no pudieron probarlo por el colesterol! Así luego la esperanza de vida es más alta en ellas.
Pues yo hoy he cenado tortilla, jamón, chorizo y queso. Me faltó el vino, aunque no vendría mal para la inspiración. Tenía que reponer fuerzas luego de resistir los embates del consumismo más atroz en el centro de Madrid. Porque eso de visitar más de diez tiendas y no comprar nada... (Bueno, si acaso creando la intención) Suerte que uno no es nuevo aquí y ya sabe a qué atenerse.
Otra cita de calendario:
Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro.
Groucho Marx.
Ese sí fue un gran cómico, y no los que han fundado el Saturday Night Live español (¿en jueves? ¡¡ Vaya anomalía semántica) Pensar que del original americano salió gente como Bill Murray, entre una lista interminable. Claro que la culpa no la tienen solo los actores, sino los guionistas, creadores de unos gags sonrojantes. Me gustaría acudir a una sesión de brain-storming...
Seguí el consejo marxista y continué leyendo La letra roja, de Nathaniel Hawthorne. Para colmo luego emitieron Porky´s, película dedicada a adolescentes que, curiosamente, a mí solo me hizo gracia en mi infancia. Nada de gracia me hace el probable remake que se sacarán de la manga en brevis.
Conclusión- Aunque existen condiciones para el estudio, dudo que lo haga; mejor acortar la estancia y así tampoco me piraré clases. Mañana, con suerte, comienza mi vida social aquí, y en estos días colgaré este escrito; con retraso, pero así suele suceder en muchas crónicas.

PD- La TV en Madrid, con todo, refleja una variedad de estilos y gustos cuanto menos estimulante. Ahora me ha hecho contemplar dos escenas que preferiría haber soslayado. No creo que me quiten el sueño...

miércoles, febrero 04, 2009

Return to Madrid.

Me las piro, por mucha agua que caiga voy en tren y no debo temer a los embotellamientos. Volveré por este blog un día de estos, aunque los locutorios no es que sean lugares que inspiren mucho. En Madrid hay bastantes sitios con wifi, pero voy a dejar a este portátil aquí tranquilo. Más de cuatro años ya es mucho para un trasto de estos, quiero que descanse de mí y yo también descansar de él. Volveré a mis cuadernos y libretas auxiliares, todo bajo la égida de las teorías aristotélicas que debo chaparme allí.
Para acabar con una nota curiosa, debo decir que no he entendido muy bien la rocambolesca historia del Goya desaparecido. Confieso que no la leí por completo, a fin de cuentas eso hubiera sido dar la razón al chorizo, que lo que quería era salir en los medios como fuera. Pues hombre, vaya gracia. Se lo podía haber quitado a Javier Fesser, que tenía dos, o a Penélope Cruz, a quien los premios le salen por las orejas. Pero no, se lo afanó a un pobre diablo director de cortos documentales que igual ya no tiene oportunidad de ganarlo otra vez. Y que debe ser un poco pardillo para dejar el premio por ahí como quien deja una cazadora de segunda mano. Suerte que se lo han devuelto...
El hurtador se define como crítico de cine en paro (¡pues vaya definición! eso podría serlo yo también) que quiere llamar la atención sobre el nepotismo y otros vicios que afectan a la concesión de estos galardones. Su acción es innecesaria: ya lo sabíamos. Si no le gusta, que no vea la gala, como hice yo. Esto confirma que en el mundo del cine patrio hay mucho frustrado, mucha gente con ganas de dar la nota de cualquier modo y, como en todo lo demás, mucho envidioso. Supongo que el alcohol también habrá influido en su heroica acción. De esto deduzco que, si alguna vez llego a ganar un Goya, no pienso dejarlo ni aunque me ponga como una cuba. Y si no que les pongan GPS...

martes, febrero 03, 2009

¡Ratas! ¡Las odio!


Esta vez mi predicción se ha cumplido y el doctor Casquero me ha cascado, valga el infantil juego de palabras, un sobresaliente en Latín Vulgar. Ya puedo ir a Madrid con la conciencia tranquila, el verano aún vacío y la seguridad de que en junio la amplia mayoría de asignaturas sobre literatura me lo pondrá bastante fácil.

