miércoles, junio 22, 2011

El milagro de San Luis.

Ayer, día de San Luis, llegó al fin la nota de ese examen de Gramática que, tras una temblorosa ejecución por mi parte, me dejó bastantes dudas sobre hacia dónde apuntaría. No se si sería porque la profesora me vio con mala cara, y me lo hizo notar, el caso es que ha acabado en un notable rozando el sobresaliente, algo impensable para mí y que se queda cerca de la predicción que hizo Oli, por ello se lo agradezco desde aquí. No fue la única sorpresa agradable de ayer porque en Comentario Semántico y Pragmático, una optativa que ni siquiera tenía previsto coger, alcancé una nota incluso mayor. Ya se ve, los caminos de la filología son inescrutables. Y me he quitado el sabor de boca un poco amargo que la Semántica me dejó en Segundo...
En fin. Mi última parada es el 30, voy en camino aunque ni el tiempo ni la temporada festiva acompañen. Ayer fue un día bastante feliz y, si bien yo no soy un santo ni creo en mi patrono, asistí a algo que consideraba un milagro y, posiblemente, sea la superación del último escollo de proporciones en esta carrera.

miércoles, junio 15, 2011

Culeando.

Como sea que mañana es el examen de Comentario Semántico y Pragmático, voy a jugar un poco con esto de los significados.

Culeando:

- dícese del término que en la variedad spanglish significaría algo así como refrescando, derivación del inglés cool. Algo que en verdad se necesitaría con este malhadado calor que está boicoteando mis exámenes.

- otra manera, asimismo, de boicot y distracción masiva que consciente o inconscientemente se suma al calor, y al daño colateral del vestuario reducido.

- gerundio: yendo de culo. Todavía es pronto para saberlo, estoy esperando la primera nota y no hay que sufrir por adelantado.

En honor al examen de ayer, de Sociolingüística, me quedaré con la primera acepción. A ver si el tiempo culea...

miércoles, junio 08, 2011

De aquí al spa.

Si yo pudiera pedirle algo al próximo alcalde, que lo será no tanto por mérito propio como por culpas ajenas, le pediría que, estando muy bien ese sistema para ciegos del transporte urbano, no veo por qué tengo que quedarme sordo ante los insufribles chilliditos de los anuncios publicitarios que nos han impuesto sí o sí a quienes viajamos en los autobuses. ¿Acaso no llevan ya propaganda en el exterior, y en las paradas?
Resulta una ironía que, viajando hacia un examen como el de ayer, una locutora con la mayor voz de pito posible me diga que hay un spa por donde la muralla romana, y que si el masaje de chocolate, que si es muy relajante... ¿Relajante? Relajante sería pegar una pedrada a esa televisión que quiere vendernos spas y electrodomésticos con un tío imitando a Rambo, bla, bla...
Con ese preludio, no me extraña que durante el examen se me fuera la cabeza para todas partes. De hecho, desperdicié media hora, no se si me arrepentiré de ello y no lo sabré hasta que salga la nota. Salió regular, quizá no tanto para cargármela pero, en todo caso, poco importa, queda mucho para el 19 de septiembre. Tendría todo el verano para prepararme, y quizá relajarme yendo a ese puñetero spa y exigiendo que me hagan un descuento por haber soportado malamente su basura auditiva. Ya imagino que en el Ayuntamiento deben de andar con telarañas en la hucha de ahorros, pero a este paso nos van a poner publicidad hasta en los pupitres (perdón, en las tablas a modo de pupitres).

sábado, junio 04, 2011

El viaje llega a su fin.

Cierto, ese es el lema de la última película de El señor de los anillos, pero bien vale para mi último curso. Acabo de venir de tomar una Franziskaner (no sabía que era alemana, por eso no pude boicotearla). No es la mejor idea irse de birras teniendo examen el martes, en mi descargo diré que el resto del día sí he estado de gramáticas. No se. Hay que despejarse, y además mi ánimo no es ni mucho menos negativo. No me siento un optimista irredento, pero sí gozo de una exultante sensación de liberación desde el día de ayer.
No es para menos. En marzo, llegué a pensar que este curso no se acabaría nunca. Ya acabó. ¿Fue para tanto? Bah... Las cosas se sacaron de quicio en algún momento, pero ahora puedo sostener que en ciertos sentidos echaré de menos incluso a mi profesora de Literatura; en otros no, pero son de menor relevancia. He cometido errores durante este curso, ya no solo que pudiera haber arañado medio punto de aquí y un punto de acullá. Ciertos aspectos todavía son susceptibles de mejorar en el curso final. Eso deseo. No va a ser fácil, pero considero que uno no va a la universidad solo para aprender materias relacionadas con su carrera, sino también para analizar algo a lo que podría otorgársele la balzaquiana etiqueta de la comedia humana.
Sí. El viaje llega a su fin, al margen de los cinco escollos que me esperan durante este mes.

miércoles, junio 01, 2011

Mes de locos.


Breves apuntes a vuelapluma (o a vuelatecla) antes de volver con Gramática:

- Muy oportunamente, en el calendario de Fotogramas este mes es ilustrado con una foto de Groucho Marx en Tienda de locos. Ni tan de locos, pues hasta el mismo día de su cierre, el treinta, no van a terminar los exámenes.

- El espíritu de los Hermanos Marx bien se hubiera reencarnado en algo que se llama crisis de los pepinos, si no fuera porque las muertes y pérdidas millonarias que ha acarreado le quitan bastante gracia. No obstante, ¿no resulta un tanto grotesco, con esos políticos pepino en ristre? Por favor, que no saquen una crisis de las zanahorias, porque de esas sí que me como una al día, y crudas...

- No tengo pepinos en la nevera. Sí un calabacín, que es de forma análoga y no se muy bien cómo prepararlo. Tendré que hacerlo pronto porque ya una patata se me ha podrido sin que ello haya supuesto una invasión de cucarachas como sucedió en el piso de Madrid. ¡Albricias! Ya solo faltaba alternar cucarachas y exámenes.

- ¡Ah! También comenzó a pudrírseme una pera, pero he logrado arrebañar la mitad y todavía no me he muerto. Este mes estaré en la medida de lo posible pendiente de las patatas y, con perdón, de las peras. Conste que no soy tan torpe como amo de casa, pero a veces el afán de amortizar todos los comestibles me lleva a incrementos de peso que pedirían un Wii Fit en caso de que eso fuera posible. ¡En fin! Siempre da pena tirar la comida, sean pepinos o cualquier otra variedad, además de tirar la comida es tirar el dinero aunque yo aún no tenga decidido si quiero hacer un máster cuando acabe el próximo y último curso de carrera, ja, ja.

Bueno, pues eso. Preparados, listos... ¡Más madera!

viernes, mayo 27, 2011

Paquito Chocolatero ad infinitum.


Desde hace tres años es costumbre que la temporada pre-exámenes coincida con las fiestas del colegio vecino, una circunstancia a la que son ajenos esos chavales tan entusiastas, que no llegan ni a la ESO, se quedan en Sexto de Primaria, que vaya usted a saber a qué equivaldrá de cuando yo iba al colegio, allá por el siglo pasado.
En realidad no me molesta para el estudio, pues el estudio serio llega la semana que viene, no he evitado sentir cierta nostalgia de los play-backs que llevábamos a cabo en los Maristas; y cierta envidia, también, ¿por qué no montaremos estas verbenas en Filosofía y Letras? Sería algo admirable el bailar Paquito Chocolatero con mi profesora de Literatura, esa que quiere despedir el curso metiéndonos en una pequeña representación teatral, aunque a mí por lo visto me tocaría el papel de espectador. (¿Todavía no he dicho que queda una sola semana de curso? ¡Pensaba que nunca lo podría decir!).
Lo de Paquito Chocolatero era ya obsesivo, en versión King África y con una coreografía digna de observar, parecía una verbena de pueblo pero sin alcohol (o al menos eso espero). El problema de esta verbena es que la DJ Monja repite hasta la saciedad las mismas canciones, aunque a los chicos parece no importarles demasiado: que si los waka-ecos del Mundial 2010, que si el Baile del Gorila (en serio), que si canciones de dudosa interpretación (ella me bate como haciendo mayonesa)... En fin. Este año he echado de menos las típicas dedicatorias, en plan a fulanito le gusta fulanita o a fulanita le gusta fulanito (cualquier otra opción es inviable).
A falta de eso, me pasmé al ver que, cuando la fiesta tocaba a su fin, un grupo numeroso de colegiales hacía sentada al grito de Del patio del colegio no nos moverán. Es verídico, no me invento nada, y por momentos me resultó una ironía sangrienta, nunca mejor dicho, respecto a lo que había sucedido en Barcelona por la mañana. ¿Será que ahora alternan el telediario con Bob Esponja? En todo caso, el motín duró poco y bastó la autoridad paterna-materna para que el patio haya quedado tan vacío como ahora mismo está.
Yo voy a seguir perdiendo el tiempo, en parte porque en mis neuronas aún resuena el inevitable waka-waka, así que voy a ver esa versión de Caperucita Roja que tiene los visos de ser una enorme patochada. Eso sí, tiene el aliciente de su protagonista. Hace poco la vi en la película Clöe, y sospecho que ha debido de interpretar a la Caperucita Roja con las tetas más grandes de todos los tiempos. Eso no lo tapa la caperuza...

lunes, mayo 23, 2011

MTC.

