miércoles, octubre 14, 2009

Estampas granadinas (o granaínas) Parte uno.





Vista de la colina de la Alhambra desde la orilla del río Darro.





Vista panorámica desde uno de los miradores del Albaicín, aunque no el más famoso: el de San Cristóbal. Se ve la muralla árabe, luego la Alhambra y la sierra. No pude hacerla tan bien como quería porque dicho mirador, minúsculo, estaba tomado por una horda de chavales en plan daños colaterales de Física o Química. Por lo visto les importaba un carajo tanto la vista como los turistas que acudían hasta allí, pues lo habían tomado por completo y estaban sentados de espaldas al paisaje, en una especie de botellón sin botellón.



El barrio del Albaicín es una especie de laberinto cretense con gran concentración de teterías y rastafaris. Como muestra de la variopinta población que lo habita, ahí tenéis la leyenda que corona esta vivienda, la cual yo también aceptaría gustosamente: Hakuna Matata, ¡vive y deja vivir!

Esta semana los comentarios serán sucintos, porque así tienen que serlo. Dejaré que sean las imágenes quienes hablen esta vez...

lunes, octubre 12, 2009

Nuevo regreso a Ítaca.

A lo largo de estos más de tres años de blog, ha habido muchos regresos a Ítaca, la mayoría rodeados de una aureola de aturdimiento como la que me envuelve ahora. Aunque la melancolía pueda teñir en parte los retornos de nuestros viajes, hay un motivo para el alborozo; pese a haber pasado el fin de semana a base de tortillas de patata, pimientos de Padrón (de los que unos pican y otros un montón), embutidos, tapas, vinos, tortitas de camarones, diversos tipos de carne (que mis compañeros de mantel deslizaban hacia mi plato con más o menos disimulo), churros, porras y, sobre todo, una barbacoa no precisamente a base de verduras a la parrilla sino de pinchos morunos, chorizo y panceta... (tomemos aire) Digo que, pese a todo eso, me he mantenido en mi peso, incluso bajando unos míseros cien gramos. Claro que, en el otro lado de la balanza, están mis caminatas interminables por Granada (ampollas incluidas), paseos por la sierra y alguna noche que me fui a la cama sin cenar, agotado tras varias imitaciones de Jhon Lennon en The Beatles Rock Band.
Como no voy a poder hacer un resumen completo, bastante tengo con recuperar las clases perdidas, iré colgando alguna foto significativa de sus bellos lugares, con alguna anecdotilla de esas que se pueden confesar. Comienza el cuarto año del blog Los Abrasadores, y espero poder seguir pasando ratos agradables en compañía de todos vosotros.

domingo, octubre 04, 2009

Que tres años no son nada.

Qué curioso, el blog y yo cumplimos años el mismo mes. Como mañana no voy a estar por aquí aprovecho para felicitar a este espacio público de creación que me ha acompañado en la última trayectoria de mi vida. He estado pensando y la verdad es que el mensaje que más recuerdo, aunque eso no quiere decir que sea el mejor, es el de Los five carros affaire, y eso que fue un verdadero horror. Ojalá hubiera tenido Internet y blog cuando estaba en esa lúgubre residencia de Madrid allá por el 2000, me hubiera sentido menos solo y os habríais sorprendido con un montón de anécdotas, algunas ridículas y otras inquietantes. En fin. Creo que el blog se ha merecido una semana de descanso, aunque no se si colgaré alguna crónica desde Granada.
Me voy a hacer una escapada nazarí. No se si la merezco o no, en todo caso era un viaje pendiente desde el verano y ahora es una fecha más recomendable para hacerlo. Incluso podría fingir una coartada académica puesto que tengo que hacer un trabajo sobre la influencia del árabe en el español y poner diez palabras como ejemplo. Una de ellas posiblemente será alcachofa, y había pensado llevar esta hortaliza a clase para apoyarme de forma gráfica durante la exposición; el problema es que perdería todo el crédito que me quedase entre el gineceo Erasmus, si es que por entonces aún me queda algo. Mientras me inspiro a la sombra de la Alhambra, felicitaré una vez más a mi tierna criatura y a vosotros, quienes seguís sus pasos, os doy miles de gracias y espero seguir compartiéndola en el futuro.

Nulla die sine linea

Plinio el Viejo

viernes, octubre 02, 2009

Mal comienzo cinematográfico.

Anoche, por estrenar mes, tuve la desdichada idea de ver una película que ya me imaginaba mala, pero no tanto. Al menos creí que sería algo ligerito tras la primera semana de clase. La película titulada Año Uno es, precisamente, una de las peores del año, si no la peor. La vi a trozos, porque verla entera hubiera sido un atentado contra mi dignidad.
Lo curioso es que la premisa era interesante, pese a constituir un disparate repleto de trogloditas, hebreos y romanos mezclados sin ton ni son, burlándose de personajes de esa cultura judeocristiana que, al menos a mí, tanto daño ha causado. Harold Ramis debe de estar sintiendo el desgaste de su ingenio, y el hecho de que tanto él como los guionistas de esta patochada vayan a encargarse de Cazafantasmas 3 me da más miedo que un millón de fantasmas. El otro culpable, en la sombra, es Judd Apatow como productor. Algunos críticos irresponsables llegaron a decir que transforma en oro todo lo que toca, pero eso es mentira y aquí más bien se diría que transforma en mierda, como la que gráficamente aparece en el filme junto a pedos, auto-lluvias doradas, hombres gruesos y peludos y un montón de guarradas propias de un Torrente prehistórico. Y la última parte, situada en Sodoma (¿por qué nadie se acuerda de Gomorra? ¿Será porque su pronunciación es más difícil?) es insoportable. Ni siquiera puede salvarse la presencia de Michael Cera, siempre tan tierno y adorable con los papeles atolondrados que le adjudican. De Jack Black mejor no hablo porque es como para asesinarle.
En fin. Ha sido un error cometido conscientemente pero que al menos no me ha robado mucho tiempo, de hecho ni siquiera me molestaré en buscar su foto para colgarla. Espero que eso no sea signo de mal fario para este mes que empieza y en el que tengo puestas altas expectativas. Os aseguro que cuando empiece el trabajo en este cuatrimestre, y empezará pronto, seré bastante más selectivo con mis visionados, sobre todo teniendo en cuenta que existen grandes obras maestras que aún no he visto (ni creo que vea)

miércoles, septiembre 30, 2009

Necesitamos váteres y tés.

El lunes pasado tuve uno de esos pocos sueños de los que suelo acordarme con más o menos nitidez, y lo cierto es que casaba a la perfección con el espíritu de la jornada que tenía por delante, la del primer día de curso. Era algo así como que entraba en mi antiguo colegio, Maristas San José, y dentro del mismo se hallaban las aulas de la facultad, una especie de conexión entre el presente y el pasado que para mí tiene mucha relevancia psicológica y no pocos reflejos en la realidad. A fin de cuentas, en mi carrera seguimos conservando algunos tics del bachillerato, sobre todo en el tema de la asistencia; muy bien lo se yo porque la semana que viene faltaré tres días por estar en Granada, pero no lo hubiera hecho si no creyese que en nada va a obstaculizar el éxito que pueda obtener en el presente curso.
Hoy aprovecho para escribir aquí porque se han suspendido las clases con motivo de la apertura oficial del curso académico. El rector, que parece un hombre cabal (yo le voté, y pocos alumnos hicieron el esfuerzo de meter la papeleta) concedió una entrevista al Diario de León el pasado domingo, en la que decía que lo que de verdad necesitaba la universidad eran científicos e ingenieros, si no recuerdo mal. Bueno, confieso que no leí la entrevista en su totalidad y por tanto sus razones tendrá para afirmar esa sentencia, plausible de ser mal interpretada. Eso sí, ha tenido la buena voluntad de arreglarnos la facultad, o al menos la biblioteca y los aseos, pero dicha voluntad se ha torcido un poco por razones que ahora no puedo dilucidar, y que tienen que ver con el retraso en su ejecución. El lunes nos encontramos con la sorpresa, poco higiénica, de que solo había unos servicios para toda la facultad y la sorpresa, poco armoniosa, de que las obras de nuestros meódromos aún están siendo llevadas a cabo, y sobre las clases sobrevuela en ocasiones el ruido de martillazos y taladros.
Hum... ¿Qué pensarán los Erasmus de esto, todo ese bello y rubio gineceo de polacas, francesas, eslovenas, belgas, australianas y demás, que parecen querer resucitar en nuestra clase el dogma del neolandismo? Por no hablar de los fichajes al vuelo vistos por toda la facultad, gracias a los cuales mi cuello está bien ejercitado para girarse. Espero que no piensen que esto forma parte del carácter español, porque si es así reniego de él. Es como las obras del entorno del Conde Luna, que ahora están acabando a toda prisa a ver si ponen la acera y el cartel de Americanos, os recibimos con alegría... Yo siempre digo que esta ciudad cada vez se parece más a Madrid, pero sobre todo en lo malo. No entiendo tantas obras, no entiendo tantos coches pero al menos lo que sí es verdad es que la carrera la estoy disfrutando mucho más aquí, en nuestra reducida clase por ahora triplicada con el auge del multiculturalismo.
Nosotros no somos científicos ni ingenieros, quizá alguien nos vea como los dandys de la universidad y a no pocos les gustaría darnos la patada y que nos fuéramos con nuestros desvalorizados estudios a otra parte, que nos descolgáramos de las ubres del presupuesto. Somos pocos, sí, pero creo que precisamente por ello somos más necesarios. ¿Qué clase de cyborg enseñará español a vuestros hijos, de lo contrario? ¿O hacemos como en los mencionados Maristas, donde todos los hermanos daban de todo aún sin tener idea de nada? A mí no me importa que seamos pocos, de hecho me siento como en familia. El primer día tuvimos una asignatura llamada Métrica y Retórica, de la que quizá hable en el otro blog. Allí surgió una frase de Juan Ramón Jiménez: A la inmensa minoría, siempre. Yo no soy tan radical, pero a la hora de escoger mis gustos no me fijo ni en minorías ni en mayorías. Cuando me metí en la Escuela de Cine no me fijé si tendría éxito o no, aunque de hecho al principio lo tenía y mucho; cuando me metí en Filología, en León, tampoco me importó ese burdo soniquete de si tendría salida o no, y vaya que si la tiene; tampoco me importa si mis blogs son más o menos leídos, y no me preocupo de hacer publicidad, aunque el de poesía va subiendo para mi sorpresa; tampoco me subo al carro de las modas, no pienso escribir sagas de vampiros ni novelas negras en gélidos parajes ni intrigas históricas con nombres de famosos, antes bien algo como Los Abrasadores que, francamente, dudo que la mayoría de editoriales quisiera publicar...
No, no me importa la minoría. Me importa estar agusto, y allí lo estoy. Incluso aunque, por no haber, ahora no haya ni máquina de té, si es que se puede llamar así al aguachirri con sabor a limón que al menos me calentaba al llegar el frío. Pero no importa, si hay que ir a clase en condiciones de guerrilla pues se irá. Lo prefiero siempre que tenga que pagar 600 euros de matrícula antes que 6000. El rector necesita científicos e ingenieros, pero nosotros somos más prosaicos, nos conformamos con váteres y tés.

domingo, septiembre 27, 2009

En la víspera de Tercero.

