martes, julio 12, 2011

LOS CERDOS. Entrega 36.

XI

A la noche siguiente, Jonás se encontraba en el trastero reconvertido en laboratorio, en medio de un desordenado revoltijo de probetas, frascos, libros y todos aquellos utensilios de los que podía valerse para realizar su trabajo. Él mismo se estaba enfundando en lo que parecía un traje de faena, compuesto por un mono, la máscara antigás que le cubría todo el rostro, y a la espalda una mochila con dos bombonas rellenas de un gas en cuya composición había trabajado largas horas hasta dar con la fórmula que estimaba más oportuna para sus fines. A la mochila iba acoplada una manguera para expulsarlo, cuyo remate era como una pistola que permitía dispararlo a presión incluso en los lugares más recónditos.

Una vez se hubo vestido con esta indumentaria, Jonás entró en la cocina con paso firme, y se quedó plantado en la entrada, descansando la pistola sobre su hombro mientras realizaba una panorámica sobre todo el cuarto. A juzgar por su postura, parecía la viva estampa de un justiciero cowboy que llegase a las puertas del saloon con actitud desafiante, observando a aquellos a quienes pretendía llenar de plomo para saldar viejas cuentas. Pero aquellos maleantes cuyos movimientos espiaba resultaban insignificantes y huidizos; como era habitual, en aquel momento alguna cucaracha de tamaño medio merodeaba por las paredes, y se apresuró a esconderse ante la presencia del intruso, al igual que otras más reducidas que fueron a buscar refugio en el fregadero.

El sitio, por otro lado, se encontraba en un estado de calma, desde la cual Jonás recorría con la vista el que iba a convertir en su campo de batalla. Esa sensación de calma no había hecho mella en él, que permanecía en tensión; su respiración, entrecortada, salía a través de los filtros nasales de la máscara. En realidad, la comparación con un campo de batalla no era del todo afortunada pues sugería la idea de un campo extenso, abierto, cual tablero de ajedrez en el que dos ejércitos avanzaban el uno frente al otro. Jonás en todo caso se movía en una jungla de impenetrables escondrijos, él solo frente a un número de adversarios que no podía ni imaginar. Suponía que fueran cientos de ellos y, evidentemente, no solo allí sino campando a sus anchas por todos los rincones del piso. No obstante, aquel era el punto neurálgico, sin ninguna duda, donde lanzar el ataque más mortífero posible para hacer salir a todas aquellas invasoras mediante su particular napalm.

Como un general tratando desmoralizar a sus rivales, comenzó una pequeña arenga, sin ningún sentido teniendo en cuenta que no podían comprender su lenguaje, pero para él sí sirvió como una válvula de escape frente a la tensión que albergaba todo su ser. Aunque le costaba comenzar una especie de soliloquio a través de la máscara, finalmente sus palabras brotaron, y lo hicieron de un tirón.

- ¡Salid! ¡Salid de vuestra guarida y dad la cara! Nada os va a salvar de vuestro exterminio. Lo de esta noche solo será el comienzo, dedicaré días, meses, todo el tiempo que sea necesario para que no quede ni un mísero rastro de vuestra presencia aquí. Hasta ahora, pensaba que todos los seres vivos tenían derecho a una existencia digna. Y lo sigo pensando. Pero, mientras permanezcáis aquí, ¡no existiréis! Voy a llevar a cabo un genocidio de tal calibre que conseguiré que este piso vuelva a tener un único habitante: ¡yo! ¿Comprendéis? No, claro que no comprendéis, pequeños bichos repugnantes y sin sentimientos… ¡Yo vine aquí porque necesitaba estar solo! Solo yo y mi trabajo, mis pensamientos, mis recuerdos… Habéis violado este santuario, y eso es un sacrilegio imperdonable. Aquí solo puede haber un dueño y señor. Quedaos, si queréis, en las cañerías, entre las paredes, en todos aquellos huecos en los que ni me molestáis ni yo podré molestaros, pero, si veo a alguna de vuestras antenas pululando por algún rincón de la casa, se abrirá la veda… ¡y apretaré el gatillo!

Jonás, en efecto, apuntó la manguera hacia la cocina, sin dirigirla a ningún sitio en concreto pues en ese instante ningún insecto se había tomado la molestia de salir para escuchar sus palabras. Se sentía profundamente ridículo, lanzando al aire ese discurso, pero, tras su cita con Penélope, cualquier locura en la que se viera envuelto le resultaría más comprensible, tan solo deseaba que no fuera una locura demasiado destructiva para él. Si lo era para las cucarachas, nada se perdería en el intento. En principio se había propuesto acostumbrarse a su silenciosa presencia, de modo paulatino, hasta el punto de que los primitivos sustos que se llevó al llegar al piso fueran borrados en medio de la rutina. Pero pronto fue adquiriendo un odio que no nacía propiamente de la aversión a esa raza, sino de una serie de factores externos que fue canalizando hacia la desaparición de esos, en cierto modo, animales de compañía que habían invadido una intimidad que justificaba el haberse mudado a aquel piso destartalado.

Lo que terminó por inclinar la balanza hacia la masacre fue el breve espacio de tiempo que había compartido con Penélope, no muchas horas antes. Sus nervios quedaron tan destrozados que había pensado regresar con Ari, para encontrar consuelo, pero ni siquiera juzgó que la calidez que emanaba su vecina pudiera ser suficiente para que su estado anímico retornara a una cierta estabilidad. ¡Muerte y destrucción! Eso era lo que él requería entonces, aunque fuera a pequeña escala y sin necesidad de mancharse las manos de sangre ni de preocuparse por su total impunidad. Como acicate, mientras desempeñaba su trabajo como exterminador fue recordando aquella cita que temió pudiera ser fallida, como al final resultó.

domingo, julio 10, 2011

El día del orgullo mutante.


Desde un principio se dijo que la saga X-Men tenía un seguimiento especial por parte del impropiamente llamado colectivo gay, que se vería reflejado en las historias de estos mutantes que no pidieron nacer azules, peludos o con alas como polillas. Es cierto. Hay una escena significativa en X-Men: First Class, un diálogo entre dos mutantes cuyo aspecto más, por así decirlo, humano lleva los bellos rasgos de Nicholas Hoult y Jennifer Lawrence. El primero, en su etapa pre-Bestia, crea una cura que, como suele suceder en estos casos, no funciona del modo esperado. No quiere seguir ocultándose, quiere ser normal. Su compañera pelirroja y con escamas azules opina que, aunque son diferentes, no están obligados a encajar en la sociedad, sino incluso a imponerse a ella. Su lema es: mutantes... y orgullosos.
En esta precuela podemos ver cómo las opiniones contrapuestas entre mutantes llevan a los dos grupos consabidos de la trilogía anterior. Unos piensan, no sin cierta razón, que el homo sapiens ya no va a evolucionar mucho y que mejor sería sustituirlo por una nueva y más poderosa raza. Los otros pretenden un entendimiento, aunque el final de esta película no alienta muchas esperanzas hacia esa vía. Mirándolo bien, es normal que los humanos se cabreen con ellos. Viendo al profesor Xavier, me preguntaba si habría logrado hacerse profesor gracias a sus poderes como telépata, anticipando las preguntas que caerían en los exámenes. ¡Cuánto me hubiera arreglado eso a mí la vida en los dos últimos meses!
Al margen de elucubrar sobre eso, lo cierto es que la película me gustó mucho, creo que tenía un guión más sólido que las anteriores, además haciendo un interesante ejercicio de revisionismo histórico que encaja bien en la trama. El reparto, aparte de los ya mencionados, bastante compacto y bueno. Yo creo que Magneto o Xavier son personajes bastante interesantes que sí merecerían una película para ellos solos, no como esa que hicieron de Lobezno, quien aquí solo aparece en una pequeña y chistosa escena.
Bueno, la verdad es que este blockbuster me ha convencido, ya veremos qué nos depara el resto del verano. Voy a continuar con mis cerdos, que no son mutantes pero bien pudieran serlo...

sábado, julio 09, 2011

LOS CERDOS. Entrega 35.

Ari, ya entrada la madrugada, se sentía con poco ánimo hacia el sueño. Unas horas antes había dispuesto montarse, por su propia cuenta, otra noche de ron y pollo, pero la bebida, a fin de cuentas un elemento depresor, no la había animado, tampoco el pollo frito que deglutió con avidez infinita, en perjuicio de su adiposidad. Al menos sí intentó ambientarse poniendo a todo trapo un disco de aquella música que tanto disgustaba a Jonás, cuya machacona melodía podía escucharse desde el patio, pese a la tardía hora.

En ese entorno de ruido y aletargamiento, Ari fue capaz de escuchar que llamaban a la puerta, con firmeza aunque no insistencia. En un principio temió lo peor, que hubiera regresado su antiguo novio, o el otro novio, su vecino, en ambos casos con intenciones funestas para su persona.

De haber bajado un poco el equipo de audio podría haber escuchado cómo Jonás la llamaba, para así tranquilizarla y evitar sospechas. Finalmente, Ari le vislumbró por una rendija, y suspirando le dejó que pasara.

- ¡Gracias a Dios, Jonás! Temía que fueras otra persona.

- Pues no temas, creo que ya no habrá peligro… Te estaba llamando, quizá si bajaras esa supuesta música que tienes… Me distrae un poco para hablarte.

Ari le sonrió y fue a realizar su sugerencia. Su vecino estaba recién arreglado, había dejado su uniforme, recibido una intensa ducha durante la cual se enjabonó a conciencia todas las partes de su cuerpo, y dilapidado medio frasco de colonia para eliminar cualquier residuo de su actividad pasada.

- Hueles muy bien…- le piropeó Ari.

- Gracias. Por aquí también huele de maravilla. ¿Pollo?

- Sí. ¿Gustas?

- Te lo agradezco, pero esta noche ando con el estómago un poco delicado. Una copa sí te aceptaré, francamente la necesito.

Jonás se sentó en el sofá, mientras Ari se la preparaba. Estaba agotado, pero no podría descansar hasta que no expresara de algún modo lo que llevaba dentro.

- Tengo ganas de pillar la cama pronto- confesó- Solo espero que no tenga que dormir en un calabozo…

Ante el gesto de preocupación de Ari, Jonás le enseñó los dientes en una mueca de burla.

- No, ¿eh? No creo. El problema se ha solucionado. Y no espero más, al menos no más por hoy.

- Jonás, no habrás vuelto a sacar la escopeta, ¿verdad?