Dicen las estadísticas que en los lunes por la mañana hay un tres por ciento más de posibilidades de sufrir un infarto. Después de los resultados electorales, en algunas personas esa probabilidad habrá subido a un treinta, por lo menos... No en el mío. Yo, como todos los lunes, me he notado más dormido, pero me veía venir el cambio. Ayer fui a votar pronto, a las nueve y media, para quitármelo de encima. Tenía la creencia de que un concejal de Izquierda Unida le daría vidilla al gobierno municipal, pero ni por esas, aunque se quedó cerca. Mi voto se habrá contado como una anomalía en la urna y, posiblemente, con menos votos en blanco sí se hubiera logrado el concejal, puesto que esa clase de voto castiga en especial a los partidos pequeños, no a los grandes.
EL PSOE se ha equivocado en bastantes cosas, es algo que todavía puedo comprobar mirando el póster de propaganda colgado en mi facultad. En este, desde las Juventudes Socialistas se animaba a MTC. ¿Que qué quiere decir eso? Simple, Mueve Tu Culo, para ir a votar, claro está. Por si hubiera dudas, lo ilustraban con la foto de un bonito culo embutido en vaqueros (masculino o femenino, ¿qué mas da?). No se si el publicista encargado del mensaje estaría viendo el futuro y, de un modo perversamente irónico, quería dar a entender que en ese futuro iban a ir de culo.
El cartel quería combatir uno de los enemigos más temidos, la abstención juvenil. Pero creo que yerra un poco. Si los jóvenes no van a votar, no es porque no muevan el culo. Algunos, en efecto, no querrán moverlo. O estarán de resaca, aunque siempre es posible ir a votar de empalmada. O estarán fritos a exámenes y trabajos... Otros, en cambio, no habrán ido porque no han querido, porque ese es su acto de protesta. Yo por la ventana sí que vi bastante culos en movimiento, aunque dicho movimiento por lo general fuera poco ágil.
A mí no me ha extrañado en demasía el resultado de León, aunque el candidato fuera poco conocido, la gente votó al partido y en contra del PSOE. De este futuro alcalde al menos puedo decir algo positivo, que es filólogo (no obstante, creo recordar que en clase nos dijeron que Goebbels también lo fue). Espero que tenga una mente más abierta, si bien no le veo ni a él ni a ninguno de sus acólitos descolgando la bandera del arco iris del Ayuntamiento, ja, ja. Le espera una dura tarea, y yo ya he escuchado en varios ámbitos la palabra exilio, tan cercana a esta ciudad.
En fin. A mí sí que me toca mover el culo. No tanto moverlo como aplastarlo en la silla para alcanzar un buen resultado. Aunque conste que a mí por lo general me gusta estudiar de pie e incluso paseando, por eso reniego de la biblioteca; será que las neuronas también se ponen en movimiento...

sábado, mayo 21, 2011

El Circo de los Horrores.

Puede que sea una terrorífica coincidencia, o no, pero, ahora que el espectáculo del Circo de los Horrores está en cartel, mañana se avecina un espectáculo no menos grotesco, al menos para mí, pues dispondré de un palco en esta habitación para ver cómo las masas se abalanzan a votar a la derecha. Suerte que ya no soy presidente de mesa y no tengo que contar los votos, aunque, ¿para qué contar, con un resultado tan abrumador? Yo, si acaso, iré en calidad de votante. Tengo que reflexionar sobre ello, ja, ja. Eso sí, procuraré ir cuando no haya nadie, cosa difícil.
Da igual, ya se lo que espera a partir del lunes, salvo sorpresas. En el periódico El Mundo se citó a esta ciudad como la más envejecida del país (salvando Torrevieja, por eso de los jubilados), de todos modos yo no creo que el problema sea el envejecimiento de las personas, sino el de las ideas. Esto también puede afectar a jóvenes, como podré comprobar mañana, ya no es solo el desfile de antiguallas que se van arrastrando hasta la urna, con una fidelidad a prueba de todos los achaques. Algún político, en un raro acceso de sinceridad, ha llegado a decir que mejorar las comunicaciones servirá para que los jóvenes se vayan más rápido de aquí. ¡Eso sí que es tirar para casa!
Yo, al margen de las virtudes que aquí encuentre, las hay y no en poca cantidad, solo vine para hacer una carrera y, en esa lógica, mi previsión es marchar cuando la termine. Además, en mi titulación hay más salidas fuera que dentro, por mucho que en clase algunos profesores se empeñen en dirigirnos sin remedio hacia unas oposiciones. Claro que ellos no tienen una bola de cristal para discernir el futuro de sus escasos pupilos. Y yo tampoco, pero a medida que se acerca el último curso ya me voy formando una idea más nítida.
Me produce más interés el resultado del Festival de Cannes, que también conoceremos mañana. ¿Será este el año de Almodóvar? Parece que ha gustado con un cambio de registro contenido, muy lejos de cuando él mismo hablaba de celebrar erecciones generales, je, je...

miércoles, mayo 18, 2011

Tendencias mujeriles y varoniles.

Estoy asistiendo (al menos por las dos semanas que quedan) a una asignatura muy interesante en varios sentidos, Sociolingüística, si bien confieso que la cogí de rebote. La semana pasada estuvimos analizando las diferencias entre, por llamarlo de algún modo, el lenguaje masculino frente al femenino, en varios niveles. Respecto al léxico, confieso que me resultó un apartado chistoso. Supongo que las encuestas en las que se basarían para establecer las tendencias varoniles y mujeriles estarían ya un poco desfasadas, pues se trata de un campo que cambia con rapidez y ya se reflejaban ciertas transformaciones del tipo Estoy hasta los ovarios frente a Estoy hasta los huevos.
Esto de las tendencias, que no verdades absolutas, me sonaba a hombres cien por cien masculinos frente a mujeres cien por cien femeninas, si es que es posible esa concepción sin resquicios. Sea como fuere, yo no me sentía identificado. ¿A quién le hicieron esa encuesta? ¿A Torrente o a habituales de algún afamado pub del Húmedo los sábados por la noche? Eso de referirse a las zonas, ejem, erógenas de la mujer como muslamen o culamen... La última vez que escuché a alguien usando el sufijo -amen fue precisamente a una mujer. Y esos vocativos del tipo chati, princesa, nena, etc, etc... Nada, todo muy manido.
Pero mucho más divertido es contemplar las supuestas tendencias mujeriles. Esos eufemismos sí que ahora no se llevan, o al menos a mí me suenan repelentes, soltar Estoy mala para aludir a la menstruación o no digamos ya usar una cursilada como pompis para referirse a una parte de la anatomía humana tan digna de aprecio como el culo, al margen de que la función principal que tenga asignada no esté muy bien vista.
Es una auténtica pena que el trabajo de Gramática que tengo que hacer no sea tan entretenido como hablar de estas cosas. Es como entrenar con pesas, manejando dos manuales tan pesados en todos los sentidos... Alguna curiosidad aislada me entretiene, como que, mientras que en España se dice el tanga, en América suele ser común la tanga. Pero mejor será alejar de mí la imagen de esa ínfima porción de tela, pues ya en la facultad me ha dado calenturas, entre eso y la tensión baja estuve cerca de desmayarme. Suerte que mis hormonas se controlan mejor que las de ese ricachón francés que por lo visto puede ofrecer un millón de dólares por su fianza cuando lo más sensato hubiera sido que se los gastara en prostitutas de lujo con las que calmar su ansiedad de sileno.
En fin. Disipemos, al menos momentáneamente, esas trampas libidinosas puesto que estamos llegando al momento de la verdad. Sí, ¿de verdad es posible que acabe alguna vez este fucking never ending curso? Pronto lo comprobaremos...

domingo, mayo 15, 2011

Antepenúltimos.


El período pre-exámenes requiere, por qué no, algunas dosis de frivolidad y, por ello, ayer estuve viendo, a trozos, el festival de Eurovisión, aunque no soy muy fiel al respecto.
Quizá las apuestas se equivocaran sobre el ganador, en todo caso no lo hicieron las que vaticinaban un fracaso de nuestro país. Y es una pena, porque la chica lo hizo bastante bien, parece mentira que el Chiqui Chiqui quedara en un puesto mucho mejor. Pero, en fin, ya se sabe que aquí los criterios musicales no son los más decisivos y, de todos modos, tampoco está mal ser antepenúltimos. De hecho, la semana que viene es mi antepenúltima del curso y estoy deseando que llegue; preferiría que fuese la última, pero la espera tampoco se hará muy larga...
Lo cierto es que vi bastantes canciones que me gustaban, y que hubieran merecido algo más. Podría destacar, en conjunto, al cantante sueco, país en el que tengo parte de mi familia y por tanto me alegro de que quedara en segundo lugar; no se si él será sueco de nacimiento pues, contra el tópico, es moreno, en todo caso es muy guapo y he seleccionado una foto suya, bien mojadico, para abrir la entrada. También me llamó la atención el francés, ese sí rubio, con una canción tal vez más operística que de festival. Respecto a las mujeres, y como contraste con el conjunto de inmaculadas estatuas griegas que componían el conjunto azerbaiyano, recuerdo que me causó buena impresión la eslovena, por su vozarrón y corpachón, en el buen sentido, aunque se lo hubiera embutido en un vestido de furcia metálica. ¡Mejor ese estilismo que el de los gnomos moldavos, o el peinado a lo Cabeza borradora de los irlandeses!
Por lo visto, Azerbaiyán linda con Irán, y todavía no se sabe si los del turbante habrán montado en cólera porque en el país vecino vayan a organizar un festival con un numeroso conjunto de seguidores homosexuales. En general, los países acabados en -án no suelen ser muy gay-friendly que digamos, pero, en fin, eso será un aliciente más para ver la edición del año que viene. Eso y ver qué conejo se sacan de la chistera para romper la mala racha nacional pues España, para bien o para mal, siempre tiene puesto fijo en la fiesta. Y para reparar el orgullo patrio, a quien no le gusta la música... siempre tendrá el fútbol.

sábado, mayo 14, 2011

La insoportable levedad del blog.

