sábado, septiembre 12, 2009

El jardín de las delicias.

Después de pasar por los tenebrosos lugares de Pigmalión, voy a sumergirme en la evocación de un bello lugar, que hubiera necesitado un Virgilio para cantarlo antes que una mente como la mía, un tanto embotada a la hora de pintar la écfrasis de la naturaleza en estado puro.
Un sitio que todo madrileño o persona que haya visitado la ciudad o residido en ella alguna vez (y no serán pocos) debería conocer. El coste de la entrada a este paraíso es simbólico, me costó un euro por ser estudiante y para el resto no es que valga mucho más; es el mismo precio que pagué más de una vez en Madrid por los helados coronados de barrita de Kit Kat del McDonalds, aquellos cuyos restos ahora estoy bajando a golpe de pie pero, ¿qué le iba a hacer? Con una temperatura tan desquiciante como la que había, el alivio podía venir de un helado industrial o, recurso más sabio, al abrigo de la sombra en esa verdura.
Bueno, me estoy refiriendo al Jardín Botánico, al ladito del museo del Prado. Un templo de la cultura frente a un templo de Natura (no se por qué me ha dado la manía de escribir en verso) Variopinta flora para una variopinta fauna humana asimismo, aunque no se puede decir que el edén estuviera muy saturado en aquellas horas de sobremesa, un domingo de agosto. A ratos el lindero me condujo solitario, y es raro alcanzar la soledad en esa gran urbe sin tener temor a que te atraquen.
Una de las próximas adquisiciones tecnológicas que pretendo obtener ya se está haciendo mucho de rogar, y es algo tan común ahora como una simple cámara digital. Yo no tengo vocación de fotógrafo, desde luego, aunque en este lugar me di cuenta de que una de mis aspiraciones frustradas podría ser la de naturalista; con todo, hay momentos en esta vida que merecen ser inmortalizados en imagen, aunque a veces sean tan sencillos como la foto que pongo abajo, un gato al asedio de un pato (esta vez no es mi culpa si rima) No logró su presa pero, en esa instantánea, sin ningún humano a la vista, podría hablarse del funcionamiento del ciclo de la vida al estilo de El Rey León, película por cierto recobrada durante este viaje.


En ocasiones mi móvil es capaz de tomar fotografías aceptables, pero lo normal es que no me entienda con él más allá de lo obvio: llamar, mandar mensajes y querer machacarlo cuando me despierta los días de clase. Por fortuna, en algunos acontecimientos de mi vida sí que he tenido cámara, aunque fuera de prestado. Ese fue el caso del maravilloso viaje a EEUU, del cual tuve una rememoranza en el estanque de la foto, dedicado al ilustre sueco Linneo.


Esto es una secuoya gigante, no se si tan grande como las que había en el parque de Yosemite pero en todo caso imponente entre esa especie de Torre de Babel de árboles que conforma el Jardín. Veamos si el cartel nos ilustra algo.

Sí, de California, desde luego. Una de las curiosidades del recinto es una galería de bonsais donada por Felipe González. Allí me encontré a un joven extranjero, rubio y mochilero, portando una gran cruz al cuello. No vi a Adán y a Eva pero, como si fueran la némesis del anterior, había una pareja de gays gorditos y calvitos, retozando en ocasiones sobre un banco el uno sobre la mullidez del otro. Además, familias con niños y abundantes grupos de jubilados, supongo que del propio Madrid. Curiosos museos, donde los propios visitantes se muestran tan dignos de contemplación. Además había un par de invernaderos, con una planta que estoy degustando ahora mismo.





No se lee muy bien pero es té, al menos eso ponía en el cartel. Unas hojas casi imprescindibles para mí. En fin, tenía algunas otras imágenes que creí aprovechables pero al verterlas a este ordenador veo que no es así. Por suerte me quedan un par más a modo de apéndice. Este año supongo que sabréis que se celebra el bicentenario del nacimiento de Darwin. Lo triste de estas efemérides es que mucha gente solo se acerca a los artistas como moda pasajera, pero lo bueno es que en otros casos sirven como incentivo y a mí, a quien la materia de Darwin me quedaba muy lejos, reconozco que me ha subyugado.

Dicha celebración quedaba bien reflejada en el Jardín Botánico y estaba en relación directa con la exposición dedicada al naturalista en el Museo de Ciencias Naturales, de donde es mi foto con el orangután que colgué hace poco. Allí compré el Viaje de un naturalista alrededor del mundo, edición de bolsillo, y me hizo ilusión descubrir, dentro de la serie de ediciones españolas de su obra, un ejemplar de El origen de las especies dentro de la colección Centenario Espasa, que es la que he leído yo esta primavera. Es el de la derecha.




Al igual que la Divina Comedia, que me estoy leyendo en la misma colección, es una gran obra con quizá algún momento un poco abstracto para novicios pero en todo caso merece la pena el tiempo que llevan. Una vez he acabado este texto, en el que resumo algunos aspectos de mi viaje a Madrid, me queda la firma, que en esta ocasión colgaré como imagen. Os explico: otro de mis cónclaves culturales fue en el Matadero, pues era una vergüenza que en nuestro barrio, el de Legazpi, hubiera una galería de arte desde hace algunos años y yo aún no me hubiese pasado por allí. El sitio, como el MUSAC, tiene algunas áreas que parecen un poco tomadura de pelo, junto a exposiciones interesantes como una de diseñadores japoneses en la que escribí lo que veis abajo. Había una pantalla en la que podías escribir algo en español y luego se transcribía a caracteres japoneses. Sospecho que lo hice mal pero, como la semana que viene pretendo apuntarme a un curso de japonés para principiantes, pues es buena ocasión para despedirse así. ¡Sayonara!

jueves, septiembre 10, 2009

Inestable.


Entre la inestabilidad física y la mental, me quedo con la física, aunque ninguna me produce temor si su proporción moderada permite controlarla. Tengo dos básculas parlanchinas; una anciana, que suele decirme el peso que le sale de las baterías, y otra es la de la Wii Fit, que tiene unas ínfulas que jamás hubiera albergado la vieja Super Nintendo, que en su gloria esté.

Por medio de un par de jueguecitos chorras, ha llegado a la rápida conclusión de que me suelo tropezar por la calle, cosa que no hago a menos que lleve sandalias, y que tengo la edad física de un cuarentón. Bueno, no está mal. Aún recuerdo cuando su hermana menor puso mi agilidad mental en los ochenta tacos, pero ninguno de estos veredictos se puede tomar en serio, al menos en un primer momento. Aunque me tilde de inestable lo cierto es que en el juego de la cuerda floja suelo ser bueno, así que puede decirse que en el mundo de la Wii... todo es relativo. Nada de esto pasaba con la Super Nes, ahí solo había juegos de entretenimiento como el Super Mario y demás. Lo cierto es que en la Wii también está Mario y otros juegos de mera diversión, pero yo he preferido este potro de tortura más semejante a Terminator. Pero no me importa, además la báscula siempre está a mis pies (obviamente) y por ello ya puede irritarme con sus chirriditos que yo mantengo el orgullo bien alto y el centro de gravedad cada vez más centrado.

Si la Wii Fit me recuerda a mi prima Car y a Carli, el Wii Sports me recuerda de forma inevitable a cierta noche con Hopewell y Nacho. Ya que en Pozuelo se ha impuesto la Ley Seca durante las fiestas, yo la impondría a la hora de jugar a la Wii, para evitar desperfectos. Y hoy he comprobado cómo el béisbol es un juego absolutamente incomprensible para mí, y no importa que nos machaquen con tantas películas o series como quieran, pese a ello he ganado dos partidas. Se ve que el juego está pensado para el público americano, porque el bowling es otra opción, hasta ahora la que mejor se me da.

Volviendo al Wii Fit, es curioso que me tilden de experto en el footing, algo de lo que no podría presumir a orillas del río. ¡No hay que ser pacatos respecto a las nuevas tecnologías! Para tener una clase de yoga es mejor pagarla, dirán los puristas, pero me sale más barato que me la de mi aséptica entrenadora personal, y por ahora no puede tener muchas quejas de mí. En fin. Veremos qué depara esta cosa, pero seguro que algo bueno, nada se pierde por echar treinta minutitos a la hucha de cerdo cada día, al menos los días que me encuentre aquí.

Lo cierto es que yo nunca estuve en contra de hacer deporte, pero no han sido buenas las circunstancias como para motivarme a ello salvo en casos contados. Prefiero este modo, primero porque no es algo obligado como lo era en el colegio; segundo, porque no hace nota media junto a otras asignaturas inútiles para mí como Religión o Matemáticas (aunque en Religión era bueno, doy fe); tercero, no tengo nadie con quien compararme ni nadie que me de la brasa y los únicos comentarios que recibo son de monigotes virtuales cuya opinión no tengo en mucha importancia. Y así da gusto.

martes, septiembre 08, 2009

The thin red line.


A veces uno debe vencer los prejuicios, muchas veces infundados, que tiene contra alguna película en concreto. Cuando me enteré de que en este curso de verano, que está resultando soberbio, se iba a proyectar La delgada línea roja a las cuatro de la tarde, me imaginé una plácida siesta durante las casi tres horas que dura el filme. Ayudó a formarme esa idea el que su director esté pirado y solo haya dirigido cuatro películas en cuarenta años, amén de la percepción de este drama bélico como un tostón filosófico con unos cuantos soldados divagando en off. Al final, la voz en off puede resultar confusa y reiterativa en algunos casos, pero no empaña una película espléndida y que, por sus conexiones con la mitología bélica, he podido descubrir hoy.

Es como una historia épica de autor, con momentos relajados en los que Terrence Malick da rienda suelta a su discurso pero también buenas escenas de acción. El reparto está plagado de estrellas, aunque algunas bastante fugaces, por no hablar de las que se quedaron en la mesa de montaje. La palma se la lleva George Clooney, con una aparición que no llega al minuto, y también bastante recortado está el novio o marido de Elsa Pataky, que ya ni me acuerdo. La trama es coral, con un montón de caras conocidas a las que en ocasiones es difícil reconocer con el casco puesto. Si hay algún personaje con un desarrollo más profundo ese es el de Jim Caviezel, haciendo de Cristo antes de hacer de Cristo.

Acabada la proyección se pensaba hacer un debate al estilo mencionado de los de Garci, pero la facultad tiene un extraño horario de verano que la clausura antes que en invierno, así que hubo tres o cuatro apreciaciones. Entre ellas la mía, aunque me siento algo inseguro de participar ante semejantes eruditos. Comenté que, aparte de la Ilíada, el filme tiene ecos de la Odisea respecto al único personaje femenino con cierto peso, que parece una fidelísima Penélope aunque al final esa historia se quedará sin esperanza, a juego con el tono general. El ponente compartió mi visión, y tras ello ya pude descargar mi vejiga con doble satisfacción tras tres horas aguantándome.