- No… Con esos niñatos que tenemos de vecinos no me pareció que mereciera la pena. Ya no nos volverán a molestar. Sobre todo a ti, porque yo no tengo claro por cuánto tiempo me voy a quedar en esta casa. La verdad es que preferiría no entrar en muchos detalles, no he venido a contarte eso.

- ¿Al menos me podrás decir si ha habido mucha violencia?

- No la ha habido. Vivimos en un mundo de apariencias, ¿verdad? Muchas veces basta con aparentar violencia, es más cómodo para ambos contendientes. ¡Venga acá ese ron!

Jonás se refrescó con un trago, que le entonó lo suficiente para continuar.

- Te agradezco lo que has hecho- dijo Ari, acomodándose junto a él en el sofá- Pues sí que pareces muy cansado, Jonás. Quédate a dormir. No es una insinuación, ¡ja, ja! Vete a mi cama y si quieres me puedo quedar yo aquí en el sofá.

En ese entonces, fueron las carcajadas de Jonás las que la interrumpieron.

- ¡Vamos, no fastidies! ¿Estás en tu casa y vas a dormir en el sofá? Me quedo contigo, sin problema. No se si habrá pasado algo entre nosotros. Si ha pasado, tanto mejor, pero esta noche dudo que pueda repetirse. Estoy hecho polvo, sí, y estoy nervioso por lo que pueda suceder mañana. Aunque todavía me parece mentira, he logrado quedar con Penélope.

- ¡Ah! Esa es tu antigua…

- Lo que sea- concluyó Jonás- No me planteo qué significa para mí, pero había perdido ya casi toda esperanza de volver a verla. Acabo de recibir un mensaje suyo. Va a venir mañana, pero no te creas que a quedarse. Viene de paso, por lo que parece, y no es que me haya comentado hacia dónde. Al menos ha tenido la gentileza de darme esa oportunidad de charlar.

- ¿Sigues enamorado de ella?

Jonás se quedó abstraído durante unos instantes.

- ¿Lo estuve alguna vez? Ese término de enamorado es demasiado fuerte para mi gusto. No se si es amor. ¿Se merecería ella que yo estuviese enamorado? Bueno, es un comentario un tanto pedante por mi parte. Lo único que tengo claro es que me costaría aceptar que desapareciese de mi vida… para siempre.

Ari se quedó pensativa mientras asimilaba aquellos confusos sentimientos de Jonás, que acabaron por confundir los suyos. Con todo, levantó su copa para chocarla con la de su compañero.

- ¡Pues enhorabuena, Jonás! Aprovecha esa oportunidad, no te creas que salen de la nada. Si necesitas charlar conmigo sobre eso, tendrás todo mi apoyo. Y te lo debo. He disfrutado contigo, Jonás. En el buen sentido, ¿eh? Ja, ja. Pero igual mañana mejor, esta noche no da más de sí. ¿Nos vamos a la cama?

- Vayamos, mientras todavía pueda levantarme de aquí.

Ambos se tomaron mutuamente como punto de apoyo para enderezarse del asiento e irse a hundir en un plácido descanso.

jueves, julio 07, 2011

LOS CERDOS. Entrega 34.

Así, a la manera de un antecesor perdido en la noche de los tiempos, el joven salió a encarar el peligro llevando solo unos ligeros bóxer blancos y agarrando la navaja como el símbolo de su supervivencia. Poco a poco fue caminando por la terraza, observando a izquierda y derecha, pero el espacio era demasiado estrecho como para que alguien se hubiera escondido sin que él lo notara. Lo que no pudo prever, en aquel momento, fue que la amenaza llegaría desde las alturas. De repente, recibió una lluvia de vísceras que le cubrió de la cabeza a los pies.

Aturdido, dejó resbalar la navaja hacia el suelo y, cuando intentó gritar, una mano enguantada le cubrió la boca impidiéndoselo. Era Jonás, que, en una operación no exenta de un riesgo que había despreciado, se descolgó de la terraza del piso de arriba, desde la cual le había arrojado el repugnante contenido de un cubo lleno de tripas y sangre animal. Sorprendiéndose a sí mismo no menos que lo había hecho el vecino, tuvo la habilidad de llegar a tiempo antes de que este gritara. Le agarró por la espalda, siendo consciente de que le ganaba en musculatura pero ante ello, además del arma del pánico, se había agenciado su cuchillo fileteador, con el filo manchado de sangre. El rojo elemento lo empapaba todo: la ropa de Jonás, que no era otra que el uniforme de su cursillo, una mochila que llevaba ladeada en un hombro, e incluso resbalaba por las comisuras de su boca, otorgándole un aspecto mucho más terrorífico que sin duda logró imponerse al novio cuando este pudo girar un poco la cabeza para encararse con su agresor.

No obstante, más allá de toda la vanidad que pudiera desplegar, al sentirse acorralado el novio se revolvió como una auténtica fiera, forcejeando con Jonás logró quitarse pronto sus brazos de encima, y le empujó contra la pared. Como fuera que no se encontraba en su mejor noche, el novio resbaló en un charco de sangre cuando iba a arrojarse hacia él, y cayó de culo sobre el líquido que le jugó esa mala pasada. Jonás no aprovechó esa ventaja y se quedó pegado contra la pared, sosteniendo el cuchillo y mirando fijamente hacia su adversario, que con cierta pesadez levantó el trasero; la tela que lo recubría se había teñido por completo de sangre, haciendo que sus formas se transparentaran. El novio era consciente de ello, por lo cual arrojó una sonrisa de burla hacia Jonás.

- ¿Qué, te gusta lo que miras, maricón?- le increpó- ¿Para eso querías tanta sangre? Pues todavía tiene que correr la tuya…

- No es necesario- replicó Jonás, controlando cierto temblor tanto en su voz como en la mano que sujetaba el cuchillo- Solo quiero que nos dejéis en paz. A Ari. A mí. Y que se te meta en la cabeza que no puedes ir jodiendo a la primera persona que se te cruza en tu camino.

- Eso es justo lo que tenía pensado hacer contigo dentro de un momento…- dijo el novio, que con cierto disimulo había centrado su atención en la navaja, caída a un par de pasos de su situación actual.

Dio un salto para cogerla, pero antes de llegar al suelo Jonás se había arrojado encima de él, aplastándole. Detrás había dejado su arma, porque no era su intención lastimar al joven, al menos no de manera grave. Mientras ambos se revolvían, la mochila de Jonás se deslizó hacia el suelo, esparciendo su contenido, que no era otro que más casquería repugnante. Jonás logró alcanzar un puñado en el que se apretaba una mezcolanza de intestinos, sesos y demás interioridades que introdujo por la fuerza en la boca del novio, provocándole una reacción de náuseas y casi asfixia. Acercó sus labios hacia su oído.

- Ahora lárgate. Lárgate de una puta vez y recuerda lo que te he dicho.

No fue necesario repetirlo. Jonás se echó hacia un lado y el otro se apresuró a esfumarse escaleras abajo, corriendo ensangrentado, casi desnudo y demostrando que, a fin de cuentas, sí que le provocaba miedo aquella figura del infierno camuflada bajo un envoltorio proclive a engañar a espíritus un tanto obtusos como el suyo.

A todo esto, su novia había permanecido tumbada en el sofá durante toda la pelea. Su propia pareja había contribuido a ello, ordenándole que le esperase, como el retorno del guerrero, pero también contaba con el poderoso influjo de la droga para no moverse del sitio. En un principio el porro se había impuesto ante la ansiedad de saber qué le había ocurrido a su chico. No obstante, finalmente se incorporó y, sin ver tampoco qué necesidad había de vestirse, se dirigió hacia la puerta con un paso bastante inseguro. Saliendo con cautela, y sin cerrar la puerta puesto que ni había cogido las llaves ni tenía un buen sitio para guardarlas, observó un bulto arrojado en la esquina de la terraza. A simple vista no lo reconoció como su novio, lo cual le produjo un suspiro de alivio; iba vestido por completo, incluyendo una gorra que le tapaba el rostro.

Por cierta lógica, sencilla incluso en su estado, ella identificó ese cuerpo como el de Jonás, arrojado en medio de un charco de sangre. Comenzó a temblar, pero no por la visión de un supuesto cadáver sino por las sospechas que derivaban de esa visión.

- Si habrá sido hijoputa…- murmuró la choni para sí, meneando la cabeza.

Se imaginaba que su novio podía haber apuñalado a Jonás. De hecho, vio que su navaja estaba arrojada por el suelo, también ensangrentada. ¿Sería posible que él se hubiera dado a la fuga, dejándole el fiambre a la puerta de su casa? Quizá se hubiera asustado, porque esa no era su intención, su novio era mucho de dar sustos pero jamás de hacer algo que le hiciera caer bajo el peso de la ley. Quizá se le fue la mano, y no tenía la menor intención de regresar al escenario. Pero, ¿acaso ella podía identificar a Jonás? Si al menos su gorra no estuviese tan calada…

Desvanecido ya todo el relajamiento que pudiera conservar, se acercó temblorosa mientras iba pisando charcos de sangre y trozos de carne en los que prefirió no posar la vista. Se agachó para levantar la visera, descubriendo la cara de un Jonás que entonces no se fingió más el muerto, sino que abriendo los ojos agarró a la choni por el top y estrelló contra su boca un corazón de cerdo que tenía preparado junto a él. De ese modo, logró amortiguar su previsible chillido.

- ¡No chilles, no chilles por favor!- le susurró, sin dejar de sostenerla- No te voy a hacer daño, ¿vale? Tu novio está bien, pero te ha abandonado… Lo único insalvable serán sus calzoncillos.

Aunque asustada, la choni se relajó un poco, tratando de olvidar el repulsivo órgano que le impedía hablar.

- Se lo dije a él, te lo digo a ti: Dejadnos en paz a Ari y a mí, ¿entiendes? Porque, de lo contrario, será tu corazón el que me coma yo, ¡de este modo!

Y, retirando el corazón de su boca, Jonás lo aplastó en un puño, haciendo que salpicara sobre los dos.

- Y ahora vuelve a tu casa. ¡Corre, conejito!

Ella asintió, de manera sumisa, pero no corrió pues prefería ir con cuidado sobre aquel manto de porquería en el que se había convertido el suelo de la terraza. Una vez se hubiera cerrado la puerta tras ella, sí tenía previsto recorrer de tres o cuatro saltos la distancia hacia la primera e inevitable parada: la taza del váter, en la que aliviar su estómago revuelto, y esta vez no por los efectos de alucinógeno alguno. Jonás, aunque se hallaba casi tan asqueado como ella, al fin pudo esbozar una sonrisilla de satisfacción.

martes, julio 05, 2011

LOS CERDOS. Entrega 33.

