martes, noviembre 27, 2012
TOEFL
Aquí no se andan con tonterías, amigos. Para hacer el máster en la Universidad de León te pedían dinero, bastante más con la reciente subida de tasas; aquí la matrícula es gratuita, lo que supone un ahorro de diez mil euros nada menos, pero los requisitos no se quedan cortos. En mi actual nivel de Inglés me desenvuelvo de forma airosa en las situaciones cotidianas, al menos soy capaz de comunicarme y transmitir lo necesario. Ahora bien, para acceder al máster, pese a que este verse sobre literatura española e hispanoamericana, hace falta acreditar un nivel similar al Advanced de Cambridge. En el test TOEFL, que es el que pretendo realizar, una puntuación de 90 sobre 120. Todo ello, antes del 15 de enero.
Parece una locura. Hay gente que emplea un año entero de academia de idiomas ya no para preparar el Advanced, sino el First, y lo que yo pretendo es alcanzar ese nivel por mi propia cuenta, si acaso yendo a que me hagan algún test de prueba. Con todo, no empiezo de cero. De lo contrario, no me hallaría aquí. Tras siete años de Inglés en el colegio y tres en la universidad, a esta base habría que sumar que en los últimos años me he aficionado al cine en versión original, a lecturas en lengua inglesa muchas veces por mero placer y, en fin, a sumergirme en esta cultura cibernética donde es el idioma dominante.
Lo que en León no llegué a realizar lo estoy poniendo en práctica aquí: hablar y escuchar en inglés, aún en las situaciones más cotidianas del día a día. Con ese bagaje, quizá no llegue a la puntuación exigida en Lund, pero al menos confío en no hacer el ridículo. Tampoco importaría, porque es un test por internet, bastante impersonal. No me arrepiento de no haber ido a clases de Inglés durante la carrera. Me centré en lo que me tenía que centrar, eso es todo, y por la misma razón no fui al gimnasio o a desarrollar otras actividades. Si al final no puedo quedarme aquí estudiando, la solución está a la vista. Puedo volver a León, en un plan distinto al de Filología. Allí todo es más barato, también las academias de idiomas. Podría sacarme el Advanced, al menos eso espero, y realizar el máster de Literatura. No arrojando a Lund tan rápido al arroyo, siempre estaría la opción de pedir una plaza para el doctorado. En este caso no es obligatoria la prueba de idiomas, salvo que cada departamento así lo especifique.
Para mí es un reto, siempre bienvenido, que me estimulará durante las próximas semanas aunque también, me temo, va a frenar un poco la algarabía navideña. Nevermind! Al menos, alguna ronda de tapas caerá, algo impensable aquí. La experiencia del viaje, creo que ya lo remarqué, se sostiene por sí misma, valga de muestra mi paseo por la playa de Malmö del pasado domingo. Puede que fuera uno de los peores días para ir a la playa. Ya no por ser finales de noviembre, sino porque llovía con rabia y el viento casi arruinó mi endeble paraguas. Pero yo me sentía feliz de estar allí, una sensación de libertad que no se repetiría si regresara en verano con buen tiempo. Vuelvo al English, pues, quizá alguna de las próximas entradas sea en este idioma, como sucedía en el viejo y entrañable blog del amigo Hall...
viernes, noviembre 23, 2012
Bambú y Bombur.
Ciertamente no todo es caro aquí. Una opción razonable, que me trae reminiscencias de Madrid, es el buffet asiático. ¡Ya no digo chino! Tailandés, japonés (por el sushi), etc. Es ese momento en el que te sientes culpable porque te gustan la mayoría de los platos y quieres picar un poco de todo; si bien muchas personas asocian esta clase de menús con lo cutre, en la coqueta composición que retrato arriba podéis comprobar que queda sitio para la estética. Y, valga recordar, aunque comas como un cerdo siempre resultará más saludable que una hamburguesa en Burger King; allí, además de pagar la comida, tienes que apoquinar cinco coronas si pretendes entrar en el servicio. De aquí a fin de año podría, si me interesaran los experimentos absurdos, comprobar cuánto dinero he gastado en suelo sueco a través de las micciones. Al menos ello sirve para que los toaletter se encuentren en aceptable estado de limpieza.
Bamboo City, el buffet de Malmö que tiene un primo hermano del mismo nombre en Estocolmo, permite reponer fuerzas por ochenta coronas, más o menos lo que en otro lugar te cobrarían por un par de cañas. No seré yo de esos que se quejan de comer mal en el extranjero. Echo de menos, como es obvio, los Lambruscos del Rigoletto y los Ruedas de la Competencia, con sus respectivas pizzas, pero, en fin, no se puede tener todo. La belleza se paga. Belleza en las ciudades, en los paisajes y, cómo no, en las personas, belleza que complace la vista aunque también aturde las conciencias.
Un factor interesante en cuanto a las sagas cinematográficas es que permiten mostrarnos lo viejos que somos a medida que van añadiendo capítulos. No tan viejos aún, desde luego, pero es la sensación que tengo respecto a El hobbit, convertido, contra toda lógica, en una trilogía. Si en El señor de los anillos tuvieron que sacar versiones extendidas, en este caso supongo que no será necesario, ya bastante habrán tenido que discurrir los guionistas para expandir de esa manera el pequeño libro que nos mandaron leer en el Bachillerato. Eso sí, el gordo enano Bombur está muy logrado, ya solo viendo su aspecto en los avances. Ya se anuncia otra entrega asimismo de Star Wars, otra serie interminable que, al menos en lo que a mí respecta, nos ha acompañado toda la vida.
Aún no he ido al cine en Suecia, pero sería más recomendable que en León, una versión original en inglés con subtítulos en sueco me ayudaría a progresar en ambos idiomas y no sería obstáculo para la comprensión de una historia que ya conozco casi paso a paso. El hobbit lo merecería, en otro caso constituiría un capricho demasiado caro. No estoy muy seguro de poder llevar una vida social activa hasta que encuentre trabajo, aunque sea un trabajo precario a la sueca. Si nada cambia, me quedan tres semanas de año en Suecia, tiempo en el que, aunque no lo encontrase, podría sentar unas bases mínimas en las que continuar buscando a mi regreso, por no hablar de las gestiones para ser seleccionado en un máster de literatura.
En la carrera, al tener fechas fijas, se trabajaba con cierta presión. Yo no me he puesto plazos, solo la condición de no desaprovechar el tiempo. En todo caso, no tengo previsto moverme de aquí hasta verano. Sería una tremenda estupidez que, después de aguantar el otoño y el invierno, fuera a perderme las estaciones más agradecidas de Suecia, cuando podría irme a bañar a la playa de Malmö, a unos cuarenta minutos de este pueblo. Lo positivo de este viaje es que, aunque no encontrase nada, y la nada se hace muy relativa en este contexto, tan solo por visitar Estocolmo, Lund y Malmö habría merecido la pena, amén de Copenhague, de donde voy a partir hacia León el mes que viene.
Así pues, no seré yo de esos españoles por el mundo que se quejan de que los comienzos fuera de casa son lo más difícil, aunque luego cuando les graban nunca es en el comienzo, sino ya cuando se van de discotecas a ponerse ciegos. Para mí esto no resulta duro; tendré paciencia, porque ya la tuve durante los momentos más bajos de la carrera, y seré exigente conmigo mismo en la medida en la que me ponga metas realistas. Salga como salga, ya lo remarqué, no habrá pérdida.
jueves, noviembre 15, 2012
En Furulund.
Me dio pena abandonar Estocolmo. También me dio pena abandonar Madrid, Granada y, pese a llevar cinco años allí y estar un poco harto, León. ¡Es ley de vida! Dejé a mi familia sueca, como también dejé a la española, al parecer por un breve intervalo hasta Navidad. Por fortuna existen mecanismos como Viber, Facebook o este propio blog para suplir en parte esa carencia física. Yo ahora estoy en Furulund, un pueblo a diez kilómetros de Lund, un lugar tranquilo y considero que me vendrá bien vivir un tiempo en un entorno campestre.
