lunes, noviembre 26, 2007

Crónica Matritense (1ª parte)



No habrá hoy reportaje fotográfico. Lo reconozco, he sido demasiado vago como para llevarlo a cabo. Mis modelos humanos no han sido retratados, algunos por despiste, otros por pereza, otros no estaban preparados para posar. Pero bueno, como esta es una ciudad a la que pretendo volver con cierta frecuencia, pues tampoco pasa nada.


El viernes por la noche, fatigado del viaje y las clases, me limité a una esperada cena con el único amigo a quien no podré ver por Navidad: Oli, que también alude a esta quedada en su blog, no se si fue buena opción el Wok Take and Away o algo así, le doy la razón de que en los genuinos chinos el rollito y el arroz tienen más saborcillo, sea o no por la grasa en la que los fríen. En fin, de vez en cuando es preferible hacer una comida vegetariana y saludable, y ya para la próxima vez podremos visitar los orientales de tradición en la calle Hortaleza, que tan buenos recuerdos me traen.


Las personas se imponen a los museos. Ya véis, de las tres exposiciones planeadas no ha salido ni una, pero al menos descubrí otra, de la que había oído hablar bastante y que tenía guardada en algún recoveco de la memoria. Una muestra que, en el momento de su estreno, fue tachada de blasfema, y por más que yo traté de buscar aquellas obras que despertaron las iras católicas, nada de nada. Quizá ya las hubieran retirado, que el ayuntamiento de Madrid irá por libre pero no tanto como para colocar algo que despierte las iras integristas en el mismísimo corazón de la plaza de Colón, que se ha convertido en una especie de Lourdes de la carcundia, como se mostrará después.


Es lo malo de vivir en el barrio del Salamanca. Que das la vuelta a la esquina, y te encuentras a César Vidal firmando libros en el Corte Inglés de Goya. Que los de la COPE son gilipollas, por si alguien tenía alguna duda, es algo que ya pudimos comprobar la semana pasada, cuando en una falsa entrevista soltaron el bulo de que Paulina Rubio iba a incoporarse a La Oreja de Van Gogh, y por la mentirijilla casi me da un infarto, porque la Paulina lo único que podría cantar de la Oreja sería la ranchera que cerraba el último disco. Pero lo que más me irrita de ese señor no es su ideología, sino que maltrata el concepto de literatura. Vamos a ver, si tú tienes un programa de radio, y luego te limitas a cortar varios guiones de dicho programa y los pegas en papel, entonces no tienes un libro, si acaso una recopilación de editoriales radiofónicos. Si coges una colección de cuentos tradicionales de toda la vida, y te limitas a ponerles una valoración moral (?), entonces no me jodas y no pongas tu nombre como si los hubieras escrito tú. A los que tenemos aprecio al arte de escribir nos tienen amargados con el torpedeo de intrusismo profesional que hace que cualquier cara algo conocida se lance a escribir o a que le escriban, ya sea Aznar, Nuria Roca, la mujer del juez calvo...



¡Chunda, chunda, catachundachunda...! Menudo banderazo. Esos globitos, verdadero delito medioambiental, y el armatoste de abajo, son para la manifa que había por la tarde, de la AVT, esa organización que ha inventado el bonomanifas. Haces seis y la séptima te sale gratis, porque nadie entiende por qué se celebra. Aclaremos términos. Criticar a la AVT no es estar a favor del terrorismo, como criticar a Bush no es estar en contra de Estados Unidos. Una víctima del terrorismo es un ser humano, y como tal puede estar sujeto a equivocación. Aquí todos estamos contra ETA, excepto algunos iluminados que la utilizan de coartada para chupar del bote, o gente con problemas mentales. Sin embargo, a mí no me gustan estos lobbys de presión en los que se juntan no solo las victimas, sino también las compañías más indeseables que se pudiera imaginar. Nadie será más español por haber estado allí, ni por llevar una banderita que quien sepa algo de lingüistíca sabe que no es un símbolo, sino un signo. Y os lo dice alguien profundamente apolítico, no violento, que votó a ZP la última vez pero no le piensa volver a votar.

Patria y religión, menudo día. Oh, dioses, cuántas muertes habéis causado con vuestra inexistencia, al menos eso puede comprobar quien se acerque a ver la maravillosa exposición Dios.es, del Centro Cultural de la Villa. Es muy original, y además tiene una obra de teatro que se representa aproximadamente cada hora, y en la que dos actrices realizan varios skteches que reflexionan sobre la violencia en nombre de la fe. Creo que todos, ateos y creyentes, deberían echar un vistazo porque habla de temas fundamentales, y lo hace de manera nada tendenciosa.

Luego huí de allí, como de la peste bubónica, para irme a los más amistosos terrenos de Alonso Martínez, Bilbao y Chueca. Frente a la intransigencia, filosofía, y eso hice, comprando el primer tomo de una colección que no voy a hacer, por cara, y que trae a Sócrates y Platón. Ya se sabe, más Platón y menos Prozac. Si estuviéramos hablando de mi facultad, diríamos menos Filosofía y más Letras.

jueves, noviembre 22, 2007

Matriti: En Madrid.


Mis predicciones se han cumplido, porque no estaban basadas en los astros ni en la superchería, más bien en la pura lógica. Dije que me venía aquí básicamente para dedicarme a la carrera y escribir, así está sucediendo. Y no me va mal porque, a fin de cuentas, yo lo que quiero es labrarme un futuro profesional, mejor tarde que nunca, cualquier cosa antes que optar al premio Ramontxu Areces a ver quien coloca más carritos con libros. El número de 12 ya me parece un récord insuperable.

Pero la monotonía tampoco es saludable, por ello de vez en cuando confío en poder volver a aquella ciudad que abandoné no por gusto, desde luego. Nuestros fines de semana son generosos, pero necesitaría al menos una completa para cumplir con todo lo planeado. De momento, voy mañana para allá, y mis disculpas de antemano para quien no pueda ver, ya se sabe que allí las distancias no son las mismas, sobre todo, jeje, para aquellos que viven por la periferia... Aunque no sería la primera, ni la segunda, ni la quincuagésima vez que tomo el tren para Majadahonda. Aparte de visitas, tenía 3 exposiciones culturales, alguna de las que tendré que dejar para otra ocasión, porque al menos una noche de fiesta por los viejos tiempos confío en celebrar. Todas de noviembre a febrero/marzo, son:


- Museo del Prado: Ampliación y muestra de Velázquez. Previsto: domingo por la mañana. Sueño, resaca, colas... Pero quedaría defraudado si no voy y contemplo ese egregio culo.


- Casa Encendida: Warhol por Warhol. Cerca de nuestra antigua y última morada.


- Centro de Exposiciones del Canal: Sí, donde los guerreros chinos. Ahora tienen una sobre el Imperio Romano. Probablemente, se pospondrá.


- Finiquito de Telepizza: ¡Hostia! Se me olvidaba. Bueno, a este paso lo donaré para que vuelvan a hacerse un guateque en la tienda.


En fin, digamos (por última vez este año, creo), eso de vamos allá, allá vamos.

martes, noviembre 20, 2007

Oportunidades perdidas.


Unos llegan cuando otros están a punto de irse. Del concierto de Lantana, además del de Franco Batiatto, esperaba yo para el año que viene uno muy deseado por mí, que completaría una mágica tríada de músicos que, dentro de sus muy peculiares estilos, tienen todos la virtud de hacerme sentir bien, en casi todas las circunstancias. Pues bien, ese último concierto no va a poder celebrarse, si acaso podré apuntarme al 2x1 y asistir a cada uno de los que den los miembros del descabezado grupo por separado. O, quién sabe, esperar diez años como ha hecho tanta gente hace poco para ver la resurección de la banda de sus sueños. Y no es que esté poniendo a los Héroes al mismo nivel que La Oreja de Van Gogh. No, si no ya estaría comprobando cómo la Fuerza de Hopewell me atenaza la garganta, muy reciente aún su afónico recorrido por media España en pos de Bunbury y compañía.

En realidad, el titular no sería: La Oreja de Van Gogh se separa. El grupo sigue. Quien lo deja es Amaia Montero. Ella era el buque insignia, la cara reconocible, pero no la líder. Ella no fundó el grupo, lo hicieron unos chavales universitarios que ensayaban en un garaje. Se acerca de sus inicios, muy meritorios, por un libro sobre su trayectoria que irónicamente leí hace poco. En realidad, creo que el secreto del éxito del grupo era que constituían un equipo muy bien ensamblado. No solo era la voz de Amaia, que también componía. El resto también tocaba, componía e internvenían en las letras. No es como si The Doors se quedara sin Jim Morrison, o Queen sin Freddie Mercury. Y daban una sensación de cercanía que a mí al menos me llega. Ellos jamás hubieran ganado en Factor X, Operación Basura o cualquier otro engendro. Me trae al fresco todo lo que se ha dicho sobre ellos, aunque confieso que hay que tener mucha imaginación para decir que son proetarras. Yo no soy un pelele, mis gustos artísticos no se mueven al compás de lo que marquen ni las modas ni la gente que me rodea. Me puede gustar tanto Lucas como Bergman, tanto Tolkien como Proust, tanto la Oreja como lo más cañero que se os eche a la cara. Eso sí, yo la música la utilizo principalmente para leer y escribir, por tanto no puedo ambientarme con cosas que me hagan sangrar los oídos. Todo lo que me comentaban sobre ellos, yo ya lo sabía. Pero no me importa y, además, si hay algo que para mí es certeza absoluta, es que no se puede juzgar a nadie por la música que escucha. Se que es cursi, naif, lo que queráis, pero a mí me gusta tanto como las pelis clásicas de Disney o Britney Spears cuando no estaba gorda.

Solo hay algo que lamento, y supongo que ya sabréis de qué se trata. Yo nunca llegué a verles en concierto. En su día, vi a Jarabe de Palo, que me gustan pero no me entusiasman, incluso estuve a punto de ir a ver a la mismísima Mónica Naranjo (ubi est?), pero nunca a la Oreja. Me gustaría haber ido a la gira de Guapa, en el 2006, pero estaba vendiendo cuadernillos a cientos de palurdos. Esperaba el nuevo disco para el 2008. Y lo sigo esperando. Porque parece ser que lo habrá. Pero, quizá, uno de Amaia y otro de los chicos. Mi pregunta, como la de tantos fans: ¿Es esta separación factible? ¿Cantará alguno de ellos? El que encuentren a una chica más guapa será fácil pero, ¿que cante mejor? Y viceversa. Amaia compone, ¿pero lo hará tan bien en solitario? Si se convierte en una jamona de cuarenta tacos musa de gays, al estilo Marta Sánchez, traed una cuchilla que aquí están mis venas.