Ayer vi la, en teoría, última película antes del viaje. Bueno, tengo la vida de George Bush Jr., pero no es algo agradable para mí en esta víspera. Se llamaba El hijo de Rambow, otro juego de palabras que no llegué a captar mucho en el filme. No se si por cansancio o porque estaba pensando en mis propios guiones, no logró entusiasmarme mucho: pecaba de sentimentalismo y algunos personajes resultaban marcianos para mí, supongo que porque mi adolescencia no transcurrió en los 80 sino en los 90, y no comprendo muchas de las frikadas ahí expuestas. Tampoco ayudó el que estuviera doblada en latino (eufemismo, ya que la gente suele decir en panchito)

Si para algo sirvió esa película, de todos modos, fue para recordarme viejos y buenos tiempos, no muy alejados de lo que refleja esa historia. Yo no conocí a mi camarilla de rodajes siendo niño, sino en la adolescencia. Y, sorprendentemente, nosotros nunca hemos hecho ni un homenaje ni una parodia de Rambo, y eso que aún hoy lo imitamos de manera constante. Si Vagos y Maleantes se hubiera echado al monte, habría sido una gran idea... Nuestros comienzos fueron más bien televisivos, merced a la influencia de Expediente X. Una década después, aún seguimos colaborando y adaptándonos a los nuevos medios, para crear proyectos de mayor enjundia. ¡Sí! Curioso camino el que llevamos desde entonces: algunos desaparecieron en combate, nunca mejor dicho, otros descubrieron vocaciones antes no reveladas y en lo que respecta a mí puedo asegurar que sigo aún con el mismo entusiasmo, aunque menor ingenuidad.

De hecho, a las pedantillas críticas acerca de Vagos y Maleantes solo puedo responder que, aparte de la diversión por la diversión, esa serie quería recoger el espíritu de aquellas iniciales sandeces. Y, como bien expresaba otra película de mayor calidad, Rebobine por favor, ese poder que da la cámara lo echo de menos. Hay quien me pregunta que por qué no sigo la serie, pero las circunstancias no acompañan: mi cámara está jodida, mi portátil está viejo y sin Oli, Poli y Bofur (parecen tres enanitos del Hobbit) ya no es lo mismo... Pasó esa etapa, pero ahora comienza otra. Así que ánimo, amigos. Continuemos con esta unidad inquebrantable y sin olvidar las sabias palabras que dijo Carmen Elías al recoger su Goya: En este oficio, lo importante es perseverar.

lunes, febrero 02, 2009

¿Quién se ha llevado mi medio punto?

Como llegué con tiempo al examen de Latín, fui a mirar la lista de notas de Semántica, aunque quizá no fuera una decisión muy buena para templar nervios. Las comparaciones, tildadas a menudo de odiosas y cotillas, a veces son necesarias para saber si han hecho justicia con uno. Por lo que a mí respecta, ejem, no me sentó muy bien... Claro que el baremo de calificaciones de la universidad no ayuda mucho. En el colegio, entre aprobado y notable existía la nota intermedia de bien. Aquí no. Yo saqué o un aprobado alto o un notable bajo, valgan las trampas, nunca mejor dicho, semánticas. Resulta que esta mujer con siete ya ponía notable, lo cual acrecienta mi sensación de haber sido humillado. ¡Medio punto! Corre el rumor de que, en algunos exámenes, para no estampar un rosco mondo y lirondo los profesores ponen medio punto solo por escribir bien el nombre y los apellidos. No se a qué se debe el dejarme ante ese umbral. Quizá se haya enterado del mote que le puse. No creo, en ese caso no habría llegado ni al cinco. Lo que está claro es que ha habido factores más allá del examen.
A los profesores no les gustan los sobraos, y yo en algún momento he podido comportarme así. Me negué a asistir a su clase magistral para resolver dudas y, para ser sobrao hasta el final, tampoco pienso ir mañana a la revisión. Poco me costaría poner cara de pena a ver si caía ese medio punto, pero no. ¡Este orgullo acabará conmigo! Me da igual. El examen de Latín Vulgar me salió bien, a mi juicio, y en esa materia sí he demostrado esfuerzo desde el primer día. No entraré a predecir la nota, solo espero conocerla antes de mi partida.
Por cierto, ayer vi los Goya a retazos, al tiempo que veía también una frikada absoluta llamada Outlander. Me alegro por Camino, ya comenté mis razones, y también por Benicio del Toro en el papel del Che. Por cierto, muy guapa estaba Concha, Hopewell, jeje...

domingo, febrero 01, 2009

Vulgaridades varias.


