viernes, febrero 26, 2010

Llegaré volando.

Hace un año me encontraba volando, volando hacia Estocolmo quiero decir, y parece que mañana hay posibilidades de volar sin utilizar medio de transporte alguno. No me pondré a lo Felipe II, en plan No mandé mi flota a luchar contra los elementos, pero los agoreros pronostican un fenómeno para mañana, con un par de nombres a cual más aterrador: o tormenta perfecta, genial para una disaster-movie, o ciclogénesis explosiva, más científico a la par que acojonante. Yo ya no se qué creer, la capacidad de asustar de los telediarios ha mermado un poco; aún sigo esperando la epidemia de gripe A, por fortuna llevo diez meses sin que me afecte ningún tipo de gripe, ni del cerdo ni del mandril.
Desde los organismos oficiales se recomienda quedarse en casita viendo una peli o un partido de fútbol, aunque lo cierto es que la programación del sábado noche suele ser atroz, con honrosas excepciones como Documentos TV o La noche temática.¡Pues menuda coincidencia! Solo faltaría que durante esta fugaz visita me dedicara a apoltronarme en un sofá que ya no existe, en compañía de mis amigas las cucarachas, que espero que tampoco existan ya. Hace bastante que no salgo de fiesta por la capital y eso es lo que pretendo hacer a riesgo de que salgamos volando. No será por falta de plumas...
Bueno, como sea que mañana voy en tren y no en globo, confío en llegar y ahora me dispongo a hacer un equipaje ligero, que no me mantenga anclado a la tierra. Tampoco es cuestión de frivolizar demasiado con las consecuencias de un temporal que ya se ha sufrido en múltiples zonas y se seguirá sufriendo, pero todo esto me conduce a la idea central de Los Abrasadores, aún no demasiado desarrollada por mi parte: no importa cuánto avancemos, seguimos siendo como meros insectos ante las fuerzas de la Naturaleza. Ahora Pigmalión nos espera, que el céfiro suave nos acompañe.

jueves, febrero 25, 2010

Filosofía y comida oriental.

La primera en la frente, esta primera semana ya me toca hacer un trabajo, si bien breve, para el próximo martes. Como no estoy el fin de semana, pues tendré que arreglármelas entre hoy y mañana. Pese a tan potente arranque, estos días he continuado con mi colección de filosofía oriental, tocándole el turno a Confucio. Aunque este señor era chino, ayer fuimos a un restaurante japonés para celebrar el cumple de Claudia; en su buffet, eso sí, había especialidades que me recordaban a homólogos chinos, por las cuales empecé. Es mejor comenzar por donde uno tiene confianza... Tras el arroz tres delicias, los tallarines y los rollitos, tres clásicos básicos, me arriesgué con el sushi, y además con palillos. Ciertamente no soy muy de pescado aún, aunque trataré de mejorar en ese terreno, y menos de pescado crudo. La experiencia no fue mala, aunque mi desconocimiento de las salsas adyacentes estuvo a punto de convertirme en dragón. Quizá con un poquito de sake hubiera entrado mejor... De tercer plato, verduras aliñadas al wok con una de esas salsas mágicas solo conocidas por el cocinero en cuestión, pero que estaba muy buena. No faltaron, en el desenlace, otros dos clásicos que me remiten a los tiempos de la escuela de cine de Ponferrada: el té chino y el licor de flores, cortesía de la casa (de hecho, creo que fue en Ponferrada donde empecé a tomar té). Aún con el chip del curso pasado, pensé que la (única) clase por la tarde era a las cinco, por ello me pasé una horita haciendo la digestión y esperándola...
Este fin de semana iré a Madrid en un viaje breve pero por una buena, buenísima causa, nada menos que la fiesta de fin de temporada de Pigmalión, a la cual me desagradaría en gran suma el no asistir. Así que el sábado pallá me voy, con mis amigos, mi equipo y mi gente, deseando pasarlo tan bien como espero que vosotros lo paséis con el episodio final de nuestra serie. Mejor dicho, el episodio final de la primera temporada, ¿eh?. Je, je. Habrá una segunda, y última en principio, si todo va bien... Así pues, aunque sea un viaje más o menos relámpago, merece la pena ir a brindar con Hopewell a la salud de sus dos retoños.

domingo, febrero 21, 2010

Pequeños proyectos.

Soy el primer sorprendido pero, pese a que las circunstancias no han acompañado del todo, el cuatrimestre anterior acabó con resultados óptimos. Métrica fue el último, con sobre, ya sacar matrícula estudiando el día antes hubiera sido una coña que no me merezco. De cara a mantener, en la medida de lo posible, este rumbo hasta el fin de la carrera, me dispongo a hacer algunos dolorosos si bien necesarios sacrificios.
He decidido posponer mis proyectos literarios hasta entonces, con tres excepciones: este blog, la poesía y mi diario personal (¿he dicho que tengo diario personal? Borrad esa información de vuestras mentes...). De la poesía hablaré en su apartado, el blog poético. Y también podría añadir una cuarta excepción: ayer estuve meditando junto a Alejandro el traspasar la escaleta de guión titulada Los cerdos a novela, como hice en El diez por ciento. Lo he pensado por varias razones. En primer lugar, para guión me resulta un tanto larga, con más de cien secuencias, algunas de considerable extensión. En segundo, tiene ciertos comentarios subjetivos, algo que un buen guión, en principio, no debería tener. Tercero y último, considero, al menos a priori, que como novela podría tener más posibilidades de éxito. La idea es tener estos dos proyectos paralelos al menos hasta el fin de la carrera, irlos desarrollando sin prisa pero sin desgana. Por supuesto que me encantaría seguir con la saga de Los Abrasadores, pero su imaginario es más extenso y quizá debiera esperar a tener más tiempo y un empleo más o menos estable. Eso sí, jamás abandono ese proyecto, está dentro de mi cabeza y va madurando al tiempo que yo mismo lo hago.
La filología me entusiasma, pero no puede sustituir a mi pasión por la escritura, solo complementarla. En cierta proporción espero poder hallar espacio para ambas. Y que vosotros lo veáis...