La delgada línea roja es del año 1998, y dio la casualidad de coincidir con Salvar al Soldado Ryan, otra muy buena cinta bélica pero bastante más asequible al público, quizá por ello Spielberg ganó como director y el otro tampoco es que ayudara mucho pues ni siquiera hizo acto de presencia. Para bochorno general, la triunfadora ese año fue sin embargo Shakespeare enamorado. ¡Afrodita venció a Ares esa noche! Personalmente creo que el tiempo hará justicia a esta magna obra, poniéndola por encima de ese soldado Ryan y su evidente, aunque no exagerado, patriotismo.

lunes, septiembre 07, 2009

Homófobos, sí, pero finos.


Cuando aún no me he repuesto de la pseudovuelta al cole, mi estupefacción ha sido mayúscula a causa de los disturbios en las fiestas de Pozuelo de Alarcón, Madrid, el lugar donde más tiempo he trabajado hasta la fecha. No es bueno generalizar y por lo tanto no diré que sea una zona reaccionaria, porque entonces tendría que afirmar lo mismo de la mía en León, céntrica y próspera; no, eso no puede decirse de mí, ni de mi familia. Me temo que lo sucedido tiene menos que ver con los ideales de la Revolución Francesa y más con un uso irresponsable del alcohol, llevado hasta el límite.

Ya que estos héroes no tienen ningún Homero en sus filas que cuente sus hazañas, han colgado estas en Youtube y, en una de ellas, se grita a los policías: ¡Homosexuales, que sois unos homosexuales! Bueno, ¿y si alguno de ellos lo es? Yo no considero un insulto lo que ellos sí consideran, aunque supongo que al menos debiera agradecer que no hayan recurrido a epítetos más clásicos, como maricones, mariconazos o incluso mariconas. También en la homofobia hay clases. Como nieto y sobrino de policías que soy, creo que semejantes tarugos tienen la cabeza bien dura como para soportar algún porrazo. Y, embriagados hasta la médula como estaban, tampoco creo que lo hubieran notado en demasía...

En fin. Estoy casi sin palabras, y el tiempo también corre escaso. No obstante, me gustaría volver a este tema en unos días, cuando termine este curso, muy interesante pero que ha caído a deshora. Si al final no regreso, solo diré que cada cual debería mirarse al espejo más a menudo, como hago yo en esta foto del museo Reina Sofía, en la que también sale un verdadero sufridor de Pozuelo, mi amigo y seguidor del blog Hall.

domingo, septiembre 06, 2009

¡Qué grande y qué penoso es el cine!


Para conocer en sentido amplio el significado de la expresión dantesco hay que leer, desde luego, La Divina Comedia, como estoy haciendo yo ahora, con toda su serie de suplicios destinados a disuadir del pecado. Ayer sufrí una experiencia dantesca, mientras me preparaba de mala gana a recoger mis bártulos. Culpa mía por dejarme llevar por el deleznable zapeo de una noche de sábado. En la 2, la misma cadena que nos dedicó un breve reportaje, pusieron una película, llamémosla así, titulada Lisístrata, basada en un cómic de temática gay basado a su vez en la obra clásica de Aristófanes, para quien esta adaptación sí que debería ser una tortura infernal.

Yo no tengo por qué ser tan masoquista,sin embargo vi algunos fragmentos, la mayor parte sin sonido, pensando que al menos sería una experiencia curiosa para el blog. Lo es, ya lo creo. Una comedieta catalana de inspiración griega, con un montón de caras conocidas compitiendo a ver quién hace más el ridículo o quién merece más somanta de palos en general. Es complejo saberlo. La palma se la llevan los personajes que hacen de gays, todos afeminados y tópicos hasta el sonrojo, que aprovechan la huelga de vaginas cerradas de las mujeres para sugerir que, claro, para esos menesteres las féminas no son del todo imprescindibles. ¡Buf! Y pensar cuántos capítulos de Pigmalión pudieran haberse rodado con el dinero de esta sandez... Si el problema no es que el cine español esté subvencionado, sino que si las ayudas se dan también a bodrios como estos luego no es de extrañar que la gente esté que trine, y no solo los de siempre.

Para contrarrestar, luego descubrí el remake, por así decirlo, de Qué grande es el cine en Telemadrid, con título nuevo y frikis nuevos. Se llama Cine en blanco y negro (¿es que no hay clásicos en color?) y a Garci no es que le hayan otorgado un horario muy favorecedor, en competencia con la pornografía y pseudopornografía de otros canales... En fin. Eso no resta sus méritos en el programa original.

Bueno, será mejor retomar el blog poco a poco porque hoy ha sido día de cambiar el chip con el consecuente cansancio. Para colmo, al llegar he descubierto mi flamante Wii como un niño en la noche de Reyes, y la he estrenado con unos bolos, marcándome pese a todo tres plenos y varios semiplenos. Os dejo con una foto muy mona, del museo de Ciencias Naturales.

miércoles, septiembre 02, 2009

Cónclaves culturales.

Aquí seguimos! He tenido que cambiar de locutorio después de que el otro día me enzarzara en una lucha por la posesión de mi silla con una niña que parecía un clon de la de Slumdog Millonaire. Desde luego que estos no son los mejores sitios para escribir, pese a que podría estar horas y horas narrando todo lo acontecido desde el sábado, sobre todo las rutas culturetas que nos hemos metido: Reina Sofía, Casa Encendida, Jardín Botánico, el Prado, el de Ciencias Naturales... Y el lunes estuve viendo Up. Pero bueno, de momento me conformo con felicitar a mi amigo Alejandro, que se que suele leer este blog, por su cumpleaños. Cuando vuelva, ya en entorno propicio y sin episodios surreales podré hacer una crónica resumida del viaje, e incluso con fotos (nada del otro mundo, claro) Ciao!

viernes, agosto 28, 2009

La sauna perpetua.

Argggggg. ¿Cómo se me ocurriría venir a esta ratonera de locutorio con el calor que hace? Estoy por ceder los 25 céntimos que me quedan por si alguien los quiere aprovechar mejor... En fin. I am still alive. Y bastante bien pese a todo, porque lo del calor ya sabíamos que era una condición sine qua non... Como dice Tomás Moro respecto a los habitantes de Utopía, el mero estado de buena salud física ya es un signo de felicidad, aunque nosotros no podamos darnos cuenta de ello hasta que la perdemos. Nunca viene de más una buena sauna sin quitarse la ropa, y realizar costumbres que solo nos afectan en vacaciones, como echar la siesta. En fin, ahora me voy a tomar una buena comida (que no ligera), vegetar un tiempo considerable y luego pensaremos qué plan tomar, ya que lo bueno de estar por aquí un par de semanas es que no hay mucha prisa para llevarlos a cabo. Saludos a los que andan por León, suponiendo que el clima les sea más benigno.

miércoles, agosto 26, 2009

Desayuno con cucarachas.

Ayer se cumplieron 25 años de la muerte de uno de mis escritores favoritos, Truman Capote. Ese sí que fue un genio, de hecho dijo que a quien Dios otorga un don también le da un látigo para flagelarse. Por eso yo me alegro de no considerarme un genio, y en cambio sí aprender de los grandes.
Las cucarachas de mi casa se están volviendo unas sibaritas. Ayer fui a coger el paquete de espaguetis, que llevaba allí desde febrero, y resulta que lo habían estado royendo, dándose un festín, y salieron aullando como demonios. Estoy dispuesto a darles ese último manjar ya que, por lo demás, voy a ser peor que Calígula para ellas.
Mucho podría escribirse pero como sabréis estoy en un locutorio y el tiempo corre parejo a las ganas que tengo de subir al centro y darme un rule, que no he venido aquí tan solo a dirimir la soberanía del hogar con esos bichejos. Así pues, cuando esté más adelantado en mis vacaciones ya haré algún texto más prolijo. Seguiré viviendo estas extrañas experiencias que, en un escritor dotado de una cierta inspiración divina como Capote, seguro que hubieran devenido en grandiosos cuentos.

lunes, agosto 24, 2009

Pa Madrí.

Preparativos, preparativos... Después de la necedad de olvidarme la tarjeta de crédito, provocada por motivos confesables e inconfesables, en esta ocasión todo lo preparo al dedillo. Casi estoy algo exagerado, que solo me voy a Madrid, como en tantísimas otras ocasiones; no a San Francisco ni a Escandinavia, aunque de esta llevo una guía con la cual preparar un posible viaje. A ese efecto tengo que estrenar nueva hucha, tras vaciar la anterior de cara a pillar la Wii. Lo cierto es que a veces me cuesta hacer entender mi retorcida lógica. Es verdad que para hacer deporte más barato salía el correr por el río, pero eso ya lo he probado y era de puente a puente, de puente a puente y vuelta a empezar. No es el esfuerzo, es el aburrimiento lo que me vence. De todos modos ha sido un verano más bien ahorrativo, quizá excepto en las consabidas rebajas, pero estas abastecen el armario hasta las próximas. La primera compra que hice en las mismas y la que espero sea la última tienen un genuino aroma friki; el uno de julio opté por una camiseta del Joker versión Heath Ledger, y hoy, por si tuviera poco con una camiseta de Star Wars, he pillado una camiseta de Star Wars ¡en chino! ¿O será japonés? Quizá en el centro de idiomas me ayuden a solucionar esa duda pronto.
Bueno, seguiré preparando cosas no sea que por tener el cerebro en otro lado diga más chorradas de la cuenta. ¡Nos vemos en Madrid, vía locutorio!

sábado, agosto 22, 2009

Marcelo León: Year One.


Iba a hablar de una materia un tanto escabrosa pero, como dentro de poco es el primer cumpleaños de mi sobrino Marcelo, en deferencia a él lo dejaré para otro día, para Madrid o para cuando vuelva si la memoria no me falla. Me pregunto qué pensaría un niño sueco como él, que ahora no tiene mucha capacidad de raciocinio, si supiera que lleva el apellido de esta ciudad, y el nombre de su patrono. Una ciudad muy peculiar, sin duda.


León, en la que te pueden suceder episodios hasta ahora más encuadrados en la Gran Vía de Madrid, como el que nos pasó ayer y que mejor censuro para otro momento.


León, fuente de sorpresas momentáneas, como que en la plaza de la catedral haya un grupo de sudamericanos evangélicos, o algo similar, cantando y afirmando que el noventa y cinco por ciento de las personas están mal bautizadas. Supongo que entre ellas tú, Marcelo.