Todos estos misterios quedarán resueltos para el año que viene, que se promete muy interesante. Su regreso es muy esperado, el suyo y el de Indiana Jones. Para rematar, solo me resta decir que, precisamente, aunque no creo que sea una jugada del azar, con la única persona con la que seguramente hubiera ido a ese hipotético concierto del 2008 desde hace menos de una semana llevo un cierto proceso, no me atrevo a decir de ruptura, pero sí de alejamiento.

Mierda. Cuando todo se derrumbe, aún nos quedarán... Los Abrasadores.

jueves, noviembre 15, 2007

¡Jó, qué frío!



¿Veis a ese groupie de ahí arriba? Soy yo, esta foto me la tomé con Alba-Lantana cuando ya marchaba para casa, como un niño bueno que tiene que madrugar para ir a clase. A ella le digo: si lees esto, ya que te pasé la dirección del blog, que sepas que estoy muy agradecido por tu posado y por el buen concierto que diste pese a las circunstancias. Confío en que el hecho de que a más de la mitad de los parroquianos les trajera al pairo tu presencia y graznaran a cuál más alto pese a las súplicas, no te haga llevar un mal recuerdo de los leoneses. Yo reconozco que a veces me avergüenzo de serlo, y en otras me cabreo cuando la gente se mete con nosotros generalizando. Ya lo decías tú misma, el público cómplice que hay en el Búho Real te ha malacostumbrado, pero en provincias las cosas son más duras de inicar, incluso en garitos de naturaleza tan cosmpolita y cool, por así decir, como el Clandestino. Lamento que no pudieras tocar temas buenos como Melancolía, Miedo o Gatos Pardos, pero la única manera hubiera sido que me entrara la vena berseker y me levantara a arrancar con los dientes las lenguas de aquellos malditos cazurros. Si vienes a dar otro concierto, tal y como dijiste, confío en que pueda ser entero y en lugar más apropiado. Yo, que ahora lo tengo más difícil para ir a Madrid, lo estaré esperando. Pese a todo, ha habido momentos en los que la música se impuso, y de qué manera, es curioso, he estado en tres conciertos tuyos y cada uno ha sido muy opuesto al anterior. Desde aquel día de Chueca con la banda, y qué ganas de volver a verte de esta manera para que metas caña jaja, pasando por el del Búho, y ahora este, algo frío acorde con la época, pero aún así bueno. Al menos eso me ha dicho Alejandro, y eso que él tira más por el metal... Jaja. En fin. Creo que iré a Madrid la semana que viene, así que si no nos vemos por la casita, a la próxima de León, a ver si logro ganar adeptos para la causa. Nos vemos por aquí, ya sabes, siempre, siempre.

miércoles, noviembre 14, 2007

REGRESO A PONFERRADA: PARTE 2. (LA ENTRADA NÚMERO 200)

¡Voilá! ¿Dónde estoy? Tengo una foto muy similar a esta, que me retrotrae al Chinatown de mi añorado San Francisco. Por cierto, si antes me despedí con el deseo de que Egeria os guiara en vuestros viajes, creo que la buena virgen estuvo siempre a mi lado en el mío, porque aparte de no tener ningún incidente, escogí buena época para visitar la zona. Fue marcharnos de allí, y comenzaron las desgracias en cadena. Primero una ola de incendios, aunque, bien mirado, qué más les dará que se les queme su casita de Malibú si deben tener diez más... Ahora, un remedo del Prestige en la propia Bay Area, amenazando entre otros a la colonia de leones marinos que tan buenos ratos hacen pasara a los turistas. Y, mientras tanto, el gobernador bregando con la huelga de guionistas. Qué ironía, él que se hizo famoso precisamente por un papel en el que apenas pronunciaba unas palabras. Esto no es Frisco, amigos, es Ponferrada. Allí comencé dos pasiones. La de la comida china y la del té chino, luego extensible a toda variante de esta infusión. Hago oídos sordos a la rumorología de abuelos troceados y ratas por terneras, para mí es un alimento completo, sano y barato. Este último factor siempre muy de agradecer en mis periplos ponferradinos y matritenses.



¡Ahí estoy! Con el palitroque que contiene tres años de desvelos, autohaciéndome la foto en el baño del restaurante chino Gran Muralla II, sito en la calle General Vives, que fue mi rúa durante el penoso primer curso de Cinematografía. Por cierto, ¿os he comentado que, en dicho curso inicial, la asignatura que más suspendí fue la de Fotografía? Lo digo por excusar la calidad de la misma, y por ende del resto de las que pueda colgar en este blog.

¡Bon apetit! (¿Cómo se dice en chino?) Yo creo que la inflación es un factor que no cuenta para ellos, al igual que la restricción de vender alcohol a partir de las diez de la noche y otras particularidades españolas. Los seis euros que me cobraron por esta comida deliciosa, aunque soy consciente de que algunos tenéis las tripas revueltas, creo que son los mismos que hace tres años. A vueltas de nuevo con la fucking magdalena proustiana o, mejor dicho, cual James Stewart en Vértigo, quise vestir el banquete con las mismas galas que durante la finada carrera. El mismo menú. Rollito de primavera, arroz tres delicias, cerdo con champiñones, agua y té. ¿No falta algo? Hum. Sí, la invitación a chupito de flores. Consecuencias del descubrimiento asiático del capitalismo. De todos modos, disfruté como la vez primera. De hecho, me está dando hambre de nuevo, maldita sea. Después de Ponferrada, el restaurante chino quedó como lugar común en El diez por ciento, y ya en Madrid fue inolvidable aquel brindis marica con sangría el sábado en que murió el Papa, y en León, un almuerzo con palillos del que tengo un, nunca mejor dicho, agridulce recuerdo. Creo que una de mis últimas visitas fue en Madrid con Oli. Do you remember?


All good things come to an end, así que comencé a planificar el regreso. Y, si hay algo de que realmente tengo pésimos recuerdos es del ALSA interurbano, otro factor relacionado con mi libro, por ello no me quedaba duda de que iba a volver en tren. Me dirigí hacia la estación, situada en el barrio del Temple, el cual domina ese egregio caballero de ahí arriba.



Había tiempo aún para una última ventanita hacia el pasado, y he aquí mi segunda y por el momento última morada como estudiante en el Bierzo: el hostal Santa Cruz. Abajo podéis ver que hay otro chino llamado Gran Muralla I, así que entre ambas ediciones de la saga se estableció mi conexión oriental de vivienda en la ciudad. Ni que decir tiene que allí vivía como un rajá, yo solito, y si alguna pega puedo poner es que, al no tener cocina, en ocasiones me daba al antiguo vicio de engullir bolsas de Rufles onduladas sabor jamón de 180 gramos. No puedo escribirlo sin que me tiemble el pulso. Debe ser el mono.



No, no hay foto del tren, no quise cansarme ni cansaros a vosotros, por lo tanto me voy con la instantánea que resume el motivo de este viaje, lo que me permite entonar el ¡Misión cumplida! Soy titulado en Cinematografía y Artes Visuales, y con eso a mí me vale. A quien no, tendré mucho gusto en argumentar su valía. Bueno, el papelito no es que sea muy grande pero, supongo que en esto al menos, el tamaño no es lo que importa...

PD- Mañana jueves 15, concierto de la amiga y vecina Lantana en León, a las 21:00. El bar es El clandestino, en la calle Corral de San Guisán, 10. Yo tampoco tenía ni idea de dónde estaba, coged un mapa, os aseguro que es un sitio con mucho encanto. Allí estaré. Porque ella lo vale.




lunes, noviembre 12, 2007

REGRESO A PONFERRADA: PARTE 1.

Para tener un buen retorno a la capital berciana, decidí zambullirme en el relato de una de sus más ilustres viajeras y además precursora de la literatura en la región leonesa, esa Egeria de quien ya he hablado aquí y que no tiene mucho que ver con la Eteria de los Abrasadores. Ella llevó a cabo una peregrinación desde la antigua provincia romana de Gaellicia, o algo así, hasta Jerusalén y los Santos Lugares, una odisea formidable para una mujer en aquella época, de la cual pensé que podría sacarse una buena película. Aunque el libro parece inadaptable, y además es una sucesión de escenas religiosas, pero eso no es reto que me asuste, en comparación con el que tuvo que afrontar ella para escribirlo.




Para llegar, tuve la suerte de poder hacerlo en una furgoneta del LAE que me dejó en la puerta del campus, evitándome la empinada cuesta que tantos sudores me provocó en el pasado. Gracias a Rafa por su servicio. ¡Helo aquí! Este edificio era un antiguo hospital, y aún sigue conservando la forma, y algunos trastornos psiquiátricos en sus habitantes. Nada más entrar, me encontré a un grupillo reunido donde antaño solían estar los de Cine, no se a qué carrera estarían adscritos, solo que estaban imitando al Rey y a Hugo Chávez. Me fui derecho al mostrador para reclamar el motivo de mi llegada. Qué iluso fui. Recordaba que, en el Albéitar, los títulos universitarios te los entregan con una elegante carpeta verde. ¿Os creéis que en una carrera en la que se pagaba 4000 euros de matrícula y sin embargo no te regalaban nada, iban a tener este detalle final? No, por Libia. Me lo entregaron enrollado como si fuera un canuto. Maldiciendo por última vez esa codicia, que me llevaría al inútil gasto de un tubo de transporte, me acerqué a comprobar si era cierto que Cinematografía había desaparecido por completo. ¡Pues no!




He aquí la prueba, estos son los horarios de Segundo y Tercero de CAV. Aún quedan un par de promociones antes del cataclismo, y además los restos del naufragio se están reorganizando en forma de módulos de FP. Así que, ahora que al fin lo he investigado por mi propia cuenta, compruebo que aún queda un último estertor, y subí a la quinta planta para ver que, en efecto, allí seguían dando las clases teóricas de cada especialidad. Lo que sí habían cambiado era el ascensor, menudo descojono. Era de esos que hablan, y además lo hacía con una voz femenina de fuerte acento hispano, con frases como Puerta se sierra, Puerta se abre, Piso sero. Menos mal que en Ponferrada no tienen Filología Hispánica como para escuchar semejantes patadas al idioma.



