viernes, abril 30, 2010

RUMIMRÓM, O DE LA HIPOCRESÍA OSCULAR DE ESTA SOCIEDAD. ( y II)

Curiosamente el mismo día en el que compré la Fotogramas pude leer antes una noticia que denunciaba la homofobia en una caseta de la Feria de Abril, de la que echaron a una pareja gay por besarse. Por supuesto que el propietario no hablaba de homofobia, sino en plan: es mi caseta, son mis reglas. Vinieron luego las matizaciones, siempre tan queridas en estos casos: que si él dice un morreo y los otros dijeron un pico, que si lo de los besos ahí estaba mal visto, también para heteros… Debo de tener una visión estereotipada y rancia sobre esa celebración, yo creía que era todo alegría y alegría, poco me imaginaba que alguna caseta pudiera tener reglas iraníes en ese sentido. No es el primer incidente así, ni será el último, excepto en aquellos sitios en los que la tolerancia se da por supuesta. Aún recuerdo la agradable, que no morbosa, sensación que noté a finales del verano pasado, viendo a dos mujeres besándose en la terraza del Europa, frente a la Pulchra Leonina y a unos pasos del obispado. León se mueve, sin duda, también vi a una pareja de osos paseando de la mano por Santo Domingo…

Volviendo a los bares, para evitar confusiones y, siguiendo la estela de las leyes sobre el tabaco, quizá habría que establecer carteles del tipo En esta zona te puedes besar, junto a una bandera del arco iris, o Zona de morreos heteros (por no utilizar letreros más ofensivos). La diferencia es que tragando el humo del tabaco te puede dar un infarto; eso no tiene por qué sucederte si ves a dos hombres o dos mujeres besándose. Si te sucede, da el infarto por bien empleado a modo de aviso para que cambies el chip… Lo positivo, en todo caso, de incidentes de esta clase es que quita la razón a aquellos que aseguran que los homosexuales ya tienen todos sus derechos, englobando dentro de ese término a todo el colectivo LGTB, desde luego. Tener derechos es que, al igual que mi compañera se da un morreo con un maromo, pudiera yo llegado el caso darme un morreo con mi compañero sin que mirasen mal (bueno, en Filosofía y Letras tan mal no mirarían…). Eso se cura sobre todo siguiendo una premisa tan importante que es para ponerla en mayúsculas: Educación.

Porque, más allá del filtro de los prejuicios, ¿a quién le puede molestar un beso? Incluso cuando quienes se ven envueltos dentro de él no sean especialmente hermosos, a diferencia de la película, es un acto bello en sí, de variada connotación según qué clase de beso sea. No es algo de lo que avergonzarse, sino que puede constituir una tabla de salvación, un recuerdo que nos ilumina con el hálito de la esperanza en aquellos momentos en los que nos falta calidez. Es un signo de vida, quien lo niegue está negando la realidad.

No tengo más que decir por ahora. A lo largo de mes y medio voy a toparme con siete trabajos y cuatro exámenes, si bien no todos del mismo esfuerzo. Confío en que este blog no se vea perjudicado por ello; yo voy a seguir, aunque sea a cuentagotas, con la novela Los cerdos y a ser posible con la poesía, es algo que necesito y veo positivo mantener, si bien en perfil bajo, hasta el verano.

Continuando con el tema que he tratado en estas líneas, esta noche me dispongo a ver una película en la que tengo puestas muchas expectativas, Un hombre soltero, de Tom Ford, con Colin Firth y la magnífica (e incomprensiblemente no oscarizada) Julianne Moore. Si merece la pena espero poder hacer alguna reflexión en unos días sobre la misma.

miércoles, abril 28, 2010

RUMIMRÓM, O DE LA HIPOCRESÍA OSCULAR DE ESTA SOCIEDAD. (I)


El título puede parecer pedante, supongo que será el influjo de estudiar tanta literatura. El caso es que, ahora que vivimos un no deseado, al menos por mí, verano anticipado, es tiempo de soltarse la ropa y por ello voy a hablar, entre otros asuntos, de Una habitación en Roma, la última película de Julio Medem. No se ha estrenado, y no tengo interés en verla, pero me gusta más su título en inglés: Room in Rome, en su aliteración resulta más eufónico, algo así como Rumimróm. Al margen del título, en su cartel ni sale una habitación, ni sale Roma. Antes bien sugiere un paisaje idílico en el que dos náyades (la mitología como justificación del desnudo) se entrelazan sin sugerir relación erótica alguna más allá del sobresaliente, en ambos sentidos, culito de una y la mirada cómplice de ambas hacia el espectador-voyeur.

Dice Medem que no quería despertar el típico morbo del espectador masculino viendo a dos chicas guapas besándose. Loable intención aunque, ya solo de ver las imágenes que vienen en la Fotogramas, creo que lo de los besos es lo de menos… Es de suponer que al rodar Lucía y el sexo tampoco pretendería que la gente, no me refiero ya a género alguno, se quedase con el cuerpo de Paz Vega, aunque se paseara en pelotas sin venir a cuento dentro de un guión que yo no llegué a comprender en lo que vi de película, que no la vi entera (de él solo he visto completa La pelota vasca, que no incluía ningún desnudo de Otegui o Arzallus. ¡Gracias!). Francamente, yo no comprendería que alguien fuera al cine solo para excitarse. Para eso ya hay miles de vídeos dentro de la red, con chicas tan guapas como Anaya y Yarovenko, aunque supongo que peores actrices, besándose y haciendo todo lo que la película no mostrará o solo sugerirá. Quien quiera satisfacer ese morbo bien lo podrá hacer desde su casa, sin más espectadores; otro gallo cantaría si, como propone jocosamente la revista, el filme se hubiera rodado en tres dimensiones…

En el póster no salen las ninfas besándose, aunque al principio yo pensaba que así sería. Un cartel de este modo, si los ayatolás del Metro o de otros medios de transporte permitieran colgarlo, correría el posible riesgo de ser robado. En caso de que los protagonistas fueran masculinos, antes bien el riesgo sería de ser quemado. No voy a decir nada que no sea conocido, pero bueno es que establezcamos comparaciones. Hablemos de la película I love you Philip Morris, con otra pareja, Jim Carrey y Ewan Mc Gregor, haciendo de pareja. Pese a estar protagonizada por actores de valía, con cambio de registro en el caso del primero, la productora se está planteando no estrenarla en las pantallas, quizá ni siquiera la saque en DVD, y en la más tolerante Europa habrá que ver si llega.

¿Es posible esto, el que acabe en un negocio ruinoso? Pudiera ser, pero de todos modos me extraña. Sean Penn, que no acostumbraba a hacer de gay, ganó el Oscar con su Harvey Milk, película no muy sexual pero con besos incluidos también. ¿No sirvió para nada el éxito de Brokeback Mountain (hurto de Oscar, no me cansaré de decirlo, incluido)? Quizá no, quizá fue una benigna excepción. Quizá impere la hipocresía oscular de quienes están a favor de que dos hombres se besen pero no quieren verlo. Por cierto, no busquéis en el diccionario el adjetivo que acabo de utilizar. En la tarea de un escritor cabe innovar la lengua también… Una habitación en Roma se basa en una película chilena con pareja heterosexual. Rizando el rizo, a ver quién se atreve con una tercera versión con dos hombres o, mejor aún, una bisexual con dos hombres y una mujer (un hombre y dos mujeres seguiría sonando a porno barato). Eso sería, como el nuevo Bifrutas de Pascual, binatural y birefrescante, o como leches se anuncie en su publicidad.

domingo, abril 25, 2010

LOS CERDOS. Entrega 4.

Poco avanzado el inicio de dicha jornada, Jonás Virgil se encontraba dentro de una cita que ni tenía prisa en concertar ni tenía la menor intención de retrasar un día más: una entrevista en la oficina de empleo. Mientras desayunaba, una bolsita de té negro y una magdalena que le ofrecieron en el autobús, y luego al ducharse, para poner a raya el sudor y el sopor de una noche desvelada, Jonás había ido trazando un guión mental sobre cómo podría desarrollarse esa entrevista. Luego, cuando estuvo frente a la joven que tenía que encargarse de ella, de su edad o quizá un poco mayor, su intuición comenzó a captar gestos delatores de que iba a seguir, en gran medida, ese guión.