Si lo que quiero es ciudad, la de Lund, siendo pequeña como León, goza de una atractiva atmósfera universitaria y cultural. Mañana confío en pasar una productiva jornada inaugural allí. Si prefiero adentrarme en la tercera ciudad más grande del país, en quince minutos me planto en Malmö. Y, para descubrir la capital de una nación que todavía no he visitado, en una hora aproximada estaría en Copenhague. Por no hablar de que, para volver a Estocolmo, me bastarían cuatro horas como las de ayer. En fin, una multitud de ambientes para no aburrirse. Y el mes que viene, por mucho que me claven, volveré a poner el pie en León.
Mi futuro depende, entre otros factores, de encuentros fortuitos como el de ayer en el tren. Me senté al lado de una mujer chilena que trabaja de periodista en Malmö y, aparte de una charla muy interesante, me proporcionó el correo de un profesor del departamento de Español de Lund. Puedo considerarme un hombre afortunado por ello. Me hablan de personas que han tardado una semana o un mes en encontrar trabajo por aquí, pero yo prefiero seguir mi propia vía, consciente de que los resultados llegarán porque estoy mentalizado para ello. Mi única barrera de importancia aquí es el idioma, pero ya he comenzado a aprenderlo; problema relativo, en el mundo universitario, y en Suecia en general, se habla inglés, quizá excepto algunos abueletes de los que abundan en Furulund.
Nada más. El juego ha comenzado, y hoy mismo, aunque no salga de esta confortable casa, me pondré a mover los hilos.
lunes, noviembre 12, 2012
En Estocolmo
Sí, en efecto, aquí anochece a las cuatro. De todos modos, yo no puedo comprobarlo porque estoy en una habitación de albergue que no tiene ventanas, decorada con papel pintado y un espejo, muy al estilo David Lynch. Este es mi tercer hostel en Estocolmo y, por ahora, el último. El mejor fue el segundo, lo tendré en cuenta para posibles visitas futuras.
¿Qué podría decir sin extenderme demasiado? En Estocolmo me he encontrado con aspectos que ya preveía: un frío no ciertamente exagerado, unos precios altos como suele suceder en las capitales de cada nación y aquí más, gente guapa a la que todavía no tengo el gusto de conocer... Estocolmo no es el fin del trayecto. Ese es Lund, ciudad más pequeña y espero que más asequible. Aquí sobre todo vine a visitar la ciudad de un modo más holgado que la última vez, y a pasar tiempo con mi familia sueca. Objetivos cumplidos en ambos casos.
El día de mi llegada a Suecia estuvo marcado por la noticia de la constitucionalidad del matrimonio igualitario. Si tomo esto como un símbolo, será que el viaje ha sido marcado por una buena estrella. Hasta ahora, de hecho, no ha habido incidentes que lamentar. El avión de Ryanair no se quedó sin combustible, si bien iba cargado hasta las mismas puertas de la cabina del piloto. Esta semana he viajado por tierra, mar, aire y bajo tierra.
Al margen de que la gente, por lo general, se acueste antes, hay marcha en Estocolmo. Pero hay que pagarla, claro está. Este no es país para borrachos. Si acaso, los borrachos se pillarán un Ryanair hasta España para comprar vino en los supermercados, cosa que aquí no es posible. El licor se sirve por centilitros, y, no, es un sueño que por un euro te sirvan un corto y una tapa como en León. Como diría una amiga, la civilización se paga, ja, ja. Mientras los impuestos del alcohol vayan para servicios sociales, por mí de acuerdo. De todas maneras, lo de socializar yo voy a dejarlo para Lund, allí es donde comienza la verdadera vida sueca y donde, entre otras barreras, habrá que sortear la del aislamiento.
Este plato que veis se llama pytt i panna, no lo recomiendo para cuando antes se han tomado como entrantes arenques y buenas tostadas de mantequilla. Frío no estoy pasando, y hambre tampoco, los dos grandes males a los que me podría enfrentar. Por desgracia en León no pude practicar idiomas (quizá no me esforcé demasiado), pero en inglés me estoy defendiendo de modo razonable. Hay ciertos aspectos que son universales, basta un poco de sentido común para comprenderlos. En una ciudad como León tampoco pude disponer de cursos de sueco. En cinco días aquí, lo digo sin ningún tipo de vanagloria, creo haber aprendido ya un puñado de palabras y expresiones comunes. No parece una lengua demasiado complicada para quienes hemos estudiado inglés. Eso sí, los extranjeros nos estarán dando las gracias por el sencillo sistema vocálico del español, supongo.
Para comenzar con el sueco no es absurdo pensar que valen los libros y programas que usan los niños suecos para aprender a hablar. Ver con Marcelo y Lucas Bolibompa, una especie de Barrio Sésamo, al menos me ha dado nociones básicas de abecedario. A priori desconozco si será imprescindible tener un nivel básico de sueco para obtener mi primer empleo; por si acaso, hasta que lo encuentre, he procurado no fundir muchas coronas en esta primera semana, salvo algún capricho comprensible como el Vasamuseet, que veis arriba, una auténtica gozada a la par que el primer o el segundo museo más visitado de Estocolmo. Allí fue donde vi más españoles. Y los rehuí, pues no decían más que chorradas. Confío en que todavía mañana pueda tomar alguna caña con mi hermano Pedro en Södermalm, el barrio in de entre estos lares. Por lo demás, esta coqueta habitación no tiene mesa, así pues voy a abstenerme de escribir más y, una vez en la casa de Lund, que tiene un aspecto excelente tal y como me lo mostró el casero, iré desarrollando por extenso mis peripecias.
jueves, noviembre 01, 2012
Comienza el viaje.
En los últimos días, muy seguro de mí mismo, o tal vez confiado, en vez de estar preparando mi viaje internacional, he recorrido España de norte a sur, pasando por el centro. Unas vacaciones se dirían de despedida, pero lo cierto es que a lo largo de ellas he permanecido en la incertidumbre de no saber si al final me iría o no. Y en ella continúo. Mi solicitud de plaza de profesor asociado cumplirá el viernes dos semanas, el tiempo estimado en que otras anteriores solían resolverse. Pero, ya se sabe, mañana es probable que haya puente, algo muy querido cuando era estudiante y que ahora me fastidia. ¿Podría resolverse la plaza el lunes? De ser así, y si me la concedieran, regresaría a León. Más vale pájaro en mano... Pero, si me entero el martes, en Barajas, ya no habrá vuelta atrás.
Prefiero ir ligero de equipaje, aunque en la práctica eso suponga revolver en un batiburrillo inmenso de ropas (es Suecia en otoño, claro, uno no puede disponer camisas de flores), y seleccionar algún pesado manual por si diera clase de español antes de Navidades. No obstante, si tengo que hacer algún sacrificio en cuanto al peso, dejaré aquí los libros. El trabajo de profesor está aún en el aire, prefiero tener un buen forro polar en el que envolverme, aunque no soy tan catastrofista como para pensar en que pueda alguna noche dormir debajo de un puente. El caos de maletas tiene algo de paranoico, en el sentido de que doy por hecho que me voy a olvidar de algo, solo espero que sea algo de escasa relevancia. Para pasar un mes y medio allí, antes del fin de año, tampoco creo necesario portar un baúl. Hay que aprender lecciones de mis viajes a Madrid, con ropa que no sale de la maleta y, claro está, comenzar a usar las lavadoras, públicas o no.
