sábado, octubre 20, 2012
¿Último cumpleaños en León?
¡Quién sabe! Una cosa es clara: yo tengo ganas de dejar de vivir aquí. No es que odie esta vida, pero tras cinco años me parece necesario un cambio de rumbo. Por otra parte, se me abre una vía alternativa: el miércoles pasado surgió una plaza urgente de profesor asociado para el departamento de Lingüística. Yo no tenía la menor idea, me avisó un amigo y, de una forma no excesivamente cuidada, logré reunir los documentos previstos, con alguna previsible laguna, y los entregué ayer, antes de que venciera el plazo. Huelga decir que no se pierde nada con ello. En una anterior convocatoria de este tipo, se presentaron dos contendientes. Ante semejante competencia, positivo es probar. Se trataría de dar cuatro horas a la semana, en campos que no son los que más domino, pero sería experiencia laboral y académica, algo de lo que ahora mismo carezco en la universidad de Lund.
Así pues, solo cabe esperar que el fallo salga antes de que ponga el pie en el avión. La semana que viene toca viaje, supuestamente de despedida, por Madrid y Granada. Si durante este me concedieran la plaza, tendría que volver a León como un relámpago, en el caso de que la quisiera aprovechar. Es bueno disponer de varias oportunidades a elegir. Y, al margen de la chavala confundida de Lund, estuve hablando por más de media hora con un sueco a través de Skype, en inglés, logrando desentrañar la mayor parte de la conversación para mi sorpresa, y creo que ya tengo habitación disponible. Lund o León, lo único claro es que la vida va a cambiar, incluso aunque permanezca aquí.
Por lo que respecta a hoy, tampoco es un día de muchas preocupaciones, toca celebrar el cumpleaños con unos lambrusquillos, as usual, y en buena compañía. Let´s go!
martes, octubre 16, 2012
L(o)uis
Yo nunca tengo problema en dar la razón a buenos amigos, aunque me fastidie. Muchas veces, eso sí, lo que me aconsejan es algo que yo ya se, de modo explícito o implícito. Después de cinco años, es muy difícil buscar piso. Yo querría un apartamento individual, pero para eso, por ahora, no llega el presupuesto. Así que toca compartir, y encima buscando en el extranjero, desde León. Todo ello da lugar a errores absurdos, como el que he sufrido, de una imbecilidad digna de una novela de Houllebecq, como la que leí ayer.
En español tenemos la raíz -a, que permite distinguir entre pares de nombres como Luis/Luisa, por ejemplo. Ello no pasa en el extranjero, países no hispanohablantes Tenemos Louise, Louis, etc. Así pues, fui tomado como una señorita por una estudiante de Lund, poco avezada por lo visto en eso de buscar compañeras de piso. Tras verme vía Skype, dijo que, de compartir, hostias. ¡Vaya! Es decir, que, cuando no sabía mi género, dijo que yo era agradable, y luego... ¿De qué colegio de monjas se ha escapado usted, señorita, que no tiene puta la idea de cómo soy, ni de qué busco, ni de que no soy Alfredo Landa persiguiendo suecas o no suecas?
Pues nada, espero que tenga suerte y más ojo la próxima vez, aunque otra parte de mí (la parte angry) desea que se joda y se chupe todo el alquiler del mes ella sola, como castigo ejemplar... ¡Serenidad, pese a todo! Creo que ya tengo habitación en un pueblo cerca de Lund, en una casa grande con jardín, compartiendo con estudiantes hispanohablantes y un casero sueco que parece inteligente y divertido. Así pues, este tropezón no será para tanto, en peores me encontraré una vez llegue allí, mañana hablaré con quien imagino será mi casero y ahora me voy a tomar un vaso de cola zero para reponerme del susto. Ciao cho chin!
En español tenemos la raíz -a, que permite distinguir entre pares de nombres como Luis/Luisa, por ejemplo. Ello no pasa en el extranjero, países no hispanohablantes Tenemos Louise, Louis, etc. Así pues, fui tomado como una señorita por una estudiante de Lund, poco avezada por lo visto en eso de buscar compañeras de piso. Tras verme vía Skype, dijo que, de compartir, hostias. ¡Vaya! Es decir, que, cuando no sabía mi género, dijo que yo era agradable, y luego... ¿De qué colegio de monjas se ha escapado usted, señorita, que no tiene puta la idea de cómo soy, ni de qué busco, ni de que no soy Alfredo Landa persiguiendo suecas o no suecas?
Pues nada, espero que tenga suerte y más ojo la próxima vez, aunque otra parte de mí (la parte angry) desea que se joda y se chupe todo el alquiler del mes ella sola, como castigo ejemplar... ¡Serenidad, pese a todo! Creo que ya tengo habitación en un pueblo cerca de Lund, en una casa grande con jardín, compartiendo con estudiantes hispanohablantes y un casero sueco que parece inteligente y divertido. Así pues, este tropezón no será para tanto, en peores me encontraré una vez llegue allí, mañana hablaré con quien imagino será mi casero y ahora me voy a tomar un vaso de cola zero para reponerme del susto. Ciao cho chin!
lunes, octubre 08, 2012
Mi no-Erasmus
Los recortes llegan a todos los ámbitos, ahora se habla también de que el programa Erasmus está en peligro aunque, en realidad, las becas que ofrece tampoco es que sean para vivir desahogadamente si no se tiene una subvención adicional. Para mi carrera sería una verdadera desgracia que no hubiera Erasmus, ciertas asignaturas se mantenían a base de alumnos extranjeros.
Yo no hice Erasmus. Yo nunca he actuado en base de lo que se tiene que hacer, aunque ello me haya perjudicado. No creo en lugares comunes, ni mucho menos en eso de que constituye el mejor año de tu vida, clara hipérbole a menos que se trate de gente bastante desgraciada. Yo respeto y estimo a aquellas compañeras que se han ido o ahora mismo están fuera con Filología Hispánica. A mí me parecía absurdo irme fuera de España a aprender español. Si yo me hubiera ido de Erasmus, principalmente hubiera buscado aquello que los tópicos asocian a ello. Preferí mantener el expediente.
Los tópicos tienen base de verdad, pero incluyen mentiras carcajeantes. La mayor, que el Erasmus provee un aprobado fijo. ¡Qué va! Anda que no he visto yo suspensos humillantes y, de hecho, hay profesores que no tienen especial predilección por estos alumnos. Tampoco tuvo piedad mi más reciente profesor de literatura con la única chica extranjera de la clase, que abandonó a los pocos meses tras ver el berenjenal en que se había metido. Hay gente que estudia, qué duda cabe, y con una buena organización le sobra tiempo para visitar España e hincharse a tapas. Otros optan por ciertas trampillas, fácilmente descubiertas, la whiskypedia o, si encuentran nativos receptivos como yo, les piden ayuda. Confío en encontrar gente tan colaboradora cuando vaya a Suecia.
Salvando lo del idioma, todas las habilidades que se asocian al Erasmus se pueden desarrollar aquí. A mí me pasó en Madrid. Allí estudié y trabajé, compartí un piso donde cocinaba, limpiaba, etc. Incluso respecto al tópico más persistente, las oportunidades sexuales, os puedo asegurar que en Madrid surgían en grado mayor a las de León, y no será porque aquí no me las restrieguen a diario. En realidad, el tema no es el desplazamiento, sino la capacidad de sacrificio. Cualquier persona es susceptible de ser arrastrada por las fiestas, como lo fui yo el sábado hasta cierto punto. Frente a lo que opiniones ignorantes puedan sostener, yo tuve durante la carrera largas temporadas de fiestas tanto dentro como fuera de León. Pero las capé. Hubo que elegir.
