sábado, mayo 19, 2012

La colmena.



A mi marido le gusta que use tanga: otra frase enigmática a través de la cual se ha llegado hasta mi blog, no se sabe si pronunciada por un hombre o una mujer. En todo caso, de regusto un tanto torrentiano y casposo. Hablando de esto, anoche se emitió una gala en la pública, donde unos cómicos pretendían levantarnos el ánimo aunque, en muchos casos, lo único que me levantaban eran sentimientos deprimentes. Ver al señor Barragán no va a ayudar a superar esta crisis, desde luego. Al menos el broche final lo puso Chiquito de la Calzada: Papárrr, papárrr, he visto a una pareja haciendo una guarrerida española... Menos afortunado, el día después del Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, fue otro chiste sobre ese peazo maricón que va llevando a un pollo con una correa... Por cierto, no entendí su sentido, como suele suceder con los chistes de Chiquito. ¿Importa eso? 
No obstante, ciertos temas que parecen zafios, escatológicos, pueden ser elevados a obra maestra. Echando la vista hacia atrás, tenemos La colmena, de Cela, donde la escatología atraviesa muchas secuencias y el propio epílogo. El premio Nobel tenía una obsesión anal considerable. No se olvide lo que dijo sobre Lorca: Yo no tengo nada contra los homosexuales, me limito a no tomar por el culo. O algo así. Claro, eso lo dijo ya en su período de decadencia, luego que se casó con esa tía que sigue pontificando desde las páginas de ABC o La razón, no recuerdo. 
En La colmena alcanzó su punto álgido. Y, al leerla, he sentido con temor cómo algunas de las secuencias que describe comienzan a repetirse hoy en día. No tanto por la represión o la censura, pero sí por la miseria, que se abre paso como si estuviéramos en una posguerra encubierta. Y la falta de dinero lleva a tomar decisiones desesperadas. El sexo, en esta novela, no suele ser por amor, sino antes bien una mercancía de cambio. Y esto se repite ahora. A mí esta semana, por sorprendente que me resulte, me han ofrecido (de manera indirecta, eso sí), sexo por dinero. Algo en lo que yo no he caído nunca, al menos por el momento. A falta de trabajo, la gente comienza a ofrecer lo que tiene más a mano... Así que no sería raro que en algún momento surgiera una versión renovada de La colmena, una colmena con las celdillas cada vez más caras, y algunas desahuciadas, en la que, aunque ya no se puede fumar en los bares, los fumadores recurran de nuevo a liar cigarros a través de las colillas que les sobran a otros... ¿Arriba ese ánimo? No será gracias a galas patrocinadas por marcas de salchichas... 

domingo, mayo 13, 2012

Cuatro semanas.

Seamos francos, todo tiene su límite. Incluso el reinado de Sasha Grey en el top five de mi blog, destronada, con buen criterio, por El cuarto jinete. Siempre es preferible que la gente venga a este espacio en busca de literatura, no de sexo. Aún así, me parto el culo leyendo las palabras de búsqueda con las que algunas personas llegan a este blog. Por ejemplo: imágenes de cochinos sexuares. Sí, sexuares, ja, ja, parece que se ha colado Chiquito de la Calzada. 
No está mal un poco de humor en una semana inestable, que empezó de mala manera. Lunes y martes, justo antes de que esta ola de calor africano nos sorprendiera, estuve con catarro y muy bajo de fuerzas. Pasaba de copiar como un escriba, falté a algunas clases y, de momento, estoy teniendo ciertos problemas para recopilar apuntes. Hay personas que, a diferencia de mí, se muestran poco diligentes y olvidadizas cuando tienen que devolver el favor. Y yo, tras cinco años ayudando a la gente, creo que me puedo permitir faltar a pocas clases sin que ello suponga arriesgarme en los exámenes. 
Siento una mezcla de cansancio acumulado e impaciencia. Todavía quedan cuatro semanas, aunque con un número de horas reducido. No me siento presionado para sacar todo en junio, cualquier obsesión en ese sentido es negativa. Suceda lo que suceda, en verano comenzaré a buscar salidas ante este fin de ciclo. En eso ya no hay vuelta atrás, por fortuna. 

domingo, abril 29, 2012

Presentación de El cuarto jinete en León.


Ha sido esta una semana de tiempo furibundo, cuyo culmen llegó durante la presentación de ayer, de catarros, incertidumbres y también alguna alegría, como haber aprobado mi primera asignatura de la tanda que quedan. La inspiración pudo llegarme al fin para presentar esta obra, ya reseñada, en León, durante la feria del libro. Pese a ser sábado, la feria quedó desierta por una tormenta que en cualquier momento pareció a punto de desintegrar la jaima en la que estábamos. Lo curioso es que llegó una vez se había terminado el espectáculo de guiñoles vecino, cuesta imaginarse una atmósfera tan terrorífica para un tablado de marionetas, en cambio no para una novela como la de Víctor. Esta vez me sentí mucho mejor que cuando tuve que presentar a ese hombre a quien conocía y del que no había leído nada. Espero que la carrera de esta novela solo haya hecho que empezar... Y por lo que se refiere a mi propia carrera, no ha hecho más que acabar... je, je. Un mes queda, mayo mayete, y mi gran problema para centrarme es, de hecho, pensar en qué voy a hacer después. No obstante, empiezo a tener claras ciertas ideas, y os iré informando por aquí, siempre a sabiendas de que este año no va a ser el más abultado en cuanto al blog pero, en fin, tampoco parece que vaya a ser el fin del mundo, pese a apocalípticas tormentas como la de ayer. 

domingo, abril 22, 2012

Comercialidad y personalismo.