Yo no considero que me vaya a la aventura, pero sí considero que esto es una aventura. Lo considera todo el mundo: mi futuro casero, mi familia, mis amigos... ¡Todavía hay margen para aventuras, aunque sean de diversa índole a las de los Abrasadores! Eso me estimula. De hecho, si al final me dieran la plaza, creo que experimentaría una sensación de desagrado impropia de alguien que en esta ciudad consigue empleo. De todos modos, aunque me quedase, las cosas cambiarían. Ya lo creo. El ciclo Filología está tan muerto como los difuntos que hoy son visitados en sus nichos. Si comienza un nuevo ciclo en León, novedades traerá, mejores o peores.
Este blog no será abandonado, wifi mediante; el futuro de mi escritura, eso sí, dependerá de hallar lugares apropiados para la creación, y de encontrar un soporte en el que dicha creación se sostenga en la medida en la que por ahora dudo que vaya a ser rentable. El arte no suele serlo. Pero escribir está dentro de mi ADN, por así decirlo, y en ello nunca daré mi brazo a torcer. Además, tengo estímulos nuevos, como Rafael Chirbes, un autor que debería ser más reconocido, descubierto gracias a mi amigo Alejandro. Mimoun y, sobre todo, Los viejos amigos, esos viejos amigos a los que lamentaré perder, pero no los perderé del todo, claro está.
sábado, octubre 20, 2012
¿Último cumpleaños en León?
¡Quién sabe! Una cosa es clara: yo tengo ganas de dejar de vivir aquí. No es que odie esta vida, pero tras cinco años me parece necesario un cambio de rumbo. Por otra parte, se me abre una vía alternativa: el miércoles pasado surgió una plaza urgente de profesor asociado para el departamento de Lingüística. Yo no tenía la menor idea, me avisó un amigo y, de una forma no excesivamente cuidada, logré reunir los documentos previstos, con alguna previsible laguna, y los entregué ayer, antes de que venciera el plazo. Huelga decir que no se pierde nada con ello. En una anterior convocatoria de este tipo, se presentaron dos contendientes. Ante semejante competencia, positivo es probar. Se trataría de dar cuatro horas a la semana, en campos que no son los que más domino, pero sería experiencia laboral y académica, algo de lo que ahora mismo carezco en la universidad de Lund.
Así pues, solo cabe esperar que el fallo salga antes de que ponga el pie en el avión. La semana que viene toca viaje, supuestamente de despedida, por Madrid y Granada. Si durante este me concedieran la plaza, tendría que volver a León como un relámpago, en el caso de que la quisiera aprovechar. Es bueno disponer de varias oportunidades a elegir. Y, al margen de la chavala confundida de Lund, estuve hablando por más de media hora con un sueco a través de Skype, en inglés, logrando desentrañar la mayor parte de la conversación para mi sorpresa, y creo que ya tengo habitación disponible. Lund o León, lo único claro es que la vida va a cambiar, incluso aunque permanezca aquí.
Por lo que respecta a hoy, tampoco es un día de muchas preocupaciones, toca celebrar el cumpleaños con unos lambrusquillos, as usual, y en buena compañía. Let´s go!
martes, octubre 16, 2012
L(o)uis
Yo nunca tengo problema en dar la razón a buenos amigos, aunque me fastidie. Muchas veces, eso sí, lo que me aconsejan es algo que yo ya se, de modo explícito o implícito. Después de cinco años, es muy difícil buscar piso. Yo querría un apartamento individual, pero para eso, por ahora, no llega el presupuesto. Así que toca compartir, y encima buscando en el extranjero, desde León. Todo ello da lugar a errores absurdos, como el que he sufrido, de una imbecilidad digna de una novela de Houllebecq, como la que leí ayer.
En español tenemos la raíz -a, que permite distinguir entre pares de nombres como Luis/Luisa, por ejemplo. Ello no pasa en el extranjero, países no hispanohablantes Tenemos Louise, Louis, etc. Así pues, fui tomado como una señorita por una estudiante de Lund, poco avezada por lo visto en eso de buscar compañeras de piso. Tras verme vía Skype, dijo que, de compartir, hostias. ¡Vaya! Es decir, que, cuando no sabía mi género, dijo que yo era agradable, y luego... ¿De qué colegio de monjas se ha escapado usted, señorita, que no tiene puta la idea de cómo soy, ni de qué busco, ni de que no soy Alfredo Landa persiguiendo suecas o no suecas?
Pues nada, espero que tenga suerte y más ojo la próxima vez, aunque otra parte de mí (la parte angry) desea que se joda y se chupe todo el alquiler del mes ella sola, como castigo ejemplar... ¡Serenidad, pese a todo! Creo que ya tengo habitación en un pueblo cerca de Lund, en una casa grande con jardín, compartiendo con estudiantes hispanohablantes y un casero sueco que parece inteligente y divertido. Así pues, este tropezón no será para tanto, en peores me encontraré una vez llegue allí, mañana hablaré con quien imagino será mi casero y ahora me voy a tomar un vaso de cola zero para reponerme del susto. Ciao cho chin!
En español tenemos la raíz -a, que permite distinguir entre pares de nombres como Luis/Luisa, por ejemplo. Ello no pasa en el extranjero, países no hispanohablantes Tenemos Louise, Louis, etc. Así pues, fui tomado como una señorita por una estudiante de Lund, poco avezada por lo visto en eso de buscar compañeras de piso. Tras verme vía Skype, dijo que, de compartir, hostias. ¡Vaya! Es decir, que, cuando no sabía mi género, dijo que yo era agradable, y luego... ¿De qué colegio de monjas se ha escapado usted, señorita, que no tiene puta la idea de cómo soy, ni de qué busco, ni de que no soy Alfredo Landa persiguiendo suecas o no suecas?
Pues nada, espero que tenga suerte y más ojo la próxima vez, aunque otra parte de mí (la parte angry) desea que se joda y se chupe todo el alquiler del mes ella sola, como castigo ejemplar... ¡Serenidad, pese a todo! Creo que ya tengo habitación en un pueblo cerca de Lund, en una casa grande con jardín, compartiendo con estudiantes hispanohablantes y un casero sueco que parece inteligente y divertido. Así pues, este tropezón no será para tanto, en peores me encontraré una vez llegue allí, mañana hablaré con quien imagino será mi casero y ahora me voy a tomar un vaso de cola zero para reponerme del susto. Ciao cho chin!
lunes, octubre 08, 2012
Mi no-Erasmus
Los recortes llegan a todos los ámbitos, ahora se habla también de que el programa Erasmus está en peligro aunque, en realidad, las becas que ofrece tampoco es que sean para vivir desahogadamente si no se tiene una subvención adicional. Para mi carrera sería una verdadera desgracia que no hubiera Erasmus, ciertas asignaturas se mantenían a base de alumnos extranjeros.
Yo no hice Erasmus. Yo nunca he actuado en base de lo que se tiene que hacer, aunque ello me haya perjudicado. No creo en lugares comunes, ni mucho menos en eso de que constituye el mejor año de tu vida, clara hipérbole a menos que se trate de gente bastante desgraciada. Yo respeto y estimo a aquellas compañeras que se han ido o ahora mismo están fuera con Filología Hispánica. A mí me parecía absurdo irme fuera de España a aprender español. Si yo me hubiera ido de Erasmus, principalmente hubiera buscado aquello que los tópicos asocian a ello. Preferí mantener el expediente.
Los tópicos tienen base de verdad, pero incluyen mentiras carcajeantes. La mayor, que el Erasmus provee un aprobado fijo. ¡Qué va! Anda que no he visto yo suspensos humillantes y, de hecho, hay profesores que no tienen especial predilección por estos alumnos. Tampoco tuvo piedad mi más reciente profesor de literatura con la única chica extranjera de la clase, que abandonó a los pocos meses tras ver el berenjenal en que se había metido. Hay gente que estudia, qué duda cabe, y con una buena organización le sobra tiempo para visitar España e hincharse a tapas. Otros optan por ciertas trampillas, fácilmente descubiertas, la whiskypedia o, si encuentran nativos receptivos como yo, les piden ayuda. Confío en encontrar gente tan colaboradora cuando vaya a Suecia.