Sí, my friends, ya estoy en el curso de enmedio de mi carrera, y eso ya es motivo de celebración. Pese a ello, hoy no tengo mucha euforia. El salir los sábados suele pegar mal con madrugar los lunes, y me gustaría que fuera de otra manera pero mi organismo me rebate. Será un despertar bastante amargo, pero por lo general en días como el de mañana los profesores no tienen mucha gana de explayarse.
Mis nuevos y saludables hábitos casan mal asimismo con los de siempre. Con el furor de un recién converso, he experimentado agujetas que, respecto a mi consola más reciente, reciben el nombre de wiinitis. Eso por no hablar de los viajes que le he metido a la lámpara al practicar yoga... Eso con el Super Mario nunca hubiera pasado (ahí solo podías lesionarte los pulgares) El tapeo leonés, referencia internacional de nuestra ciudad quizá por encima de sus monumentos, es una seria amenaza contra el régimen de la balanza parlanchina y tocapelotas. Pero, como milagro de inicio de curso, he logrado mantenerme en la línea. Y eso pese al itinerario que describiré ahora.
Primero empecé de asamblea en el Senso, con los compañeros de Diversidad, degustando un vinito, que dicen que viene bien para el corazón (el aceptable, supongo, no el matarratas) Luego tocó la Céltica con una vieja conocida, la Delirium Tremens. Algo que se llame así ya es de temer... Como había que llenar el estómago con algo como fuera, nos trasladamos al Húmedo para una sesión de calóricas, grasientas pero necesarias tapas. Con wiinitis o sin ella, tuve que hacer un absurdo viaje hasta el CCAN para que al final el único descubrimiento allí fuera una de las revistas más degeneradas que he leído, el Tmeo. Al final hubo regreso al Húmedo pero sin dilatarlo mucho, que al comienzo no hay que gastar todo el gas.
Así pues, creo que se me disculpará el que mi inspiración no esté muy activa, habrá que esperar al informe sobre la vuelta al cole, sobre esa carrera que, aunque hoy no me atrevería a jurarlo, constituye todo un placer para mí. Que el gobernador de Libia (el de verdad, no el que va plantando jaimas por el mundo) me acompañe en esta nueva singladura. Y a vosotros en las vuestras, of course.

miércoles, septiembre 23, 2009

Día de la Bisexualidad.


En ocasiones una imagen vale más que mil palabras, y esta vez optaré por la imagen. Guardaré para mis discursos para cuando sea oportuno el redactarlos. ¡Feliz día!

lunes, septiembre 21, 2009

Otra de cine español.


Ayer vi al fin Los abrazos rotos, y me recordó bastante a otro filme de Almodóvar, de peor calidad: La mala educación. Ambos beben del cine negro clásico, más el último que el primero, y tienden a embrollarse en la parte final, hasta extremos casi incomprensibles.

Respecto a Los abrazos, la gran olvidada en la carrera por los Oscar (aunque su director ya tiene dos, cosa que pocos o ningún español pueden decir), considero que empieza y acaba con gran barullo. Al principio hay un juego de saltos temporales que tarda en enfocarse, pero la parte central es la que da peso a la película, la historia de amor fou (¿se dice así?) en la que puede lucirse Penélope Cruz, siempre bien resguardada, y que contiene secuencias de gran poder y que ya han sido reseñadas, como en la que se dobla sus propios labios. Cuando esa historia acaba, y ya solo queda unir los retales que le den congruencia, parece que la media hora final va cuesta abajo, para acabar en una secuencia cómica que no pega mucho con lo anterior. Ya que en el blog de Pigmalión se ha hablado tanto sobre el ritmo, no estaría mal que Almodóvar lo tuviera en cuenta; si lo que quería era hacer un thriller, su clímax es bastante absurdo y eso Hitchcock nunca lo hubiese consentido, a quien homenajea (o plagia) en la secuencia de las escaleras de Vértigo. Parece que parte de la mente del manchego quiere volver a sus comedias alocadas y quizá así lo haga, pero lo del final me parece un pegote, y la concejala de Asuntos Sociales es una burla fácil que mejor la hubiese dejado como cortometraje.

El apartado actoral es muy bueno y quizá se vea algo lastrado en los secundarios jóvenes. La película contiene cameos de dos tipos: por un lado las caras clásicas del universo almodovariano (Chus Lampreave, Rossy de Palma, Kiti Mánver...); por el otro, hay caras jóvenes y más televisivas, sin duda ansiando trabajar con el cineasta aunque sea en un papel de mero relleno, como Kira Miró (con un nuevo destete), Dani Martín (haciendo menos que nada) o, de nuevo, Alejo Sauras (y de nuevo como toxicómano descerebrado) ¡Todos al borde del ridículo gracias al embrujo de nuestro director más internacional!

Quiero hacer capítulo aparte con el personaje de Rubén Ochandiano, otro canterano de Al salir de clase, que me ha dejado estupefacto, propiciándome las mayores carcajadas del visionado. Cuando hace de joven lleva la misma peluca, o parecida, de Javier Bardem en No es país para viejos, y aunque no mate a nadie es como un psicópata obsesivo que graba todo en su videocámara. La diferencia, eso sí, es que tiene más pluma que un palomo cojo. Luego, cuando es mayor y se hace llamar Ray X (¡), la pierde de repente. Está claro que es más fácil para alguien que no tiene pluma fingirla, antes que para uno que tiene perderla. En fin, una más de las excentricidades de Almodóvar quien, queriendo dibujarlo en plan serio, consigue que me haga más gracia que las caricaturas de Chicas y maletas.

Pues nada, habrá que ver qué depara el próximo escalón en su carrera, bastante desigual pero, le pese a quien le pese, una de las de más proyección de nuestro cine. Creo que, al igual que el personaje de Lluís Homar, el tener al lado a un guionista joven y de ideas frescas tal vez podría quitarle un poco el anquilosamiento. Eso sí, recuerdo una vez en Madrid que mandé una remesa de guiones a productoras, y El Deseo fue la única que me devolvió uno con una nota de agradecimiento. Yo también agradezco la cortesía que tuvieron los hermanos Almodóvar con mi aún muy verde obra...

viernes, septiembre 18, 2009

Pagafantas (II)

Yo no se si una película como esta admite subtexto, pero me sorprendió que la primera aparición de la chica argentina fuera dentro de un cubo de basura. ¿Denotará esto algo de misoginia? Bueno, teniendo en cuenta el espíritu que impregna la película tampoco sería muy sorprendente. En ocasiones parece existir un contraste Norte vs. Sur, entre unos personajes reprimidos y apagados y otros apasionados y un tanto ligeros de cascos. He escuchado algunas teorías que afirman que los vascos son feos e incluso deformes, algo con lo que no estoy de acuerdo, desde luego. Pero, respecto al humor, me produce más efecto cuando se burlan de su propia y nada graciosa situación política. Esto lo supieron aprovechar bien en Las noticias del guiñol y también en ¡Vaya semanita!, programa en el que estuvieron los creadores de esta película y que contenía tronchantes sketches de Los Batasunnis.
En Pagafantas se nota quién es el único personaje vasco, vasco, y para mí es inevitable que su modo de hablar me resulte divertido, y en mayor grado cuanto más enfadado está. No revela esto ningún tipo de discriminación, ya me pasaba con la anterior ministra de Fomento y supongo que en otras partes de España se reirán también de mi acento cazurro.
Al igual que Mentiras y Gordas, aquí importa mucho el juego de identificación con el espectador que a mí también me toca en proporción variable, aunque será mejor no sacar mucha información por si llega a quien no quiero. Aparte de ello, también me hizo gracia por la manera en que la chica se burla del modo de hablar español, y eso que en teoría es la variante estándar; del mismo modo se choteaban los mejicanos que hemos conocido, aunque a mí sus chuflas siempre me sonaron algo pueriles: ¡Hossssssssstia, tíos, qué pasa joderrrrrr! Por otra parte, Bunbury es tan omnipresente que parece un personaje más, aunque me quedé con las ganas de un cameo real y no fingido.
Esta es una película efectiva, eso sí, y eso es justo lo que necesita el cine español. A mí me dio una cierta sensación como de capítulo de serie alargado, supongo que a eso ayuda su corta duración. Me sorprendió bastante que ganara el Premio de la Crítica y el Premio al Guión Novel en el Festival de Málaga, pero no olvidemos que en dicho festival entró a concurso Fuga de cerebros y que, cuando no hay mucho en donde elegir, mejor es tirar con lo menos malo. Esto también ha pasado en la lista de los Oscar porque, excepto la de Trueba que aún no se ha estrenado, ninguna de las otras dos ha obtenido unanimidad de críticas positivas, siendo superadas curiosamente por Pagafantas.
La comedia es un género muy difícil, al menos si quiere hacerse bien, y hay tantos tipos de humores que raramente todo el público podrá unificarse en su valoración. Yo reconozco en esta película una calidad decente, por encima de la media, una voluntad decente a la hora de realizarla y me alegro de que, gracias también a un muy buen uso de la publicidad en toda clase de soportes, haya podido llenar salas frente a la matraca infernal de los Trasnformers y compañía. Yo mismo estuve a punto de ir a verla en Madrid, pero al final el cine se quedó en una sola sesión, para que los gastos de mi viaje no fueran tan compulsivos como habitúan. ¿Hubiera merecido la pena pagar casi seis euros por su visionado? No estoy seguro, de todos modos parece claro que Pagafantas amortizará con creces su reducido presupuesto…

jueves, septiembre 17, 2009

Pigmalión vuelve al cole.