Los estudiantes no tuvimos cafetería en el Campus hasta Tercero, pero cuando al fin llegó yo la aproveché todo lo que pude. Aparte del menú del día, para tomarme bocadillos vegetales como ese que véis en la foto, junto al título tó enrollao, el libro de Egeria y la Coca necesaria para despertar y afrontar, una vez terminada la fase de ex-alumno, la de turista. Delicioso menú, y por menos de tres euros.



Tiempo atrás, un grupo de visionarios decicieron otorgar a Ponferrada el título de Ciudad del Cine. De aquel deseo, perviven el Festival de Cine, los Multicines La Dehesa, la Escuela de Cine (por dos años) y, eso de ahí arriba, el Monumento al Cine, que pese a su apariencia no es una atracción del Port Aventura. Si creéis que es feo, pensad que en León tenemos estatuas peores. ¿Por qué el asesino del Cojonazos no se estampó contra un vomitivo grupo escultórico de la calle Burgo Nuevo? Es un monumento a la familia tradicional, menudo gol que le colaron al amigo Amilivia, y lo de tradicional lo supongo porque uno de sus tres miembros es una especie de rectángulo con tetas. De todos modos, en comparación con el par de mamotretos que os voy a enseñar a continuación, esto es arte puro.




Mamotreto Number One: el alcalde de Ponferrada tiene suerte. Por muy mal que lo haga, es imposible que sea peor que el anterior. Riete tú del escándalo de la gomina, aquel hombre envió, espero que al menos fuera de su bolsillo, una carta más extensa que la de los Corintios la cual podría llevar este título: Yo no acoso. Sin embargo, ¿qué coño es eso de ahí arriba? ¿Una televisión gigante que solo pone anuncios? ¿Cómo pueden prostituir la belleza natural del parque del Plantío con una mierda como esa? Bueno, bueno, ojito, que también tiene labor informativo. Creo que no podéis leerlo, pero debajo de ese culo de mujer hay una línea roja que pone ATENCIÓN TRÁFICO: CORTADO ACCESO, y ahí se corta la frase, lo cual, ahora que estudio Lingüística, me gustaría elucubrar sobre cuál puede ser la relación entre la imagen y el mensaje. ¿Cortado el acceso por detrás? ¿El acceso de vía estrecha, el de vía ancha, los dos? Cualquier día vamos a tener una desgracia, imaginemos que el conductor del camión se queda mirando las trabajadas nalgas y pierde el control, estampándose contra algún jubilado que salga de pasear. Yo ya lo advierto.



Mamotreto Numer Two: Si el bocata vegetal pudo funcionar a modo de magdalena de Proust haciéndome regresar al pasado, esta visión me llevó de vuelto no a Ponferrada, sino a Madrid. ¿Pero qué pinta esa torre ahí? ¿Acaso van a meter a toda la población de la ciudad a vivir allí? En fin, vamos a ver cosas más bonitas, que realmente las tiene.








Vaya cambio, ¿eh? Este es el puente sobre el río Sil, y aquí comienza la saga de los Abrasadores, por eso la foto estaba más que cantada. Al fondo, el castillo de los Templarios, al cual en esta ocasión no entré, pero sí estuve por sus laderas haciendo un poco el cabra. Así que, como sea que hay que estudiar, precisamente, Latín, aquí el caballero templario de abajo y yo os decimos adiós hasta la próxima parte. Que Egeria os guíe en vuestros viajes.

domingo, noviembre 11, 2007

¿Por qué no te callas?


Hay días en los que me gustaría hablar de muchas cosas, pero opto, como mejor solución, por callarme. Me gustaría hablar de bares chic, de Proust, de comida vegetariana, del punto G masculino, de saxofones, de Latín, de perras, de sopas, de lápices, de un montón de cosas. Pero no puedo. De algo sí hablaré. De que mañana confío en ir a Ponferrada, y espero tener en mis manos de una vez mi merecido título, ya solo esa perspectiva me pone de buen humor, esa y también la oportunidad de recordar muchas buenas cosas que hice en esa ciudad. Porque las hubo.

¿Por qué no te callas? Pues sí, me callo.

viernes, noviembre 09, 2007

HACE UN AÑO YA ANDÁBAMOS POR AQUÍ.


Increíble, pero mucho celebrar el primer aniversario del blog, y se me pasó por alto otro igual de relevante, el de mi regreso, aunque en aquel caso fue de carácter temporal y no muy dilatado, a esta ciudad hace un año por estas fechas. No hace falta mirar en retrospectiva para deducir que en esta ocasión mi permanencia en León está teniendo mayor sentido. A fin de cuentas, estoy estudiando mi segunda carrera, una que he comenzado tres veces, y supongamos que por una vez el dicho se cumple y a esta va la vencida. Es una ocupación de provecho, poco me importa que se diga que es una titulación sin futuro, ese es otro de los extendidos tópicos que tenemos que sufrir la gente de Letras. ¿Y quién se supone que va a dar clases de español? No es que esa sea mi perspectiva de futuro, pero las hay peores.
Sin embargo, cuando me vine aquí a primeros de noviembre del dos mil seis, alrededor de esa decisión tajante se ceñía una red de motivaciones varias, no todas confesables. Se diría que me fui huyendo del trabajo, pero no era para tanto. Ya es paradoja, pero es el mejor empleo que he tenido en mi vida, si bien no el más aguantable, de ahí que en los últimos tiempos estuviera planificando un improbable regreso de hijo pródigo. Sí, yo pudiera haberme quedado en Pozuelo, en ese gran equipo que formaba junto a Oli. Pese a esos señorones que se creían por encima de mí, cuando en tantos aspectos estaban por debajo. A principios de noviembre, ya quedaba lejos el Five Carros Affaire y remitía la campaña de libros de texto. El jefe no quería que me fuera; yo, en cierto modo, tampoco. Pero hay dos palabras que obran un poderoso influjo sobre mí: una se llama Navidades, y va bastante más allá de ser el período comprendido entre la nochebuena y los Reyes Magos. Son, casi, un estado mental. La otra, la tenéis ahí arriba: Los Abrasadores, y su estreno en sociedad, en la sociedad que les creó. Nada de esto pudiera haber sucedido si me hubiera quedado en el Hipercor a vaciar, solo un poquito, los inmensos bolsillos de los moradores del corredor oeste madrileño.
No se si este es un buen día como para mirar hacia atrás. Mis posibilidades de ocio para esta tarde se han ido desplomando una tras otra. Madrugué tan solo para un par de clases, y aunque he dormido lo estipulado, a estas cosas uno nunca se acostumbra. Y, encima, lejos de evadirme ayer me puse una película de Wong Kar Wai, una triste historia de amor llamada In the mood for lover, con la que, pese a que no soy chino, me identifiqué por algún motivo. Tampoco voy a mentir haciendo suponer que mi regreso es desdichado. El martes tuve una cita de la que salí satisfecho, el miércoles otra de dispar calado, ayer seguimos creando los cimientos de una asociación con la que, pese a mi función de espectro, estoy muy ilusionado. Y mañana reanudaré de algún modo mi vida social. También son necesarios momentos para la reflexión, para que mensajes como estos puedan salir bien.
Sin embargo, hoy sí he notado algún leve detalle que indica mejoría respecto al año pasado y, sobre todo, una sensación de tanto alivio como que se ha aprendido de errores que ya no se cometen en situaciones similares. Yo hay una cosa que tengo muy clara. Para las grandes metas de nuestra vida, me da igual en qué ámbito queramos conquistarlas pero tienen que ser aquellas que su mera existencia se erija en razón vital, un paso diminuto puede tener significancia análoga a uno grande en cualquier otro terreno menor. El año pasado cometí torpezas, sin embargo reconozco que ahora las observo desde una posición cómoda, lo cual me permite esbozar una sonrisa irónica mientras pienso ¿Ese era yo?, aún a riesgo de que ese yo pueda volver a serlo cualquier día en la actualidad.
La memoria filtra recuerdos desagradables, pero también los mismos son necesarios para comprender qué nos ha llevado hasta aquí. Hubo ocasiones desaprovechadas, situaciones mal resueltas, comunicaciones no transmitidas; pero también, y de manera inesperada, que es la más complaciente de todas, surgieron momentos que ahora mismo no se cómo recuperar. Podría intentarlo, quizá incluso mañana mismo. O dejar que reposen allí en el pasado, evocados, que no calcados, como recurso artístico para un guión que nace tan de situaciones humanas como en otra época lo hizo el de El ser reprimido. Como se que es muy difícil, pero lo neguemos por adelantado, el que el azar disponga encuentros tan casuales como esos, por ahora prefiero dedicarme a intentar mejorar aquellos episodios que quedaron inconclusos o sobre los que, en todo caso, ahora recae una nueva perspectiva. Y lo haré sin prisa. Con pasitos pequeños, que a la vez de gigante.

miércoles, noviembre 07, 2007

Epitafio por el Cojonazos


Hoy el día ha empezado más triste que el de ayer. ¿Y por qué? ¿Porque fuí al fin a clase tras una semana de ausencia? No. Porque, antes de marchar, leí en el periódico que habían asesinado al gigante de piedra hasta entonces situado en la plaza de Santo Domingo, a quien su autor había bautizado como la Vieja Negrilla, y eso que tenía una rocosa virilidad que un desalmado castró quien sabe si por siempre.

En efecto, al ir hacia la parada observé la marca que en el suelo había dejado el cadáver, ausente junto al pirindolo que el kamikaze borracho, que no suicida, se había llevado por delante. Haber visto sus piernas reducidas a gravilla me partió el corazón, y tras la clase estuve comentando la luctuosa nueva con Irene, quien le había dado el epíteto, gráfico para venir de labios de una señorita, del Cojonazos. Antes le solíamos llamar simplemente el Gordo, y era nuestro punto de referencia a la hora de quedar. En vez de quedar en Santo Domingo, quedábamos en el Gordo o, si era ella quien quedaba, en el Cojonazos. Se había convertido en un verdadero símbolo de la ciudad, pese a quienes lo detestaban. Feo era, desde luego, pero también lo es el Gernika y no por eso deja de ser menos arte. Y justo ahora, que antes de las elecciones le dieron un lifting que lo dejaron como nuevo. ¿Resucitará? El autor lo ve complicado. Y el Ayuntamiento no tiene un duro, quizá debería echar a unos cuantos antes de afrontar su restauración.

