miércoles, mayo 13, 2009

De absentismos.

Aunque menos virulenta que la de Navidad, esta fiebre es persistente y, fluctuando como un Guadiana, me ha acompañado hasta el mismo día de hoy. Confiemos en que la segunda visita al médico, más agradable que la primera y en la que infancia y senectud eran extremos que se tocaban, sirva para desterrarla al menos hasta el advenimiento de la holganza veraniega.
Me acompañó también en al menos uno de los dos exámenes, y es algo en lo que no recuerdo muchos precedentes. Sobre todo porque era el peor examen que hemos tenido este curso. El pequeño creo haberlo aprobado, pero el de ayer ya era una odisea que abordé bastante bien para mi estado. Los pocos candidatos a superarla nos sentamos en mesas de becarios, sin ninguna vigilancia. Lo mismo podíamos haber sacado la petaca de whisky que copiar con libertad, tal fue la fe que nos dispensó el profesor. Conmigo no era necesaria, y creo que con el resto tampoco. Yo copié en Matemáticas porque me fueron impuestas y desde siempre supe que no eran mi vocación, tan solo un obstáculo; pero esta carrera me gusta y la he elegido tanto por placer como mirando al futuro. Absurdo resulta copiar cuando venimos a aprender... No saqué nada más que el termómetro, eso sí.
La corrección de un examen rara vez es objetiva, por ello la temo después del toque de atención que ese mismo profesor nos dio esta mañana. Y era con motivo de la asistencia a clase. Yo, cierto es, poco he faltado para lo que llevo encima. Podría, quizá debía, haberme quedado esta semana en casa, pasando de exámenes y de lo demás, por ver si esta infección iba remitiendo, pero no lo hice. En parte porque he comprobado que en ciertas asignaturas de esta carrera se da una importancia a la asistencia mayor que en el propio colegio. Y no me estoy refiriendo solo a las experimentales del Plan Bolonia, aunque estas también te pueden mandar a casa con la excusa de ser una clase no presencial. Del resto también hay algunas en las que pasan lista, e incluso en las que no pasan muchas veces ese factor es tenido en cuenta a la hora de poner la nota. A mí en ocasiones me ha beneficiado, no lo negaré, aunque en general me parece impropio de esta institución. Debería puntuarse tan solo por el conocimiento.
Cuando una asignatura es más compleja, como la de ayer, un método de asegurarse el aprobado puede ser la asistencia y hacer los deberes, por así llamarlo. En el caso contrario, en una asignatura fácil quizá no puedas aspirar a la Matrícula porque faltaste algunos días, por motivos a veces justificables, a veces no. Porque los profesores muchas veces meten en el mismo saco a todos: a los que no acuden por enfermedad, a los aquejados de simple vagancia o quienes realizan un viaje cuya ocasión no pueden perder, como el mío de Estocolmo. El problema no es la falta de asistencia, creo yo, sino la falta de matriculados. En una clase de ciento treinta alumnos, ¿a quién le va a importar que falten veinticinco? Pero comprendo que en la nuestra, la perspectiva de dar clase a tres puede ser poco esperanzadora. Aunque también hay quien lo hace sin inmutarse...
Yo creo que el ir a clase no es una obligación. Es un derecho, porque nosotros hemos pagado créditos para asistir. Y también puede ser, por qué no, un placer, porque nosotros hemos escogido con plena libertad (al menos yo) esta carrera, y espero que todos lo hayamos hecho por el deseo de ampliar nuestro conocimiento en materias que nos gustan. Que todas las asignaturas no nos van a gustar por igual, eso está claro. Aún no hay carreras a la carta, y muchas veces el hecho de que te guste o no una materia depende de cómo sea impartida.
Por cierto, muchas veces los profesores también hacen absentismo sin devolvernos las horas por las que hemos pagado, así que el problema no siempre está en el mismo lado. En fin, mañana y pasado me personaré en las pocas horas que me quedan, y ya el fin de semana se podrá descansar sin el peso de unos exámenes para los que aún falta un mes.

domingo, mayo 10, 2009

Unos que vienen, otros que se van.


¡El tiempo está fucking crazy! Y yo debo de estarlo, también, porque empecé la semana clamando para que volviera la lluvia y, hoy mismo, me gustaría que luciera un sol apropiado para terracitas de verano. La contradicción tiene su lógica. Llevo varios días encerrado por la fiebre, y justo hoy que ya estoy recuperado, se pone a... ¿Granizar? ¡Vaya semanis (cuasi) horribilis! Pero aún puede tener final feliz, lo sabremos sobre todo a partir del martes.

Hablando de finales felices, este fin de semana mi estado anímico solo me dio para ver Más allá de los sueños, espantosa y repetida traducción de Bedtime Stories. A Adam Sandler le he evitado casi siempre, pero en esta me gustó, porque es de la casa Disney al estilo tradicional, una comedia familiar con mucha fantasía y bien elegidos intérpretes. La moraleja inevitable es si en la vida alguna vez puede haber un final feliz. En la película sí, que para eso es de la factoría del ratón; yo, más escéptico, de momento me conformo con que no regrese la fiebre. Y que ciertos futboleros maleducados no me arruinen un sueño que necesito, porque el examen es a las ocho de la mañana. Sí, otra de las absurdeces de este florido mayo...

viernes, mayo 08, 2009

Sicko.


No he visto aún el último documental de Michael Moore, que me regaló Paco por Nochebuena y cuyo estreno en España se ha retrasado hasta este mes. Sí me han contado cosas del argumento y solo espero que, dentro de la tendencia que el director tiene de irse a lo extremo, no haya presentado a Europa como un paraíso sanitario. Le da mil vueltas a Estados Unidos, sí, pero también tenemos nuestras carencias.

Es por eso que yo ayer me resistía a ir a la consulta de la médico (creo haber indicado bien el género) Sospechaba que llegaría a esperar el máximo de una hora para luego salir tan rápido como tarde había entrado. Casi exacto del todo. Y no es que me importen mucho las esperas. La de ayer sí porque tenía que estudiar, cosa que hice después de la consulta. Pero una espera se puede hacer amena si se tienen instrumentos para ello y a tu alrededor gozas de un ambiente apropiado. No, por lo general, en una sala de espera de ambulatorio.

Hay algo que no entiendo respecto a la economía temporal de las visitas. No es que quiera comparar un sitio así a un supermercado, pero tienen paralelismos pese a todo. En el súper hay cajas rápidas, de esas para si llevas una barra de pan aunque siempre haya gente que no haya visto Barrio Sésamo al respecto. Y, yendo tan ligero de compra, nunca se te ocurriría ponerte detrás del pedido de dos carritos. Pero en el ambulatorio, amigos, todos vamos a la misma cola. Y, si a alguien le tienen que vendar como a la momia de Tutankamón, habrá que esperar igual aunque veas que de las otras consultas la gente va entrando y saliendo de continuo.

Eso me pasó ayer. Esperé hasta que salieron dos personificaciones de las Moiras, y tras ello comenzó la opereta de pasar lista, en plan Martes y Trece, con el eterno paciente cabreado porque cree que se le cuelan. Detrás de mí iba un anciano que, por localizarme, se sentó a mi lado. Yo, previendo que su compañía no iba a serme grata, estuve a punto de levantarme pero ya estaba felizmente instalado y no quise desistir por ese contratiempo. Que nadie me acuse en balde de no respetar a la gente mayor. Vaya sí lo hago pero, si para llegar a ese estado hay que acabar así, prefiero no llegar.

Lo mejor para aislarse es un iPod (aunque haya quien no sabe lo que es y por tanto insista en iniciar una conversación que nadie ha pedido) Y luego, por no perder más el tiempo, saqué una obra de Aristófanes absurda y grosera, como absurda y grosera fue la situación que me tocó vivir. El paisano olía a orines, y yo pensé entonces que la mascarilla no solo serviría para evitar la gripe porcina. Su único entretenimiento era mirar un Casio, similar a los que usan en Pigmalión. Aunque me cuesta ver al señor persiguiendo a alguien a garrotazos...

En fin. Yo llegué, me miraron la garganta y me dieron una receta. Punto. Nada de cháchara improcedente. Ni siquiera pedí que me revisaran la cicatriz de ese quiste gracias al cual llegué a detestar dicho ambulatorio. La profesionalidad no solo está en el bando de los doctores. Los pacientes también deben poseerla. Mala es la soledad, pero un médico no es un confesor. Pudiera serlo si le conoces de toda la vida y tiene una clínica privada, como el de nuestra infancia; pero es penoso que, porque alguien se ponga a contarle sus penurias, le esté quitando tiempo a personas que quizá requieran más sus cuidados. Quizá sostenga esto porque soy joven y más o menos sano, es posible, en todo caso no estoy haciendo un dogma de fe. Hablando de viejitos, ya os contaré las andanzas de uno asiduo del autobús, una especie de Casanova con aspecto de centenario.

En fin. Me encuentro mejor, por suerte, así que voy a continuar con mis tareas. Que dure al menos dos mesecitos...

jueves, mayo 07, 2009

Pronóstico equivocado.

Ahora lo entiendo. No era el calor lo que me estaba afectando, sino otro tipo de calentura interna, la fiebre. Ayer por la tarde ya la comprobé sin duda. Debe de ser una gripe corriente, no muy poderosa, y carente de naturaleza porcina. Vaya... Si me llegan a poner en cuarentena al menos eso me hubiera servido para promocionar Pigmalión, viniera a cuento o no con el tema de la puñetera gripe.
Este comienzo de mes es un poco surrealista. Primero tengo que anular el viaje a Zaragoza por los exámenes. Ahora mismo no tengo fiebre, pero eso no me salvará de la visita al médico en breve, porque sino lo segundo podría ser la propia anulación de los exámenes. Antes los virus solo se presentaban por Navidad, respetando mi horario lectivo. Ahora no solo no lo respetan, sino que aparecen en los peores momentos. Bueno, al menos me respetaron alguna estimulante parte de la semana... En fin. Confiemos que entre hoy y mañana esté derrotado.

miércoles, mayo 06, 2009

Que vuelva el frío...