(Nota del autor- Las últimas entregas de la novela datan de marzo de este mismo año).


Traspasado el umbral de la medianoche, la joven pareja de vecinos de Jonás se encontraba aplastada sobre el sofá, en la posición que encontraban más cómoda si bien era variable; ora ella encima de él, ora viceversa, y siempre pendientes de todos aquellos accesorios con los que disfrutar de la velada: el mando a distancia, latas de cerveza de la marca económica, un cenicero lleno de colillas que el maromo había sustituido por un porro que estaba liando, de forma casi automática y sin escatimar ojos y oídos hacia las trifulcas y los berreos que salían de la televisión.

Se trataba de un programa noctámbulo, destinado a poner un poco de chicha en la menguada parrilla televisiva del verano. Lo mismo podría haber sido una pitonisa con su bola de cristal, la pareja se hallaba sumida en un plácido estado de modorra, antesala del sueño, y todo aquel ruido, que se escapaba por la ventana hacia el pesado aire del patio, les sonaba a una canción de cuna que pronto les llevaría a utilizar la cama, posiblemente para dormir. Él, al tiempo que ultimaba su canuto, no comprendía muy bien qué querían sacar en claro los participantes en la algarabía de la pequeña pantalla. Por todo comentario, exhaló un grave eructo provocado por la cerveza. Su novia ni se inmutó, pero en ese momento sintió ganas de echarse ella misma un trago, cosa que hizo. Miró con expresión golosa cómo su pareja se disponía a encender el petardo. Él echó una calada profunda, y se lo pasó sin ni siquiera mirarla. En situaciones como aquella, la falta de comunicación no denotaba hostilidad alguna, era un estado rutinario que rara vez se rompía. Solo pretendían relajarse, mecidos entre las mamarrachadas provenientes del televisor, sin embargo la choni notó cómo su novio se ponía tenso. Cual si hiciera un gran esfuerzo, le pasó la palma de la mano sobre el sudor de su pecho desnudo, sin mirarle tampoco. Sintió que los pectorales se endurecían, reafirmándose en una marca de orgullo herido.

- Vamos, cariño- murmuró ella al fin- Suelta lo que sea. Por lo general los porros te relajan.

- El gorila ese no ha vuelto a aparecer- replicó él, con aspereza- Ya sabes, el novio de la gorda de aquí abajo. Novio cornudo, supongo, porque esa tiene pinta de estar más abierta que una estación de metro.

- ¡Bah!- gruñó ella, y remarcó su desprecio con un eructo- ¿Y ese es el problema? No se tú, yo no voy a echarle de menos.

- No es eso, cari… Se ha corrido la voz de que ha sido el vecino nuevo ese quien le ha hecho poner pies en polvorosa. No sin que antes, eso sí, el otro le repartiera estopa de lo lindo.

- Pues en esa pelea no parece que tuviera las de ganar.

- Fijo. Pero debe de ser mucho más cabroncete de lo que podríamos pensar. Que un pibe sea más grande en tamaño, o en polla, o en lo que sea, no quiere decir que tenga más huevos. Tener huevos es una cuestión de cabeza.

- Amén- susurró ella, que no estaba por escuchar proclamas sobre la virilidad que no había solicitado en ningún momento- ¿Me pasas el porro?

Él no solo no se lo pasó, sino que, retirando sus piernas para otro lado, se levantó del sofá y apagó la tele, toda una blasfemia durante aquellas noches de apalanque. Estaba en calzoncillos, y desde esa semidesnudez observó a su novia con rictus serio.

- ¡Pues yo no le tengo miedo!- declaró, sin mencionar su referente directo.

Ella se encogió de hombros. No tenía ganas de darle la razón, aunque eso supusiera el no retorno del cigarrillo.

- Pues haces mal, guapo. No es cuestión de cabeza, ni de cojones, es cuestión de que ese tío está pirado, y eso es lo que le hace peligroso. Si el negro no vuelve, será porque le habrá metido un susto tan grande que se ha acojonado sin remedio. ¡Mira lo que me hizo a mí con esas cabezas de bichos! ¡Cualquier día las cabezas que cortará serán las nuestras! ¿Qué es lo que hacen en ese curso, rodeados de cuchillos todo el puto día? ¿Y cuando anda encerrado en su casa, él solo? Dicen que tiene ahí un laboratorio, que si anda mezclando gases y cosas de esas, lo mismo se le va la mano en algún momento y salimos todos los de la casa volando a tomar por culo. No, cariño, no te fíes, mejor es mantenerse al margen. A fin de cuentas él no es de aquí, con un poco de suerte se largará pronto.

- ¡Y una puta mierda!- aulló él- No se va a ir sin que le diga cuatro cosas. Te he dicho que no le tengo miedo, y no me vengas con gilipolleces porque estoy dispuesto a demostrártelo ahora mismo.

El novio sacó una navaja plegable del cajón de una pequeña mesita.

- Yo también tengo un cuchillo- afirmó, accionando el resorte que liberó su filo- Esto vale para locos y para los que no lo están. Ahora tú y yo vamos a ir a ver al vecinito.

- ¿En gayumbos?- se burló ella, pero él no tuvo tiempo de contestar. En ese momento llamaron al timbre, un par de veces, de forma seca y breve. Ella se alarmó. Iba poco más vestida que él, con top y bragas.

- Mis deseos se han cumplido- exclamó el novio, que presuponía la identidad del visitante.

- ¡No abras!- le dijo ella- Total, seguro que es otra vez esa vieja para decirnos que bajemos la tele.

- Lo dudo- replicó él, haciéndole un gesto como para que se apartara- Cada día está más sorda…

Sosteniendo el pincho en la mano, el novio se acercó con precaución, dispuesto a abrir la puerta.

- ¡Usa la mirilla!- chilló ella, que no se había atrevido a moverse del sofá.

- ¡No me jodas!- protestó él en voz baja, sin girar la cabeza- ¡Y no grites!

Con la mano izquierda amarró el pomo de la puerta, mientras la derecha se mantenía en el aire, en tensión, deseando bajar en picado para asestar una puñalada a quien él creía oculto tras esa puerta. La abrió unos centímetros, lo suficiente para comprobar que delante de la entrada no había presencia alguna. No se sorprendió mucho por ello, y observó la terraza de reojo, sin asomar la cabeza en ningún momento.

- Nadie- murmuró- Si este tío se ha escondido, lo ha hecho muy bien. Me la pela. Le voy a seguir hasta su puta casa si es necesario.

- Cariño, no salgas- le suplicó la choni al oído, puesto que se había acercado poco a poco hasta su posición- ¿No podemos arreglar esto mañana?

- Seré yo quien lo arregle- replicó- Tú espera aquí y prepara otro porro para cuando vuelva.

- ¿No te vas a poner nada encima?

- ¡Buah! ¿Es que estoy mal así? ¡Déjales, que disfruten!

lunes, julio 04, 2011

El penúltimo escalón.

Se acabó Cuarto, amigos míos. Tras la cena final llegó la asimismo última nota, la más baja del curso pero poco importa. Un treinta de junio a las tres de la tarde, asignatura anual sin parciales, entusiasmo más bien tibio hacia la misma... Poco más se podía pedir. Lo que importa es que el curso está totalmente finiquitado. El que aguanta, gana.
Abandono parcialmente el blog para terminar la novela Los cerdos, el único objetivo claro que tengo para estas vacaciones. Me queda un tercio de novela, a modo de estimación aproximada. Y estoy deseando zambullirme de nuevo en ella, algo que me resultará más refrescante que cuantas piscinas y playas masificadas pudiera visitar. Así pues, no hay que perder más tiempo. Seguiremos en contacto, solo me cabe desearos un buen verano y suerte a aquellos quienes todavía no hayáis terminado con vuestros exámenes bolonios de recuperación.

viernes, julio 01, 2011

Pequeñas mentiras sin importancia.


Puede que no fuera la mejor idea eso de meterme una peli de dos horas y media tras acabar el último examen de este larguísimo y, a ratos, pesadísimo curso, sobre todo teniendo en cuenta que dicho examen no ha sido de los más redondos, sin que espere catear. Con todo, lo hice, y no me arrepiento aunque ese tipo de duración me suena más a grandes producciones con elfos o magos y no a una película intimista sobre un grupo de amigos.
Pequeñas mentiras sin importancia, así han traducido el título, lo de sin importancia es un colgajo añadido que no entiendo muy bien, porque esas mentirijillas sí que tienen importancia en el filme, ya lo creo. El actor Guillaume Canet ha sufrido un cierto acceso de elefantiasis, en su faceta de director y guionista, dejando que la obra se le desborde un poco. Él no actúa, pero sí su novia, o mujer, en todo caso su pareja, Marion Cotillard, que interpreta a una bisexual que tiende a echar a sus partenaires de su casa una vez el sexo ha concluido; no obstante, sí tiene una relación de más enjundia con el personaje cuyo accidente marca el comienzo y desarrollo del filme.
Amantes de las historias corales, bienvenidos. Como suele suceder en esta clase de historias, el grado de interés de cada trama es variado. La película parece plantearse la conveniencia o no de mantener este tipo de mentiras, a veces más pequeñas, a veces más grandes, a veces sostenidas durante mucho tiempo y a veces se diría que casi imposibles de sacar a flote. En el principio hay una confesión, inesperada, que acarreará hostilidad abierta o encubierta durante el resto de la historia. En ocasiones ese es el precio de sincerarse, si bien hacia el final la catarsis parece borrar esas pequeñas rencillas en un frente de amistad y dolor común. Porque no todo va a ser divertirse en el mar haciendo esquí acuático y cenar queso con vino a la luz de las estrellas, la tragicomedia deriva hacia lo trágico, como lección moral explícita aunque, por mi parte, no inesperada, ya suponía un broche así como colofón.
En fin, que aunque peque de sobreabundancia en varios flancos (metraje, canciones, sobreactuación de actores por momentos) creo que es una interesante reflexión sobre la amistad, ambientada en esta época veraniega en la que por fin puedo decir que he entrado de pleno derecho.

lunes, junio 27, 2011

La herencia Valdemar.