Otras opiniones igual de ligeras podrán pensar que no me fui por comodidad. En absoluto. De hecho, me voy ahora, dentro de un mes. Y voy a sacrificar, con alegría por mi parte, buena parte de la comodidad que tengo aquí. No importa, lo compensaré con otra clase de estímulos y desafíos que me saquen de este epílogo leonés en el que, convertido temporalmente en ni-ni, me siento en tierra de nadie si bien gracias a ello me permito disfrutar de los últimos vinos baratos y de los últimos trasnoches para ver Cuarto Milenio.
A diferencia del Erasmus, yo me iré para siempre si veo que merece la pena. No es algo que pueda saber ahora...
Yo no hice Erasmus. Yo nunca he actuado en base de lo que se tiene que hacer, aunque ello me haya perjudicado. No creo en lugares comunes, ni mucho menos en eso de que constituye el mejor año de tu vida, clara hipérbole a menos que se trate de gente bastante desgraciada. Yo respeto y estimo a aquellas compañeras que se han ido o ahora mismo están fuera con Filología Hispánica. A mí me parecía absurdo irme fuera de España a aprender español. Si yo me hubiera ido de Erasmus, principalmente hubiera buscado aquello que los tópicos asocian a ello. Preferí mantener el expediente.
Los tópicos tienen base de verdad, pero incluyen mentiras carcajeantes. La mayor, que el Erasmus provee un aprobado fijo. ¡Qué va! Anda que no he visto yo suspensos humillantes y, de hecho, hay profesores que no tienen especial predilección por estos alumnos. Tampoco tuvo piedad mi más reciente profesor de literatura con la única chica extranjera de la clase, que abandonó a los pocos meses tras ver el berenjenal en que se había metido. Hay gente que estudia, qué duda cabe, y con una buena organización le sobra tiempo para visitar España e hincharse a tapas. Otros optan por ciertas trampillas, fácilmente descubiertas, la whiskypedia o, si encuentran nativos receptivos como yo, les piden ayuda. Confío en encontrar gente tan colaboradora cuando vaya a Suecia.
Salvando lo del idioma, todas las habilidades que se asocian al Erasmus se pueden desarrollar aquí. A mí me pasó en Madrid. Allí estudié y trabajé, compartí un piso donde cocinaba, limpiaba, etc. Incluso respecto al tópico más persistente, las oportunidades sexuales, os puedo asegurar que en Madrid surgían en grado mayor a las de León, y no será porque aquí no me las restrieguen a diario. En realidad, el tema no es el desplazamiento, sino la capacidad de sacrificio. Cualquier persona es susceptible de ser arrastrada por las fiestas, como lo fui yo el sábado hasta cierto punto. Frente a lo que opiniones ignorantes puedan sostener, yo tuve durante la carrera largas temporadas de fiestas tanto dentro como fuera de León. Pero las capé. Hubo que elegir.
Otras opiniones igual de ligeras podrán pensar que no me fui por comodidad. En absoluto. De hecho, me voy ahora, dentro de un mes. Y voy a sacrificar, con alegría por mi parte, buena parte de la comodidad que tengo aquí. No importa, lo compensaré con otra clase de estímulos y desafíos que me saquen de este epílogo leonés en el que, convertido temporalmente en ni-ni, me siento en tierra de nadie si bien gracias a ello me permito disfrutar de los últimos vinos baratos y de los últimos trasnoches para ver Cuarto Milenio.
A diferencia del Erasmus, yo me iré para siempre si veo que merece la pena. No es algo que pueda saber ahora...
viernes, octubre 05, 2012
Sexto aniversario
¡Se dice pronto! Seis años. Ciertamente, en el actual he bajado el ritmo del blog, de modo similar a lo que sucede con el blog poético. Bueno, resulta inevitable, y no es un problema de inspiración, sino de prioridades. Fijáos en lo que ha sucedido esta semana: quizá por la buena (mala) vida con la que estoy celebrando el fin de la carrera y el no-inicio del nuevo curso, o tal vez debido a la llegada severa del otoño, me ha atacado uno de esos persistentes catarrillos, de nada ha servido que llevara dos meses poniéndome en forma en el gimnasio. En estos días no ha habido deporte y, lo que es más frustrante para mí, tampoco he podido seguir con los preparativos de mi viaje.
Claro que, ¿son tan importantes los preparativos? La más necesaria es la preparación psicológica, que varía según la jornada: a veces me muestro más optimista, en otras ocasiones menos, lo cierto es que estas últimas suelen coincidir con los días resacosos o congestionados, como el presente. Sea como fuere, ni uno solo de estos días olvido la absoluta necesidad del viaje. No hablo ya de su éxito o no, pero la mera experiencia será el verdadero colofón de mi carrera, y un escalón más dentro de una serie de pasos que comenzaron hace seis años, cuando comencé este blog y, merced al lamentable episodio del five carros affaire me planteé la salida de un puesto de trabajo pre-crisis, en el que tal vez podría continuar ahora mismo. ¡Qué gran decisión la mía al año siguiente, lo digo sin asomo de vanidad, la de completar los estudios que siempre quise terminar, y además (algo que yo no preveía) con excelentes resultados!
El amigo Hall podrá recordar cómo marché de Madrid con una maleta vacía, aunque llena de esperanza que al final pudo materializarse. Cuando vaya a Estocolmo no podré llevar ni la mitad de equipaje que querría, es lo que tiene el low-cost, pero las herramientas vitales para encontrar trabajo no serán físicas, tendré que irlas desarrollando para desenvolverme en un idioma que no es el mío, e ir aprendiendo el nativo, sumergiéndome sin miedo en esos ambientes, la única manera segura de establecerme allí.
Bueno, no puedo seguir con estos fastos, el catarro me lo impide. Diré, por último, que una excelente manera de llegar a un país extranjero es ir conociendo su cultura, comenzando por la popular, por ello (y porque me gusta), en los últimos días estoy reproduciendo de continuo los greatest hits de ABBA, y ahí os dejo un vídeo que lo certifica. Gracias por seguirme, y thank you for the music.
lunes, septiembre 24, 2012
El no-comienzo
Ayer tuve la suerte de trasnochar sin problema; podría haber tenido más fortuna, eso sí, si alguna persona se hubiese comportado de manera más edificante pero, en fin, quizá en el extranjero encuentre mentalidades dispuestas a actuar de modo más consecuente. Cuarto Milenio, programa habitualmente vetado durante el curso, comenzó a una hora inusualmente temprana, medianoche, así que pude disfrutar como un enano viendo el debate sobre apariciones marianas a cargo de Sánchez Dragó, Santiago Vázquez, Enrique de Vicente y un cuarto tipo que, al no ser tan freak, tenía poca voz y voto en el asunto.