¡Por Libia! Tanto quejarse de que si el invierno se estaba alargando mucho, de que el cambio climático era una patraña, y cuando llega el calor yo estoy deseando volver a contemplar cielos nublados (bueno, el día de la espicha me vino bien que hiciera sol, gracias a ello haré una obra de teatro) Y si llega, al menos que lo haga gradualmente, no en un anticipo veraniego cuando estamos en la peor fase del curso. A mí me afecta, y mucho, no son extrañas mis preferencias nórdicas. Estas noches he sufrido accesos de insomnio, pinchazos en la cabeza y algún otro también en el brazo; bueno, este último más bien relacionado con la premura que se dan los profesores a un mes del final, corriendo cual Chiquito de la Calzada tras los bisontes.

Yo no entiendo, ya lo comenté aquí, que con esto de Bolonia se quiera alargar el curso, como si eso fuera algo positivo. Tonterías. Si os lo diré yo, que ejemplos tengo: no por más clases se aprende más, sino porque estas se encuentren aprovechadas. Puede que esos amigos del norte tengan un tiempo más suave en el estío. Aquí en León no gozamos de clima mediterráneo, desde luego, pero cuando el sol le pega, le pega. Solo se lograría con ello fomentar el absentismo, a menos que se tomaran soluciones poco usuales.

Nuestra clase, de hecho, es como una sauna, y esa condición solo la alivia el que seamos poquitos. En tardes como esta yo propondría un nuevo vestuario, más adecuado con el espíritu de nuestra facultad: una túnica griega, y que fuéramos coronados de laurel, comiendo racimos de uvas. Si es mucho pedir, que nos dejen hacer top-less, tanto a los hombres como a las mujeres (todo son pechos, más o menos desarrollados) Y si no, clases por el Aula Virtual, como a esas que vinieron con un amago de gripe porcina. Podríamos darlas por el famoso Skype, y gracias a la webcam puedes ponerte en paños menores si la enchufas hacia tu cabeza.

Nada de esto servirá cuando tenga que repasar sendos exámenes este fin de semana, así que ruego a Apolo que nos otorgue, hasta finales de junio, alguna que otra nevada que alegraría sobremanera a Aznar y aquellos que dudan que este país será un erial en varias décadas (¡quizá no vivamos para verlo!)

Pues, hala, a tomar la fresca, yo voy a ver si me aplico un masaje cerebral.

lunes, mayo 04, 2009

Frivolidades.


Podría hablar de la esquizofrenia permanente que me produce un examen parcial mutante, que cambia de fecha día sí y día también, o quizá pudiera lamentar que entre ese y algún otro me hayan boicoteado mi segunda visita en este año a Zaragoza... Pero no hay que agobiarse, que es lunes. Si acaso esos temas los dejaremos para otra ocasión.

Hablemos de algo ligero, de algo con ese glamour que es el verdadero opio de nuestro pueblo, ante el cual no vale oponer nada: ni gripe A, ni gripe B, ni todo el resto de letras, aunque sean del Tesoro. Me vienen a la cabeza un famosillo de TV, y una famosa que aún no ha hecho gran mérito para serlo. Del primero casi no recuerdo el nombre, creo que se llama Gary Dourdan y es un negro (conste que uso la misma expresión que mi profesor de Literatura) que hace de secundario en uno de los CSI. En cualquier caso no le tengo mucha simpatía a esa serie, por motivos personales. Yo la única serie que sigo, nos ajo, es Pigmalión, supongo que la otra debe tener éxito porque si no me es imposible entender que le hayan cogido como imagen para promocionar la provincia de Castilla y León (no entraré aquí a valorar lo oportuno de esta unión, cosa que llevaría un tiempo)

De ese tipo no se nada, solo que le debe de gustar nuestro país porque ha aparecido en saraos varios, y siempre lo confundo con Lenny Kravitz. El anuncio, que vi de casualidad como todos los que veo, me provocó cierto sonrojo. Hace unos años, cuando aún estaban unidos, eran famosos y vecinos míos, se encargaron de la campaña Café Quijano, lo cual me parece más lógico. ¿O es que no hay famosos dentro de nuestra comunidad? Yo no se si este tal Dourdan sabría situar a León en el mapa, aunque quizá le hayan agasajado bien para llegar a un acuerdo. Empieza a hablar en el spot de los manjares de esta tierra, que si cecina, que si lo otro, y al final me parece como que estuviera hablando de autopsias y esas cosas de las que hablará en su serie. Bueno, peor hubiera sido que se la hubieran adjudicado al gordo de Perdidos. Ese ya no hablaría de cecina, sino que seguro que se comía la pata de la vaca entera...

Y como antes del Telediario siempre hay tiempo para frivolizar, gracias al Corazón de cambiantes estaciones, me enteré de que Elsa Pataky es la mujer más deseada por los españoles. No por mí, desde luego, aunque estoy acostumbrado a que mis gustos difieran un poco de la mayoría de mis compatriotas. Supongo que su marido no será el hombre más deseado, ni por varones ni por féminas. Bigas Luna, descubridor de Penélope Cruz, quiere otorgarla un trampolín a Hollywood precisamente con una historia de matices biográficos. Este señor, del cual visioné su última película a modo de cilicio, quiere hacer una trilogía. Por suerte, en una ataque de lucidez previo a la senectud, la segunda parte de la misma no será Juani va a Hollywood, sino DD Hollywood. Descubrió al fin que los poligoneros no van al cine, al menos no a ver películas que los retraten, y ha decidido cambiar de heroína: Diana Díaz, una actriz deseosa de triunfar en Hollywood como la propia Pataky. Así que preparáos, amigos, para algunos desnudos gratuitos de la diosa y cameos de estrellas venidas a menos, o que pasaban por allí. En fin, se acabó el tiempo de las frivolidades, ahora toca ver por dónde empiezo y, dentro de la esquizofrenia de la que hablaba al principio, lo más normal será que o no empiece o me pierda en ello.

sábado, mayo 02, 2009

Alarmismos.

Si no fuera porque ha causado muertos, este tema de la gripe de nombre cambiante me haría gracia porque tiene ciertos rasgos chistosos. El otro día estuve en una clase de Listening, ya sabéis, nos ponen una cinta con varios ingleses hablando como si se hubieran tomado unas cuantas pintas en el pub. Y, cuanto más viejos son, más borrachos parece que hablan. El tema de uno de esos ejercicios era precisamente el Ébola y se decía que, pese a ser una enfermedad muy llamativa, cada año la gripe común mataba muchos miles más de víctimas. Pero, claro, es algo común, y por lo tanto no vende ni es proclive a salir en los informativos.
No es mi intención, pues, burlarme de de un virus que en el peor de los casos puede llegar a afectarnos; sin embargo, no puedo evitar una sonrisa al ver las fotos de esas estudiantes que llegan de Méjico con pañuelos de Snoopy, o similar, a modo de mascarillas. ¡Y luego nos reíamos de Michael Jackson! Claro que quizá mi problema sea que, en el caso de que haya viaje de final de carrera, nunca propondría un destino tan lejano. Mi primera opción natural sería Grecia, para ver in situ todos esos sitios de los que nos han hablado hasta la saciedad en la carrera. Allí lo peor que podría pasarnos sería que empezaran a quemar coches a nuestro alrededor, o algo así.
A mí no me preocupan tanto estos virus que surgen de vez en cuando, todos ellos relacionados con algún animal doméstico, como los otros que, por rutinarios, apenas atraen la atención de los medios salvo excepciones. ¿Por qué no se insiste tanto con el sida, una verdadera pandemia y para la que, a diferencia de la gripe del gocho, no hay vacuna? Pero no, se baja la guardia y apenas se recuerda el uno de diciembre. Y la verdad es que hay transmisiones que, aunque sean de otro tipo, no por ello son menos peligrosas. Ya que Méjico ha sido el foco del contagio, recuerdo hace un par de años que la revista Zero mostraba una encuesta en la que se decía que dos de cada tres mejicanos varones no compartiría domicilio con un gay. ¡Vaya! Pues, que se sepa, hasta ahora no se ha demostrado que la homosexualidad sea una enfermedad contagiosa. Antes podría serlo la intolerancia, y esta sí que provoca muertes, no solo un centenar por año. De ahí que, cuando el año pasado vi ese peñazo de peli llamada El cielo dividido, me sorprendí al ver que los dos manitos se comían la boca en público como si estuvieran en la calle Pelayo. No se quién tendría más razón, si la encuesta o la película, en todo caso reconozco que yo en su día también canté lo de Matarile al maricón...
En fin, pues si de aquí a un tiempo yo también me veo con la mascarilla, me arrepentiré de estas líneas; el caso es que ahora solo me preocupa la fiebre sintáctica y teatral, en la que me sumergiré hasta dentro de una semana. Y vosotros ya sabéis, si lo de la gripe ya os machaca en demasía vuestros oídos, aquí tenéis un enlace directo para presenciar muertes más inofensivas, puesto que son de ficción:

http://www.pigmaliontv.com/capitulo02.html

jueves, abril 30, 2009

Y seguimos.

http://www.pigmaliontv.com/

Por si alguien lo había olvidado. A partir de esta medianoche, presumiblemente, saldrá a la luz el segundo capítulo de Pigmalión. Mañana es fiesta así que no tendré mayor problema en esperar a que salga. Desde aquí me solidarizo con los compañeros que tendrán que pasar el Día del Trabajo rodando. ¡Qué gran oficio es este del guionista para los perezosos! Aunque lo vi en exclusiva durante el estreno, tengo ganas de revisarlo y comprobar las mejoras que Hopewell ha prometido. Y vosotros, amigos, si en el primero no os coscásteis de mucho, seguro que en este ya os picará el gusanillo sin remedio, además tenemos alguna escena subida de tono (el reclamo ideal para aquellos seguidores de Mentiras y gordas) Así pues, mientras yo me consumo de nervios por el próximo examen puesto a traición el día 8, os deseo un feliz visionado y que la legión de seguidores de este proyecto siga creciendo. ¡Tack!

martes, abril 28, 2009

Como los demás.