Entre tanto pagafantas, voy a proponeros una alternativa algo distinta:

http://pigmaliontv.blogspot.com/

He puesto un enlace al blog porque allí está colgado el noveno capítulo y además podéis dejar un comentario, ya sea alabando, vituperando u optando por una vía media entre ambas acciones. De todos hemos tenido, pero ya lo dijo Pío Baroja, Que hablen de uno aunque sea mal.

¡Feliz vuelta al cole a Pigmalión y a todos en general! El juego continúa.

miércoles, septiembre 16, 2009

Pagafantas (I)

Voy a hablar sobre Pagafantas, que no ha entrado en la terna de finalistas a los Oscar, la cual acaba de hacerse pública hace poco, y eso que esta película ha despertado gran entusiasmo, presentándose como la sorpresa de la temporada. Hay que señalar la ausencia de Almodóvar (¡no siempre se puede!) aunque sí está Trueba. Desconozco si el último filme de Amenábar llegó a tiempo para entrar en la lid. Según he leído que dos de cada tres estadounidenses padecen sobrepeso, mi apuesta es por Gordos, si bien dudo que llegue al nivel de Azuloscurocasinegro.
Respecto a Pagafantas, no se tome como un título literal sino más bien genérico. La chica de la película no toma fantas, antes bien cervezas a pares y de ahí para arriba. Por su parte, el chico, pese a ser un vasco de pelo en pecho (y en panza), soporta mal el alcohol, y no recuerdo que la invite a nada. Es un aspirante a ligón que sale todas las noches pero en plan abstemio, que es el plan más económico para salir. Me sorprende cómo, por tomar unos chupitos, llega a perder la conciencia mientras que ella no solo no se emborracha sino que consigue practicar unos imaginativos peinados, pese a no tener la menor experiencia.
Este es uno de los absurdos de la película, pero tiene bastantes. Si ella es fan de Héroes del Silencio desde que era niña, ¿cómo puede tragarse que el otro interviniera en la composición de Entre dos tierras? ¿Es tonta de capirote? Y encima, en la escena del karaoke, sale una pantalla en la que aparecen los verdaderos autores de la canción. Por no hablar de la boda en alta mar, a bordo de un pesquero con una especie de Capitán Pescanova de oficiante. ¿De verdad pretenden que creamos que eso tiene validez legal? Todo es posible en Euskadi, pero…
Es una comedia absurda, con personajes absurdos que se comportan de manera absurda. Lamento no participar del entusiasmo general, porque me habían puesto las expectativas muy altas, pero reconozco que tiene puntos muy divertidos. Lo que más me gustó fue el concepto del que parte el filme, y esos clips documentales en los que se describe la figura del pagafantas y la variedad de posturas que puede adoptar a semejanza de un Kamasutra casto. El guión juega con la vergüenza ajena, y la propia. Pretende que nos identifiquemos con el protagonista, pero supongo que incluso entre los pagafantas hay clases, y este tipo alcanza unos niveles tan grandes de cretinismo que al final uno no tiene ganas ya ni de reír, sino de que le parta la cara a la tía, quien en el fondo no tiene culpa de nada, o mejor aún de partírsela a él enviando el puño hacia la pantalla, como si se estuviera jugando al Wii Sports.
A mí el tío me da pena pero no porque no consiga follar (culpa suya si quiso dejar a su novia formal), sino porque el resto de su existencia es una basura. Tiene una basura de empleo anticuado, una familia basura con una vieja momia que nadie sabe qué pinta allí, su vida intelectual es un erial y no parece que quiera mejorar ni en lo físico ni en lo psíquico. Ni si quiera se aferra a eternizarse en una carrera, como su amigo. Así pues, si se lo juega todo a un comodín que le sale rana, ¿cómo no va a resultar patético? Hombres somos, y por naturaleza tenemos unos instintos primarios encaminados en principio a la reproducción, por lo cual es muy apropiado que la terminología del pagafantas se ilustre con una variopinta fauna. Sin embargo, tampoco es plan de dejar que nuestro espíritu animal nos humille. Y tampoco es un proceso que repercuta solo en hombres heterosexuales o bisexuales. El propio director de esta película dio la conexión con Mentiras y Gordas, en la que el personaje de Mario Casas es un pagadrogas gay y llega al extremo de empeñar el dinero de sus estudios para ese fin. Eso sí, consigue más que su colega vasco, al menos un abrazo desnudo y pasado por agua en el que ¿no se empalma? Otro fallo más para la película de Albacete y Menkes, y si en esta el problema es el exceso de sexo, en Pagafantas es lo contrario.

lunes, septiembre 14, 2009

Monstruoso doblaje.


Como parte de mis actividades culturales en Madrid fui a ver Up en versión original. Allí puedes ver películas comerciales en su idioma y con un comportamiento casi siempre ejemplar en el público. Me gustó, en algún momento se me hizo un nudo en la garganta y en la mayoría disfruté como un enano. Pixar es el heredero de Disney, a la espera de ver La princesa y el sapo, pero no es Disney. Será por mi edad, pero ni sus mejores películas me provocan lo mismo que El rey león, Mulan o La sirenita, por poner solo tres. Cierta parte de la crítica se ha empeñado en divinizar a esta compañía, asegurando que nada malo se puede decir de ella. Lo dudo. Nadie es perfecto, si acaso lo sería Dios en el supuesto de que existiera. A Pixar en ocasiones se le va la mano con el sentimentalismo, o igual es que mi corazón está ya demasiado duro. Lo noté en Up y me enervó en Cars. No es que sea algo muy negativo, y no a todo el mundo le molestará como a mí.

Ayer vi Monstruos contra Alienígenas, creo que ese es el título español, y esta película cambia el chip por completo. Dreamworks no es Pixar, ni quiere serlo. Las diferencias son evidentes, y trataré de hacer un compendio. Pixar hace películas con guiones sólidos en los que se alterna el drama y la comedia, aparte de buenos episodios de acción. Dreamworks apunta más a la comedia y la acción, y cuando quiere meter algún episodio más serio o un mensaje moral suele dar risa, por paradójico que resulte. Este tipo de comedia tiene un subtexto adulto, con numerosas referencias a la cultura popular, algunas de ellas solo para el público de Estados Unidos, y se apoya en las voces de comediantes y actores famosos, un recurso que Pixar no siempre utiliza (como con los dos robots casi mudos) A Dreamworks el guión se la suda bastante mientras el filme contenga una sucesión de chistes, de gracia desigual. No les importa alargar hasta la saciedad sus recursos, como con Shrek. La cuarta parte del ogro verde la espero con desidia, mientras que la tercera de Toy Story me produce buenas vibraciones.

En fin, que Monstruos vs. Aliens no pasará a la Historia, aunque tenga buenas escenas como en la que destrozan el puente Golden Gate y los monstruos se montan en un tranvía cuyo destino aparece como Castro, el barrio gay... Sí quiero hacer una petición a los distribuidores españoles, por favor, y es que ajusten la calidad de los dobladores nacionales a los de la versión original. No puede haber efecto más chirriante que el que todos los monstruos y los secundarios estén doblados por profesionales y luego la protagonista gigante provoque arcadas cada vez que habla. El reclamo publicitario que justifica este desmadre es el de Carolina Cerezuela, que será muy guapa pero aquí poco importa porque solo se escucha su voz, y esta da pena. Es la tiranía de las series de televisión, y eso que esta chica últimamente no se por dónde sale. Sí, para Up metieron a otro de Camera Café (o su evolución pokemon a hospital), pero ahí no puedo juzgar porque vi la película como debiera verlas todas, en VO...

sábado, septiembre 12, 2009

El jardín de las delicias.

Después de pasar por los tenebrosos lugares de Pigmalión, voy a sumergirme en la evocación de un bello lugar, que hubiera necesitado un Virgilio para cantarlo antes que una mente como la mía, un tanto embotada a la hora de pintar la écfrasis de la naturaleza en estado puro.
Un sitio que todo madrileño o persona que haya visitado la ciudad o residido en ella alguna vez (y no serán pocos) debería conocer. El coste de la entrada a este paraíso es simbólico, me costó un euro por ser estudiante y para el resto no es que valga mucho más; es el mismo precio que pagué más de una vez en Madrid por los helados coronados de barrita de Kit Kat del McDonalds, aquellos cuyos restos ahora estoy bajando a golpe de pie pero, ¿qué le iba a hacer? Con una temperatura tan desquiciante como la que había, el alivio podía venir de un helado industrial o, recurso más sabio, al abrigo de la sombra en esa verdura.
Bueno, me estoy refiriendo al Jardín Botánico, al ladito del museo del Prado. Un templo de la cultura frente a un templo de Natura (no se por qué me ha dado la manía de escribir en verso) Variopinta flora para una variopinta fauna humana asimismo, aunque no se puede decir que el edén estuviera muy saturado en aquellas horas de sobremesa, un domingo de agosto. A ratos el lindero me condujo solitario, y es raro alcanzar la soledad en esa gran urbe sin tener temor a que te atraquen.
Una de las próximas adquisiciones tecnológicas que pretendo obtener ya se está haciendo mucho de rogar, y es algo tan común ahora como una simple cámara digital. Yo no tengo vocación de fotógrafo, desde luego, aunque en este lugar me di cuenta de que una de mis aspiraciones frustradas podría ser la de naturalista; con todo, hay momentos en esta vida que merecen ser inmortalizados en imagen, aunque a veces sean tan sencillos como la foto que pongo abajo, un gato al asedio de un pato (esta vez no es mi culpa si rima) No logró su presa pero, en esa instantánea, sin ningún humano a la vista, podría hablarse del funcionamiento del ciclo de la vida al estilo de El Rey León, película por cierto recobrada durante este viaje.