Febrero comienza con la misma tónica que diciembre y enero: nevando. No tanto, eso sí, como para que haya la posibilidad de que suspendan el examen de mañana, de Latín Vulgar, cuya nota espero que no sea tan vulgar como la primera. Ya tendría huevos. A fin de cuentas, estudiar aquí poco vale; tras año y medio de cursar ese lenguaje muerto, o se sabe traducir o no se sabe. Algo revisaré, no obstante, mientras se celebra la gala de los Goya.

Respecto a esta última, debo decir que sus referentes son demasiado televisivos para mí. No conozco a la presentadora porque no he visto ni un solo capítulo de Aída. Tampoco he visto, a riesgo de no entender extrañas expresiones que a veces utiliza la gente, ni una entrega de La hora chanante ni Muchachada Nui, ni ningún vídeo en Youtube relacionado con lo mismo. Aunque parezca soberbio, reconozco que los únicos vídeos que veía allí eran los de Vagos y Maleantes, antes de que distintas fuerzas de presión nos forzaran a cargarnos la mitad. Hay una cosa, eso sí, que no me creo, y es la previsión de que la gala dure 135 minutos. No way. Desde la glamourosa estrella hasta el friki director de cortos, todo el mundo tiende a acordarse hasta del peluquero y, cómo no, aprovecha para lucirse lanzando sus proclamas o pidiendo la disolución de la Conferencia Episcopal (deseo tan esperanzador como inútil) Si alguna vez ganara un Goya o cualquier otro premio, desde aquí expreso mi intención de no caer en los mismos defectos que ahora critico. Basta con un agradecimiento de un par de minutos, habida cuenta de que nunca vas a acordarte de todos. Y, por suerte, ese lapsus se lo puedes atribuir a los nervios o a que se te olvidó la chuleta... Agradeciendo tampoco se debe ser vulgar. Mañana podremos valorar un poco la entrega de premios.

Y para vulgaridad final, y muy grande, la película que vi ayer, Australia. Suerte que yo siempre me descojone de esas listas para elegir al Hombre o la Mujer más Sexy del Mundo, que si no... Al margen de las tres o cuatro películas que quisieron comprimir en una, lo que más estupefacto me dejó fue ese chamán aborigen que aparece de vez en cuando, con un taparrabos por delante pero el culo el aire, como un deus ex machina cuya función es solucionar la papeleta a los personajes a lo largo de toda la trama. Y siempre aparece a la pata coja, o en lo alto de una colina, un edificio... No fue descabellado ese crítico que lo comparó con el mono de El rey león.

En fin. Hoy ya me pondré a hacer cosas de provecho para compensar el larguísimo tiempo que me hizo perder semejante monumento al kistch...

viernes, enero 30, 2009

Alivio.

Quizá por ese relax del que hablaba ayer, mi primera nota del curso ha variado un poco en mi predicción, de 7,5 a 6,5. Un punto de diferencia, con alta significación para mí. Como sea, me daré por satisfecho. Ya he contado las vicisitudes por las que pasé a la hora de considerar este examen, y por ahora mi meta respecto a esta carrera se sigue cumpliendo: sacarla a curso por año sí o sí, y a ser posible en primera convocatoria. No puedo considerarlo una decepción ni pondré excusas, aunque pudiera. No merece la pena, ahora hay que centrarse en el de Latín del lunes y el de Literatura a la vuelta de mi viaje.
Suerte de viaje... Este mes ya concluye, por fortuna, que se me estaba haciendo larguillo. Lo acabo con ganas de un poco de movimiento, de ciertas distracciones que no perjudiquen estos estudios sino que me dejen más renovado de cara a los mismos. Al menos el segundo cuatrimestre tiene un buen acicate, el que al fin tendré asignaturas a la carta. Así que demos la despedida a este mes que no ha dado más de sí porque no ha podido darlo... Y celebremos que, por el momento, el próximo verano sigue estando libre de molestas cuestiones tanto médicas como académicas.

jueves, enero 29, 2009

El primero de Segundo.