León, una urbe cada vez más multirracial y multirreligiosa, en la que cinco mil musulmanes están empezando a celebrar el Ramadán. Como contraste, el negocio del alcoholismo nunca decae. Habrá crisis, pero según los sectores; las terrazas y los bares están llenos, incluso en una época tan supuestamente mala como esta, y si acaso la gente en vez de cuatro cañas se toma dos. Cuando cierran unos, abren otros; el antaño Rincón del Húmedo ahora es Rincón de León, y el antaño GTI, donde jugábamos al futbolín y al Trivial electrónico, ahora se llama Rincón del Bierzo. Je, je.


León, una ciudad en teoría envejecida pero en la que cada vez veo más compañeros y émulos del propio Marcelo, sobre todo por esas mismas terrazas, a veces atufados de humo ante la inconsciencia, o no, de los adultos. Y Marcelo ya sabe lo que es asistir a una cena de primos en la Competencia, aunque aún no tuviera dientes.


León, en la que, aún sin estudiantes, hay animación tanto dentro como fuera de los bares. Hoy, ya de retirada, sufrimos a lo lejos una despedida de soltero al modo de Sanfermines, siendo jaleada por algunos turistas, sin duda bien provistos de estereotipos españoles. Que rían, que rían, y mientras tanto seguirá muriendo gente al amparo de esa locura colectiva.


León, en fin, una pequeña y mediana ciudad. Mi ciudad. De buena gana estaría yo ahora en Estocolmo para celebrarlo. Después de haber estado en febrero, qué mejor que ver cómo luce Skansen con el buen tiempo, y conocer a los osos que hibernaban, ellos sí, en invierno. En fin, para descansar de la rutina iré a Madrid y allí, entre otras cosas, reflexionaré sobre los errores cometidos este curso, a los cuales veo que se suma otro desde hace unas horas.


Feliz por muchos años, Marcelo, y que nos veamos por las Navidades.

viernes, agosto 21, 2009

Agilizar las neuronas.

No es mi intención generalizar puesto que, por fortuna, al mundo del deporte no le faltan cabezas pensantes; sin embargo, para muchos deportistas el peor favor que les pueden hacer es ponerles un micrófono en la boca. No hablo ya de los miembros de ese deporte nacional por excelencia, el fútbol, sino de otros juegos más minoritarios que solo atraen la atención mediática en ocasiones especiales, como Olimpíadas, Mundiales, etc. Ahora tenemos el atletismo, y en espacio de una semana he leído dos grandes sandeces de boca de un par de atletas, hombre y mujer. Paridad de paridas, valga la redundancia.
La del hombre tiene menos delito porque la dijo en una entrevista informal, de tono cómico, pero se cae por sí misma. Preguntado por si conoce a algún atleta gay, responde: Gays no conozco, más bien todo lo contrario, esto está lleno de salidos. ¿? Es decir, en primer lugar no conoce gays o dice no conocerlos, puesto que en el armarizado mundo del deporte es difícil saberlo a ciencia cierta; en segundo, y esto es más ambiguo, ¿debo entender que un gay no puede ser un salido? Se rompería un mito, pardiez, pero la verdad es que todos (heteros, bis o gays) pueden ser más o menos salidos al margen de su orientación o de si les gusta más correr en la pista o correr donde podáis imaginar.
La polémica que ha surgido ahora me resulta menos chistosa, respecto al sexo de una atleta sudafricana campeona en cierta especialidad. Con un físico portentoso y una apariencia no femenina en cuanto a la imaginería tradicional, va a ser sometida a una prueba para verificar su sexo. Me imagino que, de no haber ganado el oro, todo se habría quedado en una anécdota, pero la envidia corroe y el deporte no es siempre escuela de valores, hermano Tomás, a veces más bien lo contrario. Una atleta española, imagino que resentida por su fracaso y con ganas de dejarnos como el culo, ha dicho que, si le ponen delante a diez hombres y a la atleta, no sabe quién es la mujer. Pero, mujer, no seas palurda. Se nota que no has conocido a muchos hombres como los que he conocido yo.
Abandonemos ya esos manidos estereotipos. La imagen ideal de una atleta no tiene por qué ser la de una amazona de luenga cabellera, rasgos suaves y los pechos luchando contra la velocidad; y la del hombre tampoco debiera coincidir con un tipo rudo, velludo y, probablemente, negro. Ya de paso, aclarar que ni todos los afeminados son homosexuales, ni todas las hombrunas son lesbianas, aunque creo que es información redundante. A mí solo me gustaría que, quienes dedican tanto tiempo a agilizar su físico, se esforzaran un poquito en agilizar asimismo su intelecto; que hagan caso a los griegos con el mens sana in corpore sano, que ellos de atletismo sabían un poco.
Mi más sincera felicitación al diario Marca por el tratamiento que ha dado a la noticia. No suelo leerlo a menudo, pero he comprobado con interés la delicadeza y buen gusto con la que suele tratar estos asuntos. Y que persevere, porque el deporte es de todos.

martes, agosto 18, 2009

Hibernar en verano.


Mientras espero a que el verano de sus últimos coletazos y se lleve sus brasas allá donde más acostumbrados estén a soportarlas, sigo sumido en una dulce vagancia que me permite ver cosas tan insustanciales, a la par que entretenidas, como Ice Age 3 (¿cómo se pronunciará bien esto? ¿Aich eich?) Tras verla se puede afirmar que Pixar es afortunada porque, aparte de su calidad, los competidores se lo ponen en bandeja. Al menos reconozco, por un lado, que es mejor que Shrek Tercero y, por el otro, que para pasar un rato divertido tiene su aquel, en esta época en la que las neuronas descansan excepto para aquellos que no las quisieron sacar jugo en su momento.

Ni Shrek ni Ice Age eran ideas que tuvieran potencial para convertirse en saga. Lo que han hecho es alargarlas como el chicle, hasta extremos ridículos. Yo me imagino a los guionistas pensando en la premisa de esta película, en plan Necesitamos algo con gancho, que sepamos que funciona, no importa luego si resulta un disparate el pegarlo con lo ya conocido. Y han optado por el comodín de los dinosaurios, de tal manera que debajo de la Edad de Hielo aún se conversa una especie de Jurásico. Vamos, como si excavamos debajo de Casa Benito y nos encontramos con una taberna romana en la que somos partícipes de sus orgías. ¿Que es una chorrada? ¿Y qué más da? Aquí no les interesa parecerse a Pixar, tan solo engrasar la maquinaria aunque ya esté estéril, con tal de que la gente siga pasando por caja. Lo que me gustaría saber es si ya están pensando algo para Ige Age 4. ¿La extinción? No, entonces no sería una comedia. Y miedo me da el que ya estén preparando Shrek 4. ¿Qué puede haber de nuevo? ¿Que el Príncipe Encantador salga del armario, como el actor que le presta voz? ¿Que Pinocho salga del armario o se convierta en Pinocha?

Este uso y abuso tiene sus efectos. Los chistes acaban perdiendo su encanto, como es el caso de las ardillas, aunque siguen siendo lo mejor de la peli. El resto se completa con problemas existenciales de los bichos que a mí al menos no me interesan, algunas bromas testiculares a mayor gloria de los adultos que se vean obligados a verla y varias escenas de acción trepidante que son las que mueven una trama insípida. Lo cierto es que la animación de esta saga siempre me ha parecido bastante fea, con esos animaluchos que se dirían atropellados por una manada de mamuts...

Puestos en materia, diré que en ocasiones me gustaría hibernar en verano, aunque sea un término contradictorio. Estos días me siento como el perezoso de la película, pero no tengo reparo en ello porque ya he visto el calendario del curso que viene y, como siguiendo un pacto con Morfeo, estoy ahora durmiendo de más lo que después dormiré de menos. De lunes a jueves se tocará diana sobre las siete y media, a menos que quiera ver peligrar la asignatura que siempre tendremos a primera hora.

Con todo, tengo buenas vibraciones respecto a dicho curso. Como novedad pretendo apuntarme al Centro de Idiomas, que me otorga nueve créditos de libre elección. El idioma está escogido, pero ya os lo diré otro día y así reservo chistes sobre el mismo. En el primer cuatrimestre tendré cinco asignaturas, sí que tocará chapar en Navidad, y en el segundo solo cuatro y además de literatura todas. Menos mal, porque esta primavera ha sido un poco puñetera al respecto. Todo ello bajo la amenaza de la gripe antes llamada porcina, que ya tendría huevos que cayera en nuestra clase, para seis o siete que somos. Supongo que me tocará a mí porque me burlé de ella en este blog, pero bueno, yo soy así, me seguiré burlando en alguna otra entrada...

En fin. Sigamos hibernando.

sábado, agosto 15, 2009

Resacón en León.

Bueno, en realidad no tengo resaca. Ayer volvimos pronto, tras haber tomado unas birras, pero esto venía a cuento por lo de Resacón en Las Vegas. Aquí solo tenemos un casino, pero sí muchas despedidas de soltero y de soltera, a cada cual más lamentable.

Hoy es quince de agosto, un día festivo que pasa desapercibido porque, por ahora, en verano todos lo son. Se celebra la Asunción de la Virgen o algo así, que no se a qué puñetas se refiere pero me interesa por dos motivos.

En primer lugar, hoy es el cumpleaños de Nacho, y doquiera que esté le mando mis felicitaciones y mi cariño. Sospecho que estará viviendo su resacón en Gijón particular, así que espero que le sea leve...

En segundo, hoy es el día que escogí para el prólogo y el episodio central de la novela por la cual este blog existe, y ya solo por eso es muy especial para mí. Este verano no he avanzado con ella, pero la semana que viene confío en entregarle la última versión a otro buen amigo, hermano del anterior.