Del homicida, que solo leí que tiene 20 años y es extranjero, propongo colgarlo por los propios cojones en el mismo lugar que antes ocupaba la estatua, o bien, si está de buen ver, que venda su cuerpo por Papalaguinda hasta que logre recaudar la cifra que le traiga de vuelta. O quizá pueda organizarse una campaña Salvemos al Cojonazos, con conciertos benéficos en los que podría intervenir ese nuevo símbolo llionés como es el acordeonista Yaroslav, que ya se que no se llama así pero es como le he rebautizado.

Yo solo se que, resucite o no, yo sí lo haré sacándole en la saga de los Abrasadores si el gobernador de Libia me lo permite. Cojonazos forever. Descanse en paz.

sábado, noviembre 03, 2007

Huelga de guionistas. ¿Y yo?


Resulta en principio sorprendente el hecho de que se pueda dar una huelga de guionistas en Hollywood, habida cuenta de que, a raíz de los últimos estrenos con un predominio avasallador de secuelas, precuelas y remakes varios, cualquiera diría que se habían tomado vacaciones desde hace tiempo y sus tareas las había asumido algún procesador de textos con nociones de cómo repetir el mismo esquema hasta la saciedad.

Pero no, los guionistas aún existen allí, y no están para bromas, su sindicato se ha puesto de huelga para reclamar mayores beneficios en la venta de DVD y otros pujantes sistemas como Internet, los móviles y los iPod. Me pregunto cómo harán los piquetes, si la mayoría de escritores, o al menos a mí así me gustaría, trabajarán desde casa. Supongo que dicha medida no afectará a espíritus creativos como un Woody Allen que dirija sus propios guiones, pero no todos los directores tienen alma de guionista, aunque algunos crean que así es en contra de todas las evidencias.

Aquí en España no tenemos esos problemas. Porque para que haya huelga, primero tiene que haber trabajo. Hay un sindicato, sí, al que mandé un correo, aún sin respuesta. Si acaso, tenemos experiencia en realizar huelgas ya desde la propia escuela de cine. Hasta que la misma escuela de cine decidió ponerse en huelga indefinida, claro. Qué más quisiera yo que permitirme el lujo de ponerme en huelga. Voy por libre, como no cobro, pues si me apetece escribo, y si, como ha sucedido esta semana, por diversos motivos no se mentaliza uno ni para transcribir ideas de papel a disco duro, pues nada. Qué le vamos a hacer. Yo soy mi propio empleador. Pero así como puedo tener rachas de pereza, también afirmo que, antes de que termine el mes, unas pocas personas de total confianza, y no voy a decir privilegiados porque sería una muestra de vanidad que no creo merecer, tendrán en sus manos, y es un concepto figurado porque su posesión será más bien virtual, una copia de la primera escaleta del guión que, con mi particular método de trabajo, estoy atacando durante este retorno.

En el peor de los casos, siempre se podrá hacer caso al profesor de Lengua, cuando dice que de esta carrera podemos salir todos colocados, como profesores desde luego. ¿Proselitismo o realidad?

jueves, noviembre 01, 2007

Dibujante novato, constipado y en día de fiesta, intenta hacer bocetos de la mala de su saga.


No comment.

PD- Alicia, si lees esto, quiero que sepas que me he quedado estupefacto por la desaparición de tu blog original, que para mí siempre fue el auténtico. ¿Realmente has sido tan Medea como para cometer ese filicidio? Bueno, no queriendo prejuzgar, espero que podamos tomarnos la semana que viene ese té que te debía de hace tiempo. Besos.

miércoles, octubre 31, 2007

Timofónica strikes back!


La verdadera película de terror es la que he tenido que pasar yo en este mes de conexión en conexión y tiro porque me toca. Yo creía que iba a solucionarse con la entrada en la era Wifi, pero esta ha demostrado que no es de fiar, y que más vale la vieja técnica del cable por el culo porque, a fin de cuentas, para qué el Wifi si esta es la única habitación en la que utilizo el ordenador? Pero resulta sorprendente cuando menos. Si pagas a una empresa es para que el servicio te vaya perfecto, no para que vaya tirando, a saltitos o despacio. Esas limitaciones las podría afrontar si estuviera hurtando la red, pero apoquinando...

En fin. A todos los que celebráis Halloween, pues a pasarlo bien. Yo, en parte, sí que hubiera deseado haber salido, deseo que contrasta con mi somnoliento estado frente a estas teclas, mientras navego a la búsqueda de algún filme de terror. Hablando de salir, he de señalar que, a fin de cuentas, en todo este mes lo he hecho todas las semanas, frente a mi convencimiento a priori de que no sería así. Todos los sábados, y un día por semana, bien aprovechado, creo que a falta de mayores estímulos es todo lo que necesito. No seré yo, desde luego, quien cometa la regresión de entrar en un proceso de mímesis con un universitario medio. Prefiero la calidad....

lunes, octubre 29, 2007

Breve crónica del disparate informático.


En el inicio de esta semana, más que puente un acueducto con alguna clase aislada a modo de islote, debería haberme trasladado a aquella cueva de Alí Babá llamada Campus de Ponferrada, a recuperar de una vez por todas mi título tan merecido como poco valorado.

No obstante, ha habido una emergencia. Mi portátil, ya casi una alargación natural de mi brazo, entró en la UCI el sábado pasado, exhausto tras una intensa vida de servicio. El coma se instalaba dentro de la tendencia de este mes: teclados desconfigurados, conexiones subterráneas que a veces afloran, etc. Veo la luz al final del túnel, hoy ha llegado el router con el que cual creo que entraremos plenamente el siglo XXI. Celebremos ahora que el viejo HP (vaya dos letras que escogieron para llamarle) esté recuperando su energía de cara a servir una vez más en el propósito de trasladar la escaleta de ÍTAKA a un soporte duradero. Larga vida tenga.

sábado, octubre 27, 2007

ÍTAKA, primer pasito.


Aprovechando que me ha llegado una fuente de red de origen, nunca mejor dicho, divino, solo quería decir que esta tarde estoy terminando la primera escaleta del guión de ÍTAKA, y por ello estoy muy satisfecho, tras el pequeño parón que tuve a mediados de mes, he demostrado ya desde el principio que, si vine primordialmente a centrarme en la carrera y en mis proyectos, centrado estoy, y que dure. Nada más por ahora, no sea que me vuelva a quedar a dos velas.

Menudas ganas de entrar en la era wifi...

miércoles, octubre 24, 2007

FUCK OFF KACINSKYS!! (o como se diga)


Es posible que la semana esté siendo algo turbulenta. Ya en el terreno de la simple meteorología, que si ahora cae chaparrón, que si ahora parece que sí pero luego no. Es algo intermitente, como mi presencia en las aulas y como la conexión hurtada que en los últimos días se resiste más a dejarse utilizar por nada. Ha habido otros aspectos que no han arribado a buen puerto. Pero, aún así, está muy lejos de poder ser considerada una semanis horribilis.
Aspectos varios nos disuaden de poder pensar así. Al comenzar la semana, me agasajé con un apropiado regalo de cumpleaños, esta camiseta con el rostro de Hitch, que para mí es lo más parecido a llevar el rostro de Dios, idea en la cual reincido tras leer en un libro las vicisitudes de sus rodajes. También había comprado un par de mamonadas en el mercadillo romano del Corte Inglés, sorprendiéndome de que dicho centro pudiera albergar una iniciativa cultural, en vez de las habituales pibas bailando en bragas. Por ser un lunes de mañanas, estaba prácticamente solo, y con el aroma del incienso y la banda sonora de Gladiator se me creó el ensueño de trasladarme a la antigua Roma, donde siempre he creído, y lo mismo de Grecia, que tal vez podría haber llevado una existencia más plena. Quién sabe, quizá en otra vida fuera un fundador de la Legio VII.
Por otro lado, ya estoy inscrito en el taller de literatura creativa del MUSAC, aunque mi plaza aún no es segura. Si lo es, tendría la ventaja de salirme por diez euros frente a los desproporcionados setenta que vale la misma actividad organizada en el Albéitar. Respecto al Internet, estamos llegando a la era Wifi, que nos viene con un poco de retraso pero al menos podrá solucionar de una vez estos vaivenes blogueros que en los últimos días he tenido que zozobrar. También, y en esto sí que llevaba haciéndome rogar desde verano, he comenzado En busca del tiempo perdido, de Proust, y la verdad es que dicho título no podía venir más al cuento para este curso. Hasta se lo podría haber plagiado para el guión que me encuentro escribiendo. Es más, creo haber entendido el significado de la famosa magdalena que siempre sacan a colación cuando se habla de esta obra. Cuando oí hablar esta tarde de una supuesta espicha de mañana a la que no tengo pensado asistir, aunque por ciertas razones debería, el cerebro se me retrotrajo hacia las mismas espichas del campus de Ponferrada, ciudad donde da la impresión de que es más rentable un centro comercial o una niña embarazada que una escuela de cine, solo que cambiando la cucharada de té con migas por el sorbo de calimocho con bollu preñau que mañana dudo que pueda llegar a saborear. Mal empezaríamos. Si acaso, en algún momento como ocasión especial…
Sin embargo, y por si alguien no ha comprendido el título, la mejor noticia para mí de esta semana es que Europa se ha librado de su último reducto reaccionario, aunque quizá no del último racista, viendo a Suiza. La peor exportación polaca desde el anterior pontífice ha recibido una doble patada en el culo correspondiente a ambos gemelos que casi convierten la celebración del Orgullo en Varsovia en algo tan peligroso como si se celebrara en Teherán. El próximo, Bush. ¡Ya queda menos!

domingo, octubre 21, 2007

APUNTES DOMINICALES


Aquí estoy de nuevo, un año mayor en cuerpo y experiencia pero jamás en espíritu. Como nos hallamos ante un domingo tonto, Silly Sunday, pues me propongo a picotear un poco de aquí y de allá.