Con una buena planificación, incluso en los días más cargados se puede encontrar tiempo para el relajamiento. En la víspera del examen al que aludo en el título, no dudé en organizar un programa doble de comedia. En primer lugar, el Hércules de Walt Disney, una visión demasiado bufa del mito que, pese a no estar entre las grandes obras de la casa en la década de los 90, merece ser tenida en cuenta. Y luego Zoolander, a instancias de muchos colegas cuyas referencias a la misma antes no podía comprender. Ahora ya pillo mejor lo de las fotos de Nochevieja... Aunque mi entusiasmo no es que sea total hacia ella, creo que prefiero Tropic Thunder. La peli es una sátira del mundo de la moda con bastante mala leche pero algunas coñas bastante chorras, a mi parecer, y una catarata de cameos sin descanso que le otorga un cierto aire a lo Torrente. Ensayaremos esas miradas cuando vaya a Madrid...
Del examen quedé satisfecho, podré dar más noticias mañana en principio. Al volver estaba exhausto y me consolé con la Fotogramas. No debe entenderse lo de consolar en mal sentido pese a que en la portada, una vez más, viniera una mujer desnuda. ¡Será la crisis! El caso es que en apariencia comienza a parecerse a esas revistas supuestamente masculinas que van más destinadas a la bragueta que a la lectura. La susodicha es Eva Mendes, cuyas virtudes interpretativas desconozco pero las otras quedan bien al aire. Al menos su mente razona con lógica. Dice: Si no me desnudo ahora que tengo buen cuerpo, ¿cuándo lo haré? Cierto, suerte tendrá si dentro de diez años no la han olvidado, con lo destructora que es la maquinaria de Hollywood.
En fin. Continúo mi tranquila espera y aguardo al lunes para ver si me ventilo la segunda cuatrimestral del año.

lunes, enero 26, 2009

Feliz Año Nuevo Chino.


La diferencia genera odio.


Sthendal


Esta es la sentencia que viene en el taco de calendario de hoy, y la suscribo. Además, gracias a este me he enterado de que hoy comienza el Año Nuevo Chino. Es el Año del Buey. No se qué significará, de hecho ni siquiera se qué significa el mío, soy Gallo. Quizá, dado que el buey es un animal castrado, sugiera que vamos a dejarnos los huevos este año con la crisis. Quién sabe...

La cultura china, y la oriental de modo genérico, ha ido cobrando creciente importancia para mí en los últimos años. Tomemos si acaso tres ejemplos.

Me empezó a gustar el té en un restaurante chino de Ponferrada, escenario que luego trasladé a un episodio clave de El diez por ciento. Desde entonces, y pese a las acusaciones de que cocinan desde ratas hasta sus ancestros, han sido innumerables las cenas en Madrid y también alguna en León; a este último respecto recuerdo una en especial, en la que traté de aprender a comer con palillos. Me dejó un recuerdo agridulce, como la salsa del cerdo... Y, cómo no, mi último cónclave con Oli fue en un establecimiento de estas características; quizá el próximo sea similar, tal vez luego de una visita a la Cuesta Moyano.

Los bazares chinos, o chinos a secas, me han acompañado a lo largo de múltiples Nochebuenas. ¿De dónde si no saldrían todos esos absurdos regalos del Concursito? Incluso el pasado año, con lo enfermo que estaba, ejercí de Papá Noel y los cerditos cachondos de Paconcio han ido a reunirse con el resto del grupo porcino que decora mi habitación. A diferencia de Madrid, a León no llegaron los chinos que venden comida (y bebida) Una pena. Tanto antes como después de ese fascistoide decreto de Gallardón por el que no se puede vender alcohol a partir de las diez de la noche, ¡cuántas veces nos han sacado de apuros con sus bolsas de cubitos de hielo y litronas de contrabando! Capítulo aparte merecerían los chinos ambulantes, esos que a altas horas de la madrugada por Chueca te vienen a ofrecer sus cervezas Kronenburguer y el arroz con tomate frito del Día. ¡Todo un mito! Me pregunto si en Facebook habrá un grupo para hacerse fan...

