jueves, abril 30, 2009

Y seguimos.

http://www.pigmaliontv.com/

Por si alguien lo había olvidado. A partir de esta medianoche, presumiblemente, saldrá a la luz el segundo capítulo de Pigmalión. Mañana es fiesta así que no tendré mayor problema en esperar a que salga. Desde aquí me solidarizo con los compañeros que tendrán que pasar el Día del Trabajo rodando. ¡Qué gran oficio es este del guionista para los perezosos! Aunque lo vi en exclusiva durante el estreno, tengo ganas de revisarlo y comprobar las mejoras que Hopewell ha prometido. Y vosotros, amigos, si en el primero no os coscásteis de mucho, seguro que en este ya os picará el gusanillo sin remedio, además tenemos alguna escena subida de tono (el reclamo ideal para aquellos seguidores de Mentiras y gordas) Así pues, mientras yo me consumo de nervios por el próximo examen puesto a traición el día 8, os deseo un feliz visionado y que la legión de seguidores de este proyecto siga creciendo. ¡Tack!

martes, abril 28, 2009

Como los demás.


Anoche, quizá por aprovechar la cumbre hispano-francesa, estuve viendo una película del país vecino, Como los demás. Es una comedia de temática homosexual, lo cual ya es algo raro en sí mismo, que trata sobre una pareja estable de gays cuarentones. Uno siente de repente la llamada de la paternidad, mientras que el otro no quiere oír hablar del tema; prefiere seguir viviendo una existencia hedonista, sin preocuparse de su edad (ya se encargará de recordársela algún amante niñato...) Así que se separan y el primero busca una madre de alquiler con los rasgos de Pilar López de Ayala. Ella es una de las triunfadoras de la generación Al salir de clase. No es tan famosa como Elsa Pataky, pero bastante mejor actriz.

En la película se realiza alguna graciosa comparación entre los países vecinos. No respecto a la ropa de Carla Bruni y Leticia Ortiz. No, eso se lo dejamos al papel couché. Me refiero a que uno de los personajes dice: ¡Quién hubiera dicho de un país de beatos como España que acabarían teniendo matrimonio gay y adopción! Pues claro. Cuando las ilustradas tropas francesas nos invadieron, y se dieron de morros contra los curas rurales y el vivan las caenas, jamás se lo hubieran imaginado. Pero son otros tiempos. Cuando el protagonista pretende adoptar, al final la asistente social se da cuenta de su engañifa en una escena a lo Moliere. Por eso yo no me plantearía adoptar, la única persona con criterio para decidir si debo ser padre soy yo mismo...

Se nota demasiado el tono televisivo del filme, puesto que el director proviene de ese mundo y hay una sucesión de enredos, que no os contaré por si queréis verla. No es una gran película pero sí muy interesante, además tiene un final optimista, poco frecuente en un subgénero con esta temática. Yo no es que quiera tirar para mi terreno, pero creo que uno de los dilemas del protagonista es que, sin ser heterosexual reprimido como se dice, es posible que sea un bisexual latente. No sacaré la vieja frase de que todos somos bisexuales, que tanta guerra me ha dado, pero, ¡ay amigo!, si lo pruebas una vez podrás probarlo ciento una. No estaría mal que hiciera el famoso test de Torrellas.

Bueno, pues os dejo porque, precisamente, tengo que comparar una obra de teatro gabacha con una de nuestra patria. Allá vamos, mon dieu, que diría Poirot.

domingo, abril 26, 2009

Perder las formas.

Creo que un preocupante símbolo de nuestros tiempos es el de perder las formas. Y lo digo el primero por mí... Muchas veces no trato a la gente como me gustaría ser tratado, por ello supongo que no debiera quejarme. Ahora que tenemos tantos medios de comunicación, esta misma suele enturbiarse de muy diversos modos. No entiendo, por ejemplo, que no se conteste un sms, cosa que cuesta unos céntimos, emplea unos segundos de tiempo y además fortalece los dedos. Yo puedo vivir en la negación, pero no en la incertidumbre.
Tampoco entiendo por qué una entidad como la Universidad de León pierde las formas. Primero convoca un concurso de novela para el que no da fecha de fallo. A dicho certamen se presentan nueve novelas, cifra ridícula a todas luces. De esas, tres son premiadas, una proporción del treinta por ciento aproximadamente. A los otros seis autores nadie se preocupa de mandarles una carta, un correo o aunque sea un mensaje diciéndoles que dejen de esperar en balde. Al final me entero a posteriori de que el 13 de marzo (!) se entregaron los premios. Y me entero gracias al Google,por suerte:

http://www.leon7dias.com/index.php?option=com_content&task=view&id=1783&Itemid=519