Por último, disculpad el lapsus de no haber hablado del capítulo octavo de Pigmalión, el último antes de las vacas. No diré, como Nacho, que puede herir vuestra sensibilidad porque eso dependerá de la sensibilidad de cada cual... Por ejemplo, yo no puedo quitarme de la cabeza Las 120 jornadas de Sodoma del Marqués de Sade, libro execrable donde los haya sobre el cual no me decido si quemarlo o regalárselo a alguien. Aquí no importa tanto la violencia sino la historia que hay detrás... (qué bonito me ha quedado)



http://vimeo.com/6043093



Pues nada, feliz puente sobre todo a aquellos que de verdad vais a aprovecharlo.

jueves, agosto 13, 2009

El botellón de Trimalción. (II)

Ruido... Calor... Ruido... Calor... ¡Socorro! Mal se está aquí, aunque lo cierto es que peor se estaría en Madrid. En definitiva, desde octubre tengo que empezar a ahorrar para el verano que viene darme un rule por algún lugar distante y gélido. ¡Cuánto desearía ahora tener alguna vivienda unifamiliar, como esa de Médico de familia sobre la que siempre tuve mis dudas de que el protagonista se la pudiera costear! Milagros de la televisión...
Pero es lo bueno que tiene ser tan rico como el Trimalción del que hablaba ayer, cuando, torpedeado por todos estos absurdos, no pude seguir con la obra de teatro señalada, Esperando a Follot. Es una comedia/sátira/esperpento/(cualquier otro título) en tres actos, de los que dos ya tengo diseñados más o menos. Me falta el decadente desenlace, aunque lo tengo en mente porque no anda muy lejos de lo que sucedió en realidad... Y es que Esperando a Follot no es que sea una obra autobiográfica, pero tiene visos, y confieso que para la misma he rapiñado ideas de otros amigos, no a traición porque ya les he informado. Es lo que me gusta de tener un grupo de colegas en su mayor parte creadores, que todos podemos beneficiarnos de todos (que no a todos)
Ni siquiera el título es mío. Es una deformación, desde luego, de Esperando a Godot, y creo que su autoría recae en Alejandro. De Nacho, dramaturgo en ciernes a quien he despedido con un libro de Bretch bajo el sobaco, voy a tomar una famosa frase, de esas que supongo que nos hacen más gracia a nosotros que al público en general. Y el grueso de la obra de hecho se inspira en la espicha de Filosofía y Letras de este año, con las involuntarias aportaciones de tres o cuatro muchachas que, a falta de otra cosa, al menos me han ofrecido material para rato. En fin. Ya veremos cómo queda esto, pero estoy contento por tocar un nuevo género. En el fondo, novela, guión y teatro son bastante parecidos.
Bueno, ya os contaré más cuando termine esta impune violación acústica.

miércoles, agosto 12, 2009

El botellón de Trimalción.


¡Cuán pican esos malditos!
¡Mas que mal rayo me parta
si en acabando esta entrada
no pagan caros sus picos!


Mis disculpas por la deformación del Don Juan Tenorio, pero hoy tenemos obras en el piso de arriba y me doy cuenta de varias cosas:

- Los escritores deberían vivir, por lo general, en buhardillas o áticos.

- He visto el trajín de los obreros y comprobado que ni los músculos ni el sudor masculino pueden ser aspectos que logren despertar mis fantasías.

- Pese a mis estudios de Fonética, sigo siendo gran desconocedor del sonido. No entiendo por qué, si los martillazos se dan en la otra punta de la casa, tienen que sonar como si estuvieran justo encima.


Hecha esta digresión, añado que ni siquiera con ese boicot me despojarán de los placeres de la lectura y la escritura. Aunque para crimen, supongo que sabréis que hace unos días un humanoide entró en el local de un colectivo LGTB de Tel Aviv y se cargó a dos chicos, hiriendo a otros tantos. Yo tengo la pena apropiada para semejante demente. A perpetuidad, y cada día haciendo que escuche algunos de los fragmentos más homoeróticos de la novela que estoy leyendo, El Satiricón, de Petronio.

Los libros hay que entenderlos en su contexto, claro está. No se cuánto habrá aquí de sátira y cuánto de realidad, porque si el decadente Imperio Romano se ajustara siempre a esta descripción habría que afirmar: ¡Están salidos estos romanos! Ningún castigo mejor para un homófobo que las continuas luchas entre los protagonistas, Encolpio y Ascilto, por el amor del niño Gitón (niño de 16 años, según la expresión popularizada, nunca mejor dicho, por Mariano Rajoy) Y qué decir de la hipocresía del poeta Eumolpo, quejándose de que hayan olvidado las artes de los griegos y solo se ocupen del vicio y la prostitución, cuando acaba de confesar que dio por el culo al hijo de su casero por el módico precio de un par de palomas y un gallo.

Han tenido que pasar muchos siglos y prejuicios judeocristianos para que en Estados Unidos se armara un escándalo por otra novela, El lector, por la relación entre una mujer de treinta y tantos y un chaval de quince. Claro que eso no impidió que en la adaptación Kate Winslet se llevara el Oscar, pero si la relación llega a ser homo en vez de hetero no se si se habría acariciado la estatuilla... Fellini hizo un Satiricón que no he visto (aunque estoy deseando hacerlo), si bien el material me parecía más apropiado para el otro director acabado en -ini (hay muchos, pero se acierta por el contexto)

Mi interés por este libro viene de las clases de Latín Vulgar impartidas por el doctor Casquero, cuatro meses que se hicieron muy cortos. Allí se pasaron por alto los episodios más XXX, no por pudor sino en favor del mejor fragmento de la novela, el del banquete de Trimalción. Ocupa como un cuarto del libro, y podría ser considerado una obrita aparte por su unidad y una calidad bastante superior al resto, si bien aún no he acabado de leerlo. Para haceros a la idea, imaginad estas fiestas de Marbella con tipos cuya fortuna solo es superada por su zafiedad, que han salido de la nada al igual que Trimalción salió de la esclavitud, y se permiten meter champán de cifras astronómicas en pistolas de agua para luego rociarse con él. En un remake actual, El Pocero podría hacer de Trimalción, un símbolo decadente de un modo de vida que se hunde, el de la burbuja inmobiliaria, y que demuestra que no todo puede ser comprado por el dinero.

Los que hoy en día estudiamos El Satiricón no podemos permitirnos tales dispendios, si acaso algún botellón más humilde pero no menos decadente, como el que inspiró la obra de teatro que ahora estoy armando, Esperando a Follot. Mañana seguramente retome el tema de esta, en relación con el libro, y además aprovecharé para colgar un enlace a Pigmalión, donde ya podéis degustar el último capítulo antes de unas merecidas vacaciones.


martes, agosto 11, 2009

Esta película es para idiotas.


Este verano me está dando por repasar viejas escaletas de guiones, aún no desarrolladas, y una de ellas responde al título, pretendidamente ambiguo, de Esta película es para idiotas. Aunque tiene elementos de sátira, como burlas al Islam difíciles de llevar a la pantalla si uno quiere conservar la cabeza sobre los hombros, al repasarla siento que en general mi deseo al escribirla era el de la diversión pura y dura. Ello concuerda con la época en la que se escribió, poco después de llegar a Madrid tras acabar la carrera en Ponferrada, un momento de incertidumbre antes de mi asentamiento en el piso del Pasaje de Montesa. Buscando comparaciones, creo que ese fue el mismo deseo que me impulsó a crear un proyecto que esta vez sí fue llevado a la acción, el de Vagos y Maleantes. Una diversión que, sin renunciar por momentos a cierto trasfondo, buscara la mera y simple carcajada. Y como la risa siempre es más difícil de provocar que la lágrima, esto fue malentendido por mucha gente que no pudo o no quiso verlo así, cosa que aún hoy me la sigue sudando.

Yo no se si soy un intelectual, lo que es seguro es que no presumo de serlo. Por ello, puedo permitirme elogiar películas a las que otros no dedicarían ni un minuto de su tiempo. Voy a hablar de un filme que he visto varias veces, y no es El Padrino ni Casablanca. Se llama Espía como puedas, y ya el título hará huir a muchos. Lo curioso es que es de los mismos creadores que engendros como la saga Epic/Disaster/Movie, Casi 300... pero mucho mejor, en otra esfera. Hay diferencias, desde luego. La más importante es, con mucho, Leslie Nielsen. Las otras tenían actores desconocidos, sin ningún carisma más allá de la presencia carnal de Carmen Electra. Pero Leslie Nielsen dignifica cualquier película, por mala que sea. Nunca le darán el Oscar, pero es un genio, un genio de la comedia. Su mera presencia en pantalla ya me hace reír. En su calidad de actor y productor ejecutivo nos lleva a un tiempo en el que las películas de parodias (o spoof movies) aún no se producían como rosquillas y mantenían un nivel aceptable de calidad (allá estaba el bueno de Leslie en la fundacional Aterriza como puedas) Los últimos bodrios antes mencionados no se puede decir que tengan guión, son una mera colección de chistes poco afortunados en su mayoría. No hay trama. En Espía como puedas al menos intentan hacer una parodia de la serie de James Bond, con referencias a muchas otras películas y un curioso reparto que tiene desde actrices con Oscar, Marcia Gay Harden, hasta cameos frikis de Hulk Hogan, Pat Morita o Mr. T. En el peor de los casos, el filme dura una hora y cuarto, así que tampoco puede asegurarse que sea una pérdida de tiempo. Watchmen duraba el doble y no solo me pareció una pérdida, sino que me enervó y las únicas risas que me produjo fueron involuntarias por su parte.

Me ha sorprendido el que hayan tardado tanto en crear una película llamada Spanish Movie. Me han robado la idea, aunque lo cierto es que yo pensaba dar mucha más caña de la que a priori parece que van a dar, a juzgar por los avances. Sus creadores han sido listos al llamar al rey de las ... Movie para el anuncio, junto a un símbolo del surrealismo español últimamente resucitado (¿quién entiende esto de las modas?) como Chiquito de la Calzada. Tal vez sería hora de rescatar una cumbre del absurdo hispano protagonizada por este, como Aquí llega Condemor... El pecador de la pradera y darle una segunda parte. A este paso acabarán regresando los tazos con su jeto y el ¡Fistro! y ¡Mecaguen tus muelas! Ay amigos, nos hacemos mayores...

viernes, agosto 07, 2009

Pereza.


De entre todos los, por así llamarlos, vicios que he experimentado, ninguno me resulta tan irresistible como la pereza. Al igual que el pecado original, parece que desde nuestro nacimiento se nos ha grabado en la frente el espíritu del trabajo, como si fuera una maldición bíblica: Ganarás el pan con el sudor de tu frente. Pero no creo que la pereza sea un pecado, ni tampoco un defecto equiparable a la ira, la envidia o la soberbia. Es un placer, un lujo que no todos pueden permitirse.

Lo que más me gusta del verano es el poder experimentarla con tanta libertad. La sensación de que no hay nada que hacer y no tienes por qué sentirte culpable por ello; la sensación de que el tiempo parezca detenerse, de que puedes dar cuantas vueltas quieras más en la cama. Se acusa mucho a los estudiantes de refocilarse en la pereza, pero no es tan bonito como parece. Depende de la estrategia. De manera incomprensible para mí, hay quienes prefieren hincar los codos bajo este calor insoportable; yo, no, y además gracias a ello marcharé a Madrid a finales de este mes y comienzos del siguiente. Aunque ahora pueda vaguear, durante el curso he tenido que esforzarme incluso en días en los que los propios trabajadores libran, muchos sábados, domingos y fiestas de guardar. Y es mentira que vaguee a la manera de un Homer Simpson, ya que es él quien me viene a la mente (gracias a la Guía para la vida de Bart Simpson, un libro que os recomiendo para reventar a carcajadas) A mí los placeres me gusta degustarlos en pequeñas redomas, e incluso en un mes tan bobo como este de agosto (¿puede haber otro más?) me estoy dedicando a escribir todos los días, unos más y otros menos, tengo recados mil e incluso ayer me atreví a hacer limpia del Fucking Cajón, un desastre de guarida en la que se amontonaban apuntes de Filología, cientos de hojas de escritos, Moleskines y otros aperos. ¡No fue tarea fácil!