Salvando lo del idioma, todas las habilidades que se asocian al Erasmus se pueden desarrollar aquí. A mí me pasó en Madrid. Allí estudié y trabajé, compartí un piso donde cocinaba, limpiaba, etc. Incluso respecto al tópico más persistente, las oportunidades sexuales, os puedo asegurar que en Madrid surgían en grado mayor a las de León, y no será porque aquí no me las restrieguen a diario. En realidad, el tema no es el desplazamiento, sino la capacidad de sacrificio. Cualquier persona es susceptible de ser arrastrada por las fiestas, como lo fui yo el sábado hasta cierto punto. Frente a lo que opiniones ignorantes puedan sostener, yo tuve durante la carrera largas temporadas de fiestas tanto dentro como fuera de León. Pero las capé. Hubo que elegir.
Otras opiniones igual de ligeras podrán pensar que no me fui por comodidad. En absoluto. De hecho, me voy ahora, dentro de un mes. Y voy a sacrificar, con alegría por mi parte, buena parte de la comodidad que tengo aquí. No importa, lo compensaré con otra clase de estímulos y desafíos que me saquen de este epílogo leonés en el que, convertido temporalmente en ni-ni, me siento en tierra de nadie si bien gracias a ello me permito disfrutar de los últimos vinos baratos y de los últimos trasnoches para ver Cuarto Milenio.
A diferencia del Erasmus, yo me iré para siempre si veo que merece la pena. No es algo que pueda saber ahora...
Yo no hice Erasmus. Yo nunca he actuado en base de lo que se tiene que hacer, aunque ello me haya perjudicado. No creo en lugares comunes, ni mucho menos en eso de que constituye el mejor año de tu vida, clara hipérbole a menos que se trate de gente bastante desgraciada. Yo respeto y estimo a aquellas compañeras que se han ido o ahora mismo están fuera con Filología Hispánica. A mí me parecía absurdo irme fuera de España a aprender español. Si yo me hubiera ido de Erasmus, principalmente hubiera buscado aquello que los tópicos asocian a ello. Preferí mantener el expediente.
Los tópicos tienen base de verdad, pero incluyen mentiras carcajeantes. La mayor, que el Erasmus provee un aprobado fijo. ¡Qué va! Anda que no he visto yo suspensos humillantes y, de hecho, hay profesores que no tienen especial predilección por estos alumnos. Tampoco tuvo piedad mi más reciente profesor de literatura con la única chica extranjera de la clase, que abandonó a los pocos meses tras ver el berenjenal en que se había metido. Hay gente que estudia, qué duda cabe, y con una buena organización le sobra tiempo para visitar España e hincharse a tapas. Otros optan por ciertas trampillas, fácilmente descubiertas, la whiskypedia o, si encuentran nativos receptivos como yo, les piden ayuda. Confío en encontrar gente tan colaboradora cuando vaya a Suecia.
Salvando lo del idioma, todas las habilidades que se asocian al Erasmus se pueden desarrollar aquí. A mí me pasó en Madrid. Allí estudié y trabajé, compartí un piso donde cocinaba, limpiaba, etc. Incluso respecto al tópico más persistente, las oportunidades sexuales, os puedo asegurar que en Madrid surgían en grado mayor a las de León, y no será porque aquí no me las restrieguen a diario. En realidad, el tema no es el desplazamiento, sino la capacidad de sacrificio. Cualquier persona es susceptible de ser arrastrada por las fiestas, como lo fui yo el sábado hasta cierto punto. Frente a lo que opiniones ignorantes puedan sostener, yo tuve durante la carrera largas temporadas de fiestas tanto dentro como fuera de León. Pero las capé. Hubo que elegir.
Otras opiniones igual de ligeras podrán pensar que no me fui por comodidad. En absoluto. De hecho, me voy ahora, dentro de un mes. Y voy a sacrificar, con alegría por mi parte, buena parte de la comodidad que tengo aquí. No importa, lo compensaré con otra clase de estímulos y desafíos que me saquen de este epílogo leonés en el que, convertido temporalmente en ni-ni, me siento en tierra de nadie si bien gracias a ello me permito disfrutar de los últimos vinos baratos y de los últimos trasnoches para ver Cuarto Milenio.
A diferencia del Erasmus, yo me iré para siempre si veo que merece la pena. No es algo que pueda saber ahora...
viernes, octubre 05, 2012
Sexto aniversario
¡Se dice pronto! Seis años. Ciertamente, en el actual he bajado el ritmo del blog, de modo similar a lo que sucede con el blog poético. Bueno, resulta inevitable, y no es un problema de inspiración, sino de prioridades. Fijáos en lo que ha sucedido esta semana: quizá por la buena (mala) vida con la que estoy celebrando el fin de la carrera y el no-inicio del nuevo curso, o tal vez debido a la llegada severa del otoño, me ha atacado uno de esos persistentes catarrillos, de nada ha servido que llevara dos meses poniéndome en forma en el gimnasio. En estos días no ha habido deporte y, lo que es más frustrante para mí, tampoco he podido seguir con los preparativos de mi viaje.
Claro que, ¿son tan importantes los preparativos? La más necesaria es la preparación psicológica, que varía según la jornada: a veces me muestro más optimista, en otras ocasiones menos, lo cierto es que estas últimas suelen coincidir con los días resacosos o congestionados, como el presente. Sea como fuere, ni uno solo de estos días olvido la absoluta necesidad del viaje. No hablo ya de su éxito o no, pero la mera experiencia será el verdadero colofón de mi carrera, y un escalón más dentro de una serie de pasos que comenzaron hace seis años, cuando comencé este blog y, merced al lamentable episodio del five carros affaire me planteé la salida de un puesto de trabajo pre-crisis, en el que tal vez podría continuar ahora mismo. ¡Qué gran decisión la mía al año siguiente, lo digo sin asomo de vanidad, la de completar los estudios que siempre quise terminar, y además (algo que yo no preveía) con excelentes resultados!
El amigo Hall podrá recordar cómo marché de Madrid con una maleta vacía, aunque llena de esperanza que al final pudo materializarse. Cuando vaya a Estocolmo no podré llevar ni la mitad de equipaje que querría, es lo que tiene el low-cost, pero las herramientas vitales para encontrar trabajo no serán físicas, tendré que irlas desarrollando para desenvolverme en un idioma que no es el mío, e ir aprendiendo el nativo, sumergiéndome sin miedo en esos ambientes, la única manera segura de establecerme allí.
Bueno, no puedo seguir con estos fastos, el catarro me lo impide. Diré, por último, que una excelente manera de llegar a un país extranjero es ir conociendo su cultura, comenzando por la popular, por ello (y porque me gusta), en los últimos días estoy reproduciendo de continuo los greatest hits de ABBA, y ahí os dejo un vídeo que lo certifica. Gracias por seguirme, y thank you for the music.
lunes, septiembre 24, 2012
El no-comienzo
Ayer tuve la suerte de trasnochar sin problema; podría haber tenido más fortuna, eso sí, si alguna persona se hubiese comportado de manera más edificante pero, en fin, quizá en el extranjero encuentre mentalidades dispuestas a actuar de modo más consecuente. Cuarto Milenio, programa habitualmente vetado durante el curso, comenzó a una hora inusualmente temprana, medianoche, así que pude disfrutar como un enano viendo el debate sobre apariciones marianas a cargo de Sánchez Dragó, Santiago Vázquez, Enrique de Vicente y un cuarto tipo que, al no ser tan freak, tenía poca voz y voto en el asunto.