Ya advertí de que en este fin de curso no vendría mucho por aquí (ni siquiera ahora debería haber venido, lo he hecho en vez de seguir con la Sodoma y Gomorra de Proust); por ello, no me enteré del fallo que hubo en Blogger el otro día. Tocaré madera para que no haya otro así y estas líneas puedan llegar hasta la red.
Desde los inicios de este blog siempre tuve cierto temor a que en cualquier momento esto se colapsaría y los cientos de entradas que he ido recopilando se esfumarían salvo algunas que he almacenado en el ordenador (y todas las entregas de la novela y los poemas, desde luego). Eso sería lamentable porque, a fin de cuentas, esto ya es parte de mi vida, de mi vida reciente desde que decidí iniciarlo en otoño del 2006, en otra ciudad y con otra ocupación. No todas las entradas han supuesto demasiado esfuerzo literario (como esta) pero a todas les guardo cierto cariño, por no hablar de los seguidores, las réplicas, contrarréplicas, etc.
¡Es el problema del formato! Tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Yo guardo cuadernos cotrosos de hace veinte años, por todas partes. Si hubiera un incendio o catástrofe similar, se perderían sin remedio. En cambio, si prendo fuego a mi portátil este blog no correrá peligro. Solo depende de factores externos que yo no entiendo demasiado bien, pues de informática siempre estuve un poco pez (por desgracia, ya me gustaría haber acabado de millonario como los protagonistas de La red social).
Bueno. Esperemos que no haya más accidentes. Yo regresaré en cuanto pueda. Quizá mañana mismo, si considero que no me he tocado mucho las narices...

martes, mayo 10, 2011

Faculty of Arts.

Para facultad, la que tenemos en este país para traducir libremente. Si nos vamos al cine, eso daría para muchas entradas del blog. Un título como Ice Princess puede derivar a algo así como Soñando, soñando, triunfé patinando. Creo que ni siquiera los niños, o niñas, público potencial, estarían tentados de ir a ver una película con un título tan absurdo y largo.
Ahora, en la Universidad de León, han sacado unos cartelitos para indicar mejor los edificios del campus, lo cual me parece bien, y han añadido unos subtítulos en inglés, lo cual me parece mejor. Me preguntaba yo: ¿cómo habrán traducido Facultad de Filosofía y Letras (aunque de lo primero ya poco exista)? Pues, si la memoria no me falla, como Faculty of Arts. ¿Facultad de Artes? No me parece muy apropiado. Si todavía tuviéramos una verdadera Facultad de Bellas Artes... No obstante, yo puedo sentirme identificado, en el sentido de que siempre me he considerado más artista que filólogo. Para mí, ser artista es ser alguien creativo, para ello no hace falta ir a la universidad ni ganar dinero... Una de las cosas que más echo de menos respecto al curso pasado es que sus asignaturas me permitían ser más, hasta cierto punto, creativo.
Por lo que se refiere al presente, canalizo ese espíritu a través de este blog, de la poesía, y de esa novela que me gustaría continuar aunque estemos en una época poco propicia para esa misión. ¿Quién sabe? Eso depende de cómo nos organicemos... Si veis que no aparezco demasiado por aquí, suponed que estoy bajo las tareas de la Faculty of Arts, o enfangado en el lodo de Los cerdos.

viernes, mayo 06, 2011

Free Day.

Nada de día libre... A qué negarlo, no se si será un hecho verídico o una sensación entre física y psicológica, pero desde el fin de Semana Santa el viernes me resulta un día algo lamentable. A lo largo de la carrera ha gozado de diversa consideración. En Primero había que estar a las nueve de la mañana allí para Lingüísitica. En más de una ocasión me junté con alguna borrachina que volvía en el bus a reposar su etílica figura. ¡Vivo contraste! En Segundo y Tercero, a gusto del consumidor, asignaturas optativas y en general un viernes poco comprometido. En Cuarto... Ejem. No se quién estructuró el viernes. Quizá sería filólogo, en todo caso no ingeniero. ¿Dos horas seguidas de Gramática y, después, aquella asignatura en la que la falta de masificación me resulta más revulsiva? Ohú... Al menos los cursos sí los estructuraron bien. Si el presente, en vez de llamarse Cuarto se llamara Primero, posiblemente habría dejado a mucha gente en la cuneta, tal vez empezando por mí.
Claro que uno siempre puede entretenerse con la campaña electoral. El lunes realicé un comentario pragmático sobre un folleto del candidato del PP, un señor que todavía no ha tenido tiempo de meter la pata y que, para comenzar con buen pie, afirma en dicha propaganda que los leoneses somos gente abierta, inquieta, genuina y auténtica. El significado de los dos últimos adjetivos no lo entiendo demasiado bien. También dijo que pretendía que esta fuese una ciudad divertida, aunque el concepto de diversión no sea igual, como es obvio, para todos los ciudadanos. Hoy mismo hay un concierto gratuito, y van y protestan porque dicen que es propaganda electoral. Pero, ¿en qué quedamos? ¿No querían que esta ciudad tuviera sus ocios? A ver si hay que limitarse a los dos santos, Juan y Froilán...
Si el caché de los artistas es muy alto, igual hay que pensar en entretenimientos más baratos. ¿Un botellódromo? Eso nunca falla aunque, a falta de espacios habilitados, siempre tendremos el Genarín. Yo veo como idea menos descabellada el follódromo que proponía Carmen de Mairena en su campaña. El problema es que tendría que ser un follódromo muy discreto, porque en esta ciudad la discreción en algunas personas pasa de ser una precaución a convertirse en una paranoia teñida de aroma provinciano. Pero, en fin, algún uso se le podría sacar a tanto piso vacío, ¿no?
Yo hoy, ni conciertos ni mítines. Me he vuelto más de sábados. El viernes me conformo con deglutir algunas de las mayores sandeces que estos ojos hayan visto o que estos oídos hayan escuchado a lo largo de este curso al que por fortuna solo le quedan veinte días (¡contados! Y quizá alguna hora que le descuente).

miércoles, mayo 04, 2011

Misión cumplida, de momento.

No me refiero a lo de Bin Laden, sino que, tras casi un mes de espera, ha salido la nota del parcial de Gramática y me he topado con un ocho que no esperaba... Ah, bien empieza el florido mayo.
Respecto a lo de Bin Laden, me ha asaltado la idea de que deberían hacer una recreación fílmica que fuese dirigida, escrita y protagonizada por Sylvester Stallone. Sí, sí, entre una secuela de Los mercenarios y la quinta de Rambo. ¿Que está un poco viejo ya para esos trotes? Bueno, ¿y la magia del cine? Una historia así no puede desaprovecharse: tiene ecos de Far West, de James Bond, incluso de Saw (por eso de las torturas en Guantánamo) y, además, también permitiría lucir algo de músculo dramático. Con el asunto de una de las víctimas, una mujer utilizada como escudo humano, ¡qué buen monólogo escribiría Sylvester, para demostrar que no todo es repartir mamporros! Ya lo estoy viendo, recitando con una voz descompuesta (o, mejor dicho, la voz del doblador): ¡Tú no estabas allí! ¡Tú no tuviste que mirarle a los ojos...!
Si no nos ponemos muy fieles a la realidad, ¿no sería la misión cumbre de Rambo antes de jubilarse? ¿Qué son un puñado de militares birmanos? Buah... Puestos a deliberar sobre posibles proyectos fílmicos, por absurdos que estos suenen, yo apuesto por una nueva reunión de los fundadores del Planet Hollywood, ya no en cameo sino en un canto del cisne final a la caza, que no captura, de Bin Laden. ¿No es mejor un trío de action-heros antes que un grupo de soldados anónimos?
Por mi parte, solo me queda un asalto a la fortaleza gramatical, y para colmo es el primero, siete de junio, así que iré entrenando mi comando de neuronas, al que últimamente no maltrato en demasía.

lunes, mayo 02, 2011

De regentas.

Si no puedo hacer más largo, o más interesante, este primer post del mes, echadle la culpa a esa magna obra de nuestra literatura, llamada La Regenta. Es la segunda vez que la leo pero, a diferencia de la primera, esta es fruto de la obligación y debo completar su lectura aprisa y corriendo, por lo que en algunos pasajes farragosos se me hace detestable. Solo por esas circunstancias, conste, lo cierto es que tanto en una como en otra vez me he podido declarar devoto de esta novela, llena de grandes creaciones como esa expresión, rubia lúbrica, que espero poder aplicar a alguna persona sin que se sienta ofendida.
Este mes es cansino, porque no tiene ninguna fiesta y porque es mes de elecciones. Cuando se trata de elecciones generales, en marzo ya las hemos ventilado. No obstante, también hay aspectos positivos: es el último mes y no me han llamado para formar parte de ninguna mesa electoral. ¡Qué suerte! Cuando tuve que ser presidente de una de estas, me di cuenta de un par de cosas: que no tengo conciencia de barrio y que ese dicho de que en León nos conocemos todos no es más que una hipérbole. Se cumplirá, si acaso, en aquellos con tendencia a meter las narices en todo, como ciertos habitantes de la Vetusta de Clarín, que se basó en Oviedo y en la que he encontrado no pocos puntos de similitud con esta ciudad en la que habito, aunque quizá en las próximas elecciones ya no lo haga.
Cuando llegue el día sabré si quiero ir a votar, pero me cansa, solo hay dos grandes partidos y cada vez son más parecidos. Ya se acabó el tiempo de votar a los menos malos para que no salieran los otros. Además, ya veo el colegio de monjas cada vez que me asomo a la ventana, ¿es que también voy a tener que ir allí a votar, ja, ja? ¿Para qué? Poco hay que ver. Gente votando, luciéndose y haciendo corros, dando soluciones para la ciudad y preguntándose que por qué los jóvenes se van de esta moderna Vetusta, aunque algunos regresen por razones pragmáticas como es mi propio caso.
De todas maneras, lo de las elecciones me preocupa muy poco, no es algo que vaya a solucionarme la vida, en comparación con el trabajo diario. Me vuelvo con mi regenta, y regresaré cuando el ladrillo esté concluido, o a punto de concluir.

viernes, abril 29, 2011

¡Quién estuviera en Inglaterra!