El primer premio fue a parar a una novela con el curioso título de Los buenos poetas no se acuestan con putas (¿debo entender según esa máxima que yo soy buen poeta?) Mi profe favorita de este curso estaba de miembra entre el jurado, claro que ella no podía saber que yo concursaba (de hecho, cuando se falló el premio ni siquiera habíamos cruzado palabra) Tengo interés por preguntarle, sin ánimo de reproche, qué le pareció mi novela, de hecho necesito saber su opinión. Mentiría si dijera que no estoy defraudado: lo estoy. Es normal, el quedar fuera dentro de una selección tan corta siempre defrauda. Pero me da igual. Los concursos siempre son subjetivos, por eso no me gustan. Perdí 20 euros por presentarme al mismo. La próxima vez me lo pensaré mejor, quizá los ahorre para ir luego a la calle Montera y escribir una novela para la siguiente edición, llamada Los malos poetas se acuestan con (malas) putas...

sábado, abril 25, 2009

Paro, paro, paro.

La última vez que estuve buscando empleo, hace un par de años, nadie hablaba de crisis. Sin embargo, no es que fuera tarea fácil. Ahora, desde mi privilegiada posición de estudiante, me divierto pensando en qué nuevas chaladuras habrán discurrido como entrevistas de trabajo. Si antes en la FNAC te empezaban con el juego del globo que se hunde, puede que ahora hayan pasado directamente al barco en el que se mueren de hambre y tienen que decidir a quién se comen. No se, supongo que ahora cualquier empleo basura puede ser considerado como de oro.
Yo tuve cuatro trabajos y de ninguno de ellos me echaron (bueno, uno quebró, pero es lógico; nadie pagará tres euros por un alquiler si por ese dinero puede descargarse la película legalmente) No obstante, y haciendo una comparativa con mis compañeros, he de alegar con respeto que para esos viajes no necesitaba tantas alforjas. Pero bueno, yo no era el caso más sangrante. He visto médicos e ingenieros entre sandwiches, palomitas y pizzas. Solo tenéis que ver las noticias para saber que parece que, a más cualificación, peor.
Ni siquiera para el Corte Inglés era necesaria. Como comentaba el otro día a Oli, yo esperaba estar allí a las órdenes de algún caballero refinado que amara la literatura, pero en el fondo lo de los libros era lo de menos. Con todo, era un empleo bien pagado. Muchas veces me he preguntado si hice bien en dejarlo, y creo que la respuesta es afirmativa; básicamente, porque me lo puedo permitir, no todos tienen mi suerte. Esta era mi última oportunidad para hacer esta carrera de la manera que la hago. Las otras opciones hubieran sido la UNED o, siendo generosos, la Universidad de la Experiencia. Dentro de unos meses entraré en el ecuador de la misma y, pese a mis nervios actuales, puede que con los dos primeros cursos limpios. Como experimento, si es que se puede considerar así, no está resultando fallido.
Filología Hispánica (nombre menos estúpido que Grado en Lengua Española y su Literatura), como otras carreras injustamente infravaloradas, nos otorga cierta ventaja sobre quienes creen que somos unos vagos que nos llevamos subvenciones de Educación para seguir manteniendo clases semivacías. Con crisis o sin ella, la lengua española va a seguir siendo estudiada, porque no en vano es la tercera o cuarta en importancia mundial, y se está extendiendo de manera pasmosa por los mismos Estados Unidos. Aunque son muchos los lazos que tengo aquí, yo estoy dispuesto a ir a cualquier sitio con tal de tener trabajo digno, a cualquier sitio que me permita poseer un espacio tranquilo en el que escribir, mi auténtica vocación, e Internet para seguir colaborando con esos escritos en buenos proyectos, como ahora mismo estoy haciendo con gusto.
Quizá sea pronto para pensar en esto, pero no demasiado... Bueno es motivarse, sobre todo de cara al último y complejo mes de clase.

jueves, abril 23, 2009

Verdades, y gordas.