miércoles, febrero 17, 2010

Caracol de Honor.

Tengo una agenda de National Geographic bastante bonita, y esta semana trae la foto de varios caracoles en los que yo quise ver identificados a los profesores que aún no nos habían colgado la nota... Por suerte, antes de comer vi que el más retrasado, con trece días desde la fecha del examen, ya había cumplido. ¡Y de qué modo! Gracias a la literatura barroca y mi trabajo sobre la sodomía en los poemas de dicha época, que parece haber gustado, ya tengo mi primera matrícula y mi primer descuento para Cuarto. A menos que me vuelva yo también caracol en este segundo cuatrimestre que comienza mañana, hasta junio podré conseguir algún descuento más. Ahora solo me falta saber la de Métrica, cuyo profesor fue el que me adjudicó la matrícula el curso pasado. En vez de caracol suele ser liebre para corregir pero, pese a que solo tiene ocho exámenes, puede ser que se haya ido de Carnaval, sin que logre imaginarle disfrazado...

Ha sido un buen colofón al período festivo entre el 11 y el 17, pocos días pero necesariamente y muy bien aprovechados. Madrid podrá esperar un mes o dos, no me arrepiento de no haber realizado mi tradicional viaje intercuatrimestral, aunque por otro lado añore tener un breve respiro en la capital, con toda la gente querida de allí, lectores de este blog incluidos. Ahora vamos a ver cómo empieza el segundo...

lunes, febrero 15, 2010

Don Carnal.


Ayer, después de seguir con los fastos de celebración del ecuador de la carrera (y del curso), llegué a tiempo para ver los momentos finales de la gala de los Goya. Parecía haber mejorado bastante en ritmo y gracia, la aparición de Almodóvar fue todo un golpe de efecto. Hay cosas en esos premios que no logro comprender aún, como que a este paso se va a fusionar el Goya de Honor con el Goya a Mejor Actor/Actriz Revelación, teniendo en cuenta a quiénes premian; tampoco entiendo mucho lo de Mejor Película Europea, ¿en verdad era necesario dar otro premio a Slumdog Millonaire? Tanto en los Oscar como en los Goya se ha despreciado a Déjame Entrar, que en Fotogramas aparece como mejor película del año por detrás de Gran Torino. Siempre nos quedará Sitges... Pero bueno, cosas más raras se han visto. Por ejemplo, esta mañana fue la primera vez que vi en Springfield a una chica probándose ropa, claro que era una camisa y no unos calzoncillos, y que era una chica andrógina. ¿Sería para Carnaval? No se. Solo puedo decir que, si en fines de semana pasados me cansaba por el estudio, en este ha sucedido lo contrario, así que vamos a dejar de dar sablazos a la cartera y probablemente hoy me quedaré aquí en ese continuo Esperando a Godot que es esperar a las dos notas pendientes. Arriba, la foto prometida. ¡Qué majos y guapos todos!

viernes, febrero 12, 2010

¡Ecuador!

No me refiero a esa cancioncilla dance, estilo de música que anoche sonó mucho, sino a que me encuentro en el ecuador de la carrera, y con unos resultados bastante óptimos pese al cate del que hablaba, que fui a revisar ayer. De vergüenza ajena... He cometido fallos que solo pueden ser calificados de idiotas, en el sentido más amplio de la palabra. Sería el despiste, el cansancio, la desgana... No se. Ese tipo de fallos suelen ser muy frustrantes, en todos los ámbitos de la vida. Pero me alegro de haber ido esta mañana, habiendo descansado pocas horas, porque ahora lo tengo bastante más claro y a lo largo del estío confío, valga la rima, en sacármela con buena nota. Durante la cena se habló de que conseguir una beca está ciertamente difícil, pero yo lo intentaré y, si no, o me quedo aquí o tengo una gran variedad de destinos donde elegir.
No me arrepiento de haber trasnochado más de lo previsto, necesitaba una buena juerga como la de ayer, y más si es con mis compañeros de toda la carrera y otros que por desgracia ya no van a seguir cursando estudios aquí en León, pero siempre pueden volver a la llamada de las tapas... El precio a pagar es que mi situación hoy es paupérrima, no tanto para que no pueda escribir unas líneas pero sí para que no me apetezca bajar alguna foto de la cena para acompañarlas. Eso lo podemos dejar para mañana o pasado, y así veréis qué buena e internacional comidita nos pegamos.

jueves, febrero 11, 2010

Misión casi cumplida.