Jonás jugaba al despiste, iba bien vestido, con una camisa fresca que no le adhería el calor, daba la impresión de que, en vez de a la oficina de empleo, iba al empleo mismo, a intentar engatusarlo para conseguirlo. Había algo en su figura discordante de la tónica general en la rutina de esa joven entrevistadora, algo que se puso en mayor evidencia cuando ella comenzó a repasar su currículo. Jonás, observando en su rostro una expresión de no dar crédito, esbozó una sonrisilla vanidosa; por disimularla, comenzó a coger folletos acerca de cursos para desempleados en los que fingía poner mayor o menor interés.

La entrevistadora, como si tuviera que hacer un comentario de su currículo línea a línea, iba desgajando datos que Jonás confirmaba con un leve asentimiento, ocultando su propia opinión bajo una máscara impasible.

- Tienes treinta y tres años. Cierto, pero aparento menos, como suele pensar la gente y pensarás tú misma a juzgar por tu actitud. ¡Gracias por el cumplido! Recientemente has obtenido el doctorado en Química; cuentas además con numerosos seminarios y, en la actualidad, disfrutas de una beca por parte de unos prestigiosos laboratorios para realizar un proyecto de investigación. ¿Y ahora qué? Cómo me gustaría que tus labios pronunciaran lo que tu rostro está expresando con diáfana claridad.

Pero esas tres palabras no salieron de boca de la entrevistadora. Jonás se había distraído más de la cuenta contemplando uno de los folletos cuando se vio obligado a recoger el guante que en cierto modo ella le arrojaba.

- Es cierto- comentó- Tengo esa beca. Bien, digamos que… El prestigio de esos laboratorios no se ha traducido en la cuantía de la beca. En una palabra… En mi ciudad natal me encontraba viviendo con mis padres y con esa subvención apenas me daba para independizarme. Tenemos un negocio familiar, un mesón para que el yo he sido siempre un inepto redomado y, bueno, con eso hemos ido tirando hasta que me vi en la necesidad de trasladarme aquí, por motivos personales…

Jonás se sentía embarazado y algo bobo, circunstancias también previstas en su guión. Creyó mezclar varias ideas, algunas inconexas, justificando su vida mucho más allá del folio del currículo, hasta llegar a la llave mágica, al motivo de los motivos personales, expresión ante la que supuso que su interlocutora se quedaría estática, con cara de interrogante frente a la que él no soltaría la menor prenda. No fue así.

- ¿Y vas a seguir con tu investigación, entonces?

- ¡Desde luego!- afirmó Jonás, como si sostener lo contrario hubiera sido ya propio de un demente- Seguiré en cuanto me manden mis materiales, pero hasta entonces necesito algún ingreso. No es que haya pasado mucho tiempo en esta ciudad, pero… Tengo la impresión de que te cobran casi por salir a la calle.

Y casi por respirar, sobre todo durante esta estación.

La joven sonrió, corroborando su opinión.

- Es posible que puedas encontrar algo a tiempo parcial, ya sabes, para sufragar gastos y poder seguir al mismo tiempo con tu estudio. En verano hay más oferta en ese sentido, quizá no tanta como antes pero, eso sí, dudo que vaya a poder encontrarte algo… Adecuado a tu nivel, vamos.

- ¿Mi nivel?- repitió Jonás sonriendo, el ego satisfecho pero destilando cierta sorna- Bueno, no tengo ningún problema con eso. Voy a seguir con lo mío, lo demás poco me importa. Si he llegado a conocer a médicos que trabajaban en un videoclub, y eso cuando los videoclubs todavía eran un negocio a tener en cuenta…

- Pero, ¿vienes con alguna idea sobre lo que te gustaría, al menos?

La entrevistadora no había pasado por alto que, dentro de su jugueteo con los papeles, Jonás se había guardado un folleto debajo de su carpeta. Era el único en el que se había detenido un poco más allá de la mera sensación de distraerse. Lo sacó de allí, alargándoselo.

- Bueno, no tenía nada pensado. Pero creo que esto me gustaría.

Jonás no mentía. Nada tenía pensado, solo dejarse llevar y fiarse de su intuición y el azar, que le había deslizado aquel papel entre los dedos. La joven le observó con sorpresa, quizá pensara que se estaba quedando con ella, que todo formaba parte de una gigantesca broma destinada a cubrir un poco el vacío del verano.

- ¿Estás seguro, Jonás?- dijo ella, y le mostraba el panfleto cual si por ser científico no supiera leer- Esto es un curso para formar auxiliares de carnicero, un programa desarrollado entre la comunidad y la cadena de supermercados Apolo. Durante ocho semanas te forman y luego te dan un diploma, no se te asegura el entrar a trabajar en la compañía aunque eso depende del rendimiento que tengas en el curso. Y tú crees que yo voy a tenerlo bajo, muy bajo. Por lo que me has comentado antes… Parece que no te gusta mucho la hostelería, ¿verdad?

Jonás descubrió lo que ella había entendido como contradicción en su discurso, se apresuró a matizar.

- Bueno, no se si la carnicería se puede equiparar a la hostelería, aunque obviamente tengan que ver… En el mesón tenemos buenas carnes, no es que quiera presumir de ello pero es cierto, lo que pasa es que es mi padre quien se ocupa sobre todo de esas cosas. Yo, en fin, no quiero parecer un científico pirado, pero no se me da bien atender las mesas, los clientes… Esos palurdos que engullen como puercos. Muchas veces he ayudado a mis padres a la hora del cierre, recogiendo y limpiando… Limpiar me relaja, es cierto, creo que me va a venir bien viendo cómo está el piso de mis abuelos. Pero bueno, de mirar también se aprende, creo yo, y he visto cortar muchos filetes. Aunque nuestra especialidad es el cochinillo, el cochinillo asado.

Jonás cortó su alocución, le parecía absurdo tener que justificarse por aspirar a un curso en el que seguramente entraría cualquier hijo de vecino, sin empleo y con poca o ninguna cualificación. ¿Acaso iba ella a hundir su boquita en el tierno lomo de la delicatessen de su mesón? No lo veía. Aunque, por otro lado, le hubiera encantado verlo.

- No dudaba de tu capacidad. Pero debes tener en cuenta que esto es un curso, no un trabajo en sí. Te van a formar, eso no te da acceso directo al mundo laboral pero sí puede abrirte puertas, en esa misma empresa o al menos en otra de cara al curriculum, claro que… ¿Se puede mejorar tu curriculum con esto?

- Al menos no será una mancha- apostilló Jonás.

- Si acaso puedo decirte que el género que cortáis durante las clases, es decir, la carne, no se pone a la venta evidentemente pero tampoco se tira. Al final de la jornada se divide según el peso entre los alumnos.

La joven se quedó callada de repente. Jonás pensó que quizá no quisiera utilizar la expresión de que, en cierto modo, les iban a pagar en carne. ¡Nada menos! Con el insistente fantasma de Alonso Polión sobrevolando de nuevo en su presente, Jonás pensó que, fuera como fuese, esa actividad iba a resultar un curioso distraimiento, justo lo que necesitaba entonces.

viernes, abril 23, 2010

¿Volveré a Torrellas?


Todavía estoy esperando una asignatura que ponga en su programa cuántos trabajos, en verdad, va a requerir, pero esperaré sentado porque, con excepciones, ninguna es por completo sincera en ese sentido. Por ello tengo que enlazar un trabajo con otro y por ello no estoy pudiendo cumplir algunos de mis objetivos, como seguir con esa novela que empecé a colgar por aquí, si en este puente pudiera parir un par de páginas estaría genial, pero no puedo comprometerme a ello. Hablando de parir, a lo único a lo que hay que dar un último empujoncito, a semejanza de la parturienta, es al curso.
Dos semanas después, tampoco he hablado sobre el viaje a Zaragoza. El mes empezó muy fuerte, con la Semana Santa, Torrellas y espicha, para acabar de un modo relativamente calmado. Lo cierto es que hay tanto donde escoger que no se qué decir. Puede que hayan sido mis últimas jornadas allí. Los cambios en el colectivo que las organiza pueden determinar eso. Sea como fuere, lo pasé genial y se me hicieron muy cortas, arriba os dejo una foto en la que se percibe el buen ambiente que, por lo general, domina el encuentro (conste que no solo es un espacio de fiesta, también de formación). La semana pasada tuve una cierta resaca, nada que ver con la alcohólica, de Torrellas, motivada más bien por una mezcla de fatiga y añoranza. Por suerte pude recuperarme para la espicha, a priori parece que no va a repetirse mi episodio febril del comienzo de mayo pasado. En fin. Mucho habría que decir, y mucho censurable, pero voy a dedicarme a esas asignaturas tocahuevos, si tengo tiempo seguiré con la novela aunque lo más lógico será que el grueso se desarrolle en verano.

miércoles, abril 21, 2010

¡Polloooooooooooooooo!