Boicoteando mi último examen, me escapo para comentaros un par de cosas sobre el díptico La herencia Valdemar; en su día se habló bastante de esta película dividida en dos partes porque, siendo una gran producción (al hispánico modo), no tenía ninguna clase de subvención pública, como puede comprobarse en unos títulos de crédito muy imaginativos, magníficos al igual que la banda sonora. Ahora me han entrado ganas de leer Los mitos de Cthulu, y en efecto he empezado con ello si bien será tarea para todo el verano....
Y, teniendo unos medios por lo general bastante buenos, no se por qué el director comete algunas cutreces que lastan el resultado. Está muy bien que personajes reales, ligados al mundo del terror y el ocultismo, aparezcan en la trama; no obstante, todos son actores españoles y hay una contradicción en su modo de declamar. Alesteir Crowley (inglés) y Bram Stoker (irlandés), si mal no recuerdo, hablan como el vecino de al lado. En cambio, H.P. Lovecraft (estadounidense), también interpretado por actor español, tiene un acento que creo un impostado contraste con lo anterior. Qué curioso que Lovecraft, siendo tenido por alguien casi encerrado en su casa, hiciera ese imaginario viaje a España en busca del Necronomicón...
Es una película de reparto coral, y no todos están a la altura, desde luego. Me sacó de quicio, en la segunda parte, ese personaje de lunático que habla con los maniquíes. ¿Cómo es posible que coja un muñeco y engañe a todos los demás haciéndoles creer que es un bebé, sobre todo cuando todos los demás consideran que está como un cencerro? Pues muy silencioso sería el niño...
Con todo, si le echáis un vistazo creo que algo de provecho podréis sacarle. Al menos yo lo he hecho, al reencontrarme con mi estimado Lovecraft y sus dioses antiguos y babosos. Time is over! No paséis mucho calor, al menos no más del que estoy pasando ahora.

miércoles, junio 22, 2011

El milagro de San Luis.

Ayer, día de San Luis, llegó al fin la nota de ese examen de Gramática que, tras una temblorosa ejecución por mi parte, me dejó bastantes dudas sobre hacia dónde apuntaría. No se si sería porque la profesora me vio con mala cara, y me lo hizo notar, el caso es que ha acabado en un notable rozando el sobresaliente, algo impensable para mí y que se queda cerca de la predicción que hizo Oli, por ello se lo agradezco desde aquí. No fue la única sorpresa agradable de ayer porque en Comentario Semántico y Pragmático, una optativa que ni siquiera tenía previsto coger, alcancé una nota incluso mayor. Ya se ve, los caminos de la filología son inescrutables. Y me he quitado el sabor de boca un poco amargo que la Semántica me dejó en Segundo...
En fin. Mi última parada es el 30, voy en camino aunque ni el tiempo ni la temporada festiva acompañen. Ayer fue un día bastante feliz y, si bien yo no soy un santo ni creo en mi patrono, asistí a algo que consideraba un milagro y, posiblemente, sea la superación del último escollo de proporciones en esta carrera.

miércoles, junio 15, 2011

Culeando.

Como sea que mañana es el examen de Comentario Semántico y Pragmático, voy a jugar un poco con esto de los significados.

Culeando:

- dícese del término que en la variedad spanglish significaría algo así como refrescando, derivación del inglés cool. Algo que en verdad se necesitaría con este malhadado calor que está boicoteando mis exámenes.

- otra manera, asimismo, de boicot y distracción masiva que consciente o inconscientemente se suma al calor, y al daño colateral del vestuario reducido.

- gerundio: yendo de culo. Todavía es pronto para saberlo, estoy esperando la primera nota y no hay que sufrir por adelantado.

En honor al examen de ayer, de Sociolingüística, me quedaré con la primera acepción. A ver si el tiempo culea...

miércoles, junio 08, 2011

De aquí al spa.

Si yo pudiera pedirle algo al próximo alcalde, que lo será no tanto por mérito propio como por culpas ajenas, le pediría que, estando muy bien ese sistema para ciegos del transporte urbano, no veo por qué tengo que quedarme sordo ante los insufribles chilliditos de los anuncios publicitarios que nos han impuesto sí o sí a quienes viajamos en los autobuses. ¿Acaso no llevan ya propaganda en el exterior, y en las paradas?
Resulta una ironía que, viajando hacia un examen como el de ayer, una locutora con la mayor voz de pito posible me diga que hay un spa por donde la muralla romana, y que si el masaje de chocolate, que si es muy relajante... ¿Relajante? Relajante sería pegar una pedrada a esa televisión que quiere vendernos spas y electrodomésticos con un tío imitando a Rambo, bla, bla...
Con ese preludio, no me extraña que durante el examen se me fuera la cabeza para todas partes. De hecho, desperdicié media hora, no se si me arrepentiré de ello y no lo sabré hasta que salga la nota. Salió regular, quizá no tanto para cargármela pero, en todo caso, poco importa, queda mucho para el 19 de septiembre. Tendría todo el verano para prepararme, y quizá relajarme yendo a ese puñetero spa y exigiendo que me hagan un descuento por haber soportado malamente su basura auditiva. Ya imagino que en el Ayuntamiento deben de andar con telarañas en la hucha de ahorros, pero a este paso nos van a poner publicidad hasta en los pupitres (perdón, en las tablas a modo de pupitres).

sábado, junio 04, 2011

El viaje llega a su fin.

Cierto, ese es el lema de la última película de El señor de los anillos, pero bien vale para mi último curso. Acabo de venir de tomar una Franziskaner (no sabía que era alemana, por eso no pude boicotearla). No es la mejor idea irse de birras teniendo examen el martes, en mi descargo diré que el resto del día sí he estado de gramáticas. No se. Hay que despejarse, y además mi ánimo no es ni mucho menos negativo. No me siento un optimista irredento, pero sí gozo de una exultante sensación de liberación desde el día de ayer.
No es para menos. En marzo, llegué a pensar que este curso no se acabaría nunca. Ya acabó. ¿Fue para tanto? Bah... Las cosas se sacaron de quicio en algún momento, pero ahora puedo sostener que en ciertos sentidos echaré de menos incluso a mi profesora de Literatura; en otros no, pero son de menor relevancia. He cometido errores durante este curso, ya no solo que pudiera haber arañado medio punto de aquí y un punto de acullá. Ciertos aspectos todavía son susceptibles de mejorar en el curso final. Eso deseo. No va a ser fácil, pero considero que uno no va a la universidad solo para aprender materias relacionadas con su carrera, sino también para analizar algo a lo que podría otorgársele la balzaquiana etiqueta de la comedia humana.
Sí. El viaje llega a su fin, al margen de los cinco escollos que me esperan durante este mes.

miércoles, junio 01, 2011

Mes de locos.


Breves apuntes a vuelapluma (o a vuelatecla) antes de volver con Gramática:

- Muy oportunamente, en el calendario de Fotogramas este mes es ilustrado con una foto de Groucho Marx en Tienda de locos. Ni tan de locos, pues hasta el mismo día de su cierre, el treinta, no van a terminar los exámenes.

- El espíritu de los Hermanos Marx bien se hubiera reencarnado en algo que se llama crisis de los pepinos, si no fuera porque las muertes y pérdidas millonarias que ha acarreado le quitan bastante gracia. No obstante, ¿no resulta un tanto grotesco, con esos políticos pepino en ristre? Por favor, que no saquen una crisis de las zanahorias, porque de esas sí que me como una al día, y crudas...

- No tengo pepinos en la nevera. Sí un calabacín, que es de forma análoga y no se muy bien cómo prepararlo. Tendré que hacerlo pronto porque ya una patata se me ha podrido sin que ello haya supuesto una invasión de cucarachas como sucedió en el piso de Madrid. ¡Albricias! Ya solo faltaba alternar cucarachas y exámenes.

- ¡Ah! También comenzó a pudrírseme una pera, pero he logrado arrebañar la mitad y todavía no me he muerto. Este mes estaré en la medida de lo posible pendiente de las patatas y, con perdón, de las peras. Conste que no soy tan torpe como amo de casa, pero a veces el afán de amortizar todos los comestibles me lleva a incrementos de peso que pedirían un Wii Fit en caso de que eso fuera posible. ¡En fin! Siempre da pena tirar la comida, sean pepinos o cualquier otra variedad, además de tirar la comida es tirar el dinero aunque yo aún no tenga decidido si quiero hacer un máster cuando acabe el próximo y último curso de carrera, ja, ja.

Bueno, pues eso. Preparados, listos... ¡Más madera!

viernes, mayo 27, 2011

Paquito Chocolatero ad infinitum.


Desde hace tres años es costumbre que la temporada pre-exámenes coincida con las fiestas del colegio vecino, una circunstancia a la que son ajenos esos chavales tan entusiastas, que no llegan ni a la ESO, se quedan en Sexto de Primaria, que vaya usted a saber a qué equivaldrá de cuando yo iba al colegio, allá por el siglo pasado.
En realidad no me molesta para el estudio, pues el estudio serio llega la semana que viene, no he evitado sentir cierta nostalgia de los play-backs que llevábamos a cabo en los Maristas; y cierta envidia, también, ¿por qué no montaremos estas verbenas en Filosofía y Letras? Sería algo admirable el bailar Paquito Chocolatero con mi profesora de Literatura, esa que quiere despedir el curso metiéndonos en una pequeña representación teatral, aunque a mí por lo visto me tocaría el papel de espectador. (¿Todavía no he dicho que queda una sola semana de curso? ¡Pensaba que nunca lo podría decir!).
Lo de Paquito Chocolatero era ya obsesivo, en versión King África y con una coreografía digna de observar, parecía una verbena de pueblo pero sin alcohol (o al menos eso espero). El problema de esta verbena es que la DJ Monja repite hasta la saciedad las mismas canciones, aunque a los chicos parece no importarles demasiado: que si los waka-ecos del Mundial 2010, que si el Baile del Gorila (en serio), que si canciones de dudosa interpretación (ella me bate como haciendo mayonesa)... En fin. Este año he echado de menos las típicas dedicatorias, en plan a fulanito le gusta fulanita o a fulanita le gusta fulanito (cualquier otra opción es inviable).
A falta de eso, me pasmé al ver que, cuando la fiesta tocaba a su fin, un grupo numeroso de colegiales hacía sentada al grito de Del patio del colegio no nos moverán. Es verídico, no me invento nada, y por momentos me resultó una ironía sangrienta, nunca mejor dicho, respecto a lo que había sucedido en Barcelona por la mañana. ¿Será que ahora alternan el telediario con Bob Esponja? En todo caso, el motín duró poco y bastó la autoridad paterna-materna para que el patio haya quedado tan vacío como ahora mismo está.
Yo voy a seguir perdiendo el tiempo, en parte porque en mis neuronas aún resuena el inevitable waka-waka, así que voy a ver esa versión de Caperucita Roja que tiene los visos de ser una enorme patochada. Eso sí, tiene el aliciente de su protagonista. Hace poco la vi en la película Clöe, y sospecho que ha debido de interpretar a la Caperucita Roja con las tetas más grandes de todos los tiempos. Eso no lo tapa la caperuza...

lunes, mayo 23, 2011

MTC.