Así pues, la vagancia es un derecho cuando has sabido ganártela, y cada cual sepa cómo administrarla. Yo, habiendo visto que he escrito cosas que no sabía que hubiera escrito, tampoco puedo considerarme un adalid de la pereza, como pudiera parecer por esta entrada. Pero para mí escribir no es un trabajo, por eso mi máxima aspiración sería que me pagasen por escribir. Entonces no podría verme como un trabajador, no al menos a la manera de una Corín Tellado... Mejor una obra breve pero bien inspirada que no decenas de mamotretos que vayan a engrosar las tablas de la Cuesta Moyano, ¿no creéis? Bueno, hay una excepción, que sería escribir por encargo, pero aún así mejor es prostituir a las musas antes que prostituir tu dignidad en cualquier curro de medio pelo...

martes, agosto 04, 2009

Quitarnos de en medio.


Ayer vi un documental de National Geographic traducido como La tierra sin habitantes, aunque mejor hubiera sido La tierra sin humanos. Population Zero, que así es el rótulo original, se plantea el supuesto de qué sucedería con este planeta si, por la razón que fuese, la raza humana desapareciera en este mismo momento, como por arte de magia. La conclusión es que, si queremos que la Tierra se recupere, lo único que hay que hacer es... quitarse de en medio. Es decir: la Tierra puede seguir sin los humanos, pero no los humanos sin la Tierra (a menos que se de la dudosa opción de encontrar otro planeta o inventar la máquina del tiempo)

Al principio, el caos. Cuando los humanos desaparecieran, miles de mascotas y animales quedarían atrapados en casas, granjas y zoos; algunos lograrían salir y tomar las ciudades, otros morirían. Los reactores nuclerares explotarían extendiendo sus tóxicas nubes de radiación, y miles de aviones caerían en picado. Sin embargo, después de ese inicial desbarajuste, el ritmo de recuperación sería asombrosamente rápido. Llevamos miles de años jodiendo a la Madre Naturaleza, pero bastarían un par de siglos para que esta hubiera borrado o enterrado casi todos los símbolos de nuestra supremacía, empezando por los monumentos más modernos.
Es un documental catastrofista, pero a la vez esperanzador. Catastrofista como le encantaría a un Roland Emmerich, que ya amenaza con estrenar 2012... en 2009, y así seguir amenazando con las enésimas profecías sobre el fin del mundo. Esperanzador porque la Tierra podría recobrarse y volver a ser un vergel. La putada es que para eso nuestra raza tiene que extinguirse. Lo cierto es que me ha encantado porque esa es la premisa de Los Abrasadores. Voy a adelantar cosas que aún no habéis leído, por si tuviera fuerza para escribirlas: Eteria es una gran villana porque, en el fondo, tiene razón. Es un espíritu de la naturaleza, vengativo y ya derrotado en el pasado, que quiere cargarse a los humanos y lograr el control de un mundo paralelo e inviolado, cuya defensa está a cargo de los Guardianes del Umbral, es decir, los Abrasadores. (Guardianes del Umbral se llamará la segunda novela que, siendo optimista, continuaré escribiendo el próximo verano) Así pues, lo que Eteria busca es cumplir la premisa de este documental, frente a otros espíritus más comprensivos que quieren ofrecer una última oportunidad a esta raza tan inteligente como estúpida que, según mi propia Cosmogonía, no fue creada por Dios sino por... Bueno, tampoco voy a revelar todas mis cartas, ja, ja.
Mosquis, ¡ahora me han entrado ganas de seguir con la saga! Pero, en fin, también debo dar cabida a proyectos más personales (y asequibles) en los que pueda meter cositas que en los otros libros, a fin de cuentas juveniles, mi conciencia no me dejaría. Os dejo con la recomendación de ver este documental; no es de los que se usan para dormir la siesta, está narrado como thriller y, os lo aseguro, es más corto, entretenido y catastrofista que la película de la que hablé ayer.

lunes, agosto 03, 2009

Boring Men.


Yo que creía que este verano ya no iba a poder soportar un filme más demencial que Mentiras y Gordas... Pues lo hay, y tiene muchísimo menos sexo y muchísima más violencia. Se llama Watchmen y está basado en lo que, a decir de algunos críticos supongo que pelín exagerados, es el Ciudadano Kane del cómic. Eso no me dice nada, porque a mí la peli de Orson Welles me parece buena pero no la mejor de la Historia. Ay, esos tratamientos realistas o pseudorealistas de los superhéroes... La última de Batman, que la hicieron también como si fuera El padrino, convenciendo a casi todos menos a mí. Si yo no leo tebeos no es porque los desprecie, sencillamente me gustan más los libros. No he leído el Watchmen original, desconozco si será una historia pretenciosa pero la película sí lo es. Es una basura pretenciosa y aburrida, algo difícil de perdonar. Mira que ayer empecé a jugar en Facebook al mítico juego de las pompitas y podría haber practicado mucho durante las dos horas y media, interminables, del filme.

Como siempre, voy a destacar algún punto positivo. Me gusta la premisa, algunos detalles de homosexualidad implícita que ya pudimos ver en 300 y, sobre todo, el prólogo durante los créditos; ahí vemos a los héroes codeándose con figuras clásicas en la historia de Estados Unidos, departiendo con Andy Warhol y Truman Capote o asistiendo a Studio 54 con Village People. Un detalle genial, pero luego la pifian. Yo supongo que el problema del director es que ha querido ser muy fiel al original. ¿Por qué? ¿Es que no entiende el significado de la palabra adaptación? Un filme de generoso presupuesto como este no debería ser solo sufragado con el dinero de los fans, sino del público en general. Peter Jackson, más acertado, sacrificó a Tom Bombadil, la guerra civil hobbit y en general hizo lo que le dio la puta gana con la obra maestra de Tolkien, con un resultado aceptable. Snyder ha caído en una hipertrofia total, de tramas, personajes y peroratas. Un totum revolutum que juega a obra épica pero da risa, de forma involuntaria.

Y, aunque va de seria, incluso parece tomar elementos del Batman de Joel Schumacher, como el traje de Búho Nocturno o el parecido de Mr. Frío y el Dr. Manhattan. Este último, con toda su aureola mítica, es lo más ridículo de toda la película. Es como el Gigante Verde del maíz, pero azul y totalmente rasurado, con un pene que para estar en reposo me parece excesivo. Yo no llegué a conocer del todo cuáles eran sus poderes, excepto el de soltar soliloquios extraños y alguna que otra chorrada como la que dice al final: Me voy a otra galaxia más tranquila. ¡Olé! Lo de su estancia en Marte es como un viaje de ácido, pero el desenlace en la Antártida no le va a la zaga. ¿Y la tigresa mutante o lo que fuera eso? ¿Y el asesino moralista, que parece un émulo de Chuck Norris que no se sabe por dónde mira con esa máscara?

Si es que los extremos se tocan, porque esta me parece tan boba como la de Los 4 fantásticos, pero aquella por infantil y esta porque va de adulta, con una violencia muy realista y a mi juicio injustificada (¿se creerá que aún está haciendo remakes de zombis?) y un poquito de sexo con otra frase para la Historia: Chupar tu dedo es como chupar una pila. En fin, solo os recomiendo ver estas cosas en verano, cuando hay más tiempo. Watchmen juega a ser cine de gran calidad, un espectáculo como los de antes... Pero si queréis saber por qué el cine es grande, visitad el blog del amigo Hall, que lo ha retomado para gran alegría de todos sus seguidores, entre los cuales me enorgullezco de ponerme a la cabeza.


PD- Y si la película es pretenciosa, atención a la publicidad: Del visionario director de 300... ¿Cómo?

sábado, agosto 01, 2009

Parchiseando.


¿A qué día estamos hoy? ¿A uno de octubre? El mes empieza raro, no solo por el tiempo. Ayer, aunque hubo vinos y discoteca, entre medias anduvimos jugando unas pachangas de parchís, algo insólito pero divertido (sobre todo mientras vas ganando) Y el sitio elegido fue el Ékole, ese mítico café que sirvió de plató para El ser reprimido, antes de que retiraran los tableros de ajedrez...

En fin. Nos hacemos mayores, pero no demasiado. Un síntoma de ello es que estuve por bajar la película, por decir algo, Sex Drive, pero deseché la idea en un suspiro. Antes, cuando estaba más cerca de la edad de sus protagonistas, me gustaba ese tipo de películas; ahora no, antes bien las encontraría irritantes. Es más, ya el propio cartel me irrita. Los chistosísimos traductores españoles han añadido un rótulo cargado de ambigüedad semántica, ¿En qué coño estás pensando, tío? Quien sabe, quizá algunos titulados en Filología Hispánica encuentren empleo en distribuidoras, los hay mucho peores.

Bueno, en esta estropeada tarde voy a seguir con una lectura que viene al pelo, Séneca y sus estoicas tragedias. Por la noche podremos poner el broche a una tríada como las que no recordaba desde hacía bastante.

viernes, julio 31, 2009

El enlace prometido.

http://www.facebook.com/ext/share.php?sid=115738516405&h=f0Km5&u=a-5wk&ref=mf

Para amenizar la espera del próximo capítulo, os dejo el enlace a este programa, a modo de aperitif. Breve pero intenso, espero que os guste, lo mejor está al final... Por mi parte, ayer acabé la escaleta, es decir, la estructura del guión y ahora solo queda la parte más amena y divertida, que es poner los diálogos; esa será tarea apropiada durante el curso. Ahora, dentro del díptico drama-comedia (conste que a mí me gusta mezclar géneros...), esbozaré un poco la obra de teatro Esperando a Follot, antes de y durante mi estancia en Madrid, que será más larga en tiempo y en presupuesto, je, que la anterior. Posiblemente me vaya el 20 y volveré en el mes de septiembre, no a exámenes por fortuna pero sí a la matriculación y un curso de verano pendiente. Por ahora toca seguir saliendo por esta pequeña y mediana ciudad con los coleguillas, y que no falte. Acaba un mes que empezó fuerte y luego se fue deshinchando, así como mi mente se está deshinchando ahora así que... ¡Hasta agosto!

PD- ¿Os gusta la mamonada que he añadido a las entradas? No se por qué lo hice, pero bueno, supongo que porque hoy no rijo bien. Y porque no hay posibilidad de escoger una reacción negativa...

miércoles, julio 29, 2009

Tras la cámara.