En ocasiones mi móvil es capaz de tomar fotografías aceptables, pero lo normal es que no me entienda con él más allá de lo obvio: llamar, mandar mensajes y querer machacarlo cuando me despierta los días de clase. Por fortuna, en algunos acontecimientos de mi vida sí que he tenido cámara, aunque fuera de prestado. Ese fue el caso del maravilloso viaje a EEUU, del cual tuve una rememoranza en el estanque de la foto, dedicado al ilustre sueco Linneo.


Esto es una secuoya gigante, no se si tan grande como las que había en el parque de Yosemite pero en todo caso imponente entre esa especie de Torre de Babel de árboles que conforma el Jardín. Veamos si el cartel nos ilustra algo.

Sí, de California, desde luego. Una de las curiosidades del recinto es una galería de bonsais donada por Felipe González. Allí me encontré a un joven extranjero, rubio y mochilero, portando una gran cruz al cuello. No vi a Adán y a Eva pero, como si fueran la némesis del anterior, había una pareja de gays gorditos y calvitos, retozando en ocasiones sobre un banco el uno sobre la mullidez del otro. Además, familias con niños y abundantes grupos de jubilados, supongo que del propio Madrid. Curiosos museos, donde los propios visitantes se muestran tan dignos de contemplación. Además había un par de invernaderos, con una planta que estoy degustando ahora mismo.





No se lee muy bien pero es té, al menos eso ponía en el cartel. Unas hojas casi imprescindibles para mí. En fin, tenía algunas otras imágenes que creí aprovechables pero al verterlas a este ordenador veo que no es así. Por suerte me quedan un par más a modo de apéndice. Este año supongo que sabréis que se celebra el bicentenario del nacimiento de Darwin. Lo triste de estas efemérides es que mucha gente solo se acerca a los artistas como moda pasajera, pero lo bueno es que en otros casos sirven como incentivo y a mí, a quien la materia de Darwin me quedaba muy lejos, reconozco que me ha subyugado.

Dicha celebración quedaba bien reflejada en el Jardín Botánico y estaba en relación directa con la exposición dedicada al naturalista en el Museo de Ciencias Naturales, de donde es mi foto con el orangután que colgué hace poco. Allí compré el Viaje de un naturalista alrededor del mundo, edición de bolsillo, y me hizo ilusión descubrir, dentro de la serie de ediciones españolas de su obra, un ejemplar de El origen de las especies dentro de la colección Centenario Espasa, que es la que he leído yo esta primavera. Es el de la derecha.




Al igual que la Divina Comedia, que me estoy leyendo en la misma colección, es una gran obra con quizá algún momento un poco abstracto para novicios pero en todo caso merece la pena el tiempo que llevan. Una vez he acabado este texto, en el que resumo algunos aspectos de mi viaje a Madrid, me queda la firma, que en esta ocasión colgaré como imagen. Os explico: otro de mis cónclaves culturales fue en el Matadero, pues era una vergüenza que en nuestro barrio, el de Legazpi, hubiera una galería de arte desde hace algunos años y yo aún no me hubiese pasado por allí. El sitio, como el MUSAC, tiene algunas áreas que parecen un poco tomadura de pelo, junto a exposiciones interesantes como una de diseñadores japoneses en la que escribí lo que veis abajo. Había una pantalla en la que podías escribir algo en español y luego se transcribía a caracteres japoneses. Sospecho que lo hice mal pero, como la semana que viene pretendo apuntarme a un curso de japonés para principiantes, pues es buena ocasión para despedirse así. ¡Sayonara!

jueves, septiembre 10, 2009

Inestable.


Entre la inestabilidad física y la mental, me quedo con la física, aunque ninguna me produce temor si su proporción moderada permite controlarla. Tengo dos básculas parlanchinas; una anciana, que suele decirme el peso que le sale de las baterías, y otra es la de la Wii Fit, que tiene unas ínfulas que jamás hubiera albergado la vieja Super Nintendo, que en su gloria esté.

Por medio de un par de jueguecitos chorras, ha llegado a la rápida conclusión de que me suelo tropezar por la calle, cosa que no hago a menos que lleve sandalias, y que tengo la edad física de un cuarentón. Bueno, no está mal. Aún recuerdo cuando su hermana menor puso mi agilidad mental en los ochenta tacos, pero ninguno de estos veredictos se puede tomar en serio, al menos en un primer momento. Aunque me tilde de inestable lo cierto es que en el juego de la cuerda floja suelo ser bueno, así que puede decirse que en el mundo de la Wii... todo es relativo. Nada de esto pasaba con la Super Nes, ahí solo había juegos de entretenimiento como el Super Mario y demás. Lo cierto es que en la Wii también está Mario y otros juegos de mera diversión, pero yo he preferido este potro de tortura más semejante a Terminator. Pero no me importa, además la báscula siempre está a mis pies (obviamente) y por ello ya puede irritarme con sus chirriditos que yo mantengo el orgullo bien alto y el centro de gravedad cada vez más centrado.

Si la Wii Fit me recuerda a mi prima Car y a Carli, el Wii Sports me recuerda de forma inevitable a cierta noche con Hopewell y Nacho. Ya que en Pozuelo se ha impuesto la Ley Seca durante las fiestas, yo la impondría a la hora de jugar a la Wii, para evitar desperfectos. Y hoy he comprobado cómo el béisbol es un juego absolutamente incomprensible para mí, y no importa que nos machaquen con tantas películas o series como quieran, pese a ello he ganado dos partidas. Se ve que el juego está pensado para el público americano, porque el bowling es otra opción, hasta ahora la que mejor se me da.

Volviendo al Wii Fit, es curioso que me tilden de experto en el footing, algo de lo que no podría presumir a orillas del río. ¡No hay que ser pacatos respecto a las nuevas tecnologías! Para tener una clase de yoga es mejor pagarla, dirán los puristas, pero me sale más barato que me la de mi aséptica entrenadora personal, y por ahora no puede tener muchas quejas de mí. En fin. Veremos qué depara esta cosa, pero seguro que algo bueno, nada se pierde por echar treinta minutitos a la hucha de cerdo cada día, al menos los días que me encuentre aquí.

Lo cierto es que yo nunca estuve en contra de hacer deporte, pero no han sido buenas las circunstancias como para motivarme a ello salvo en casos contados. Prefiero este modo, primero porque no es algo obligado como lo era en el colegio; segundo, porque no hace nota media junto a otras asignaturas inútiles para mí como Religión o Matemáticas (aunque en Religión era bueno, doy fe); tercero, no tengo nadie con quien compararme ni nadie que me de la brasa y los únicos comentarios que recibo son de monigotes virtuales cuya opinión no tengo en mucha importancia. Y así da gusto.

martes, septiembre 08, 2009

The thin red line.


A veces uno debe vencer los prejuicios, muchas veces infundados, que tiene contra alguna película en concreto. Cuando me enteré de que en este curso de verano, que está resultando soberbio, se iba a proyectar La delgada línea roja a las cuatro de la tarde, me imaginé una plácida siesta durante las casi tres horas que dura el filme. Ayudó a formarme esa idea el que su director esté pirado y solo haya dirigido cuatro películas en cuarenta años, amén de la percepción de este drama bélico como un tostón filosófico con unos cuantos soldados divagando en off. Al final, la voz en off puede resultar confusa y reiterativa en algunos casos, pero no empaña una película espléndida y que, por sus conexiones con la mitología bélica, he podido descubrir hoy.

Es como una historia épica de autor, con momentos relajados en los que Terrence Malick da rienda suelta a su discurso pero también buenas escenas de acción. El reparto está plagado de estrellas, aunque algunas bastante fugaces, por no hablar de las que se quedaron en la mesa de montaje. La palma se la lleva George Clooney, con una aparición que no llega al minuto, y también bastante recortado está el novio o marido de Elsa Pataky, que ya ni me acuerdo. La trama es coral, con un montón de caras conocidas a las que en ocasiones es difícil reconocer con el casco puesto. Si hay algún personaje con un desarrollo más profundo ese es el de Jim Caviezel, haciendo de Cristo antes de hacer de Cristo.

Acabada la proyección se pensaba hacer un debate al estilo mencionado de los de Garci, pero la facultad tiene un extraño horario de verano que la clausura antes que en invierno, así que hubo tres o cuatro apreciaciones. Entre ellas la mía, aunque me siento algo inseguro de participar ante semejantes eruditos. Comenté que, aparte de la Ilíada, el filme tiene ecos de la Odisea respecto al único personaje femenino con cierto peso, que parece una fidelísima Penélope aunque al final esa historia se quedará sin esperanza, a juego con el tono general. El ponente compartió mi visión, y tras ello ya pude descargar mi vejiga con doble satisfacción tras tres horas aguantándome.

La delgada línea roja es del año 1998, y dio la casualidad de coincidir con Salvar al Soldado Ryan, otra muy buena cinta bélica pero bastante más asequible al público, quizá por ello Spielberg ganó como director y el otro tampoco es que ayudara mucho pues ni siquiera hizo acto de presencia. Para bochorno general, la triunfadora ese año fue sin embargo Shakespeare enamorado. ¡Afrodita venció a Ares esa noche! Personalmente creo que el tiempo hará justicia a esta magna obra, poniéndola por encima de ese soldado Ryan y su evidente, aunque no exagerado, patriotismo.

lunes, septiembre 07, 2009

Homófobos, sí, pero finos.


Cuando aún no me he repuesto de la pseudovuelta al cole, mi estupefacción ha sido mayúscula a causa de los disturbios en las fiestas de Pozuelo de Alarcón, Madrid, el lugar donde más tiempo he trabajado hasta la fecha. No es bueno generalizar y por lo tanto no diré que sea una zona reaccionaria, porque entonces tendría que afirmar lo mismo de la mía en León, céntrica y próspera; no, eso no puede decirse de mí, ni de mi familia. Me temo que lo sucedido tiene menos que ver con los ideales de la Revolución Francesa y más con un uso irresponsable del alcohol, llevado hasta el límite.