Dicen las estadísticas que en los lunes por la mañana hay un tres por ciento más de posibilidades de sufrir un infarto. Después de los resultados electorales, en algunas personas esa probabilidad habrá subido a un treinta, por lo menos... No en el mío. Yo, como todos los lunes, me he notado más dormido, pero me veía venir el cambio. Ayer fui a votar pronto, a las nueve y media, para quitármelo de encima. Tenía la creencia de que un concejal de Izquierda Unida le daría vidilla al gobierno municipal, pero ni por esas, aunque se quedó cerca. Mi voto se habrá contado como una anomalía en la urna y, posiblemente, con menos votos en blanco sí se hubiera logrado el concejal, puesto que esa clase de voto castiga en especial a los partidos pequeños, no a los grandes.
EL PSOE se ha equivocado en bastantes cosas, es algo que todavía puedo comprobar mirando el póster de propaganda colgado en mi facultad. En este, desde las Juventudes Socialistas se animaba a MTC. ¿Que qué quiere decir eso? Simple, Mueve Tu Culo, para ir a votar, claro está. Por si hubiera dudas, lo ilustraban con la foto de un bonito culo embutido en vaqueros (masculino o femenino, ¿qué mas da?). No se si el publicista encargado del mensaje estaría viendo el futuro y, de un modo perversamente irónico, quería dar a entender que en ese futuro iban a ir de culo.
El cartel quería combatir uno de los enemigos más temidos, la abstención juvenil. Pero creo que yerra un poco. Si los jóvenes no van a votar, no es porque no muevan el culo. Algunos, en efecto, no querrán moverlo. O estarán de resaca, aunque siempre es posible ir a votar de empalmada. O estarán fritos a exámenes y trabajos... Otros, en cambio, no habrán ido porque no han querido, porque ese es su acto de protesta. Yo por la ventana sí que vi bastante culos en movimiento, aunque dicho movimiento por lo general fuera poco ágil.
A mí no me ha extrañado en demasía el resultado de León, aunque el candidato fuera poco conocido, la gente votó al partido y en contra del PSOE. De este futuro alcalde al menos puedo decir algo positivo, que es filólogo (no obstante, creo recordar que en clase nos dijeron que Goebbels también lo fue). Espero que tenga una mente más abierta, si bien no le veo ni a él ni a ninguno de sus acólitos descolgando la bandera del arco iris del Ayuntamiento, ja, ja. Le espera una dura tarea, y yo ya he escuchado en varios ámbitos la palabra exilio, tan cercana a esta ciudad.
En fin. A mí sí que me toca mover el culo. No tanto moverlo como aplastarlo en la silla para alcanzar un buen resultado. Aunque conste que a mí por lo general me gusta estudiar de pie e incluso paseando, por eso reniego de la biblioteca; será que las neuronas también se ponen en movimiento...

sábado, mayo 21, 2011

El Circo de los Horrores.

Puede que sea una terrorífica coincidencia, o no, pero, ahora que el espectáculo del Circo de los Horrores está en cartel, mañana se avecina un espectáculo no menos grotesco, al menos para mí, pues dispondré de un palco en esta habitación para ver cómo las masas se abalanzan a votar a la derecha. Suerte que ya no soy presidente de mesa y no tengo que contar los votos, aunque, ¿para qué contar, con un resultado tan abrumador? Yo, si acaso, iré en calidad de votante. Tengo que reflexionar sobre ello, ja, ja. Eso sí, procuraré ir cuando no haya nadie, cosa difícil.
Da igual, ya se lo que espera a partir del lunes, salvo sorpresas. En el periódico El Mundo se citó a esta ciudad como la más envejecida del país (salvando Torrevieja, por eso de los jubilados), de todos modos yo no creo que el problema sea el envejecimiento de las personas, sino el de las ideas. Esto también puede afectar a jóvenes, como podré comprobar mañana, ya no es solo el desfile de antiguallas que se van arrastrando hasta la urna, con una fidelidad a prueba de todos los achaques. Algún político, en un raro acceso de sinceridad, ha llegado a decir que mejorar las comunicaciones servirá para que los jóvenes se vayan más rápido de aquí. ¡Eso sí que es tirar para casa!
Yo, al margen de las virtudes que aquí encuentre, las hay y no en poca cantidad, solo vine para hacer una carrera y, en esa lógica, mi previsión es marchar cuando la termine. Además, en mi titulación hay más salidas fuera que dentro, por mucho que en clase algunos profesores se empeñen en dirigirnos sin remedio hacia unas oposiciones. Claro que ellos no tienen una bola de cristal para discernir el futuro de sus escasos pupilos. Y yo tampoco, pero a medida que se acerca el último curso ya me voy formando una idea más nítida.
Me produce más interés el resultado del Festival de Cannes, que también conoceremos mañana. ¿Será este el año de Almodóvar? Parece que ha gustado con un cambio de registro contenido, muy lejos de cuando él mismo hablaba de celebrar erecciones generales, je, je...

miércoles, mayo 18, 2011

Tendencias mujeriles y varoniles.

Estoy asistiendo (al menos por las dos semanas que quedan) a una asignatura muy interesante en varios sentidos, Sociolingüística, si bien confieso que la cogí de rebote. La semana pasada estuvimos analizando las diferencias entre, por llamarlo de algún modo, el lenguaje masculino frente al femenino, en varios niveles. Respecto al léxico, confieso que me resultó un apartado chistoso. Supongo que las encuestas en las que se basarían para establecer las tendencias varoniles y mujeriles estarían ya un poco desfasadas, pues se trata de un campo que cambia con rapidez y ya se reflejaban ciertas transformaciones del tipo Estoy hasta los ovarios frente a Estoy hasta los huevos.
Esto de las tendencias, que no verdades absolutas, me sonaba a hombres cien por cien masculinos frente a mujeres cien por cien femeninas, si es que es posible esa concepción sin resquicios. Sea como fuere, yo no me sentía identificado. ¿A quién le hicieron esa encuesta? ¿A Torrente o a habituales de algún afamado pub del Húmedo los sábados por la noche? Eso de referirse a las zonas, ejem, erógenas de la mujer como muslamen o culamen... La última vez que escuché a alguien usando el sufijo -amen fue precisamente a una mujer. Y esos vocativos del tipo chati, princesa, nena, etc, etc... Nada, todo muy manido.
Pero mucho más divertido es contemplar las supuestas tendencias mujeriles. Esos eufemismos sí que ahora no se llevan, o al menos a mí me suenan repelentes, soltar Estoy mala para aludir a la menstruación o no digamos ya usar una cursilada como pompis para referirse a una parte de la anatomía humana tan digna de aprecio como el culo, al margen de que la función principal que tenga asignada no esté muy bien vista.
Es una auténtica pena que el trabajo de Gramática que tengo que hacer no sea tan entretenido como hablar de estas cosas. Es como entrenar con pesas, manejando dos manuales tan pesados en todos los sentidos... Alguna curiosidad aislada me entretiene, como que, mientras que en España se dice el tanga, en América suele ser común la tanga. Pero mejor será alejar de mí la imagen de esa ínfima porción de tela, pues ya en la facultad me ha dado calenturas, entre eso y la tensión baja estuve cerca de desmayarme. Suerte que mis hormonas se controlan mejor que las de ese ricachón francés que por lo visto puede ofrecer un millón de dólares por su fianza cuando lo más sensato hubiera sido que se los gastara en prostitutas de lujo con las que calmar su ansiedad de sileno.
En fin. Disipemos, al menos momentáneamente, esas trampas libidinosas puesto que estamos llegando al momento de la verdad. Sí, ¿de verdad es posible que acabe alguna vez este fucking never ending curso? Pronto lo comprobaremos...

domingo, mayo 15, 2011

Antepenúltimos.


El período pre-exámenes requiere, por qué no, algunas dosis de frivolidad y, por ello, ayer estuve viendo, a trozos, el festival de Eurovisión, aunque no soy muy fiel al respecto.
Quizá las apuestas se equivocaran sobre el ganador, en todo caso no lo hicieron las que vaticinaban un fracaso de nuestro país. Y es una pena, porque la chica lo hizo bastante bien, parece mentira que el Chiqui Chiqui quedara en un puesto mucho mejor. Pero, en fin, ya se sabe que aquí los criterios musicales no son los más decisivos y, de todos modos, tampoco está mal ser antepenúltimos. De hecho, la semana que viene es mi antepenúltima del curso y estoy deseando que llegue; preferiría que fuese la última, pero la espera tampoco se hará muy larga...
Lo cierto es que vi bastantes canciones que me gustaban, y que hubieran merecido algo más. Podría destacar, en conjunto, al cantante sueco, país en el que tengo parte de mi familia y por tanto me alegro de que quedara en segundo lugar; no se si él será sueco de nacimiento pues, contra el tópico, es moreno, en todo caso es muy guapo y he seleccionado una foto suya, bien mojadico, para abrir la entrada. También me llamó la atención el francés, ese sí rubio, con una canción tal vez más operística que de festival. Respecto a las mujeres, y como contraste con el conjunto de inmaculadas estatuas griegas que componían el conjunto azerbaiyano, recuerdo que me causó buena impresión la eslovena, por su vozarrón y corpachón, en el buen sentido, aunque se lo hubiera embutido en un vestido de furcia metálica. ¡Mejor ese estilismo que el de los gnomos moldavos, o el peinado a lo Cabeza borradora de los irlandeses!
Por lo visto, Azerbaiyán linda con Irán, y todavía no se sabe si los del turbante habrán montado en cólera porque en el país vecino vayan a organizar un festival con un numeroso conjunto de seguidores homosexuales. En general, los países acabados en -án no suelen ser muy gay-friendly que digamos, pero, en fin, eso será un aliciente más para ver la edición del año que viene. Eso y ver qué conejo se sacan de la chistera para romper la mala racha nacional pues España, para bien o para mal, siempre tiene puesto fijo en la fiesta. Y para reparar el orgullo patrio, a quien no le gusta la música... siempre tendrá el fútbol.

sábado, mayo 14, 2011

La insoportable levedad del blog.