Hoy comenzó el curso, y no tuve que madrugar para ver a la buena de Janick. Un curso que se prevé movido, con huelgas que no me afectarán, como tampoco lo harán las subidas de tasas (bastante me han clavado ya por pedir el título) y, en fin, albergo un sentimiento que combina cierta nostalgia con el alivio de la liberación. Me gustaría volver a la vida universitaria, ya lo creo, pero desde otro ámbito y, en principio, en otra universidad. Apuntar a obtener un empleo en una entidad así es comenzar desde un peldaño bastante alto, no obstante eso pretendo para cuando vaya a Suecia, desde luego que en la vía del profesor ayudante o asistente conversacional, como mucho. Si no, ya lo dijo el amigo Gonzalo, siempre se puede hacer coronas de abeto para Navidad. En Madrid no me arredré por enfrentarme a cosas peores.
Comienza una aventura, no necesariamente placentera, la de buscar trabajo, que en este país ya ha pasado de aventura a odisea. Confío, como otros tantos exiliados, en que fuera será más sencillo. Yo no me engaño. Yo no caeré en el error de aquellos que, atraídos por algún idílico programa de televisión, se fueron a la vecina Noruega no muy preparados y acabaron durmiendo en un banco durante el invierno. Para eso he estado ahorrando durante estos cursos, para eso llevo un buen expediente y para eso he escogido un lugar en el que reside una parte de familia que no permitirá que me muera de hambre o de frío. Mejor frío que calor, eso sí.
Así pues, mi ruta en internet se compondrá de un batiburrillo desesperante de webs en inglés, sueco y, con suerte, spanska. Poco tiempo me quedará para el blog, aunque ya me gustaría en el futuro poder colgar alguna foto desde un hostel de Estocolmo, Lund o alguna otra ciudad universitaria o al menos donde sea capaz de ganarme los garbanzos, tal vez cabría decir los arenques tratándose de ese país. En todo caso, por obvio que suene decirlo, siempre hay vuelta atrás. Y no, no estoy tan hasta las pelotas de vivir aquí como para que no vaya a echar de menos ciertos aspectos de León, como esa facultad que fue una segunda casa y que hoy se habrá llenado de agitación, la agitación que pervive incluso en los estudios más minoritarios.
Hoy comenzó el curso, y no tuve que madrugar para ver a la buena de Janick. Un curso que se prevé movido, con huelgas que no me afectarán, como tampoco lo harán las subidas de tasas (bastante me han clavado ya por pedir el título) y, en fin, albergo un sentimiento que combina cierta nostalgia con el alivio de la liberación. Me gustaría volver a la vida universitaria, ya lo creo, pero desde otro ámbito y, en principio, en otra universidad. Apuntar a obtener un empleo en una entidad así es comenzar desde un peldaño bastante alto, no obstante eso pretendo para cuando vaya a Suecia, desde luego que en la vía del profesor ayudante o asistente conversacional, como mucho. Si no, ya lo dijo el amigo Gonzalo, siempre se puede hacer coronas de abeto para Navidad. En Madrid no me arredré por enfrentarme a cosas peores.
Comienza una aventura, no necesariamente placentera, la de buscar trabajo, que en este país ya ha pasado de aventura a odisea. Confío, como otros tantos exiliados, en que fuera será más sencillo. Yo no me engaño. Yo no caeré en el error de aquellos que, atraídos por algún idílico programa de televisión, se fueron a la vecina Noruega no muy preparados y acabaron durmiendo en un banco durante el invierno. Para eso he estado ahorrando durante estos cursos, para eso llevo un buen expediente y para eso he escogido un lugar en el que reside una parte de familia que no permitirá que me muera de hambre o de frío. Mejor frío que calor, eso sí.
Así pues, mi ruta en internet se compondrá de un batiburrillo desesperante de webs en inglés, sueco y, con suerte, spanska. Poco tiempo me quedará para el blog, aunque ya me gustaría en el futuro poder colgar alguna foto desde un hostel de Estocolmo, Lund o alguna otra ciudad universitaria o al menos donde sea capaz de ganarme los garbanzos, tal vez cabría decir los arenques tratándose de ese país. En todo caso, por obvio que suene decirlo, siempre hay vuelta atrás. Y no, no estoy tan hasta las pelotas de vivir aquí como para que no vaya a echar de menos ciertos aspectos de León, como esa facultad que fue una segunda casa y que hoy se habrá llenado de agitación, la agitación que pervive incluso en los estudios más minoritarios.
lunes, septiembre 10, 2012
Fin de trayecto.
Se acabó. Para quien puso en duda que lo más recomendable fuera dejar mi última asignatura para septiembre, hoy me dieron la nota y ello hace de este Quinto curso el mejor de toda la carrera. He cumplido, al pie de la letra, lo de reservar lo mejor para el final. Huelga decir que a lo largo del verano he oscilado entre una retahíla de posibilidades a la hora de encarar el futuro. Estaba la opción primigenia de un máster y doctorado, al menos cuatro años más aquí, lo que ahora mismo se me antoja un pasaporte directo hacia la náusea. Eso sí, tanto el máster como la tesis son recursos rescatables tanto en años próximos como en otros destinos que no sean este.
Tras cinco años aquí, que no han sido precisamente monacales pero sí con ciertos sacrificios, considero lo más inteligente marcar cierta brecha en los acontecimientos e ir al extranjero. No a tontas ni a locas, no a acabar durmiendo un banco, ni pensando en que será fácil; nunca lo ha sido, ni aquí ni fuera, no lo era cuando tenía que fregar urinarios o lidiar con clientes reaccionarios en alguno de mis empleos. No busco algo sencillo, pero sí estimulante, que me saque de la inevitable (al menos para mí) monotonía en la que he llegado a instalarme. Huelga decir que, si un primer intento no funciona, cabría la opción tanto de la marcha atrás como la de probar suerte en otros tantos destinos.
Quiero empezar por Suecia, me empujan allí lazos familiares y otras tantas consideraciones. Tengo muy claro que viajaré allí, haya o no encontrado trabajo. Al fin y al cabo, también merezco un viaje de fin de carrera, si lo merecieron otros con menos méritos. La preparación va a ser rigurosa, no obstante espero iros informando a través de este blog, que no querrá ser abandonado en ningún sitio. Gracias por acompañarme en este camino, y, claro, champagne for everyone.
lunes, agosto 13, 2012
Abrasado.
El viernes, después de comer, comencé a oler a quemado, y al principio consideraba que se trataría del incienso, vía chino, que había encendido. Pero ya cuando vi que no se había puesto niebla, sino un humo denso que impedía abrir las ventanas en una de las tardes más calurosas del verano, comencé a sospechar que habría un incendio cercano, quizá algún cateto al que se le habían quemado las lentejas. Nunca hubiese imaginado que el foco estaba en el vecino (aunque, por suerte, al otro lado de la calle) Ayuntamiento. Ni que desde mi propia terraza podría divisarse una llamarada de tal consistencia como la de la foto de arriba, un tanto cegada por el humo.
El caso es que ahí estaba, y yo, castigando mis pulmones como no lo hacía desde que terminó lo de fumar en los bares, decidí creerme un poco el reportero y buscar eso que, en la asignatura que pronto comenzaré a estudiar, se llamaba el instante decisivo. En todo caso, significativas sí son mis fotos. A nivel nacional cabe decir que la noticia no influyó demasiado. Tal vez, de haberse confirmado que era un acto terrorista o un sabotaje, sí hubiera tenido más relevancia, no digamos ya si hubiese fallecido alguien. Los informativos dedican más espacio cuando hay muertos... Accidente o venganza de algún ex-trabajador puteado, eso todavía no se sabrá. Eso sí, fue todo un espectáculo ver al alcalde, con su aspecto de curilla, subido a una grúa en plan El coloso en llamas. ¡Pobre hombre! No gana para disgustos. Si al menos se hubiera quemado el edificio antes del 28 de junio, ya tendría una excusa para no colgar la bandera del arco iris.