Puedo estar contento. Tras un cuatrimestre trabajoso y en el que las circunstancias han distado bastante de ayudar, al final me he sacado cuatro asignaturas (a falta de confirmar dos) y me he cargado la previsible, mas bien me he quedado a las puertas... Porque un 4,7, qué queréis que os diga, hasta cierto punto es un aprobado honorífico. Voy a ir mañana a la revisión, no para suplicar por esas tres décimas sino para ver de qué puñetas va ese examen, todavía no lo tengo muy claro. Creo que me sabía la parte teórica, quizá no la supe aplicar a la práctica (cosa frustrante en todos los ámbitos de la vida). El azar, bastante ciego al igual que el amor, ha querido que dicha revisión sea mañana a las diez de la mañana, y esta noche tenemos la cena de clase, la cena de fin de exámenes (que no de revisiones).
A lo hecho pecho, procuraré salir hasta una hora razonable y luego ya tendré todo el Don Carnal para dormir. En fin. Me permitiréis que sea breve, como lo estoy siendo este año, porque tengo que espabilar un poco para dicha cena. Es la cena del ecuador de la carrera, como quien dice, y es la antesala de un segundo cuatrimestre en el que esperemos que muchas cosas cambien a mejor (el tiempo por ahora sigue igual de malo...) Ya os contaré qué tal lo pasamos, no será una salida, a priori, destroyer, pero ni falta que le hace, celebraremos que hemos sobrevivido. Que el gobernador de Libia me ayude a llegar mañana a la facultad con un aspecto no demasiado lamentable, o quizá algo lamentable si eso me permite inspirar lástima...

sábado, febrero 06, 2010

¿Mi gusto es femenino?

Hablé el otro día de refilón acerca de una película con Uma Thurman, bautizada en España con el horrendo título de Una mamá en apuros, la cual ha pasado sin pena ni gloria porque es un filme difícil de clasificar, y no tiene un público muy definido. No es una comedia imbécil, no es Sexo en Nueva York aunque tiene detalles. Trata sobre una mujer que intenta conllevar la tarea de criar dos hijos y gobernar su casa con la de escribir un texto en su blog que le permita ganar un concurso. Su blog tiene el mismo formato que este, aunque cuenta con más seguidores (y polemistas), aparte de que a mí no se me ocurriría escribir sobre cómo se masturban mis amigos... (aunque en ocasiones me sienta tentado a ello).
Yo no tengo hijos, carezco de recursos para mantenerlos y de una persona que me ayude en la tarea; ahora mismo compatibilizo las tareas domésticas con el estudio de un examen para el que no voy a tener tiempo del todo, por ello es irresponsable (aunque necesario) que me encuentre aquí yo asimismo con el blog como la supermamá Thurman. La película trata un tema no muy popular con humor y notas amargas, es por eso que no esté destinada al éxito pero a mí me gustó. Si acaso peca a veces de feminismo primario, pero, como sea que poseo un lado femenino bastante desarrollado, no suelo darme por aludido en la mayoría de los topicazos que se atribuyen a los hombres. Sí, en serio. Analizaremos ahora si mis gustos son femeninos o no, mis gustos en cierto sentido, claro.
Por ejemplo, dicen que los hombres no pueden hacer varias tareas al mismo tiempo, y eso en mi caso es mentira. Ayer estaba tan apurado que, mientras cenaba, traté de leer un engorroso texto de Lengua y al mismo tiempo escuchaba las noticias. Acabadas estas, en un zapeo noté que la 2, quizá por falta de publicidad ahora tienen que repetir los programas, emitía por segundo día consecutivo un espacio sobre tendencias fashion. Salió un salón de té de Madrid, una pena que no haya apuntado la dirección porque me ha entrado curiosidad. Lo regentaban unas finolis que, entre otras prácticas rituales, aseguraban que el agua para el té no debe calentarse en el microondas. ¡Uf! Pues como no vengan ellas a calentarme la olla... Es curioso. En la Tienda del Té de León las dependientas son féminas; en los equivalentes de Madrid, también, con algún tío, aparentemente, homosexual. Pasa lo mismo con Natura, mi tienda para inciensos, animalitos contra la tensión del estudio y otras zarandajas. La de León está de liquidación por reforma, y es fácil identificarme en ella: soy el único varón, salvo algún otro con cara de despistado. Solo hay dependientas y en las de Madrid también, con algún que otro tío, aparentemente, homosexual. Curiosamente, en Springfield, aunque la ropa es solo masculina, también hay dependientas en exclusiva. Bueno, pues si el té, el incienso, las velas y otros artilugios zen parecen ser pensados para una mente femenina... Pues tanto mejor. A mí me gustaría ser hermafrodita al menos en lo cerebral. Trabajaremos en ello.
No tengo tiempo para hablar de Up in the air, película que me ha reconciliado con el director de Juno. George Clooney y compañía se quedarán sin mi comentario, o al menos tendrán que esperar. Eso sí, deseo que este año Diablo Cody se lleve un Razzie por Jennifer´s Body, suponiendo (como sería esperable) que esté nominada...

jueves, febrero 04, 2010

Satírico-burlesco.