¡Feliz Día del Libro, aunque ya quede poco! No he leído nada de Juan Marsé, Premio Cervantes, pero me cae simpático. Ha sido bastante mal adaptado al cine, casi siempre por ese obseso sexual de geriátrico llamado Vicente Aranda, y por ello guarda buenas dosis de rencor contra este mundillo. El otro día, delante de la propia ministra de Cultura, que es guionista, dijo que el problema del cine español no es el desinterés del público u otros manidos factores, sino la falta de talento, principalmente, en los guiones, que son la base de una película. Me imagino la cara de circunstancias de la ministra, quien creo que no fue precisamente talento lo que aportó al guión de Mentiras y gordas, pero lo cierto es que tiene razón.
No es que me considere yo un genio, pero a veces se cuándo un guión es una mierda aunque no haya visto la película. Me pasa con otra película de adolescentes o post-adolescentes, Fuga de cerebros (¡jamás un título mejor escogido!), "escrita" por guionistas de Los Serrano y que, de forma harto incomprensible para mí, está a concurso en el festival de Málaga. ¡A concurso! ¿Optando a qué premio, el de Peor Película? Conste que ese festival apostó el año pasado por el cine de género con Tres días...
Pues eso, que un poco de verdad de la gorda no vendrá mal a la nueva ministra. Y al tándem Albacete-Menkes solo le deseo que la próxima vez se agencie una mejor colaboradora, como Lucía Etxebarría, con la cual escribieron Sobreviviré, una de mis películas favoritas del cine español, y que retrataba con gracia y buen gusto el tema de la bisexualidad.

viernes, abril 17, 2009

De celebración en celebración.

¿Y tiro porque me toca? No se, pero en todo caso me alegro de que al fin pueda asistir a la fiesta de estreno de Pigmalión. Por fortuna puedo formar parte de este proyecto gracias a Internet, pero siempre se echa de menos algo de contacto con el resto del equipo, una falta que se podrá subsanar en jornadas como la presente. Allí llegaré, en plan familia Carter, no en limusina pero al menos sí en Jaguar, ja, ja.
Y el sábado una boda, hacía tanto que no iba a una que ya casi ni me acuerdo, así que vayamos desempolvando el viejo uniforme del Corte Inglés... Como sea que la boda es a la hora de comer, por la noche hay opción de salir por la capi, y luego un par de días para lo usual: cónclave con Oli, rules por el centro, etc.
El martes celebraremos qué buenos est... digo son (el subconsciente...) los profesores de Filología que nos llevan de excursión (aunque, como yo ya estaré allí, solo tendré que chuparme la vuelta) Así que no hay tiempo que perder, voy a meter las cuatro cosas, pero bien seleccionadas, que necesito, y nos veremos la próxima vez, quizá en uno de esos consabidos locutorios.

miércoles, abril 15, 2009

De parto.


Sabía que hoy se estrenaba Pigmalión, y ya me encargué de anunciarlo por aquí. Lo que desconocía es que fuera a colgarse poco más allá de medianoche, lo cual me provocó una cierta angustia, dudando entre esperar a ver si al final salía o irme a la cama y ponerlo si era necesario cuando me levantara. Al final opté por ambas decisiones, y ambas fueron fallidas.

Por la noche, pasada la una de la madrugada, no conseguí que el vídeo se cargara. Pensé que sería culpa de mi portátil, ya provecto, así que pasé a otro más nuevo y proveniente de los Estados Unidos de América. Tampoco. Así que me acosté y, como si fuera la noche de Reyes, al despertar lo intenté otra vez mientras tomaba la leche y me arreglaba. Tampoco. Desesperado, pensé en fumarme la primera clase, pero ha sido una mañana atípica, con bastantes faltas de asistencia, por eso preferí tomar los apuntes por mi propia cuenta. Pasé la mañana como si aún me durara la resaca del Genarín, o como un yonqui que necesita su dosis con premura. Por suerte, al llegar a casa al final pude ver el primer capítulo. ¡Felicidades! Lo hemos logrado.

Por si alguien aún no tiene el enlace...




Ah, por cierto, creo que al final sí podré ir a la fiesta del estreno. Si no llego a la proyección, al menos llegaré para tomarme una copichuela a la salud del proyecto, que diría Hopewell. ¡Ojalá sea así, my friends!

martes, abril 14, 2009

Semana de Ilusión.


Si la semana pasada fue de Pasión, esta podría etiquetarla como de Ilusión. Albergo en ella esperanzas de todo tipo: personales, profesionales y también el tramo final del curso, al que tanto me ha costado reengancharme hoy. Hay acontecimientos de tipo familiar, y también un viaje a Madrid, algo que siempre suele gratificarme mucho por corto que sea. También habrá alguna decepción, como que posiblemente no pueda asistir a la fiesta del estreno de nuestra serie, o el hecho ya confirmado de que habrá Torrente 4.

Pero bueno, en general todo es positivo. Mañana tendré que colgar algo, por corto que sea, para celebrar el estreno de Pigmalión, al cual todos estáis invitados; ya sabéis, es gratis y no hace falta etiqueta, podéis asistir desde vuestra casa como si queréis en gayumbos, en bragas o sin nada (pero atentos a la pantalla, por favor)

Todas estas ilusiones podrán cumplirse, como dice un personaje de My fair lady (que viene de una obra de Bernard Shaw llamada Pygmalion) con un poquito de suerte.