Sí, no quiero hacer leña del edificio chamuscado, pero este alcalde, surgido casi de la nada tras el tsunami popular del fatídico año 2011, lleva dos años negándose a hacer ese gesto de visibilidad, cuando esta misma semana, un par de días antes del siniestro, resulta que recibió a un grupo de jóvenes antiabortistas del extranjero, que venían en peregrinación y no tuvieron nada mejor que hacer que pasar por aquí, donde el cupo de beatos ya no da más de sí. Sea como fuere, el aura de santidad de nuestro regidor no impidió que el viernes se desatara el pánico con todas las llamas del averno, no sofocadas hasta la madrugada.
En fin. No tengo claro si este es el principio del final o la consumación del desenlace. He visto ratas por la calle, he visto el entorno de los Maristas, tan frecuentado por mí en tiempos, destrozado, y ahora esto. A comienzos de año fuimos noticia por el olor a estiércol, ahora por este suceso que congrega a ociosos, obstaculizando mi calle, y me ha quitado el sitio donde solía quedar con bastante gente, uno de mis puntos de encuentro.
Yo lo tengo claro, desde luego. El fin de semana pasado, con sus puntos de interés, fue mediocre, las expectativas no fueron cumplidas. Más allá del humo, ya disipado, en esta ciudad hay una atmósfera enrarecida que provoca que algunas personas no progresen en sus comportamientos, o que muchos planes se malogren. No quiero quitarme, con ello, responsabilidad en mis errores pero, francamente, yo solo vine para hacer la carrera, y es momento de marchar. A ello me pondré a partir de hoy mismo. No soy yo el que se ha abrasado, no obstante creo que hay que resurgir de cero, desde las cenizas.
lunes, agosto 06, 2012
Verano olímpico.
Debo agradecer a mi hermano Paconcio el que no solo me proporcione materiales para estimular la mente, como el flexo, la silla o el propio ordenador en que escribo, sino que también se preocupe por mi bienestar y forma física, últimamente un poco descuidada entre tapas, birras y similares tentaciones. Por eso me ha financiado el gimnasio para un par de meses, no tendría sentido un compromiso de permanencia anual porque la idea de continuar en León en agosto del año que viene es una idea que no concibo, salvo en mis pesadillas. Ahora que llevo tan solo una semana, y asombrado de que tres días hayan valido para un inicio de metamorfosis corporal tan marcado, pienso que debería haber tenido yo esa idea a comienzos del curso, o incluso a comienzos de la carrera.
Aunque, eso sí, habríamos contado con los obstáculos de rigor, la falta de tiempo y de dinero. Yo ahora, al menos este mes, procuraré aprovechar, llevando a cabo un plan de tres días alternos para el ejercicio. Los otros tres los dedicaré, si acaso, al spa, que un buen jacuzzi o una buena sauna seguida de un caldero de agua fría arrojada sobre la cabeza también purifican lo suyo. Y el domingo es poco probable que vaya, habrá que estar al tanto de las posibles resacas, muy pocas porque actualmente poca gente se apunta a planes que sobrepasen, con creces, la medianoche. Quizá mejor así, porque las copas engordan y porque, dentro de poco, las energías que ahora aprovecho bien en el gimnasio o bien en escribir estas líneas serán canalizadas, todas las posibles, en la salida profesional que no puede demorarse, en ningún caso, dentro de un curso de barbecho. Eso costará más, imagino, que machacarse los deltoides y toda esa innombrable retahíla de músculos dentro de ese circuito de aparatos de tortura, gustosamente pagados eso sí, que, al no matarnos, sí nos hacen más fuertes.
Aunque, eso sí, habríamos contado con los obstáculos de rigor, la falta de tiempo y de dinero. Yo ahora, al menos este mes, procuraré aprovechar, llevando a cabo un plan de tres días alternos para el ejercicio. Los otros tres los dedicaré, si acaso, al spa, que un buen jacuzzi o una buena sauna seguida de un caldero de agua fría arrojada sobre la cabeza también purifican lo suyo. Y el domingo es poco probable que vaya, habrá que estar al tanto de las posibles resacas, muy pocas porque actualmente poca gente se apunta a planes que sobrepasen, con creces, la medianoche. Quizá mejor así, porque las copas engordan y porque, dentro de poco, las energías que ahora aprovecho bien en el gimnasio o bien en escribir estas líneas serán canalizadas, todas las posibles, en la salida profesional que no puede demorarse, en ningún caso, dentro de un curso de barbecho. Eso costará más, imagino, que machacarse los deltoides y toda esa innombrable retahíla de músculos dentro de ese circuito de aparatos de tortura, gustosamente pagados eso sí, que, al no matarnos, sí nos hacen más fuertes.
martes, julio 31, 2012
Mi gran boda leonesa.
Ha sido este un año propicio para bodas y nacimientos, aunque algunos de estos eventos los he visto a través de personas con las que ya no guardo mucho contacto. No ha sido así en el caso de mi hermano Gui y Bea, cuya celebración del pasado sábado me pareció original, divertida, plena en detalles sorprendentes, muy lejos de cualquier soporífera ceremonia religiosa. Y dicen que es más bonito casarse por la Iglesia... Bah, el enlace en sí se concertó en el juzgado, pero la celebración en El molino de Ángel tuvo una emotividad tan fuerte que casi se me saltan las lágrimas. Bueno, mientras fuera de emoción y no de envidia, porque ya me gustaría tener una boda así, ja, ja.
Aderezada de vídeos, canciones, y la sátira y los textos bien escogidos del doctor en Lingüística Mario, futuro asesor de mi persona a la hora de escoger salidas a la carrera, la boda pasó rápido al, por decirlo en plan revista, cocktail, y de ahí a una suculenta cena, de esas que provocan sepulturas llenas, por suerte (o por desgracia, con toda el hambre que hay por el país) me dejé parte de la paletilla y así pude visitar la discoteca junto a un puro del estanco de mi familia, que me acompañó durante casi toda la noche; no quise apurarlo, valga la redundancia, más allá de la vitela, no fuera ello a retrotraernos a los tiempos de La colmena; además, yo no soy fumador. Ni siquiera fumador social. Si hacemos la analogía con la orientación sexual, sería un no fumador-flexible. En grandes eventos como este, las costumbres propias se relajan y los excesos, en justa medida, pueden ser bienvenidos. Por otra parte, siempre preferiré un buen puro o una pipa meditativa antes que esos cigarros con mil aditivos, que se acaban en un momento y cuyo precio provoca sonrojo.
La pena, para mí, es que la fiesta en el propio molino no hubiese durado más, porque era un sitio bastante más acogedor que el Studio 54, al que nos dirigimos después en el autobús, como si se trataran de los tiempos de la Oh! León. En esta discoteca, distante no en nombre sino en ambiente a la neoyorquina de Warhol y Capote, al comienzo los invitados éramos los amos de la pista, aunque luego fuimos siendo engullidos por otro enlace y, sobre todo, unas cuantas despedidas de soltero entre las que había algunas vacas locas, literalmente así vestidas.
Entre los supervivientes a las siete de la mañana había tres abrasadores y un visitante de Suecia, Pedro. Ni él ni yo fuimos capaces al día siguiente de asistir a la comida post-evento. Bajo mi criterio, una fecha mal escogida, los almuerzos en Año Nuevo y después de bodas debieran ser trasladados... Ahora, el listón ha quedado alto. Para mí, después de haber buscado pareja en este curso de forma infructuosa (y todavía estoy en ello), lo de hablar de bodas me resulta lejano, y cabría pensar si se trataría un enlace secreto, como los que se estilan ahora, o un enlace por todo lo grande. Más me preocupa ahora mismo encontrar trabajo y, como este, quizá para casarme tenga que irme también lejos. El tiempo dirá, y espero ir informando por este canal.
miércoles, julio 25, 2012
Madrid, culto y cálido.