Anoche, tras una ronda de tapeo, nos preparamos para ver el reportaje sobre Pigmalión en la 2. Se hizo de rogar, eso sí... Coincidencia o no, ayer se informó de que el cine español pierde espectadores, al igual que el extranjero, así que no era mala fecha para explorar nuevos campos de la ficción en Internet. Antes de ello hubo que soportar varios clips con personas que me hacían pensar en la canción People are strange... Estaba esa especie de Frikópolis llamada Campus Party e incluso apareció la mismísima Deborah Hombres, no se a cuento de qué. Pero al fin pude ver una familiar escena, con una joven corriendo entre árboles, tanto la de la serie como otra recreada de cara al programa. Fue algo corto, como sospechaba, pero los planos salieron bien y dio la impresión de no ser nada improvisado, desde luego. Hubo que compartir el espacio con otras dos series hermanas, y es una pena que no hubieran grabado el reportaje cuando estábamos rodando Vagos y Maleantes. ¿Os imagináis una escena de Martín y su tanga, de la realización del potorro, de Divine? Demasiado fuerte, incluso para la una y media de la madrugada.
En fin. Como dije en su momento, lo bueno de que el séptimo capítulo se retrasara es que el octavo, esperemos, no lo hará. Cuando asome el hocico os lo haré saber, de momento felicito a los participantes en el programa y, si descubriera algún enlace al mismo, para el blog que irá.

martes, julio 28, 2009

De aquí a la fucking fama.

Esta mañana compré la Fotogramas, comprobando que el único estreno del mes que me estimula es, una vez más, la producción anual de Pixar, Up (y si acaso el último Lars Von Trier, pero miedo me da...) Los de esta revista ya no es que se repitan, es que dan pena; la portada de agosto del 09 es la misma que la de... agosto del 08. Ejem. Cansado estoy de ver los morros de Angelina Jolie, estoy hasta la punta de una parte de mi cuerpo que se adaptaría perfectamente a los mismos. Si no fuera porque es una tradición infantil me pasaría a la Dirigido, y encima podría dármelas de cinéfilo...
En fin. Nosotros no tenemos a Angelina, ni puta la falta que nos hace. A una hora intempestiva pero aún razonable, la una de la mañana, en el programa de la 2 Tras la cámara va a emitirse un reportaje sobre Pigmalión, cuyo contenido es un misterio para mí y por ello estoy deseando que llegue... No tenéis excusa, al menos los estudiantes y parados; basta con tomar un algo para celebrar nuestro estreno en la cadena más salvable de todas, y luego a amenizar la espera, por ejemplo, leyendo la Fotogramas y la gran cantidad de guarradas que le da por traer este mes. Si alguien padece insomnio, luego echan también ahí una de las múltiples secuelas de Aeropuerto. Espero que eso no quite las ganas a quienes tengan la suerte de volar el mes próximo... Bueno, pues espero que esto sirva para darnos un empujoncito, al menos. Si hay algún enlace, ya os lo pasaré mañana.

domingo, julio 26, 2009

El criticón (III)

En resumen, creo que los materiales eran adecuados pero los directores ni por sí mismos ni con la ayuda de la señora ministra han sabido tratarlos. Una pena, porque con tantos guionistas jóvenes y en paro que pudieran haber aportado sus propias vivencias, bastante más creíbles… Yo tenía ganas de ver esta película, aunque también me daba un poco de miedo. Ahora pienso que, aunque mala, me ha hecho aprender algunas cosas; casi prefiero una historia mala que me provoque reacciones antes que una buena que me deje indiferente… El mayor incentivo para haberla visto es que, pese a la desmesura del conjunto, tiene algunos detalles en los que sí me puedo identificar. Desde luego que ese es un factor extrínseco a la película, que en otros espectadores podrá cambiar. Como decía Alicia por Facebook, eso no tiene nada que ver con el arte ni con que el filme sea bueno, en todo caso lo remarco como motivo para haber perdido una hora y cuarenta minutos viéndolo antes que otras miles y miles de películas mejores que jamás visionaré.
Es un retrato generacional, pero no de toda una generación y profundizando solo en determinados aspectos. Salvando las distancias, podríamos pensar qué pasaría si Rebelde sin causa fuera transportada al presente (y raro es que aún no hayan pensado en rehacerla): James Dean haría de Nico, y Sal Mineo de Tony, imagino… Bueno, elucubraciones aparte, creo que ya he escrito más de lo que debería. Mi último deseo es que los directores recobren el buen pulso que han demostrado en trabajos anteriores, ya que su imaginario, al menos, tiene bastantes puntos en común con el mío.

sábado, julio 25, 2009

El criticón (II)

Volveré a la crítica de Jordi Costa. Ahí dice que lo mejor de la película son los involuntarios picos de humor que produce. Hombre, yo no se si será lo mejor, pero en todo caso es un elemento muy destacado, para su desgracia. Es una pena que, partiendo de una buena premisa, al menos a mí me lo parece, luego el filme naufrague por alcanzar el propósito contrario al que deseaba. Cuando quiere hacer comedia, exagera; cuando se pone dramático, incluso trágico, no mueve a ese sentimiento. Por ejemplo, la escena de vodevil con Alejo Sauras haciendo de la enésima reencarnación de Alejo Sauras (qué ironía, él que se hiciera famoso interpretando a uno de los primeros gays televisivos…) Después de que la cámara se recree en la anatomía de varios efebos, más que en las mujeres, resulta que cuando quieren ponerse chistosos lo hacen a costa de las gordas, lo cual me resulta algo irritante. Entre tanto gesto involuntario, no se si se habrán dado cuenta del homenaje a la escena de Lo que el viento se llevó de Mammy apretando la faja, o lo que fuera, a Escarlata…
Los diálogos, al margen de su calidad, están mal escogidos. ¿Cómo es posible que, antes del trágico sacrificio, Ana de Armas diga Ese tío me está jodiendo. No, está jodiendo con otra en el baño, el cabrón? ¿No se dan cuenta de que con esa expresión, a lo Camilo José Cela, están arruinando el dramatismo de la escena? Y no es la única. Creo que se han desaprovechado elementos dramáticos como las relaciones de los personajes con sus familias, que tenían mucho más potencial y hubieran aportado aire fresco frente el cansino droga-sexo, sexo-droga. Y, cuando quieren meter algún mensaje de crítica social, suena como si ya lo hubiéramos escuchado mil veces, en plan Tu Iglesia no admite a los gays como yo.
Como aspecto negativo, Jordi Costa alude a algo externo al filme en sí, que son las implicaciones de su éxito. Bien mirado. Aún es pronto para que las imitaciones de la película empiecen a florecer, sin embargo esta tiene ciertos paralelismos con otro fenómeno juvenil que la ha superado en taquilla, el de Fuga de cerebros. También protagonizado por Mario Casas, este filme que no he visto ni pienso ver es otro rollo, en plan homenaje a las comedias americanas de los 80 como Porky´s. En ambos proyectos lo que más miedo me da es la dependencia que el cine está creando de las estrellas televisivas. Y luego está el dilema del cine español: ¿Buenas taquillas con mala crítica, o buena crítica y mala taquilla? El término medio es deseable, desde luego, y quizá haya que esperar a Amenábar con su Ágora para lograrlo. O la antes mencionada Pagafantas podría ser buen ejemplo, a juzgar por los comentarios escuchados. ¡Hay cabida para todo, incluso para el irreductible Garci!

viernes, julio 24, 2009

El criticón (I)

Así pues, quizá en la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso pudiera averiguarse cuál fue la aportación de la ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, al guión de esta película, ya que por ahora yo no me lo explico. Otro misterio, para mí, es cómo los directores de una de las pocas películas españolas que he visto más de una vez, Sobreviviré, han perdido cuatro años en realizar un proyecto que, al margen del éxito de público, va a lastrar su carrera artística. Aquel filme, que también trataba el tema de los diversos vericuetos del amor y la sexualidad del ser humano, lo hacía desde un enfoque mucho más sabio; allí había actores, más que estrellas de televisión, y romanticismo antes que exhibicionismo. Quizá aquí buscaron volver a sus inicios, a ese Más que amor, frenesí que yo no he visto pero cuya imagen de un polvo gay en la ducha se me quedó grabada en mi infantil retina, ja, ja.
Yo no necesito hacer una crítica de esta película porque os recomiendo la concisa y, como casi siempre, certera de Jordi Costa en Fotogramas. Tomándola como base, comentaré algunos aspectos bajo mi prisma. En primer lugar, el enfoque religioso del que hablaba anoche. Dejen de leer quienes no quieran saber el desenlace de la historia, pero lo cierto es que no se pierden nada, y para mí fue bastante previsible. Hay un personaje episódico en la trama llamado Cristo, interpretado por un Asier Etxeandía más parecido a un elfo oscuro, sin embargo ese no es el auténtico Mesías del filme. Ese papel recae en un Mario Casas con ridícula voz aflautada; con él comienza la historia, en una pose de crucificado, y con él termina, primero en una especie de Piedad, ambientada tan solo con cantos corales, y luego en una aparición fantasmal con reminiscencias de resurrección. Con todo, yo me quedo con una escena poco antes del desenlace, en la que nuestro héroe, con un colocón casi místico, realiza una especie de Última Cena, en la que en vez de hostias ofrece pastillas, y luego alza sus brazos hacia el cielo como diciendo Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.
Al observar todo esto yo me pregunto, ¿realmente esa es la visión que querían darle sus guionistas? Bajo unos personajes tan planos y unos diálogos tan risibles, ¿se esconde una versión homosexual y actualizada del, pongamos, Evangelio según San Mateo de Passolinni? Más misterios sin resolver…
Antes de ver esta película yo me decía Ya verás como al final muere el gay… En efecto. Hay un par de lesbianas (o al menos creo que lo sean, pese al no me gustan las etiquetas), que salen vivitas y coleando; sin embargo Tony, que así se llama este Mesías, parece morir como un chivo expiatorio por todo ese desenfreno descerebrado; parece morir por, literalmente, nuestros pecados, los de toda una generación ante la que sirve de advertencia. Es la víctima inocente. Lo lógico hubiera sido que muriera el acabado, el pasado de vueltas que interpreta Hugo Silva. Pero no… Recuerda un poco a la muerte del Plato de Rebelde sin causa. Como apunta el libro, y luego documental, El celuloide oculto, hubo un tiempo en el que un personaje no podía admitir su homosexualidad de forma abierta en el cine sin sufrir algún castigo al final, ya fuera un personaje positivo o negativo. Pero, claro, necesitaban inmolar a un personaje que inspirara lástima, alguien sensible; de nada hubiera servido matar a otros más desagradables, de los que el guión anda sobrado.
El personaje de Tony es el lado tenebroso y gay del Pagafantas, y esta comparación la hace el propio director de esa película, que no he visto pero que estoy seguro de que será bastante mejor que esta. Es cierto; su supuesto amigo, de quien hace Yon (¿o Poyón?) González, ya no es que le pida fantas, es que tiene los huevos de pedirle el dinero de la carrera para pastillas. Uno de los puntos positivos que veo en esta película es que, dentro de las hordas de adolescentes que habrán ido a verla, sin duda existirán grupos de chicos gays o bis que podrán identificarse con el protagonista, y tomar como ejemplo su valentía a la hora de decirle las cosas claras a su obtuso amado. Seguro que comparten su sufrimiento, esperemos que no su trágico desenlace…

Moraleja.