... With a little bit of luck!

sábado, abril 11, 2009

Volvemos a Yutú.

http://www.youtube.com/user/Pigmaliontv

Estoy pasando una gran Semana Santa, no deslucida por aquellas hordas que violan impunemente mi derecho a la libre circulación en la vía pública. ¿No podrían crear pasillos con el rótulo de: Paso libre para ateos? En fin. Y la que viene va a ser muy buena también, por varios motivos. El sábado se casa unas de mis primas, por lo cual volveré a la capi, no se si a tiempo para la fiesta de estreno de Pigmalión. ¡El miércoles 15, amigos, recordadlo aunque yo lo haré por todos los medios posibles!
Y ya tenemos un canal de Youtube, como aquel de otra vieja serie... ¡Bien! Volvemos al Yutú, con todos sus comentaristas demagogos y aquellos que nos ponen roscos para hacer bajar la media. Bueno, está claro que cuantos más caminos de acceso lleven a la serie, tanto mejor será. Así que os deseo que paséis un buen fin de Semana Santa, que luego regresa el curro a todos los niveles,

jueves, abril 09, 2009

Mejor en latín.


Durante esta Semana Santa estoy estudiando para el examen de Sintaxis, y confío en hacerlo hoy pese a la salida de anoche. El que crea que no se puede combinar estudio y fiesta está en un error, siempre que ambos campos se equilibren. Yo, con gran deleite, he descubierto que, pese a ser el examen fuerte del curso por así llamarlo, se me está haciendo bastante ameno. Es mucha información, pero ligera, de contenido práctico y que todo el mundo debería conocer al margen de que vaya a examinarse de ello.

Es por esa circunstancia que me ha escandalizado más la barbaridad que descubrimos anoche. Durante muchos siglos el latín fue la lengua culta por excelencia, por eso resulta curioso encontrar un pub cuyo nombre esté bien escrito en latín pero luego, en su propaganda, no sepa escribir en español. Divinus Nox (aunque por el otro lado de la tarjeta pone Divinux) Y no os estoy hablando de un error leve, sino de uno de esos que cuando se encuentra en un examen, no importa la materia que sea, el profesor no debería seguir leyendo más. Reza: Las mejores fiestas y el mejor "hambiente" te esperan. !!!!! Vamos a ver, no estamos ante un término infrecuente. Incluso para quien no coja un libro en su vida y solo vea la tele, al menos tendría que sonarle de Ambi-Pur. Y, ya que van de latinistas en el antro, al menos podrían saber que Ambiente viene de Ambiens, Ambientis, por lo cual el término ha sido traspasado prácticamente sin cambios desde la lengua muerta hasta la nuestra.

No contentos con ello, luego ponen: Ven a "conocelo". !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! No, no puede ser. En todo caso sería conocerlo, con el infinitivo seguido de un referente pronominal átono, si no recuerdo mal. Otra cosa sería Ven y conócelo. Propongo a la gerencia del pub el que me contrate para supervisar sus tarjetas, quizá a cambio de alguna copichuela, sin garrafón a ser posible. Yo solo he estado una vez allí, y el hecho de que pusieran pachangueo del más duro no les exime de respetar un poco nuestra gran lengua. Si a los clientes habituales no les importa eso, que no pretendan atraer a los demás con una propaganda tan ofensiva. ¿Para qué gastar dinero allí?

Y, lo que más me preocupa. Habida cuenta de que en Semana Santa León está llena de extranjeros... ¿Este es el mejor modo de enseñar idiomas? ¿Qué pensarán los Erasmus que acuden a mi facultad? ¿Qué pensarán esos alumnos de la Universidad de Whasington que han venido aquí a aprender castellano de calidad? Oh, por Libia, tengo que llevar esta tarjeta a clase para que se descojonen mis compañeros filólogos, los profesores e incluso podría entregársela a Salvador Gutiérrez para que la lleve a la RAE y así certifiquen la imparable decadencia en la que nos encontramos, la ola de palurdismo que parece no tener fin y me lleva a plantearme cada vez más la emigración (bueno, los bares convertidos en cámaras de gas también ayudan a ello) Entre el hambiente y Casa Benito, con sus cerdas vociferantes, casi dan ganas de no salir de casa.