Por último, no puedo olvidarme de mi visita al Chinatown de San Francisco, la mayor comunidad china fuera de la propia China. Allí, con sus galletitas de la suerte con crípticos mensajes y una pulsera con moneda también de la suerte que he llevado a todos los exámenes. Solo me ha fallado (y por poco) en uno, pero para el de este miércoles poco poder tendrá si no me aplico. Por ello, iré acabando.

No si antes, aunque se salga del tema, recomendaros una nueva aportación a la comunidad bloguera. ¡Y vaya aportación! Mi blog se llama Los Abrasadores, y este que os indico lo escribe el otro primito abrasador, Juancho:




Os advierto de que está en inglés, como el de Hall en sus inicios, pero eso no será problema para muchos de vosotros. ¡Bienvenido, abrasador, y que el gobernador de Libia acompañe tu espacio!

domingo, enero 25, 2009

Bienvenidos al Norte.


Ayer no me atrevo a decir que fuera un día perdido, pero sí frustrante en lo que toca al plan que había previsto. Tampoco es gran sorpresa. Sábados y domingos son días bastante difíciles aquí en cuanto al estudio se refiere. Y ni siquiera estudio era lo que acometí ayer, sino repaso, en teoría bastante más sencillo; pero un ataque primero de pereza y luego de desidia mandó a la mierda mis expectativas. Lo peor no eso, sino que pudiera haberme puesto entonces a otras actividades productivas, como mi colaboración con Hopewell o el poema que quería colgar hoy. Todo fue inútil. De los restos del naufragio puedo salvar algo de lectura, de escritura, una exitosa partida de Héroes y una película que vi para recuperarme de tanto desatino.

Se llama Bienvenidos al Norte y es la película francesa más taquillera hasta el momento. Tiene su lógica. A fin de cuentas, es una comedia amable, casi familiar, con sus momentos de sentimentalismo y que canta a valores universales. Tan universales que, cómo no, Hollywood ya prepara un remake. Quizá aquí en León pudiera hacerse también, a fin de cuentas somos del norte, ¿no? Eso sí, a diferencia del dialecto ch´timi de la película, variante diatópica (esto al menos sí me lo he aprendido) sobre la que se basan muchos chistes del filme, aquí se habla un español bastante puro, no en vano la Universidad de Whasington ha escogido este terruño para montar un centro de enseñanza. Yo la versión hispana la vería más bien situada en el País Vasco, con un humor del estilo de ¡Vaya semanita!, con leñadores, batasunos y nekanes pululando a sus anchas ante el desconcierto de un funcionario de Madrid votante de derechas. O, mejor aún, Bienvenidos al Sur; sin ánimo de ofender a nadie, ni siquiera a la ministra de Fomento. Conste que yo estuve en Granada unos días y se me hicieron muy gratos, deseando volver este año por fin; en cambio, mi también fugaz visita a Puerto de Santa María, en Cádiz, la pasé como si viviera entre extraterrestres. El sentimiento era mutuo; a mí llegaron a tildarme de japonés.

Aunque para marciana, la teoría de nuestro profesor de Latín del curso pasado sobre por qué, supuestamente, hay tantos homosexuales en Cádiz. Sostiene que, hace varios siglos, los vagos y maleantes de entonces eran llevados allí para embarcar hacia América. Pero no todos se fueron, y los que quedaron he de suponer que hayan transmitido sus genes gays de generación en generación hasta ahora. (Maurilio- Mi amigo Carlitos le pone el brazo a mi mujer por la cintura, pero yo no me encelo. ¡Es una mujer cogiendo a otra mujer!) Yo no se qué es más increíble, si la transmisión genética de la homosexualidad o que esta sea una enfermedad y se pueda curar... Lo cierto es que este año ha habido cierta polémica por unas letras de las chirigotas gaditanas que han sido acusadas de homófobas. Yo no las he escuchado, de todos modos en Carnaval es bueno reírse de uno mismo; y los gays saben hacerlo muy bien.