Cuando uno está escribiendo un guión de largometraje, creo que puede ser positivo el que se imponga cierto tipo de ejercicios, aunque algunos constituyan verdaderos autos de fe. Acabo de hacerlo con el visionado de Mentiras y Gordas, y el símil religioso no es baladí; me ha parecido una película religiosa a su manera, moralista, y no soy el primero que lo dice... Me ha dejado tan acongojado que creo que, aunque todos los días que restan del mes escribiera sobre ella, aún me quedarían cosas por decir. Así pues, de lo malo se aprende, y mucho, por suerte mi guión no tiene demasiado en común con este, escrito a ¿seis? manos. Bueno, alguna parte sí, como la del menáge a tróis, pero el mío es menos onanista y tiene más sentido... En fin, asumamos esta inenarrable experiencia mediante el sueño.

martes, julio 21, 2009

El continente perdido.


Hoy terminé la campaña del juego de ordenador, con el hundimiento de la Atlántida (no así de sus habitantes), y el sacrificio de mi héroe, convertido en una especie de semidiós. ¡Loado sea Zeus! Tras mi victoria, llegaron los títulos de crédito en los que aparecían fotos grupales de los frikis que diseñaron el juego, emborrachándose o divirtiéndose en general (bueno, no se si serán frikis pero parecen tener una buena cultura mitológica)

Ahora podré sacudirme la indolencia y dedicar más tiempo a este blog y otros menesteres; creo que la siguiente campaña, la de ampliación, la dejaré para el próximo curso, para esos días tontos o resacosos en los cuales uno no sabe qué hacer. En el fondo tengo ganas de que llegue dicho curso, pero no por los madrugones ni por las clases vespertinas (esperemos que haya pocas), sino porque cada vez me gusta más esta carrera, y de haberse quedado en tres años se me hubiera hecho corta.

Si el último capítulo de la serie se estrenó con retraso, también con retraso os pondré el enlace, aunque no por ello deje de animaros a que sigáis nuestra creación, que dentro de una semana saldrá en un programa de La 2, Tras la cámara, el cual por lo visto se emite a la una de la madrugada, como si fuera el porno del Plus... En fin, los ociosos no tendremos problema para ver este reportaje, que se promete jugoso. De momento, podéis ir abriendo boca con esto:


viernes, julio 17, 2009

Mi vida como un jabalí.


¡Qué grandiosa es la vida, cuántas coincidencias, ironías y casualidades utiliza para sorprendernos! Lo he comprobado hoy mientras jugaba al Age (dígase Eich) De hecho, es de lo poco que podría hacer hoy tras haber estado anoche en la fiesta que montaron los de la revista Azul Eléctrico, en la cual espero colaborar, esta vez sí, para el próximo número.

Esta semana, que he empezado a escribir un guión llamado, por ahora, Los cerdos, resulta que en dicho juego me he visto convertido en un pariente cercano, el jabalí. Tras la Ilíada viene la Odisea, y en uno de esos extraños recovecos que tiene el juego he pasado de Egipto a la isla de Circe, la pérfida hechicera que me convirtió en jabalí, con la misión de escoltar a una piara de cerdos, que en realidad son los compañeros de Ulises, hasta que logremos el asalto a la fortaleza de la bruja. Lo que pase después lo desconozco porque no he seguido con la partida, pero sospecho que va a tener poco que ver con Homero. Por desgracia, algunos de los puercos que tenía bajo mi amparo han acabado tan despedazados como el cochinillo que me metí el pasado domingo (una delicia... ¡Suerte de tener gustos omnívoros!)

Circe, a quien iba a referirse uno de los personajes del guión cuando continuara la escritura, qué curioso... Espero verme sorprendido más veces por esa clase de positivas señales.

jueves, julio 16, 2009

Retrasillo.

Bajo ese título genérico de razones técnicas, no muy esclarecidas pero con las que debemos ser comprensivos, el estreno del séptimo capítulo de Pigmalión se ha retrasado algunos días. Un motivo de disgusto para sus seguidores, que espero que hayan ido creciendo estos meses, y también para mí, ya que lo considero un capítulo interesante, en el que veremos facetas hasta ahora desconocidas de algún personaje. Como dice Hopewell, no hay mal que por bien no venga y así la espera hasta el octavo será menor... En cuanto salga a la luz el esperado episodio, lo haré saber por esta vía.
Por otro lado, me he estado fijando en las plazas solicitadas para la Universidad de León de cara al próximo curso. Como siempre, hay grandes desigualdades. El grado en Lengua Española y su Literatura tiene catorce plazas, el doble que los Siete Magníficos que solemos ir a clase, y con los cuales espero seguir contando en Tercero. Curiosamente, pese a no ser muy popular, el grado tiene plazas limitadas. Y me ha sorprendido ver que tiene una plaza más que el grado en Lengua Moderna o algo así (vamos, lo que era Filología Inglesa), el cual de momento se queda en 13. Falta aún la matriculación de septiembre, claro, no en vano yo me incorporé a la carrera en dicha fecha. Y falta ver qué decisión toman todos aquellos que están en lista de espera para las carreras más solicitadas. Parece que todo el mundo quiere ser enfermero o enfermera... ¿Será porque ahora se están quejando de que hace falta un cupo muy superior? No se. Con todo, la filología es un plato muy delicado como para que lo degusten paladares de cualquier clase... Más vale pocos pero selectos y, como diría Virgilio, más vale un campo pequeño pero bien cultivado.

miércoles, julio 15, 2009

Los cerdos.


Ayer tuve un cónclave con tres hermanos muy queridos por mí, tanto que espiritualmente podría considerarme uno cuarto. Durante el mismo expuse las escenas iniciales y algunos conceptos básicos del guión que estoy escribiendo. Tras meditarlo, creo que no voy a escribir aquí la sinopsis, tarea engorrosa y que ahora mismo no tengo segura del todo. A algunos de los lectores de este blog os enviaré el guión, una primera versión, y si antes de ello os comento algo supongo que será a viva voz. Es mejor así, para no romper la magia de un proyecto que no se muy bien cómo clasificar, a mí que nunca me han gustado las etiquetas. Solo diré que su protagonista es Jonás Virgil y que empieza en un autobús, como me gusta que suceda en mis historias (aunque soy consciente de que no todas pueden comenzar así)

A veces me sorprendo de la gran cantidad de ideas y esbozos que tengo por mis cajones, como si fueran un almacén con víveres a la espera de tiempos de sequía creativa, una escasez que por fortuna no suele afectarme. Lo cierto es que me siento a gusto escribiendo este guión, y soy feliz por ello. Me entusiasma, supongo que porque tiene muchos aspectos personales, mezclados como siempre con la ficción de manera que proporciona una grata sensación catártica a la hora de escribir, a veces amarga pero del mismo modo que cuando tienes que tomar una medicina...

Con gran interés sobre todo he redescubierto la escaleta de ÍTAKA, la primera cosa que escribí justo después de reiniciar Filología en León. Ese sí que sería un buen proyecto para retomar, por no hablar de El ser reprimido, Lejos del Arco Iris... En fin. Más vale que sobren, eso es obvio. Aún no he podido ver el último capítulo de Pigmalión, pero en cuanto lo haga os pasaré otro pequeño recordatorio.

martes, julio 14, 2009

Vuelven las Piérides.

Quiero decir, vuelven las Musas. Disculpad el cultismo, estoy leyendo a Virgilio para continuar recogiendo los frutos del curso. Esto lo hago por placer, no por obligación, ahí está la clave. Hay gente que está esperando que llegue el verano para apoltronarse en alguna playa o piscina abarrotada, tostándose bajo los efectos nocivos del sol, aguantando las caídas pieles de los cuerpos ajenos o, en el mejor de los casos, avistando algún top-less en el horizonte con más o menos chicha... Yo no, a mí lo que me gusta del estío es el tiempo que tengo para escribir y para leer, ya sean clásicos o no. Aparte de otras muchas actividades, claro, no me las voy a dar de anacoreta. Pero es que a veces parece que durante el verano haya, casi por obligación, que hacer algo especial. ¿Y por qué? Si yo quiero viajar, y lo seguiré haciendo estos meses, me puedo dedicar a ello durante el resto del año, sin tener que soportar este puñetero calor que le hace ser la estación más detestable, al igual que detestaba los campamentos veraniegos (posiblemente en mi perjuicio, pero no por ello me arrepiento de haberlos detestado)

Este blog no suele irse de vacaciones, ha estado unos días inactivo por visitas familiares y por la deliciosa sensación de no hacer nada que uno puede permitirse en estas fechas. Es parte de mí, pero no me siento atado a él. En contra de lo que pudiera creerse, el juego de ordenador antes mencionado no ha tenido mucho que ver en el parcial abandono. Quería terminar la campaña, pero esta se está volviendo eterna. Ardió Troya, bajé al Hades y tras mil vueltas ahora andamos por Egipto, merced a todas las curiosas licencias que se han tomado los programadores del juego. Tras el encanto de la novedad ahora toca dejarlo un poco de lado, porque hoy mismo voy a proseguir con dos proyectos, ambos relacionados con mi título de guionista (que no es un título fantasma, ni un título momia)

El primero tiene el título provisional de Los cerdos, y es un guión de largo cuya escaleta he comenzado y que, a diferencia de anteriores tentativas, quiero acabar. Quizá mañana pueda colgar aquí la sinopsis, aunque siempre se me da mejor escribir mis ideas antes que explicarlas. El otro, desde luego, es continuar con los guiones de Pigmalión, cuyo séptimo capítulo se estrena mañana. Allá va el enésimo recordatorio:



http://www.pigmaliontv.com/



¡El juego continúa! Y esta vez sí que no me refiero a Age of Mythology...

viernes, julio 10, 2009

Va a arder Troya.


Madrid es una ciudad peculiar, agobia cuando estás cuando allí pero al marcharte sientes algo de nostalgia (a León le pasa algo parecido a veces) Lo cierto es que, de no ser hipersensible al calor, me hubiera gustado quedarme unos días más, pero creo que habrá mejores ocasiones a lo largo del verano.