Pero bueno, no todo es malo, lo cierto es que progresivamente vamos a sitios de mayor calidad, y anoche al menos disfrutamos una pequeña célula de amigos, anticipo de lo que vendrá hoy, y además pude ver a mi prima Car, a Carli y el resto del gang. En fin. Habrá que cumplir con Genarín. Total, a él no le importaba mucho la sintaxis...

martes, abril 07, 2009

Cuestiones desde la holganza.


¿No os da la impresión de que tanto cambio de ministros ha robado un poco de protagonismo al esperado encuentro de Zapatero con Obama?


Habida cuenta de que, como ministra de Sanidad, Elena Salgado le declaró la guerra a las hamburguesas XXL, ¿ahora como ministra de Economía se opondrá al 2x1 en McDonalds como medida para combatir la crisis?


¿Por qué no me meto ya en política si es un empleo que te permite estar cobrando desde que te dan tu primer cargo hasta casi el día de tu muerte?


¿Por qué han tardado tanto en echar a Magdalena Álvarez?


¿Por qué han tardado tanto en darse cuenta del despropósito que era meter a la Universidad en ese invento de Ciencia y Tecnología?


Ahora que Ángel Gabilando, rector de la Autónoma, es ministro de Educación y Universidades, ¿cabe pensar algún giro en el Plan Bolonia? En todo caso, siempre mejor un filósofo antes que una científica...


¿Puede tener esperanza el movimiento LGTB en el hecho de que Trinidad Jiménez sea ministra de Salud y Políticas Sociales? (no tengo la respuesta, pero espero que sí)


¿Alguien pensó de verdad que iba a crearse un ministerio de Deportes?


Ahora que Ángeles González Sinde, presidenta de la Academia de Cine, se pasa a ministra de Cultura, ¿va a conseguir de algún modo levantar la casa que presidía? ¿Quién nos dará la brasa ahora en las galas de los Goya? ¿Podremos seguir descargando películas sin riesgo de ir a la cárcel? (Aunque sean americanas...)


¿Cuántos segundos tardará Jiménez Losantos en vincular ese nombramiento al peloteo de los titiriteros al Gobierno, augurando un gran expolio en las arcas del ministerio?


Si al final Losantos se marcha a compartir programa con César Vidal, ¿no sería mejor que lo hicieran en plan dúo cómico, como Martes y Trece?


¿Es verdad que la nueva ministra de Cultura fue guionista de Mentiras y gordas, o me ha engañado la Fotogramas?

domingo, abril 05, 2009

Elogio de la locura (II)


El otro día lo comentaba con mi compañera Esther: mucho más satisfactorio que te obliguen a leer libros durante la carrera, como el Quijote, es que esta misma te descubra nuevos caminos en los que elegir a gusto, por mero placer. Yo siempre me he sentido atraído por el Humanismo y Renacimiento, y durante este curso lo estamos estudiando por duplicado o incluso triplicado, según diversas ópticas. Por ello esta semana saqué el Elogio de la locura de Erasmo de Rotterdam.

Comienzan unos días que se suponen de recogimiento, al menos según el punto de vista desde el que se miren. Si uno no es religioso, le puede parecer una locura ver a todos esos tipos, muchos de los cuales ni siquiera serán creyentes, desfilando con capirotes. Pero si hay algo que se creó ya como auténtica chaladura, como una especie de procesión pagana, versión cateta, es la cofradía del Genarín. Hace un par de días se estrenó una película sobre esto mismo, no se si de ficción o documental. Lo cierto es que he sabido de tantos proyectos, acabados o no, en relación a la figura de ese pellejero, putero, o lo que fuera, que me pregunto si en esta ciudad es que no habrá ningún tema más interesante... Pobre Genarín, creo que ni en sus peores delirios alcohólicos se hubiera imaginado lo que iban a montar alrededor suyo en el futuro. ¡Un verdadero elogio de la locura, al que me sumo cada año con mayor reticencia!

En fin, procuraré disfrutar de las vacaciones, aún bajo la matraca incesante y monocorde de las trompetas y tambores...


PD- Os recomiendo vivamente este libro para este período, es corto y es un buen revulsivo ante tanto oscuro catolicismo. ¿Quién dijo el otro día que España necesitaba una transición... pero desde el Concilio de Trento?

sábado, abril 04, 2009

Vampiros light.


Antes de que al fin os hable sobre el Elogio de la locura de Erasmo de Rotterdam, os comentaré algo sobre una película que ayer comencé a ver e, ironías de la vida, abandoné justo cuando comenzaba la acción. Se trata de Crepúsculo, basada en un best-seller que de todos modos no iba a leer. Lo más obsceno de todo el filme, a mi entender, es el cameo que hace su autora, Stephanie Meyer. En la barra de la cantina del pueblo, sentada mientras sigue escribiendo sus ladrillos en el portátil, pide un rancho como si fuera una alegre palurda más, cuando podría comprarse ese bar y diez más si fuera necesario...