- De la celebración de mi cumpleaños: fue íntima, reducida pero a mí me gustó, sobre todo porque los incidentes de la misma noche de hace un año ya parecen lejanos. Que, aunque sea ahondar en lo obvio, vamos para arriba, y de vez en cuando se tienen más ganas de tomar las copas en casa antes que pagarlas a precio asequible comparado con el de Madrid pero aún así gravoso para las alforjas del parado. En mi defensa he de añadir que anoche fue la facción más joven la que nos disuadió de salir por el Húmedo un rato. Pero sus razones tenía, oiga. No las escribo, pero las respeto. Piso franco forever.

- Del estreno de mi cumpleaños: hace un año coincidió en la misma fecha el estreno de Yo soy la Juani, un filme lleno de eslabones perdidos, triste anticipatorio de verdaderas tropas de macacos como las que íbamos a encontrarnos aquel mismo fin de semana. Pero claro, la película pinchó. Sin ser del todo una basura, el público al que iba dirigida prefirió gastar su dinero en el tunning, las pastis y los tangas del Carrefour antes que sentar el culo en una butaca. Como el cine español es incomprensible, ahora preparan una segunda parte.
En esta ocasión han estrenado otra película que también saca los instintos más primitivos del homo sapiens, aunque en este caso con mayor éxito de público y, por increíble que resulte, de crítica. Eso sí, la campaña promocional en España está siendo absolutamente demencial. Del original Superbad han traducido a Supersalidos, y han asignado la estrategia publicitaria a una revista de esas de culos y tetas. Por lo general, las películas suelen destacar las reseñas positivas de periódicos, revistas especializadas, siendo elitistas algún Cahiers du Cinema, algo así. Pues bien, la única que tiene el cartel del filme es de la susodicha revista de tetas y culos, que también debo suponer fue la encargada de enviar a la presentación de la cinta a una tía rubia de nombre extranjero que no pinta nada en la película, que creo que es actriz y sale en una serie que yo jamás he llegado a comprender, se que salen policías, y su única finalidad en la foto imagino que era esta de florero junto a los tres feos (alguno no tanto) protagonistas.
El guionista de esta película es Seth Rogen, que ya hizo una buena labor en la comedia Virgen a los 40, y del que dicen que junto a otros de la tropa están formando un resurgimiento de la comedia friki americana, pero con cierto marchamo de calidad. Yo espero ver el filme y ya os comentaré, pero vamos, que si por el marketing tuviera que fiarme, sospecharía que estoy ante la cosa más descerebrada posible y saldría corriendo hasta encontrar al Bergman más cercano. Ya veis. A fin de cuentas, esto también es una vuelta al cine de los 60-70. Pero no al que hablábamos el otro día. Más bien al de Porky´s, Desmadre a la americana y la ya citada Revenge of the Nerds.

- Del outing (salida del armario) de mi cumpleaños: no, no hablo de mí ni de nadie real. Hablo de una noticia que me sorprendió. Mal que le pese a Alejandro, voy a hablar de Harry Potter. Su última entrega no me sorprendió nada, pero sí la declaración de su autora, de que el director del colegio de magos, Dumbledore, era homosexual y se enamoró de su compañero Grindelwald, a quien en dicho tomo se presenta como muy atractivo. Eso sí, luego su amado se pasó al lado oscuro y tuvieron que hostiarse a varitazo limpio. Pero, caramba, señora Rowling, esto sí que es una historia de puta madre, ¿y va usted y me aburre hasta la saciedad en su desenlace con los previsibles amoríos de los adolescentes, desembocando en un final de lo más conservador y, peor aún, abierto a secuelas? Bueno, la sorpresa es relativa, porque ya me imaginaba que en ese internado tenía que haber más armarios que en la saga antecesora de Narnia. Eso sí, la veda se abrió a posteriori. Primero, el Potter cinematográfico dice que no le importaría hacer de gay. Ahora, esto. Y para la próxima película, menudo cachondeo, a ver si se va a malinterpretar toda la protección que el anciano siempre quiso prestar a su pupilo. En fin. Teniendo en cuenta que lo escribe una mujer, a mí siempre me ha parecido curioso que, bajo mi punto de vista claro está, esta serie esté llena de personajes masculinos bastante más enigmáticos, oscuros e interesantes que los femeninos. El último secreto acaba de aparecer. Pero es una pena que no lo sacara en papel. A fin de cuentas, eso no le iba a hacer menos millonaria, y sí más rompedora. En el peor de los casos, los polacos meterían a Dumbledore en el gulag de los personajes infantiles invertidos, en la celda contigua a Twinky Winky. Pero sería un riesgo perfectamente asumible.

viernes, octubre 19, 2007

EASY RIDERS, RACING BULLS: UNA HISTORIA ÉPICA. PARTE 2


Disculpad los problemillas informáticos que he tenido los últimos días, son todos producto de una mala conjunción astral o algo así, y tan solo me queda agradecer a quien me cede de manera caritativa este flujo, con perdón, de Internet, que me sale por la cara aunque sea bastante malillo, ya dijo por la mañana el profesor de Latín que nadie da duros a dos reales.
Me toca los huevos porque yo esto lo tenía que haber escrito posiblemente ayer, hoy al fin he retomado el guión de ÍTAKA y estoy bastante entusiasmado con su avance y una nueva alternativa de resolución que me ha surgido. Por tanto, no creáis que vaya a dedicar el mismo esfuerzo neuronal en ambas acometidas. En correlación al ensayo de Peter Biskind del que hablamos, ahora he comenzado un nuevo libro, también en inglés, sobre la década de los sesenta, ya convulsos en todo el mundo y especialmente en los Estados Unidos de América: Vietnam, derechos civiles, lucha afroamericana, liberación de la mujer, drogas, beatniks, hippies, incluso el Stonewall… En 1969, una pequeña película de moteros iba a dar un petardazo que soliviantó el anquilosado sistema cinematográfico del Hollywood de aquel entonces. Se trataba de Easy Rider, desde luego, aunque el pistoletazo de salida ya lo había dado un par de años antes Bonnie and Clyde, una película de género que subvertía los roles generales del viejo esquema: los héroes son los bandidos, la autoridad el villano. Aunque hubo muchas películas míticas durante aquella última edad dorada, sin duda Easy Rider es la que podría considerarse testamento de la época. Y abrió la veda a un nuevo y numeroso grupo de cineastas, la mayoría jóvenes y muchos procedentes de la televisión o de escuelas de cine en las que se entusiasmaban con los autores del cine europeo u oriental (sí, aquellas mismas películas que nos ponían en Ponferrada y el profesor debía pedir que la gente se callara, snif, de una puta vez). Algunos de estos nombres no os sonarán de nada, y ello es debido a que, como ya hemos dicho, es esta una historia épica con muchas bajas por el camino. Por poner algunos nombres, pues Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, Peter Bogdanovich, William Friedkin, Hal Ashby, Paul Schrader, Robert Altman… Luego llegó otra generación posterior, que había mamado la teta televisiva más que la del cinefórum, aquellos de los que dijeron que destrozaron el cine, considero que injustamente, instalando la mentalidad del blockbuster. Y son dos nombres bastante más mágicos para mí que todos los anteriores: George Lucas y Steven Spielberg.
Y las obras que produjeron, aparte de las citadas, refresquemos tan solo un poco la memoria: El padrino, Taxi Driver, Tiburón, La última película, El exorcista, Chinatown, Star (of course) Wars… La lista completa acojona, pero solo pongo algunas famosas.
Era un tiempo en que el director era la estrella. Como cita uno de los testimonios, estaban haciendo las películas que querían hacer. Pero esa libertad también fue su tumba. La fama, las drogas y, sobre todo, una megalomanía rampante, les llevó a afrontar proyectos cada vez más suicidas que en casos acabaron con su carrera y en otros casi con su cordura. Con dos películas buenas, les decían que eran unos genios y, claro, se lo creían. Y sin tener a nadie que les dijera que no, se convirtieron en dioses próximos a su caída, hasta el restablecimiento del orden en la década de los 80, con Reagan en el poder del país y los ejecutivos en el de las productoras, regresando a una comercialidad a ultranza, con excepciones, que es lo que ha llegado hasta nuestros días, aunque en los años 90 surgiera un tipo de cine independiente del que el Peter Biskind habla en otro excelente tomo que también encontraréis en la misma colección y que habla de Sundance, Miramax, Tarantino, etc.
Bueno, yo he de confesar que en mi ideario posiblemente pese más el cine de los 80 que la contracultura, pero considero que por aquel entonces se hacían filmes comerciales, sí, pero que no estaban reñidos con la calidad, nada que ver con la gran mayoría de estrenos veraniegos actuales. Bajo mi punto de vista, debería haber espacio para ambas propuestas, cada una en su campo. Porque a mí me gusta compatibilizarlas, tanto desde el punto de vista de espectador como de creador. Si veo a los Abrasadores como mi propia saga de aventuras, también escribo ÍTAKA como algo muy personal, íntimo y de presupuesto ínfimo. Y, de aquellos viejos autores que algunos ahora están muertos, otros haciendo telefilmes y algunos aún en activo aunque por lo general sombras de lo que fueron, me quedo con el Lucas que logró ponerme los pelos de punta con el Episodio III, antes que con el oscarizado Scorsese de Infiltrados, aunque al menos dicho filme le dio un premio que ya merecía y logró reunir en la gala a los Cuatro Fantásticos de antaño. Poco importa que hayan perdido un tanto su fuerza. Quien tuvo…
Ahora, que todo el mundo preconiza la muerte del cine, realmente yo no se hacia dónde se dirige todo esto. Yo tengo suerte porque, sobre todo, me considero escritor. Y, de momento, nadie va leer libros por el móvil. Porque es un puto coñazo. Me gustaría rodar este guión, la verdad. Hace cuatro o cinco años, a saber, comencé a trabajar en el mediometraje El ser reprimido. Una vez terminado, y como ha sucedido también este año, hubo quienes, incluso gente del equipo, prefirieron quedarse solamente con los aspectos negativos. Y otros, entre esos me incluyo, que aún pensando que solo llegaba a la categoría de ejercicio, por lo menos bajo su roñoso envoltorio latía una historia digna de ser contada. Porque eso es lo que soy yo, un contador de historias. Poco me importa cómo lo haga. Puedo filmarlas, escribirlas, recitarlas o cantarlas, pero todo viene de la misma manía de crear. Ya lo dije, y Oli está de acuerdo conmigo, que este oficio es duro. Y que ninguno veremos el cielo, aunque esta frase no es mía. Si yo no hubiera rodado El ser reprimido, ni el documental sobre el MAL, ni Vagos y Maleantes, yo no estaría aquí. Desde luego que si ruedo mi guión no lo haré de esa manera, pero todo el recorrido me ha valido para saber qué es lo que quiero y qué no. Se que no estoy en Berkley durante los años 60, estoy en la facultad de Filosofía (sin Filosofía) y Letras de León, pero, en diferentes contextos, para mí de aquí también se puede sacar arte. Podría hacerlo de la malhablada profesora de Lingüística, o del también malhablado y filósofo a su manera profesor de Latín, con su teoría, desde la izquierda eso sí, de que España se rompe, y de su inconformismo del que mete las mismas hostias contra la Religión que contra la Educación para la ciudadanía, y que habla de la homosexualidad en Grecia con una normalidad pasmosa que sin duda en la clase del colegio no hubiera presenciado.
Todo es vida, una vida de la que mañana cumplo un año más, y orgulloso aunque a veces no nos parezca digna de vivirla. Es mentira, merece la pena, de ser vivida y narrada, aunque para ello tengamos que transformarla. Yo os digo, amigos y familiares, que no creo que vayamos a ser la generación que salve el cine español, que esto quizá sea tan solo una quimera y luego muchos acabemos de funcionarios, lo cual al menos sería un empleo fijo. Pero, si se diera la oportunidad, leed este libro, un par de veces como he hecho yo si es posible para quedaros con la inmensidad de los detalles, y aprended de él. De lo bueno, y de cómo no caer en los mismos errores que cometieron sus protagonistas, aunque a veces es complicado, porque suele ser el mismo sistema el que nos pone la trampa.
Sin saber qué me deparará el futuro, lo que si se es que necesito estímulos, y este libro es uno de los grandes. Seguiré escribiendo, porque creo que ahora mismo es la mejor manera de llegar a mi aniversario, y pardiez que solo pienso ya en acabar esa primera escaleta que, no sin temor, pondré en las manos de quiénes lo requiráis para su valoración.
Verba volant, scripta manent.
Recordadlo, y que el gobernador de Libia me permita estar con vosotros al menos veintiséis tacos más.