Hoy comenzó el curso, y no tuve que madrugar para ver a la buena de Janick. Un curso que se prevé movido, con huelgas que no me afectarán, como tampoco lo harán las subidas de tasas (bastante me han clavado ya por pedir el título) y, en fin, albergo un sentimiento que combina cierta nostalgia con el alivio de la liberación. Me gustaría volver a la vida universitaria, ya lo creo, pero desde otro ámbito y, en principio, en otra universidad. Apuntar a obtener un empleo en una entidad así es comenzar desde un peldaño bastante alto, no obstante eso pretendo para cuando vaya a Suecia, desde luego que en la vía del profesor ayudante o asistente conversacional, como mucho. Si no, ya lo dijo el amigo Gonzalo, siempre se puede hacer coronas de abeto para Navidad. En Madrid no me arredré por enfrentarme a cosas peores.
Comienza una aventura, no necesariamente placentera, la de buscar trabajo, que en este país ya ha pasado de aventura a odisea. Confío, como otros tantos exiliados, en que fuera será más sencillo. Yo no me engaño. Yo no caeré en el error de aquellos que, atraídos por algún idílico programa de televisión, se fueron a la vecina Noruega no muy preparados y acabaron durmiendo en un banco durante el invierno. Para eso he estado ahorrando durante estos cursos, para eso llevo un buen expediente y para eso he escogido un lugar en el que reside una parte de familia que no permitirá que me muera de hambre o de frío. Mejor frío que calor, eso sí.
Así pues, mi ruta en internet se compondrá de un batiburrillo desesperante de webs en inglés, sueco y, con suerte, spanska. Poco tiempo me quedará para el blog, aunque ya me gustaría en el futuro poder colgar alguna foto desde un hostel de Estocolmo, Lund o alguna otra ciudad universitaria o al menos donde sea capaz de ganarme los garbanzos, tal vez cabría decir los arenques tratándose de ese país. En todo caso, por obvio que suene decirlo, siempre hay vuelta atrás. Y no, no estoy tan hasta las pelotas de vivir aquí como para que no vaya a echar de menos ciertos aspectos de León, como esa facultad que fue una segunda casa y que hoy se habrá llenado de agitación, la agitación que pervive incluso en los estudios más minoritarios.
Hoy comenzó el curso, y no tuve que madrugar para ver a la buena de Janick. Un curso que se prevé movido, con huelgas que no me afectarán, como tampoco lo harán las subidas de tasas (bastante me han clavado ya por pedir el título) y, en fin, albergo un sentimiento que combina cierta nostalgia con el alivio de la liberación. Me gustaría volver a la vida universitaria, ya lo creo, pero desde otro ámbito y, en principio, en otra universidad. Apuntar a obtener un empleo en una entidad así es comenzar desde un peldaño bastante alto, no obstante eso pretendo para cuando vaya a Suecia, desde luego que en la vía del profesor ayudante o asistente conversacional, como mucho. Si no, ya lo dijo el amigo Gonzalo, siempre se puede hacer coronas de abeto para Navidad. En Madrid no me arredré por enfrentarme a cosas peores.
Comienza una aventura, no necesariamente placentera, la de buscar trabajo, que en este país ya ha pasado de aventura a odisea. Confío, como otros tantos exiliados, en que fuera será más sencillo. Yo no me engaño. Yo no caeré en el error de aquellos que, atraídos por algún idílico programa de televisión, se fueron a la vecina Noruega no muy preparados y acabaron durmiendo en un banco durante el invierno. Para eso he estado ahorrando durante estos cursos, para eso llevo un buen expediente y para eso he escogido un lugar en el que reside una parte de familia que no permitirá que me muera de hambre o de frío. Mejor frío que calor, eso sí.
Así pues, mi ruta en internet se compondrá de un batiburrillo desesperante de webs en inglés, sueco y, con suerte, spanska. Poco tiempo me quedará para el blog, aunque ya me gustaría en el futuro poder colgar alguna foto desde un hostel de Estocolmo, Lund o alguna otra ciudad universitaria o al menos donde sea capaz de ganarme los garbanzos, tal vez cabría decir los arenques tratándose de ese país. En todo caso, por obvio que suene decirlo, siempre hay vuelta atrás. Y no, no estoy tan hasta las pelotas de vivir aquí como para que no vaya a echar de menos ciertos aspectos de León, como esa facultad que fue una segunda casa y que hoy se habrá llenado de agitación, la agitación que pervive incluso en los estudios más minoritarios.
lunes, septiembre 10, 2012
Fin de trayecto.
Se acabó. Para quien puso en duda que lo más recomendable fuera dejar mi última asignatura para septiembre, hoy me dieron la nota y ello hace de este Quinto curso el mejor de toda la carrera. He cumplido, al pie de la letra, lo de reservar lo mejor para el final. Huelga decir que a lo largo del verano he oscilado entre una retahíla de posibilidades a la hora de encarar el futuro. Estaba la opción primigenia de un máster y doctorado, al menos cuatro años más aquí, lo que ahora mismo se me antoja un pasaporte directo hacia la náusea. Eso sí, tanto el máster como la tesis son recursos rescatables tanto en años próximos como en otros destinos que no sean este.
Tras cinco años aquí, que no han sido precisamente monacales pero sí con ciertos sacrificios, considero lo más inteligente marcar cierta brecha en los acontecimientos e ir al extranjero. No a tontas ni a locas, no a acabar durmiendo un banco, ni pensando en que será fácil; nunca lo ha sido, ni aquí ni fuera, no lo era cuando tenía que fregar urinarios o lidiar con clientes reaccionarios en alguno de mis empleos. No busco algo sencillo, pero sí estimulante, que me saque de la inevitable (al menos para mí) monotonía en la que he llegado a instalarme. Huelga decir que, si un primer intento no funciona, cabría la opción tanto de la marcha atrás como la de probar suerte en otros tantos destinos.
Quiero empezar por Suecia, me empujan allí lazos familiares y otras tantas consideraciones. Tengo muy claro que viajaré allí, haya o no encontrado trabajo. Al fin y al cabo, también merezco un viaje de fin de carrera, si lo merecieron otros con menos méritos. La preparación va a ser rigurosa, no obstante espero iros informando a través de este blog, que no querrá ser abandonado en ningún sitio. Gracias por acompañarme en este camino, y, claro, champagne for everyone.
lunes, agosto 13, 2012
Abrasado.
El viernes, después de comer, comencé a oler a quemado, y al principio consideraba que se trataría del incienso, vía chino, que había encendido. Pero ya cuando vi que no se había puesto niebla, sino un humo denso que impedía abrir las ventanas en una de las tardes más calurosas del verano, comencé a sospechar que habría un incendio cercano, quizá algún cateto al que se le habían quemado las lentejas. Nunca hubiese imaginado que el foco estaba en el vecino (aunque, por suerte, al otro lado de la calle) Ayuntamiento. Ni que desde mi propia terraza podría divisarse una llamarada de tal consistencia como la de la foto de arriba, un tanto cegada por el humo.