En este puente todavía puedo permitirme tiempo no solo para la pereza, sino también para la reflexión. A raíz de acontecimientos como la charla a la que asistí con Víctor en Madrid, la celebración mañana del Día del Libro o diversos consejos por parte de amigos dispares, me he planteado muy mucho qué direcciones seguir en mi próximo quehacer literario. 
Por suerte, me gusta la variedad. Lo mismo escribo aquí, que un poema, o preparo una novela. Es en este último terreno, la narrativa, en el que me surgen más dudas. Ahora estoy haciendo el borrador de una novela. La considero una mezcla entre guión y novela, por su formato y porque fácil y económicamente podría ser llevada al cine. Ahora bien, eso no quiere decir que el tema sea comercial. No, es una novela más bien personal, como las anteriores, en la que plasmo asuntos poco cómodos para nadie y en la que el tema de la sexualidad, si no de forma gráfica (pues no me interesa), sí está presente en toda la atmósfera y las acciones que mueven a los personajes. 
Creo que tras cinco novelas escritas en primer lugar pensando en mí como destinatario (incluyendo a esta que no está terminada), debiera ampliar un poco mis miras. Buscar un número mayor de lectores no necesariamente implica tratarlos como iletrados, o escribir algo que no pueda entusiasmar al autor. Combinando comercialidad y personalismo, lo iré pensando a medida que me surjan ideas, y alguna ya ha aparecido, al tiempo que continúo con la otra novela que, construida en mi cabeza, con dos escenarios y pocos personajes, no tardará mucho, a priori, en ver la luz. No corren buenos tiempos para nada, tampoco para la literatura, así que mejor será ir explorando nuevas vías de reinvención. 
Y, para celebrar el Día del Libro, os dejo una foto de mi primera visita, muy provechosa, a la Biblioteca Nacional. 

miércoles, abril 18, 2012

Consecuencias literarias.

Este viaje a Madrid ha sido muy productivo, aunque no estoy muy seguro de que vaya a poder contarlo aquí. A diferencia de en febrero, ahora hacía menos frío, pero lo hacía, puede que por eso haya cogido un virus que me ha convertido en un zombi lento, no zombi rápido, aunque espero que los efectos no pasen más allá de un constipadillo que me llevó a no ir a clase ayer por la tarde, para ir hoy y que no hubiera. ¡Pelillos a la mar! Al menos me podría haber unido al campeonato de Trivial de la facultad, para demostrar veteranía... 
Gracias al menor frío (y a la falta de estudio), pude escribir un poco en el piso. Los cónclaves con escritores y gente creativa estimularon el continuar una novela que estoy escribiendo en borrador, por ahora. Esta no creo que la vaya colgando por aquí, podría colgarla en otros formatos, eso ya lo vería. Estuve escribiendo ayer en la cafetería, y ahora me gustaría seguir también pero, ejem, maldito virus... Pero, en fin, ¿qué serían de estos restos de carrera sin algún virus? Este me librará de ir a la espicha de mañana de mi facultad aunque, de todos modos, tampoco tenía plan para ir. Triste, pero verídico. Sea como fuere, me quedo con la espicha de Segundo, que fue lo bastante surrealista como para llenar cinco años. 

domingo, abril 15, 2012

EL CUARTO JINETE.


EL CUARTO JINETE.






15/4/12 (Trayecto Madrid-León). 


Ayer asistí a un evento de mucho interés junto al autor del libro que pretendo reseñar, Víctor Blázquez. Era una mesa redonda (bueno, sin mesa) en la que una docena aproximada de escritores afectos o practicantes del género de terror debatieron sobre el propio concepto de este género, su futuro y, en especial, los grandes problemas que tiene cualquiera que quiera publicar literatura, ahí ya puedo sumarme. Me gusta el género de terror, siempre me gustó. Lo he leído, no lo he cultivado de manera específica aunque, ciertamente, algunos pasajes de mis escritos están inspirados por un ánimo pesadillesco. 


Me es imposible hablar de forma objetiva acerca de la primera novela publicada, que no escrita, por uno de mis mejores amigos desde el colegio. Ya durante esos años nos pasábamos nuestros escritos, por mi parte menos pues siempre he sido algo perezosillo, excepto en raptos de inspiración como el que tengo en este tren. Ya en esos relatos primigenios se vislumbraba lo que es El cuarto jinete. Bajo la influencia de grandes maestros del horror, en especial Stephen King, del que Víctor me animó a leer muy buenos libros, nos llega una pesadilla que también bebe, por supuesto, de la tradición audiovisual. Es casi imposible hablar de zombis y no referirse a La noche de los muertos vivientes de Romero, pese a que la figura del muerto viviente hunde sus raíces en épocas muy pretéritas, como se comentó en alguna docta intervención ayer. 


En esa película de los años 60 se habló de un mensaje de calado social, a merced del contexto, como podía verse en su célebre desenlace. Siguiendo esa línea, podría deducirse que la actual oleada, por no usar lo de moda, de zombis, se entiende en un contexto de crisis global. Podría ser y podría no ser. No veo que, para dar pátina cultural a un género, sea necesario el dotarle de un mensaje social. La consideración de los géneros llamados menores ha variado a lo largo de los tiempos, como he podido estudiar en este último curso de carrera. Eso debiera considerarlo quien se acerque al terror con prejuicios de antemano. 