Ya advertí de que en este fin de curso no vendría mucho por aquí (ni siquiera ahora debería haber venido, lo he hecho en vez de seguir con la Sodoma y Gomorra de Proust); por ello, no me enteré del fallo que hubo en Blogger el otro día. Tocaré madera para que no haya otro así y estas líneas puedan llegar hasta la red.
Desde los inicios de este blog siempre tuve cierto temor a que en cualquier momento esto se colapsaría y los cientos de entradas que he ido recopilando se esfumarían salvo algunas que he almacenado en el ordenador (y todas las entregas de la novela y los poemas, desde luego). Eso sería lamentable porque, a fin de cuentas, esto ya es parte de mi vida, de mi vida reciente desde que decidí iniciarlo en otoño del 2006, en otra ciudad y con otra ocupación. No todas las entradas han supuesto demasiado esfuerzo literario (como esta) pero a todas les guardo cierto cariño, por no hablar de los seguidores, las réplicas, contrarréplicas, etc.
¡Es el problema del formato! Tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Yo guardo cuadernos cotrosos de hace veinte años, por todas partes. Si hubiera un incendio o catástrofe similar, se perderían sin remedio. En cambio, si prendo fuego a mi portátil este blog no correrá peligro. Solo depende de factores externos que yo no entiendo demasiado bien, pues de informática siempre estuve un poco pez (por desgracia, ya me gustaría haber acabado de millonario como los protagonistas de La red social).
Bueno. Esperemos que no haya más accidentes. Yo regresaré en cuanto pueda. Quizá mañana mismo, si considero que no me he tocado mucho las narices...

martes, mayo 10, 2011

Faculty of Arts.

Para facultad, la que tenemos en este país para traducir libremente. Si nos vamos al cine, eso daría para muchas entradas del blog. Un título como Ice Princess puede derivar a algo así como Soñando, soñando, triunfé patinando. Creo que ni siquiera los niños, o niñas, público potencial, estarían tentados de ir a ver una película con un título tan absurdo y largo.
Ahora, en la Universidad de León, han sacado unos cartelitos para indicar mejor los edificios del campus, lo cual me parece bien, y han añadido unos subtítulos en inglés, lo cual me parece mejor. Me preguntaba yo: ¿cómo habrán traducido Facultad de Filosofía y Letras (aunque de lo primero ya poco exista)? Pues, si la memoria no me falla, como Faculty of Arts. ¿Facultad de Artes? No me parece muy apropiado. Si todavía tuviéramos una verdadera Facultad de Bellas Artes... No obstante, yo puedo sentirme identificado, en el sentido de que siempre me he considerado más artista que filólogo. Para mí, ser artista es ser alguien creativo, para ello no hace falta ir a la universidad ni ganar dinero... Una de las cosas que más echo de menos respecto al curso pasado es que sus asignaturas me permitían ser más, hasta cierto punto, creativo.
Por lo que se refiere al presente, canalizo ese espíritu a través de este blog, de la poesía, y de esa novela que me gustaría continuar aunque estemos en una época poco propicia para esa misión. ¿Quién sabe? Eso depende de cómo nos organicemos... Si veis que no aparezco demasiado por aquí, suponed que estoy bajo las tareas de la Faculty of Arts, o enfangado en el lodo de Los cerdos.

viernes, mayo 06, 2011

Free Day.

Nada de día libre... A qué negarlo, no se si será un hecho verídico o una sensación entre física y psicológica, pero desde el fin de Semana Santa el viernes me resulta un día algo lamentable. A lo largo de la carrera ha gozado de diversa consideración. En Primero había que estar a las nueve de la mañana allí para Lingüísitica. En más de una ocasión me junté con alguna borrachina que volvía en el bus a reposar su etílica figura. ¡Vivo contraste! En Segundo y Tercero, a gusto del consumidor, asignaturas optativas y en general un viernes poco comprometido. En Cuarto... Ejem. No se quién estructuró el viernes. Quizá sería filólogo, en todo caso no ingeniero. ¿Dos horas seguidas de Gramática y, después, aquella asignatura en la que la falta de masificación me resulta más revulsiva? Ohú... Al menos los cursos sí los estructuraron bien. Si el presente, en vez de llamarse Cuarto se llamara Primero, posiblemente habría dejado a mucha gente en la cuneta, tal vez empezando por mí.
Claro que uno siempre puede entretenerse con la campaña electoral. El lunes realicé un comentario pragmático sobre un folleto del candidato del PP, un señor que todavía no ha tenido tiempo de meter la pata y que, para comenzar con buen pie, afirma en dicha propaganda que los leoneses somos gente abierta, inquieta, genuina y auténtica. El significado de los dos últimos adjetivos no lo entiendo demasiado bien. También dijo que pretendía que esta fuese una ciudad divertida, aunque el concepto de diversión no sea igual, como es obvio, para todos los ciudadanos. Hoy mismo hay un concierto gratuito, y van y protestan porque dicen que es propaganda electoral. Pero, ¿en qué quedamos? ¿No querían que esta ciudad tuviera sus ocios? A ver si hay que limitarse a los dos santos, Juan y Froilán...
Si el caché de los artistas es muy alto, igual hay que pensar en entretenimientos más baratos. ¿Un botellódromo? Eso nunca falla aunque, a falta de espacios habilitados, siempre tendremos el Genarín. Yo veo como idea menos descabellada el follódromo que proponía Carmen de Mairena en su campaña. El problema es que tendría que ser un follódromo muy discreto, porque en esta ciudad la discreción en algunas personas pasa de ser una precaución a convertirse en una paranoia teñida de aroma provinciano. Pero, en fin, algún uso se le podría sacar a tanto piso vacío, ¿no?
Yo hoy, ni conciertos ni mítines. Me he vuelto más de sábados. El viernes me conformo con deglutir algunas de las mayores sandeces que estos ojos hayan visto o que estos oídos hayan escuchado a lo largo de este curso al que por fortuna solo le quedan veinte días (¡contados! Y quizá alguna hora que le descuente).

miércoles, mayo 04, 2011

Misión cumplida, de momento.

No me refiero a lo de Bin Laden, sino que, tras casi un mes de espera, ha salido la nota del parcial de Gramática y me he topado con un ocho que no esperaba... Ah, bien empieza el florido mayo.
Respecto a lo de Bin Laden, me ha asaltado la idea de que deberían hacer una recreación fílmica que fuese dirigida, escrita y protagonizada por Sylvester Stallone. Sí, sí, entre una secuela de Los mercenarios y la quinta de Rambo. ¿Que está un poco viejo ya para esos trotes? Bueno, ¿y la magia del cine? Una historia así no puede desaprovecharse: tiene ecos de Far West, de James Bond, incluso de Saw (por eso de las torturas en Guantánamo) y, además, también permitiría lucir algo de músculo dramático. Con el asunto de una de las víctimas, una mujer utilizada como escudo humano, ¡qué buen monólogo escribiría Sylvester, para demostrar que no todo es repartir mamporros! Ya lo estoy viendo, recitando con una voz descompuesta (o, mejor dicho, la voz del doblador): ¡Tú no estabas allí! ¡Tú no tuviste que mirarle a los ojos...!
Si no nos ponemos muy fieles a la realidad, ¿no sería la misión cumbre de Rambo antes de jubilarse? ¿Qué son un puñado de militares birmanos? Buah... Puestos a deliberar sobre posibles proyectos fílmicos, por absurdos que estos suenen, yo apuesto por una nueva reunión de los fundadores del Planet Hollywood, ya no en cameo sino en un canto del cisne final a la caza, que no captura, de Bin Laden. ¿No es mejor un trío de action-heros antes que un grupo de soldados anónimos?
Por mi parte, solo me queda un asalto a la fortaleza gramatical, y para colmo es el primero, siete de junio, así que iré entrenando mi comando de neuronas, al que últimamente no maltrato en demasía.

lunes, mayo 02, 2011

De regentas.

Si no puedo hacer más largo, o más interesante, este primer post del mes, echadle la culpa a esa magna obra de nuestra literatura, llamada La Regenta. Es la segunda vez que la leo pero, a diferencia de la primera, esta es fruto de la obligación y debo completar su lectura aprisa y corriendo, por lo que en algunos pasajes farragosos se me hace detestable. Solo por esas circunstancias, conste, lo cierto es que tanto en una como en otra vez me he podido declarar devoto de esta novela, llena de grandes creaciones como esa expresión, rubia lúbrica, que espero poder aplicar a alguna persona sin que se sienta ofendida.
Este mes es cansino, porque no tiene ninguna fiesta y porque es mes de elecciones. Cuando se trata de elecciones generales, en marzo ya las hemos ventilado. No obstante, también hay aspectos positivos: es el último mes y no me han llamado para formar parte de ninguna mesa electoral. ¡Qué suerte! Cuando tuve que ser presidente de una de estas, me di cuenta de un par de cosas: que no tengo conciencia de barrio y que ese dicho de que en León nos conocemos todos no es más que una hipérbole. Se cumplirá, si acaso, en aquellos con tendencia a meter las narices en todo, como ciertos habitantes de la Vetusta de Clarín, que se basó en Oviedo y en la que he encontrado no pocos puntos de similitud con esta ciudad en la que habito, aunque quizá en las próximas elecciones ya no lo haga.
Cuando llegue el día sabré si quiero ir a votar, pero me cansa, solo hay dos grandes partidos y cada vez son más parecidos. Ya se acabó el tiempo de votar a los menos malos para que no salieran los otros. Además, ya veo el colegio de monjas cada vez que me asomo a la ventana, ¿es que también voy a tener que ir allí a votar, ja, ja? ¿Para qué? Poco hay que ver. Gente votando, luciéndose y haciendo corros, dando soluciones para la ciudad y preguntándose que por qué los jóvenes se van de esta moderna Vetusta, aunque algunos regresen por razones pragmáticas como es mi propio caso.
De todas maneras, lo de las elecciones me preocupa muy poco, no es algo que vaya a solucionarme la vida, en comparación con el trabajo diario. Me vuelvo con mi regenta, y regresaré cuando el ladrillo esté concluido, o a punto de concluir.

viernes, abril 29, 2011

¡Quién estuviera en Inglaterra!