De canciones y homosexualidad tengo un tema pendiente que sacaré otro día si tengo ganas; tiempo imagino que tendré, habida cuenta del relax con el que me estoy tomando este examen. De perdidos al río, a ver si esta tarde me voy a tomar algo fuera de este zulo, aunque los pocos resistentes que quedan en León se hallen en la misma situación que yo...

viernes, enero 23, 2009

Camino... ¿a la santidad?


Hace unos años fui a ver La gran aventura de Mortadelo y Filemón, y me quedé sencillamente estupefacto al comprobar que, no solo no reflejaba las historietas que había mamado desde la infancia, sino que la mayor parte de su metraje resultaba incomprensible: muchos actores parecían estar masticando a la vez que hablaban, o tal vez con algún problema de afasia. No se de qué sirvieron esas clases de vocalización que afirmaron haber dado a Benito Pocino... Por suerte, el siguiente filme de Javier Fesser es más visible, y audible.

El director puso cuidado en señalar que esta película no va en contra de nadie, ni siquiera del Opus Dei. Está inspirada, no es una biografía al uso, en la vida de Alexia Barro, una niña cuya familia pertenecía a la Obra y que murió de un doloroso cáncer que afectaba a la columna vertebral o algo así creí entender. Ahora mismo se encuentra en proceso de beatificación, y a su memoria va dedicada la película. No, no se trata de una crítica grotesca al estilo de El código Da Vinci. No es necesario, a mi juicio. La organización ya se descalifica por sí misma, a menos que seas uno de ellos, y hace falta echarle imaginación para encontrar bondades en ella. En otros países es una secta; aquí no, supongo que porque su fundador es paisano, San José María Escrivá de Balaguer. Y tiene mucha fuerza; no se olvide que, cuando fue canonizado, viajaron al Vaticano varios ministros de Aznar, algunos con mantilla. Estampa tan grotesca que por sí sola merecía el voto socialista.

Es curioso que, en los próximos premios Goya, haya tres actores candidatos por papeles de religiosos desagradables. Quienes desde hace años pensaban en la teoría de los titiriteros pedigüeños y demás, podrán sostenerla con más fuerza. Yo no creo que el cine español esté tan politizado, es solo que a la hora de repartir premios parece que escojan siempre temas así. Porque yo he visto buenas muestras de cine de género: Los cronocrímenes, Tres días, El rey de la montaña, Los crímenes de Oxford (esta sí en la terna)... Así están las cosas. No obstante, yo prefiero que gane Camino antes que Los girasoles. En ambos filmes sabes desde el principio cómo van a acabar las cosas, pero al menos el primero es mucho más estimulante y arriesgado. Y eso se agradece.

La película se sostiene, sobre todo, merced a un cuarteto de actores en estado de gracia, los que interpretan a la familia principal. Nerea Camacho ha sido todo un descubrimiento como Camino. Goya al canto se avista. Hace de niña religiosa pero no monjil, a quien le gusta bailar Shakira, sueña con que le compren un vestido descocado y con entrar en un grupo de teatro para conocer al niño de sus ojos. Es un personaje tan adorable que es difícil no enamorarse de él, en el buen sentido de la palabra, y sufrir lo indecible hasta el final. Su madre, como aparece en uno de los momentos oníricos del filme, es tal que una madrastra de cuento, dura pero de fondo tierno; vive en una esquizofrenia continua, entre el deber hacia su hija y el deber hacia Dios. Carmen Elías lo borda, será de justicia que también alcance el cabezón. El padre, uno de los pocos personajes adultos positivos, se esfuerza por llevar los pantalones como una especie de San José que ni pincha ni corta pero consuela a su hija frente a tanta opresión. También está genial Mariano Venancio, quien hizo del Súper de la TIA y ahora está en un papel diametralmente opuesto. Por último, Manuela Vellés interpreta a la hermana mayor. Ella debutó en el batacazo de Caótica Ana, donde era una hippie con rastas y destetada; aquí hace de ex-hippie metida a numeraria del Opus, algo así como si fuera una monja pero sin convento.