Entrando en el libro, creo que, más allá de un mensaje, lo que contiene es una historia de supervivencia, y eso nos afecta a todos. Estoy siendo subjetivo, pero de modo objetivo diré que la novela me ha gustado, me ha cautivado desde que entré a saco en la acción en otro viaje de tren, el de llegada, y dos días después estaba terminada. Víctor (paso de decir lo de el autor, me siento raro) ha sabido crear un crescendo a lo largo de las trescientas páginas, de manera que el primer tercio es como un acto introductorio, con una notable presencia del narrador, que al principio consideré narrador testigo aunque luego comprobé que no era así. Este narrador usa la segunda persona del plural, rara avis, dirigiéndose directamente hacia nosotros, nos lleva a través del pueblo de Castle Hill como si fuera un escenario de cine. Un poco a la manera de El diablo cojuelo, levantamos los tejados de las casas para ver los vicios ocultos de esta pequeña comunidad, que ni se sitúa ni existe pero representa lo que más o menos entendemos por pequeño pueblo (interior) de los Estados Unidos. Con todo, perfectamente podría ser un pueblo español, con sus hipocresías y sus extremos, no pueden faltar ni una iglesia ni un (encubierto) burdel. 


Una vez visto el escenario y los candidatos a superviviente, entramos de lleno en el conflicto. De hecho, la expresión zombi, que cualquiera esperaría pronto, tarda en llegar. Pero, en fin, ya nos habríamos hecho a la idea con la portada, ¿verdad? Por fortuna yo no he tenido que enfrentarme a una situación como la que se describe, ni de lejos, pero resulta interesante ver cómo evolucionan los contendientes de esta carrera. Pues carrera es, carrera por la vida. Francamente, a mí nunca me gustó mucho correr, así que, si no fuera por astucia o por suerte, sería comida para zombis pronto. En El cuarto jinete no hay darwinismo. No sobrevive el que mejor se adapta, ni el más apto. Hay toda una serie de factores: la solidaridad de los demás, la insolidaridad o traición de estos mismos, la suerte o incluso la mala suerte de quedarse encerrado en algún lugar, o la intervención providencial de un ejército al que, no obstante, tampoco conviene acercarse demasiado, con toda su retórica de bajas colaterales y demás parafernalia. 


Creo que en esta historia hay heroísmo, pero no hay un héroe que sobresalga sobre los demás. Y, si el lector creyera encontrarlo, convendría no perderle de vista en lo sucesivo para ver si responde a esas expectativas. Sí hay evoluciones de personajes. Me conmovió sobre todo la del cínico periodista Mark, que acaba exponiéndose a una misión suicida para rescatar a una niña que ni siquiera es su hija, pero por la que siente un súbito sentimiento paternal. ¿Cuántos de nosotros seríamos capaces de lo mismo? No es fácil de responder. 


El terror, se decía ayer asimismo, es ante todo un sentimiento interior. Lo que mueve historias como esta es la inminencia de la tragedia. Cámbiense los zombis por una catástrofe natural, por la guerra, el hambre o la miseria, y se tendrá también a un grupo de humanos enfrentados a los dilemas más cruciales en el menor de los tiempos. En ese sentido, el terror no es solo dar sustos. 


Concluyo. No quiero acabar con la paciencia de los lectores ni del propio autor, je, je. Además, acaban de servirme un zumo y, como diría Mark, es jodidamente difícil estar a las teclas y al zumo en este espacio. Os recomiendo El cuarto jinete y, de hecho, yo todavía tengo muchos cumpleaños y posibles citas para regalarlo, aunque habrá quien se asuste de la portada… Creo que este será el primero de una fructífera serie de libros, por parte de alguien que ha mamado la literatura y ha cogido su primer lápiz para inventar historias desde una edad casi prescolar, como en mi caso. Y me enorgullezco de haberle acompañado en este viaje, y mucho más porque se haya acordado de mí en los agradecimientos de esta su novela. Os aseguro que no me ha subvencionado para que le haga propaganda, ja, ja, y, si con toda sinceridad, os recomiendo esta novela es porque, de las pocas verdades absolutas que podemos asumir en este mundo, creo que una es que la literatura está para disfrutarla. 

lunes, abril 09, 2012

El nabo (con perdón) que no dejaba ver el bosque.


Justifíquese este extraño título porque ayer vi Shame y, como todo el mundo más o menos enterado, desde luego que lo hice en parte animado por el mismo morbo que mueve al personaje de Brandon Sullivan. A todos aquellos que pretendían ver un filme casi porno les digo: no os molestéis. Si queréis algo así, haced como el propio Brandon y buscadlo en internet, eso sí, a ser posible sin pagar y sin hacerlo en el ordenador del trabajo. 
Así pues, no se entiende tanta literatura acerca del miembro viril del protagonista que apenas se balancea unos segundos al comienzo de la película. Quien solo vaya a ver eso, podrá salirse pronto. Visto en detalle (no penséis mal) y, más allá de la broma de George Clooney en los Globos de Oro, resulta una señora polla, sin llegar a falo pero quizá en proceso, adecuada a la estatura y el porte del actor que la luce, un actor por otra parte cuya desnudez más intensa en este papel no se limita al plano físico. En fin, creo que estamos pocos acostumbrados a ver penes en pantalla, de lo contrario no se explicaría la polvareda. 
Resulta del todo natural que un soltero se pasee en pelotas por su apartamento de Nueva York, y el principal conflicto de la película es la pérdida de intimidad que provoca la llegada de su un tanto desequilibrada hermana, un verdadero incordio para el desfile de prostitutas, ligues ocasionales, webcam, simples pajas de a pié y demás, porque el personaje es un adicto al sexo, término moderno para lo que habitualmente se conoce como más salido que el pito de un botijo. No es de tener relaciones estables. No le culpo por ello, yo tampoco, pues la estabilidad no puede encontrarse a cualquier precio. No obstante, cuando parece sentir algo más por una compañera de trabajo, es precisamente en el terreno sexual donde el asunto no funciona. 
Eso sí, resulta un personaje más positivo que su jefe, un patético ligón que engaña tanto a su mujer como a sus hijos. En el caso de Brandon, no tiene más lazos que los de su hermana, y, antes que intentar comprenderla, prefiere sumergirse en un torbellino de sordidez en el que descubrimos que su heterosexualidad tiene licencias y que, como diría algún obispo, busca el infierno. Pero el infierno, como yo mismo considero, es sobre todo un estado interior, el que este ejecutivo, sin problemas de crisis económica, se crea sin encontrar asideros para salir. La película tiene una estructura totalmente cíclica, acabando como comienza, posible signo de un círculo más que vicioso del que se sugiere no va a ser fácil salir. 
En fin, muy recomendable, no dejéis que los comentarios lúbricos oculten el bosque de la trascendencia. 

sábado, abril 07, 2012

Balance semanal.