La autora es mormona, y puede que eso se refleje tanto en el terreno de la castidad como en la extraña unión familiar que tienen los vampiros. Se supone que son una familia, un padre adoptivo y los hijos, aunque en realidad los hermanastros están liados entre sí, excepto el héroe, faltaría más. Entre todos habrán acabado con la provisión de polvo de arroz para embadurnarse el rostro, de ahí deduzco por qué esta película no fue nominada el Oscar al Mejor Maquillaje. Y, por lo que se refiere al primer punto, me resulta curiosa la tendencia de la actriz Kristen Stewart a la hora de escoger sus papeles. En las dos últimas películas que le he visto, siempre acaba en bragas y sin obtener ningún favor sexual de su partenaire, bien porque sea un vampiro, como es el caso, o porque esté pirado (en Hacia rutas salvajes)

Durante media película vemos un desarrollo similar a High School Musical, sin canciones, con su personaje llegando nuevo desde el árido estado de Arizona al boscoso de Whasington. Durante la otra media, asistimos a una historia de amor cuya escenografía recuerda, en cierto modo, a Tigre y Dragón por la tendencia de ir dando saltitos entre los árboles. Lo cierto es que el filme apenas tiene efectos especiales, pero cuando los saca hay que echarse a temblar. Yo fui tomando la decisión de dejar de verla en el momento en el que los vampiros se ponen a jugar al béisbol (demostrando que, por mucho vegetarianismo y mucho Debussy aún pueden divertirse como el yanqui medio), y el resultado parece un videoclip de zapatillas deportivas o algo así. Al menos en ese momento al fin aparecen los malos, que distan de dar miedo: entre ellos hay un negro al que parece que han puesto un mocho en la cabeza...

En fin. No se cómo acaba pero tampoco me importa, así al menos no tendré que ver ni la segunda entrega ni la tercera (esta quizá dirigida por el que rodó El orfanato) Ay amigos, menos mal que me negué a acompañaros al cine para ver esto; aún espero que vuelvan aquellos buenos estrenos navideños, aunque quizá haya que esperar hasta El hobbit...

viernes, abril 03, 2009

Elogio de la locura.

NOTA- Tenía escrita esta entrada pero he perdido la conexión por culpa del teléfono fijo, que por lo visto da interferencia con la línea de Internet. Como me niego a repetirla, al menos hoy, me limitaré a escribir esto a modo de explicación y advertir que, a partir de ahora, va a ser muy poco probable que os conteste al fijo al menos estando yo solo en casa. Si no lo estoy, eso ya queda fuera de mis competencias. Como sea que esto no es algo de lo que yo tenga la culpa, el que se hagan cambios en mi perjuicio, solo me cabe exhortaros a que utilicéis el móvil, que es un invento bastante más de futuro.
¡Esto sí que es una locura!

martes, marzo 31, 2009

Viejo, ¡pero macho!


Terminé con los dedos un poco cansados tras el examen semidesnatado y a la boloñesa, pero aquí estoy para acabar el mes y chotearme, dentro del respeto que me inspira eso sí, del bueno de Clint.

Sigamos con la comparación entre Milk y Gran Torino. De la primera dije que me entusiasmó aunque mucho de eso se debiera a factores extacinematográficos, claro. Con la segunda, si en algunos momentos se me hace intragable, puede que sea por la misma causa. No es que me desagrade del todo la personalidad de Walt Kowalski (por cierto, ¿el apellido es casualidad?), tenemos puntos en común como la desconfianza ante la Iglesia o la falta de prejuicios hacia el alcohol. Pero, siendo yo masculino, su modelo de masculinidad creo no compartirlo demasiado.

Veamos, tenemos al pequeño Tao, o Atontao (me hubiera gustado ver a Constantino Romero doblando esto), ante el cual se abren dos vías para alcanzar su condición de macho: la una, negativa, viene por parte de la banda callejera liderada por su primo, ¡menudo primo por cierto! Con lo que quiero yo a los míos... La otra, positiva recíprocamente, la de maestro gruñón y discípulo que parece un poco corto al principio. Ahí es donde entra la catarata de tópicos. ¿Por qué debe uno ser medio retrasado o marica solo porque le guste leer o la jardinería? Ante eso hace falta una terapia de choque, y quién mejor que el ex-sargento de hierro para dársela. Ritos de virilidad: chapucillas caseras de hombres, trabajar en la construcción (algo que en España ya no sería posible), hablar rudamente en plan hijoputa paquí hijoputa pallá... ¿Irse de putas? No, no, a tanto no llega la película. Pero, ¿no hubiera sido gracioso? Imaginemos que en vez de Darth Vader le dobla Torrente: ¡Chinito, chinito! ¡Ven aquí, atontao, que nos vamos a ir con unas putillas...! En vez de eso, Clint le ayuda al cortejo de una tal Yogur, ¿y gracias a qué? Pues gracias al tótem supremo de su masculinidad, desde luego, el Gran Torino.