Anoche, quizá por aprovechar la cumbre hispano-francesa, estuve viendo una película del país vecino, Como los demás. Es una comedia de temática homosexual, lo cual ya es algo raro en sí mismo, que trata sobre una pareja estable de gays cuarentones. Uno siente de repente la llamada de la paternidad, mientras que el otro no quiere oír hablar del tema; prefiere seguir viviendo una existencia hedonista, sin preocuparse de su edad (ya se encargará de recordársela algún amante niñato...) Así que se separan y el primero busca una madre de alquiler con los rasgos de Pilar López de Ayala. Ella es una de las triunfadoras de la generación Al salir de clase. No es tan famosa como Elsa Pataky, pero bastante mejor actriz.

En la película se realiza alguna graciosa comparación entre los países vecinos. No respecto a la ropa de Carla Bruni y Leticia Ortiz. No, eso se lo dejamos al papel couché. Me refiero a que uno de los personajes dice: ¡Quién hubiera dicho de un país de beatos como España que acabarían teniendo matrimonio gay y adopción! Pues claro. Cuando las ilustradas tropas francesas nos invadieron, y se dieron de morros contra los curas rurales y el vivan las caenas, jamás se lo hubieran imaginado. Pero son otros tiempos. Cuando el protagonista pretende adoptar, al final la asistente social se da cuenta de su engañifa en una escena a lo Moliere. Por eso yo no me plantearía adoptar, la única persona con criterio para decidir si debo ser padre soy yo mismo...

Se nota demasiado el tono televisivo del filme, puesto que el director proviene de ese mundo y hay una sucesión de enredos, que no os contaré por si queréis verla. No es una gran película pero sí muy interesante, además tiene un final optimista, poco frecuente en un subgénero con esta temática. Yo no es que quiera tirar para mi terreno, pero creo que uno de los dilemas del protagonista es que, sin ser heterosexual reprimido como se dice, es posible que sea un bisexual latente. No sacaré la vieja frase de que todos somos bisexuales, que tanta guerra me ha dado, pero, ¡ay amigo!, si lo pruebas una vez podrás probarlo ciento una. No estaría mal que hiciera el famoso test de Torrellas.

Bueno, pues os dejo porque, precisamente, tengo que comparar una obra de teatro gabacha con una de nuestra patria. Allá vamos, mon dieu, que diría Poirot.

domingo, abril 26, 2009

Perder las formas.

Creo que un preocupante símbolo de nuestros tiempos es el de perder las formas. Y lo digo el primero por mí... Muchas veces no trato a la gente como me gustaría ser tratado, por ello supongo que no debiera quejarme. Ahora que tenemos tantos medios de comunicación, esta misma suele enturbiarse de muy diversos modos. No entiendo, por ejemplo, que no se conteste un sms, cosa que cuesta unos céntimos, emplea unos segundos de tiempo y además fortalece los dedos. Yo puedo vivir en la negación, pero no en la incertidumbre.
Tampoco entiendo por qué una entidad como la Universidad de León pierde las formas. Primero convoca un concurso de novela para el que no da fecha de fallo. A dicho certamen se presentan nueve novelas, cifra ridícula a todas luces. De esas, tres son premiadas, una proporción del treinta por ciento aproximadamente. A los otros seis autores nadie se preocupa de mandarles una carta, un correo o aunque sea un mensaje diciéndoles que dejen de esperar en balde. Al final me entero a posteriori de que el 13 de marzo (!) se entregaron los premios. Y me entero gracias al Google,por suerte:

http://www.leon7dias.com/index.php?option=com_content&task=view&id=1783&Itemid=519

El primer premio fue a parar a una novela con el curioso título de Los buenos poetas no se acuestan con putas (¿debo entender según esa máxima que yo soy buen poeta?) Mi profe favorita de este curso estaba de miembra entre el jurado, claro que ella no podía saber que yo concursaba (de hecho, cuando se falló el premio ni siquiera habíamos cruzado palabra) Tengo interés por preguntarle, sin ánimo de reproche, qué le pareció mi novela, de hecho necesito saber su opinión. Mentiría si dijera que no estoy defraudado: lo estoy. Es normal, el quedar fuera dentro de una selección tan corta siempre defrauda. Pero me da igual. Los concursos siempre son subjetivos, por eso no me gustan. Perdí 20 euros por presentarme al mismo. La próxima vez me lo pensaré mejor, quizá los ahorre para ir luego a la calle Montera y escribir una novela para la siguiente edición, llamada Los malos poetas se acuestan con (malas) putas...

sábado, abril 25, 2009

Paro, paro, paro.

La última vez que estuve buscando empleo, hace un par de años, nadie hablaba de crisis. Sin embargo, no es que fuera tarea fácil. Ahora, desde mi privilegiada posición de estudiante, me divierto pensando en qué nuevas chaladuras habrán discurrido como entrevistas de trabajo. Si antes en la FNAC te empezaban con el juego del globo que se hunde, puede que ahora hayan pasado directamente al barco en el que se mueren de hambre y tienen que decidir a quién se comen. No se, supongo que ahora cualquier empleo basura puede ser considerado como de oro.
Yo tuve cuatro trabajos y de ninguno de ellos me echaron (bueno, uno quebró, pero es lógico; nadie pagará tres euros por un alquiler si por ese dinero puede descargarse la película legalmente) No obstante, y haciendo una comparativa con mis compañeros, he de alegar con respeto que para esos viajes no necesitaba tantas alforjas. Pero bueno, yo no era el caso más sangrante. He visto médicos e ingenieros entre sandwiches, palomitas y pizzas. Solo tenéis que ver las noticias para saber que parece que, a más cualificación, peor.
Ni siquiera para el Corte Inglés era necesaria. Como comentaba el otro día a Oli, yo esperaba estar allí a las órdenes de algún caballero refinado que amara la literatura, pero en el fondo lo de los libros era lo de menos. Con todo, era un empleo bien pagado. Muchas veces me he preguntado si hice bien en dejarlo, y creo que la respuesta es afirmativa; básicamente, porque me lo puedo permitir, no todos tienen mi suerte. Esta era mi última oportunidad para hacer esta carrera de la manera que la hago. Las otras opciones hubieran sido la UNED o, siendo generosos, la Universidad de la Experiencia. Dentro de unos meses entraré en el ecuador de la misma y, pese a mis nervios actuales, puede que con los dos primeros cursos limpios. Como experimento, si es que se puede considerar así, no está resultando fallido.
Filología Hispánica (nombre menos estúpido que Grado en Lengua Española y su Literatura), como otras carreras injustamente infravaloradas, nos otorga cierta ventaja sobre quienes creen que somos unos vagos que nos llevamos subvenciones de Educación para seguir manteniendo clases semivacías. Con crisis o sin ella, la lengua española va a seguir siendo estudiada, porque no en vano es la tercera o cuarta en importancia mundial, y se está extendiendo de manera pasmosa por los mismos Estados Unidos. Aunque son muchos los lazos que tengo aquí, yo estoy dispuesto a ir a cualquier sitio con tal de tener trabajo digno, a cualquier sitio que me permita poseer un espacio tranquilo en el que escribir, mi auténtica vocación, e Internet para seguir colaborando con esos escritos en buenos proyectos, como ahora mismo estoy haciendo con gusto.
Quizá sea pronto para pensar en esto, pero no demasiado... Bueno es motivarse, sobre todo de cara al último y complejo mes de clase.

jueves, abril 23, 2009

Verdades, y gordas.

¡Feliz Día del Libro, aunque ya quede poco! No he leído nada de Juan Marsé, Premio Cervantes, pero me cae simpático. Ha sido bastante mal adaptado al cine, casi siempre por ese obseso sexual de geriátrico llamado Vicente Aranda, y por ello guarda buenas dosis de rencor contra este mundillo. El otro día, delante de la propia ministra de Cultura, que es guionista, dijo que el problema del cine español no es el desinterés del público u otros manidos factores, sino la falta de talento, principalmente, en los guiones, que son la base de una película. Me imagino la cara de circunstancias de la ministra, quien creo que no fue precisamente talento lo que aportó al guión de Mentiras y gordas, pero lo cierto es que tiene razón.
No es que me considere yo un genio, pero a veces se cuándo un guión es una mierda aunque no haya visto la película. Me pasa con otra película de adolescentes o post-adolescentes, Fuga de cerebros (¡jamás un título mejor escogido!), "escrita" por guionistas de Los Serrano y que, de forma harto incomprensible para mí, está a concurso en el festival de Málaga. ¡A concurso! ¿Optando a qué premio, el de Peor Película? Conste que ese festival apostó el año pasado por el cine de género con Tres días...
Pues eso, que un poco de verdad de la gorda no vendrá mal a la nueva ministra. Y al tándem Albacete-Menkes solo le deseo que la próxima vez se agencie una mejor colaboradora, como Lucía Etxebarría, con la cual escribieron Sobreviviré, una de mis películas favoritas del cine español, y que retrataba con gracia y buen gusto el tema de la bisexualidad.

viernes, abril 17, 2009

De celebración en celebración.