Ya que estos héroes no tienen ningún Homero en sus filas que cuente sus hazañas, han colgado estas en Youtube y, en una de ellas, se grita a los policías: ¡Homosexuales, que sois unos homosexuales! Bueno, ¿y si alguno de ellos lo es? Yo no considero un insulto lo que ellos sí consideran, aunque supongo que al menos debiera agradecer que no hayan recurrido a epítetos más clásicos, como maricones, mariconazos o incluso mariconas. También en la homofobia hay clases. Como nieto y sobrino de policías que soy, creo que semejantes tarugos tienen la cabeza bien dura como para soportar algún porrazo. Y, embriagados hasta la médula como estaban, tampoco creo que lo hubieran notado en demasía...

En fin. Estoy casi sin palabras, y el tiempo también corre escaso. No obstante, me gustaría volver a este tema en unos días, cuando termine este curso, muy interesante pero que ha caído a deshora. Si al final no regreso, solo diré que cada cual debería mirarse al espejo más a menudo, como hago yo en esta foto del museo Reina Sofía, en la que también sale un verdadero sufridor de Pozuelo, mi amigo y seguidor del blog Hall.

domingo, septiembre 06, 2009

¡Qué grande y qué penoso es el cine!


Para conocer en sentido amplio el significado de la expresión dantesco hay que leer, desde luego, La Divina Comedia, como estoy haciendo yo ahora, con toda su serie de suplicios destinados a disuadir del pecado. Ayer sufrí una experiencia dantesca, mientras me preparaba de mala gana a recoger mis bártulos. Culpa mía por dejarme llevar por el deleznable zapeo de una noche de sábado. En la 2, la misma cadena que nos dedicó un breve reportaje, pusieron una película, llamémosla así, titulada Lisístrata, basada en un cómic de temática gay basado a su vez en la obra clásica de Aristófanes, para quien esta adaptación sí que debería ser una tortura infernal.

Yo no tengo por qué ser tan masoquista,sin embargo vi algunos fragmentos, la mayor parte sin sonido, pensando que al menos sería una experiencia curiosa para el blog. Lo es, ya lo creo. Una comedieta catalana de inspiración griega, con un montón de caras conocidas compitiendo a ver quién hace más el ridículo o quién merece más somanta de palos en general. Es complejo saberlo. La palma se la llevan los personajes que hacen de gays, todos afeminados y tópicos hasta el sonrojo, que aprovechan la huelga de vaginas cerradas de las mujeres para sugerir que, claro, para esos menesteres las féminas no son del todo imprescindibles. ¡Buf! Y pensar cuántos capítulos de Pigmalión pudieran haberse rodado con el dinero de esta sandez... Si el problema no es que el cine español esté subvencionado, sino que si las ayudas se dan también a bodrios como estos luego no es de extrañar que la gente esté que trine, y no solo los de siempre.

Para contrarrestar, luego descubrí el remake, por así decirlo, de Qué grande es el cine en Telemadrid, con título nuevo y frikis nuevos. Se llama Cine en blanco y negro (¿es que no hay clásicos en color?) y a Garci no es que le hayan otorgado un horario muy favorecedor, en competencia con la pornografía y pseudopornografía de otros canales... En fin. Eso no resta sus méritos en el programa original.

Bueno, será mejor retomar el blog poco a poco porque hoy ha sido día de cambiar el chip con el consecuente cansancio. Para colmo, al llegar he descubierto mi flamante Wii como un niño en la noche de Reyes, y la he estrenado con unos bolos, marcándome pese a todo tres plenos y varios semiplenos. Os dejo con una foto muy mona, del museo de Ciencias Naturales.

miércoles, septiembre 02, 2009

Cónclaves culturales.

Aquí seguimos! He tenido que cambiar de locutorio después de que el otro día me enzarzara en una lucha por la posesión de mi silla con una niña que parecía un clon de la de Slumdog Millonaire. Desde luego que estos no son los mejores sitios para escribir, pese a que podría estar horas y horas narrando todo lo acontecido desde el sábado, sobre todo las rutas culturetas que nos hemos metido: Reina Sofía, Casa Encendida, Jardín Botánico, el Prado, el de Ciencias Naturales... Y el lunes estuve viendo Up. Pero bueno, de momento me conformo con felicitar a mi amigo Alejandro, que se que suele leer este blog, por su cumpleaños. Cuando vuelva, ya en entorno propicio y sin episodios surreales podré hacer una crónica resumida del viaje, e incluso con fotos (nada del otro mundo, claro) Ciao!

viernes, agosto 28, 2009

La sauna perpetua.

Argggggg. ¿Cómo se me ocurriría venir a esta ratonera de locutorio con el calor que hace? Estoy por ceder los 25 céntimos que me quedan por si alguien los quiere aprovechar mejor... En fin. I am still alive. Y bastante bien pese a todo, porque lo del calor ya sabíamos que era una condición sine qua non... Como dice Tomás Moro respecto a los habitantes de Utopía, el mero estado de buena salud física ya es un signo de felicidad, aunque nosotros no podamos darnos cuenta de ello hasta que la perdemos. Nunca viene de más una buena sauna sin quitarse la ropa, y realizar costumbres que solo nos afectan en vacaciones, como echar la siesta. En fin, ahora me voy a tomar una buena comida (que no ligera), vegetar un tiempo considerable y luego pensaremos qué plan tomar, ya que lo bueno de estar por aquí un par de semanas es que no hay mucha prisa para llevarlos a cabo. Saludos a los que andan por León, suponiendo que el clima les sea más benigno.

miércoles, agosto 26, 2009

Desayuno con cucarachas.

Ayer se cumplieron 25 años de la muerte de uno de mis escritores favoritos, Truman Capote. Ese sí que fue un genio, de hecho dijo que a quien Dios otorga un don también le da un látigo para flagelarse. Por eso yo me alegro de no considerarme un genio, y en cambio sí aprender de los grandes.
Las cucarachas de mi casa se están volviendo unas sibaritas. Ayer fui a coger el paquete de espaguetis, que llevaba allí desde febrero, y resulta que lo habían estado royendo, dándose un festín, y salieron aullando como demonios. Estoy dispuesto a darles ese último manjar ya que, por lo demás, voy a ser peor que Calígula para ellas.
Mucho podría escribirse pero como sabréis estoy en un locutorio y el tiempo corre parejo a las ganas que tengo de subir al centro y darme un rule, que no he venido aquí tan solo a dirimir la soberanía del hogar con esos bichejos. Así pues, cuando esté más adelantado en mis vacaciones ya haré algún texto más prolijo. Seguiré viviendo estas extrañas experiencias que, en un escritor dotado de una cierta inspiración divina como Capote, seguro que hubieran devenido en grandiosos cuentos.

lunes, agosto 24, 2009

Pa Madrí.

Preparativos, preparativos... Después de la necedad de olvidarme la tarjeta de crédito, provocada por motivos confesables e inconfesables, en esta ocasión todo lo preparo al dedillo. Casi estoy algo exagerado, que solo me voy a Madrid, como en tantísimas otras ocasiones; no a San Francisco ni a Escandinavia, aunque de esta llevo una guía con la cual preparar un posible viaje. A ese efecto tengo que estrenar nueva hucha, tras vaciar la anterior de cara a pillar la Wii. Lo cierto es que a veces me cuesta hacer entender mi retorcida lógica. Es verdad que para hacer deporte más barato salía el correr por el río, pero eso ya lo he probado y era de puente a puente, de puente a puente y vuelta a empezar. No es el esfuerzo, es el aburrimiento lo que me vence. De todos modos ha sido un verano más bien ahorrativo, quizá excepto en las consabidas rebajas, pero estas abastecen el armario hasta las próximas. La primera compra que hice en las mismas y la que espero sea la última tienen un genuino aroma friki; el uno de julio opté por una camiseta del Joker versión Heath Ledger, y hoy, por si tuviera poco con una camiseta de Star Wars, he pillado una camiseta de Star Wars ¡en chino! ¿O será japonés? Quizá en el centro de idiomas me ayuden a solucionar esa duda pronto.
Bueno, seguiré preparando cosas no sea que por tener el cerebro en otro lado diga más chorradas de la cuenta. ¡Nos vemos en Madrid, vía locutorio!

sábado, agosto 22, 2009

Marcelo León: Year One.


Iba a hablar de una materia un tanto escabrosa pero, como dentro de poco es el primer cumpleaños de mi sobrino Marcelo, en deferencia a él lo dejaré para otro día, para Madrid o para cuando vuelva si la memoria no me falla. Me pregunto qué pensaría un niño sueco como él, que ahora no tiene mucha capacidad de raciocinio, si supiera que lleva el apellido de esta ciudad, y el nombre de su patrono. Una ciudad muy peculiar, sin duda.


León, en la que te pueden suceder episodios hasta ahora más encuadrados en la Gran Vía de Madrid, como el que nos pasó ayer y que mejor censuro para otro momento.


León, fuente de sorpresas momentáneas, como que en la plaza de la catedral haya un grupo de sudamericanos evangélicos, o algo similar, cantando y afirmando que el noventa y cinco por ciento de las personas están mal bautizadas. Supongo que entre ellas tú, Marcelo.


León, una urbe cada vez más multirracial y multirreligiosa, en la que cinco mil musulmanes están empezando a celebrar el Ramadán. Como contraste, el negocio del alcoholismo nunca decae. Habrá crisis, pero según los sectores; las terrazas y los bares están llenos, incluso en una época tan supuestamente mala como esta, y si acaso la gente en vez de cuatro cañas se toma dos. Cuando cierran unos, abren otros; el antaño Rincón del Húmedo ahora es Rincón de León, y el antaño GTI, donde jugábamos al futbolín y al Trivial electrónico, ahora se llama Rincón del Bierzo. Je, je.