Pozí. Allí, hoy, todos contentos. Con la boda real se ha declarado fiesta, tanto para quienes van a atenderla como para quienes han huido de ella. ¡Quién la pillara hoy! Llega mayo, y a los profes les entran las prisas. Hemos sufrido dos horas seguidas acerca del modo verbal, con una clase medio aletargada, y diversos catarrillos primaverales en el aire como el que yo mismo tengo.
Yo no soy muy aficionado a la monarquía británica, a diferencia de Hollywood, donde, quizá porque en Estados Unidos no hay reyes, siempre emocionan historias de ese calibre. De hecho, no entiendo muy bien para qué sirven las monarquías, aparte de los beneficios que aportan a toda clase de medios de comunicación. Curiosa ceremonia esta, que mezcla a un cantante homosexual (y marido) con embajadores de países en los que el cantante homosexual y el marido estarían colgando de un pino, si no fuera porque no crecen pinos en el desierto. La sangre azul, bla, bla... Todo anacronismos. ¿Una función representativa? A mí, por lo menos la española, no me representa. Parece que, por contrato, están obligados a hacer gala de la fe católica, o anglicana en el otro caso. Luego, en su intimidad, supongo que harán lo que les de la gana. Tienen que guardar las apariencias para seguir siendo jaleados por esos paisanetes ociosos, como los que llevan una semana acampados delante de la abadía de Westminster. De vez en cuando meten la gamba, como nuestra reina, pero por lo general se limitan a esa difusa amalgama de funciones, la mayoría de añejo sabor.
Como todo tiene una contrapartida, aunque esta gente tenga la vida ya solucionada, también tiene que aguantar a los mamarrachos de turno criticando todo lo que hacen: de qué modo visten, a dónde van y a dónde no van, etc. Aunque imagino que les importará muy poco, y cada vez menos. Por mi parte, os puedo asegurar que he seguido con escaso interés todo lo relativo a ese enlace. Más entretenido estoy con la Fotogramas. Para reyes, sigo prefiriendo los de Hollywood.

jueves, abril 28, 2011

Cargando... Modo Mayo 10.

Qué mal se acostumbra uno... Yo que pensaba que, por eso de que el primero de mayo cae en domingo y pitos y flautas, la fiesta se pasaba el lunes... Pues no. Dicho día me toca la única exposición del cuatrimestre, un comentario pragmático sobre un panfleto de propaganda política que nos introdujeron en el buzón cuando la campaña electoral aún caía muy lejos. Será interesante analizar el lenguaje tan encubierto y muchas veces hiperbólico que se emplea para este tipo de citas.
Así pues, del uno de mayo al tres de junio va a haber un período non stop, que dicho en nuestro idioma también podría significar período ya empiezo a estar hasta las pelotas de este cursito. Sea como fuere, a cargar las pilas en modo Mayo 10, que es solo un mes y, con todo, no voy a pasarlo encerrado, ahora que los chaparrones nos han dado un respiro. La lógica sugiere un período bimensual nefasto para los estudiantes pero, en viendo lo visto, la lógica ha sido prostituida muchas veces a lo largo de este curso, y es por ello que, sin renunciar al trabajo, sí renuncio a mi hábito de monje. No merece la pena. Solo dos asignaturas me preocupan: de una, estoy esperando a ver si me quito lastre para junio; de otra, veo como señal fatídica que sea tardona en el examen, a treinta de junio nada menos. Eso ya no es colindante con el verano, ¡es pleno verano!
Da igual, seguiré viniendo aquí cuando pueda, aunque solo sea por no perder el hábito de escribir al servicio de mi creatividad, y no al servicio de resumir bibliografía...

domingo, abril 24, 2011

De relax y otros textos.

Desde que llegué a León, he hecho muy pocas cosas productivas. Tengo motivos para ello y, de todos modos, creo que aún es posible recuperar el tiempo. Ni siquiera ayer, Día del Libro, tuve fuerzas para empezar uno que por otra parte ya he leído, La regenta, un buen libro pero difícil de atacar. Del comentario de texto pragmático para la semana próxima, mejor ni hablamos. Eso sí, descubrí por casualidad en la prensa un pequeño texto que, aunque no escogeré para el análisis, sería gracioso de llevar a clase para sacar los sobreentendidos que alberga. Es este:

PAPONES. Daros (sic) un buen masaje, la penitencia es tan grande que el relax va a ser igual de grande. Española. Desplazamientos. Hoteles. (Obvio el número de teléfono).

Aunque ya lo habréis supuesto, si os digo que esto es un anuncio de la sección de Relax (un eufemismo como cualquier otro) podréis encontrar la coherencia del texto. Y conste que yo no leo estos anuncios, aunque algunos son muy divertidos, ni he requerido nunca este tipo de servicios, ni femeninos ni masculinos. Lo encontré de casualidad y me hizo gracia por su tono irreverente, habida cuenta de que el diario en que apareció suele dedicar mucho espacio a la alabanza de la Semana Santa, llegando a protestar contra la degeneración de la fiesta de Genarín (a la que por suerte no he asistido).

Igual es que soy muy mal pensado y en realidad este anuncio solo alude a masajes, como si remitiera a una fisioterapeuta que por algún azar ha recaído en la sección de Relax... Cuesta creer, ¿no? Tampoco penséis mal vosotros, pero creo que a mí sí me haría falta un masaje. No he andado en procesión, no he pujado pasos pero, debido a esa mala adaptación de mi organismo de la que hablaba, he pasado mucho tiempo tumbado y mi espalda ya comenzaba a resentirse... Pero, en fin, yo solo querría masajes, ja, ja, lo otro ya llegará.

Como sea que anoche sí salí para despedir al exilio leonés, creo que no escribiré más, solo haré notar que, pese a la polémica que se levanta de vez en cuando respecto a la prohibición de este tipo de anuncios en la prensa, parece que los periódicos necesitan esos ingresos, aunque algunos parezcan mofarse de lo espiritual a costa de atraer hacia lo carnal.

jueves, abril 21, 2011

Semana Santa en Madrid (II).




Todas mis fotos pertenecen a la misma jornada del viaje. Ello tiene su lógica, porque no quise ir cargando de continuo con el mamotreto de cámara heredada, que va pidiendo una jubilación forzosa. Sí, habrá que encontrar sustituta en las próximas rebajas o similar porque, aunque domino mejor la escritura que la fotografía, las fotos siempre dan vidilla al blog.
Esa de arriba es de La Fontana de Oro, una cervecería de reminiscencias literarias que ahora más bien se han perdido, entre deportes televisados, la happy hour y los conciertos en vivo. No obstante, todavía algo queda en la decoración, que alterna mosaicos con La Pepa y motocicletas colgadas del techo. Por no hablar de las placas que dan fe de su historia:


Sí, La Fontana de Oro fue un café de comienzos del XIX, época romántica de breve duración en este país, sitio habitual de literatos y también revolucionarios durante esa convulsa etapa. No se qué opinaría Galdós si pudiera entrar hoy en día. Se hubiese encontrado con tres hooligans, los únicos que estaban viendo el fútbol, poco preocupados por hacer el ridículo, supongo que las pintas que llevaban encima les habrían quitado esa preocupación. A fin de cuentas, se trataba de una cervecería como las que solemos frecuentar en León, por eso pedimos unas Franziskaner (a ver si lo he escrito bien) y pasamos allí un rato agradable.


Ahí ando yo, con la birra del monje, luego me pondré junto a Nacho. Salvando las inevitables distancias, León tiene puntos en común con Madrid, ya no solo por la numerosa colonia de leoneses que allí residen. También existen bares de abundantes tapas, como en el que cerramos la ronda. Eso sí, valgan unas precisiones para no quedarse lost in translation. Lo que aquí llamamos corto, allí se llama caña. Lo que aquí llamamos caña, allí es una caña doble. Claro, ya decía yo que eso de que en La Fontana las cañas estuvieran a un euro me parecía muy barato... sobre todo para Madrid. En fin, hablando de beber, hoy es lo de Genarín, una procesión más etílica que atea, no como la que prohibieron ahí en la capital. Ya veremos qué sucede, porque creo que mi organismo se ha adaptado mal al cambio de clima entre Madrid (casi veraniego) y León (turbio y lluvioso). Ya me costaba escribir esto pero, en fin, como sea que los seguidores de este blog han aumentado, sin que yo me explique muy bien por qué, pues no conviene dejar esto abandonado. Supongo que a Madrid ya no volveré hasta verano, ahora habrá que luchar para que ese verano quede libre de gramáticas y similares.

miércoles, abril 20, 2011

Semana Santa en Madrid (I).




Pese al título, lo cierto es que en Madrid casi no me di cuenta de que estuviéramos en Semana Santa. Es una ciudad grande, y no me topé con ninguna procesión ni con lo que aquí llamamos papones. Tuve que regresar para, nada más salir del tren, tropezar con una tardía procesión, impertérrita bajo una ligera lluvia, que estaba inaugurando la ampliación de Ordoño II hacia tierras inhóspitas en las que hasta ahora no he puesto el pie. Por la hora y el mal tiempo no gozaba en aquel tramo de muchos adeptos...
Ramos, verdes, sí vi el domingo, el día más andariego de todos. Primero quedé con Oli para subir la cuesta de Moyano, aunque fue en la bajada cuando hice mis adquisiciones literarias. Ese sitio es una tentación para mí, pero suelo moderarme y tan solo compré un par de clásicos al precio de seis euros la pareja, vamos, menos de lo que me costó tomarme un mojito. Comimos, al igual que otras veces, en un chino situado en la plaza del Ángel, de ahí es la foto de arriba, con los chupitos, invitación de la casa. Yo me metí una buena fuente de fideos fritos, combustible necesario para seguir la ronda que no terminaría hasta la noche.
De forma casual, como en muchas ocasiones nos encontramos con las cosas, pasamos por el Parnasillo, que era un café literario muy famoso a comienzos del siglo XIX, donde acudían insignes representantes del movimiento romántico. Ahora, a lo que parece, sobrevive como cervecería, al igual que otro del que hablaremos en la próxima ocasión. Eso sí, no le faltan mosaicos con el busto de autores de esa época (Larra, Espronceda), más tardíos (Galdós) o incluso importados (Oscar Wilde). Es lo bueno que tiene Madrid, observar o incluso introducirse en lugares relacionados con los temas que hemos estado estudiando. Pronto colgaré más fotos de esta visita por el Madrid más castizo, si bien remozado por factores comerciales.





miércoles, abril 13, 2011

Más magreos y menos coitos.