¿Y tiro porque me toca? No se, pero en todo caso me alegro de que al fin pueda asistir a la fiesta de estreno de Pigmalión. Por fortuna puedo formar parte de este proyecto gracias a Internet, pero siempre se echa de menos algo de contacto con el resto del equipo, una falta que se podrá subsanar en jornadas como la presente. Allí llegaré, en plan familia Carter, no en limusina pero al menos sí en Jaguar, ja, ja.
Y el sábado una boda, hacía tanto que no iba a una que ya casi ni me acuerdo, así que vayamos desempolvando el viejo uniforme del Corte Inglés... Como sea que la boda es a la hora de comer, por la noche hay opción de salir por la capi, y luego un par de días para lo usual: cónclave con Oli, rules por el centro, etc.
El martes celebraremos qué buenos est... digo son (el subconsciente...) los profesores de Filología que nos llevan de excursión (aunque, como yo ya estaré allí, solo tendré que chuparme la vuelta) Así que no hay tiempo que perder, voy a meter las cuatro cosas, pero bien seleccionadas, que necesito, y nos veremos la próxima vez, quizá en uno de esos consabidos locutorios.

miércoles, abril 15, 2009

De parto.


Sabía que hoy se estrenaba Pigmalión, y ya me encargué de anunciarlo por aquí. Lo que desconocía es que fuera a colgarse poco más allá de medianoche, lo cual me provocó una cierta angustia, dudando entre esperar a ver si al final salía o irme a la cama y ponerlo si era necesario cuando me levantara. Al final opté por ambas decisiones, y ambas fueron fallidas.

Por la noche, pasada la una de la madrugada, no conseguí que el vídeo se cargara. Pensé que sería culpa de mi portátil, ya provecto, así que pasé a otro más nuevo y proveniente de los Estados Unidos de América. Tampoco. Así que me acosté y, como si fuera la noche de Reyes, al despertar lo intenté otra vez mientras tomaba la leche y me arreglaba. Tampoco. Desesperado, pensé en fumarme la primera clase, pero ha sido una mañana atípica, con bastantes faltas de asistencia, por eso preferí tomar los apuntes por mi propia cuenta. Pasé la mañana como si aún me durara la resaca del Genarín, o como un yonqui que necesita su dosis con premura. Por suerte, al llegar a casa al final pude ver el primer capítulo. ¡Felicidades! Lo hemos logrado.

Por si alguien aún no tiene el enlace...




Ah, por cierto, creo que al final sí podré ir a la fiesta del estreno. Si no llego a la proyección, al menos llegaré para tomarme una copichuela a la salud del proyecto, que diría Hopewell. ¡Ojalá sea así, my friends!

martes, abril 14, 2009

Semana de Ilusión.


Si la semana pasada fue de Pasión, esta podría etiquetarla como de Ilusión. Albergo en ella esperanzas de todo tipo: personales, profesionales y también el tramo final del curso, al que tanto me ha costado reengancharme hoy. Hay acontecimientos de tipo familiar, y también un viaje a Madrid, algo que siempre suele gratificarme mucho por corto que sea. También habrá alguna decepción, como que posiblemente no pueda asistir a la fiesta del estreno de nuestra serie, o el hecho ya confirmado de que habrá Torrente 4.

Pero bueno, en general todo es positivo. Mañana tendré que colgar algo, por corto que sea, para celebrar el estreno de Pigmalión, al cual todos estáis invitados; ya sabéis, es gratis y no hace falta etiqueta, podéis asistir desde vuestra casa como si queréis en gayumbos, en bragas o sin nada (pero atentos a la pantalla, por favor)

Todas estas ilusiones podrán cumplirse, como dice un personaje de My fair lady (que viene de una obra de Bernard Shaw llamada Pygmalion) con un poquito de suerte.


... With a little bit of luck!

sábado, abril 11, 2009

Volvemos a Yutú.

http://www.youtube.com/user/Pigmaliontv

Estoy pasando una gran Semana Santa, no deslucida por aquellas hordas que violan impunemente mi derecho a la libre circulación en la vía pública. ¿No podrían crear pasillos con el rótulo de: Paso libre para ateos? En fin. Y la que viene va a ser muy buena también, por varios motivos. El sábado se casa unas de mis primas, por lo cual volveré a la capi, no se si a tiempo para la fiesta de estreno de Pigmalión. ¡El miércoles 15, amigos, recordadlo aunque yo lo haré por todos los medios posibles!
Y ya tenemos un canal de Youtube, como aquel de otra vieja serie... ¡Bien! Volvemos al Yutú, con todos sus comentaristas demagogos y aquellos que nos ponen roscos para hacer bajar la media. Bueno, está claro que cuantos más caminos de acceso lleven a la serie, tanto mejor será. Así que os deseo que paséis un buen fin de Semana Santa, que luego regresa el curro a todos los niveles,

jueves, abril 09, 2009

Mejor en latín.


Durante esta Semana Santa estoy estudiando para el examen de Sintaxis, y confío en hacerlo hoy pese a la salida de anoche. El que crea que no se puede combinar estudio y fiesta está en un error, siempre que ambos campos se equilibren. Yo, con gran deleite, he descubierto que, pese a ser el examen fuerte del curso por así llamarlo, se me está haciendo bastante ameno. Es mucha información, pero ligera, de contenido práctico y que todo el mundo debería conocer al margen de que vaya a examinarse de ello.

Es por esa circunstancia que me ha escandalizado más la barbaridad que descubrimos anoche. Durante muchos siglos el latín fue la lengua culta por excelencia, por eso resulta curioso encontrar un pub cuyo nombre esté bien escrito en latín pero luego, en su propaganda, no sepa escribir en español. Divinus Nox (aunque por el otro lado de la tarjeta pone Divinux) Y no os estoy hablando de un error leve, sino de uno de esos que cuando se encuentra en un examen, no importa la materia que sea, el profesor no debería seguir leyendo más. Reza: Las mejores fiestas y el mejor "hambiente" te esperan. !!!!! Vamos a ver, no estamos ante un término infrecuente. Incluso para quien no coja un libro en su vida y solo vea la tele, al menos tendría que sonarle de Ambi-Pur. Y, ya que van de latinistas en el antro, al menos podrían saber que Ambiente viene de Ambiens, Ambientis, por lo cual el término ha sido traspasado prácticamente sin cambios desde la lengua muerta hasta la nuestra.

No contentos con ello, luego ponen: Ven a "conocelo". !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! No, no puede ser. En todo caso sería conocerlo, con el infinitivo seguido de un referente pronominal átono, si no recuerdo mal. Otra cosa sería Ven y conócelo. Propongo a la gerencia del pub el que me contrate para supervisar sus tarjetas, quizá a cambio de alguna copichuela, sin garrafón a ser posible. Yo solo he estado una vez allí, y el hecho de que pusieran pachangueo del más duro no les exime de respetar un poco nuestra gran lengua. Si a los clientes habituales no les importa eso, que no pretendan atraer a los demás con una propaganda tan ofensiva. ¿Para qué gastar dinero allí?

Y, lo que más me preocupa. Habida cuenta de que en Semana Santa León está llena de extranjeros... ¿Este es el mejor modo de enseñar idiomas? ¿Qué pensarán los Erasmus que acuden a mi facultad? ¿Qué pensarán esos alumnos de la Universidad de Whasington que han venido aquí a aprender castellano de calidad? Oh, por Libia, tengo que llevar esta tarjeta a clase para que se descojonen mis compañeros filólogos, los profesores e incluso podría entregársela a Salvador Gutiérrez para que la lleve a la RAE y así certifiquen la imparable decadencia en la que nos encontramos, la ola de palurdismo que parece no tener fin y me lleva a plantearme cada vez más la emigración (bueno, los bares convertidos en cámaras de gas también ayudan a ello) Entre el hambiente y Casa Benito, con sus cerdas vociferantes, casi dan ganas de no salir de casa.

Pero bueno, no todo es malo, lo cierto es que progresivamente vamos a sitios de mayor calidad, y anoche al menos disfrutamos una pequeña célula de amigos, anticipo de lo que vendrá hoy, y además pude ver a mi prima Car, a Carli y el resto del gang. En fin. Habrá que cumplir con Genarín. Total, a él no le importaba mucho la sintaxis...

martes, abril 07, 2009

Cuestiones desde la holganza.


¿No os da la impresión de que tanto cambio de ministros ha robado un poco de protagonismo al esperado encuentro de Zapatero con Obama?


Habida cuenta de que, como ministra de Sanidad, Elena Salgado le declaró la guerra a las hamburguesas XXL, ¿ahora como ministra de Economía se opondrá al 2x1 en McDonalds como medida para combatir la crisis?


¿Por qué no me meto ya en política si es un empleo que te permite estar cobrando desde que te dan tu primer cargo hasta casi el día de tu muerte?


¿Por qué han tardado tanto en echar a Magdalena Álvarez?


¿Por qué han tardado tanto en darse cuenta del despropósito que era meter a la Universidad en ese invento de Ciencia y Tecnología?


Ahora que Ángel Gabilando, rector de la Autónoma, es ministro de Educación y Universidades, ¿cabe pensar algún giro en el Plan Bolonia? En todo caso, siempre mejor un filósofo antes que una científica...


¿Puede tener esperanza el movimiento LGTB en el hecho de que Trinidad Jiménez sea ministra de Salud y Políticas Sociales? (no tengo la respuesta, pero espero que sí)


¿Alguien pensó de verdad que iba a crearse un ministerio de Deportes?


Ahora que Ángeles González Sinde, presidenta de la Academia de Cine, se pasa a ministra de Cultura, ¿va a conseguir de algún modo levantar la casa que presidía? ¿Quién nos dará la brasa ahora en las galas de los Goya? ¿Podremos seguir descargando películas sin riesgo de ir a la cárcel? (Aunque sean americanas...)