jueves, octubre 18, 2007

EASY RIDERS, RACING BULLS: UNA HISTORIA ÉPICA. (1ª parte)





Ya lo dije el otro día, por necesidad o falta de previsión debí desprenderme de varias posesiones materiales, pero tan solo las tenía como eso, mera materia fácilmente sustituible. Puedo tirar un secador o un foco que me hayan valido diez, quince euros, aún cuando se encuentren en normal funcionamiento. Posiblemente prefiera ceder su espacio a algún libro que me haya costado solo cinco, pero cuya estimación personal vaya mucho más allá del simple objeto. Sí, me gusta establecer relaciones con mis libros, las cuales consigan evolucionar al mismo tiempo que lo hago yo, se que no descubres lo mismo en una obra a las quince años que a los veinticinco, tampoco si lo haces en cada ocasión en circunstancias distintas.
Tomemos, como ejemplo característico, el libro que da título a esta reseña. Acabo de terminar mi segunda lectura del mismo, esta vez en inglés, que es su idioma original. Aclaremos términos, yo no soy de releer. Si regreso a un libro, y lo hago además en relativamente poco tiempo, es porque ese libro es especial para mí. Llegué a él mediante un artículo de la Fotogramas de hace algunos años. Me imagino que sería el 2004, porque en dicho año me trasladé a Madrid, y nada más llegar allí comencé a leerlo de una peculiar manera. Se iniciaba por aquel entonces otra relación de connotación literaria, pero que iba a terminar mal: la de la FNAC, que ya de no otorgarme trabajo al menos hizo los efectos de biblioteca porque yo, ya en aquellos comienzos intentaba ahorrar, me negué a comprar el ejemplar por veintiocho euros, fijaos que finalmente Paco me lo terminaría regalando en Bethesda a la razón de dieciséis dólares, que al cambio sale a perrilla. A pesar de ser un tomo grueso, cuatrocientas páginas de letra pequeña, yo lo devoré aún en incómodas posturas, ni siquiera tomaba la molestia de trasladarme a la contigua sala de lectura. De hecho, es el único libro que he leído de esta manera. Imaginaos qué efecto debió provocar en mí para que llegara a ese extremo.
Tras esta larga introducción, bueno sería explicar de qué va, aunque ya os haya dado pistas en mensajes anteriores. Es un libro sobre cine. Un ensayo, vaya. Pero no un estudio plomizo sobre películas, qué va. Si lo he subtitulado como historia épica, es porque me lo parece. Una de las principales razones por las que uno puede caer bajo la magia de una lectura es por el poder de su identificación con la misma. Se que en términos básicos, podríamos recurrir a lo de que se parece tanto como una pera a una manzana, pero, aún en circunstancias de tiempo, espacio y condiciones muy distintas, esta epopeya me recuerda a la nuestra propia. La mía, y la de tantos amigos, compañeros y algún familiar que tenemos el deseo de, si no triunfar, al menos poder vivir de lo que consideramos nuestro verdadero trabajo, que es el arte, principalmente relacionado con el cine, pero a efectos colaterales puede ser también la televisión, la literatura, etc. Cada uno en nuestro ámbito, que tampoco es que sea un compartimento estanco, pero lo bueno es que suele ser complementario con el de los otros. Van a cumplirse diez años desde que comenzamos con nuestras primeras mamonadas, y por aquel entonces el futuro aún quedaba muy lejos. El panorama tampoco es tan desalentador. De aquellos primeros cortos, si así pueden ser llamados, algunos de los que allí salieron lo hicieron como mero colegueo, y sus trayectorias han continuado alejadas del mundillo. Otros, aún seguimos intentando abrir brecha. Víctor y Jose están trabajando en la tele, puede que sus programas no pasen a la historia pero peor sería que no hubieran logrado meter el pie. Nacho está comenzando, y ya ha realizado papeles en los que no reconoceríamos a aquel antiguo señor Paralítico. Y yo, ejem. He seguido una caótica senda, digna de un caótico pensamiento. Pero, en contra de lo que pueda parecer a veces en este blog, no me siento acabado. El grupo ha fluctuado entre épocas, abarcarlo por completo sería ingente labor: desde la peña de León hasta el gang de Vagos y Maleantes, pasando por la sección ponferradina… Muchos de ellos han sido como sombras de las que no he vuelto a saber nada en absoluto. Esta vida que hemos elegido… Es despiadada. Ninguno veremos el cielo. Como tampoco lo verán los personajes de este libro que me propongo comentar, si de momento no lo hago es porque mi ida de pelota resulta inevitable. A fin de cuentas, esto es un ejercicio de literatura comparada en cierto modo. ¡Solo que no es ficción, es la vida real! La novela coral ambientada en Hollywood de finales de los años 60 hasta comienzos de los 80, frente a nuestra historia, escrita a caballo de varias ciudades y que tan solo se encuentra en su primer acto.
Damas y caballeros, ahora sí, disculpen este larguísimo NODO, en la próxima jornada procuraré centrarme un poco más y quitarle razones a quien haya pensado que como crítico literario no valgo un centavo (aunque como profesión desde luego que está bastante lejos de entusiasmarme)


lunes, octubre 15, 2007

¡Qué desperdicio!


A nadie le recomiendo, por razones físicas et psicológicas, que realice dos mudanzas el mismo año. Para quien no tenga otro remedio, puede leer esta crónica:


RELAX - El sábado noche, triunfante el gregarismo sobre la sensatez, salgo de fiesta con un límite marcado, las dos de la madrugada, que previsiblemente se excede hasta las tres. La razón de este síndrome de Cenicienta fue que mi salida hacia Madrid se llevó a cabo finalmente a las siete AM del domingo. Pude arañar dos horas para el sueño, más que necesario aunque no suficiente, y hasta ese descanso me lo quisieron arrebatar. ¡No sabían ellos el percal que iba a encontrarme a mi llegada! En fin. Confieso que mereció la pena.


NO RELAX - ¡Pero los excesos se pagan! Hablando de pagar, al menos me ahorré el billete de autobús, porque mi hermano Paco, que vino a ver el concierto de Héroes del Silencio, en el primer día, que el segundo lo glosa Hopewell en su blog, me llevó hasta el aeropuerto. ¡Vaya! Me trae una claqueta desde el mismísimo Hollywood y encima haciendo de transporte. No lo merezco. Huelga decir que casi todo el rato estuve en estado similar al sueño. Pero llegué.


RELAX - Norte a sur. En mi regreso a Acacias, sabía que lo peor estaba por llegar, pero aún consideré que para el fregoteo quedaba rato. Craso error. Pude meterme un plato de pasta, pero no se respetó mi sacrosanto momento del té porque resulta que...


NO RELAX - ... vino Hopewell para anunciar que Mr and Ms. Caseros iban a llegar hacia las tres y todo debía quedar más o menos limpio, Nacho y yo adoptamos los roles de curritos que pasaban por allí para arrimar el hombro con la bayeta, muy creíbles, y hubo que comenzar la operación que da nombre a este post: sí, un verdadero desperdicio, tanto ayer como hoy. Que nos perdonen el premio Nobel de la Paz, Al Gore, y todo el equipo de dicho programa, Jose entre ellos, pero creo que no ganaríamos ni el beneplácito de uno ni los eurillos que regalan los otros. Como si el globo se estuviera hundiendo, lo cual me recuerda a cierta y famosa entrevista de trabajo, arramblamos con todo y lo tiramos por la borda, sobre todo cacharros de la cocina, muchos de los cuales no valdrían ni para quincalla, y lo bajamos para el cuarto de basura, con las manos en los bolsos y silbando como si nada. ¿Reciclaje? Ese es el tipo de cosas que se hacen bajo presión. En aquel momento había un examen que pasar, y lo pasamos. Como premio...