Conocía bien los dos riesgos a los que me exponía durante este viaje: la temperatura y, debido a esta o a la estación en sí, la ausencia de amigos con los que quedar. Sufrí ambos riesgos, pero no me arrepiento de haberlo realizado. El objetivo principal era distraer un poco la rutina, y eso se ha logrado con creces. Entre aquellos amigos a los que es poco probable ver en León y con los que pude coincidir se encuentra el gran seguidor de este blog desde sus inicios, Oli-Hall, con quien realicé una extenuante ruta museística desde el Caixa Forum, con las pinturas de William Blake, hasta el Thyseen integral, con la colección permanente y la exposición temporal de Hopper. Mucha suela de zapatilla, mucho sol después en toda la cabeza, y ya quedé impedido para salir esa noche, primando la cultura sobre la juerga.
Otras buenas elecciones fueron la exposición dedicada a Góngora en la Biblioteca Nacional, la muestra fotográfica de Warhol y La Factory, y otra selección de fotografía en el Instituto Cervantes, lugar que visitaba por primera vez y donde me interesé por los cursos para profesores de español o, mejor dicho, para profesores en ciernes.
Volví a León y resulta que seguía haciendo el mismo calor, ja, ja, ahora se ha nublado, en uno de esos casos de inestabilidad temporal que suelen provocarme una bajada de tensión, o eso o que me dura la resaca del viaje de ayer. En todo caso, para el próximo ya tomaré medidas de cara a poder disfrutarlo más en buena compañía. Ahora veremos cómo le ha ido a la célula leonesa, si es que consigo localizarla...
miércoles, julio 18, 2012
Madrid, first round.
Hoy marcho al que, imagino, será el primer viaje a Madrid del verano, no el último. El hecho de ir en julio me expone a riesgos, como el calor, que esta semana ya en León ha tocado techo en este año, o que la gente se haya ido de vacaciones. Puede que no esté, por desgracia, todo lo bien acompañado que quisiera, pero seguro que alguien resistirá en la capital, quizá contra su voluntad. De todos modos, ya tengo planificadas algunas visitas a exposiciones, sobre todo gratuitas, es lo mejor que se puede hacer en estos momentos, si ya lo que es el mero transporte se está poniendo prohibitivo, ¡y eso que aún no ha subido el iva!
Prefiero esto a la playa, al menos. Allí solo me cabe la opción de bañarme o estar tumbado aunque, eso sí, me gustaría ir algún día de estos, que hace bastante que no me meto en el mar. En Madrid es casi imposible que me aburra, y confío en que esta visita será provechosa, al menos en cuanto a romper la rutina, una desconexión necesario, a un mes desde que acabé el curso, y en una ciudad como esta, que en verano no suele deparar demasiadas sorpresas. Espero volver con alguna foto interesante que colgar aquí, quizá hasta de alguna manifestación, que de esas no faltan esos días por allí...
Prefiero esto a la playa, al menos. Allí solo me cabe la opción de bañarme o estar tumbado aunque, eso sí, me gustaría ir algún día de estos, que hace bastante que no me meto en el mar. En Madrid es casi imposible que me aburra, y confío en que esta visita será provechosa, al menos en cuanto a romper la rutina, una desconexión necesario, a un mes desde que acabé el curso, y en una ciudad como esta, que en verano no suele deparar demasiadas sorpresas. Espero volver con alguna foto interesante que colgar aquí, quizá hasta de alguna manifestación, que de esas no faltan esos días por allí...
lunes, julio 09, 2012
El tasazo.
Si la educación pública se midiera por el rasero de la rentabilidad, yo llevaría cinco años robando al Estado, en clases que apenas llegaban a diez alumnos, algunas en las que llegué incluso a permanecer yo solo. Soy un privilegiado, lo se. Si fuera por los de la Junta, probablemente se habrían cargado mi carrera, y probablemente lo hagan en el futuro, fusionándola con otras, como vaticinó algún profesor que, al estar ya cerca de la jubilación, poco se preocupa de su futuro.
Soy un privilegiado porque mi carrera es de las más baratas de la universidad, con una media de 700 euros, que ahora subirá a mil. También debe tenerse en cuenta que ese precio se corresponde con la experimentalidad de la carrera, con sus materiales. ¿Materiales, nosotros? Sí, fotocopias, quien las da gratis, luego el proyector, que algún miserable fue a robar, miserable tiene que ser para robar a los pobres... En la carrera de Cinematografía, la excusa que se nos dio a los guionistas para pagar la elevada matrícula fue que con ese dinero se financiarían las cámaras, equipo técnico y todos los aparatos necesarios para que nuestras obras vieran la luz, aunque fuera, claro está, bajo la tamizada visión del director.
En Ponferrada, que yo recuerde, la última matrícula salió en torno a los 2500 euros. Y sobre ese monto más o menos creo que se va a quedar lo del máster, subiendo desde los 1600. Habrá que fiarse del periódico, porque en la web todavía no han tenido a bien señalarlo. Caro, muy caro, eso me parece para un máster en Literatura, con cuatro meses de clase, cuyas asignaturas, interesantes por otro lado, en muchas ocasiones tan solo refrescan lo que ya habíamos dado en la carrera. Están las becas, sí, unas becas que, proporcionalmente, habrán bajado en la misma medida en la que subían las matrículas. Lo de las becas, huelga decirlo, tampoco está actualizado en la página web, así que cabe mirarlas por mi cuenta. Pero con desgana, porque es posible que no las aproveche. Y en la página del Ministerio tampoco han salido las del curso que viene. ¡Por Libia!
Pues, qué queréis que os diga, no me hace mucha ilusión pagar 2400 euros por pasar un año más en una ciudad en la que ya no me apetece vivir. Así pues, como la semana que viene voy a Madrid, no vendría mal pasarse por el Instituto Cervantes, a ver si consigo algo de asesoramiento, no todo van a ser vacaciones allí, je, je...
Soy un privilegiado porque mi carrera es de las más baratas de la universidad, con una media de 700 euros, que ahora subirá a mil. También debe tenerse en cuenta que ese precio se corresponde con la experimentalidad de la carrera, con sus materiales. ¿Materiales, nosotros? Sí, fotocopias, quien las da gratis, luego el proyector, que algún miserable fue a robar, miserable tiene que ser para robar a los pobres... En la carrera de Cinematografía, la excusa que se nos dio a los guionistas para pagar la elevada matrícula fue que con ese dinero se financiarían las cámaras, equipo técnico y todos los aparatos necesarios para que nuestras obras vieran la luz, aunque fuera, claro está, bajo la tamizada visión del director.
En Ponferrada, que yo recuerde, la última matrícula salió en torno a los 2500 euros. Y sobre ese monto más o menos creo que se va a quedar lo del máster, subiendo desde los 1600. Habrá que fiarse del periódico, porque en la web todavía no han tenido a bien señalarlo. Caro, muy caro, eso me parece para un máster en Literatura, con cuatro meses de clase, cuyas asignaturas, interesantes por otro lado, en muchas ocasiones tan solo refrescan lo que ya habíamos dado en la carrera. Están las becas, sí, unas becas que, proporcionalmente, habrán bajado en la misma medida en la que subían las matrículas. Lo de las becas, huelga decirlo, tampoco está actualizado en la página web, así que cabe mirarlas por mi cuenta. Pero con desgana, porque es posible que no las aproveche. Y en la página del Ministerio tampoco han salido las del curso que viene. ¡Por Libia!