¿Cuántos segundos tardará Jiménez Losantos en vincular ese nombramiento al peloteo de los titiriteros al Gobierno, augurando un gran expolio en las arcas del ministerio?


Si al final Losantos se marcha a compartir programa con César Vidal, ¿no sería mejor que lo hicieran en plan dúo cómico, como Martes y Trece?


¿Es verdad que la nueva ministra de Cultura fue guionista de Mentiras y gordas, o me ha engañado la Fotogramas?

domingo, abril 05, 2009

Elogio de la locura (II)


El otro día lo comentaba con mi compañera Esther: mucho más satisfactorio que te obliguen a leer libros durante la carrera, como el Quijote, es que esta misma te descubra nuevos caminos en los que elegir a gusto, por mero placer. Yo siempre me he sentido atraído por el Humanismo y Renacimiento, y durante este curso lo estamos estudiando por duplicado o incluso triplicado, según diversas ópticas. Por ello esta semana saqué el Elogio de la locura de Erasmo de Rotterdam.

Comienzan unos días que se suponen de recogimiento, al menos según el punto de vista desde el que se miren. Si uno no es religioso, le puede parecer una locura ver a todos esos tipos, muchos de los cuales ni siquiera serán creyentes, desfilando con capirotes. Pero si hay algo que se creó ya como auténtica chaladura, como una especie de procesión pagana, versión cateta, es la cofradía del Genarín. Hace un par de días se estrenó una película sobre esto mismo, no se si de ficción o documental. Lo cierto es que he sabido de tantos proyectos, acabados o no, en relación a la figura de ese pellejero, putero, o lo que fuera, que me pregunto si en esta ciudad es que no habrá ningún tema más interesante... Pobre Genarín, creo que ni en sus peores delirios alcohólicos se hubiera imaginado lo que iban a montar alrededor suyo en el futuro. ¡Un verdadero elogio de la locura, al que me sumo cada año con mayor reticencia!

En fin, procuraré disfrutar de las vacaciones, aún bajo la matraca incesante y monocorde de las trompetas y tambores...


PD- Os recomiendo vivamente este libro para este período, es corto y es un buen revulsivo ante tanto oscuro catolicismo. ¿Quién dijo el otro día que España necesitaba una transición... pero desde el Concilio de Trento?

sábado, abril 04, 2009

Vampiros light.


Antes de que al fin os hable sobre el Elogio de la locura de Erasmo de Rotterdam, os comentaré algo sobre una película que ayer comencé a ver e, ironías de la vida, abandoné justo cuando comenzaba la acción. Se trata de Crepúsculo, basada en un best-seller que de todos modos no iba a leer. Lo más obsceno de todo el filme, a mi entender, es el cameo que hace su autora, Stephanie Meyer. En la barra de la cantina del pueblo, sentada mientras sigue escribiendo sus ladrillos en el portátil, pide un rancho como si fuera una alegre palurda más, cuando podría comprarse ese bar y diez más si fuera necesario...

La autora es mormona, y puede que eso se refleje tanto en el terreno de la castidad como en la extraña unión familiar que tienen los vampiros. Se supone que son una familia, un padre adoptivo y los hijos, aunque en realidad los hermanastros están liados entre sí, excepto el héroe, faltaría más. Entre todos habrán acabado con la provisión de polvo de arroz para embadurnarse el rostro, de ahí deduzco por qué esta película no fue nominada el Oscar al Mejor Maquillaje. Y, por lo que se refiere al primer punto, me resulta curiosa la tendencia de la actriz Kristen Stewart a la hora de escoger sus papeles. En las dos últimas películas que le he visto, siempre acaba en bragas y sin obtener ningún favor sexual de su partenaire, bien porque sea un vampiro, como es el caso, o porque esté pirado (en Hacia rutas salvajes)

Durante media película vemos un desarrollo similar a High School Musical, sin canciones, con su personaje llegando nuevo desde el árido estado de Arizona al boscoso de Whasington. Durante la otra media, asistimos a una historia de amor cuya escenografía recuerda, en cierto modo, a Tigre y Dragón por la tendencia de ir dando saltitos entre los árboles. Lo cierto es que el filme apenas tiene efectos especiales, pero cuando los saca hay que echarse a temblar. Yo fui tomando la decisión de dejar de verla en el momento en el que los vampiros se ponen a jugar al béisbol (demostrando que, por mucho vegetarianismo y mucho Debussy aún pueden divertirse como el yanqui medio), y el resultado parece un videoclip de zapatillas deportivas o algo así. Al menos en ese momento al fin aparecen los malos, que distan de dar miedo: entre ellos hay un negro al que parece que han puesto un mocho en la cabeza...

En fin. No se cómo acaba pero tampoco me importa, así al menos no tendré que ver ni la segunda entrega ni la tercera (esta quizá dirigida por el que rodó El orfanato) Ay amigos, menos mal que me negué a acompañaros al cine para ver esto; aún espero que vuelvan aquellos buenos estrenos navideños, aunque quizá haya que esperar hasta El hobbit...

viernes, abril 03, 2009

Elogio de la locura.

NOTA- Tenía escrita esta entrada pero he perdido la conexión por culpa del teléfono fijo, que por lo visto da interferencia con la línea de Internet. Como me niego a repetirla, al menos hoy, me limitaré a escribir esto a modo de explicación y advertir que, a partir de ahora, va a ser muy poco probable que os conteste al fijo al menos estando yo solo en casa. Si no lo estoy, eso ya queda fuera de mis competencias. Como sea que esto no es algo de lo que yo tenga la culpa, el que se hagan cambios en mi perjuicio, solo me cabe exhortaros a que utilicéis el móvil, que es un invento bastante más de futuro.
¡Esto sí que es una locura!

martes, marzo 31, 2009

Viejo, ¡pero macho!


Terminé con los dedos un poco cansados tras el examen semidesnatado y a la boloñesa, pero aquí estoy para acabar el mes y chotearme, dentro del respeto que me inspira eso sí, del bueno de Clint.

Sigamos con la comparación entre Milk y Gran Torino. De la primera dije que me entusiasmó aunque mucho de eso se debiera a factores extacinematográficos, claro. Con la segunda, si en algunos momentos se me hace intragable, puede que sea por la misma causa. No es que me desagrade del todo la personalidad de Walt Kowalski (por cierto, ¿el apellido es casualidad?), tenemos puntos en común como la desconfianza ante la Iglesia o la falta de prejuicios hacia el alcohol. Pero, siendo yo masculino, su modelo de masculinidad creo no compartirlo demasiado.

Veamos, tenemos al pequeño Tao, o Atontao (me hubiera gustado ver a Constantino Romero doblando esto), ante el cual se abren dos vías para alcanzar su condición de macho: la una, negativa, viene por parte de la banda callejera liderada por su primo, ¡menudo primo por cierto! Con lo que quiero yo a los míos... La otra, positiva recíprocamente, la de maestro gruñón y discípulo que parece un poco corto al principio. Ahí es donde entra la catarata de tópicos. ¿Por qué debe uno ser medio retrasado o marica solo porque le guste leer o la jardinería? Ante eso hace falta una terapia de choque, y quién mejor que el ex-sargento de hierro para dársela. Ritos de virilidad: chapucillas caseras de hombres, trabajar en la construcción (algo que en España ya no sería posible), hablar rudamente en plan hijoputa paquí hijoputa pallá... ¿Irse de putas? No, no, a tanto no llega la película. Pero, ¿no hubiera sido gracioso? Imaginemos que en vez de Darth Vader le dobla Torrente: ¡Chinito, chinito! ¡Ven aquí, atontao, que nos vamos a ir con unas putillas...! En vez de eso, Clint le ayuda al cortejo de una tal Yogur, ¿y gracias a qué? Pues gracias al tótem supremo de su masculinidad, desde luego, el Gran Torino.

Pero bueno, insisto que la película me ha gustado y debieron ser más justos en los Oscar con ella. Ahora mismo Mr. Eastwood sigue incansable, rodando una película sobre Nelson Mandela con otro viejo compadre, Morgan Freeman. Ah, y recibió la Palma de Oro de Honor en Cannes. Aprovéchala pues la mereces, vaquero...

lunes, marzo 30, 2009

Esto sí que es un crepúsculo.


En Gran Torino, Clint Eastwood afronta la que dice será su última interpretación. El personaje, la historia, todo adquiere un marcado carácter crepuscular. Sin embargo, a Clint ya le han dado dos Oscar, así que este año no tuvo suerte. Gracioso hubiera sido ver luchar a Sean Penn (a quien le brindó su primera estatuilla) en el papel de Harvey Milk contra el viejo Walt de Eastwood y sus incontables expresiones homófobas. Cuando acaba la película al menos ha logrado superar su fobia a los asiáticos, y se extrae la moraleja de que algunos prejuicios, si no todos, pueden arrinconarse incluso cuando uno ya no está para aprender mucho.


Claro que, ¿qué se puede esperar de los habitantes de un pueblo o pequeña ciudad, multicultural eso sí, del medio oeste americano? Pues encontrar la misma clase de palurdos que acabaron con su protegida Hillary Swank en Boys don´t cry. Yo considero que tanto Gran Torino como Milk son películas clásicas a su manera; la primera es una tragedia clásica con valores clásicos; la segunda una biografía (también trágica) clásica, pero cuyos valores (¡faltaría!) no lo son. Walt Kowalski y Milk son hombres de valores, por los cuales están dispuestos a llegar a las últimas consecuencias.