Hay ciertas declaraciones de las que es muy difícil burlarse, porque son una burla en sí mismas. Hay cosas que me es difícil pasar por alto, pese a tener que acabar un trabajo, así que hablaré de Evo Morales, a quien se le podría aplicar la consigna borbónica: ¿Por qué no te callas? Nos caigan mejor o peor estos líderes bolivarianos, hay que reconocer que casi todos tienen la boca como un buzón de correos. Desde Fidel y su famoso mariconsón, pasando por Chávez y su disparatada conexión con el presidente de Irán, solo comprensible para hacer presión a Estados Unidos... Si esto es lo que entienden por izquierda este grupo de machitos, vamos aviados.
Nos lo dijo nuestro profe de Literatura Hispanoamericana y lo he visto en las noticias, sin dar crédito a mis oídos. Evo dice que, por las hormonas que inyectan a los pollos, en Europa tenemos desviaciones sexuales. ¡Ohú! También habló de la calvicie pero, amigo Evo, lo que importa no es tanto el pelo como lo que hay debajo de él, sandeces en tu caso. Al escuchar eso, me vino a la mente un libro de leyendas urbanas que estoy leyendo, hay una que dice también que a uno le crecieron tetas por los esteroides del pollo... Yo tengo tetas, aunque más reducidas desde que he adelgazado. No se por qué será, pero el lunes comí pollo y ayer pavo, ja, ja, solo me faltó hoy conejo. A mí no me importa tener tetas, diría que hasta me gustan y todo. También dice Evo que la coca cola vale para desatascar desagües. Bueno, me siento ahora como un desagüe con tetas. Me perdonará el presidente, pero yo voy a seguir comiendo pollo y bebiendo alguna lata de coca cuando quiera espabilar. Respecto a la coca, no descarto que él mismo se cayera en una marmita repleta cuando era pequeño, de algún lugar tendrán que venir esas pintorescas ideas...
Conclusión: que no se preocupen los de Kentucky Fried Chicken, con tanto pollo nunca les faltará aceite para freírlo. No puedo burlarme más, aunque quisiera, obligado a menesteres más serios. Acabaré con una alusión a un famoso sketch de Vagos y Maleantes que, sin embargo, nunca fue rodado, sobre todo porque solo lo hubiéramos entendido unos pocos: ¡Pollooooooooooooooooooooooooo!!!!!!!!!

domingo, abril 18, 2010

Semidioses con iPod.


Mientras corro a coger el tren del curso, aún tengo tiempo para relajarme y por ello ayer visioné la última película de Chris Columbus, Cris Colón para entendernos, muy en la línea de sus exitosos Harry Potter iniciales. Se llama Percy Jackson y el ladrón del rayo, y está basada en una novela escrita por no se quién, supongo que por un catedrático de Filología Griega en sus ratos muertos. Ya solo por tratar el tema de la mitología griega, antes que latina, el cual está contenido en diferente grado en la mayoría de mis asignaturas, pensé que merecía la pena verla. Se nota buena documentación en ese sentido, aun con las censuras propias de una película basada en literatura infantil-juvenil.
La trama es bastante simple. En la película, los dioses griegos existen en la actualidad (como en el corto LAC) y alguien ha robado el rayo nada menos que a Zeus. Me parece algo inconcebible. ¿Estaría copulando bajo alguna animalesca forma? Las sospechas recaen en Percy Jackson, un semidiós que no sabe que lo es, hijo de Poseidón. Para proteger al joven, le llevan a una academia para semidioses (he aquí la conexión Harry Potter). Es conocida la lujuria sin fin de estos dioses, pero me resultó llamativo que hubieran tenido tanto contacto con los humanos como para crear todo un batallón de chavales semidioses. Allí Percy inicia un viaje para rescatar a su madre del Hades, y se acompaña de un sátiro negro, más graciosillo que satírico, y de una joven guerrera muy aguerrida, hija de Atenea pero lo podría ser de Afrodita también; supongo que esta cumple la función de adaptar la sexualidad a los gustos modernos.
Descubrir al hurtador no es muy difícil, se hace por eliminación. Eso es previsible, pero la película no está exenta de momentos de interés: ver la cabeza de Uma Thurman rodando de aquí para allá (conexión Furia de titanes, también de reciente estreno); ver a Percy trepando por la estatua de Atenea de Fidias en la reproducción del Partenón de Nashville, gracias a unas zapatillas Converse con las alas de Hermes; un casino de Las Vegas convertido en el país de los lotófagos, con los jóvenes colocados al ritmo del Poker Face de Lady Gaga; Hades vestido de rockero satánico (siguiendo la confusión entre el Hades y el Infierno)...
Desde luego que es entretenida, y tiene bastante más acción que la última HP. Por lo visto en el libro los protagonistas eran más jóvenes, pero se cambió porque así lucen mejor con la armadura y porque, creo yo, Logan Lerman es un buen reclamo para jovencitas/os, con él comparto las iniciales pero no los rasgos efébicos dignos de ser esculpidos en un desnudo por Praxíteles. Desconozco si esta saga tendrá continuación o no, dependerá del éxito obtenido. Eso sí, creo que tendría lógica que, de vuelta a los orígenes, viajaran a Grecia. Supongo que los griegos estarán cabreados por el narcisismo de haber puesto la entrada al Olimpo no en el monte Olimpo sino... ¡en el Empire State Building!

viernes, abril 16, 2010

Rambitos en el Bierzo.


Pensé que nada podría sacarme de mi aturdimiento post-espicha, pero me he equivocado. Estupefacto me quedé al ver los vídeos de unos, en apariencia, homo sapiens desplegando un arsenal digno del mismísimo Jhon Rambo y haciendo apología del nazismo en algún paraje natural de la comarca berciana. Aparecían disparando al suelo y contra unos pobres árboles que no tenían la culpa de nada. Ya se podrían haber disparado a la cabeza, la tendrán tan hueca que seguramente la bala entraría por un agujero y saldría por el otro sin obstáculos. Me produce pánico pensar que existen tipos así en esta provincia. Luego decimos de los americanos, pero aquí personajes de ese calado por lo visto también pueden conseguir un arsenal... Si el asunto no fuera serio, la grabación me recordaría a algún corto burlesco de la escuela de cine de Ponferrada. Seguramente la directora de El triunfo de la voluntad, de apellido tan impronunciable que no lo escribo, se estará riendo en su tumba ante semejante reportaje de los aspirantes a miembros de la raza aria.
Otros ultras menos peligrosos, en apariencia al menos, se contramanifestaron ayer frente a la protesta contra el grupo Intereconomía de la que os hablé. No creo que eso sea correcto. Que yo sepa, las contramanifestaciones están prohibidas. Que yo sepa, nadie fue hacer eso a la famosa, tristemente según mi juicio, manifestación del 18J del 2005. Esta marcha puede parecer ofensiva, cutre, incluso idiota, pero yo respeto el derecho que tenían a hacerla, sin que nadie fuera a hacer contramanifestación alguna. En fin, vamos a ir a cosas más agradables y me despido, ya que la cabeza no da para más, con una foto de tres compañeras de la comisión de fiestas, con una camiseta que no compré porque preferí gastarme el dinero directamente en bebida. Si el cutre seré yo...

miércoles, abril 14, 2010

Post-Semana Santa.