A Fesser le gusta el surrealismo, ya desde los tiempos de sus cortometrajes, y jalona la cinta un buen número de momentos así que permiten escapar a Camino de su dura realidad. Algunos funcionan, otros no. Hay referencias a Walt Disney, que yo siempre agradezco; pero, a medida que va llegando el final, pueden llegar a restar dramatismo. Es otro problema, una duración algo estirada, y cerca del desenlace tanta desgracia junta puede saturar un poco. Os seré franco: ayer, tras el estudio, tenía pensado ponerme esta peli como fondo, si acaso verla a ratos. Sin embargo, la historia me enganchó y mi atención casi no se distrajo. Llegué a sentirme identificado con el dolor de una familia enredada en una telaraña de la que no puede o no quiere salir.

Así que Alexia, dondequiera que estés, espero que no saquen réditos de tu tragedia y te dejen descansar en paz. Claro que, lo que para unos es dolor, para otros es santidad...


PD- Hopewell, pese a estas sesiones de cine con las que pretendo distraer un poco el chape, conste que no me he olvidado de nuestra propia creación. Confío en que este fin de semana te mande lo que prometí. ¡Feliz fin de serie!

jueves, enero 22, 2009

Se acabó el recreo.

La canalla rufianesca que se encarga de Corazón de Invierno mutiló la retransmisión, en directo, de las nominaciones a los Oscar de este año.Para colmo, lo hicieron para dar paso a ese ente llamado Sara Montiel, quien hace varios años luz tuvo algo de éxito allá por Hollywood. Gracias a Hitch ya dispongo de toda la lista, no por ello mi rencor se ha atenuado. Aunque os dije que los Carnavales iban a permitirme ver la gala sin temor al sueño, quizá no pueda hacerlo por una buena causa: pasar la fiesta de don Carnal de un modo más divertido y, por qué no, carnal.
Sin embargo, no voy a hablaros de los Oscar. Estoy defraudado, aunque en temas universitarios ya es llover sobre mojado. La Universidad es una institución en la que se mueven fuerzas de todo tipo, muchas de ellas ajenas a lo que debería ser su principal función: difundir el conocimiento. Como botón de muestra hemos tenido la concesión del Doctor Honoris Causa a Aznar en la Universidad CEU de Valencia. Pues no, no creo ni que Aznar ni el Rey ni Carrillo, por citar algunos, merezcan tales honores. Debería caérseles la cara de vergüenza si no fuera porque vergüenza es lo que les debe faltar a la mayoría de responsables, profesores y alumnos de dicho centro.
Hace tiempo que perdí casi todo el idealismo. Me manifesté contra el Plan Bolonia, aún sabiendo que no serviría para nada. Si se lucha con el diálogo, ellos harán oídos sordos. Si se lucha con la fuerza, ellos nos devolverán el doble. A fin de cuentas, no se olvide que vivimos en un régimen casi bipartidista, no tanto como Estados Unidos pero hacia ello nos encaminamos (mea culpa he de expresar aquí acerca de mi voto, que también ayuda) Y si los dos principales partidos, que engloban el ochenta por ciento de los votantes, están ambos a favor de Bolonia, ¿qué se puede hacer? Pues esperar que, de lo malo malo, me dejen terminar una carrera que he comenzado tres veces. De lo contrario perderé las pocas esperanzas que tenía en este sistema educativo.
Quieren que vayamos de la mano de Europa, que haya movilidad. ¿Para qué? Yo no pienso moverme de aquí. ¿Ir a estudiar Filología Hispánica a otro país que no sea España? Otra cosa es si luego me dan opción de ir a dar clase en el extranjero, esa sí es una salida más que posible. De hecho, ni siquiera existirá ya la Filología: se llamará Grado en Lengua y Literatura Españolas. Uy, qué nombre más fino, como fina es la ministra del ramo, Ministra de Ciencia y Tecnología, quien debiera ser llamada Ministra Florero porque, como el de las miembras, su ministerio no vale para nada excepto para elevar la cuota de féminas en el gabinete. Ya me diréis qué le va a importar a la señora ministra los cuatro gatos de letras que están chupando de las arcas del estado ahora que estamos de crisis. Puestos a imitar a Europa, no veo yo por qué debamos hacerlo en lo malo: no quiero ponerme a cenar a las siete de la tarde, ni que los bares dejen de servir alcohol a las once. Por contra, podríamos ser un estado laico, como Francia, o legalizar la marihuana como Holanda (y lo digo yo, que jamás me he hecho un porro)
Así pues, se acabó el recreo. España ya no será un país de vagos y maleantes, y el concepto de vida de estudiante se verá un tanto modificado. De 30 semanas lectivas pasaremos a 37. Se comenzará el curso a primeros de septiembre y, por tanto, los exámenes de recuperación se harán en ¡julio! No se si dejarán bermudas y chanclas...
No se en el resto de Europa, pero en esta pequeña y fría ciudad por esa época suele hacer bastante calor, aunque yo después de haberme torrado vivo en el examen de Lingüística ya estoy entrenado. Así que, si fuera con el nuevo horario, este examen de Semántica con el que espero proseguir hoy nos lo habrían puesto antes de Navidad, o quizá justo después. ¡Vaya! Me veo llevando los apuntes a las comidas familiares. Y digo yo... ¿Dar más semanas de clase significa darlo mejor? No creo. Todo depende de cómo se aproveche el tiempo. Al igual que en Latín el programa era demasiado amplio para un cuatrimestre, en otras materias se ha dedicado menos tiempo a explicar antes que a la charla sobre temas varios muy interesantes pero de ámbito más bien extraescolar.
El otro día, un gran amigo y seguidor de este blog dijo una frase con la que me identifiqué, expresó su deseo de luchar para conseguir un trabajo en el que solo tuviera un jefe: él mismo. Otros dos colegas terminan esta semana su empleo o han tenido problemas con el mismo, si bien por suerte los suyos se relacionan con lo que han estudiado. En fin. Opino lo mismo que en Ponferrada. Que se enreden en todos los rollos burocráticos y políticos que quieran. A mi no me quitarán el título, tenga el sellito que tenga, lo vivido y lo aprendido.