Clint Eastwood es tan buen actor como director, un artista a su manera. Republicano y un poco chapado a la antigua, sí, pero eso no le inhabilita como creador. Me gusta tanto la película como el personaje, quien pese a ser muy diferente a mí en el fondo me provoca compasión, como supongo que pasará con el resto de espectadores. No me parece una obra maestra, eso sí. Básicamente por lo trillado de su argumento. Historias de superación y redención, en plan maestro y discípulo, ha habido muchas y esta no es la mejor, en parte por su cascada de tópicos y la predicibilidad con la que transcurre una historia por otro lado contada con mucha garra. Me gusta más su concepción como western crepuscular, el último duelo del vaquero. Hubo quien dijo, en principio, que esto iba a ser una aventura más de Harry el Sucio. No les faltaba cierta razón, pero no es así. Eastwood nunca se tomó muy en serio esas películas, las consideraba simples entretenimientos de acción. Nunca he llegado a ver una peli de esas entera, pero el personaje me parece bastante paródico, cosa que no ocurre con el venerable viejo veterano de Corea que se sumará a una larga lista de personajes emblemáticos.


Mañana si puedo diré algo más sobre la película, ahora me voy a repasar y por la noche a ver a Rajoy (ah, no, esto último es mentira; y puede que lo primero también. ¡Quién sabe!)

sábado, marzo 28, 2009

Sueños de cine.


Ya he comentado aquí en alguna ocasión que no suelo recordar, al menos de manera nítida, mis sueños; no obstante, si alguna vez lo hago acostumbra a ser como para echarse a temblar. Y no porque sean pesadillas, antes bien lo contrario. En el sueño de anoche, por ejemplo, lo escalofriante es que no se ha cumplido y dudo que se vaya a cumplir. Estaba con una mujer a la que conozco, nadando en el mar. ¿Hacia dónde? No se. ¿Importa eso? Y no penséis que se trataba de un sueño húmedo, pese al agua. Ambos llevábamos bañador y no hubo contacto entre nosotros. No necesito ser Freud para interpretarlo, conociendo la identidad de la muchacha se que se relaciona con este fin de semana, que podría haber sido muy distinto de lo que va a ser.

¡Pero hay sueños que sí pueden cumplirse, amigos! Como los que tenía cuando ingresé en ese hospital reconvertido en escuela de cine. Aquí os dejo un par de enlaces a artículos de blog relacionados con la serie Pigmalión. Espero que os gusten y que entre todos podamos llegar a alcanzar estos sueños de cine. Largo ha sido el camino como para abandonar ahora...





viernes, marzo 27, 2009

La metáfora de la espicha.


Como no quiero entrar en lugares comunes ni describir algunos espectáculos poco edificantes que vi ayer, diré que en una espicha de Filosofía y Letras también hay momento para ponerse filosóficos y, sí, literarios (se admiten aplausos)

Como ejemplo os pondré esta metáfora by Santi, una que acaba de venir ahora a mi mente emponzoñada. Al que la adivine se le invitará a degustar un canuto en la del año que viene. Y es: Si quisieras conquistar una ciudad sitiada, ¿cuál sería tu estrategia? ¿Una acción directa y rápida o un cerco prolongado que le ayude a caer? Según el contexto puede sacarse fácil...

Yo me lo pasé bien, pero eso sí: una al año no hace daño, dicen, pero eso de que no hace daño... Ja, ja. Lo dejaremos en una, que no quiero unirme a esa otra Generación del 27 de Jim Morrison, Kurt Cobain, etc. Así que no abuséis mucho el fin de semana... ¡Y que no se os olvide ver el trailer de Pigmalión y difundirlo!


PD- Hopewell, dicha metáfora quedaría bastante bien en boca de algún que otro personaje de la serie...

miércoles, marzo 25, 2009

El juego ha comenzado.




Esta es la puerta de entrada a un nuevo e ilusionante proyecto, que me ha creado una sensación como la que no tenía desde dos años atrás (y, a diferencia de Vagos y Maleantes, aquí no podrán venir con el soniquete de es que es muy cutre) Os invito a ver el trailer, degustarlo y difundirlo a través de los procelosos mares de la comunicación cibernética. Fue un proyecto surgido casi de la nada, y creo que ha nacido con suerte. Así sea.

lunes, marzo 23, 2009

Serie Z.

En cine hay varias maneras de realizar una historia del género fantástico de capa y espada, ya sabéis a qué me refiero. Puede ser una adaptación literaria decente, incluso buena (El señor de los anillos), una adaptación literaria que empeore incluso la mediocre novela de la que surgió (Eragon), una horrible adaptación de juego de rol (Dragones y Mazmorras) o una película de argumento original pero no por ello menos acojonante (Outlander) Si me olvido algún ejemplo recordádmelo, please.
Ahora voy a hablar de una adaptación de videojuego, algo que le encanta a Uwe Boll, considerado como el Ed Wood de este siglo. Con En el nombre del rey hace méritos para ese título, desde luego. Arrastra una mala fama que yo ya conocía, sin embargo no me impidió ver la película, porque soy fanático del género incluso en sus más ínfimas muestras. No salí defraudado respecto a la (poca) calidad. No obstante, mereció la pena perder el tiempo con ella aunque solo fuera para disfrutar con sus abundantes dosis, no se si autoconscientes o no, de surrealismo.
La película está hecha como de retales de la gran obra de Tolkien: hay un remedo de las minas de Moria, otro de cualquier bosque encantado de la saga y de hecho sale el tío que hacía de enano Gimli, ahora imitando a Gandalf. La palma se la llevan no obstante unos bichos que quieren parecerse a los orcos pero apenas enseñan su rostro, supongo que para que no se vea lo cutres que son sus caretas. Paso a hablar del reparto, porque es alucinante, te puedes encontrar de todo: desde Burt Reynolds haciendo de rey hasta un Ray Liotta muy maquillado, pasando por Terminatrix de amazona amortizando escote. Lo cierto es que la historia tiene un montón de personajes, y una trama que no se sabe por dónde cogerla, con anagnórisis o reconocimiento incluido. Por no hablar de ciertos desfases espacio-temporales... Se supone que está situada en el medievo, en un reino imaginario. Pues bien, el héroe usa un boomerang, que si no recuerdo mal procede de Australia. En un momento dado salen unos tíos vestidos de ninja, haciendo artes marciales. Y lo mismo se invoca a Dios que luego se habla de dioses... Last but not least, está el tema del diálogo. Este fin de semana hemos estado trabajando con los de la serie, y sabemos la gran importancia que tienen para un guión sólido. Pues bien, aquí son risibles. No por hablar en estilo medieval uno tiene por qué sonar ridículo...
Así pues, os invito a ver este filme solo si queréis comprobar tanta desfachatez; si no, probad con El luchador: en esta, otro actor acostumbrado a la serie Z sostiene sobre sus hombros el peso de una película que corría el riesgo de quedarse en telefilm. Alabemos su resurrección, aguada por el gran Harvey Milk.

sábado, marzo 21, 2009

Homo sapiens.


El jueves, dando un paseo por el Fontún con mi familia, me salió la vena abrasadora, pues hacía bastante que no subía al monte. Así pues, encontré un hueso que no se identificar muy bien, supongo que de oveja, totalmente limpio y liso merced a alguna alimaña, imagino. Desde luego que me recordó al de 2001: Una odisea en el espacio, película que por otro lado solo he visto una vez y me dormí a la mitad. Pero me lo guardé para emular a nuestros ancestros, sobre todo antes de cortarme el pelo. Me lo corté ayer y tampoco es que me esquilara como un burro, pero al menos ahora ya no parezco un hobbit. Supongo que pensaréis que en la foto sobra la luz eléctrica. Bueno, puede ser un primitivo transportado en el tiempo...
Ayer sí que tuve un acto realmente primario. Estaba compitiendo a inflar globitos de chicle con una amiga. Sea porque el chicle era muy pequeño, o mi lengua mi grande, era incapaz, así que en una de estas al soplar le escupí el chicle, que se quedó pegado en su melena. Y no os creáis que me lo tuvo en cuenta, más bien se estuvo descojonando por la circunstancia. En mi descargo he de decir que no estaba bebido, que me moderé porque si no hoy no estaría escribiendo a estas horas, ni tampoco más tarde cuando me ponga con cosas más serias. Pero bueno, la colección entera de fotos Homo sapiens quizá la cuelgue en Facebook, aún a riesgo de perder algún contacto.

jueves, marzo 19, 2009

La feria de las vanidades.

Esta tarde tuve una extraña sensación al ir a clase. Me dio la impresión de que, de entre todos los (numerosos) jóvenes que ocupaban el autobús, mi compañero Santi y yo éramos los únicos que íbamos a clase, o al menos que llevábamos mochila y sin botella dentro. Tendríais que haberme visto intentando leer a Petrarca mientras a mi alrededor se disertaba sobre hacer subastas de chicas o algo sí. ¡Subasta! Sí, como en una feria, no se si feria de vanidades como en el título o feria de ganado. ¿Qué opinaría el humanista italiano de todo esto? Él se pasó años dando el coñazo con Laura, y gracias a ese frustrado amor tenemos su legado en un genial Cancionero. De haber vivido hoy, quizá se conformaría con ir a ver si las damas estaban más vulnerables a cierta hora (Como el anuncio: El alcohol te hace más vulnerable...) Y en vez de hacer sonetos, puede que desvariara en un blog como yo.
No se. Yo tampoco estoy por criticar mucho porque la semana que viene, supuestamente, será la espicha de Filosofía, pero si yo voy será en unas condiciones que no atenten contra mi dignidad (término que tomo prestado de uno de los personajes de nuestro proyecto en marcha) Al menos no me herniaré por mover el culo unos metros para que luego el campus no parezca el de Gaza hace un mes o así. Pero bueno, hoy había una multitud digna de un motín, y los pocos que entraban en mi facultad lo hacían para vaciar el depósito antes de llenarlo de nuevo. Nosotros tuvimos Tradición Clásica, pero ni el ambiente ni el tiempo incitaban a bucear en mitos como Troya, la Odisea o Alejandro Magno. Finalmente acabamos la tarde en el Cafelito, gozando de una charla intelectualmente más estimulante al son de la música de jazz; cualquier día entrará Woody Allen por la puerta para unirse a la misma (Es que... Es que... Es que... Lo que yo no entiendo es...) ¿No sería gracioso que en una próxima película situase un tablao flamenco en León? Todo es posible.
Por cierto, irónico hubiera sido cursar la asignatura antes citada en Primero de carrera. Por entonces ideé un guión con no pocas similitudes con el mito de Odiseo: después de un largo viaje, toca el regreso a Ítaca...

martes, marzo 17, 2009

La foto viene al pelo.