En el albergue de Torrellas, aislado del mundanal ruido como quien dice, no estuve al tanto de la actualidad. No me enteré del accidente que costó la vida al presidente de Polonia junto con su esposa y otras autoridades del país. Desde luego que no seré yo quien me alegre de semejante tragedia, en la que no solo falleció el mandatario, pero sería bueno recordar su ideología profundamente conservadora y su reconocida homofobia. Entre su hermano gemelo y él se diría que pretendieron llevar a su país a convertirse en una especie de estado teocrático. Así que lamento su desgracia, pero sigo sin compartir su ideario.
Ha pasado ya la Semana Santa, también la de Pascua, pero la religión cristiana sigue ocupando titulares. En la línea del malogrado presidente polaco, la cúpula del Vaticano no se caracteriza por la fineza de sus comentarios; su locuacidad está creando un enredo de declaraciones y desmentidos, bueno sería que lograran coordinarse. Eso de vincular la pedofilia con la homosexualidad suena a gratuito, a medio para distraer la atención de sus escándalos. Yo no soy homosexual, pero me doy por aludido y me parece que el verdadero debate es el del celibato de los sacerdotes. Si estos no son capaces de aceptarlo como una especie de castración simbólica, quizá debieran optar por la castración química, al menos como medida provisional... O eso o la masturbación como mal menor.
Frente a toda esta sarta de sandeces, los compañeros del colectivo Arcópoli van a manifestarse mañana frente a la sede del Grupo Intereconomía de Madrid. No es una protesta contra la libertad de expresión. Viendo algunos enlaces a sus medios, que hacen parecer moderada a la Cope, creo que se está traspasando la tenue línea que separa la libertad de expresión de la incitación al odio. Ideas como las suyas, si llegan al receptor equivocado, creo que pueden causar mucho dolor y veo viable por ello una protesta pacífica. Si luego algún grupo cristiano quiere manifestarse ante la sede de algún colectivo lgtb por las mofas religiosas del Orgullo, pues me parecerá bien. Pero vamos, creo que esas más o menos inocentes bromas no pueden ser comparables con los sembradores de odios que se van apoderando poco a poco de esta nueva televisión digital. Mi apoyo simbólico para esa acción, pues. Me gustaría hablar del viaje a Zaragoza, mañana es la fiesta de nuestra facultad y si no tengo tiempo para ello ahí dejo mi intención.

miércoles, abril 07, 2010

Caesar Augusta.

Dejemos descansar a la capital por ahora, el tercer y, seguramente, último viaje de este cuatrimestre será a Zaragoza. Me voy mañana, así aprovecho estas raras vacaciones de Semana Santa que no han caído en Semana Santa. Es un viaje importante para mí, de ecuador del cuatrimestre y me atreviera a decir que incluso de ecuador de la carrera. Viene a compensar ese otro, de características similares, que no hice en diciembre debido a los trabajos y, remontándonos más en el tiempo, el de la primavera pasada que, del mismo modo, deseché por un examen de fecha incierta. Respecto a lo que escribí en este blog en diciembre sobre el viaje, sigo pensando lo mismo (aunque confieso que no recuerdo demasiado), pero ahora las circunstancias han cambiado un poco. Además, me lo puedo permitir. Ahora mandaré el trabajo pertinente por correo, y en general voy bien de tiempo. Cuando regrese, me restará un mes y medio de curso a modo de recta final, tras el cual ya podré asomar el hocico de nuevo, y no me olvido de un pequeño y crecido garbanzo al que debo visitar...
Por este trabajo, quizá más extenso de lo necesario (más vale que sobre), por los compromisos sociales de estas fechas y por el viaje es por lo que no he proseguido con la novela, pero estoy deseando hacerlo. A todos aquellos que habéis leído alguna o las tres entregas colgadas, en primer lugar quiero mostraros mi agradecimiento; en segundo, pido paciencia porque hasta el verano no será fecha en que pueda escribir prácticamente a diario. Si el resultado es óptimo, no importará la espera... Gracias también, con más razón aún, a quienes siguen mi blog poético, del cual también querría acordarme luego aunque no creo que sea posible. Confío en que esta ruptura de la rutina que me dispongo a hacer sirva para airear mis musas y que vuelva fresco para el trabajo y la creación. Como diría el propio Caesar, alea jacta est.

viernes, abril 02, 2010

Creo en el alcohol.

Antes de que empezara la Semana Santa, una concejala de León regañó, en cierto modo, a los medios de comunicación pidiéndoles que no dedicaran tanto tiempo a la procesión de Genarín, que no forma parte de la Semana Santa. No estoy de acuerdo con sus palabras, que entraron por un oído y salieron por el otro. Sí que forma parte, otra cosa es que no entre dentro de la ortodoxia. Es una procesión pagana, y las otras son religiosas. Que me disculpe quien se sienta ofendido, pero para mí todas son teatro. Ya lo dijo nuestro profesor de Literatura: la misa tiene un origen indudablemente teatral, es por ello que luego la Iglesia quisiera prohibir el teatro del corral de comedias, que le hacía la competencia.
La señora concejala habrá sufrido una apoplejía si ha visto el informativo de la Cuatro, porque en primera plana (aunque este sea un término periodístico) aparecía el Genarín como contraste de la solemnidad general de estos días. Yo no voy a criticar esa celebración, porque también estuve anoche allí, pero me pregunto si es positivo que León solo salga en las noticias para este tipo de cosas, y dando una imagen bastante lamentable (de botellón semanasantero llegó a hablar el locutor de deportes metido a presentador...). Me podrían haber puesto el micrófono a mí, que al menos estaba sereno, pero prefirieron quedarse con los testimonios más peculiares: jóvenes y mayores, todos poniéndose en ridículo, petaca en mano, ojos desorbitados, voz cascada, diciendo cosas como: Creo en el alcohol, creo en el vodka... Ya puestos, yo resucitaría las bacanales, que al menos tienen más tradición.
El de Genarín es uno de los casos más alucinantes de fama post-mortem que he conocido. Puedo comprender ese evento del Saloufest, en el que miles de efebos británicos vienen a emborracharse y a estar en la playa, pero el que venga gente de fuera para ver a un par de monigotes desfilando me parece una pasada. Pero es lo que se publicita... En fin, a los informativos, al menos a los que no son demasiado serios, les gustan los contrastes, y si tras lo de Genarín ponen a gente crucificándose de verdad y flagelándose de verdad pues, hombre, antes que tales fanatismos es preferible las inofensivas, por lo general, melopeas del Genarín.
Quizá lo haya dicho ya, pero no es de mis noches favoritas para salir. Ayer, sin embargo, me divertí y no sufrimos demasiados agobios teniendo en cuenta las pasadas ediciones. Mis vacaciones en el sentido estricto de la palabra, con todo, empezarán el jueves que viene. A la espera de saber si esta noche se hará algo o no, voy a ir acabando con Madame Bovary. Pasad un buen final de Semana Santa, cada cual a su manera.

jueves, abril 01, 2010

Nuevo blog hermanado.


Tras la reunión del fin de semana pasado, tengo el honor y el orgullo de presentaros un nuevo blog, al que declaro hermanito de este:


Es el blog del Área Joven, la cual, gracias al empuje de esas dos guapetonas chicas de ahí arriba, quienes se encargan de coordinarla, ha logrado un gran crecimiento en el presente año. El blog, sobre el que nos dio un taller el compañero José Cabrera de Algarabía (Tenerife), está en proceso de creación y ya apunta buenas maneras. Adjuntaré un link en este mismo, y ojalá logre ser una herramienta provechosa. Ahora me vuelvo con Bovary, y a ver qué hacemos en este Jueves Santo, confío en que algo original aunque la fuerza de la costumbre pesa mucho, je, je...

martes, marzo 30, 2010

El Día del Padre en Semana Santa.