Ciertamente que estuve pensando en pasar en Madrid estos días centrales de Semana Santa, porque en los últimos años ya me cansaban lo que, se supone, son las fiestas grandes de León, por así decirlo. Pero, en fin, la capital se vacía bastante así que no se si tiene mucho sentido ir allí, a menos que uno quiera desconectar de forma tajante. 
En algo hemos mejorado. Yo el año pasado estaba bastante indispuesto, de modo que no salí, a ningún sitio ni a ninguna hora, miércoles, jueves y viernes. Tampoco el tiempo invitaba a hacerlo, pues cayeron unas trombas de mayor calado que las que también han aparecido en este año. Eso sí, lo de ahora tiene muy mala leche, y hace desconfiar de la providencia divina, pues yo no recuerdo que de enero a marzo hayan caído más que algunas gotas dispersas. Quien no tiene fe, o quien quiere dar argumentos ajenos a la fe, valora la Semana Santa en virtud al turismo, que no obstante también habrá sufrido pérdidas ante la suspensión de bastantes procesiones y las terracitas abandonadas a la intemperie. 
Lástima que parte de ese turismo se limite a ser turismo etílico, como en la noche del Jueves Santo, un remedo de lo que pasa en Cataluña pero sin playa. En ninguna otra noche me preguntan tantas direcciones. ¿Dónde está la catedral? Pues si no se sabe ya eso... ja, ja. 
De todos modos, yo salí pero evité toda ruta relacionada con el Genarín, que ni siquiera se si salió en cuerpo y monigote. Opté por algo más alternativo, con mi prima Espe y sus colegas, para ya a ciertas horas de la mañana volver a lo mainstream, a la plaza mayor con los soportales abarrotados. Como el sentido común, y las neuronas que aún me hacen falta para aprobar lo que queda de carrera, me desaconsejan salir dos días seguidos, ayer tocó descansar y hoy habrá que despedir la semana antes de las verdaderas vacaciones para mí. 

miércoles, abril 04, 2012

Las apariencias.

Cuando quedan un par de meses para terminar la carrera (y en el presente solo resta un número reducido de clases), uno puede reflexionar con mayor distancia sobre los aciertos y desaciertos cometidos a lo largo de la misma. Por lo general, siempre traté de respetar las opiniones ajenas, pero siempre contrastándolas con las surgidas de mi propia experiencia. Es lo que me ha sucedido, por ejemplo, con las opiniones acerca de profesores. 
A ninguno de estos llegué a poner cuernos y rabo. No me gustan las visiones maniqueas pero sí me gusta estar prevenido. En ciertos casos, la valoración de la vox populi acertó e incluso se quedó corta; en otros, ciertas exageraciones o ciertos resentimientos personales la enturbiaron. Son cosas a tener en cuenta el día de mañana, pues al fin y al cabo las posibilidades de que yo mismo me convierta en profesor no son pequeñas. Y, al margen de las amenazas preventivas, algunos leones no resultaron tan fieros como los habían retratado. 
Sirva la parrafada para expresar mi sorpresa cuando en el parcial de Literatura, cuyo profesor ostentaba la leyenda urbana de que nunca ponía una nota de más de siete, yo superé ese listón, sin tampoco llegar al resultado de otras materias. No me enorgullezco, lo cierto es que estudié para aprobar, simplemente, ante toda esa rumorología, y quería asegurarme tanto el aprobado que al final he llegado más lejos. No cabe duda de que ese profesor es de la vieja escuela. Y cree en la cultura del esfuerzo. Yo, que no suelo albergar ideas muy conservadoras, sí considero que un poco más de esfuerzo no vendría mal, eso sí que contribuiría a levantar el país, y no precisamente los recortes en becas... (a ver si no tengo que sufrirlos en mis carnes). 
Así pues, me cundieron las tres semanas, no íntegras, en las que preparé el examen, que por otra parte no fueron monacales sino que me permitieron seguir quedando con mis amigos y con gente a la que quiero, o estoy en proceso de querer, je,je; me he quitado un gran peso para junio. Con cansancio acumulado me despido, espero descansar este fin de semana aunque haya quien tenga la absurda pretensión de que la ciudad estos días deba convertirse en una suerte de sucedáneo del turismo etílico, sin playa... 

sábado, marzo 31, 2012

El mes baldío.