He aquí un auténtico lince, en su hábitat de Skansen. Supongo que en Suecia estarán protegidos, como en España. El término lince se puede aplicar también de forma metafórica a una persona avispada; sospecho que no es el caso de quien haya asesorado a los obispos en su campaña contra el aborto. Y deduzco que no pertenecía a Greenpeace ni a Ecologistas en Acción...

Y desconozco, aunque me gustaría saberlo, de dónde ha salido el dinero para pagar esa peculiar campaña. En el fondo, yo creo que todo es un problema de educación. Den una educación afectivo-sexual más eficiente (al menos mejor que la que recibí yo) y el problema se irá solucionando, no solo ese sino también la transmisión del VIH y otras ITS. Yo no se qué campaña es más boba, si esta o la del rap del condón. La balanza está equilibrada... Me gustaría saber qué opinarían los linces si pudieran hablar. Quizá que el peligro de extinción en que se encuentran podría solucionarse con la extinción de la propia raza humana. En todo caso, seguiré leyendo a Darwin, que de esto sabía bastante.

domingo, marzo 15, 2009

Fin de semana cazurro. (II)

Ayer a última hora del día quise escribir unas líneas sobre lo que me está pareciendo el fin de semana cazurro del título, pero llevo un par de noches cansado cual abuelo, durmiendo como un tronco (la vagancia es un vicio que no todos pueden permitirse) y, por compensación, aprovechando bastante bien el resto de la jornada.
No ha habido pues, tras tanto viajecito, momento para aburrirse. Junto a todos los amigos con los que he estado, que también son compañeros de clase, asociación o proyecto, me ha entrado una sensación regeneradora, muy positiva. Como si un avance en todos estos campos surgiera para hacerse imparable. Y puede que lo sea. Solo me faltó salir anoche, pero, ay amigos, ya dije hace una semana que las juergas casan mal con el trabajo, ya no solo el estudio, y en ocasiones deben ser sacrificadas. No es algo relacionado con hacerse más mayor, quizá sí con hacerse más maduro. No se si me explico bien, pero da igual; lo que quería era escribir un poco en el blog, que eso también es un descanso entre actividades varias. Espero que paséis una tarde de domingo tan útil como la que yo espero pasar (excepto si estáis con resaca, en ese caso solo deseo que la paséis como mejor podáis...)

jueves, marzo 12, 2009

Fin de semana cazurro.


Repito: ¡Fin de semana cazurro! Parece la rutina, ¿no? Qué va, ahora mismo es una novedad. Llevo un mes pasando los fines de semana fuera de León, entre Zaragoza, Estocolmo y Madrid. Tres destinos que, en diferente modo, me han marcado hasta tal punto que ahora me parece estar al comienzo de un nuevo ciclo. Sí, en serio; quizá exagere, puesto que esta semana está siendo un poco rara, pero así lo creo. Por ello, es hora de iniciar nuevos experimentos y desechar otros que han demostrado ser inútiles o, aún, poco maduros.

Cambia el clima, también, y por ello creo que es hora de que me corte el pelo al menos parcialmente. También me gustaría, a sugerencia de mi amigo y compañero Santi, hacer un poco de ejercicio para contrarrestar los indicios de fofez que pueden ir a mayores. Le puedo proponer que me acompañe, aunque al hacer footing cuesta seguir mi ritmo de tortuga reumática (aunque en la Wii no me fue nada mal...) Es tiempo de sorprenderse a uno mismo: he comenzado a leer El origen de las especies, libro que cuando lo compré hace una década no lo quería ni para pisapapeles. También, gracias a la asignatura de Tradición Clásica, que contiene una revisión de las sagas épicas griegas y romanas, creo que ya se cuál es la aportación que quiero dar este año a mi propia saga de los Abrasadores: hay dos planos en la misma; uno en el futuro, que es donde salgo yo con mis primitos, y otro en el pasado que es más rollo épica tradicional. Me gustaría desarrollar este último, tomar notas en plan genealogía, que es donde más pudiera dar rienda suelta a mis influencias tolkenianas y, remontando el tiempo, también de la Antigüedad clásica. Es decir, no me pondría a escribir el segundo libro, pero sí haría copias del primero para pasarlo a alguno de vosotros y que lo leáis, y de paso echarle un ojo yo también.

Esta última idea es más de verano que de primavera, desde luego... Ja, ja. Porque lo que es esta semana, habrá que seguir dando caña a la carrera. Y disfrutar un poco de esta pequeña y mediana ciudad, claro, de la cual no me he olvidado.

martes, marzo 10, 2009

Escandinavia.


Acabo de bajar en el bus con una joven profesora polaca que ha venido a darnos un seminario sobre la literatura creada por mujeres a lo largo de la historia de su muy católico país. La conclusión a la que llegó, y es algo que también podría aplicarse a la literatura lgtb, es que más allá de las etiquetas lo que importa es que sea buena o mala literatura.

Le comenté que una de mis ideas para el futuro, tras acabar la carrera, era la posibilidad de trabajar en alguna universidad extranjera, aunque sin especificar que el este de Europa no es que sea una zona que me atraiga mucho, merced a la aún devastadora herencia comunista. Este año, si el gobernador de Libia así lo estima, comenzaré el tercer curso y creo que ya es hora de ir mirando un poquito para adelante. Esta es una mera idea; no la toméis como oráculo ni tampoco como desprecio hacia los familiares y amigos que tengo tanto en León como en el resto de España. Mi elucubración es, simplemente, que tras cinco años aquí puede que tenga ganas de nuevos aires. Lo que luego suceda solo lo saben las Moiras, ¿verdad Hopewell?

Sobre todo, creo que sería bueno para mi inspiración (depende del sitio también, claro) No es que aquí no escriba, ya veis que en este blog suelo hacerlo cada par de días, pero me falta algo... Creo que estoy acumulando un montón de experiencias vitales que me inspiran pero que, luego a la hora de plasmarlas en papel, necesitaría un ambiente más neutral para llevarlas a cabo. Como Truman Capote, que solía irse al extranjero para escapar de las distracciones neoyorquinas (salvando las distancias, desde luego) Quizá el problema no sea el ambiente sino yo, pero bueno, ese ya sería otro punto a tratar.

De lo que os iba a escribir antes de ir a Madrid era del ciclo escandinavo. No me refiero a las sagas, a esos precedentes de Tolkien con Odín y toda su troupe liándola parda, no, sino a mi propio ciclo escandinavo. De cuando hace más de diez años fui a Finlandia virgen (del todo, honesto es confesarlo) y en el intervalo hasta el viaje a Suecia muchas cosas han cambiado, la mayoría a mejor por suerte. Solo me faltan Islandia, de la que ya hablé, Dinamarca y Noruega. Creo que es hora de pedir asesoramiento a Paconcio el Vagabundo, ducho conocedor de estos ambientes. Eso sí, no estoy hablando ahora de irme a vivir allí, nope, tan solo de visita. Un objetivo bastante asequible, creo yo; no es como esas metas que te pones solo por motivarte, como ganar el premio Nobel o el Oscar. Aunque este año me esté dando por los viajecitos a nivel nacional, prefiero ahorrarme algunos de ellos si es para en el futuro poder hacer esos otros.

Esa es mi idea, el resto ya lo decidirá el fatum.

domingo, marzo 08, 2009

Islandia.


Acabo de venir de Madrid, pero no voy a hacer referencia a mi estancia, sino a una lectura en la que me zambullí entusiasmado cuando los compromisos sociales me lo permitían. El tema de la misma, por cierto, está relacionado con el del post que iba a colgar antes de partir, y que al final lo haré la semana que viene.

Y no se trataba de un libro, sino de una revista: la Lonely Planet dedicada a Islandia. No solo ha logrado enamorarme del país sin haber estado, también incluso me ha sugerido alguna idea de tesis doctoral, aunque aún es pronto para ello. Y, en un momento de especial lucidez, me vino a la mente una metáfora en relación con ella. O tal vez una personificación, de la que yo mismo sería protagonista. Islandia, la tierra de los contrastes. Hielo por fuera, lava por dentro. La antítesis. Un oxímoron, como en el verso de Blas de Otero: Ardientemente helado en llama fría... Pensé que, de hecho, bien podría identificarme con esa isla ya que, en algunos momentos más que en otros, puedo mostrarme frío, pero por dentro es una sensación distinta la que creo que emana de mi ser, y no lo digo solo con connotación erótica.

El fuego es un elemento muy común en mis escritos. Por eso, en Los Abrasadores doté a mi personaje de la condición de Guardián del Fuego, y los volcanes son asimismo importantes: a través de uno se llega al Umbral hacia un mundo paralelo e inviolado, aunque ese pasaje no lo haya escrito aún, claro.