No, no me he inventado el título, lo he sacado del suplemento de universidad de hoy de El Mundo, que tiene sus puntos, aunque suelo encontrar más divertido el Alfa y Omega del ABC, que sin duda querría menos magreos, menos coitos y menos de todo.
Bajo la apocalíptica enseña de Promiscuidad al acecho, el reportaje habla de que los expertos aconsejan el sexo progresivo, es decir, empezar poquito a poco con el petting que, como muchos extranjerismos que nos invaden, no es más que el magreo antes citado, y retrasar el coito. No hace falta que diga, claro, que el enfoque del artículo es cien por cien heterosexual, como sea que, hasta donde mi entendimiento llega, por el petting ninguna chica va a quedarse embarazada.
¿Retrasar el coito? Por Libia, tampoco está tan mal, a fin de cuentas creo que el coito está muy sobrevalorado, el coito de ambas clases que, si yo fuera un patán acientífico, tildaría de natural y contranatural. Yo no voy a hablar de mis experiencias porque temo que ello quede en esa categoría de Entradas populares, si es que alguien puede tener interés, pero me alivié al leer que la edad media de la primera relación sexual había bajado de los 23 a los 18 años. Yo, que me pensaba tardío, veo que no era para tanto aunque, claro está, esto de las medias, da igual sexuales que políticas, es algo tan sumamente engañoso... Según el cristal con que se mire. Algunos, que se habrán estrenado cuando yo estaba jugando al Donkey Kong Country, se reirán. Otros, que andarán a verlas venir, sentirán la presión del medio (o no).
Moraleja: no es tan malo que la profesora de Literatura llegue a menos veinticinco o menos veinte, al menos así tengo tiempo de echar un ojo en estos curiosos artículos, inspiradores de los míos propios. ¿No podría ser un buen lema para el viaje a Madrid que voy a hacer mañana? ¡Más magreos y menos coitos! Pero, aunque los días serán pocos, al menos que los magreos sean de cierta consistencia. Podría variarse el dicho, de esta manera: ¡Quien quiera magreos que se moje el culo! Si no hay nada más y, salvo visita a locutorio, nos vemos a la vuelta. Felices vacaciones, quienes las podáis disfrutar y/o merecer.

lunes, abril 11, 2011

¿Quién hurta?

La tensión me ha bajado, no se si por el calor o porque el cuerpo está maltrecho por la batalla del examen de Gramática. Si no me llega el ánimo para seguir con la novela antes de Semana Santa, al menos comentaré una anécdota curiosa, de aliento picaresco aunque también no poco vergonzoso.
Mi facultad no se caracteriza por tener un gran número de alumnos y, sobre todo en las que corresponden a Filología, las aulas muchas veces andan vacías, huérfanas a la espera de que algún alumno las aproveche para repasar un examen o pasar el rato, como yo he hecho en ocasiones. No obstante, ahora las quieren cerrar a cal y canto cuando no se esté dando clase. Y todo porque, ya sea con la excusa de la crisis o porque algún listo se ha querido montar un Home Cinema en casa, ha habido una serie de hurtos, y no precisamente de vetustas sillas ni borradores, parece ser que se han llevado dos proyectores, de los que están clavados en el techo, como quien se lleva el ABC que nos ponen todos los días abajo.
¡Hay que echarle cara! A mí, por absurdo que parezca, ya me desapareció una boina hace tiempo, y no suelo dejar mis pertenencias al provecho de los cleptómanos, a menos que sepa que se ha quedado alguien en clase. ¿Así que nos quieren dejar sin proyector, ese instrumento que nos ha alegrado algunas clases con el visionado de pelis, anuncios, videoclips y también, por qué no decirlo, nos ha aburrido con ciertas exposiciones y ciertos power points de dudosa digestión? ¡Váyanse a otra facultad con más matrículas y, por ende, más dinero, señores cacos!
Bueno, esta semana son las fiestas de la facultad y por lo visto, además de celebrarse con una macarronada (a la boloñesa, faltaría más) van a hacer varios concursos, uno de Trivial que me voy a perder. ¡Qué le vamos a hacer! Para esa tarde toca escapadita. Lo cierto es que, viendo esos carteles que alertan de la ola de robos, no pude evitar acordarme de algún corto que rodamos hace ya tiempo, pero cuyo recuerdo pervive en mí, aunque pocos de vosotros sepáis a qué me refiero: ¡Eh! ¿Quién anda ahí? ¿Quién anda ahí? ¿Quién hurta?

domingo, abril 10, 2011

Entradas populares.

Ayer, tras ver cómo las posibilidades de ocio se desvanecían o eran desintegradas por mí, decidí pasar el mocho por el blog, para limpiar enlaces desfasados y añadir alguna floritura como esta de las Entradas Populares, que no es que sea como Los 40 principales pero bueno, le da cierta gracia al asunto.
No tengo la menor idea del criterio que Google ha usado para seleccionar estas entradas, porque es mezclar temas dispares: el anillo de pureza de la antaño casta Miley Cyrus, mi visita al Museo de Ciencias de Granada, la actriz porno que ya no quiere hacer porno, un cuentecillo de mi clase de Inglés y una referencia a la Eurocopa del 2008. Buenas excusas para hacer memoria o sentir, según el caso, cierta nostalgia.
Solo espero que haya cierta movilidad respecto a estas entradas, no me gustaría que mes tras mes sigan estando las mismas cinco, aunque sospecho que la de Sasha Grey permanecerá largo tiempo, como sea que un buen culo, en dos o tres dimensiones, siempre atrae ojos. Ya se verá.

sábado, abril 09, 2011

De primavera-verano.

Hoy sí puedo decir que los pajaritos cantan, y no porque en verdad estén cantando, sino porque me he quitado un buen peso de encima (al menos por ahora). Ayer era una penosa tarde para hacer un examen pero, con todo, allí me metí para escribir durante tres horas, contestar a todas las preguntas y entregar un puñadito de hojas. Al margen de las ya consabidas gambas, seamos realistas y, sumando un poquito de allí y un poquito de allá, pongamos entre un cinco y, si es generosa, un siete. De todos modos, eso no va a condicionar mi viaje, salga antes o después del mismo.
Tras salir, a las ocho y cuarto, fui a celebrar, si no el resultado, al menos el habérmelo quitado de encima, a una terraza del Gran Café con Alejandro. Hacía un calor increíble, incluso cuando ya anocheció. Eso viene bien para según qué cosas, en fin, lo cierto es que entre la semana anterior y esta hemos inaugurado la temporada veraniega de terrazas (todo un alivio para los fumadores).
Por lo que respecta a hoy, ejem, no hay planes especiales, me basta con reponer fuerzas después de la orgía morfológica de ayer. Tengo unos días de transición, entre el examen y el viaje a Madrid, en los cuales quizá pueda colgar otro fragmento de novela. No lo prometo, pero ahora las circunstancias ayudan más. Hala, a tomar el aire, al menos quienes podáis.

jueves, abril 07, 2011

Cuesta arriba, pero con freno.

Si no he escrito hasta ahora en este mes, ni en la novela ni en el blog, no ha sido por pereza y desidia, que también, sino porque he estado ocupado diseccionando las propias palabras; hoy es víspera de examen pero, sea como fuere, si yo siento la necesidad de escribir pues escribo, poco me puede importar ese examen que ni siquiera es obligatorio y, además, tampoco madrugará, siendo a las cinco de la tarde.
Cuando decidí volver de Madrid para continuar esta carrera (decisión más dolorosa de lo que algunos podrán creer), mi meta era exigente aunque no demasiado, pues quería sacar cada curso en un año, sin preocuparme de la nota. Luego vino Bolonia metiendo prisa, y empecé a estudiar de cara a una beca aunque, no obstante, el hecho de sacar calificaciones muy altas no siempre depende de mi esfuerzo sino de otras circunstancias sobre las que puedo tener o no el control. Podrían decirle a esto a Esperanza Aguirre a cuento de su idea del Bachillerato de la Excelencia...
En carreras largas, como esta, resulta natural llegar a puntos en los que todo se hace cuesta arriba, y no solo ya el sacarse las asignaturas. Yo, pese a que solo queda mes y medio de clases, siento cómo Cuarto me está mostrando una cara poco simpática (con excepciones, eso sí) y me muevo entre la añoranza de Tercero y el deseo de que llegue Quinto.
Ciertas peculiaridades de esta facultad, al principio entrañables, también pueden albergar un reverso tenebroso. Por ejemplo, lo reducido de las clases, que a veces puede crear un ambiente familiar muy agradable, pero en otras fastidia. ¿Se contagia a los profesores? Los hay muy profesionales. Se limitan a enseñar, y punto. Nos explican lo mejor que pueden su asignatura, aunque esta sea un coñazo como la de mañana, y carril. Por desgracia, otros abusan del paternalismo y de una falsa amistad con los alumnos.
Eso me resulta cargante. Hay cosas que no pasarían de ser una clase grande. Vamos a ver. Si un profesor falta a su hora y luego pretende recuperarla, imaginad que dice a sus cien alumnos: Bueno, os ponéis de acuerdo entre vosotros y me decís para cuando la damos. ¿Ponerse de acuerdo cien personas, con sus horarios diferentes y sus vidas diferentes, por no hablar de aquellos que directamente no quieran recuperarla? Pues bien, cuatro personas tampoco tienen por qué ponerse de acuerdo, sobre todo si tienen metas distintas, estrategias distintas y diplomacias distintas. Y yo no tengo por qué aguantar que un profesor salte a la esfera de lo que considero mi vida personal, y me diga que hable a quien no quiero hablar, o que arregle mis diferencias con quienes no puedo o no quiero arreglarlas, o que de por sentado dónde está mi futuro (en oposiciones a Secundaria), o que me pida que vaya dejando apuntes...
Que haya profesionalidad, ante todo. Yo quiero aprender, lo demás me distrae, y con este calor ya ni os digo. De cara a evitar informalidades, niñerías, faltas de respeto o demás inconvenientes, me reservo el derecho a variar mi propia estrategia de cara a lo poco que queda de curso. Hoy se celebra una manifestación de jóvenes en varias ciudades españolas, con el lema: Sin curro. Sin casa. Sin pensión. Sin miedos. Sí, no hay que tener miedos, como por ejemplo a lo que pueda pasar mañana por la tarde, y aunque otras cosas falten al menos todavía nos queda algo de dignidad.

jueves, marzo 31, 2011

Bienvenido, probable buen mes.