Pozí. Allí, hoy, todos contentos. Con la boda real se ha declarado fiesta, tanto para quienes van a atenderla como para quienes han huido de ella. ¡Quién la pillara hoy! Llega mayo, y a los profes les entran las prisas. Hemos sufrido dos horas seguidas acerca del modo verbal, con una clase medio aletargada, y diversos catarrillos primaverales en el aire como el que yo mismo tengo.
Yo no soy muy aficionado a la monarquía británica, a diferencia de Hollywood, donde, quizá porque en Estados Unidos no hay reyes, siempre emocionan historias de ese calibre. De hecho, no entiendo muy bien para qué sirven las monarquías, aparte de los beneficios que aportan a toda clase de medios de comunicación. Curiosa ceremonia esta, que mezcla a un cantante homosexual (y marido) con embajadores de países en los que el cantante homosexual y el marido estarían colgando de un pino, si no fuera porque no crecen pinos en el desierto. La sangre azul, bla, bla... Todo anacronismos. ¿Una función representativa? A mí, por lo menos la española, no me representa. Parece que, por contrato, están obligados a hacer gala de la fe católica, o anglicana en el otro caso. Luego, en su intimidad, supongo que harán lo que les de la gana. Tienen que guardar las apariencias para seguir siendo jaleados por esos paisanetes ociosos, como los que llevan una semana acampados delante de la abadía de Westminster. De vez en cuando meten la gamba, como nuestra reina, pero por lo general se limitan a esa difusa amalgama de funciones, la mayoría de añejo sabor.
Como todo tiene una contrapartida, aunque esta gente tenga la vida ya solucionada, también tiene que aguantar a los mamarrachos de turno criticando todo lo que hacen: de qué modo visten, a dónde van y a dónde no van, etc. Aunque imagino que les importará muy poco, y cada vez menos. Por mi parte, os puedo asegurar que he seguido con escaso interés todo lo relativo a ese enlace. Más entretenido estoy con la Fotogramas. Para reyes, sigo prefiriendo los de Hollywood.

jueves, abril 28, 2011

Cargando... Modo Mayo 10.

Qué mal se acostumbra uno... Yo que pensaba que, por eso de que el primero de mayo cae en domingo y pitos y flautas, la fiesta se pasaba el lunes... Pues no. Dicho día me toca la única exposición del cuatrimestre, un comentario pragmático sobre un panfleto de propaganda política que nos introdujeron en el buzón cuando la campaña electoral aún caía muy lejos. Será interesante analizar el lenguaje tan encubierto y muchas veces hiperbólico que se emplea para este tipo de citas.
Así pues, del uno de mayo al tres de junio va a haber un período non stop, que dicho en nuestro idioma también podría significar período ya empiezo a estar hasta las pelotas de este cursito. Sea como fuere, a cargar las pilas en modo Mayo 10, que es solo un mes y, con todo, no voy a pasarlo encerrado, ahora que los chaparrones nos han dado un respiro. La lógica sugiere un período bimensual nefasto para los estudiantes pero, en viendo lo visto, la lógica ha sido prostituida muchas veces a lo largo de este curso, y es por ello que, sin renunciar al trabajo, sí renuncio a mi hábito de monje. No merece la pena. Solo dos asignaturas me preocupan: de una, estoy esperando a ver si me quito lastre para junio; de otra, veo como señal fatídica que sea tardona en el examen, a treinta de junio nada menos. Eso ya no es colindante con el verano, ¡es pleno verano!
Da igual, seguiré viniendo aquí cuando pueda, aunque solo sea por no perder el hábito de escribir al servicio de mi creatividad, y no al servicio de resumir bibliografía...

domingo, abril 24, 2011

De relax y otros textos.

Desde que llegué a León, he hecho muy pocas cosas productivas. Tengo motivos para ello y, de todos modos, creo que aún es posible recuperar el tiempo. Ni siquiera ayer, Día del Libro, tuve fuerzas para empezar uno que por otra parte ya he leído, La regenta, un buen libro pero difícil de atacar. Del comentario de texto pragmático para la semana próxima, mejor ni hablamos. Eso sí, descubrí por casualidad en la prensa un pequeño texto que, aunque no escogeré para el análisis, sería gracioso de llevar a clase para sacar los sobreentendidos que alberga. Es este:

PAPONES. Daros (sic) un buen masaje, la penitencia es tan grande que el relax va a ser igual de grande. Española. Desplazamientos. Hoteles. (Obvio el número de teléfono).

Aunque ya lo habréis supuesto, si os digo que esto es un anuncio de la sección de Relax (un eufemismo como cualquier otro) podréis encontrar la coherencia del texto. Y conste que yo no leo estos anuncios, aunque algunos son muy divertidos, ni he requerido nunca este tipo de servicios, ni femeninos ni masculinos. Lo encontré de casualidad y me hizo gracia por su tono irreverente, habida cuenta de que el diario en que apareció suele dedicar mucho espacio a la alabanza de la Semana Santa, llegando a protestar contra la degeneración de la fiesta de Genarín (a la que por suerte no he asistido).

Igual es que soy muy mal pensado y en realidad este anuncio solo alude a masajes, como si remitiera a una fisioterapeuta que por algún azar ha recaído en la sección de Relax... Cuesta creer, ¿no? Tampoco penséis mal vosotros, pero creo que a mí sí me haría falta un masaje. No he andado en procesión, no he pujado pasos pero, debido a esa mala adaptación de mi organismo de la que hablaba, he pasado mucho tiempo tumbado y mi espalda ya comenzaba a resentirse... Pero, en fin, yo solo querría masajes, ja, ja, lo otro ya llegará.

Como sea que anoche sí salí para despedir al exilio leonés, creo que no escribiré más, solo haré notar que, pese a la polémica que se levanta de vez en cuando respecto a la prohibición de este tipo de anuncios en la prensa, parece que los periódicos necesitan esos ingresos, aunque algunos parezcan mofarse de lo espiritual a costa de atraer hacia lo carnal.

jueves, abril 21, 2011

Semana Santa en Madrid (II).




Todas mis fotos pertenecen a la misma jornada del viaje. Ello tiene su lógica, porque no quise ir cargando de continuo con el mamotreto de cámara heredada, que va pidiendo una jubilación forzosa. Sí, habrá que encontrar sustituta en las próximas rebajas o similar porque, aunque domino mejor la escritura que la fotografía, las fotos siempre dan vidilla al blog.
Esa de arriba es de La Fontana de Oro, una cervecería de reminiscencias literarias que ahora más bien se han perdido, entre deportes televisados, la happy hour y los conciertos en vivo. No obstante, todavía algo queda en la decoración, que alterna mosaicos con La Pepa y motocicletas colgadas del techo. Por no hablar de las placas que dan fe de su historia:


Sí, La Fontana de Oro fue un café de comienzos del XIX, época romántica de breve duración en este país, sitio habitual de literatos y también revolucionarios durante esa convulsa etapa. No se qué opinaría Galdós si pudiera entrar hoy en día. Se hubiese encontrado con tres hooligans, los únicos que estaban viendo el fútbol, poco preocupados por hacer el ridículo, supongo que las pintas que llevaban encima les habrían quitado esa preocupación. A fin de cuentas, se trataba de una cervecería como las que solemos frecuentar en León, por eso pedimos unas Franziskaner (a ver si lo he escrito bien) y pasamos allí un rato agradable.


Ahí ando yo, con la birra del monje, luego me pondré junto a Nacho. Salvando las inevitables distancias, León tiene puntos en común con Madrid, ya no solo por la numerosa colonia de leoneses que allí residen. También existen bares de abundantes tapas, como en el que cerramos la ronda. Eso sí, valgan unas precisiones para no quedarse lost in translation. Lo que aquí llamamos corto, allí se llama caña. Lo que aquí llamamos caña, allí es una caña doble. Claro, ya decía yo que eso de que en La Fontana las cañas estuvieran a un euro me parecía muy barato... sobre todo para Madrid. En fin, hablando de beber, hoy es lo de Genarín, una procesión más etílica que atea, no como la que prohibieron ahí en la capital. Ya veremos qué sucede, porque creo que mi organismo se ha adaptado mal al cambio de clima entre Madrid (casi veraniego) y León (turbio y lluvioso). Ya me costaba escribir esto pero, en fin, como sea que los seguidores de este blog han aumentado, sin que yo me explique muy bien por qué, pues no conviene dejar esto abandonado. Supongo que a Madrid ya no volveré hasta verano, ahora habrá que luchar para que ese verano quede libre de gramáticas y similares.

miércoles, abril 20, 2011

Semana Santa en Madrid (I).




Pese al título, lo cierto es que en Madrid casi no me di cuenta de que estuviéramos en Semana Santa. Es una ciudad grande, y no me topé con ninguna procesión ni con lo que aquí llamamos papones. Tuve que regresar para, nada más salir del tren, tropezar con una tardía procesión, impertérrita bajo una ligera lluvia, que estaba inaugurando la ampliación de Ordoño II hacia tierras inhóspitas en las que hasta ahora no he puesto el pie. Por la hora y el mal tiempo no gozaba en aquel tramo de muchos adeptos...
Ramos, verdes, sí vi el domingo, el día más andariego de todos. Primero quedé con Oli para subir la cuesta de Moyano, aunque fue en la bajada cuando hice mis adquisiciones literarias. Ese sitio es una tentación para mí, pero suelo moderarme y tan solo compré un par de clásicos al precio de seis euros la pareja, vamos, menos de lo que me costó tomarme un mojito. Comimos, al igual que otras veces, en un chino situado en la plaza del Ángel, de ahí es la foto de arriba, con los chupitos, invitación de la casa. Yo me metí una buena fuente de fideos fritos, combustible necesario para seguir la ronda que no terminaría hasta la noche.
De forma casual, como en muchas ocasiones nos encontramos con las cosas, pasamos por el Parnasillo, que era un café literario muy famoso a comienzos del siglo XIX, donde acudían insignes representantes del movimiento romántico. Ahora, a lo que parece, sobrevive como cervecería, al igual que otro del que hablaremos en la próxima ocasión. Eso sí, no le faltan mosaicos con el busto de autores de esa época (Larra, Espronceda), más tardíos (Galdós) o incluso importados (Oscar Wilde). Es lo bueno que tiene Madrid, observar o incluso introducirse en lugares relacionados con los temas que hemos estado estudiando. Pronto colgaré más fotos de esta visita por el Madrid más castizo, si bien remozado por factores comerciales.





miércoles, abril 13, 2011

Más magreos y menos coitos.