Bueno, lo primero es lo primero. ¡Felicidades, Hopewell! (y a ti también, Cris, of course). Felicidades por ese retoño que vino al mundo ayer, al que deseo que el Gobernador de Libia proteja contra viento y marea. Tengo muchas ganas de ver al pequeñín en persona. Este fin de semana estuve muy ocupado y por eso no quise molestaros, supuse que estaríais de la misma guisa...
En efecto, esta escapada a Madrid no fue tan lúdica como la anterior. Hubo trabajo, tanto asociativo como académico, y al final me dio tiempo de sobra a estudiar para el examen de esta mañana, que ha girado en torno a un microrrelato de mi tocayo Luis Artigue, nada del otro jueves... Además de aprovechado, ha sido un viaje bastante barato. Uno de los pocos caprichos que me he permitido ha sido el té moruno que estoy degustando, a seis ñapas el paquete en la siempre carera The tea shop. Pero bueno, es mi sagrada hora del té, y merece la pena el gasto, ahora mismo le estoy poniendo los cuernos a Madame Bovary (como ella los pone con Léon, igualito que yo pero con otro acento), debiera estar leyendo porque en estas vacaciones mi tarea principal es acabar dicha novela y hacer un resumen y valoración, liviana tarea por otro lado. La francesita tendrá que esperar hasta la noche, ¡cuándo mejor!, porque esta tarde he quedado con Car y Carli para rendir cuentas con el Super Mario. ¡Vuelve Mario, vuelve el espacio semiotizado del paraíso perdido de la infancia!
Para acabar, y aunque me tilden de (pequeño)burgués, os dejo con una foto de mi cena en el vagón de Preferente del Alvia a mi regreso. Conste que cogí Preferente porque era el único modo de que me hicieran descuento... Gracias a Juanjo por darme el chivatazo de la sala VIP, donde tomé zumo y alpiste, y esta cena es un banquete en comparación con la del Supra. ¡Pensé que no iban a dejar de servirme cosas! Consomé, viandas, licor, infusión, chocolatina... Yo creo que bebí más en el tren que en Madrid. En fin, la semana que viene haré el que posiblemente sea el último viaje de la tríada, antes de la cuenta atrás del curso. Y no me olvido de mis cerditos, a los que espero dedicar al menos un par de folios...

martes, marzo 23, 2010

Analizando.

Dije que este cuatrimestre me lo tomaría más a la ligera y, por el momento, no me estoy traicionando, quizá para mal. Gracias a esa circunstancia he podido comenzar una novela, uno de las factores más estimulantes para mí dentro del presente mes. Esta semana no voy a colgar ningún fragmento más de la misma, porque el fin de semana voy a Madrid, a romper un poco la rutina y de paso aprovechar, porque otra visita que tenía programada, para Pascua, me temo que va a anularse debido a la acumulación de tareas en período vacacional. Visto lo visto, incluso debería anular el propio viaje de esta semana, pero ya es tarde, salvo causa de fuerza mayor. El martes que viene tengo un examen de análisis narrativo, y dudo que pueda prepararlo del modo en que me gustaría. Resulta bastante más gratificante para mí el escribir narraciones antes que analizarlas. No se otros, pero cuando yo me pongo a escribir no reparo en todos los detalles, por nimios que sean, que parecen entrar dentro de un análisis de ese tipo. Pero, en fin, ahora es lo que me toca, descuidar un poco mi literatura para reflexionar sobre la de otros. No se si saldrá bien, pero aún me queda sacarme la asignatura a la vieja usanza, en junio, como toda la vida se hizo. Todo se andará, no es algo que vaya a empañar un viaje como los que en el pasado curso hice en mucho mayor número.

domingo, marzo 21, 2010

LOS CERDOS. Entrega 3.

I

Jonás Virgil comprobó a su llegada que la gran ciudad se había solidarizado tanto con él que había decidido compartir su estado ruinoso. El verano era una época de salidas, y quienes llegaban lo hacían arriesgándose a ciertas consecuencias. La línea del metro estaba cortada y Jonás tuvo que caminar, mapa mediante, para llegar hasta el barrio en el que su familia era poseedora de un domicilio desde hacía decenios. Cuando al fin se plantó en su calle, observó que en esta las obras habían asimismo machacado las aceras, abriendo amplios surcos por los que tuvo que arrastrar su maleta de ruedas. El calor pegajoso, la gravilla que se adhería tanto a sus zapatillas como a los bajos de su fardo rodante, la estela de polvo que iba dejando atrás… No eran los mejores elementos para una bienvenida, convino, si bien el sudor no provenía de la pesadez de su equipaje. Jonás, en su fuero interno cargado de oprobiosas razones, prefirió por lo demás ir ligero de enseres y todo lo que más abultara, como sus materiales de trabajo, le sería enviado por correo. La aparente vaciedad de su maleta era un hecho también preñado de simbolismo para él.

Jonás no había visitado aquel piso desde hacía una serie de años, no demasiados, pero en todo caso antes de comenzar su doctorado. Le pareció un período de tiempo infinitamente mayor. No había señoras tomando el aperitivo en terrazas, como en su ciudad natal; allí muchos vecinos se hallaban de forma directa en la calle, sentados donde buenamente pudieran, si no en el mismo suelo o en los bancos de un parquecillo situado hacia la mitad de la rúa. El aperitivo consistía en latas de cerveza de a veinte céntimos, envidiable remedio que Jonás conocía para aliviar el sofoco, las cuales eran tomadas a la sombra, entre risas y algún que otro cigarro de liar. Durante su última estancia Jonás ya se había percatado del aliento multiétnico del barrio, expuesto entonces en toda su diversidad ya que el estío parecía haber expulsado a la vecindad de sus hogares. Había habitantes ancianos de toda la vida, como bien pudieran haber sido sus propios abuelos antes de que se vieran obligados a recluirse en casa, y un variopinto grupo de inmigrantes cuyo sector mayoritario parecía ser el latinoamericano; de hecho, al pasar junto al parque vio que en la esquina se hallaba situado un bar rotulado como latino, del cual salía una música que, aunque no sonaba de forma estruendosa, hirió agudamente sus oídos en cuanto fue capaz de reconocerla. Si ese iba a ser el hilo musical mayoritario entre sus vecinos, dudaba que su proyecto pudiera llegar hasta la meta.

El edificio al que Jonás se dirigía estaba situado hacia el final de la calle, en una esquina en la que confluía con otras dos. En su fachada se mostraba un tanto destartalado, pero eso no pilló por sorpresa al joven. Le vinieron entonces a la mente las admoniciones paternas sobre que no era lo mismo estar allí un par de días de visita, durmiendo en el sofá cama, que instalarse de modo más o menos permanente, lo cual era su intención en ese momento y no tenía pensado modificarla a última hora. Aquella era su meta, pues, y tan solo le separaba de ella un obstáculo en el umbral.

En su portal había tres adolescentes discutiendo a gritos, aunque luego pensó que quizá esa era su forma habitual de charlar. Las altas temperaturas habían relajado tanto sus ropajes como su educación, un par de ellas bloqueaban el acceso al edificio, sentadas en el rellano, mientras que la otra se había encaramado a un cubo de basura. Basura sobre basura, fue el pensamiento reflejo de Jonás mientras las observaba desde la barrera de sus gafas de sol. Le parecieron tres chicas guapas si no fuera por su absoluta falta de estilo tanto en su apariencia externa, esa más fácilmente modificable, como en sus maneras, asunto más arduo de pulir. Eran de raza blanca, Jonás creía que la degeneración que parecía perseguirle allá donde fuera, si bien tal vez no era más que un reflejo de su herida psique, era un asunto universal, que no entendía de colores, nacionalidades, ni siquiera de edades. La mala educación se había extendido como un miasma, podría comprobarlo en dos ocasiones antes de llegar al piso.

De las tres Gracias, una parecía llevar la voz, si no cantante, al menos la que quería elevarse como desde el púlpito del cubo de basura por encima de las otras dos. Tenía el pelo rubio con unas raíces que se hundían en la más sinuosa oscuridad, más metal encima del que hubiera admitido un detector de aeropuertos y un chándal que, sin duda, por detrás dejaría ver buena parte de su culo, por lo que Jonás lamentó pasar por delante de ella. La trifulca parecía deberse al novio de la choni principal, así dio en rotularla Jonás, a quien al parecer le gustaba ir de flor en flor, más como zángano que como abeja. Lamentó una vez más no llevar su iPod. Tras la invasión porcina que había interrumpido su viaje por carretera, en ese nuevo obstáculo los gritos le sonaron a gruñidos, y percibió los maltratados cabellos como si fuesen cerdas. Fuera como fuese, tenía que pasar por allí.

Sacó las llaves, eran dos iguales salvo por una muesca en la que reconoció la del portal. A la hora de abrir la puerta le gustaría haberse hecho invisible pero no fue necesario, su presencia no constituía ningún estorbo para las chavalas, quienes apenas arrastraron sus traseros medio centímetro para dejarle espacio y seguir despotricando. Jonás era delgado, pero no así su maleta, al traspasar el portal una de las ruedas pasó por encima de la sandalia de una de las chicas, si es que se puede llamar así a tres tiras de plástico cubriendo un pie desnudo con uñas pintadas de púrpura fosforito. Pese a que no fue considerable el peso que tuvo que soportar su pinrel, la joven saltó como un resorte, emitiendo un aullido que no molestó a Jonás más de lo que pudiera haberlo hecho la música del bar vecino.