León, una ciudad en teoría envejecida pero en la que cada vez veo más compañeros y émulos del propio Marcelo, sobre todo por esas mismas terrazas, a veces atufados de humo ante la inconsciencia, o no, de los adultos. Y Marcelo ya sabe lo que es asistir a una cena de primos en la Competencia, aunque aún no tuviera dientes.


León, en la que, aún sin estudiantes, hay animación tanto dentro como fuera de los bares. Hoy, ya de retirada, sufrimos a lo lejos una despedida de soltero al modo de Sanfermines, siendo jaleada por algunos turistas, sin duda bien provistos de estereotipos españoles. Que rían, que rían, y mientras tanto seguirá muriendo gente al amparo de esa locura colectiva.


León, en fin, una pequeña y mediana ciudad. Mi ciudad. De buena gana estaría yo ahora en Estocolmo para celebrarlo. Después de haber estado en febrero, qué mejor que ver cómo luce Skansen con el buen tiempo, y conocer a los osos que hibernaban, ellos sí, en invierno. En fin, para descansar de la rutina iré a Madrid y allí, entre otras cosas, reflexionaré sobre los errores cometidos este curso, a los cuales veo que se suma otro desde hace unas horas.


Feliz por muchos años, Marcelo, y que nos veamos por las Navidades.

viernes, agosto 21, 2009

Agilizar las neuronas.

No es mi intención generalizar puesto que, por fortuna, al mundo del deporte no le faltan cabezas pensantes; sin embargo, para muchos deportistas el peor favor que les pueden hacer es ponerles un micrófono en la boca. No hablo ya de los miembros de ese deporte nacional por excelencia, el fútbol, sino de otros juegos más minoritarios que solo atraen la atención mediática en ocasiones especiales, como Olimpíadas, Mundiales, etc. Ahora tenemos el atletismo, y en espacio de una semana he leído dos grandes sandeces de boca de un par de atletas, hombre y mujer. Paridad de paridas, valga la redundancia.
La del hombre tiene menos delito porque la dijo en una entrevista informal, de tono cómico, pero se cae por sí misma. Preguntado por si conoce a algún atleta gay, responde: Gays no conozco, más bien todo lo contrario, esto está lleno de salidos. ¿? Es decir, en primer lugar no conoce gays o dice no conocerlos, puesto que en el armarizado mundo del deporte es difícil saberlo a ciencia cierta; en segundo, y esto es más ambiguo, ¿debo entender que un gay no puede ser un salido? Se rompería un mito, pardiez, pero la verdad es que todos (heteros, bis o gays) pueden ser más o menos salidos al margen de su orientación o de si les gusta más correr en la pista o correr donde podáis imaginar.
La polémica que ha surgido ahora me resulta menos chistosa, respecto al sexo de una atleta sudafricana campeona en cierta especialidad. Con un físico portentoso y una apariencia no femenina en cuanto a la imaginería tradicional, va a ser sometida a una prueba para verificar su sexo. Me imagino que, de no haber ganado el oro, todo se habría quedado en una anécdota, pero la envidia corroe y el deporte no es siempre escuela de valores, hermano Tomás, a veces más bien lo contrario. Una atleta española, imagino que resentida por su fracaso y con ganas de dejarnos como el culo, ha dicho que, si le ponen delante a diez hombres y a la atleta, no sabe quién es la mujer. Pero, mujer, no seas palurda. Se nota que no has conocido a muchos hombres como los que he conocido yo.
Abandonemos ya esos manidos estereotipos. La imagen ideal de una atleta no tiene por qué ser la de una amazona de luenga cabellera, rasgos suaves y los pechos luchando contra la velocidad; y la del hombre tampoco debiera coincidir con un tipo rudo, velludo y, probablemente, negro. Ya de paso, aclarar que ni todos los afeminados son homosexuales, ni todas las hombrunas son lesbianas, aunque creo que es información redundante. A mí solo me gustaría que, quienes dedican tanto tiempo a agilizar su físico, se esforzaran un poquito en agilizar asimismo su intelecto; que hagan caso a los griegos con el mens sana in corpore sano, que ellos de atletismo sabían un poco.
Mi más sincera felicitación al diario Marca por el tratamiento que ha dado a la noticia. No suelo leerlo a menudo, pero he comprobado con interés la delicadeza y buen gusto con la que suele tratar estos asuntos. Y que persevere, porque el deporte es de todos.

martes, agosto 18, 2009

Hibernar en verano.


Mientras espero a que el verano de sus últimos coletazos y se lleve sus brasas allá donde más acostumbrados estén a soportarlas, sigo sumido en una dulce vagancia que me permite ver cosas tan insustanciales, a la par que entretenidas, como Ice Age 3 (¿cómo se pronunciará bien esto? ¿Aich eich?) Tras verla se puede afirmar que Pixar es afortunada porque, aparte de su calidad, los competidores se lo ponen en bandeja. Al menos reconozco, por un lado, que es mejor que Shrek Tercero y, por el otro, que para pasar un rato divertido tiene su aquel, en esta época en la que las neuronas descansan excepto para aquellos que no las quisieron sacar jugo en su momento.

Ni Shrek ni Ice Age eran ideas que tuvieran potencial para convertirse en saga. Lo que han hecho es alargarlas como el chicle, hasta extremos ridículos. Yo me imagino a los guionistas pensando en la premisa de esta película, en plan Necesitamos algo con gancho, que sepamos que funciona, no importa luego si resulta un disparate el pegarlo con lo ya conocido. Y han optado por el comodín de los dinosaurios, de tal manera que debajo de la Edad de Hielo aún se conversa una especie de Jurásico. Vamos, como si excavamos debajo de Casa Benito y nos encontramos con una taberna romana en la que somos partícipes de sus orgías. ¿Que es una chorrada? ¿Y qué más da? Aquí no les interesa parecerse a Pixar, tan solo engrasar la maquinaria aunque ya esté estéril, con tal de que la gente siga pasando por caja. Lo que me gustaría saber es si ya están pensando algo para Ige Age 4. ¿La extinción? No, entonces no sería una comedia. Y miedo me da el que ya estén preparando Shrek 4. ¿Qué puede haber de nuevo? ¿Que el Príncipe Encantador salga del armario, como el actor que le presta voz? ¿Que Pinocho salga del armario o se convierta en Pinocha?

Este uso y abuso tiene sus efectos. Los chistes acaban perdiendo su encanto, como es el caso de las ardillas, aunque siguen siendo lo mejor de la peli. El resto se completa con problemas existenciales de los bichos que a mí al menos no me interesan, algunas bromas testiculares a mayor gloria de los adultos que se vean obligados a verla y varias escenas de acción trepidante que son las que mueven una trama insípida. Lo cierto es que la animación de esta saga siempre me ha parecido bastante fea, con esos animaluchos que se dirían atropellados por una manada de mamuts...

Puestos en materia, diré que en ocasiones me gustaría hibernar en verano, aunque sea un término contradictorio. Estos días me siento como el perezoso de la película, pero no tengo reparo en ello porque ya he visto el calendario del curso que viene y, como siguiendo un pacto con Morfeo, estoy ahora durmiendo de más lo que después dormiré de menos. De lunes a jueves se tocará diana sobre las siete y media, a menos que quiera ver peligrar la asignatura que siempre tendremos a primera hora.

Con todo, tengo buenas vibraciones respecto a dicho curso. Como novedad pretendo apuntarme al Centro de Idiomas, que me otorga nueve créditos de libre elección. El idioma está escogido, pero ya os lo diré otro día y así reservo chistes sobre el mismo. En el primer cuatrimestre tendré cinco asignaturas, sí que tocará chapar en Navidad, y en el segundo solo cuatro y además de literatura todas. Menos mal, porque esta primavera ha sido un poco puñetera al respecto. Todo ello bajo la amenaza de la gripe antes llamada porcina, que ya tendría huevos que cayera en nuestra clase, para seis o siete que somos. Supongo que me tocará a mí porque me burlé de ella en este blog, pero bueno, yo soy así, me seguiré burlando en alguna otra entrada...

En fin. Sigamos hibernando.

sábado, agosto 15, 2009

Resacón en León.

Bueno, en realidad no tengo resaca. Ayer volvimos pronto, tras haber tomado unas birras, pero esto venía a cuento por lo de Resacón en Las Vegas. Aquí solo tenemos un casino, pero sí muchas despedidas de soltero y de soltera, a cada cual más lamentable.

Hoy es quince de agosto, un día festivo que pasa desapercibido porque, por ahora, en verano todos lo son. Se celebra la Asunción de la Virgen o algo así, que no se a qué puñetas se refiere pero me interesa por dos motivos.

En primer lugar, hoy es el cumpleaños de Nacho, y doquiera que esté le mando mis felicitaciones y mi cariño. Sospecho que estará viviendo su resacón en Gijón particular, así que espero que le sea leve...

En segundo, hoy es el día que escogí para el prólogo y el episodio central de la novela por la cual este blog existe, y ya solo por eso es muy especial para mí. Este verano no he avanzado con ella, pero la semana que viene confío en entregarle la última versión a otro buen amigo, hermano del anterior.