Tras la tempestad viene la calma, y me siento un poco vago, con ganas de no hacer nada de provecho. Esa actitud, no obstante, se confronta con el deseo de ponerme a un par de proyectos literarios en breve. Después de ahorrar en Madrid por la técnica del despiste, me he comprado un juego de ordenador, cosa rara en mí. Pero tiene su lógica, se llama Age of Mythology y me atraía por varias razones, aparte del irrisorio precio:

1) Me permite recrear mitos que he estudiado durante el curso, sobre todo los griegos.

2) Es de estrategia, de ese tipo de juegos que hacen pensar, entretienen y de vez de cuando también te cabrean, y mucho.

3) El Héroes está un poco amortizado ya...

Lo estrené ayer y lo cierto es que me ha encantado, traté de compatibilizarlo con la escritura y la lectura con resultados un poco nefastos para mis ejércitos, que se perdían por el mapa para acabar más asaetados que un San Sebastián. Ahora mismo estoy en la toma de Troya, se nos dijo que duró unos diez años pero yo creo que, si Hefesto nos ampara, la tomaremos antes, pues ya estoy en el episodio del caballito de madera (que no sale en la Ilíada, aunque ese es otro cantar) El juego se toma licencias, desde luego. Como que los habitantes de la Atlántida ayudaron a los griegos (!) en la toma, o durante la misma aparecen héroes que no participaron como Hércules o Jasón, amén de muchas criaturas mitológicas emparentadas con las del Héroes. Aquiles no aparece por ninguna parte pero sí está Agamenón, el pobre sin pisparse de lo que le pasará cuando llegue a su casa...

En fin. Que está sitiada cual hija de la gran puta y que Paris se lo pensará dos veces la próxima vez antes de ceder a un ataque de lujuria. Ya os iré comentando acerca de mis proyectos, que no creo que vayan a verse resentidos por mi ansia de conquistar civilizaciones antiguas.

miércoles, julio 08, 2009

¡Bazura!


Ladran, luego cabalgamos (por cierto, si esta frase está en el Quijote yo no recuerdo haberla leído) Pero viene al caso respecto a los criticadores habituales de las fiestas del Orgullo, que cada vez parecen estar más de los nervios. Ya no saben qué sacar para construir algún argumento medianamente útil, lo último ha sido algo tan banal como la cantidad de basura que generan, algo que se podría aplicar a centenares de festejos y cuyo volumen varía según lo extendido de los mismos (y, en Madrid, ahora mismo no hay fiestas más concurridas que estas que acaban de pasar) Así que ya pueden acusarnos de basura moral y basura física. En general, ¡bazura!
Aunque yo odie las comparaciones, a veces más dañinas que un cáncer, no puedo evitar aplicarlas a dos fiestas muy cercanas entre sí, el Orgullo y San Fermín. A todos los que vienen con lo de circo y ridículo... ¿Qué es más ridículo? Con todos mis respetos, para mí es lanzarse a un posible suicidio televisado en directo (no en vano eran las fiestas favoritas de un conocido y suicida escritor) Pero no son tratadas por igual. Ni en apoyo institucional, ni en apoyo mediático. Tuvimos que soportar cómo el domingo por la tarde, en el telediario de la cadena pública, se sacaron de la manga un concurso de dobles del literato antes citado y, en cambio, no dedicaron ni un segundo a una manifestación que reunió a más de un millón de personas.
Sí, he dicho manifestación; no circo, ni fiesta, ni carnaval. Pero, eso sí, es una manifestación festiva, lo cual no tiene nada de malo. Vamos a empezar a triturar tópicos, porque aquí todo el mundo se cree con patente de corso para opinar, incluso cuando está a años luz de la idea sobre la que opina. La web de El Mundo sacó un artículo antes del Orgullo en el que un par de colectivos, de extrema izquierda y de extrema derecha, trataban de hacerse propaganda a base de criticar, más bien de forma zafia. Cuán cerca están los extremos entre sí... Yo me alegro de que surjan alternativas al movimiento más mayoritario, pero si el único bagaje que muestran son una catarata de tópicos y lugares comunes... Trataré de analizar alguno:
1) El coñazo de la carroza: vamos a ver, en esta manifestación hay dos partes que yo diferencio claramente. Está la primera, que contiene la cabecera principal y luego las asociaciones, sindicatos, partidos, ONG,etc. Luego están las carrozas, que a mí no me gustan especialmente pero no obstante respeto. Así que eso de los musculitos bailando encima de la carroza... No, que no. Los habrá, pero que no se conviertan en el emblema de la marcha porque sería denigrarla. Yo vi más bien una mayoría de gorditos velludos...




2) La fiesta: el Orgullo es una manifestación, no un sepelio. Se pueden reivindicar las cosas con alegría, que a veces se deforma hasta convertirse en esperpento, pero no hay por ello que culpar a la mayoría. Lo que pasa es que, claro, se refleja lo que vende, y también lo que se puede usar como arma. En el periódico no veréis una foto de la pancarta Escuelas sin armarios ni tampoco de alguna delegación de ciudad de provincias... Más bien podréis toparos con la enésima variación del mamarracho que va a lucirse y que le hagan fotos como si fuera un fenómeno de feria. Voy con otro símil, imaginad una manifestación contra el terrorismo en la que solo salgan reflejados algunos neonazis jóvenes junto a residuos falangistas y frikis por el estilo. ¿Es esto imparcial?
Y lo de la basura... Ejem. ¿Tendremos que clausurar también el Barrio Húmedo de León? Vale que mucha gente tenga un problema de civismo, pero eso no entiende de orientaciones sexuales. Y, si no, fijáos en las espichas, en las que se da una heterosexualidad apabullante como la que tengo pensado reflejar en mi próxima obra Esperando a Follot.
Así que, si a ellos les parece risible la manifestación, a mí me lo parece su actitud, unas pataletas que provienen del hecho de no saber meterse en sus asuntos y dejar a los demás que se metan en los suyos. ¡Hakuna Matata, vive y deja vivir!
Podría escribir cientos de líneas sobre esto, pero prefiero diversificar un poco mi escritura. Ayer me vinieron a ver las musas, así que ya tengo perfilados los dos proyectos que empezaré (pero no creo que acabe) este verano: uno cómico y el otro dramático, aunque sin pureza total en ninguno de los géneros. No abandonaré el blog, pero mis reflexiones no serán tan profundas como quisiera. ¡No se puede abarcar todo, my friends!

PD - Ahí tenemos a Claudia, desarrollando junto conmigo una labor insólita: dar apoyo a la policía para abrir paso a los políticos y demás capitostes. Los fucking jefes de la seguridad, jaja.

sábado, julio 04, 2009

La Tonta.

Cuando voy a Madrid, en vez de listas yo hago tontas, y esta vez con todo el sentido de la palabra. El jueves por la mañana debía de tener mi mente algo nublada, aunque no por la resaca, el caso es que metí todo tipo de chorradas que no creo que vaya a usar demasiado y en cambio me dejé la tarjeta de crédito. ¡Increíble! Si no fuera porque tengo unos amigos y una familia estupendos, merecería pagar la penitencia de ir a la concurrida plaza de Chueca con un cartel que pusiera MAMADAS A 5 EUROS. A este respecto diré que ayer me abordó una prostituta a vagina armada, en plena Gran Vía y a las nueve y media de la noche, menudo método de ganar clientes... Se me tiró literalmente encima, con una presa de kung-fu que casi no me pude quitar, me sentí agredido y molesto porque siempre me vengan las feas. Tenía que haberle dicho que no me gustaban las mujeres pero para qué mentir, me bastaba con añadir No me gustan las mujeres como tú. En fin, esas cosas solo pueden pasar en Madrid...
En fin, como no suele haber mal que por bien no venga, gracias al desliz no derrocharé en estos pocos días que voy a estar aquí. Y menos mal que son pocos, porque el calor me está atorrando y nuestro piso cada vez tiene menos muebles y más cucarachas. Je, je. No vuelvo sin un Cucal de esos, las mata bien muertas. Creo que todas las criaturas tienen derecho a la vida, pero en el caso de las cucarachas lo cierto es que tengo que revisarlo. Bueno, pues no añado mucho más porque el banco de este locutorio es casi peor que el de nuestras aulas de Filología. Hoy es la manifa, luego habrá que salir un poco a ver si podemos ver gente conocida entre todo el barullo, mañana espero ver al viejo amigo Hall y pasado al aún más viejo, como amigo, Hopewell, con quien estuve rodando un corto ayer de figurante, tarea en la que quizá aún se me recuerde de la serie Siete Vidas...

miércoles, julio 01, 2009

¡Hasta el Día Bisex!

Hoy por fin puedo decir que el curso está finiquitado, a falta de un par de créditos de Libre Configuración que quizá me saque en un curso de verano. Me sorprendió sacar buena nota en el desganado examen del lunes, por ello me he permitido el capricho de estrenar dos trapitos en la gran cena de filolologos de esta noche. Nada que vaya a sacar a los comerciantes de la crisis, puesto que estaban al setenta por ciento rebaja, a poco me los regalan. Pillé una camiseta con la inquietante faz de Heath Ledger como el Joker. Me da un poco de mal fario, dada la ironía de que ese personaje no murió en la película pero sí el actor en la vida real poco después, merced a una intoxicación de medicamentos. Yo hoy poco me voy a intoxicar, no en vano viajo mañana aunque desde Madrid estén llegando pésimas noticias de que el Ayuntamiento quiere cargarse las fiestas de Chueca, que para mí son las fiestas de Madrid. A la entrada del Sphera me abordó un compañero del Corte para ver si quería la puñetera tarjeta que me salió gratis (relativamente) cuando estuve trabajando allí. Me dio pena y la hice, pero no creo que me la concedan. Soy estudiante y sin ningún trabajo, ni siquiera precario. Y por ahora creo que seguiré así, porque de lo contrario dudo que fuera siempre limpio de curso en curso.
Hablando de esto, he estado mirando en el Diario el calendario del curso que viene, tanto con Bolonia como sin ella. Considero una de las mejores decisiones de mi vida el haber vuelto a acabar la carrera, y más aún porque me he librado a tiempo de los nuevos grados. 37 días más de clase les calcan, nada menos. No es que yo piense que tenemos demasiados días lectivos, pero son 37 días más que tenemos para estudiar, escribir, viajar o lo que nos pete. Y, en Bolonia, los exámenes de septiembre pasan a julio. Es decir, que si la cagas en junio pues no pasa nada, vas a la semana siguiente a la repesca, jeje. Por cierto, el día de inicio de mi curso es simbólico: 23 de septiembre, Día de la Bisexualidad. ¡Vaya! Yo esa jornada quería hacer un acto como el que al final no hicimos el año pasado, y espero que así sea, puede que dicho inicio sea tan solo la presentación con el rector y bla, bla, y que el primer día de clase sea un lunes, como es usual. Bueno, ya veremos. Ahora, a celebrarlo con los compis (y a aquellos que no tengan tanto motivo de celebración, al menos a darles ánimos...)