- ¡Mira a ver por dónde andas, capullo!- le espetó, aunque Jonás no tenía la menor intención de detenerse más en su camino.

Le hubiera resultado gracioso, regresando una vez más a su mente el recuerdo de su amigo Al, soltar una contestación como las que él daba en ocasiones: Disculpad, fermosa doncella, no quise deshonrar la prístina e inmaculada blancura de vuestro mármol… La choni del cubo de basura, viendo que Jonás se marchaba como si nada, quiso solidarizarse momentáneamente con su amiga, haciendo frente común con ella.

- ¿Estás sordo, atontao?

Jonás musitó un perdón de forma inaudible, torciendo la boca de un asco que estaba mejor reflejado en su oculta mirada. La oscuridad del portal le sirvió de refugio frente al calor y frente a las iras del grupillo que en segundos se olvidó de él para continuar su pelea a tres bandas. ¡Menudo recibimiento! Jonás deseó no encontrarse con ningún ser viviente más en el par de tramos de escaleras que le restaban para alcanzar su piso, a través de los cuales empezó a subir su maleta a pulso. En sentido contrario bajaba una anciana con su cachava, agarrándose a la barandilla.

- Hola- dijo Jonás al cruzarse con ella, sin mucha alegría pero de manera formal.

La señora ni siquiera le miró. Él consideró la posibilidad de que estuviera sorda, opción bastante razonable, pero en todo caso no estaba ciega y debería de haberse percatado de su presencia. ¿Demencia senil? Otra opción razonable. De la más tierna juventud al ocaso de la vida, al adentrarse en su futuro hogar parecía haber pasado por diversos grados de la demencia. Con todo, no iba a asustarse por ello. Se limitó a completar el breve itinerario que le quedaba para llegar a un espacio, al fin, exclusivo para su persona. Al piso se entraba por una terraza que daba a un patio interior, repleto de ropa puesta a tender. Jonás no prestó la menor atención a esa especie de corrala, recorrió los pocos pasos restantes hasta la puerta del viejo domicilio, en el cual penetró hallando cumplida su misión y sin el menor interés en preocuparse de ninguna otra circunstancia hasta la jornada siguiente.

jueves, marzo 18, 2010

LOS CERDOS. Entrega 2.

- Señora, le recomiendo que los niños y usted tomen asiento y se pongan el cinturón de seguridad, es obligatorio en este tipo de viajes.

Nada que no hubiera recordado ya durante su alocución del comienzo, pero la mujer lo tomó un poco como afrenta, mientras agarraba por un brazo a su probable retoño, el cual había dejado de llorar.

- Señorita, ¡es muy difícil esta situación! Hace mucho calor, ¿no tendría una botella de agua fría para los niños?

Aunque la mujer iba llenando continuamente su propia botella, por lo visto el agua del aseo no estaba lo bastante gélida. Jonás se enganchó a esa conversación como modo de matar el tedio. La azafata cumplía bien su función, pero quizá con un celo exagerado. El peligro era escaso. Había realizado ese viaje muchas veces, de gustarle conducir no tendría mayor problema en llevarlo a cabo y en ese caso nadie le molestaría. Frente a sus ojos, la autovía resultaba eterna, recta y anodina. La posibilidad de que alguna de aquellas figuras se viniera al suelo, por otra parte mullidamente alfombrado, era remota. Sin embargo, la madre hindú se había dado la vuelta y, aunque crecida, parecía retroceder un poco frente a la joven. Se estaba echando cada vez más sobre su asiento y él pensó que, pese a todo, quizá sí hubiera alguna posibilidad de que aquel culazo besara el suelo, la única imagen que en ese momento podría provocarle una sonrisa.

- No se preocupe, yo le traeré una botella de agua, ¿o prefiere un refresco para los niños? Pero le recomiendo que se sienten, por favor, es por su seguridad.

Aunque trataba de ser conciliadora, logró el efecto contrario.

- Oiga, señorita, yo no quiero molestar, pero esto… ¡Los niños!...- la madre sabía explicarse con cortesía, desde su peculiar acento, pero no borraba el gesto hosco- ¿Tiene usted hijos?

¿Tiene usted hijos?, se repitió Jonás con sorna. Vaya pregunta tópica. Y fácil. Solo por eso deslizó más su pie fuera del asiento, para que quedara justo detrás del tobillo de la mujer. Se estaba encogiendo en su butaca de cuero, tratando de aislarse de la realidad. Si la mujer tropezaba, fingiría que fue un accidente y que la culpa, por supuesto, la tenía ella por no hacer caso de las instrucciones de a bordo. Definitivamente, en los aviones los pasajeros se mostraban más dóciles.

- No tengo hijos, señora, no me lo puedo permitir- replicó la azafata de modo franco, sin arrogancia- Pero ojalá los pueda tener, creo que compensan las molestias que causan… ¿Me permite que le ayude con ellos, si no le parece mal?

El chiquitín, secos sus lacrimales, dirigió una mirada de complicidad hacia la joven, que ella respondió de la misma manera. Jonás no llegó a ver el rostro de la madre, pero supuso que el problema iba a arreglarse. Con suerte podría pasar la hora y media que restaba de viaje en medio de un soporcillo inductor del sueño.

De repente, el autobús frenó en seco y la madre hindú se vio impulsada hacia atrás, tropezando con el pie del joven, dando una voltereta aterrizó en el suelo sin daños significativos, como tampoco los sufrieron los niños, que cayeron también al igual que la azafata; esta se agarró al asiento de Jonás pero él no vio el momento de ser galante con ella, se levantó para socorrer a la madre porque su caída, en circunstancias diferentes de las que había previsto, no le hacía ya tanta gracia.

El resto de pasajeros, que sí llevaba el cinturón prescrito, no tuvieron más complicación más allá del estado caótico y confuso que se adueñó del ambiente. El conductor les instó a que continuaran en sus asientos, pero la curiosidad venció esa lid. Jonás y la azafata cogieron, cada uno por un brazo, a la madre para que pudiera enderezarse.

- ¿Se encuentra bien, señora?- dijo Jonás- No me fijé… ¡Qué mala pata! ¿Se encuentra bien?

Ella no contestaba, pero asentía con la cabeza de forma mecánica, Jonás prefirió no insistir porque pensaba que su actitud empezaría a ser sospechosa. Los niños lloraban, con mucha mayor razón, y la azafata fue a ocuparse de ellos. Viendo que sus servicios ya no eran requeridos, Jonás se dirigió, como el resto de los viajantes, a ver qué ocurría a través del cristal. Al parecer, el brusco frenazo se había debido a un accidente acaecido justo delante del autobús. Un camión de transporte, por razones que en aquel momento fue incapaz de comprender, había volcado, liberando parte de su carga. Y esta no era otra que ganado porcino, cerdos. Algunos de esos puercos habían muerto en el acto, otros agonizaban en el asfalto y, como en una escena onírica, algunos vagaban por la autovía, alucinados, ante la atónita caravana de coches que por su causa se había formado detrás del autobús.

Jonás se quitó los auriculares. Ya no necesitaba abstraerse con la música, al menos mientras durase aquel demencial espectáculo de llantos, pitos y gruñidos. Con una mezcla de horror y fascinación, fijó su mirada en un pobre cerdo ensangrentado que iba perdiendo su vida tumbado en la carretera. Él se había acostumbrado a buscar símbolos en cualquier parte. ¿Qué podría significar aquel, justo en el comienzo de su viaje?

miércoles, marzo 17, 2010

Se leonés.