Por último, disculpad el lapsus de no haber hablado del capítulo octavo de Pigmalión, el último antes de las vacas. No diré, como Nacho, que puede herir vuestra sensibilidad porque eso dependerá de la sensibilidad de cada cual... Por ejemplo, yo no puedo quitarme de la cabeza Las 120 jornadas de Sodoma del Marqués de Sade, libro execrable donde los haya sobre el cual no me decido si quemarlo o regalárselo a alguien. Aquí no importa tanto la violencia sino la historia que hay detrás... (qué bonito me ha quedado)



http://vimeo.com/6043093



Pues nada, feliz puente sobre todo a aquellos que de verdad vais a aprovecharlo.

jueves, agosto 13, 2009

El botellón de Trimalción. (II)

Ruido... Calor... Ruido... Calor... ¡Socorro! Mal se está aquí, aunque lo cierto es que peor se estaría en Madrid. En definitiva, desde octubre tengo que empezar a ahorrar para el verano que viene darme un rule por algún lugar distante y gélido. ¡Cuánto desearía ahora tener alguna vivienda unifamiliar, como esa de Médico de familia sobre la que siempre tuve mis dudas de que el protagonista se la pudiera costear! Milagros de la televisión...
Pero es lo bueno que tiene ser tan rico como el Trimalción del que hablaba ayer, cuando, torpedeado por todos estos absurdos, no pude seguir con la obra de teatro señalada, Esperando a Follot. Es una comedia/sátira/esperpento/(cualquier otro título) en tres actos, de los que dos ya tengo diseñados más o menos. Me falta el decadente desenlace, aunque lo tengo en mente porque no anda muy lejos de lo que sucedió en realidad... Y es que Esperando a Follot no es que sea una obra autobiográfica, pero tiene visos, y confieso que para la misma he rapiñado ideas de otros amigos, no a traición porque ya les he informado. Es lo que me gusta de tener un grupo de colegas en su mayor parte creadores, que todos podemos beneficiarnos de todos (que no a todos)
Ni siquiera el título es mío. Es una deformación, desde luego, de Esperando a Godot, y creo que su autoría recae en Alejandro. De Nacho, dramaturgo en ciernes a quien he despedido con un libro de Bretch bajo el sobaco, voy a tomar una famosa frase, de esas que supongo que nos hacen más gracia a nosotros que al público en general. Y el grueso de la obra de hecho se inspira en la espicha de Filosofía y Letras de este año, con las involuntarias aportaciones de tres o cuatro muchachas que, a falta de otra cosa, al menos me han ofrecido material para rato. En fin. Ya veremos cómo queda esto, pero estoy contento por tocar un nuevo género. En el fondo, novela, guión y teatro son bastante parecidos.
Bueno, ya os contaré más cuando termine esta impune violación acústica.

miércoles, agosto 12, 2009

El botellón de Trimalción.


¡Cuán pican esos malditos!
¡Mas que mal rayo me parta
si en acabando esta entrada
no pagan caros sus picos!


Mis disculpas por la deformación del Don Juan Tenorio, pero hoy tenemos obras en el piso de arriba y me doy cuenta de varias cosas:

- Los escritores deberían vivir, por lo general, en buhardillas o áticos.

- He visto el trajín de los obreros y comprobado que ni los músculos ni el sudor masculino pueden ser aspectos que logren despertar mis fantasías.

- Pese a mis estudios de Fonética, sigo siendo gran desconocedor del sonido. No entiendo por qué, si los martillazos se dan en la otra punta de la casa, tienen que sonar como si estuvieran justo encima.


Hecha esta digresión, añado que ni siquiera con ese boicot me despojarán de los placeres de la lectura y la escritura. Aunque para crimen, supongo que sabréis que hace unos días un humanoide entró en el local de un colectivo LGTB de Tel Aviv y se cargó a dos chicos, hiriendo a otros tantos. Yo tengo la pena apropiada para semejante demente. A perpetuidad, y cada día haciendo que escuche algunos de los fragmentos más homoeróticos de la novela que estoy leyendo, El Satiricón, de Petronio.

Los libros hay que entenderlos en su contexto, claro está. No se cuánto habrá aquí de sátira y cuánto de realidad, porque si el decadente Imperio Romano se ajustara siempre a esta descripción habría que afirmar: ¡Están salidos estos romanos! Ningún castigo mejor para un homófobo que las continuas luchas entre los protagonistas, Encolpio y Ascilto, por el amor del niño Gitón (niño de 16 años, según la expresión popularizada, nunca mejor dicho, por Mariano Rajoy) Y qué decir de la hipocresía del poeta Eumolpo, quejándose de que hayan olvidado las artes de los griegos y solo se ocupen del vicio y la prostitución, cuando acaba de confesar que dio por el culo al hijo de su casero por el módico precio de un par de palomas y un gallo.

Han tenido que pasar muchos siglos y prejuicios judeocristianos para que en Estados Unidos se armara un escándalo por otra novela, El lector, por la relación entre una mujer de treinta y tantos y un chaval de quince. Claro que eso no impidió que en la adaptación Kate Winslet se llevara el Oscar, pero si la relación llega a ser homo en vez de hetero no se si se habría acariciado la estatuilla... Fellini hizo un Satiricón que no he visto (aunque estoy deseando hacerlo), si bien el material me parecía más apropiado para el otro director acabado en -ini (hay muchos, pero se acierta por el contexto)

Mi interés por este libro viene de las clases de Latín Vulgar impartidas por el doctor Casquero, cuatro meses que se hicieron muy cortos. Allí se pasaron por alto los episodios más XXX, no por pudor sino en favor del mejor fragmento de la novela, el del banquete de Trimalción. Ocupa como un cuarto del libro, y podría ser considerado una obrita aparte por su unidad y una calidad bastante superior al resto, si bien aún no he acabado de leerlo. Para haceros a la idea, imaginad estas fiestas de Marbella con tipos cuya fortuna solo es superada por su zafiedad, que han salido de la nada al igual que Trimalción salió de la esclavitud, y se permiten meter champán de cifras astronómicas en pistolas de agua para luego rociarse con él. En un remake actual, El Pocero podría hacer de Trimalción, un símbolo decadente de un modo de vida que se hunde, el de la burbuja inmobiliaria, y que demuestra que no todo puede ser comprado por el dinero.

Los que hoy en día estudiamos El Satiricón no podemos permitirnos tales dispendios, si acaso algún botellón más humilde pero no menos decadente, como el que inspiró la obra de teatro que ahora estoy armando, Esperando a Follot. Mañana seguramente retome el tema de esta, en relación con el libro, y además aprovecharé para colgar un enlace a Pigmalión, donde ya podéis degustar el último capítulo antes de unas merecidas vacaciones.


martes, agosto 11, 2009

Esta película es para idiotas.


Este verano me está dando por repasar viejas escaletas de guiones, aún no desarrolladas, y una de ellas responde al título, pretendidamente ambiguo, de Esta película es para idiotas. Aunque tiene elementos de sátira, como burlas al Islam difíciles de llevar a la pantalla si uno quiere conservar la cabeza sobre los hombros, al repasarla siento que en general mi deseo al escribirla era el de la diversión pura y dura. Ello concuerda con la época en la que se escribió, poco después de llegar a Madrid tras acabar la carrera en Ponferrada, un momento de incertidumbre antes de mi asentamiento en el piso del Pasaje de Montesa. Buscando comparaciones, creo que ese fue el mismo deseo que me impulsó a crear un proyecto que esta vez sí fue llevado a la acción, el de Vagos y Maleantes. Una diversión que, sin renunciar por momentos a cierto trasfondo, buscara la mera y simple carcajada. Y como la risa siempre es más difícil de provocar que la lágrima, esto fue malentendido por mucha gente que no pudo o no quiso verlo así, cosa que aún hoy me la sigue sudando.

Yo no se si soy un intelectual, lo que es seguro es que no presumo de serlo. Por ello, puedo permitirme elogiar películas a las que otros no dedicarían ni un minuto de su tiempo. Voy a hablar de un filme que he visto varias veces, y no es El Padrino ni Casablanca. Se llama Espía como puedas, y ya el título hará huir a muchos. Lo curioso es que es de los mismos creadores que engendros como la saga Epic/Disaster/Movie, Casi 300... pero mucho mejor, en otra esfera. Hay diferencias, desde luego. La más importante es, con mucho, Leslie Nielsen. Las otras tenían actores desconocidos, sin ningún carisma más allá de la presencia carnal de Carmen Electra. Pero Leslie Nielsen dignifica cualquier película, por mala que sea. Nunca le darán el Oscar, pero es un genio, un genio de la comedia. Su mera presencia en pantalla ya me hace reír. En su calidad de actor y productor ejecutivo nos lleva a un tiempo en el que las películas de parodias (o spoof movies) aún no se producían como rosquillas y mantenían un nivel aceptable de calidad (allá estaba el bueno de Leslie en la fundacional Aterriza como puedas) Los últimos bodrios antes mencionados no se puede decir que tengan guión, son una mera colección de chistes poco afortunados en su mayoría. No hay trama. En Espía como puedas al menos intentan hacer una parodia de la serie de James Bond, con referencias a muchas otras películas y un curioso reparto que tiene desde actrices con Oscar, Marcia Gay Harden, hasta cameos frikis de Hulk Hogan, Pat Morita o Mr. T. En el peor de los casos, el filme dura una hora y cuarto, así que tampoco puede asegurarse que sea una pérdida de tiempo. Watchmen duraba el doble y no solo me pareció una pérdida, sino que me enervó y las únicas risas que me produjo fueron involuntarias por su parte.

Me ha sorprendido el que hayan tardado tanto en crear una película llamada Spanish Movie. Me han robado la idea, aunque lo cierto es que yo pensaba dar mucha más caña de la que a priori parece que van a dar, a juzgar por los avances. Sus creadores han sido listos al llamar al rey de las ... Movie para el anuncio, junto a un símbolo del surrealismo español últimamente resucitado (¿quién entiende esto de las modas?) como Chiquito de la Calzada. Tal vez sería hora de rescatar una cumbre del absurdo hispano protagonizada por este, como Aquí llega Condemor... El pecador de la pradera y darle una segunda parte. A este paso acabarán regresando los tazos con su jeto y el ¡Fistro! y ¡Mecaguen tus muelas! Ay amigos, nos hacemos mayores...

viernes, agosto 07, 2009

Pereza.


De entre todos los, por así llamarlos, vicios que he experimentado, ninguno me resulta tan irresistible como la pereza. Al igual que el pecado original, parece que desde nuestro nacimiento se nos ha grabado en la frente el espíritu del trabajo, como si fuera una maldición bíblica: Ganarás el pan con el sudor de tu frente. Pero no creo que la pereza sea un pecado, ni tampoco un defecto equiparable a la ira, la envidia o la soberbia. Es un placer, un lujo que no todos pueden permitirse.