Pero bueno, insisto que la película me ha gustado y debieron ser más justos en los Oscar con ella. Ahora mismo Mr. Eastwood sigue incansable, rodando una película sobre Nelson Mandela con otro viejo compadre, Morgan Freeman. Ah, y recibió la Palma de Oro de Honor en Cannes. Aprovéchala pues la mereces, vaquero...

lunes, marzo 30, 2009

Esto sí que es un crepúsculo.


En Gran Torino, Clint Eastwood afronta la que dice será su última interpretación. El personaje, la historia, todo adquiere un marcado carácter crepuscular. Sin embargo, a Clint ya le han dado dos Oscar, así que este año no tuvo suerte. Gracioso hubiera sido ver luchar a Sean Penn (a quien le brindó su primera estatuilla) en el papel de Harvey Milk contra el viejo Walt de Eastwood y sus incontables expresiones homófobas. Cuando acaba la película al menos ha logrado superar su fobia a los asiáticos, y se extrae la moraleja de que algunos prejuicios, si no todos, pueden arrinconarse incluso cuando uno ya no está para aprender mucho.


Claro que, ¿qué se puede esperar de los habitantes de un pueblo o pequeña ciudad, multicultural eso sí, del medio oeste americano? Pues encontrar la misma clase de palurdos que acabaron con su protegida Hillary Swank en Boys don´t cry. Yo considero que tanto Gran Torino como Milk son películas clásicas a su manera; la primera es una tragedia clásica con valores clásicos; la segunda una biografía (también trágica) clásica, pero cuyos valores (¡faltaría!) no lo son. Walt Kowalski y Milk son hombres de valores, por los cuales están dispuestos a llegar a las últimas consecuencias.


Clint Eastwood es tan buen actor como director, un artista a su manera. Republicano y un poco chapado a la antigua, sí, pero eso no le inhabilita como creador. Me gusta tanto la película como el personaje, quien pese a ser muy diferente a mí en el fondo me provoca compasión, como supongo que pasará con el resto de espectadores. No me parece una obra maestra, eso sí. Básicamente por lo trillado de su argumento. Historias de superación y redención, en plan maestro y discípulo, ha habido muchas y esta no es la mejor, en parte por su cascada de tópicos y la predicibilidad con la que transcurre una historia por otro lado contada con mucha garra. Me gusta más su concepción como western crepuscular, el último duelo del vaquero. Hubo quien dijo, en principio, que esto iba a ser una aventura más de Harry el Sucio. No les faltaba cierta razón, pero no es así. Eastwood nunca se tomó muy en serio esas películas, las consideraba simples entretenimientos de acción. Nunca he llegado a ver una peli de esas entera, pero el personaje me parece bastante paródico, cosa que no ocurre con el venerable viejo veterano de Corea que se sumará a una larga lista de personajes emblemáticos.


Mañana si puedo diré algo más sobre la película, ahora me voy a repasar y por la noche a ver a Rajoy (ah, no, esto último es mentira; y puede que lo primero también. ¡Quién sabe!)

sábado, marzo 28, 2009

Sueños de cine.


Ya he comentado aquí en alguna ocasión que no suelo recordar, al menos de manera nítida, mis sueños; no obstante, si alguna vez lo hago acostumbra a ser como para echarse a temblar. Y no porque sean pesadillas, antes bien lo contrario. En el sueño de anoche, por ejemplo, lo escalofriante es que no se ha cumplido y dudo que se vaya a cumplir. Estaba con una mujer a la que conozco, nadando en el mar. ¿Hacia dónde? No se. ¿Importa eso? Y no penséis que se trataba de un sueño húmedo, pese al agua. Ambos llevábamos bañador y no hubo contacto entre nosotros. No necesito ser Freud para interpretarlo, conociendo la identidad de la muchacha se que se relaciona con este fin de semana, que podría haber sido muy distinto de lo que va a ser.

¡Pero hay sueños que sí pueden cumplirse, amigos! Como los que tenía cuando ingresé en ese hospital reconvertido en escuela de cine. Aquí os dejo un par de enlaces a artículos de blog relacionados con la serie Pigmalión. Espero que os gusten y que entre todos podamos llegar a alcanzar estos sueños de cine. Largo ha sido el camino como para abandonar ahora...





viernes, marzo 27, 2009

La metáfora de la espicha.