Ahora que estamos tratando el mito de Polifemo y Galatea, como apunté en el otro blog, me viene a la cabeza una película que visioné la semana pasada, Yo también. Entre los epígonos, perdónese el palabro, de Polifemo estarían la Bestia de La bella y la bestia, Quasimodo, etc. Quizá también el joven protagonista con síndrome de Down, enamorado de una que no es bella (no me lo parece a mí) pero sí resultona, con tendencia a calentar al personal y acabar en la cama con algún donjuan hispalense, calvo en la cabeza y peludo en todo lo demás. La película habla de todo tipo de minusvalías: están las evidentes y otras no tanto, porque la promiscuidad y el calientapollismo, al menos eso deduzco de mi experiencia, pueden ser síntoma de desequilibrio mental. Tras mucho arrimar la cebolleta, ella al final cede como concesión al año nuevo, y dice que lo harán una vez, nada más. Y el chico, mucho más inteligente que muchos que no tienen su número de cromosomas, afirma: Y nada menos. Es la mejor réplica del filme y, teniendo en cuenta que no parece una mujer con el pensamiento muy estable, puede que en el futuro esa una y nada más se alargara lo necesario...
Yo puedo ser titulado en Cinematografía pero en todo caso no soy muy cinéfilo. Conozco cosas de la historia del cine por libros, pero no me admitirían en la mesa de tertulia de aquel famoso programa ahora rescatado por Telemadrid. De Fellini, a mal que recuerde, no he llegado a ver ni una película completa. No se si sería tan seductor como su alter ego de la película Nine, cuesta creerlo viendo fotos suyas aunque no hay que dudar del poder de atracción que tienen los grandes genios. Le iría mejor que al pobre Hitchcock con sus actrices, supongo. Pese a la continua aparición de estrellas, ha habido musicales recientes que me han gustado más. Resulta peculiar ese número en el que la chica de los Black Eyed Peas se viste de prostituta italiana y enseña a unos chicuelos, por cuatro perras, el escote y los muslos, porque en esta película se sugiere mucho pero no hay desnudos, je, luego se pone a cantar con unas bailarinas-mamachichos, todas con panderetas como zíngaras, diciendo Be italian. Como no tuve subtítulos en todas las canciones no se qué decían. En todo caso, ¿qué quiere decir ser italiano? Espero que no sea ser como su presidente porque este, aunque tiene setenta tacos, posee el dinero necesario para aparentar menos y para comprar mujeres que en verdad se lo hagan sentir así.
Me gustaría elucubrar sobre si se hiciera un musical sobre algún escritor o similar de León.¿Qué número podríamos montarle? Tal vez, acorde con la época, un grupo de papones bailando el paso y tocando la trompeta, o una turba de cofrades del Genarín haciendo eses, bota en mano... Quizá algo más clásico, grupos de folclore bailando la jota mientras cantan: Se leónes, se leonés... No se, en todo caso me gustaría verlo, se admiten sugerencias. Esta semana colgaré otro par de páginas de la nueva novela, no más porque soy consciente de que a todos nos escasea el tiempo, empezando por mí. Podáis leerlo o no, en todo caso agradecido quedo. Ciao!

domingo, marzo 14, 2010

LOS CERDOS. Entrega 1.

Al igual que hice en el comienzo de este blog con Los Abrasadores, he decidido, de manera experimental y preparándome para lo que vendrá en el futuro, ir colgando esta nueva novela a medida que la voy escribiendo. De este modo, podréis ir leyendo un par de páginas cada poco, aunque en verano podré tener más tiempo para ello. Espero que os guste y que este modo de lectura sea cómodo. No quiero quitar más tiempo para la novela, allá va.

PRÓLOGO.

Los cochinitos ya están en la cama.

Muchos besitos les da su mamá.

Por alguna extraña asociación de ideas, a Jonás Virgil le vino a la mente el comienzo de una vieja tonada infantil, hacía mucho que no la escuchaba. Sería el calor, el calor de esa tarde de julio que inducía al sueño, a un estado al que Jonás aspiraba en aquel momento sin conseguirlo. Los auriculares puestos, la visera calada con gafas de sol… Trataba de anular sus sentidos, sumergirse dentro de sí, ajeno a todas las demás circunstancias de aquel viaje rutinario.

Bajo sus cristales ahumados, que por doscientos euros bien podían repudiar el sol mejor que la cortina del autobús, se imaginó unos ojos enrojecidos. No tenía por qué contener el llanto. Conocía muy bien los momentos, escasos, en los que las lágrimas pugnaban por salir de allí, y por lo general tan solo un par de tímidas gotas se aventuraban en el exterior, para evaporarse casi al instante, más aún dentro de aquel asfixiante estío. Es más, él quería deprimirse a conciencia, por ello buscó en los canales de audio alguna balada, algún tema que le machacara un poco más, bien por su propia naturaleza o bien porque le trajera a la mente algún recuerdo desdichado. Mierda de iPod estropeado. Unos lloros de matiz muy diferente le distrajeron en su tarea. Jonás volteó la cabeza y emitió una mirada asesina e imperceptible a través de sus lentes, al tiempo que hacía un somero listado mental de las ventajas que le proporcionaba el haber escogido ese asiento.

VENTAJAS DEL ASIENTO 20, por Jonás Virgil.

1- La soledad que procura. No tienes al lado a ningún abuelo palizas que se crea con derecho a contarte su vida. No, mi espacio es mío. Y punto.

2- Su estratégica posición. Justo en el medio del autobús. Me es posible escapar antes que las hordas se me echen encima en tropel.

3- Es el paraíso del vago. Casi con estirar el brazo lo tengo todo en mi mano: la prensa, las revistas… Ah, además aquí es donde la azafata se agacha para coger las bebidas. Puedo mirar su culo; dependiendo de la azafata, faltaría más.

4- El aseo también está justo a mi lado. Auque ahora pienso que eso no es una ventaja. A partir de la segunda consumición, esto es un continuo ir y venir de meones. E imaginar alguno de esos panderos empotrados en la minúscula taza es algo que me produce escalofríos…

Pandero, pandero… Eso era lo que interrumpía su recuento mental. Al echar la vista atrás para conocer la fuente de esos lloriqueos, se encontró con un no menos venerable pandero embutido en unos vaqueros. No es la función del vaquero el lucir un gran pandero. Se sorprendió elucubrando en verso, lo cual le recordó a su amigo Alonso Polión y por ello desechó la imagen con rabia. La mujer así embutida era una madre de origen hindú, como denotaban otras prendas de su indumentaria no tan occidentales, que trataba de calmar al origen del llanto, un chaval de pocos años, posiblemente su hijo o quizá su sobrino, no lo tenía claro ya que formaban parte de un grupo de unas siete u ocho personas, entre niños y mujeres de diversas edades. La madre estaba de pie, y cada poco bajaba al lavabo para llenar una botellita de plástico con la que aliviar la deshidratación del chico, en el caso de que fuera esa la causa de su llorera.

Cuando Jonás vio a esa tropa subir al autobús, su prejuicio saltó de forma inmediata. No era momento de ser comprensivo, ni siquiera con él mismo. En período vacacional era normal que hubiera familias viajando, nacionales o foráneas, pero sus conflictos estaban violando su recogimiento incluso a través de los auriculares, por lo cual su mirada estaba preñada de asco. No podía comprender, no quería comprender. ¿Acaso iba a pensar en aquel momento si alguna vez tendría hijos? Se había embarcado en un viaje hacia ninguna parte, en el que ni siquiera era consciente de qué iba a hacer en su primer día, estaba tan ajeno a cualquier expectativa de futuro que lo único que le importaba entonces era el trayecto de clase superior.

Sí, superior. Jonás ya no frecuentaba los autobuses de la plebe y creía que su actual medio de transporte resultaba prohibitivo para familias numerosas. Se preguntó dónde estarían los varones del clan, y a qué clase de oscuros negocios se dedicarían para permitirse esos lujos. No se planteó el que quizá pudieran haberse aprovechado de los descuentos de la compañía, tal y como él mismo había hecho. Otro par de niños se había puesto en pie, con su natural inquietud. La azafata vino por el pasillo. En esa ocasión Jonás pudo cumplir la tercera ventaja de su asiento, comprobando que las cuatro nalgas a la vista se compensaban entre sí. La azafata se dirigió a la madre de forma dulce y, también en cierto modo, maternal.


viernes, marzo 12, 2010

Inglorious Christians.