El caso es que ahí estaba, y yo, castigando mis pulmones como no lo hacía desde que terminó lo de fumar en los bares, decidí creerme un poco el reportero y buscar eso que, en la asignatura que pronto comenzaré a estudiar, se llamaba el instante decisivo. En todo caso, significativas sí son mis fotos. A nivel nacional cabe decir que la noticia no influyó demasiado. Tal vez, de haberse confirmado que era un acto terrorista o un sabotaje, sí hubiera tenido más relevancia, no digamos ya si hubiese fallecido alguien. Los informativos dedican más espacio cuando hay muertos... Accidente o venganza de algún ex-trabajador puteado, eso todavía no se sabrá. Eso sí, fue todo un espectáculo ver al alcalde, con su aspecto de curilla, subido a una grúa en plan El coloso en llamas. ¡Pobre hombre! No gana para disgustos. Si al menos se hubiera quemado el edificio antes del 28 de junio, ya tendría una excusa para no colgar la bandera del arco iris.
Sí, no quiero hacer leña del edificio chamuscado, pero este alcalde, surgido casi de la nada tras el tsunami popular del fatídico año 2011, lleva dos años negándose a hacer ese gesto de visibilidad, cuando esta misma semana, un par de días antes del siniestro, resulta que recibió a un grupo de jóvenes antiabortistas del extranjero, que venían en peregrinación y no tuvieron nada mejor que hacer que pasar por aquí, donde el cupo de beatos ya no da más de sí. Sea como fuere, el aura de santidad de nuestro regidor no impidió que el viernes se desatara el pánico con todas las llamas del averno, no sofocadas hasta la madrugada.
En fin. No tengo claro si este es el principio del final o la consumación del desenlace. He visto ratas por la calle, he visto el entorno de los Maristas, tan frecuentado por mí en tiempos, destrozado, y ahora esto. A comienzos de año fuimos noticia por el olor a estiércol, ahora por este suceso que congrega a ociosos, obstaculizando mi calle, y me ha quitado el sitio donde solía quedar con bastante gente, uno de mis puntos de encuentro.
Yo lo tengo claro, desde luego. El fin de semana pasado, con sus puntos de interés, fue mediocre, las expectativas no fueron cumplidas. Más allá del humo, ya disipado, en esta ciudad hay una atmósfera enrarecida que provoca que algunas personas no progresen en sus comportamientos, o que muchos planes se malogren. No quiero quitarme, con ello, responsabilidad en mis errores pero, francamente, yo solo vine para hacer la carrera, y es momento de marchar. A ello me pondré a partir de hoy mismo. No soy yo el que se ha abrasado, no obstante creo que hay que resurgir de cero, desde las cenizas.
lunes, agosto 06, 2012
Verano olímpico.
Debo agradecer a mi hermano Paconcio el que no solo me proporcione materiales para estimular la mente, como el flexo, la silla o el propio ordenador en que escribo, sino que también se preocupe por mi bienestar y forma física, últimamente un poco descuidada entre tapas, birras y similares tentaciones. Por eso me ha financiado el gimnasio para un par de meses, no tendría sentido un compromiso de permanencia anual porque la idea de continuar en León en agosto del año que viene es una idea que no concibo, salvo en mis pesadillas. Ahora que llevo tan solo una semana, y asombrado de que tres días hayan valido para un inicio de metamorfosis corporal tan marcado, pienso que debería haber tenido yo esa idea a comienzos del curso, o incluso a comienzos de la carrera.
Aunque, eso sí, habríamos contado con los obstáculos de rigor, la falta de tiempo y de dinero. Yo ahora, al menos este mes, procuraré aprovechar, llevando a cabo un plan de tres días alternos para el ejercicio. Los otros tres los dedicaré, si acaso, al spa, que un buen jacuzzi o una buena sauna seguida de un caldero de agua fría arrojada sobre la cabeza también purifican lo suyo. Y el domingo es poco probable que vaya, habrá que estar al tanto de las posibles resacas, muy pocas porque actualmente poca gente se apunta a planes que sobrepasen, con creces, la medianoche. Quizá mejor así, porque las copas engordan y porque, dentro de poco, las energías que ahora aprovecho bien en el gimnasio o bien en escribir estas líneas serán canalizadas, todas las posibles, en la salida profesional que no puede demorarse, en ningún caso, dentro de un curso de barbecho. Eso costará más, imagino, que machacarse los deltoides y toda esa innombrable retahíla de músculos dentro de ese circuito de aparatos de tortura, gustosamente pagados eso sí, que, al no matarnos, sí nos hacen más fuertes.
Aunque, eso sí, habríamos contado con los obstáculos de rigor, la falta de tiempo y de dinero. Yo ahora, al menos este mes, procuraré aprovechar, llevando a cabo un plan de tres días alternos para el ejercicio. Los otros tres los dedicaré, si acaso, al spa, que un buen jacuzzi o una buena sauna seguida de un caldero de agua fría arrojada sobre la cabeza también purifican lo suyo. Y el domingo es poco probable que vaya, habrá que estar al tanto de las posibles resacas, muy pocas porque actualmente poca gente se apunta a planes que sobrepasen, con creces, la medianoche. Quizá mejor así, porque las copas engordan y porque, dentro de poco, las energías que ahora aprovecho bien en el gimnasio o bien en escribir estas líneas serán canalizadas, todas las posibles, en la salida profesional que no puede demorarse, en ningún caso, dentro de un curso de barbecho. Eso costará más, imagino, que machacarse los deltoides y toda esa innombrable retahíla de músculos dentro de ese circuito de aparatos de tortura, gustosamente pagados eso sí, que, al no matarnos, sí nos hacen más fuertes.
martes, julio 31, 2012
Mi gran boda leonesa.
Ha sido este un año propicio para bodas y nacimientos, aunque algunos de estos eventos los he visto a través de personas con las que ya no guardo mucho contacto. No ha sido así en el caso de mi hermano Gui y Bea, cuya celebración del pasado sábado me pareció original, divertida, plena en detalles sorprendentes, muy lejos de cualquier soporífera ceremonia religiosa. Y dicen que es más bonito casarse por la Iglesia... Bah, el enlace en sí se concertó en el juzgado, pero la celebración en El molino de Ángel tuvo una emotividad tan fuerte que casi se me saltan las lágrimas. Bueno, mientras fuera de emoción y no de envidia, porque ya me gustaría tener una boda así, ja, ja.
Aderezada de vídeos, canciones, y la sátira y los textos bien escogidos del doctor en Lingüística Mario, futuro asesor de mi persona a la hora de escoger salidas a la carrera, la boda pasó rápido al, por decirlo en plan revista, cocktail, y de ahí a una suculenta cena, de esas que provocan sepulturas llenas, por suerte (o por desgracia, con toda el hambre que hay por el país) me dejé parte de la paletilla y así pude visitar la discoteca junto a un puro del estanco de mi familia, que me acompañó durante casi toda la noche; no quise apurarlo, valga la redundancia, más allá de la vitela, no fuera ello a retrotraernos a los tiempos de La colmena; además, yo no soy fumador. Ni siquiera fumador social. Si hacemos la analogía con la orientación sexual, sería un no fumador-flexible. En grandes eventos como este, las costumbres propias se relajan y los excesos, en justa medida, pueden ser bienvenidos. Por otra parte, siempre preferiré un buen puro o una pipa meditativa antes que esos cigarros con mil aditivos, que se acaban en un momento y cuyo precio provoca sonrojo.