Como en el examen ha caído una letrilla satírico-burlesca, no veo por qué no me vaya a poner en ese tono hoy. Primero lanzaré un nuevo aviso a nuevos malditos bastardos: si queréis colgar propaganda en mi blog, de un casino o no se qué hostias, al menos arrimad el hombro para financiar parte de los nueve euros que me han costado las fotocopias esta mañana...
Llego a casa, aturdido, y más aún me aturdo viendo a Zapatero en el desayuno de la oración. Yo he hecho comida de oración, no por aprobar este examen sino por el del martes, que es el más dudoso. ZP no ha estado del todo mal, pero ha escogido para leer un fragmento del Deuteronomio; si no me falla la memoria (y últimamente la uso mucho), en ese libro u otros de su palo creo que se habla de exterminar a los sodomitas, entre otras sandeces mil. Por suerte el presidente solo ha hablado de no explotar al pobre labrador, y luego ha tratado de solucionar todo, en general el papelón que le ha tocado, diciendo que todo el mundo tiene derecho a amar a quien desee, una velada pero necesaria alusión. Vamos, que ha intentado contentar a todos pero creo que con esta curiosa iniciativa ha debido de perder más votos aún de los que ya está perdiendo. Pero bueno, ver a Obama bien vale una oración y, ya que estamos con religión, si Mahoma no va a la montaña... Pues, como dice Góngora (¿o Quevedo?): Con su pan se lo coma.
Al final ha prevalecido la cordura y en el examen no ha salido la interminable vida de Lope de Vega, un señor al parecer con tanta incontinencia genital como literaria. Respecto a la nota habrá que tener paciencia, así que ahora os dejo. Quería hablar de una película de Uma Thurman en la que escribe un blog parecido al mío (al menos con el mismo formato), sin embargo la víspera del examen me provoca insomnio y mejor será reposar un poco, dejando esa peli, muy poco probable que hayáis oído algo sobre ella, para mañana o pasado, a menos que me arrepienta. Salvo que se produzca un verdadero milagro, pero a la inversa, solo puedo decir: ya van tres.

martes, febrero 02, 2010

Malditos bastardos.

A ver, malditos bastardos televisivos, tanto los reincidentes de la Cuatro como los de la renovada y pagada de sí misma TVE1: las nominaciones de los Oscar no son solo comprobar que Penélope Cruz está en la terna (cosa obvia y previsible, como el hecho de que seguramente no gane) sino para tener un mínimo de respeto para con los amantes del cine. Caso más sangrante es el de la tele de todos, que en años pasados sí respetó la emisión y en este no porque no les ha salido de la punta del carajo (cosas de leer poesía erótica...) ¡Todavía habrá algún sabio que se pregunte por qué la gente va prefiriendo Internet antes que la tele!
El hecho de que hayan subido a diez las candidatas a mejor película ha hecho posible que, como en su día La bella y la bestia, Up esté nominada (aunque luego solo gane en el apartado de película de animación). También hay películas que no hubieran entrado de otra manera, como District 9 (para bien) o Un tipo serio (para mal, con un humor demasiado críptico que con su pan se lo coman los Coen)
Por suerte no está ese Sherlock Holmes de nuevo cuño que me tragué ayer pese a las advertencias en contra... Je, je.
Confiando en que los malditos bastardos aprendan, cosa que no harán, me voy a seguir con los comentarios de texto. Ah, y atención a la mejor película extranjera, que hay dos peliculones que he visto este fin de semana: El secreto de sus ojos y, la favorita, La cinta blanca. Trueba poco tenía que hacer contra eso...

domingo, enero 31, 2010

Vuelta a casa.

Ando entra trabajos, pero no quiero acabar el mes sin hacerme eco de un artículo muy interesante, en general y en particular para mí, aparecido en el Diario de León. Confiando en que al ser este blog muy humilde no tenga problemas de derechos de autor, y al identificarme con los personajes de los que habla, voy a reproducirlo porque comenta una situación que yo estoy viviendo pero al mismo tiempo estoy trabajando duro para salir de ella. Por ahora ya me he quitado dos de este curso, y la tercera va en camino.

VUELTA A CASA.

Luis del Val

Me encuentro al mediodía con una amiga , en un acto social. Su marido, catedrático, no está porque tiene clases a esa misma hora. Nos intercambiamos información sobre el estado de las respectivas familias y me dice que los dos hijos, que fueron buenos estudiantes, licenciados, y que se habían marchado del nido, han vuelto a casa. Lo han hecho obligados por las circunstancias: se han quedado sin trabajo. Es un caso cercano, que conozco, pero no es raro. Casi cuatro de cada diez muchachos de entre 21 y 32 años que se independizaron de sus padres están de regreso al hogar, no por nostalgia, sino porque no pueden pagar el alquiler compartido al carecer de recursos. Como siempre, la familia es el crisol de la solidaridad continuada, la resistente caldera que impide que esto acumule los gases de la frustración y se produzca un estallido. Esta vuelta a casa no es la de Ulises, que regresa después de quedar victorioso en la guerra de Troya, y luego de salir airoso de una docena de apasionantes aventuras, sino un paso atrás, la renuncia a la independencia, la derrota que supone admitir el fracaso en hombres y mujeres que han renunciado a muchas horas de asueto para tener un buen expediente académico, puede que para satisfacer una vocación que ven imposible de realizar y, lo que es peor, volver a la humillación de pedir dinero a los padres para ir a tomar una caña u olvidarse de su situación durante hora y media en un cine.
Les vendimos que el esfuerzo tenía recompensa y que la renuncia de hoy era el escalón para el premio de mañana. Y ha llegado el mañana y están recogiendo el equipo de música y los libros, desenchufando el ordenador y dando un abrazo al compañero o a la compañera de apartamento para llamar a un taxi de vuelta a casa. Una vuelta sin gloria que no se merecen.