Bueno, espero algún día poder ir a comprobar esa inmensidad de contrastes en persona. Por ahora me toca volver a clase, y antes un chiste fácil: país curioso en todo, al norte de Islandia hay un museo llamado Faloteca, dedicado... pues al falo (pene, en lenguaje más común) ¿De qué manera se anunciará? Espero que no con el cartel Este museo es la polla...

viernes, marzo 06, 2009

Coda viajera.

Causas ajenas a mi voluntad me impiden escribir el post que tenía planeado, así que os emplazo a revisar las dos entregas de las crónicas suecas y nos veremos a mi vuelta de Madrid. Sí, vuelvo a viajar aunque esta vez no con muchas ganas. Lo hago por un compromiso que hice y que, como suelo hacer en la medida de lo posible, quiero cumplir. Ya es poco probable que vuelva a viajar hasta al menos después de Semana Santa, además después de mi estancia en Estocolmo creo que debería abusar menos de periplos nacionales y guardar algo para los internacionales. De eso quería haberos hablado, pero mejor lo haré la próxima ocasión.

jueves, marzo 05, 2009

Dop (II)






Creo que me quedé en Skansen, sitio del que tengo aquí un librito en español de la visita de mis padres en octubre; pronto le echaré un ojo. Es un parque natural dentro de la misma ciudad de Estcolmo, que contiene dentro una gran variedad de edificios antiguos, establecimientos típicos y una especie de zoológico con diversidad de animales escandinavos. Abría a las 10, y ahí estábamos nosotros de entre los primeros clientes (porque cobran entrada, pero eso no me parece mal; al menos ahí no intentarán venderte hachís como en el Retiro...) Ni que decir tiene que estaba todo nevado y, lo que es más peligroso, helado. Fue un gran mérito salir de allí sin habernos descalabrado ni una solo ocasión, con la cantidad de placas de hielo que había a lo largo de vericuetos y cuestas, pues Skansen se halla emplazado en una colina.
No disponíamos de excesivo tiempo, por lo que fuimos directamente a los animalitos. Primero los de granja: caballos, ovejas, etc. Y luego ya los salvajes: lobos, bisontes, jabalíes, renos, alces, focas, linces... Faltaron los osos, que estaban como es lógico hibernando. Pero esos también los tenemos aquí en León, ¿no? Tomamos un hot dog en un chiringuito, son muy curiosos allí: pan bimbo de perrito y una salchicha delgada y larguísima, que se sale por todos lados. Hablando de esto, cuando sobre mediodía nos dispusimos a regresar, el parque estaba mucho más animado: habían colocado fogatas para calentarse, que la gente usaba para tostar las salchichas como si estuvieran en un pic-nic veraniego (y qué duda cabe que durante esta estación así lo usarán) También había unos trineos tradicionales, aquí me veis en la foto posando con uno de ellos, y puedo asegurar que tampoco me la pegué utilizándolo. Tan apurados estábamos a la vuelta que me pasé a la carrera por la tienda de recuerdos, comprando una chapita con el caballo típico de Suecia y una bolsa de té. Luego para el barco de vuelta.


Respecto al bautizo, momento culminante del viaje, he de decir que no me enteré de mucho, pese a contar con una pequeña guía en español del acto. La cura (es una religión civilizada, las mujeres pueden profesar) estuvo muy amable con nosotros, alegrándose de que algunos españoles pudiéramos haber asistido a la ceremonia. Además el bautizo en sí no fue muy pesado, y luego pasamos a la casa parroquial a tomar unos canapés y unas copitas de champán. De esa guisa me veréis en la foto de abajo, junto a diversos cuadros de temática religiosa. Eran unos cincuenta invitados o así, entre adultos, niños y bebés; la mayoría, profesores compañeros de Pedro, con los que pude charlar en inglés. Es curioso, me entendía bastante bien con ellos, no como esta mañana haciendo el Listening en clase, donde me daba la impresión de que todos hablaban borrachos o como si se hubieran metido algo inconfesable en la boca.


Eso sí, tras la party tocó, a la familia más reducida, recoger todo y arramblar con la montaña de regalos de Marcelo para introducirlos en un taxi hasta el domicilio de los orgullosos papás. Recuperamos fuerzas yendo a por comida en un hindú. Y el picante no se repitió por la noche, eso da prueba del cansancio que arrastrábamos...

Poco más que decir, me reclaman los dos o tres folios de apuntes pendientes. Que he vuelto encantado, y con ganas de regresar a la capital sueca, quizá con un clima más agradable. Mañana si puedo comentaré alguna impresión más.

lunes, marzo 02, 2009

Dop.


No puedo hacer un análisis pormenorizado de este, por otra parte, corto viaje; aunque me hubiera olvidado, aún tengo una carrera, a la que hoy me excusé de asistir. Así que lo iré intentando en pequeñas dosis.
Nos remontaremos pues a unas horas antes de mi partida. Ante la perspectiva de una noche insomne me hallaba viendo un filme soporífero, High School Musical 3: una especie de Utopía adolescente que al final termina como una melódica invitación a cortarse las venas. ¡Glups! Como sea que su director es coreógrafo, y la mayoría en ese oficio suelen ser gays, me entretuve en deducir algunos guiños en ese palo, en especial todo lo que tiene que ver con el personaje de Lucas Gabreel, no en vano uno de los integrantes de la troupe de Harvey Milk.
Salimos a las 2.30, con un conductor gañán en la misma línea del Manolo de El diez por ciento, y hasta las 10:30 no salió al avión hasta Estocolmo. Amenizamos la espera con la Fotogramas, entre otras cosas. Puede que en su día Iberia fuese una compañía con mucho prestigio, yo solo puedo suponer que, en su afán por reducir costes, convirtió la aeronave en una lata de sardinas o quizá una sauna sueca, sin música, casi sin aire acondicionado y, desde luego, sin consumiciones. Y no es que fuera un vuelo de transbordo, que eran casi cuatro horas.
Sobre las 14:30 llegamos al aeropuerto de Arlanda, donde esperamos a Pedro en la primera cafetería. Luego taxi a la capital, que está a unos 40 km., y parada en el albergue. Pese a ser un albergue, y no un hotel, estuvimos muy bien allí. Además (y esto es algo importante) este factor incluía un montón de gente joven, rubia, alta, de ojos azules y por lo general guapa; que además, ejem, debían de compartir baño. No en nuestro caso, que disponíamos de nuestro propio aseo. ¡Por Libia, debía de ser la fucking suite del albergue! Pero bueno, ese día no nos dio tiempo a más que a ir a casa de Pedro y Lisa, a unos diez minutos andando, a verles a ellos y a Marcelo, quien al principio se extrañó mucho de esa visita hispana cogiendo un berrinche. Por cierto, horario europeo: cenamos pronto, unas delicias de pollo con arroz muy buenas, y nos acostamos pronto también, molidos tras la noche en vela.
Al día siguiente tomamos el desayuno, admirando de nuevo la pasarela invernal suecos-suecas, y luego a hacer turismo ya en sí. Primero el Ayuntamiento. Por cierto, no se si huelga decirlo, pero la mayor parte de Estocolmo estaba nevado, y los lagos congelados. De vez en cuando salió el sol, pero un poco para engañar. En el Ayuntamiento se da el almuerzo a los premios Nobel, esos escritores a los que suelo leer poco y a veces desconozco que existan. Cruzamos el puente y nos metimos a redesayunar en La fábrica del chocolate, aunque yo tomé té. Vimos el barrio viejo, algún gran almacén, la zona comercial, el cogollito en sí. No hubo mucho tiempo para el consumismo, pero a mí me gustó el gorro ruso de Pedro y quise llevarme uno de recuerdo. Así fue, cogimos uno de algo menos de 400 coronas (40 euros), rebajado a la mitad, que no fue un mero souvenir sino una herramienta muy útil para luchar contra la nieve y el frío tanto el viernes como el sábado.
Luego cogimos el bus hasta el restaurante donde habíamos quedado con Lisa, Gerd y el tío de Lisa, cuyo nombre temo haber olvidado. Ese sitio se fundó en 1731, lo cual deja en pañales a Casa Benito. Vegetarianos abstenerse, tomamos un filete de reno, sí, de esos bichos de Papá Noel que al día siguiente vería en Skansen. Conste que los tienen domesticados en granjas, no van por ahí volando delante de un trineo. Era como carne picada, y me supo muy bien. Luego fuimos a ayudar a Lisa a llevar a Marcelo a casa, que tienen el ascensor escacharrado y hay que subir la sillita a pulso. Por la tarde intentamos llegar al museo Vasa, uno de los dos más importantes de Estocolmo, pero, ay de estos horarios invernales, ya había cerrado. Al menos tomamos el barco para el regreso, dejando que el gélido aire nos curtiera la cara. Atravesamos de nuevo la zona comercial, con parada en una librería, qué menos. La semana pasada se estrenó en Suecia la adaptación al cine de Los hombres que no amaban a las mujeres, primera entrega de una trilogía que ha sido todo un pelotazo, incluyendo Pozuelo. Yo no la he leído, pero espero hacerlo pronto. No compré nada de todos modos, que aún conservo caudal de la Cuesta Moyano.
Pedro nos llevó a cenar a un restaurante por la zona en la que vivía él antes, el Pelícano (nombre españolizado, desde luego) Aún a riesgo de sonar ridículo, trataré de transcribir el nombre del plato que tomé: Pitt y panna, ¿podría ser así? Supongo... Una mezcla de cuadraditos de patata con trozos de bacon, pollo, etc. Todo ello coronado por un señor huevo frito.
Bueno, me falta el día grande, el del dop (bautizo) y la mañana en Skansen, un lugar que me ha parecido mágico y lo pongo en el mismo nivel que otros de diversos países que me han marcado de forma especial. Ahora, a sanear la casa y la clase.