No, no me he inventado el título, lo he sacado del suplemento de universidad de hoy de El Mundo, que tiene sus puntos, aunque suelo encontrar más divertido el Alfa y Omega del ABC, que sin duda querría menos magreos, menos coitos y menos de todo.
Bajo la apocalíptica enseña de Promiscuidad al acecho, el reportaje habla de que los expertos aconsejan el sexo progresivo, es decir, empezar poquito a poco con el petting que, como muchos extranjerismos que nos invaden, no es más que el magreo antes citado, y retrasar el coito. No hace falta que diga, claro, que el enfoque del artículo es cien por cien heterosexual, como sea que, hasta donde mi entendimiento llega, por el petting ninguna chica va a quedarse embarazada.
¿Retrasar el coito? Por Libia, tampoco está tan mal, a fin de cuentas creo que el coito está muy sobrevalorado, el coito de ambas clases que, si yo fuera un patán acientífico, tildaría de natural y contranatural. Yo no voy a hablar de mis experiencias porque temo que ello quede en esa categoría de Entradas populares, si es que alguien puede tener interés, pero me alivié al leer que la edad media de la primera relación sexual había bajado de los 23 a los 18 años. Yo, que me pensaba tardío, veo que no era para tanto aunque, claro está, esto de las medias, da igual sexuales que políticas, es algo tan sumamente engañoso... Según el cristal con que se mire. Algunos, que se habrán estrenado cuando yo estaba jugando al Donkey Kong Country, se reirán. Otros, que andarán a verlas venir, sentirán la presión del medio (o no).
Moraleja: no es tan malo que la profesora de Literatura llegue a menos veinticinco o menos veinte, al menos así tengo tiempo de echar un ojo en estos curiosos artículos, inspiradores de los míos propios. ¿No podría ser un buen lema para el viaje a Madrid que voy a hacer mañana? ¡Más magreos y menos coitos! Pero, aunque los días serán pocos, al menos que los magreos sean de cierta consistencia. Podría variarse el dicho, de esta manera: ¡Quien quiera magreos que se moje el culo! Si no hay nada más y, salvo visita a locutorio, nos vemos a la vuelta. Felices vacaciones, quienes las podáis disfrutar y/o merecer.

lunes, abril 11, 2011

¿Quién hurta?

La tensión me ha bajado, no se si por el calor o porque el cuerpo está maltrecho por la batalla del examen de Gramática. Si no me llega el ánimo para seguir con la novela antes de Semana Santa, al menos comentaré una anécdota curiosa, de aliento picaresco aunque también no poco vergonzoso.
Mi facultad no se caracteriza por tener un gran número de alumnos y, sobre todo en las que corresponden a Filología, las aulas muchas veces andan vacías, huérfanas a la espera de que algún alumno las aproveche para repasar un examen o pasar el rato, como yo he hecho en ocasiones. No obstante, ahora las quieren cerrar a cal y canto cuando no se esté dando clase. Y todo porque, ya sea con la excusa de la crisis o porque algún listo se ha querido montar un Home Cinema en casa, ha habido una serie de hurtos, y no precisamente de vetustas sillas ni borradores, parece ser que se han llevado dos proyectores, de los que están clavados en el techo, como quien se lleva el ABC que nos ponen todos los días abajo.
¡Hay que echarle cara! A mí, por absurdo que parezca, ya me desapareció una boina hace tiempo, y no suelo dejar mis pertenencias al provecho de los cleptómanos, a menos que sepa que se ha quedado alguien en clase. ¿Así que nos quieren dejar sin proyector, ese instrumento que nos ha alegrado algunas clases con el visionado de pelis, anuncios, videoclips y también, por qué no decirlo, nos ha aburrido con ciertas exposiciones y ciertos power points de dudosa digestión? ¡Váyanse a otra facultad con más matrículas y, por ende, más dinero, señores cacos!
Bueno, esta semana son las fiestas de la facultad y por lo visto, además de celebrarse con una macarronada (a la boloñesa, faltaría más) van a hacer varios concursos, uno de Trivial que me voy a perder. ¡Qué le vamos a hacer! Para esa tarde toca escapadita. Lo cierto es que, viendo esos carteles que alertan de la ola de robos, no pude evitar acordarme de algún corto que rodamos hace ya tiempo, pero cuyo recuerdo pervive en mí, aunque pocos de vosotros sepáis a qué me refiero: ¡Eh! ¿Quién anda ahí? ¿Quién anda ahí? ¿Quién hurta?

domingo, abril 10, 2011

Entradas populares.

Ayer, tras ver cómo las posibilidades de ocio se desvanecían o eran desintegradas por mí, decidí pasar el mocho por el blog, para limpiar enlaces desfasados y añadir alguna floritura como esta de las Entradas Populares, que no es que sea como Los 40 principales pero bueno, le da cierta gracia al asunto.
No tengo la menor idea del criterio que Google ha usado para seleccionar estas entradas, porque es mezclar temas dispares: el anillo de pureza de la antaño casta Miley Cyrus, mi visita al Museo de Ciencias de Granada, la actriz porno que ya no quiere hacer porno, un cuentecillo de mi clase de Inglés y una referencia a la Eurocopa del 2008. Buenas excusas para hacer memoria o sentir, según el caso, cierta nostalgia.
Solo espero que haya cierta movilidad respecto a estas entradas, no me gustaría que mes tras mes sigan estando las mismas cinco, aunque sospecho que la de Sasha Grey permanecerá largo tiempo, como sea que un buen culo, en dos o tres dimensiones, siempre atrae ojos. Ya se verá.

sábado, abril 09, 2011

De primavera-verano.

Hoy sí puedo decir que los pajaritos cantan, y no porque en verdad estén cantando, sino porque me he quitado un buen peso de encima (al menos por ahora). Ayer era una penosa tarde para hacer un examen pero, con todo, allí me metí para escribir durante tres horas, contestar a todas las preguntas y entregar un puñadito de hojas. Al margen de las ya consabidas gambas, seamos realistas y, sumando un poquito de allí y un poquito de allá, pongamos entre un cinco y, si es generosa, un siete. De todos modos, eso no va a condicionar mi viaje, salga antes o después del mismo.
Tras salir, a las ocho y cuarto, fui a celebrar, si no el resultado, al menos el habérmelo quitado de encima, a una terraza del Gran Café con Alejandro. Hacía un calor increíble, incluso cuando ya anocheció. Eso viene bien para según qué cosas, en fin, lo cierto es que entre la semana anterior y esta hemos inaugurado la temporada veraniega de terrazas (todo un alivio para los fumadores).
Por lo que respecta a hoy, ejem, no hay planes especiales, me basta con reponer fuerzas después de la orgía morfológica de ayer. Tengo unos días de transición, entre el examen y el viaje a Madrid, en los cuales quizá pueda colgar otro fragmento de novela. No lo prometo, pero ahora las circunstancias ayudan más. Hala, a tomar el aire, al menos quienes podáis.

jueves, abril 07, 2011

Cuesta arriba, pero con freno.

Si no he escrito hasta ahora en este mes, ni en la novela ni en el blog, no ha sido por pereza y desidia, que también, sino porque he estado ocupado diseccionando las propias palabras; hoy es víspera de examen pero, sea como fuere, si yo siento la necesidad de escribir pues escribo, poco me puede importar ese examen que ni siquiera es obligatorio y, además, tampoco madrugará, siendo a las cinco de la tarde.
Cuando decidí volver de Madrid para continuar esta carrera (decisión más dolorosa de lo que algunos podrán creer), mi meta era exigente aunque no demasiado, pues quería sacar cada curso en un año, sin preocuparme de la nota. Luego vino Bolonia metiendo prisa, y empecé a estudiar de cara a una beca aunque, no obstante, el hecho de sacar calificaciones muy altas no siempre depende de mi esfuerzo sino de otras circunstancias sobre las que puedo tener o no el control. Podrían decirle a esto a Esperanza Aguirre a cuento de su idea del Bachillerato de la Excelencia...
En carreras largas, como esta, resulta natural llegar a puntos en los que todo se hace cuesta arriba, y no solo ya el sacarse las asignaturas. Yo, pese a que solo queda mes y medio de clases, siento cómo Cuarto me está mostrando una cara poco simpática (con excepciones, eso sí) y me muevo entre la añoranza de Tercero y el deseo de que llegue Quinto.
Ciertas peculiaridades de esta facultad, al principio entrañables, también pueden albergar un reverso tenebroso. Por ejemplo, lo reducido de las clases, que a veces puede crear un ambiente familiar muy agradable, pero en otras fastidia. ¿Se contagia a los profesores? Los hay muy profesionales. Se limitan a enseñar, y punto. Nos explican lo mejor que pueden su asignatura, aunque esta sea un coñazo como la de mañana, y carril. Por desgracia, otros abusan del paternalismo y de una falsa amistad con los alumnos.
Eso me resulta cargante. Hay cosas que no pasarían de ser una clase grande. Vamos a ver. Si un profesor falta a su hora y luego pretende recuperarla, imaginad que dice a sus cien alumnos: Bueno, os ponéis de acuerdo entre vosotros y me decís para cuando la damos. ¿Ponerse de acuerdo cien personas, con sus horarios diferentes y sus vidas diferentes, por no hablar de aquellos que directamente no quieran recuperarla? Pues bien, cuatro personas tampoco tienen por qué ponerse de acuerdo, sobre todo si tienen metas distintas, estrategias distintas y diplomacias distintas. Y yo no tengo por qué aguantar que un profesor salte a la esfera de lo que considero mi vida personal, y me diga que hable a quien no quiero hablar, o que arregle mis diferencias con quienes no puedo o no quiero arreglarlas, o que de por sentado dónde está mi futuro (en oposiciones a Secundaria), o que me pida que vaya dejando apuntes...
Que haya profesionalidad, ante todo. Yo quiero aprender, lo demás me distrae, y con este calor ya ni os digo. De cara a evitar informalidades, niñerías, faltas de respeto o demás inconvenientes, me reservo el derecho a variar mi propia estrategia de cara a lo poco que queda de curso. Hoy se celebra una manifestación de jóvenes en varias ciudades españolas, con el lema: Sin curro. Sin casa. Sin pensión. Sin miedos. Sí, no hay que tener miedos, como por ejemplo a lo que pueda pasar mañana por la tarde, y aunque otras cosas falten al menos todavía nos queda algo de dignidad.