La pena, para mí, es que la fiesta en el propio molino no hubiese durado más, porque era un sitio bastante más acogedor que el Studio 54, al que nos dirigimos después en el autobús, como si se trataran de los tiempos de la Oh! León. En esta discoteca, distante no en nombre sino en ambiente a la neoyorquina de Warhol y Capote, al comienzo los invitados éramos los amos de la pista, aunque luego fuimos siendo engullidos por otro enlace y, sobre todo, unas cuantas despedidas de soltero entre las que había algunas vacas locas, literalmente así vestidas.
Entre los supervivientes a las siete de la mañana había tres abrasadores y un visitante de Suecia, Pedro. Ni él ni yo fuimos capaces al día siguiente de asistir a la comida post-evento. Bajo mi criterio, una fecha mal escogida, los almuerzos en Año Nuevo y después de bodas debieran ser trasladados... Ahora, el listón ha quedado alto. Para mí, después de haber buscado pareja en este curso de forma infructuosa (y todavía estoy en ello), lo de hablar de bodas me resulta lejano, y cabría pensar si se trataría un enlace secreto, como los que se estilan ahora, o un enlace por todo lo grande. Más me preocupa ahora mismo encontrar trabajo y, como este, quizá para casarme tenga que irme también lejos. El tiempo dirá, y espero ir informando por este canal.
miércoles, julio 25, 2012
Madrid, culto y cálido.
Conocía bien los dos riesgos a los que me exponía durante este viaje: la temperatura y, debido a esta o a la estación en sí, la ausencia de amigos con los que quedar. Sufrí ambos riesgos, pero no me arrepiento de haberlo realizado. El objetivo principal era distraer un poco la rutina, y eso se ha logrado con creces. Entre aquellos amigos a los que es poco probable ver en León y con los que pude coincidir se encuentra el gran seguidor de este blog desde sus inicios, Oli-Hall, con quien realicé una extenuante ruta museística desde el Caixa Forum, con las pinturas de William Blake, hasta el Thyseen integral, con la colección permanente y la exposición temporal de Hopper. Mucha suela de zapatilla, mucho sol después en toda la cabeza, y ya quedé impedido para salir esa noche, primando la cultura sobre la juerga.
Otras buenas elecciones fueron la exposición dedicada a Góngora en la Biblioteca Nacional, la muestra fotográfica de Warhol y La Factory, y otra selección de fotografía en el Instituto Cervantes, lugar que visitaba por primera vez y donde me interesé por los cursos para profesores de español o, mejor dicho, para profesores en ciernes.
Volví a León y resulta que seguía haciendo el mismo calor, ja, ja, ahora se ha nublado, en uno de esos casos de inestabilidad temporal que suelen provocarme una bajada de tensión, o eso o que me dura la resaca del viaje de ayer. En todo caso, para el próximo ya tomaré medidas de cara a poder disfrutarlo más en buena compañía. Ahora veremos cómo le ha ido a la célula leonesa, si es que consigo localizarla...
miércoles, julio 18, 2012
Madrid, first round.
Hoy marcho al que, imagino, será el primer viaje a Madrid del verano, no el último. El hecho de ir en julio me expone a riesgos, como el calor, que esta semana ya en León ha tocado techo en este año, o que la gente se haya ido de vacaciones. Puede que no esté, por desgracia, todo lo bien acompañado que quisiera, pero seguro que alguien resistirá en la capital, quizá contra su voluntad. De todos modos, ya tengo planificadas algunas visitas a exposiciones, sobre todo gratuitas, es lo mejor que se puede hacer en estos momentos, si ya lo que es el mero transporte se está poniendo prohibitivo, ¡y eso que aún no ha subido el iva!
Prefiero esto a la playa, al menos. Allí solo me cabe la opción de bañarme o estar tumbado aunque, eso sí, me gustaría ir algún día de estos, que hace bastante que no me meto en el mar. En Madrid es casi imposible que me aburra, y confío en que esta visita será provechosa, al menos en cuanto a romper la rutina, una desconexión necesario, a un mes desde que acabé el curso, y en una ciudad como esta, que en verano no suele deparar demasiadas sorpresas. Espero volver con alguna foto interesante que colgar aquí, quizá hasta de alguna manifestación, que de esas no faltan esos días por allí...
Prefiero esto a la playa, al menos. Allí solo me cabe la opción de bañarme o estar tumbado aunque, eso sí, me gustaría ir algún día de estos, que hace bastante que no me meto en el mar. En Madrid es casi imposible que me aburra, y confío en que esta visita será provechosa, al menos en cuanto a romper la rutina, una desconexión necesario, a un mes desde que acabé el curso, y en una ciudad como esta, que en verano no suele deparar demasiadas sorpresas. Espero volver con alguna foto interesante que colgar aquí, quizá hasta de alguna manifestación, que de esas no faltan esos días por allí...
lunes, julio 09, 2012
El tasazo.
Si la educación pública se midiera por el rasero de la rentabilidad, yo llevaría cinco años robando al Estado, en clases que apenas llegaban a diez alumnos, algunas en las que llegué incluso a permanecer yo solo. Soy un privilegiado, lo se. Si fuera por los de la Junta, probablemente se habrían cargado mi carrera, y probablemente lo hagan en el futuro, fusionándola con otras, como vaticinó algún profesor que, al estar ya cerca de la jubilación, poco se preocupa de su futuro.
Soy un privilegiado porque mi carrera es de las más baratas de la universidad, con una media de 700 euros, que ahora subirá a mil. También debe tenerse en cuenta que ese precio se corresponde con la experimentalidad de la carrera, con sus materiales. ¿Materiales, nosotros? Sí, fotocopias, quien las da gratis, luego el proyector, que algún miserable fue a robar, miserable tiene que ser para robar a los pobres... En la carrera de Cinematografía, la excusa que se nos dio a los guionistas para pagar la elevada matrícula fue que con ese dinero se financiarían las cámaras, equipo técnico y todos los aparatos necesarios para que nuestras obras vieran la luz, aunque fuera, claro está, bajo la tamizada visión del director.
En Ponferrada, que yo recuerde, la última matrícula salió en torno a los 2500 euros. Y sobre ese monto más o menos creo que se va a quedar lo del máster, subiendo desde los 1600. Habrá que fiarse del periódico, porque en la web todavía no han tenido a bien señalarlo. Caro, muy caro, eso me parece para un máster en Literatura, con cuatro meses de clase, cuyas asignaturas, interesantes por otro lado, en muchas ocasiones tan solo refrescan lo que ya habíamos dado en la carrera. Están las becas, sí, unas becas que, proporcionalmente, habrán bajado en la misma medida en la que subían las matrículas. Lo de las becas, huelga decirlo, tampoco está actualizado en la página web, así que cabe mirarlas por mi cuenta. Pero con desgana, porque es posible que no las aproveche. Y en la página del Ministerio tampoco han salido las del curso que viene. ¡Por Libia!
Pues, qué queréis que os diga, no me hace mucha ilusión pagar 2400 euros por pasar un año más en una ciudad en la que ya no me apetece vivir. Así pues, como la semana que viene voy a Madrid, no vendría mal pasarse por el Instituto Cervantes, a ver si consigo algo de asesoramiento, no todo van a ser vacaciones allí, je, je...