Baldío me refiero en cuanto al blog, porque en cuanto a otros aspectos se borraría la tendenciosa visión previa que algunos tienen acerca de los estudiantes, claro que a mí de estudiante universitario ya me va quedando poco. No obstante, podría haberlo sido más, no hay que descartar algún mes con rosco absoluto en el número de entradas. Lo peor de todo es que todavía he sido incapaz de hacerme una buena foto con la novela El cuarto jinete, cosa que haré, por supuesto, este blog tiene que dejar constancia de que soy uno de los pocos leoneses (¿o el único?) que ha logrado comprarla en esta ciudad. Y, cuando la lea, actividad prevista para Madrid pues así me será dedicada por el propio autor, ya os haré un análisis exhaustivo, pero sin desvelar nada importante, claro, je, je. 
No es que no tenga más cosas que poner, es que se me han quitado las ganas de escribir, incluso con teclas. Creo que ciertos profesores debieran modernizarse en cuanto a sus clases, porque esta semana me ha llegado a doler el brazo de coger apuntes, pero para dos meses no me planteo llevar un portátil para escribir, en todo caso tendría que ser uno en versión reducida. El martes santo será eso, santo, para mí, si el resultado del examen, previsto para esa jornada, es positivo. Y, si no, da igual, abril es un mes con pocos días lectivos así que espero pasarme más por aquí. 

viernes, marzo 23, 2012

Regreso.

Tengo una duda no existencial. Querría saber si mi profesor de Literatura tiene esa actitud poco complaciente por naturaleza o solo es una pose para distanciarse de los alumnos. La semana pasada me quedé solo con él en clase y me dio la impresión de que ganaba en distancias cortas, claro que, pese a estar yo solo, se dirigía a mí en segunda persona del plural como si lo hiciera ante un auditorio. 
En todo caso, creo que es mejor como ensayista, de ahí que esos apuntes que nos está dando sean, cómo lo diría, poco prácticos al menos respecto a ciertos autores. Decía que la gente no preparaba el examen y luego cogía los conceptos con alfileres, pero con alfileres tuve que recogerme yo los párpados para poder aguantar ayer el repaso de todos esos conceptos difusos y abstractos. Y luego resumir varios folios en media hora... Ja, ja. De todos modos, el examen está para aprobar, aunque sea con cinco. De lo contrario, estaría dispuesto a llevarme la asignatura de Erasmus, de paseo o a donde sea necesario. Si tengo que ir con todo el tocho a junio, solo me quedará exclamar, como Max Estrella: ¡Estoy mascando ortigas! ¡Me muero de rabia! 
Por cierto, para próximos parciales o totales de importancia, debería convenir en apagar internet o al menos las redes sociales. Pueden ser un fuerte vehículo ya no de distracción, sino un caballo de Troya para que las preocupaciones personales entren donde solo debiera haber sitio para las intelectuales. 
En fin, dejaré este tema hasta que vea la nota. Esta tarde me relajaré yendo a comprar (si es que ha llegado a provincias) la novela de mi gran amigo Víctor Blázquez, El cuarto jinete. Os invito a que hagáis lo mismo. 

sábado, marzo 03, 2012

Pobres griegos.


Y no lo digo por pobreza económica... Antes de nada, al hilo de la última entrada y la película que comenté, ayer casi me da una apoplejía al leer que ha obtenido el premio al mejor guión en la gala de los Gaudí del cine catalán. Me cuesta creer que allí, que tanto presumen de su escuela de cine, no hayan encontrado un guión mejor, al menos esto opina un titulado en Guión por una escuela provinciana y extinta... Claro que no se qué es más absurdo, si eso o que organicen estas galas de boato cuando andan cerrando ambulatorios. 
Con todo, el verdadero despropósito fílmico fue el que vi ayer, Inmortales, de Tarsem Singh. ¿Por dónde empezar? Decía que pobres griegos porque su cultura clásica queda masacrada en este filme, como también lo fue en la reciente Furia de titanes. Habrá que ver cómo sale su continuación, Ira de titanes. Al menos en esta habrá cíclopes, que siempre es algo digno de considerar. En la película de Tarsem se da una macedonia indigesta de dioses, héroes y humanos de a pie. El héroe es Teseo, pero del Teseo clásico solo queda un enfrentamiento con el Minotauro, que en realidad es un tío grande con una máscara en forma de cabeza de toro. 
Del mismo modo, el villano es un rey que lleva un casco con forma de tenaza de cangrejo. Semejante guisa la soporta Mickey Rourke, que debiera escoger mejor sus papeles tras la nominación al Oscar. Habría mucho que hablar sobre el vestuario. Imaginativo, sí, pero para mi gusto llegando al ridículo en varios casos. La diseñadora sí que ganó un Oscar por el Drácula de Coppola pero, aquí, llega al absurdo al menos en dos puntos: uno en que las sacerdotisas llevan burkas coronados por una especie de pantalla de lámpara y, en especial, todo lo relacionado con el Olimpo. Casi imposible diferenciar entre los dioses: todos son jóvenes, imberbes y llevan minifalda, incluidos Zeus y Poseidón. Si acaso, muestran sus atributos propios a través de unas diademas que portan. Atenea tiene rasgos de Afrodita y, pese al título, parece que no son tan inmortales porque mueren y además sangran, a borbotones. Todo un disparate sin pies ni, sobre todo, cabeza, dado todas las que vuelan a lo largo de la historia. 
Sin duda mi momento favorito llega al final, cuando se despierta a los titanes y resulta que estos se parecen a los masillas de los Power Rangers, si bien moviéndose más rápidos. El desenlace amenaza con una segunda parte, espero que no sea así, el director tiene gustos eclécticos y al parecer prolíficos, pues cuatro meses después de esta nos va a llegar una versión suya de Blancanieves, menos sangrienta, imagino, pero a saber qué hace con los enanitos... Lo peor es que me temo que este fin de semana no tendré tiempo para compensar con películas buenas. Ya no solo por el interminable examen que preparo, sino porque el lunes tengo un controlcito, que al menos ostenta el original nombre de seminario o puesta en común. Los mismos perros... No me puedo quejar, no obstante, creo que este será el primer y último mes completo de lo que resta de carrera, y de ello os hablaré en otra ocasión si hay tiempo. 

miércoles, febrero 29, 2012

Simpatía por el demonio.