RELAX - ... y pese a que ya no disfrutaba el descuento de empleado, los tres convenimos en bajar a Telepizza a por un 2 x 1, inventando una nueva mezcla (atún, pepperoni y pollo) que creo se podría patentar. Ah... THE LAST PIZZAS. Y la última comida del trío allí. No nos pongamos sentimentales, que aún falta lo más triste. Por lo menos, el resto del día fue relax. Llevé unos pocos trastos hasta Manuel Becerra, donde me esperaba Claudia y la nueva habitante félida del piso, una bola de nieve mimosa. Y luego, hacia Bilbao, para el reecuentro con Oli, desde aquel acontecimiento clave en el Pabellón de Congresos que, como un ecuador, marcó la línea entre los hemisferios de Madrid y León. Íbamos por la calle Fuencarral, yo con la maleta vacía, y me resultaba algo extraño ya, un trayecto hacia al final del cual se selló una despedida que, aunque quizá solo sea hasta dentro de un mes, marca por el momento el fin de una época. Snif.

Suerte que pude animarme gracias a mi último filme allí. REVENGE OF THE NERDS. En esas circunstancias, cualquier comedia, aunque sea una chorrada como esta, se agradece. A fin de cuentas, yo también soy novato en mi universidad. Qué pena que no tengamos hermandades de esas con letras griegas. Todo sería más divertido. Al final, me emocioné tanto que casi salto de la silla para gritar también eso de: ¡Yo también soy un nerd!


NO RELAX - Llegan los frutos de mi lerdo raciocinio. Como no pude distribuir mis bártulos mejor, ahora toca seleccionar y cabrearse al ver una maleta a explotar de la cual tengo que excluir cosas que, si no tienen valor sentimental, al menos quizá expuestas en el Rastro me hubieran dado unos aurelios. El mismo oso de la serie Vagos y Maleantes estuvo a punto de ser adoptado por Nacho, pero luego recapacité. Soy más piadoso con los plantígrados que nuestro monarca. Ups. A ver si me cierran el blog.


RELAX - En un tiempo muerto en nuestras respectivas mudanzas, Nacho y yo reponemos fuerzas. Como sea que no hay ni sartenes ni cazuelas, nos hacemos THE LAST BOCATAS, y por un momento el tiempo se detiene, y doy fe de todos los momentos que hemos compartido hasta ese entonces, de los tres pisos que han visto desarrollarse nuestras andanzas en Madrid, y la verdad es que no le abandono por gusto, al menos queda en buenas manos. No escribo más porque me da mal karma y al menos tuve la suerte de que...


NO RELAX - ... al bajar me encontré de nuevo con los caseros y les disuadí de subir, asegurando que ya quedaban pocos bultos. A partir de ahí, ya todo se aceleró. En Telepizza no encontraban mi finiquito y les dije que allí me lo guardarn, que total debe servir para comprar un bonobús a lo sumo. Cargado cual mulo, a punto estuve de coger un taxi, pero un cajero estropeado me quitó esa opción. ¿Acaso no hay que sufrir? Pues con esfuerzo llegué hasta la estación. Llevaba la maleta de espaldas, así que, simbólicamente o no, era imposible ir más contracorriente.


RELAX - Bueno, pues solo faltaba que pagando 34 euros de billete no pudiera relajarme. Además, hubo tiempo para la comedia, al ver que alguien puede ser tan friki como para poner de politono en su móvil los pitidos de R2D2.

Y, dado que en León ya no tengo que valerme tanto por mí mismo, pude acarrear los restos del naufragio en coche hasta casa, donde aún esperan que mañana los acomode, buena falta haría una limpia general que me temo no podré llevar a cabo por una hora de Latín metida con calzador, esa asignatura una y mil jodidas veces aprobada.


En fin. Ahora es momento para estar tristes. Y considero que eso no es algo grave. La comunidad del Anillo se disgrega, pero confío en que al final todos nos reencontremos en Mordor para una victoria final.


(Menudo final digno de Games Workshop)

miércoles, octubre 10, 2007

La jodimos.


No, no se trata de que hayamos jodido nada. Es que esa es la frase mítica de la película Easy Rider, que vi ayer. Aunque, ahora que lo pienso, hoy me ha venido a la mente en más de una ocasión. De hecho, ahora mismo tenía pensado hacer un post más o menos largo acerca de dicho filme, en qué circunstancias llegan su visionado, y cómo podría influenciar en mi obra a plazo corto y medio. Pero hay unos molestos deberes que me esperan para ser realizados, puede que del mismo nivel o menor de los que teníamos que hacer en segundo de BUP, oraciones de latín de las que creí que podría olvidarme ya, pero ni de ellas ni de las de inglés. Dos asignaturas que ya tenía aprobadas y que, a menos que me sorprendan la semana que viene, tendré que seguir cursando en esta cuasi interminable vuelta para atrás que me lleva a tiempos ignotos resucitados ante mi pasmo. Ni siquiera se si me los preguntarán mañana, aunque siempre podría decir: Preferiría no hacerlo, como Bartebly el escribiente, de Herman Melville.

Me siento estafado de nuevo por esta universidad. Pero, ¿sabéis qué es lo peor? Que esta mañana tuve la oportunidad de protestar contra la misma, por su subida de tasas y otras cosas. Y no lo hice.Pero, en fin, parece que ya no estamos en Berkley en los años 60, y que las situaciones de la ficción se escriben antes incluso que acontezcan en la realidad. ¿Y por qué?

Por casi una hora de felicidad. Lo cual no es poco.

Tan mayor y con deberes.

La jodimos.

lunes, octubre 08, 2007

¡Menos mal que no me quitaron el título!


Aunque habrá quien se extrañe, voy a hablaros de una autodenominada comedia social que se estrena este martes en Antena 3. ¿Significa ello que os anime a su visionado, en detrimento de los Herederos de la Primera? Que me parta un rayo si es así. Nada de quitar audiencia a Hopewell ahora que van para arriba. Tan solo voy a comentar un poco porque me ha hecho gracia tanto el nombre como la temática.
Se llama El síndrome de Ulises y está protagonizada por Miguel Ángel Muñoz, que siempre llevará en su carrera el lastre de haber sido el perillero de UPA Dance. Por lo que he leído, trata sobre un joven médico llamado Ulises (muy obvia la metáfora, en mi ÍTAKA no habrá ni Ulises ni Penélopes) que, tras haber estudiado en Estados Unidos con la pasta de su familia rica, vuelve a su país natal para descubrir que se han arruinado y acaba currando en un centro médico de algún sitio parecido a Las Barranquillas o a algún poblado en el que los gitanos no tengan tanto dinero como tenían los asiduos a Telepizza.
Teniendo en cuenta que las series españolas suelen ser tan solo simples y malos refritos de las americanas, al menos la idea me parece un tanto fresca, otra cosa es cómo la lleven a cabo. Si de verdad hacen buena comedia y no acaba derivando hacia el melodrama buenrollista de personajes marginales, verdadero cáncer de nuestro cine. Y, claro está, también habrá que ver si MAM es capaz de desarrollar un personaje que al menos sobre el papel se ve complejo. Ahora es la tuya, tronco. A modo de curiosidad, esta serie tiene el primer personaje fijo interpretado por una mujer transexual, Carla Antonelli. Confío en que no se quede en mera figura decorativa.
ÍTAKA también podría haberse llamado El síndrome de Ulises pero, sinceramente, creo que prefiero mi título. Mi idea era comenzar hoy a trabajar en ella, pero me adelanté y llevo tres días seguidos, incluso ayer después de la Saturday night, escribiendo sobre personajes, escaleta, la estructura… Como no es un guión fácil, ni a mí me gustaría que lo fuera, iré añadiendo escenas con primor de cara a un primer tratamiento que enseñar a, como diría Oli, los sospechosos habituales. Motivación no me faltará. Y si me falta me la otorga el libro que estoy releyendo en inglés, Easy Riders and Racing Bulls, haré artículo exclusivo sobre él.
Algo se mueve aquí en el poblacho. De momento, voy a ver si me apunto a un taller de escritura que hay en el MUSAC en diciembre. Un mes que, al menos el año pasado, no pudo ser más creativo.

domingo, octubre 07, 2007

I ANIVERSARIO DEL BLOG LOS ABRASADORES PARTE II


Nuevo año, perspectivas nuevas. El primer post no podía estar más envenenado, por suerte el resto no seguiría la tónica, salvo excepciones. El regreso a Madrid se marca con el estreno del corto Escombros, y tienen lugar las primeras reuniones creativas de Vagos y Maleantes, fuimos tan rápido (para bien y para mal) que a mediados del mes siguiente ya habíamos rodado los dos primeros episodios, que ahora mismo están en el segundo y tercer puesto de los más vistos.
Para que conste que no ha sido tanta mi vagancia, ya desde dicho mes comencé a echar currículos, pero nada. Al menos me puse a escribir Los Abrasadores: Guardianes del Umbral y me impuse ciertas medidas de ahorro. En fecha tan poco chistosa como el 11 de marzo grabamos dos episodios más, y es muy especial para mí el del inolvidable Iñigo de Urrunsolo. Inspirado por el genial Truman Capote, escribo Breakfast at Rodilla´s. Y aunque las entrevistas de empleo no llegan, mi hermano Paco me da una gran alegría. La posibilidad de visitarle ya no solo en su domicilio de Washington, sino de pasar semana y media en California, en tres visitas tan espléndidas como las de San Francisco, el parque nacional de Yosemite y el valle de Napa. Yo acepto sin dudar, porque es una oportunidad única, aunque se que si quiero disfrutarla tendré que renunciar a coger cualquier trabajillo que me den, a menos que sea verdaderamente digno de arrebatármela. Tan solo la FNAC pudo haber evitado el viaje, pero en cambio me enfrentó a una de las situaciones más ridículas de mi vida. Lamento amargamente no haber narrado la entrevista.
En abril, el blog sufre un parón después de su episodio más doloroso, una batalla interbloguera que por suerte no dejó bajas. Para recuperarlo con fuerza, proclamo la I Semana del Orgullo Bisex y ya al mes siguiente narraría las crónicas de San Fran desde allí. A la vuelta del viaje, obligado a permanecer en León y con mucho tiempo libre, mando el blog a Cambio Radical, añado secciones, enlaces y demás. Para compensar el olvido de la FNAC, acepto una entrevista en Games Workshop tan solo para insuflar un poco de surrealismo friki en el blog. No decepciona. Dicho mes también se emite el, por el momento, último episodio de Vagos y Maleantes, que muchos consideran el mejor. En el aire está la posibilidad de que vuelva. Gran parte del público lo pediría, quitando a cuatro estirados, pero la decisión depende de nosotros. Como responsable último, yo desde luego convocaría una asamblea de reflexión para todo el equipo en la cual poner en claro qué es lo que se ha hecho bien y qué es lo que no, una medida bastante improbable pero aún es pronto para saberlo, dedicaré un post entero a la posible continuidad de dicha serie, aunque la red tampoco quedó huérfana de proyectos similares, con el estreno veraniego de Independizados, a la cual le queda cuerda para muchísimo rato.
Como me asustaba la posibilidad de no haber trabajado en todo el año, acepté lo que para mí era el escalafón más bajo dentro de mis aspiraciones, el Telepizza. Para mi sorpresa, dos meses después no lo abandoné con aire decepcionado, sino con la posibilidad de quizá poder volver en el futuro en una u otra ciudad. Agosto suele ser un mes duro para mí, pero este año no solo no fue así, sino que durante una visita relámpago a León llegó la esperada instantánea que se ha convertido en foto oficial del blog: los Abrasadores, los de verdad. Finalmente, en septiembre hago recuento, a mi pesar, de todos los disparates universitarios que he cometido, una especie de reflexión acerca de por qué he llegado a ser el más viejo de mi clase. La decisión de mi regreso ya está tomada, no es fácil pero al menos gracias a la misma puedo empezar a extraer desde el fondo de mis entrañas el que, con el permiso de los Abrasadores, va a ser el proyecto leonés de esta nueva etapa. La construcción de ÍTAKA empezará aproximadamente este lunes.
Espero que dentro de un año, en el segundo aniversario del blog, tanto ese como otros proyectos hayan avanzado de manera positiva. Cuento con vuestro apoyo, que desde aquí agradezco deseando que una vez más y hasta siempre que el gobernador de Libia os acompañe.