PD- (Increíble artículo de mi tocayo y compañero escritor, que parece haber buceado en mis recuerdos. Puntualizo que para mí esto no es una humillación, antes bien un estado temporal del que espero salir reforzado en el futuro. Puede que entonces el esfuerzo y la renuncia sí tengan un premio)

miércoles, enero 27, 2010

¡No puedor!

Se creerá que el título de la entrada se debe a que hoy es víspera de examen, una vez más, pero lo cierto es que me viene a la mente ante la inserción de lo que para un redactor de informativos debe de ser un tipo de noticia cultural. Ya no hace falta ir al Diario de Patricia para comprobar lo penosa que es la sociedad (sean ciertas o no las historias que cuentan allí), basta con ver las noticias y no es por ensañarme con los de Cuatro pero, francamente, lo merecen.
Después del nuevo ordenador de Apple, otro invento revolucionario para la humanidad: un nuevo Trivial, no se si habrá pagado derechos a la marca, basado íntegramente en el pueblo de Barbate. ¡Una noticia chiquitistaní! Hay que resaltar la escena de unos tíos que apenas saben pronunciar el español (esto ya no es expresión analítica, más bien patética) realizando preguntas como si yo escribiera una tarjeta en la que se interrogara acerca del color de la gabardina del antiguo vagabundo Joaquín el Barbas. ¿No creéis que hay una cierta tendencia a la conversión de los informativos en magacines al estilo de España Directo y demás?
Y, como metieron una nota cultural, tenían que compensarla con algo más atractivo de cara al público general, y así insistieron en la manía de las encuestas diciendo que 7 de cada 10 mujeres, como si fuera un anuncio de detergente, estaban satisfechas con su vida sexual. ¿Por qué nunca preguntan por la satisfacción en la vida intelectual? Con su pan se lo coman, señoras. Yo ahora mismo afirmo que no estoy satisfecho, disto mucho de avergonzarme por ello y, de hecho, en días como el de hoy esa es una de mis preocupaciones más ínfimas. No se hace más que tender a confundir la mera sexualidad con el amor o el afecto, y la satisfacción que se pueda obtener de cada uno de esos conceptos por separado, o la mixtura de algunos de ellos, es algo que no se podría calibrar bien en una simple encuesta.
Yo para eso me hubiera quedado en Madrid; ahora mismo siempre estoy en el dilema de aflojar los estudios para encauzar más la vida privada o bien sumergir un tanto esta hasta que consiga mi objetivo actual. En el equilibrio, siempre acaba ganando la carrera. Y está bien que así sea, porque se puede vivir sin vida privada, pero no sin un medio para ganarse la vida en general. No obstante, voy abriendo vías para la conciliación entre ambos planos, y podré seguir trabajando en ellas mañana, cuando de la puntilla al escollo que me queda hoy. Entonces diré:¡Sí puedorrrr!

lunes, enero 25, 2010

Una menos.

Parece que los informativos de Cuatro, que sigo desde sus más tiernos días, están perdiendo el juicio. Ayer por la noche haciendo autopropaganda de su programación pornográfica, de pago, y poniendo como ejemplo un Gran Hermano porno, heterosexual aunque no sin un guiño lésbico en el lavabo; hoy comenzaron antes para dar tiempo a un culebrón con olor a naftalina, han elevado a Manu Carreño a la categoría de presentador serio y, para colmo, una de las noticias ilustraba sobre los nuevos métodos para copiar en los exámenes, puro James Bond con chuletas en paquetes de chicles. Menos mal que nos queda Cuarto Milenio, aunque sus historias sobre ánimas en pena me causaron cierto resquemor en una noche solitaria como la de ayer...
Quienes vamos a la universidad a aprender no necesitamos, por suerte, chuletas para aprobar, y yo he logrado quitarme la primera del curso con nota aceptable, mediante esfuerzo y pelín de suerte. Para el futuro se va a incentivar más a los buenos estudiantes, cosa que no me parece mal. Dicen que en el curso 2015/16, en el que yo no seguiré con esta carrera a menos que haya pasado un cataclismo, subirá la segunda matrícula de una asignatura al 50 por ciento, y la tercera al cien, con excepciones para quienes lo compatibilicen con el trabajo. También pretenden que los profesores se dediquen más a la investigación, algo que podría ser una hipotética ventaja para mí. Mientras tanto habrá que seguir currando día a día, y os dejo que el próximo es el jueves y ando algo pillado. ¡Bien está lo que bien empieza!

miércoles, enero 20, 2010

El príncipe Dorian.