No debería estar escribiendo esto, y el mes que viene no esperéis muchos escritos, sin embargo es que no puedo dejar de darle vueltas al argumento de la película Mientras duermes, la cual mereció más suerte en los Goya, pero no respecto al guión, desde luego. Cada vez me parece que hace aguas por más partes. ¿Y por qué? Bueno, la principal razón yo pienso que es su simpatía por el protagonista, por el villano que se hace amo de la función frente a sus víctimas, que son tan planas y tan tontas que poca compasión despiertan. Se nota que querían que el malvado saliera indemne por cualquier precio, por increíble que pareciera. 
Y no es que sea una mala película, pero no un thriller realista, desde luego,de eso tiene poco. ¿En realidad hay mujeres tan confiadas como la protagonista? Supongo que sí. Una chica guapa, que vive sola porque su novio está fuera, empieza a recibir mensajes y cartas anónimas de tono obsceno, cuando no amenazador. ¿Qué hace? ¿Se cambia de piso? No. ¿Pone una alarma o algo similar? Tampoco. Cabe pensar, al menos, que echará la llave a la puerta por las noches. ¡Increíble pero cierto, no! ¿Y por qué no, porque tiene la cabeza a pájaros? No, porque es necesario para que el relato del guionista avance. Por ello, el personaje de Luis Tosar puede entrar por las noches en su casa, dormirla y violarla. 
¿Y por qué puede entrar? Porque, siendo el portero, tiene las llaves de todas las casas del bloque, cosa que yo no he visto jamás y, si la viera, me cuidaría de vigilar cómo fuera dicho portero. En la película, un viejo argentino con bastón empieza a sospechar de él, tarde y mal. La policía tampoco queda muy bien. En el personaje de la niña cotilla, o yo me equivoco o se confundió la cuenta de Tuenti por la cuenta de Twitter.Y, por muy dormida que estuviera la bella durmiente, me cuesta creer que día tras día no se diera cuenta de que alguien la había forzado durante sus sueños. Menos mal que su novio es un poco más cauto, ja, ja. 
Pero, en fin, reconozco que cuesta hacer una historia de intriga en la que todas las piezas encajen, y yo mismo he cometido faltas de credibilidad en mis escritos. Ahora bien, casi habría que recomendar a Jaume Balagueró que volviese al terreno del terror puro, en el cual se perdona más ese tipo de faltas, donde los asesinos son siempre listos y además, por lo común, inmortales. Como en otras, esta película se beneficia del gran trabajo de Luis Tosar, que confiere tanto carisma a su personaje que, en verdad, sufrimos por él cuando parece que están a punto de pillarle. Un tipo totalmente asocial que solo encuentra consuelo haciendo sufrir a los demás, o escuchando cómo sufren. Suerte que la mayoría de mujeres no suelen ser tan ingenuas como su víctima, de lo contrario esto sería un continuo devenir de porteros violadores e hijos bastardos. 

domingo, febrero 26, 2012

Oscar nueche.

Aquí os escribe uno inmerso en una larga trayectoria de exámenes que no termina hasta el próximo 23 de marzo. Con todo, me puedo permitir caprichos. Mañana, salvando una hora prescindible (al menos eso espero) podré ir a clase de cuatro a seis, de cara a comentar un par de artículos que albergan numerosas pajas mentales, algo en lo que quizá me favorezca la falta de sueño. ¿Por qué la gente se romperá tanto la cabeza para hablar de la tele, la radio o el cine? 
Hablando de cine, al menos mientras disponga de Canal Plus puedo continuar la tradición de la noche de Oscars en compañía de Mr. Corn, todo un señor maíz que puede hacerse duro de mascar aunque no tanto como otras compañías al fin y al cabo. He visto pocas de las películas nominadas, pero no me pierdo el regreso de Billy Cristal, qué le vamos a hacer, uno es nostálgico. Con los deberes hechos y el ánimo por ahora despejado, veremos qué depara esta nueva edición, la última (eso espero) enmarcada dentro de la carrera. 

sábado, febrero 18, 2012

Madrid entre exámenes (y III).

En acabando con el relato madrileño, podré daros una primicia que durante el próximo mes iré desarrollando. Fui a Majadahonda a visitar el hogar del seguidor de este blog y bloguero a su vez Hopewell, álter ego de Víctor Blázquez, y pasé una buena velada en su compañía y en la de su mujer Cris, sus retoños Kike y Lucas, y sus, en sentido figurado, retoños perrunos, Lucas y Nina. Él me dio la magnífica noticia de que va a salir su primera novela publicada; no su primera escrita, pues tiene un largo camino a las espaldas ya desde nuestros tiempos escolares, sino la primera editada, por el sello Dolmen, llamada El cuarto jinete. A partir de marzo aparecerá en las mejores librerías y, si no, al menos en las mejores librerías especializadas en el género de zombis y similar. Yo, desde luego, cuando salga me abalanzaré hacia ella, y la usaré como recurso frecuente en cumpleaños y cualquier evento que implique tener un detalle. Os invito a hacer lo propio. Yo, conocedor de la prosa de mi amigo, os aseguro que no os arrepentiréis y que os costará dejarla una vez comenzada. 




Bueno, vamos a concluir con el martes de la semana pasada, en el que fui a comer a un lugar ya algo prototípico de mis visitas, el mercado de San Antón; Clara fue quien me lo descubrió y también me acompañó en ese momento. Me dio por tomar un plato ligero y otro no tanto, claro que dentro del tapeo generalizado que rige ese lugar, ningún plato suele llenar en demasía. Así que, antes de la hamburguesa de pato con huevo de codorniz, degusté un almuerzo griego, con ensalada de sabor mediterráneo y una cerveza rubia llamada Mythos. 