Soy un privilegiado porque mi carrera es de las más baratas de la universidad, con una media de 700 euros, que ahora subirá a mil. También debe tenerse en cuenta que ese precio se corresponde con la experimentalidad de la carrera, con sus materiales. ¿Materiales, nosotros? Sí, fotocopias, quien las da gratis, luego el proyector, que algún miserable fue a robar, miserable tiene que ser para robar a los pobres... En la carrera de Cinematografía, la excusa que se nos dio a los guionistas para pagar la elevada matrícula fue que con ese dinero se financiarían las cámaras, equipo técnico y todos los aparatos necesarios para que nuestras obras vieran la luz, aunque fuera, claro está, bajo la tamizada visión del director.
En Ponferrada, que yo recuerde, la última matrícula salió en torno a los 2500 euros. Y sobre ese monto más o menos creo que se va a quedar lo del máster, subiendo desde los 1600. Habrá que fiarse del periódico, porque en la web todavía no han tenido a bien señalarlo. Caro, muy caro, eso me parece para un máster en Literatura, con cuatro meses de clase, cuyas asignaturas, interesantes por otro lado, en muchas ocasiones tan solo refrescan lo que ya habíamos dado en la carrera. Están las becas, sí, unas becas que, proporcionalmente, habrán bajado en la misma medida en la que subían las matrículas. Lo de las becas, huelga decirlo, tampoco está actualizado en la página web, así que cabe mirarlas por mi cuenta. Pero con desgana, porque es posible que no las aproveche. Y en la página del Ministerio tampoco han salido las del curso que viene. ¡Por Libia!
Pues, qué queréis que os diga, no me hace mucha ilusión pagar 2400 euros por pasar un año más en una ciudad en la que ya no me apetece vivir. Así pues, como la semana que viene voy a Madrid, no vendría mal pasarse por el Instituto Cervantes, a ver si consigo algo de asesoramiento, no todo van a ser vacaciones allí, je, je...
lunes, julio 02, 2012
No hay dos sin tres.
Anoche, unos diez mil leoneses y visitantes abarrotaron la plaza de Santo Domingo para celebrar un evento que innegablemente, incluso para quienes no gusten del fútbol, es histórico. Allí estuve yo, aunque más como espectador que como entusiasta participante, no obstante me empapé, ya que no de agua, del ambiente festivo, solo enturbiado por algún gordo y zafio representante del género masculino, armado con una bandera franquista. En cambio, el jueves pasado hubo unas cincuenta personas en la manifestación del Orgullo LGTB. Esa misma noche, todavía escuché quejas por la poca participación, y las escuché por parte de alguien que la había visto... sentado en una terraza. A veces mucho hay que reprimirse para no recurrir a la violencia.
Más allá de comparaciones sin sentido, hay un símil evidente entre la triple corona de la selección de fútbol y mis tres mejores años en Filología Hispánica: Primero (08), Tercero (10) y Quinto (12). Diría más: el soniquete de no hay dos sin tres fue, a fin de cuentas, uno de mis lemas a la hora de venir aquí a completar la carrera, tras los intentos fallidos de Madrid y de la UNED. Quizá más socorrido será acudir a ese a la tercera va la vencida. Ni tan vencida... Ahora, mientras espero a ir mirando becas para el máster, también espero a que mañana se produzca otra victoria nacional, una victoria de la dignidad del pueblo español. Entonces podremos seguir gritando: ¡Campeones, campeones...!
Más allá de comparaciones sin sentido, hay un símil evidente entre la triple corona de la selección de fútbol y mis tres mejores años en Filología Hispánica: Primero (08), Tercero (10) y Quinto (12). Diría más: el soniquete de no hay dos sin tres fue, a fin de cuentas, uno de mis lemas a la hora de venir aquí a completar la carrera, tras los intentos fallidos de Madrid y de la UNED. Quizá más socorrido será acudir a ese a la tercera va la vencida. Ni tan vencida... Ahora, mientras espero a ir mirando becas para el máster, también espero a que mañana se produzca otra victoria nacional, una victoria de la dignidad del pueblo español. Entonces podremos seguir gritando: ¡Campeones, campeones...!
domingo, junio 24, 2012
El tiempo fragmentario.
Ahora que han terminado ya las clases, y con nota mejor de la esperada, puedo decir que en algunos aspectos me gustan los apuntes de Literatura, no en las partes en las que se elevan a un nivel ya casi de pura pedantería, ni cuando se habla de que la vulva remite a la fuente (aunque al menos esa podría ser una metáfora gráfica que entendiera), pero con otras teorías sí estoy de acuerdo. En la novelística del siglo XX, hablando en concreto de la obra de Proust que terminé de leer este mismo año, el tiempo se presenta de forma fragmentaria, a base de retazos dispersos, pero la memoria es capaz de dar a ese conjunto una unidad, una especie de armonía espiritual (o algo así, tampoco pretendáis que en estos momentos vaya a recordarlo de seguido).
En todo caso, esa sensación me asalta cada vez que llega san Juan, a lo largo de los últimos cuatro años esta noche ha ido teniendo una serie de características similares, de tal modo que, cuando quiero recordar detalles de cada una, puedo saltar de un año para otro, hasta tal punto que todas se unen de modo más o menos armonioso. Sí que ha habido peculiaridades: antes los fuegos artificiales eran más espectaculares, ahora están recortados; antes la cita general era en el cocodrilo de madera, luego variamos por la rampa con su murete; el año que fui a ver La Oreja de Van Gogh, etc. Este año, gratamente, no ha habido recortes en cuanto al tiempo, pues ya no me quedan exámenes. Y el regalo, como no podía ser menos, ha sido El cuarto jinete. En otros años, yo mismo le dedicaba algún libro, pero, claro, en esta ocasión que lo haga el propio autor, ja, ja. Para otra cosa no habrán sacado dinero, pero al menos este año hay una Noche Zombi, en la que no estoy seguro que vaya a participar...
Hubo champagne, no champagne for everyone sino for me, pero brindé con todos, que había mucho que celebrar. Termina, así, un miniciclo de cuatro años en esta tradición. Para el que viene, aún hay incertidumbre pero, si hago el máster en Literatura, raro será que no me vuelva a pasar por allí si Juancho decide mantener el evento, al menos para la élite, ja, ja. Hasta en el día después de la gran noche los recuerdos se me hacen parecidos, aunque supongo que esto ya será por la poca originalidad de los informativos, que siempre sacan a los mismos tíos tirados en la arena de la playa mientras las máquinas de limpieza les van echando para otra parte...
jueves, junio 21, 2012
San Luis.
Hoy es San Luis Gonzaga y, aunque yo no he llegado a la canonización, hoy sí he alcanzado cierta beatitud, pese a dejar una, pura estrategia, para septiembre. En el primer año de carrera leí una serie de tratados de filosofía zen que me hicieron inmune a los embates que haya podido tener a posteriori, los cuales tampoco han sido tantos. También aprendí que los juicios previos hay que tomarlos con mucha cautela. Esta mañana fui a ver al profesor No pone más de siete y, más allá que superar esa marca, lo que más me alegró fue que me sonriera, me deseara feliz verano y, ¡al fin!, se despidiera de mí, tras tantos días sin hacerlo. Me daban ganas de ir gritando por el pasillo: ¡Es humano! Si alguien tan poco dado a la efusión sentimental y que me ha perdonado inventarme palabras, como tantas que me invento en este blog, me desea feliz verano, cabe pensar que el verano vaya a tener al menos una cierta dosis de felicidad.