Lo que más me gusta del verano es el poder experimentarla con tanta libertad. La sensación de que no hay nada que hacer y no tienes por qué sentirte culpable por ello; la sensación de que el tiempo parezca detenerse, de que puedes dar cuantas vueltas quieras más en la cama. Se acusa mucho a los estudiantes de refocilarse en la pereza, pero no es tan bonito como parece. Depende de la estrategia. De manera incomprensible para mí, hay quienes prefieren hincar los codos bajo este calor insoportable; yo, no, y además gracias a ello marcharé a Madrid a finales de este mes y comienzos del siguiente. Aunque ahora pueda vaguear, durante el curso he tenido que esforzarme incluso en días en los que los propios trabajadores libran, muchos sábados, domingos y fiestas de guardar. Y es mentira que vaguee a la manera de un Homer Simpson, ya que es él quien me viene a la mente (gracias a la Guía para la vida de Bart Simpson, un libro que os recomiendo para reventar a carcajadas) A mí los placeres me gusta degustarlos en pequeñas redomas, e incluso en un mes tan bobo como este de agosto (¿puede haber otro más?) me estoy dedicando a escribir todos los días, unos más y otros menos, tengo recados mil e incluso ayer me atreví a hacer limpia del Fucking Cajón, un desastre de guarida en la que se amontonaban apuntes de Filología, cientos de hojas de escritos, Moleskines y otros aperos. ¡No fue tarea fácil!

Así pues, la vagancia es un derecho cuando has sabido ganártela, y cada cual sepa cómo administrarla. Yo, habiendo visto que he escrito cosas que no sabía que hubiera escrito, tampoco puedo considerarme un adalid de la pereza, como pudiera parecer por esta entrada. Pero para mí escribir no es un trabajo, por eso mi máxima aspiración sería que me pagasen por escribir. Entonces no podría verme como un trabajador, no al menos a la manera de una Corín Tellado... Mejor una obra breve pero bien inspirada que no decenas de mamotretos que vayan a engrosar las tablas de la Cuesta Moyano, ¿no creéis? Bueno, hay una excepción, que sería escribir por encargo, pero aún así mejor es prostituir a las musas antes que prostituir tu dignidad en cualquier curro de medio pelo...

martes, agosto 04, 2009

Quitarnos de en medio.


Ayer vi un documental de National Geographic traducido como La tierra sin habitantes, aunque mejor hubiera sido La tierra sin humanos. Population Zero, que así es el rótulo original, se plantea el supuesto de qué sucedería con este planeta si, por la razón que fuese, la raza humana desapareciera en este mismo momento, como por arte de magia. La conclusión es que, si queremos que la Tierra se recupere, lo único que hay que hacer es... quitarse de en medio. Es decir: la Tierra puede seguir sin los humanos, pero no los humanos sin la Tierra (a menos que se de la dudosa opción de encontrar otro planeta o inventar la máquina del tiempo)

Al principio, el caos. Cuando los humanos desaparecieran, miles de mascotas y animales quedarían atrapados en casas, granjas y zoos; algunos lograrían salir y tomar las ciudades, otros morirían. Los reactores nuclerares explotarían extendiendo sus tóxicas nubes de radiación, y miles de aviones caerían en picado. Sin embargo, después de ese inicial desbarajuste, el ritmo de recuperación sería asombrosamente rápido. Llevamos miles de años jodiendo a la Madre Naturaleza, pero bastarían un par de siglos para que esta hubiera borrado o enterrado casi todos los símbolos de nuestra supremacía, empezando por los monumentos más modernos.
Es un documental catastrofista, pero a la vez esperanzador. Catastrofista como le encantaría a un Roland Emmerich, que ya amenaza con estrenar 2012... en 2009, y así seguir amenazando con las enésimas profecías sobre el fin del mundo. Esperanzador porque la Tierra podría recobrarse y volver a ser un vergel. La putada es que para eso nuestra raza tiene que extinguirse. Lo cierto es que me ha encantado porque esa es la premisa de Los Abrasadores. Voy a adelantar cosas que aún no habéis leído, por si tuviera fuerza para escribirlas: Eteria es una gran villana porque, en el fondo, tiene razón. Es un espíritu de la naturaleza, vengativo y ya derrotado en el pasado, que quiere cargarse a los humanos y lograr el control de un mundo paralelo e inviolado, cuya defensa está a cargo de los Guardianes del Umbral, es decir, los Abrasadores. (Guardianes del Umbral se llamará la segunda novela que, siendo optimista, continuaré escribiendo el próximo verano) Así pues, lo que Eteria busca es cumplir la premisa de este documental, frente a otros espíritus más comprensivos que quieren ofrecer una última oportunidad a esta raza tan inteligente como estúpida que, según mi propia Cosmogonía, no fue creada por Dios sino por... Bueno, tampoco voy a revelar todas mis cartas, ja, ja.
Mosquis, ¡ahora me han entrado ganas de seguir con la saga! Pero, en fin, también debo dar cabida a proyectos más personales (y asequibles) en los que pueda meter cositas que en los otros libros, a fin de cuentas juveniles, mi conciencia no me dejaría. Os dejo con la recomendación de ver este documental; no es de los que se usan para dormir la siesta, está narrado como thriller y, os lo aseguro, es más corto, entretenido y catastrofista que la película de la que hablé ayer.

lunes, agosto 03, 2009

Boring Men.


Yo que creía que este verano ya no iba a poder soportar un filme más demencial que Mentiras y Gordas... Pues lo hay, y tiene muchísimo menos sexo y muchísima más violencia. Se llama Watchmen y está basado en lo que, a decir de algunos críticos supongo que pelín exagerados, es el Ciudadano Kane del cómic. Eso no me dice nada, porque a mí la peli de Orson Welles me parece buena pero no la mejor de la Historia. Ay, esos tratamientos realistas o pseudorealistas de los superhéroes... La última de Batman, que la hicieron también como si fuera El padrino, convenciendo a casi todos menos a mí. Si yo no leo tebeos no es porque los desprecie, sencillamente me gustan más los libros. No he leído el Watchmen original, desconozco si será una historia pretenciosa pero la película sí lo es. Es una basura pretenciosa y aburrida, algo difícil de perdonar. Mira que ayer empecé a jugar en Facebook al mítico juego de las pompitas y podría haber practicado mucho durante las dos horas y media, interminables, del filme.

Como siempre, voy a destacar algún punto positivo. Me gusta la premisa, algunos detalles de homosexualidad implícita que ya pudimos ver en 300 y, sobre todo, el prólogo durante los créditos; ahí vemos a los héroes codeándose con figuras clásicas en la historia de Estados Unidos, departiendo con Andy Warhol y Truman Capote o asistiendo a Studio 54 con Village People. Un detalle genial, pero luego la pifian. Yo supongo que el problema del director es que ha querido ser muy fiel al original. ¿Por qué? ¿Es que no entiende el significado de la palabra adaptación? Un filme de generoso presupuesto como este no debería ser solo sufragado con el dinero de los fans, sino del público en general. Peter Jackson, más acertado, sacrificó a Tom Bombadil, la guerra civil hobbit y en general hizo lo que le dio la puta gana con la obra maestra de Tolkien, con un resultado aceptable. Snyder ha caído en una hipertrofia total, de tramas, personajes y peroratas. Un totum revolutum que juega a obra épica pero da risa, de forma involuntaria.

Y, aunque va de seria, incluso parece tomar elementos del Batman de Joel Schumacher, como el traje de Búho Nocturno o el parecido de Mr. Frío y el Dr. Manhattan. Este último, con toda su aureola mítica, es lo más ridículo de toda la película. Es como el Gigante Verde del maíz, pero azul y totalmente rasurado, con un pene que para estar en reposo me parece excesivo. Yo no llegué a conocer del todo cuáles eran sus poderes, excepto el de soltar soliloquios extraños y alguna que otra chorrada como la que dice al final: Me voy a otra galaxia más tranquila. ¡Olé! Lo de su estancia en Marte es como un viaje de ácido, pero el desenlace en la Antártida no le va a la zaga. ¿Y la tigresa mutante o lo que fuera eso? ¿Y el asesino moralista, que parece un émulo de Chuck Norris que no se sabe por dónde mira con esa máscara?

Si es que los extremos se tocan, porque esta me parece tan boba como la de Los 4 fantásticos, pero aquella por infantil y esta porque va de adulta, con una violencia muy realista y a mi juicio injustificada (¿se creerá que aún está haciendo remakes de zombis?) y un poquito de sexo con otra frase para la Historia: Chupar tu dedo es como chupar una pila. En fin, solo os recomiendo ver estas cosas en verano, cuando hay más tiempo. Watchmen juega a ser cine de gran calidad, un espectáculo como los de antes... Pero si queréis saber por qué el cine es grande, visitad el blog del amigo Hall, que lo ha retomado para gran alegría de todos sus seguidores, entre los cuales me enorgullezco de ponerme a la cabeza.


PD- Y si la película es pretenciosa, atención a la publicidad: Del visionario director de 300... ¿Cómo?

sábado, agosto 01, 2009

Parchiseando.


¿A qué día estamos hoy? ¿A uno de octubre? El mes empieza raro, no solo por el tiempo. Ayer, aunque hubo vinos y discoteca, entre medias anduvimos jugando unas pachangas de parchís, algo insólito pero divertido (sobre todo mientras vas ganando) Y el sitio elegido fue el Ékole, ese mítico café que sirvió de plató para El ser reprimido, antes de que retiraran los tableros de ajedrez...

En fin. Nos hacemos mayores, pero no demasiado. Un síntoma de ello es que estuve por bajar la película, por decir algo, Sex Drive, pero deseché la idea en un suspiro. Antes, cuando estaba más cerca de la edad de sus protagonistas, me gustaba ese tipo de películas; ahora no, antes bien las encontraría irritantes. Es más, ya el propio cartel me irrita. Los chistosísimos traductores españoles han añadido un rótulo cargado de ambigüedad semántica, ¿En qué coño estás pensando, tío? Quien sabe, quizá algunos titulados en Filología Hispánica encuentren empleo en distribuidoras, los hay mucho peores.

Bueno, en esta estropeada tarde voy a seguir con una lectura que viene al pelo, Séneca y sus estoicas tragedias. Por la noche podremos poner el broche a una tríada como las que no recordaba desde hacía bastante.