Entre tanta devastación, ayer salió una buena y esperanzadora noticia en la tele, relacionada con mi carrera. Un escritor que dejó Filología Hispánica para ponerse a trabajar en una fábrica de cartonaje, en la que aún está, comenzó a escribir a los cuarenta años y, ocho después, ha conseguido que le publiquen una novela en Acantilado, editorial no muy conocida pero prestigiosa. Además ha escrito otras ocho o nueve, supongo que no se lleva el trabajo a casa como yo... La vida da tantas vueltas en esto que no hay motivo para el desánimo.
Yo por suerte sí estoy pudiendo terminarla, y hoy han acabado las clases del, hasta ahora, peor cuatrimestre que he tenido en cuanto a volumen de tareas. Hay motivos para la alegría por ello y porque los dos próximos exámenes ya están prácticamente aprobados. Cabe la clásica puntilla de que podría haber sido con mejores notas, pero no me voy a perder ni en arrepentimientos tardíos ni en competiciones absurdas. Aparte de con problemas inesperados, he tenido con luchar con la tentación encarnada en todas esas cosas que veis en este blog, por no hablar del blog mismo: libros, películas, cuadernos... Ya lo dijo Lord Henry Wotton, el mefistofélico y cínico mentor, en la película que vi ayer: La única manera de evitar la tentación es caer en ella.
Dicho filme es una adaptación de El retrato de Dorian Gray, no necesariamente fiel a mal que recuerde, estimable aunque un tanto exagerada, con detalles de terror. Dorian es encarnado aquí por Ben Barnes, el príncipe Caspian de la última y la siguiente entregas de Narnia. Como quiere ser más atrevido que anteriores versiones, aquí Dorian saca la patita del armario, y aparte de eso le da a todo: hombres, mujeres, opio, incesto, orgías, sado... Vamos, que CS Lewis debe de estar revolviéndose en su tumba (y Oscar Wilde riéndose en la suya) Todas las huellas de sus vicios no las borra un cirujano plástico, sino que quedan registradas en el cuadro que ha sido expurgado del título. Os recomiendo esta historia, con ecos a Fausto y hasta a Frankenstein, aunque aún no se ha estrenado en nuestro país.
No quiero irme a dar la última puntilla al examen sin antes deciros que se ha estrenado el capítulo catorce de Pigmalión. El fin está cerca y esto es un non-stop...

lunes, enero 18, 2010

Achapar.

Por aquello del desfase horario ando algo aturdido, así que haré un leve parón en el estudio para hablar de la resaca globular, si es que dicho término no suena muy raro.
Anoche estuve viendo La ley del deseo, un regalo de Claudia por Nochebuena, para ver si daba suerte a Almodóvar. No fue así, pero esa película era bastante mejor que la que estaba nominada. Ahí teníamos al director manchego antes de hacerse habitual de estos saraos, y también Antonio Banderas en un registro muy diferente del Zorro o, en su defecto, del Gato con Botas. Banderas fue audaz al aceptar el papel de un joven gay bastante posesivo, que besa de verdad y, en la ficción claro está, se deja penetrar, ya tendría tiempo de derrochar testosterona con los mariachis y similar. No en vano su salto a Hollywood fue con otro papel de homosexual en la más políticamente correcta Philadelphia.
De la gala de los Globos, la causante de mi soporcillo, puedo decir que fue glamourosa, solidaria y burlona a ratos. Ganó Avatar, y debo ser de los pocos que no la ha visto; aunque no me deje influir por los gustos de las mayorías, espero remediar mi falta pronto, quizá en Madrid. Parece que pasó como en El señor de los anillos, se premia al cine espectacular y a sus responsables, pero no al cuadro actoral. Como siempre que veo una entrega de premios, me entraron delirios de grandeza y ganas de ponerme a escribir (para cine o no), algo que supongo que podré lograr mejor cuando me libre de algunas asignaturas inhibidoras de la libido y de la inspiración. En fin, ahora a lo que aspiro es a tener una fuente de ingresos estable, que ya lo dijo Virginia Woolf, aunque refiriéndose a las escritoras: para escribir hay que tener dinero y un cuarto propio.
Yo cambiaré Avatar por Achapar, un modelo de avatar que estudie por mí mientras mi verdadero yo permanezca criogenizado hasta el fin de los exámenes. Espero que no haya salido defectuoso de fábrica, de momento hasta el viernes tiene tiempo para ponerse las pilas. Hasta los Oscar, pues, ya cerca de la florida primavera.

domingo, enero 17, 2010

Un globo de oxígeno.

No debiera estar muy preocupado por los dos próximos exámenes. Aunque seamos de letras, deduzco por pura matemática que pudiera aprobarlos sacando, según el caso, un uno o un dos, a lo sumo un tres (meno no, que diría Tiqui); pero, antes que pasar yo por la carrera, prefiero que la carrera pase por mí. Estoy teniendo ahora un bad romance con los celtas y todos sus puñeteros nombres de árboles, ciudades, animalejos y demás. Me pregunto si cosas como estas podrán valerme para mi futuro profesional, pero si me hubiera salido una púa cada vez que me hubiera hecho esa pregunta desde el colegio, ahora sería un puercoespín. Lo importante es que dicho futuro profesional exista, porque antes que volver a Corte, Rodilla, Telepi o similar me meto a un monasterio.
Antes solo los Oscar eran sagrados, ahora me está dando también por los Globos de Oro, su antesala de ambiente más canallesco en la que, eso sí, también hay galardones televisivos en los que mi mente, fatigada ya a esas horas, desconecta. Quizá esos lapsus me sirvan para repasar, ya que este año los Globos se presentan igualados e interesantes, procuraré aguantar hasta el final, total pa tres días de cuatrimestre que quedan... No he visto la mayoría de las películas, ni siquiera ese Avatar que ha llenado los hogares de curiosas gafitas. Quizá pueda ir a la repesca en Madrid, durante la tradicional visita post-exámenes. ¿Veremos a Almodóvar o a Penélope? Quién sabe. El primero no es muy profeta en su tierra, desde luego. Con gusto os transmitiría la crónica en directo si no tuviera clase mañana, ni examen el viernes. Probaremos en los Oscar, si es que este año coincide que esté aquí. Y debiera coincidir, ya que es en marzo y sin fiestas a la vista. Serán un pequeño globo de oxígeno entre tanto dato, servible o no.