Como no quiero entrar en lugares comunes ni describir algunos espectáculos poco edificantes que vi ayer, diré que en una espicha de Filosofía y Letras también hay momento para ponerse filosóficos y, sí, literarios (se admiten aplausos)

Como ejemplo os pondré esta metáfora by Santi, una que acaba de venir ahora a mi mente emponzoñada. Al que la adivine se le invitará a degustar un canuto en la del año que viene. Y es: Si quisieras conquistar una ciudad sitiada, ¿cuál sería tu estrategia? ¿Una acción directa y rápida o un cerco prolongado que le ayude a caer? Según el contexto puede sacarse fácil...

Yo me lo pasé bien, pero eso sí: una al año no hace daño, dicen, pero eso de que no hace daño... Ja, ja. Lo dejaremos en una, que no quiero unirme a esa otra Generación del 27 de Jim Morrison, Kurt Cobain, etc. Así que no abuséis mucho el fin de semana... ¡Y que no se os olvide ver el trailer de Pigmalión y difundirlo!


PD- Hopewell, dicha metáfora quedaría bastante bien en boca de algún que otro personaje de la serie...

miércoles, marzo 25, 2009

El juego ha comenzado.




Esta es la puerta de entrada a un nuevo e ilusionante proyecto, que me ha creado una sensación como la que no tenía desde dos años atrás (y, a diferencia de Vagos y Maleantes, aquí no podrán venir con el soniquete de es que es muy cutre) Os invito a ver el trailer, degustarlo y difundirlo a través de los procelosos mares de la comunicación cibernética. Fue un proyecto surgido casi de la nada, y creo que ha nacido con suerte. Así sea.

lunes, marzo 23, 2009

Serie Z.

En cine hay varias maneras de realizar una historia del género fantástico de capa y espada, ya sabéis a qué me refiero. Puede ser una adaptación literaria decente, incluso buena (El señor de los anillos), una adaptación literaria que empeore incluso la mediocre novela de la que surgió (Eragon), una horrible adaptación de juego de rol (Dragones y Mazmorras) o una película de argumento original pero no por ello menos acojonante (Outlander) Si me olvido algún ejemplo recordádmelo, please.
Ahora voy a hablar de una adaptación de videojuego, algo que le encanta a Uwe Boll, considerado como el Ed Wood de este siglo. Con En el nombre del rey hace méritos para ese título, desde luego. Arrastra una mala fama que yo ya conocía, sin embargo no me impidió ver la película, porque soy fanático del género incluso en sus más ínfimas muestras. No salí defraudado respecto a la (poca) calidad. No obstante, mereció la pena perder el tiempo con ella aunque solo fuera para disfrutar con sus abundantes dosis, no se si autoconscientes o no, de surrealismo.
La película está hecha como de retales de la gran obra de Tolkien: hay un remedo de las minas de Moria, otro de cualquier bosque encantado de la saga y de hecho sale el tío que hacía de enano Gimli, ahora imitando a Gandalf. La palma se la llevan no obstante unos bichos que quieren parecerse a los orcos pero apenas enseñan su rostro, supongo que para que no se vea lo cutres que son sus caretas. Paso a hablar del reparto, porque es alucinante, te puedes encontrar de todo: desde Burt Reynolds haciendo de rey hasta un Ray Liotta muy maquillado, pasando por Terminatrix de amazona amortizando escote. Lo cierto es que la historia tiene un montón de personajes, y una trama que no se sabe por dónde cogerla, con anagnórisis o reconocimiento incluido. Por no hablar de ciertos desfases espacio-temporales... Se supone que está situada en el medievo, en un reino imaginario. Pues bien, el héroe usa un boomerang, que si no recuerdo mal procede de Australia. En un momento dado salen unos tíos vestidos de ninja, haciendo artes marciales. Y lo mismo se invoca a Dios que luego se habla de dioses... Last but not least, está el tema del diálogo. Este fin de semana hemos estado trabajando con los de la serie, y sabemos la gran importancia que tienen para un guión sólido. Pues bien, aquí son risibles. No por hablar en estilo medieval uno tiene por qué sonar ridículo...
Así pues, os invito a ver este filme solo si queréis comprobar tanta desfachatez; si no, probad con El luchador: en esta, otro actor acostumbrado a la serie Z sostiene sobre sus hombros el peso de una película que corría el riesgo de quedarse en telefilm. Alabemos su resurrección, aguada por el gran Harvey Milk.