Pues, qué queréis que os diga, no me hace mucha ilusión pagar 2400 euros por pasar un año más en una ciudad en la que ya no me apetece vivir. Así pues, como la semana que viene voy a Madrid, no vendría mal pasarse por el Instituto Cervantes, a ver si consigo algo de asesoramiento, no todo van a ser vacaciones allí, je, je...
lunes, julio 02, 2012
No hay dos sin tres.
Anoche, unos diez mil leoneses y visitantes abarrotaron la plaza de Santo Domingo para celebrar un evento que innegablemente, incluso para quienes no gusten del fútbol, es histórico. Allí estuve yo, aunque más como espectador que como entusiasta participante, no obstante me empapé, ya que no de agua, del ambiente festivo, solo enturbiado por algún gordo y zafio representante del género masculino, armado con una bandera franquista. En cambio, el jueves pasado hubo unas cincuenta personas en la manifestación del Orgullo LGTB. Esa misma noche, todavía escuché quejas por la poca participación, y las escuché por parte de alguien que la había visto... sentado en una terraza. A veces mucho hay que reprimirse para no recurrir a la violencia.
Más allá de comparaciones sin sentido, hay un símil evidente entre la triple corona de la selección de fútbol y mis tres mejores años en Filología Hispánica: Primero (08), Tercero (10) y Quinto (12). Diría más: el soniquete de no hay dos sin tres fue, a fin de cuentas, uno de mis lemas a la hora de venir aquí a completar la carrera, tras los intentos fallidos de Madrid y de la UNED. Quizá más socorrido será acudir a ese a la tercera va la vencida. Ni tan vencida... Ahora, mientras espero a ir mirando becas para el máster, también espero a que mañana se produzca otra victoria nacional, una victoria de la dignidad del pueblo español. Entonces podremos seguir gritando: ¡Campeones, campeones...!
Más allá de comparaciones sin sentido, hay un símil evidente entre la triple corona de la selección de fútbol y mis tres mejores años en Filología Hispánica: Primero (08), Tercero (10) y Quinto (12). Diría más: el soniquete de no hay dos sin tres fue, a fin de cuentas, uno de mis lemas a la hora de venir aquí a completar la carrera, tras los intentos fallidos de Madrid y de la UNED. Quizá más socorrido será acudir a ese a la tercera va la vencida. Ni tan vencida... Ahora, mientras espero a ir mirando becas para el máster, también espero a que mañana se produzca otra victoria nacional, una victoria de la dignidad del pueblo español. Entonces podremos seguir gritando: ¡Campeones, campeones...!
domingo, junio 24, 2012
El tiempo fragmentario.
Ahora que han terminado ya las clases, y con nota mejor de la esperada, puedo decir que en algunos aspectos me gustan los apuntes de Literatura, no en las partes en las que se elevan a un nivel ya casi de pura pedantería, ni cuando se habla de que la vulva remite a la fuente (aunque al menos esa podría ser una metáfora gráfica que entendiera), pero con otras teorías sí estoy de acuerdo. En la novelística del siglo XX, hablando en concreto de la obra de Proust que terminé de leer este mismo año, el tiempo se presenta de forma fragmentaria, a base de retazos dispersos, pero la memoria es capaz de dar a ese conjunto una unidad, una especie de armonía espiritual (o algo así, tampoco pretendáis que en estos momentos vaya a recordarlo de seguido).
En todo caso, esa sensación me asalta cada vez que llega san Juan, a lo largo de los últimos cuatro años esta noche ha ido teniendo una serie de características similares, de tal modo que, cuando quiero recordar detalles de cada una, puedo saltar de un año para otro, hasta tal punto que todas se unen de modo más o menos armonioso. Sí que ha habido peculiaridades: antes los fuegos artificiales eran más espectaculares, ahora están recortados; antes la cita general era en el cocodrilo de madera, luego variamos por la rampa con su murete; el año que fui a ver La Oreja de Van Gogh, etc. Este año, gratamente, no ha habido recortes en cuanto al tiempo, pues ya no me quedan exámenes. Y el regalo, como no podía ser menos, ha sido El cuarto jinete. En otros años, yo mismo le dedicaba algún libro, pero, claro, en esta ocasión que lo haga el propio autor, ja, ja. Para otra cosa no habrán sacado dinero, pero al menos este año hay una Noche Zombi, en la que no estoy seguro que vaya a participar...
Hubo champagne, no champagne for everyone sino for me, pero brindé con todos, que había mucho que celebrar. Termina, así, un miniciclo de cuatro años en esta tradición. Para el que viene, aún hay incertidumbre pero, si hago el máster en Literatura, raro será que no me vuelva a pasar por allí si Juancho decide mantener el evento, al menos para la élite, ja, ja. Hasta en el día después de la gran noche los recuerdos se me hacen parecidos, aunque supongo que esto ya será por la poca originalidad de los informativos, que siempre sacan a los mismos tíos tirados en la arena de la playa mientras las máquinas de limpieza les van echando para otra parte...
jueves, junio 21, 2012
San Luis.
Hoy es San Luis Gonzaga y, aunque yo no he llegado a la canonización, hoy sí he alcanzado cierta beatitud, pese a dejar una, pura estrategia, para septiembre. En el primer año de carrera leí una serie de tratados de filosofía zen que me hicieron inmune a los embates que haya podido tener a posteriori, los cuales tampoco han sido tantos. También aprendí que los juicios previos hay que tomarlos con mucha cautela. Esta mañana fui a ver al profesor No pone más de siete y, más allá que superar esa marca, lo que más me alegró fue que me sonriera, me deseara feliz verano y, ¡al fin!, se despidiera de mí, tras tantos días sin hacerlo. Me daban ganas de ir gritando por el pasillo: ¡Es humano! Si alguien tan poco dado a la efusión sentimental y que me ha perdonado inventarme palabras, como tantas que me invento en este blog, me desea feliz verano, cabe pensar que el verano vaya a tener al menos una cierta dosis de felicidad.
Pues sí, ¿por qué no? Es más, hoy comenzó el verano, y hoy ya he sido feliz. Tras saber esa nota, me encontré con una persona que, aunque me provoca sentimientos encontrados, tiene una imagen, un aura, cuya visión casi siempre me provoca felicidad. Quizá ella forme parte de esta estación, tenida generalmente por frívola, por proclive a amores pasajeros, si bien llegar a la categoría de amores ya es aventurar bastante.
Yo comienzo hoy las vacaciones. Respecto al examen de mañana, lo traslado porque, al ser el colofón de la carrera, me gustaría que estuviese al nivel de la misma, no como mero trámite que hacer con desgana. Además, no es desagradable pasarse una parte del verano viendo fotografías de todos los tiempos y leyendo algún cómic, todo lo contrario. Ahora vamos a terminar con junio, parece que todavía le quedan cosas por decir...
Pues sí, ¿por qué no? Es más, hoy comenzó el verano, y hoy ya he sido feliz. Tras saber esa nota, me encontré con una persona que, aunque me provoca sentimientos encontrados, tiene una imagen, un aura, cuya visión casi siempre me provoca felicidad. Quizá ella forme parte de esta estación, tenida generalmente por frívola, por proclive a amores pasajeros, si bien llegar a la categoría de amores ya es aventurar bastante.
Yo comienzo hoy las vacaciones. Respecto al examen de mañana, lo traslado porque, al ser el colofón de la carrera, me gustaría que estuviese al nivel de la misma, no como mero trámite que hacer con desgana. Además, no es desagradable pasarse una parte del verano viendo fotografías de todos los tiempos y leyendo algún cómic, todo lo contrario. Ahora vamos a terminar con junio, parece que todavía le quedan cosas por decir...
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