¡Se acabó el mes! ¡Y se acabó la semana de clase! Pronto, ¿verdad? Sí, pero es que mañana hay el tradicional viaje a Madrid para ver una obra de teatro, algo que ya no es obligatorio sino opcional. Yo solo hice una vez el viaje de vuelta, dándome cuenta de que, tras tanto Supra y Alvia, ya no estoy hecho para un autobús estilo cuatro latas. Sibaritismos de viajero, en fin, que volveré a la capital antes de Semana Santa y es mucha paliza para una sola jornada, no merece la pena.
Eso sí, me viene bien para seguir preparando el parcial, un parcial de fecha aún no sólidamente establecida. Pese a mis buenas intenciones, no he avanzado con la novela. Me enredé en algunas distracciones fílmicas como la Fotogramas o la primera parte de la última película (parece un trabalenguas) de Harry Potter. Pese a ser solo la primera parte, es larguísima, pero mucho mejor que la anterior; a ver si en el desenlace pueden arreglar el tremendo galimatías que se me ha quedado tras verla.
En mi descargo afirmaré que, cuanto más cerca está el examen, menos ganas siento de trabajar, por paradójico que resulte. Nada grave. Mañana, cortesía de los excursionistas, dormiré cual marmota y luego pondré la maquinaria en marcha.
Ave, abril. Es un mes deseado para mí. No se si será un buen mes, como puse en el título, pero es probable, sobre todo porque la segunda quincena es, casi en su integridad, vacacional. Hala, más munición para que nos llamen vagos a los universitarios (me gustaría verlos metidos en procesos morfológicos...). De todos modos, que nadie caiga en la trampa. Esa vacación, en la que también habrá que ir avanzando, no es más que el preludio a una recta final que este año se alarga, hasta el treinta de junio nada menos. Por ello, vaya la jerarquía por delante, que la novela llegará a su fin, si nada ajeno lo obstaculiza, con el verano, a lo sumo.
Que entre, pues, a ver si cumple al menos alguna de sus expectativas.

domingo, marzo 27, 2011

A las dó son las tré.

Como si el ser humano no tuviera ya tendencia general a desperdiciar el tiempo, encima hoy nos han quitado una hora. ¿Una hora de qué? La respuesta, a gusto del lector: de fiesta, de sueño, de estudio... Ejem. Con una hora menos, quizá no tenga mucho sentido el haber visitado el blog pero, en fin... Considero necesario estudiar la Gramática de mi lengua, por coñazo que me resulte a ratos, pues es la herramienta básica de la que me valgo para luego escribir aquí y en otras partes. Mi español no siempre es correcto, aunque mis pocos lectores no suelen recordármelo, je, je. Por suerte, la Gramática está a nuestro servicio y no al revés, si bien en momentos como este creo que el siervo tendré que ser yo.
Y es una pena porque esta semana he visto películas muy interesantes para comentar, y en clase han surgido ciertos temas, más enjundiosos o más absurdos, acerca del Romanticismo. Con todo, la actualidad manda y voy a seguir con la materia, en la senda de septiembre antes que la de febrero. Al tratarse de un examen opcional, tendré dos oportunidades más este año en caso de fallo, así que fuera pánicos. Me ha costado bastante no estudiar sino empezar a hacerlo, como sea que en su primera semana la primavera se ha mostrado caótica en cuanto al tiempo, y eso acostumbra a restarme fuerzas. ¡Bueno! Parece que el cambio horario se me está echando encima así que os dejo. Confío en que la semana que viene saldrá una nueva entrega de la novela, no estoy aún tan mal como para no dedicarme algunas horas de creatividad. Hala, que os divirtáis cambiando los relojes, yo haré lo propio con el mío en cuanto me crezcan las uñas.

miércoles, marzo 23, 2011

LOS CERDOS. Entrega 32.

X

Una jornada más del taller de carnicería llegaba a su ocaso y Jonás tampoco había aparecido, al menos hasta ese entonces. Él, sin ser el alma de la fiesta, sí que incidía de modo indirecto en la figura que desempeñaba esa función, Ari. Realizando esta una labor solitaria como la de pasar el mocho, sin necesidad de mostrar una máscara alegre de cara a sus compañeros, su melancolía había encontrado menos trabas para desarrollarse. Al monitor, pese a no tener un poso de maestro, no le habían pasado inadvertidos esos supuestos que afectaban, según creía, a dos alumnos, el ausente y la presente.

- Ari- le dijo- ¿sabes algo de Jonás? Ha faltado dos tardes seguidas, y me parece raro.

- Bueno, creo que estaba un poco cansado, por sus… experimentos- la colombiana estaba buscando una explicación que maquillara ligeramente los hechos.

- Entiendo. Quizá, ahora que ha vuelto a su verdadera vocación, esto le parezca un coñazo, y tampoco se lo afearía… Y mira que el chico le pone interés, pero, en fin, ya veremos qué pasa, si tiene una tercera ausencia sin justificar igual tengo que darle de baja en el curso. Y no me gustaría, desde luego.

- Bueno, hablaré con él- anunció Ari y, sin querer dar muchos más detalles, acabada la limpieza se juntó con el grupo para salir del centro.

El monitor quiso aprovechar luego para hacer un pequeño inventario de las existencias cárnicas de las que disponían en la cámara frigorífica. Al entrar allí, nadie podría notar el encontrarse en medio del estío. Él, sin necesidad de presumir de hombría, ya se había acostumbrado a trabajar allí y no necesitaba ponerse prenda de abrigo alguna, más allá del eterno mandil de cocinero que ya estaba algo sucio tras la sesión.

Bajo la tenue luz que ambientaba el espacio, el monitor se encontraba de espaldas a la entrada de la cámara, situado frente a una mesa en el medio de la misma. Encima de ella había colocado algunos trozos de carne, sobrantes del taller, entre ellos un par de piezas de ternera para filetear. Además, a otro lado de la mesa había alineado varios cochinillos, que luego tenía pensado colocar en las estanterías.

Jonás, habiendo aparecido cuando ya todos sus compañeros iban camino de sus casas, y penetrado con sigilo en el aula de carnicería sin que nadie pudiera haberlo notado, abrió muy lentamente la puerta de la cámara frigorífica. En la mano libre llevaba un cuchillo de filetear, lo sostenía oculto detrás de su espalda. Percibió, con satisfacción, que el monitor no se había dado cuenta de su presencia, y comenzó a acercarse a él poco a poco, sin bajar en ningún momento el cuchillo.

Cuando llegó a estar detrás de él, quien en aquel momento estaba cogiendo un cochinillo entre sus brazos, alzó la mano y descargó el cuchillo con rapidez, para clavarlo de un tajo en el centro del lomo de otro de los puerquitos. El monitor saltó, por el susto, y poco le faltó para agredir al invasor con la única arma de la que en aquel entonces disponía, el animal. Al reconocer a Jonás trató de sonreír pero no pudo disimular el momento de terror que había pasado.

- ¡Joder, Jonás!- gritó- ¿Es esta tu idea de una broma?

Sin querer parecer mal educado, Jonás no podía parar de reír, no como un jovencito bromista sino como un maniaco, pues no en vano delante de él se había formado una imagen pesadillesca: el monitor, cuyo rostro se había convertido en el de un cerdo, permanecía delante de él portando al pequeño gorrino. Esa estampa, vista a través de sus ojos, era tan grotesca como la de un híbrido humano-porcino que sostenía a una especie de retoño inerte. Y Jonás pudo comprobar cómo, a través de sus nuevas facciones, el monitor iba trasluciendo su cabreo.

- ¡Bueno, pues ya no le veo puta la gracia!- gruñó- ¿Sabes que me ha podido dar un infarto?

Jonás trató de sofocar su risa incontrolada.

- Lo…ja, ja… lo siento- se excusó- Es que quería darte una sorpresa, ¿sabes? No soy una persona muy acostumbrada a perder, así que, para remediar mis errores, me he quedado un par de días practicando en casa y me gustaría comprobar si ya se cortar bien un filete. Sí, vale, mejor sería haber esperado a la clase de mañana pero… Creo que me he dejado llevar por la euforia, je, je.

El monitor todavía estaba mosqueado, pero la declaración de Jonás picó su curiosidad. Notó que su alumno evitaba mirarle a los ojos. Lo interpretó como timidez, o vergüenza ante la broma macabra que le había preparado, pero lo cierto era que Jonás intentaba no encararse más con aquel engendro fruto de su mente.

- Es un poquito tarde para que te de clase, Jonás- comentó- ¿Así que has estado practicando? Vaya, y yo que pensaba que nos habías dejado por tus experimentos… Bueno, pues hacer el viaje pa ná es tontería… ¿Y si le das un viaje a la ternera?

Jonás extrajo el cuchillo de donde lo había clavado, y recibió un guante protector y un afilador de manos de su maestro. Amarrando bien la pieza, relajó sus rasgos en gesto de concentración, como si se dispusiera a templar un violín, y tras ello realizó un delicado giro de muñeca, cortando un filete limpio y fino, al que luego fue agregando un par más. El monitor no salía de su asombro, mientras observaba que Jonás estaba realizando la tarea casi con los ojos cerrados, en todo caso seguía sin mirar a los suyos.

- ¡Vaya! Tiene mucho mérito, Jonás. Pero, ¿qué pasa, es que tienes miedo escénico? ¿Por qué no vuelves a clase y demuestras esta mejoría ante tus compañeros?