Pues sí, ¿por qué no? Es más, hoy comenzó el verano, y hoy ya he sido feliz. Tras saber esa nota, me encontré con una persona que, aunque me provoca sentimientos encontrados, tiene una imagen, un aura, cuya visión casi siempre me provoca felicidad. Quizá ella forme parte de esta estación, tenida generalmente por frívola, por proclive a amores pasajeros, si bien llegar a la categoría de amores ya es aventurar bastante.
Yo comienzo hoy las vacaciones. Respecto al examen de mañana, lo traslado porque, al ser el colofón de la carrera, me gustaría que estuviese al nivel de la misma, no como mero trámite que hacer con desgana. Además, no es desagradable pasarse una parte del verano viendo fotografías de todos los tiempos y leyendo algún cómic, todo lo contrario. Ahora vamos a terminar con junio, parece que todavía le quedan cosas por decir...
Pues sí, ¿por qué no? Es más, hoy comenzó el verano, y hoy ya he sido feliz. Tras saber esa nota, me encontré con una persona que, aunque me provoca sentimientos encontrados, tiene una imagen, un aura, cuya visión casi siempre me provoca felicidad. Quizá ella forme parte de esta estación, tenida generalmente por frívola, por proclive a amores pasajeros, si bien llegar a la categoría de amores ya es aventurar bastante.
Yo comienzo hoy las vacaciones. Respecto al examen de mañana, lo traslado porque, al ser el colofón de la carrera, me gustaría que estuviese al nivel de la misma, no como mero trámite que hacer con desgana. Además, no es desagradable pasarse una parte del verano viendo fotografías de todos los tiempos y leyendo algún cómic, todo lo contrario. Ahora vamos a terminar con junio, parece que todavía le quedan cosas por decir...
miércoles, junio 20, 2012
Casi el fin.
El lunes tuvo lugar el examen casi, casi de desenlace. Desde luego que merecía haber sido el último. Fue un examen épico, lastrado por la elefantiasis de nuestro profesor a la hora de escoger sus preguntas, y su puntualidad estilo Willy Fogg a la hora de contestarlas. De seis personas, tres simplemente lo firmaron para hacer acto de presencia, y las otras tres, las únicas que habíamos aprobado el anterior parcial, le dimos duro de diez a doce. El magister, estricto observador de normas y procedimientos por absurdos que sean, me hace ir mañana para mirar la nota en el tablón y, si acaso, revisarla. De todos modos, no será lo único que haga en la facultad.
Batirme con el último titán de la carrera me dejó bastante bajo mínimos, el lunes, también ayer aunque creo que en este caso se debió asimismo a los restos del catarrillo de primavera. Hoy me encuentro con la opción de leer, que no estudiar, las 260 caras del examen del viernes. Si yo, a lo largo de cinco años, me hubiera tomado la carrera de otro modo, me limitaría a mirar los conceptos básicos, lo más factible de caer, y aspiraría al aprobado. Pero, en fin, no es un modo glorioso de acabar, y la asignatura de Medios de Comunicación me gusta. La puedo estudiar aquí o en Madrid, con tiempo de sobra, calma, y aprendiendo por el gusto de aprender, que es lo que me trajo aquí, no el hecho de pasar los exámenes como trámites para que al final te den un titulito.
El tiempo dirá si me arrepiento; lo dudo, al menos en la carrera he planificado bien, a veces demasiado en serio. En cuanto sepa más resultados podré hacer un balance completo, entonces regresaré por aquí.
Batirme con el último titán de la carrera me dejó bastante bajo mínimos, el lunes, también ayer aunque creo que en este caso se debió asimismo a los restos del catarrillo de primavera. Hoy me encuentro con la opción de leer, que no estudiar, las 260 caras del examen del viernes. Si yo, a lo largo de cinco años, me hubiera tomado la carrera de otro modo, me limitaría a mirar los conceptos básicos, lo más factible de caer, y aspiraría al aprobado. Pero, en fin, no es un modo glorioso de acabar, y la asignatura de Medios de Comunicación me gusta. La puedo estudiar aquí o en Madrid, con tiempo de sobra, calma, y aprendiendo por el gusto de aprender, que es lo que me trajo aquí, no el hecho de pasar los exámenes como trámites para que al final te den un titulito.
El tiempo dirá si me arrepiento; lo dudo, al menos en la carrera he planificado bien, a veces demasiado en serio. En cuanto sepa más resultados podré hacer un balance completo, entonces regresaré por aquí.
sábado, junio 09, 2012
El sótano del saber.
Aunque no soy de ir al Corte Inglés a mirar libros, hoy me indigné al comprobar que habían cambiado la ubicación del departamento cultural (pelis, libros, discos, papelería) hasta el sótano 1, nada menos, ¡toda una cultura del subsuelo! Pensé, en principio, que era otro efecto colateral de la crisis, degradar la cultura hasta un lugar en el que, por lo general, solían terminar las promociones, los cajones donde rebuscar bragas por un par de euros y similar. No obstante, he de reconocer que en el inframundo el espacio es más holgado. Y, gracias a ello, nuestro centro comercial se ha permitido algo hasta ahora no visto, dedicar un espacio solo al cómic. Curiosa coincidencia, pues pronto tendré que examinarme de la asignatura de Medios de Comunicación, donde este género tiene bastante relevancia. Por desgracia, esta materia es la última y no gozaré de mucho tiempo para prepararla. Si no apruebo, tampoco es un drama, en verano hay mucho tiempo para leer cómics... Y no solo tebeos, también, en la estela de la FNAC, han sacado su pequeño rincón mitómano (o friki), con tazas o pendrives dedicados a Star Wars, etc. ¡Hay que modernizarse, aunque para ello haya que descender al nivel del garaje! Y, fijaos si habrán aumentado las secciones, que El cuarto jinete disponía de nueve ejemplares, tengo una foto que lo atestigua. Quizá a finales de mes queden ocho, creo que tengo algún regalo pendiente. Dedico esta breve entrada a mi colega Hall, cuando se cumplen seis años desde que coincidiéramos en el centro de Pozuelo. Y solo espero que no haya tenido que vender muchos cuadernillos de verano con la imagen del ratoncillo Geronimo Stilton...
viernes, junio 08, 2012
El imperio de los sinsexo.
Abandono mi retiro para colgar (si es que soy capaz de hacerlo) un enlace a un documental que me ha dejado, por una parte, estupefacto y, por otra, divertido. Ojalá muchas comedias actuales pudieran tener tanto humor, aunque no deja de ser un humor que guarda bastante amargura detrás. Gracias a mi amiga Clara por la recomendación.
El imperio de los sinsexo habla de cómo en Japón no es que no haya sexo, sino que se ha reconvertido por vías que, desde luego, poco tienen que ver con la vida en pareja. El género masculino no queda muy bien parado en esta experiencia, merced a tres hombres, a cual más tronado, cada uno en su terreno eso sí. Sorprende la sinceridad con la que hablan a cámara, algo que también sucede con las mujeres.
El peculiar antihéroe de esta historia es un tal Fumiyo, si no recuerdo mal, que, pese a tener novia (algo a lo que aspira infructuosamente otro protagonista), se mueve impulsado por la vagancia y el egoísmo para saciar sus apetitos. Es decir, eyacular sin esfuerzo y no preocuparse lo más mínimo por si su pareja tiene o no tiene placer. Por lo visto, en Japón las cabinas de los sex-shop no son cabinas, sino recintos con un sillón donde uno podría dormir y una enorme pantalla con la que deleitarse y usar el producto estrella: una vagina artificial cuyo spot constituye uno de los hitos más esperpénticos del documental. Vaya, ni que estuviera anunciado detergente el señor.