viernes, enero 15, 2010

Land al cuadrado.


Por esas casualidades que tiene el mundo del cine, en los últimos meses se han estrenado un par de películas que tienen el término land en su título, están desarrolladas total o parcialmente en un parque de atracciones y cuentan con el mismo protagonista, hasta ahora desconocido: Jeese Eisenberg, un chico guapo, al menos para mí, pero cuyo físico poco usual, al menos para sagas del tipo Crepúsculo, parece haberle encasillado en papeles de tipo raro pero que al final se lleva a la chica; casualmente también, una de ellas es Kristen Stewart, actriz que se labrará un buen futuro si logra asumir el éxito de esos pestiños vampíricos. También se parecen en el género, comedia, pero con un estilo bastante diferente.

Es mucho mejor Adventureland, del director de Supersalidos pero con bastante más calidad que esta. No es una película estúpida de adolescentes, se nota que intenta elevar el tono metiendo detalles dramáticos, pero al final acaba pagando el peaje con un final feliz bastante forzado, a mi juicio. Al prota le gusta la literatura comparada, como a mí, y se ve obligado a trabajar no en el Corte Inglés pero sí en un lugar con bastantes humanos y humanoides, un cutrísimo parque de atracciones. Los personajes tienen cierta entidad, entre ellos un chaval que gusta de fumar en pipa y los escritores rusos, y hay un ambiente de nostalgia de los 80 bastante encantador. Esta no os defraudará, y creo que no peca de pedantería al estilo de Juno o esos 500 días juntos que han tenido más suerte en los Globos de Oro. Al menos una nominación a mejor guión se pudiera haber llevado...

Bienvenidos a Zombieland (ni que decir tiene que en inglés se llama Zombieland) es mucho más de usar y tirar. Es una comedia amable en la que los zombis son solo el telón de fondo, y no hay que temer por el futuro de los cuatro simpáticos protagonistas, que pronto nos calcarán la secuela al canto. Aquí el chaval no tiene más aspiraciones literarias que las del World of Warcraft, es un friki de la vieja escuela y los momentos de humor a lo largo de la película, desiguales, se eclipsan con la aparición de un grande de la comedia, Bill Murray. Entre todas esas reglas para sobrevivir a los zombis, al menos se puede extraer una para la vida cotidiana: disfrutar de las pequeñas cosas, aunque estas sean el destrozar una tienda de souvenirs...

Por lo que a mí respecta, estoy inmerso en Filólogoland, y apenas podré hacerme algunas concesiones salvo ver los citados Globos y pasarme por aquí siempre que pueda. Intentaré que no haya un apocalipsis.

domingo, enero 10, 2010

Fiebre del sábado noche.

No me refiero a la fiebre en sí, de esa me he librado durante estas fiestas a diferencia de lo que venía siendo tradición desde que empecé la carrera. ¡Algo positivo, sin duda, y eso que he aguantado diluvios universales y todo tipo de posibles contagios de la A a la Z! Tampoco fue una fiebre discotequera la que me embargó anoche... Pensé que tendría que quedarme ligeramente desvelado, en una madrugada febril, para apurar todo lo que no había hecho, no solo por mera pereza, durante las vacaciones. Pero no fue así. Error de cálculo o exceso de optimismo, anoche, tras terminar al fin el trabajo y contemplar desde la atalaya el panorama, opté por ver una peli que tal vez comente más adelante, y luego a descansar las neuronas que hoy me espera una sobredosis de antipáticos germanismos.
Puedo observar, por un lado, lo torpemente diseñado que está el calendario de este curso, aunque eso no es una sorpresa, ya me había dado cuenta antes de empezar; por el otro, que algunos profesores tienden al ombliguismo. Se creen que su asignatura debe de ser la única de la que nos matriculamos, y por ello todos nuestros ratos de estudio los dedicamos a la misma, con un inquebrantable espíritu de trabajo. Pues no... Yo ahora tengo cinco, y por suerte no en todas debo hacer trabajos cuya laboriosidad está en clara desproporción con su repercusión dentro de la nota. Si alguna vez llego a ser profesor, dudo que actúe así. Si alguien quiere la excelencia, que lo demuestre y trabaje de forma adicional; si alguien no quiere (o no puede por las circunstancias) llegar tan alto, para la mediocridad siempre basta con poco esfuerzo. Y, como nos demostraron en una charla en Primero, de la mediocridad se puede obtener un empleo, así que bienvenida sea en el peor de los casos.
Bueno, me voy a tratar de satisfacer a nuestra asignatura más insaciable... Mañana no se si nevará, en todo caso los ánimos puede que estén caldeados.

jueves, enero 07, 2010

Son magos pero no tanto.