Jonás no contestó por el momento. Cuando hubo apilado varios filetes, se los ofreció a su profesor, como si fueran un tributo de agradecimiento, y lo hizo mientras realizaba el esfuerzo de mirar a su rostro y sonreírle.

- No, a mí no me los des- replicó, mientras los envolvía en un papel para luego devolvérselos- Resérvalos para una ocasión más especial… ¿Sabes que he estado hablando con Ari? La noté un poco apagadilla, raro en ella, ¿verdad? Invítala con esta carne que has cortado tan bien.

- Ya- exclamó con ironía, dando a entender que su indirecta no había supuesto un misterio para él- No es mala idea, pero ahora será mejor que me marche y te deje trabajar. Por cierto, ¡bonitos cochinillos!

- ¿Te gustan los cerdos?- preguntó el monitor, cuando él ya se estaba alejando.

- Últimamente no veo otra cosa…- masculló Jonás, pero para sí, el profesor ya no podía escucharle.

sábado, marzo 19, 2011

LOS CERDOS. Entrega 31.

Tras una tradicional sesión de lavandería en el baño de Ari, Jonás había conseguido, si no que las manchas desaparecieran, sí al menos disimularlas lo suficiente para el corto trayecto entre el piso de su vecina y el suyo propio. El calor se encargaría de secar la ropa que había dejado tendida en la ducha, salvo los calzoncillos. Dolorido por los golpes, el esfuerzo de frotar le había resultado mayor, así como iba a ser el de prepararse algo de desayuno. No quiso despertar a su anfitriona. Tendrían mucho que decirse, también ocasiones más oportunas de hacerlo. No creyó abusar de su hospitalidad abriendo el frigorífico y, entre algunos productos exóticos que fue incapaz de identificar, descubrió unas tiras de panceta que, por la irregularidad en el corte de unas a otras, supuso que procedían del taller, quizá alguna hubiese pasado por sus propias manos.

Aunque no era de desayunos muy fuertes, Jonás no creyó que Ari se molestara por quitarle ese fruto del trabajo de todo el grupo, echó varias tiras a freír y, mientras tanto, buscó papel para dejarle una nota. Le resultó, en principio, un recurso algo pobre, pero lo consideró más cortés que marcharse sin ningún tipo de despedida. Era una nota, no una carta, por ello Jonás fue parco y apuntó que no había querido despertarla y que probablemente no aparecería aquella tarde por el curso, pues necesitaba reposar de todo lo acontecido el día anterior.

A la vista de los acontecimientos Ari no quedó satisfecha con su nota, puesto que, una vez ella misma pudo arreglarse un poco, subió hasta la vivienda de Jonás. Pensaba que, tal vez, él no querría verla, no tan pronto al menos, y era consciente de las dudas que podían haber asaltado al joven en el momento de despertarse. No obstante, llamó y estuvo esperando hasta creer que, en efecto, él no abriría o no se encontraba allí. Cuando iba a regresar por la terraza, la puerta se abrió y Ari sintió un escalofrío al observar la figura que aparecía ante ella, cubierta de pies a cabeza por una bata blanca, guantes y una máscara antigás que era la que imprimía un matiz más inquietante al conjunto. No obstante, tras la máscara surgió de inmediato el rostro sonriente de Jonás, quien no parecía contrariado por verla.

- ¡Vaya! Hola, Ari. Disculpa estas pintas. Estaba en mi laboratorio… Preparando una matanza, ja, ja.

Si bien sonaba a burla, Ari no supo cómo interpretar sus palabras. Comenzaba a ponerse algo nerviosa, algo que disimuló bajo su habitual buen humor.

- Te veo muy bien, Jonás. ¿Te ha dado energía la panceta?

- Oh, Ari, sí, me sintió un poco mal el cogerla sin preguntarte pero bueno… Casi no padezco ni los golpes. Te debo un par de raciones, je, je.

- ¡Nada!- replicó ella, alcanzándole un par de bolsas de plástico que había traído- Tonterías. Tú hoy no te preocupes ni de la carne, ni del taller… Aquí te he traído una bolsa con surtido, ja, ja, que me gustaría que aceptaras. Ah, y la otra es de casquería y vísceras. No se si te gustan esas guarradas, ja, ja, pero, en fin, pensé que igual podrías sacarle provecho.

Una sonrisa no exenta de malignidad asomó a los labios del joven, lo cual reavivó el nerviosismo de Ari, aunque a continuación se dirigió a ella con un tono de dulzura.

- ¡Muchas gracias! La carne… En fin. Tengo el congelador lleno, no creo que pueda aceptarla. ¿Y por ahí qué traes? ¿Sesos, tripas…? Ja, ja. Hum. Igual se me revuelve el estómago, todavía no he conseguido borrar del todo las manchas de sangre.

- ¡Oh, Jonás, lo siento…!

- ¡No, mujer! Estaba bromeando. Trae para acá esas vísceras, que algún uso les daré, aunque sea para un experimento. Bien, ¿y cómo te encuentras tú?

Ari se mostró un tanto indecisa a la hora de hablar, rasgo poco conocido en ella.

- Bueno… No me siento muy bien, Jonás. No querría que estuvieras en peligro por mi culpa.

- Tranquila, Ari. ¿Lo dices por tu antiguo… lo que fuera? Ya te lo dije ayer, no creo que vuelva. Perro ladrador… No creas que no voy a tomar medidas, pero tampoco puedo estar en un estado de pánico permanente.

- Sí. Espero que no vuelva. ¿Pero qué me dices del otro gallo? Ese vive aquí y en cualquier momento puedes cruzarte con él. Anoche mismo volvió a amenazarte otra vez. Bueno, nos amenazaba a los dos.

- ¿El novio de la choni me dices?- inquirió Jonás con no poca sorna- En ese caso, perrito ladrador… No se, Ari, ojalá tuviera todo el tiempo del mundo para dedicarme a esas niñerías pero antes debo seguir con este experimento. Cuando lo acabe ya intentaré arreglarlo, ¿merecerá la pena? Hablar, hablar, estaría cojonudo hablar con todas las personas con las que pudiésemos arreglar nuestros problemas. Pero… ¿en qué idioma habla esta gente?

- Yo puedo hablar con ellos. No me importa. Solo quiero, por favor, que no vuelvas a sacar esa escopeta. Las carga el Diablo, incluso si están descargadas.

Jonás sonrió, para tranquilizarla.

- No te preocupes por eso. Si trato el asunto, lo trataré con moderación, pero ahora mejor me vuelvo con mis probetas y mis cacharros.

- Vale. Me gustaría que descansaras pero, ¿vas a ir luego al taller?

Jonás creyó percibir un mohín en su rostro.

- ¡Buf! A clase no creo que llegue, podría hacerlo después, a última hora, si voy bien de tiempo. Pronto estaré más libre, y me encantaría volver a quedar contigo.

Las palabras de Jonás sonaron sinceras para Ari, pero seguían constituyendo un cierto misterio. Le pareció que las percepciones acerca de algunos fragmentos de la noche anterior no eran similares ni para ella ni para él. No obstante, tras el ofrecimiento de Jonás este se despidió con dos besos y cerró la puerta, cargando en una mano la bolsa de la casquería y con la otra volviéndose a cubrir con la máscara antigás.

miércoles, marzo 16, 2011

LOS CERDOS. Entrega 30.

Jonás y Penélope se encontraban abrazados bajo la sábana, que en su momento había sido disfraz, en un instante de abstracción post-coital. Él dejó que su mirada se perdiera a través del cuarto, iluminado por una cantidad de velas tan inmensa que temió alguna vez que se quedaran dormidos y amanecieran achicharrados.

- ¿Hemos bajado bien la persiana?

Penélope se encogió de hombros.

- La persiana es una ruina. ¿Qué más da? Que nos despierte el alba. Eso sería muy poético, ¿verdad?

Jonás sonrió. Quería decirle algo, sin saber cómo empezar.

- Penélope… ¿Crees que he estado un poco bruto? En la ducha, me refiero.

- Oh, Jonás… ¿Bruto? Pasional, si acaso. Tampoco traspasaste ningún límite… Solo sacaste un poco al animal que llevas dentro. En general, creo que eres una persona zen. Y yo también, ¿no has visto todas esas velas?

- Ja, ja. ¿Sabes, Penélope? Estoy confuso. Creo que esta vez tú y yo hemos funcionado mejor. Querría creer que todo ha sido mejor…

- Entre tú y yo, sí. Vas venciendo tus dudas. Pero la situación no ha sido mejor, Jonás. Ha faltado él. Lo encontraremos. Te doy mi palabra.

Penélope apretó con fuerza la mano de Jonás, como para sellar de ese modo el compromiso. Pasados unos segundos, Jonás se echó a reír.

- ¿Sabes?- dijo- No quiero estar triste. Supongo que eso no es lo que querría Al. Así que me he puesto a imaginarme como un animal, como un cerdo…

- ¿Dos cerdos haciendo cerdadas?- apostilló Penélope con sorna.

-… y entonces- continuó él- por asociación de ideas he llegado hasta una vieja cancioncilla de mi infancia. Una nana. ¿Crees que podría hacer que te durmieras con eso?

- Bueno, no tengo tres años. Quizá con otro polvo sí, ja, ja.

- Es lo mismo, de todos modos solo recuerdo el principio…

Los cochinitos ya están en la cama.

Muchos besitos les da su mamá.

Como si siguiera la letra de la canción, Jonás empezó a dar muchos besitos por el rostro de Penélope, hasta que ella le amarró en uno en los labios, que se abrió para ser profundo preludio de otro retozo animal.

Jonás se despertó. En efecto, la persiana había dejado filtrarse los rayos de luz. A su lado, Penélope seguía sumida en el sueño, boca abajo. No tenía intención de sacarla de ese estado, pero la visión de su espalda desnuda, como una cuesta lisa y muy apetecible, le impulsó a posar los labios sobre su columna vertebral, sin que ella se inmutara. Jugueteando un poco con sus cabellos, a Jonás comenzó de nuevo a entrarle el sopor y fue a acompañar a su amiga hacia el territorio onírico.