viernes, octubre 05, 2007

I ANIVERSARIO DEL BLOG LOS ABRASADORES. PARTE I.






No pudieran ser más distintas las circunstancias que diferencian la onomástica de San Froilán de este año respecto al anterior. Mucho ha cambiado, otro tanto cambiará. O al menos debería. Me dispongo a redactar una breve disertación sobre este período de tiempo, concluyendo con una mirada hacia el presente y el futuro a modo de colofón.
El blog se llama Los Abrasadores porque una de sus principales misiones, si no la fundacional, fue la de propagar sus aventuras de manera universal. No obstante, la publicación por capítulos de la primera novela fue un fracaso. Y no me extrañó. Lo que no quieras para ti, tampoco para los demás, y yo por el momento aborrezco de leer libros virtuales. Por ello, aunque tal vez las celebraciones familiares y mi afán de motivación tuvieran mucho que ver, decidí publicarla pagando, una decisión que no me satisfacía pero al menos pude ir calibrando las reacciones ante el inicio de la saga, y estudiarlas de manera comparativa respecto al libro anterior, El diez por ciento.
Los Abrasadores jamás han abandonado un blog que sin embargo tuvo su primera entrada importante no el 5 de octubre, día de su creación, sino un par de jornadas después, el sábado 7. Ahí tuvo lugar un punto de giro en mi existencia. El incidente de los Five Carros marca el principio del fin de mi estancia en la secta-empresa El Corte Inglés. Qué duda cabe que mi parte de culpa tuve. Si uno se va de fiesta, bebe como una esponja, duerme una hora y luego se dirige hacia su empleo para vaciar cinco carritos llenos de tochos, lidiar con clientes cabreados y con un jefe al borde del infarto ante la avalancha de diccionarios y catecismos de Santa Teresita del Niño Jesús, bueno, se ha ganado su escarmiento. Sin embargo, esa fatídica fecha me confirmó en una tendencia, en la cual espero no errar, de que en dicho trabajo no trataban a todo el mundo por igual, y que la reacción furibunda hacia mi persona quizá se hubiese mesurado algo respecto a algún otro empleado, no digamos ya si llevara falda, cuando aún se estilaban allí las faldas. Poco importa que a partir de aquel entonces comenzara a mejorar mi puesto, porque la decisión ya estaba tomada y era bien consciente del riesgo al que me sometía. Perdí mi estabilidad laboral, no volví a recuperarla. De haber permanecido allí, trabajando entre libros y con buenos compañeros, quizá este regreso pudiera haberse evitado. Pero a veces basta una pequeña chispa para arrojarlo todo por la borda. Y esa fue la del Five Carros Affaire, no se si sumada a otras más ancladas en el subconsciente que en todo caso podrían plasmarse en diarios no tan públicos como este. Por cierto, en el post en el que me despedía del trabajo, concluí con una frase, Regreso a Ítaca, que estaba sin duda anticipando situaciones del futuro. Y después del Corte, ¿qué?
El blog se consolida en este mismo ordenador leonés desde el que os escribo. Gracias al mismo, comienza a gestarse un proyecto que nació casi al mismo tiempo, la serie cómica Vagos y Maleantes, inspirada por la británica Little Britain, que descubrimos ese mismo otoño. También diversifico un poco los contenidos al introducir críticas de películas, libros e insufribles sagas épicas. Mientras, sigo intercalando capítulos de Los Abrasadores: Contra la Banda de la Piedra, y escribo una versión corregida y aumentada de la misma, que lamento mucho no haber podido editar para su lectura, porque hubiera dado bastante que hablar y, además, es la que yo quiero sea definitiva, pues el segundo libro enlaza con partes de ella. Llegan las navidades, con ellas ya al fin la novela publicada, el filme fantasma del Gnómobil y Papá Noel me deja en los calcetines un par de retoños del blog. En realidad, uno llegó en noviembre, y es el blog del bueno de Oli, que acaba de resucitar gracias a una transfusión de energía siciliana en vena. Un espacio en muchos aspectos bastante superior al mío, que además era interactivo y contaba con una lograda serie de colaboradores que confío regresen en un futuro cercano, y lo digo por los demás porque yo estoy dispuesto a volver a escribir allí desde ya.
Luego llegó la niña, en color rosita además, un blog mucho más personal que cualquiera de los que haya leído nunca y con el que establecí una cierta relación incestuosa que en ocasiones podía llegar a las hostias mutuas. Prolífica como ella sola, Alicia abrió sucursales de su espacio, hasta que, como suele suceder en muchos casos, fue absorbida por una multinacional que le otorgó un mayor número de seguidores pero también marcó la que, por el momento, es la fecha de defunción de su blog, que sucedió más o menos al mismo tiempo que la del fundador del imperio, Jesús de Polanco. En estos momentos, Alicia se ha retirado a una cueva hacia la cual todos sus fans, y yo el primero pese a los dimes y diretes, esperamos que algún día llegue un chorro de tecnología que nos devuelva sus absolutamente imprevisibles y geniales creaciones. Cariño, el mundo de la hostelería no te merece.

miércoles, octubre 03, 2007

Triste y plúmbeo (por el clima) primer día.

Sí, conste que solo por el clima. Quizá hubiera quien creyó que iba a decir que fue una mierda pero... La verdad es que salí satisfecho. Y eso que soy un fantasma no matriculado, oficialmente una sombra allí debido a la atorada burocracia universitaria. Incluso de aquellas asignaturas que confío me sean convalidadas, y me temo que serán pocas, salí contento. De la doble ración de Teoría de la literatura, la primera bastante dormido (en Madrid no madrugaba), del profesor de Latín con sus filípicas sobre asuntos varios, de la profesora más malhablada a la que he escuchado en mi vida, y que nos da Lingüística, del Inglés y del hueso de Lengua que veremos si es para tanto.
Era jornada partida, a mediodía fui a buscar a Irene a LADE (Irene todavía lees este blog o estás muy ocupada con esas cosas económicas? jaja) y nos bajamos a tomar algo. Tanto ella como otros compañeros de clase recién han aprobado la selectividad, lo cual tanto me rejuvenece como me crea una cierta sensación de estar fuera de lugar, aunque no debería. Es normal que los primeros días, hasta que me acostumbre, pueda hallarme como en una cierta burbuja, pero mientras pueda sentirme satisfecho, como estos días, no habrá más señal que necesite. Ahora ya solo falta que, una vez conozco ya más o menos el plan de la carrera, organizarme con lo de fuera de ella, que no son precisamente actividades extraescolares, sino de aquellas para las que realmente me veo para trabajar.
Y hoy no pongo foto. Que es medianoche y mañana no hay siesta que valga. Ohú.

martes, octubre 02, 2007

Mañana voy a clase. ¿Pero qué estoy escribiendo?


Bueno, tampoco es que me sienta como si acabara de aterrizar en Urano, pero un cambio como este no se asume en un par de días. En realidad, aún no estoy matriculado, por esos rollos de papeleo en los que ando inmerso desde hace casi un mes. Por ello, voy a ir a clase, pero a la mitad de ellas no se si realmente mi presencia allí va a estar motivada o no. Es lo que hay, pero espero que dentro de una semana ya esté en situación legal. Los de esta facultad ya pueden ser flexibles respecto a ello, porque, al menos de lo que deduje observando los tablones de notas, estas más bien van a parecer clases particulares. Si después de comenzar la docencia sucediera el hecho kafkiano al máximo de no obtener matrícula, me iban a oír los de esta universidad, lo que pienso de ellos y no digamos ya de su titulito de cine.

Por suerte, el horario es bueno. Martes por la tarde a viernes por la mañana. Eso hace factible, amigos madrileños, la posibilidad de largos fines de semana en que pueda visitaros, al menos mientras no haga algún retorno cazurro telepizzero. Para mi primer día he quedado con los pocos, pero muy buenos, colegas que estudian allí. Ni ellos ni yo realmente creemos que vayamos a coincidir este año. Es como si me hubiera metido en el Delorean o algo así. No es que pretenda tomarme este curso como un Desmadre a la americana o una versión más paleta (si cabe) del American Pie, pero aún no puedo evitar sentirme algo infantilizado. Y no se por qué, dado que en la universidad, especialmente en carreras sin futuro como esta, he visto a gente de edad más que respetable. Pero bueno, después de ver cómo se movía Franco a sus 62 el otro día, estimaré que la vejez lo es sobre todo de espíritu. Lo que peor llevo son los madrugones, pero eso es tan universitario como los bocatas de la cafetería o el... ¡mierda, se me olvidó comprar el bonobús!

Uno que está acostumbrado a vivir en el centro...