martes, enero 20, 2009

La próxima lucha.

No he podido ver (en directo, que no en diferido) la jura del cargo de Obama, ya que estaba en mi penúltima clase de Semántica. A mi regreso, he recibido un correo bastante esperanzador, como lo es en general la figura del nuevo presidente; trae un enlace a la página web de la Casa Blanca, con la agenda del nuevo gabinete. En el apartado de Derechos Civiles, tenemos una extensa entradilla dedicada a Support for the LGTB Community. He echado un vistazo por encima y, como punto de partida, promete:

http://www.whitehouse.gov/agenda/civil_rights/

Claro que, ya lo decía ayer, la lucha de este tipo en los Estados Unidos es de larga proyección, merced a las peculiaridades que ese extenso país posee. Desde dentro no puedo juzgarlo, ya que estuve pocos días y en zonas de mentalidad bastante europea, pero el caso es que allí la sociedad está marcada por el sentimiento religioso, al menos de manera general. Y el presidente, si quiere llegar a serlo, tiene que participar de ese sentir; vamos, que ya sean de un partido o el otro son creyentes; no agnósticos, no digamos ya ateos. Dios está por todas partes: en los discursos, los actos oficiales, no en vano lo primero que hizo Obama en este día inaugural fue ir a misa. Aquí en España, quien guarda las apariencias de la religiosidad es más bien la Monarquía, donde habrá quienes crean y otros que hagan como si tal... No sorprende, por ello, que ambos candidatos se opusieran al matrimonio gay, con matices. Como sucedió en el PP (ahora quizá muchos de estos neopeperos acepten el término de matrimonio), hablan de uniones civiles, lo cual parece no ofender tanto.
Sin embargo, en ciertos estados de la unión sí que existe el matrimonio como término aunque no haya mater en sí. Era el caso de California, hasta el paso atrás del que os he hablado. Si he leído bien, aunque no en profundidad, la página, parece que Obama quiere reparar ese dislate y sacar a las más de mil cien parejas legalmente unidas de esa tierra de nadie en que se hallan. Ojalá. Quién mejor que él, quizá el culmen de la lucha racial en los Estados Unidos, para comprender lo que sienten otros grupos en su búsqueda de la igualdad. Seguirá la batalla, término cruento pero no desatinado a juzgar por el número de Crímenes de Odio citados en dicha agenda. Que no hayan sido en vano...