Cuando Jonás despertó, Penélope ya no se encontraba allí. O, al menos, no se encontraba a la vista. Él seguía tumbado en una cama de matrimonio. Seguía desnudo. Una persiana seguía filtrando la luz del sol. Pero, junto a él, existía un bulto cubierto con una sábana que no pudo reconocer en principio como el cuerpo de Penélope. El bulto emitía ronquidos que Jonás tampoco recordaba como familiares. ¿Qué sitio era aquel? ¿Se encontraba soñando todavía? Realidad o sueño, lo que más deseaba era que, al levantar esa sábana, pudiera encontrarse de nuevo con la espalda de Penélope y recorrerla de arriba abajo como una escalera, depositando un beso en cada escalón. Sin embargo, no había ninguna señal de que eso pudiera producirse. Temeroso, haciendo pinza con dos dedos, cogió la sábana por un extremo y, queriendo desterrar esos temores que quizá no tuvieran ningún fundamento, de un tirón retiró la tela para encontrarse con las rotundas formas de Ari, dormida, asimismo, boca abajo.

Ella también estaba desnuda. Sin llegar a monstruoso, su cuerpo al natural disimulaba mal sus defectos y, sobre todo, no resistía comparación con el que Jonás había deseado encontrarse allí. Además de sorpresa, su vista causó una impresión tan fuerte en Jonás que tuvo que reprimir un grito y, casi saltando de la cama, se dirigió fuera del dormitorio, buscando el cuarto de baño. No iba a vomitar, no otra vez, en cambio metió la cabeza debajo del grifo, tenía que refrescarla y aclarar sus ideas.

Desterrando el recuerdo de Penélope, se centró en lo que había sucedido con Ari, en lo último que tenía en la memoria. En el sofá de su casa… Se quedó dormido. Sí, tal vez encima de ella. No recordaba el traslado al dormitorio, tampoco haber sido desnudado ni que se desnudara ella misma. Quizá estuviese malinterpretando el asunto. Como a un niño, Ari le quitó la ropa y le metió en la cama. Pero, ¿toda la ropa, aun con ese calor, y ella misma también?

Hasta entonces, Jonás solo había centrado sus pesquisas en Ari, pero la noche anterior le había dejado huellas mucho más visibles que lo que pudiera haber pasado entre él y ella. Jonás fue consciente de eso de una manera dolorosa al ver reflejados los moretones y marcas por todo su cuerpo en el espejo del lavabo, recuerdo del que ya consideraba como ex – novio de su vecina. El hecho de contemplar su cuerpo desnudo con tales estigmas provocó que el dolor de estos, que hasta entonces no le había preocupado gran cosa, se avivara. Jonás sintió un mareo y tuvo que agarrarse al lavabo. En el espejo observó no ya su cuerpo, sino su rostro, porque le daba la impresión de estar perdiendo el juicio. Junto al lavabo había una cuchilla de afeitar, muy usada, supuso que otro souvenir del hombre que le había utilizado de pelota de fútbol. Jonás la cogió y, lentamente, comenzó a pasársela por las muñecas. Se echó a reír, de forma macabra. Esa hoja, desgastada hasta tal punto que ni siquiera sería capaz de cortar un pelo del bigote de su antiguo dueño, tampoco podría cortarle las venas a él.

Asqueado, Jonás trató de serenarse y arrojó la inútil cuchilla a la papelera, para luego lavarse ambas manos. Las reflexiones que empezaban a surgirle le convencieron de que, en primer lugar, si pretendía volver a su casa vestido, tendría que eliminar, todo lo que pudiera, las manchas de su propia sangre en su ropa. Por ello, regresó al dormitorio por ver si podría rescatarla sin despertar a Ari.

martes, marzo 15, 2011

Escenas matritenses (y III).


Hace justo una semana tuve mi día cultural en Madrid, por la mañana el Museo del Romanticismo ya mencionado y a la tarde fui con un amigo y viejo conocido de este blog desde sus inicios a ver una exposición sobre Alejandro Magno en el Centro Canal, situado junto a las Torres Kio como se puede ver en la foto. A la entrada había controles de seguridad como los de los aeropuertos, si acaso menos exhaustivos, no se por qué, quizá por si alguien pudiera llevarse las monedas de oro de hace más de veinte siglos. En todo caso la selección de piezas era interesante, si bien no atendí de forma muy intensa al recorrido porque íbamos charlando sobre temas diversos, que no todos los días tiene uno la oportunidad de bajar por Madrid y hay que aprovechar las ocasiones...
El próximo viaje será, por fortuna, después del parcial de Gramática. Respecto a la novela Los cerdos, la buena noticia es que ya he revisado lo que llevaba escrito y tengo en mente lo que sigue; la mala, ese mismo examen. Con todo, creo que podré compatibilizar un poco de escritura y un mucho de estudio. Si me equivoco, lo sabremos con la nota. Así pues, mis regresos a este blog serán poco frecuentes a menos que sean para colgar los fragmentos con los que avance. Si alguien estaba siguiendo la novela, más valdrá que refresque un poco aquellos trozos diseminados a lo largo del blog, el último en octubre... Hay que echar el resto. Gramática no es ninguna tontería, y no quiero que me deje para septiembre la misma profesora que el curso pasado. 8 de abril, esa es la fecha.

sábado, marzo 12, 2011

Escenas matritenses (II)


Hay museos que hay que saber visitar en el momento adecuado. Eso me pasó con el Museo del Romanticismo, antes conocido como Museo Romántico. En la céntrica calle de San Mateo, habré pasado bastantes veces por delante de su puerta sin detenerme. Y no porque no estuviera en mi lista pero, en fin, la espera ha merecido la pena puesto que ahora estamos viendo el período romántico , respecto a la literatura pero también en su contexto sociocultural y echando un vistazo al panorama europeo de la época. Ha sido el complemento perfecto para las explicaciones.
El martes fue el día cultural del viaje, por la mañana tocó este museo. Primero había una pequeña e interesante colección de cajas que contenían objetos relacionados con Larra y, lo que es la exposición principal en sí, que por suerte me salió gratis, consiste en la recreación de una casa típica del s. XIX, con toda suerte de objetos y cuadros de entonces, hasta curiosidades como el retrete de Fernando VII, sito de forma poco solemne en el palacio en el que ahora está el Museo del Prado. Incluso los guías del museo parecían imbuidos del fastidio vital propio del Romanticismo, pues no hacían más que gruñir, quejándose de sus horarios, vacaciones, etc. y una me llamó la atención porque, en mi arrobo, me había salido del felpudo y estaba pisando una alfombra centenaria.
A la vista del clavo que supuso el ya citado metrobús, decidí no gustar mucho durante el viaje. Por ello pasé por la tienda del museo como alma que lleva el diablo, tan solo fijándome en algunos libros que ya he leído y otros que tengo en la libreta de futuribles. Eso sí, tomando un té me empecé el Don Álvaro o La fuerza del sino. ¿Dónde mejor? Además, siempre me ha gustado más que el Don Juan Tenorio, el cual leí casi íntegramente en el tren de regreso.
Pues nada. Os recomiendo esta visita, aunque sea más somera que la mía y no tengáis por qué deteneros en todas las baratijas curiosas que a mí me llamaron la atención. Además, acabo de saber que mi primer parcial de Literatura ha tenido una buena nota, así que confío que para el segundo, que abarcará este período, pueda superar la marca.

viernes, marzo 11, 2011

Escenas matritenses (I).


Siendo una visita muy positiva, al comienzo me encontré con una desagradable sorpresa, y es que mis dos metrobuses habían caducado tan solo unos días antes... Es por ello que tuve que apoquinar la asombrosa cifra de 9,30, casi a euro el viaje. No menos alucinante es que, como supongo que habréis escuchado, el consejero de Transportes de esa comunidad haya negado la existencia de ese abono, que llevo comprando desde que no costaba más allá de cuatro o cinco euros. Bueno, a partir de ahora habrá que evitar viajes innecesarios, asunto bastante arduo si lo que se quiere es aprovechar el tiempo.
Esa ha sido mi estrategia, pasar pocos pero provechosos días en la capital. Desde el sábado por la noche, el único momento en el que se sintió la fiesta carnavalera con sus disfraces, también agobios, y acabé pillando el primer metro de las seis para darme en retirada. Ciertas noches cambian poco a lo largo de los años, y esa me resultó bastante similar a alguna de mi etapa pre-Filología en León, respecto a la discoteca, la compañía, el ambiente... Digamos que con todo lo ventajoso y también lo viciado que tiene Madrid.
Seguiré comentando mis experiencias, de momento os dejo con un poco de cultura. Y no es que vaya a hablar de la nueva entrega de Torrente, sino que he colgado una foto del Instituto Cervantes, su sede central, puesto que, más allá de ser ruta turística, para mí es un posible puesto de trabajo futuro, aunque no tanto en Madrid como en cualquier otro punto del globo. Si licenciados con notas bajas han podido ir hasta Japón, digo yo que surgirá un amplio abanico donde elegir (y que no me pille un terremoto, si tengo esa suerte).

viernes, marzo 04, 2011

De Carnaval.

A tontas y a locas este blog ya lleva más de diez mil visitas, y eso que no lo promociono... Tanto el blog como yo nos tomaremos un descanso hasta el miércoles que viene. Llega el Carnaval, aunque a mí como fiesta me importa poco, solo quiero aprovechar los días libres. Ciertamente me podría tomar toda la semana, puesto que en total solo voy a tener tres horas de clase, pero existen otras razones para regresar: dentista, un examen que ver corregido y otro que comenzar en cuanto antes. En Madrid no voy a ver a todas las personas a las que quiero ver, y quizá no haga todo lo que me gustaría, pero para eso está la Semana Santa el mes que viene. Aquí en León no me pierdo mucho, la única novedad consiste en un concurso de Drag Queens el sábado por la noche, al que no voy a asistir aunque tengo sospechas sobre la identidad de algunos participantes...