El guapo del grupo, que llega al final, también opta por la soledad, y va asimismo a habitáculos privados a dedicarse a su vicio solitario, que en su caso es... cantar en el karaoke. Cuando llega el otro japonés, que intentó curarse su complejo con un Lamborgini que no le sirvió para ligar, y que va a cafeterías en las que hay gatos sueltos para personas con falta de cariño, entonces compruebas que lo de Lost in translation se quedaba corto. Feministas absténgase de ver a un entusiasta comercial de muñecas de placer que aconseja abandonar las mujeres de verdad, porque las sucedáneas no se quejan, no hablan y permiten ser dobladas en posturas muy poco zen. No obstante, también habla alguna feminista, regente de una tienda erótica solo para mujeres insatisfechas, que de esas hay varias en el documental, y también allí hay sustitutos para el cunnilingus. Dice esta chica que los hombres de hoy son cómodos, que no se esfuerzan en seducir a las mujeres. Bueno, por lo que a mí respecta, en este curso, ya extinguido salvo los exámenes, he dedicado tiempo, esfuerzo y dinero a ese fin. De momento, sin grandes resultados, y si en los cuatro años anteriores no me he esforzado en demasía es porque ha sido esta carrera la que en verdad ha tenido que ser cortejada con todas mis fuerzas. Ya veremos qué depara el verano.
Pues algún antiguo alumno de Filología Hispánica ha estado en Japón trabajando, yo ahora mismo me lo pensaría... Ja, ja. De todos modos, el documental no es completo. Vale que en cincuenta minutos no da para mucho pero, ¿no se podría haber reflejado algún comportamiento por parte de personas LGTB? ¿O el tabú era muy grande?
En fin. Yo de momento voy a ver si me dan beca para hacer el máster del curso que viene. Que aquí en España puede que no tengamos crisis sexual, pero la económica va camino de lanzarnos a todos fuera del país...
sábado, mayo 19, 2012
La colmena.
A mi marido le gusta que use tanga: otra frase enigmática a través de la cual se ha llegado hasta mi blog, no se sabe si pronunciada por un hombre o una mujer. En todo caso, de regusto un tanto torrentiano y casposo. Hablando de esto, anoche se emitió una gala en la pública, donde unos cómicos pretendían levantarnos el ánimo aunque, en muchos casos, lo único que me levantaban eran sentimientos deprimentes. Ver al señor Barragán no va a ayudar a superar esta crisis, desde luego. Al menos el broche final lo puso Chiquito de la Calzada: Papárrr, papárrr, he visto a una pareja haciendo una guarrerida española... Menos afortunado, el día después del Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, fue otro chiste sobre ese peazo maricón que va llevando a un pollo con una correa... Por cierto, no entendí su sentido, como suele suceder con los chistes de Chiquito. ¿Importa eso?
No obstante, ciertos temas que parecen zafios, escatológicos, pueden ser elevados a obra maestra. Echando la vista hacia atrás, tenemos La colmena, de Cela, donde la escatología atraviesa muchas secuencias y el propio epílogo. El premio Nobel tenía una obsesión anal considerable. No se olvide lo que dijo sobre Lorca: Yo no tengo nada contra los homosexuales, me limito a no tomar por el culo. O algo así. Claro, eso lo dijo ya en su período de decadencia, luego que se casó con esa tía que sigue pontificando desde las páginas de ABC o La razón, no recuerdo.
En La colmena alcanzó su punto álgido. Y, al leerla, he sentido con temor cómo algunas de las secuencias que describe comienzan a repetirse hoy en día. No tanto por la represión o la censura, pero sí por la miseria, que se abre paso como si estuviéramos en una posguerra encubierta. Y la falta de dinero lleva a tomar decisiones desesperadas. El sexo, en esta novela, no suele ser por amor, sino antes bien una mercancía de cambio. Y esto se repite ahora. A mí esta semana, por sorprendente que me resulte, me han ofrecido (de manera indirecta, eso sí), sexo por dinero. Algo en lo que yo no he caído nunca, al menos por el momento. A falta de trabajo, la gente comienza a ofrecer lo que tiene más a mano... Así que no sería raro que en algún momento surgiera una versión renovada de La colmena, una colmena con las celdillas cada vez más caras, y algunas desahuciadas, en la que, aunque ya no se puede fumar en los bares, los fumadores recurran de nuevo a liar cigarros a través de las colillas que les sobran a otros... ¿Arriba ese ánimo? No será gracias a galas patrocinadas por marcas de salchichas...
domingo, mayo 13, 2012
Cuatro semanas.
Seamos francos, todo tiene su límite. Incluso el reinado de Sasha Grey en el top five de mi blog, destronada, con buen criterio, por El cuarto jinete. Siempre es preferible que la gente venga a este espacio en busca de literatura, no de sexo. Aún así, me parto el culo leyendo las palabras de búsqueda con las que algunas personas llegan a este blog. Por ejemplo: imágenes de cochinos sexuares. Sí, sexuares, ja, ja, parece que se ha colado Chiquito de la Calzada.
No está mal un poco de humor en una semana inestable, que empezó de mala manera. Lunes y martes, justo antes de que esta ola de calor africano nos sorprendiera, estuve con catarro y muy bajo de fuerzas. Pasaba de copiar como un escriba, falté a algunas clases y, de momento, estoy teniendo ciertos problemas para recopilar apuntes. Hay personas que, a diferencia de mí, se muestran poco diligentes y olvidadizas cuando tienen que devolver el favor. Y yo, tras cinco años ayudando a la gente, creo que me puedo permitir faltar a pocas clases sin que ello suponga arriesgarme en los exámenes.
Siento una mezcla de cansancio acumulado e impaciencia. Todavía quedan cuatro semanas, aunque con un número de horas reducido. No me siento presionado para sacar todo en junio, cualquier obsesión en ese sentido es negativa. Suceda lo que suceda, en verano comenzaré a buscar salidas ante este fin de ciclo. En eso ya no hay vuelta atrás, por fortuna.
No está mal un poco de humor en una semana inestable, que empezó de mala manera. Lunes y martes, justo antes de que esta ola de calor africano nos sorprendiera, estuve con catarro y muy bajo de fuerzas. Pasaba de copiar como un escriba, falté a algunas clases y, de momento, estoy teniendo ciertos problemas para recopilar apuntes. Hay personas que, a diferencia de mí, se muestran poco diligentes y olvidadizas cuando tienen que devolver el favor. Y yo, tras cinco años ayudando a la gente, creo que me puedo permitir faltar a pocas clases sin que ello suponga arriesgarme en los exámenes.
Siento una mezcla de cansancio acumulado e impaciencia. Todavía quedan cuatro semanas, aunque con un número de horas reducido. No me siento presionado para sacar todo en junio, cualquier obsesión en ese sentido es negativa. Suceda lo que suceda, en verano comenzaré a buscar salidas ante este fin de ciclo. En eso ya no hay vuelta atrás, por fortuna.
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