Uso las palabras de Nacho para explicar por qué los Reyes no me han traído el más preciado regalo de Oriente: un trabajo hispanorumano sobre arabismos que supere al que, posiblemente, entregaremos este lunes. ¡Y suerte si lo entregamos! Ahora mismo estoy (o estaba) en ello, tratando de no sucumbir a cantos de sirena como rebajas o los últimos coletazos de las fiestas. Ya advertí que este blog presumiblemente no podría seguir su ritmo anterior durante este año, y en meses como este esa advertencia se llena de valor. Así pues dejemos que las fotos hablen por sí solas y me despido con una que resume unos Reyes económicos, solidarios, recicladores, literarios y que han mantenido muy alto el espíritu pese a todo. Me puedo sentir satisfecho tanto de ellos como de las fiestas en su conjunto, con todas sus circunstancias anómalas. Para el año que viene deseo una vuelta a ediciones anteriores, y menos tareas (cosa difícil, ya que tendré un cuatrimestre con más asignaturas) Que tengáis una moderada cuesta de enero.

lunes, enero 04, 2010

Privacidad/Reyes.


Después de pasar unos días en el hospital, como visitante, llegué a la conclusión de que en el recinto faltaba privacidad y sobraba pudor judeocristiano. La suerte es que teníamos unos buenos compañeros de habitación. Si nos llegan a tocar algunas alimañas como las que había por allí, solo hubieran valido dos opciones: o el alta voluntaria o buscar unos potentes sedantes con los que acabar con semejante plaga. Pero yo llegué a estar un poco hasta las narices en momentos en los que tenía que estar saliendo y entrando continuamente del cuarto. Quizá esas entrañables enfermeras, con sus ínfulas de autoridad, se creen que yo tengo mucho interés en ver cómo desvisten a la señora mayor de la otra cama. Hay gente pa tó... Además, ¿de qué sirve la cortina de separación si no la usan? En momentos como esos uno vuelve el pensamiento hacia la sanidad privada.

Pudorosos del mundo, iros preparando al menos si queréis viajar en avión. Merced a la paranoia y al fanatismo enfrentados entre sí, quieren poner unos escáneres cachondos como los que anuncian en ciertas páginas de Internet, de esos que desnudan a la gente. Lo cierto es que las fotos que han salido por la tele no parece que vayan a acabar en Playboy... ¿Pondrán también detectores de erecciones entre el personal de vigilancia? A mí no me importa, pero, a este paso, me pregunto si inventarán los aviones nudistas, todos en pelotas y así no hay riesgo aparente. En ese caso, con un poco de mala suerte, quizá me tocase al lado de una señorita con muchas arrobas de más, como en uno de mis últimos vuelos. O con una gorda retrasada sueca, como la del último, prima hermana de las tres gordas retrasadas cántabras del hospital, merecedoras de matarratas en su bebida (quizá me pase de negativo, es lo que tiene empezar la última semana de vacaciones con muchas, muchas tareas también retrasadas)

¡Se acabó la fiesta! El sábado pasado fue la última. A eso de las seis de la mañana nos cayó una especie de diluvio universal, como si el agua fuera un castigo divino por nuestros pecados o, tal vez, un modo de lavarlos. Se me ocurrió una última perla, no sin cierta lógica: ¿por qué Dios no arruina nunca el Día del Orgullo LGTB con alguna tormenta imprevista o similar, algún tipo de escarmiento? Bueno, los movimientos conservadores se quejan de los tipos que se desnudan allí pero, aparte de por exhibicionismo y ganas de llamar la atención, la razón es que casi siempre hace un calor de la muerte. Claro, es a principios del verano, y ni Dios puede cambiar eso. Los cristianos, en cambio, celebran sus fiestas en invierno. Primero su versión Monopoly de la fiesta de la familia y ahora en Madrid, en la cabalgata de Reyes, quieren colar publicidad encubierta (aunque no explícita) ¿No se quejaban de las carrozas? Pues, hala, ya tienen su carroza. Los del colectivo Hazte Oír, que van a salir de cabalgata, igual en vez de caramelos lanzan muñequitos de fetos al público. ¡Quién sabe! Lo cierto es que los Reyes, como las Navidades, es una fiesta cada vez más secularizada. Yo mismo es posible que mañana por la noche esté solo en casa, pero no por ello dejaré de hacer de rey mago con ilusión infantil. Aunque los Reyes es un fiesta básicamente relacionada con los niños, no se por qué tienen que escoger dicho día para sus proclamas anti aborto. A mí tampoco me gusta el aborto (es una palabra intrínsecamente fea) y para ello no necesito ni ser cristiano ni montarme en una carroza. Bueno, al menos no tendrán que desnudarse, antes bien ir tapaditos...

Como me regalo yo a mí mismo, he escogido seguir la saga de Proust, en otra editorial, y también escogeré otros volúmenes de mi biblioteca para obsequiar a mis seres queridos. De forma platónica pediré a los Reyes, ya que son de esa zona, que a mi compañera (de clase) y a mí nos traigan un retoño en forma de trabajo de arabismos. Me conformo con que me lo traigan en un envoltorio de mediocridad, antes que de fracaso.