Un gesto de solidaridad con el pueblo griego, tan necesitado de ayuda, sombra de lo que fue el imperio helénico... En fin, luego tomamos café y té en una terraza de la plaza de Chueca, sin estufa, y veremos si la próxima vez es posible tomarlo incluso sin abrigo. 
Terminaré con esto. Ayer fue el examen de Historia del Español II. No fue en treinta de junio, ni a las tres de la tarde, así que me salió mejor que el anterior, lo que no quita para que acabara con un dolor de cabeza que en parte continúa hoy. Pero este fin de semana voy a descansar, antes de que se avecine la gesta del año, el parcial de Lite antes de Semana Santa. Son los carnavales y no hay días festivos en clase, lo cual ha creado cierta confusión, entre profesores que no se enteran, alumnos que quieren suprimir horas, etc. No se si celebraré mucho esto, en todo caso me pareció curioso que, a pesar del cambio de alcalde, se haya mantenido el concurso de drag queens, un evento que no suele verse en León, y que me gustaría contemplar al menos en parte, claro que dudo que mis compañones vayan a tener algo de interés en el mismo... Quién sabe, ¡todo puede pasar en las Carnestolendas! 

miércoles, febrero 15, 2012

Madrid entre exámenes (II).

Al margen del día que fuera ayer, tuvo su carga de surrealismo. No hubo, apenas, suerte. Claro que bastante suerte tuve ya con las notas... No siempre se puede ganar, amigos. Lo cierto es que hoy, pese a los consabidos cambios de rutina, estoy satisfecho en general con el comienzo del cuatrimestre. Por primera vez he asistido a una asignatura de libre configuración que no es de mi carrera, sino de Historia del Arte. Se llama Medios de Comunicación, y parece más interesante que bastantes que haya tenido que cursar de modo obligatorio. 
Y, como sea que el blog es un medio de comunicación de los más recientes, voy a seguir escribiendo ahora que me lo puedo permitir. Tengo menos horas de clase, y más dispersas. Habrá numerosos huecos a rellenar buenamente. Rellanaré este comentando un poco más el viaje a Madrid. El viernes tres del presente hacía un viento considerable en la capital. Pese a ello, estuve con un amigo de compras, claro que yo no compré nada. Por suerte, ya bastante de eso hubo otros días. Para reponer fuerzas y entrar en calor (humano) fuimos a la sidrería El Tigre versión 2.0. En la original había una cancerbera echando a la gente para esta, alegando que el local ya estaba muy congestionado. Absurda razón, pues la secuela también andaba de bote en bote, y muy llena de extranjeros. 


































Pareciera que en alguna guía hubiese  aparecido ese como de los pocos bares de tapas gratuitas, al leonés modo, lo cierto es que la tapa era lo mismo que te puedes encontrar aquí en cualquier lado: patatas, tortilla de patatas, croquetas. Económico, y abundante. Al día siguiente continuó esta tendencia de tascas tradicionales, en el barrio de la Latina. Tascas con fútbol, como a la que fui con Nacho y Jessica. 




El domingo rematamos la faena en otra terraza, aquella de la que ya dejé registro gráfico en el último viaje y por lo tanto no repetí en este. Después no volví a Legazpi sino que decidí quedarme con ellos para cumplir una tradición de antaño, en pisos ya amortizados de Madrid, la de ver Cuarto Milenio, acojonándose un poco si es necesario (pues no pocas veces me tocó verlo a mí en solitario). Agradezco su hospitalidad, la pizza casera y el hecho de que Nacho me dejara dormir en su zulo-estudio, bastante decente para lo que se suele ver en la capital. Concluiré en la próxima entrega mostrando qué dieron de sí los tres últimos días. 

martes, febrero 14, 2012

Madrid entre exámenes (I).

Al salir de León tuve la pequeña decepción de que en el provinciano quiosco de la estación de tren no tuvieran la Fotogramas. Menos es nada, en la de autobús ya ni siquiera queda quiosco de prensa, solo un local vacío y desmantelado. ¿Qué entretenimientos, pues, ofrecerá a los viajeros de paso? ¿Hacer cruising? 
De Madrid lo que más recordaré será el frío. Suelo evitar los meses más tórridos del verano, que son precisamente los que me quedan libres en la carrera. No obstante, ahora mismo tampoco es buena elección ir a ese piso en pleno invierno. La falta de mobiliario y un único radiador eléctrico provocan una sensación que, unida a la inoportuna ola de frío polar, me ha dejado unas impresiones gélidas que yo no recordaba desde hace mucho tiempo en la ciudad, quizá nunca las experimentara así. 
Pese a todo, no han faltado las terrazas. Con sus estufitas, que me achicharraban tan bien que se daba la paradoja de que tenía menos frío en plena calle que en mi piso. Estuve con mi amiga Clara en la del Ramsés, delante nada menos de la Puerta de Alcalá, un sitio tope cool, como se dice, con su photocall y todo, ahí hay nivel y lamento el volumen de anglicismos. Ahí podéis verme en un sillón, a mis anchas. 


































Al día siguiente hubo que descender en el nivel de sofisticación para cumplir el ritual del viejo chino con mi amigo, seguidor y bloguero Hall. Para ser jueves no se veía a muchos currantes por allí, y eso que esta es una de las formas más económicas de comer en Madrid. Eso sí, no hubo invitación a chupito, lo cual me parece una celebración bastante tacaña del Año del Dragón. Amigos orientales, igual os habéis ganado que para la próxima vez os pongamos los cuernos con el de la calle Hortaleza...