Ahora que va llegando la Semana Santa, ese período en el que parece que hay que pedir perdón para cambiar de acera y llegar a tu calle, estaría bien que, en vez del típico Quo Vadis, se emitiera Agora, para ver con cuánta facilidad se es capaz de pasar de víctimas a verdugos. En esta película se ve lo clásico: cristianos tirando a gente a la hoguera y convirtiendo en un establo nada menos que la biblioteca de Alejandría, judíos lapidando, cristianos lapidando, obispos nada ejemplares (y, para colmo, hechos santos)...
Faltaban los musulmanes para completar el triángulo de la locura, es un pensamiento que tuve muy cuenta ya que ayer era 11M. Según la versión judicial, dicho atentado fue obra de islamistas radicales, pero, claro... ¿Qué sería de un gran atentado sin una teoría de la conspiración? Son una pareja de hecho. Algunos periodistas, tratando de buscar su Watergate, siguen insinuando que la cosa debió de ser una conjura formada por raterillos del tres al cuarto, mineros rebotados, polis corruptos, moritos, gitanillos, el Rey de Marruecos, los franceses, Fu Manchú, Lord Voldemort y, faltaría más, etarras. Sea como fuere, lo único claro es que los autores lograron sacar las miserias de esta sociedad, de tal modo que parece un milagro que hayan conseguido juntar a las víctimas de diversas asociaciones sin que lleguen a las manos entre ellas.
En Agora tenemos una academia de filosofía que por momentos parece escuela de modelos, y en ella Hipatia trata de descubrir el movimiento de la Tierra, ajena a los hombres que suspiran por ella, entre ellos un esclavo muy guapete (hasta que se hace cristiano, claro). Me ha gustado la peli, sobre todo por su espectacular recreación en cuanto a los decorados y el ambiente. Es complicado mantener el equilibrio entre la épica y las disquisiciones filosóficas de Hipatia, sin embargo parece que el público ha respondido en masa y estoy por ver si la celda 211 en verdad merecía todo lo que se llevó. Si Mar adentro se basaba en una historia real y fue acusada de apología de la eutanasia, a Agora la acusarán de anti-cristiana por reflejar la propia Historia. Sin embargo, no hay que irse tan lejos. Si alguien quiere ver la poca ejemplaridad de la Iglesia católica, que vea lo que está pasando en Alemania, y si quiere ver los efectos de los enfrentamientos entre religiones, que vea lo que está pasando en Nigeria. Por ello, yo paso de religiones aunque estoy dispuesto a respetar las creencias de cualquiera que no llegue al fanatismo de los parabolanos...
No tengo tiempo para hacer un análisis extenso de la obra. Ya dije mi intención de empezar con una novela, puede que lo haga hoy o en todo caso este fin de semana, me da igual que sea solo una página o media. La cuestión es empezar. Me motivaré recordando que tengo un guión de Amenábar firmado por él mismo en mi particular biblioteca de Alejandría...

miércoles, marzo 10, 2010

Hostilidades.

No acabo de entender qué ha llevado a Trueba (Fernando) a arremeter de esa manera contra En tierra hostil, supongo que sus razones tendrá porque es una persona inteligente, como nos demostró durante su charla magistral en Ponferrada. Decir que es una película detestable, de propaganda bélica, sin espíritu crítico... Bueno, hombre. La pataleta la debería de tener con la Academia española. Primero envían su película a los Oscar, condenándola al fracaso, y luego no le dan ni un Goya. ¿A qué viene esta andanada? Yo no he visto la propaganda por ningún lado; según lo que muestra la película, no es que den ganas de alistarse... Además, ¿por qué tiene que posicionarse ideológicamente? No es algo necesario, imprescindible para realizar un filme, aparte de que suele ser una valoración subjetiva, y las mismas películas provocan reacciones encontradas. Quizá debiera seguir el consejo de su Dios, Billy Wilder, quien si no recuerdo mal dijo: Quien quiera mandar un mensaje que vaya a una oficina de correos.¿Qué hubiera dicho el también oscarizado director de haber ganado Avatar? ¡Puf! Ni me lo imagino. Aunque el hecho de ver a Trueba con unas gafas 3D me produce pensamientos malévolos.
Yo hoy me desperté deprimido, porque al principio pensé que no teníamos clase por la tarde y luego constaté que, en efecto, dentro de poco tendré que ir a esa clase solitaria. En realidad no es una mera cuestión de vagancia, pero noto que tengo que sacar tiempo de donde sea. Siento que me falta algo, y es el deseo de escribir algo con mayor consistencia que estas pequeñas reflexiones. No quiero esperar al verano para empezar mi próxima novela, esta semana escribiré algo aunque solo sea como un ejercicio de motivación, aunque solo sea una línea. De hecho, ya tengo mi primera línea: Era una soleada y asfixiante tarde de julio... (o algo así) Je, je. ¿Os suena? Sacrificaré para ello lo que sea necesario sacrificar, lo digo por si me véis por aquí menos de lo común. No en vano estamos hablando de dos carreras, aunque solo una sea la oficial. A finales de semana podré deciros si al menos he conseguido esa frase, aunque sea en borrador.

lunes, marzo 08, 2010

En tierra nada hostil.


Anoche, antes de la gala de los Oscar, vi la última de las nominadas a Mejor Película que me faltaban (y no cuento The blind side porque me da algo de grima). Se llama An education, ¿tanto les costaría poner Una educación?, y es un cuentecillo moral, dirigido por una danesa pero de toque tan británico que da la impresión de que si lo ves con gafas de 3D te van a ofrecer una taza de té desde la pantalla, también con algún elemento donjuanesco, mito sobre el que debería estar haciendo un trabajo en vez de escribir esto. Trata sobre una adolescente colegiala que se ve envuelta en un grupo de ricachones pedantes, que la engatusan con cenas, subastas y conciertos, pero en realidad tienen más de barniz que otra cosa y su tren de vida se basa en la estafa. Cualquiera bien prevenido hubiera huido, pero ella peca de pardilla y sus padres más aún, por lo cual, después de la colleja del aprendizaje, la chica pedirá ayuda a la profe de Literatura de la que se había burlado y se aplica para hacer Letras en Oxford. Moraleja: hay que estudiar mucho y dejarse de pájaros. Una ironía, teniendo en cuenta que hoy me he pirado dos clases. Pero bueno, la noche de los Oscar solo es una al año, la universidad no es el colegio (aunque a veces lo parezca) y León no es Oxford, no se si se podría buscar equivalente, tal vez Salamanca pero yo estoy muy contento de estudiar aquí.

Para no tragarme todas las patochadas del comando Prisa, estuve leyendo también media novela del Charles Dexter Ward de Lovecraft. Durante toda la noche me estuve preguntando qué pintaba la chica de REC analizando la gala. Sí, vale, es actriz, pero donde esté un Jaume Figueras, aunque de peor en la cámara… La gente suele ser poco original en sus críticas a la gala, siempre con que es larga, tediosa, poco divertida, etc. A mí me gustó, y se me hizo ágil para acabar a las seis de la mañana. Steve Martin y Alec Baldwin hubieran merecido mucho más espacio, claro, pero no había para todo. Hicieron incluso un homenaje al cine de terror, no se si venía a cuento pero me encantó. Vale que los premios son previsibles, pero de eso no tiene culpa la gala… El que menos, el del Secreto de sus ojos, una gran película, con participación española, si bien algo inferior a la de Haneke. Yo daba por hecho el Oscar a la directora, pero en película pensé que tal vez recaería en Avatar por su concepto del cine-espectáculo. No fue así. Ganó Kathryn Bigelow, espero haberlo escrito bien, una mujer de 59 tacos que debe de conservarse en formol, la primera mujer galardonada en esta categoría si bien con una película muy masculina, con cantos a la virilidad que gustarían a un Walt Whitman. Por supuesto habrá quien diga que se lo dan por ser mujer, como el premio del año pasado a Sean Penn por su Harvey Milk. Que ladren, que ladren… Si la Academia se rinde al lobby gay, ¿entonces por qué una historia de amor homosexual fue atracada, más que vencida, por una película de atracos hace unos años? Todavía hay injusticias históricas que se deben reparar. Me alegro, pardiez, además su ex ya se proclamó rey del mundo y, como dije, tendrá otra ocasión en las secuelas sobre el planeta Pandora. Ojalá todas las antiguas parejas se llevaran tan bien como esta, y no cabe duda de que la alegría de James Cameron era sincera. Ambos han hecho historia a su manera, aunque en el futuro considero que Avatar tendrá una mayor trascendencia. En fin, pasado el período de cortesía que me permito con la excusa de esta gala, volveré al mundo real, no virtual, a proseguir en la búsqueda de an education for me.