En fin. Me es imposible escribir más por ahora. Tras los múltiples boicots a los que ha sido sometido este mensaje, y las pocas hojas de apuntes que me esperan antes de que mañana se reanuden las clases, creo que nos veremos en una próxima entrega del viaje. 

domingo, febrero 12, 2012

De Faraón a Moisés (y II).

He perdido ya la cuenta de todas las veces que he intentado comenzar esta entrada post-viaje a Madrid. Me ha dado un error bx-blablabla que, por otro lado, al menos me ha impulsado a comenzar con el parcial de Historia del Español y dejarme de enredar en estas páginas. 
Hoy que parece que la cosa funciona, tan solo quiero aludir a este mensaje considerado como segunda parte en cuanto a que, si antes de irme a Madrid hablaba de las metamorfosis esporádicas de Gallardón, cuando volvía en el tren me quedé atónito al ver sus palabras, luego matizadas o reconvertidas, en las que hablaba de la constitucionalidad del llamado matrimonio homosexual; es preferible, para mí al menos, llamarlo matrimonio igualitario en tanto que dos hombres o dos mujeres se pueden casar entre sí sin necesidad de ser homosexuales o lesbianas, eso es evidente. 
Gallardón se cansó de ser el malo (o el bueno, según se mire) y volvió a sus veleidades rupturistas y, cabe decir, contradictorias con el recurso que interpuso su partido; no así con su partido de forma unánime, porque tanto en público como en privado cada vez más voces populares parecen darse cuenta de que, si ganaron las elecciones, fue sobre todo por motivos económicos, y no por el miedo a que lo que hagan con su vida dos paisanos o dos paisanas vaya a terminar con la institución familiar; no está acabada, solo diversificada, lo cual solo es signo de los tiempos. No es fácil saber con qué persona compartir tu vida, al menos yo a día de hoy no  lo tengo claro, pero no veo que eso tenga que preocupar a unos ni a otros. La búsqueda de la felicidad debiera estar por encima de estos tejemanejes políticos. 
En fin, al vigésimo intento doy por concluido este mensaje pues todavía queda rato de estudio, y, además, espero volver pronto para colgar fotos y comentaros las anécdotas más destacadas del viaje, confío que tendré ratos muertos para ello, al menos en este cuatrimestre final habrá menos horas de clase. 

lunes, enero 30, 2012

De Faraón a Moisés.

Se acabó. Al margen de un examen para subir nota puedo afirmar, con poco margen para la duda, que el primer cuatrimestre está aprobado y que mañana puedo ir a Madrid ligero de equipaje. Es mi primera visita desde que se ha inaugurado el Botellato, pero, la verdad, parece que en los últimos días se está luciendo el ex-regidor, Gallardón. Después de ser Faráon, con múltiples obras, múltiples aspiraciones a los juegos olímpicos y la pía invasión de la capital el verano pasado, ahora se ha vuelto un Moisés, y solo le ha faltado sacar las nuevas tablas de la ley; no quiere perder el tiempo, vaya. 
Cumpliendo compromisos electorales, lo cual es muy loable, sobre todo si uno está en su grupo de votantes, no tan numeroso como se ha señalado... De todos modos, no van a la raíz del problema. ¿A quién le gusta el aborto? A mí no, desde luego. Tampoco tendría que sufrirlo. Las adolescentes de 16 y 17 años no pueden votar, así que poco importa su opinión, sí en cambio la de aquellas mujeres que ya no tienen capacidad de reproducción y que representan un número no desdeñable de votantes para el gobierno. Tampoco tendrían esta capacidad los curas, políticos, tertulianos de derechas, etc. Si no quieren abortos en bachillerato, podrían empezar por dar una buena educación afectivo-sexual en bachillerato. ¿O eso tampoco les gusta? 
En todo caso, Gallardón siempre ha sido un político mutante. Un verso libre, sí, tan libre que ensancha o acorta su mente según las circunstancias. De la portada de la Zero resulta que ahora ha pasado al siglo XIX, interpretando a Albéniz en la última película de Garci. ¿Habrá regresado al XXI? En todo caso, sea quien sea el que mande yo mañana voy a ir allí, y espero pasármelo muy bien, al menos cambiar el chip que siempre es positivo. A falta de saber cuánto pasaré por la red, os puedo decir que nos vemos al regreso. 

sábado, enero 21, 2012

Este es el principio del final.

Comprenderéis que en estas fechas no voy a prodigarme mucho por aquí. Ayer tuve mi última hora de clase del cuatrimestre, si bien el verdadero día de despedidas fue el jueves. Tras la última sesión de Tendencias Literarias Actuales, tuvimos una pequeña tertulia. Una compañera a la que aprecio bastante, que se encuentra realizando su tesis, me puso, sin pretenderlo, en modo pánico al comentar la falta de becas que en los últimos cursos se está dando. Ninguna sorpresa, desde luego. Como ella misma comentó con sorna, ¿para qué sirve una tesis de Humanidades? ¿Para qué sirve nuestra propia facultad, con clases de dos alumnos como la de ayer? Pues para algo servirá, si han querido dar un impulso al Cervantes otorgándole la presidencia a Vargas Llosa (y este, también sin sorpresa, la rechazó). 
Bueno, todavía quedan unos meses de carrera, no voy a ser pesimista por adelantado, pero tengo algo clarísimo: sin ingresos, yo no me quedo aquí. Valga que ahora me dedique cien por cien a la filología, sin remuneración, pero eso cambiará a partir del verano. Así que ya veremos si cae alguna beca, porque no me veo haciendo la tesis al mismo tiempo que voy a currar a Telepizza, ja, ja.