sábado, noviembre 03, 2007

Huelga de guionistas. ¿Y yo?


Resulta en principio sorprendente el hecho de que se pueda dar una huelga de guionistas en Hollywood, habida cuenta de que, a raíz de los últimos estrenos con un predominio avasallador de secuelas, precuelas y remakes varios, cualquiera diría que se habían tomado vacaciones desde hace tiempo y sus tareas las había asumido algún procesador de textos con nociones de cómo repetir el mismo esquema hasta la saciedad.

Pero no, los guionistas aún existen allí, y no están para bromas, su sindicato se ha puesto de huelga para reclamar mayores beneficios en la venta de DVD y otros pujantes sistemas como Internet, los móviles y los iPod. Me pregunto cómo harán los piquetes, si la mayoría de escritores, o al menos a mí así me gustaría, trabajarán desde casa. Supongo que dicha medida no afectará a espíritus creativos como un Woody Allen que dirija sus propios guiones, pero no todos los directores tienen alma de guionista, aunque algunos crean que así es en contra de todas las evidencias.

Aquí en España no tenemos esos problemas. Porque para que haya huelga, primero tiene que haber trabajo. Hay un sindicato, sí, al que mandé un correo, aún sin respuesta. Si acaso, tenemos experiencia en realizar huelgas ya desde la propia escuela de cine. Hasta que la misma escuela de cine decidió ponerse en huelga indefinida, claro. Qué más quisiera yo que permitirme el lujo de ponerme en huelga. Voy por libre, como no cobro, pues si me apetece escribo, y si, como ha sucedido esta semana, por diversos motivos no se mentaliza uno ni para transcribir ideas de papel a disco duro, pues nada. Qué le vamos a hacer. Yo soy mi propio empleador. Pero así como puedo tener rachas de pereza, también afirmo que, antes de que termine el mes, unas pocas personas de total confianza, y no voy a decir privilegiados porque sería una muestra de vanidad que no creo merecer, tendrán en sus manos, y es un concepto figurado porque su posesión será más bien virtual, una copia de la primera escaleta del guión que, con mi particular método de trabajo, estoy atacando durante este retorno.

En el peor de los casos, siempre se podrá hacer caso al profesor de Lengua, cuando dice que de esta carrera podemos salir todos colocados, como profesores desde luego. ¿Proselitismo o realidad?

jueves, noviembre 01, 2007

Dibujante novato, constipado y en día de fiesta, intenta hacer bocetos de la mala de su saga.


No comment.

PD- Alicia, si lees esto, quiero que sepas que me he quedado estupefacto por la desaparición de tu blog original, que para mí siempre fue el auténtico. ¿Realmente has sido tan Medea como para cometer ese filicidio? Bueno, no queriendo prejuzgar, espero que podamos tomarnos la semana que viene ese té que te debía de hace tiempo. Besos.

miércoles, octubre 31, 2007

Timofónica strikes back!


La verdadera película de terror es la que he tenido que pasar yo en este mes de conexión en conexión y tiro porque me toca. Yo creía que iba a solucionarse con la entrada en la era Wifi, pero esta ha demostrado que no es de fiar, y que más vale la vieja técnica del cable por el culo porque, a fin de cuentas, para qué el Wifi si esta es la única habitación en la que utilizo el ordenador? Pero resulta sorprendente cuando menos. Si pagas a una empresa es para que el servicio te vaya perfecto, no para que vaya tirando, a saltitos o despacio. Esas limitaciones las podría afrontar si estuviera hurtando la red, pero apoquinando...

En fin. A todos los que celebráis Halloween, pues a pasarlo bien. Yo, en parte, sí que hubiera deseado haber salido, deseo que contrasta con mi somnoliento estado frente a estas teclas, mientras navego a la búsqueda de algún filme de terror. Hablando de salir, he de señalar que, a fin de cuentas, en todo este mes lo he hecho todas las semanas, frente a mi convencimiento a priori de que no sería así. Todos los sábados, y un día por semana, bien aprovechado, creo que a falta de mayores estímulos es todo lo que necesito. No seré yo, desde luego, quien cometa la regresión de entrar en un proceso de mímesis con un universitario medio. Prefiero la calidad....

lunes, octubre 29, 2007

Breve crónica del disparate informático.


En el inicio de esta semana, más que puente un acueducto con alguna clase aislada a modo de islote, debería haberme trasladado a aquella cueva de Alí Babá llamada Campus de Ponferrada, a recuperar de una vez por todas mi título tan merecido como poco valorado.

No obstante, ha habido una emergencia. Mi portátil, ya casi una alargación natural de mi brazo, entró en la UCI el sábado pasado, exhausto tras una intensa vida de servicio. El coma se instalaba dentro de la tendencia de este mes: teclados desconfigurados, conexiones subterráneas que a veces afloran, etc. Veo la luz al final del túnel, hoy ha llegado el router con el que cual creo que entraremos plenamente el siglo XXI. Celebremos ahora que el viejo HP (vaya dos letras que escogieron para llamarle) esté recuperando su energía de cara a servir una vez más en el propósito de trasladar la escaleta de ÍTAKA a un soporte duradero. Larga vida tenga.

sábado, octubre 27, 2007

ÍTAKA, primer pasito.


Aprovechando que me ha llegado una fuente de red de origen, nunca mejor dicho, divino, solo quería decir que esta tarde estoy terminando la primera escaleta del guión de ÍTAKA, y por ello estoy muy satisfecho, tras el pequeño parón que tuve a mediados de mes, he demostrado ya desde el principio que, si vine primordialmente a centrarme en la carrera y en mis proyectos, centrado estoy, y que dure. Nada más por ahora, no sea que me vuelva a quedar a dos velas.

Menudas ganas de entrar en la era wifi...

miércoles, octubre 24, 2007

FUCK OFF KACINSKYS!! (o como se diga)


Es posible que la semana esté siendo algo turbulenta. Ya en el terreno de la simple meteorología, que si ahora cae chaparrón, que si ahora parece que sí pero luego no. Es algo intermitente, como mi presencia en las aulas y como la conexión hurtada que en los últimos días se resiste más a dejarse utilizar por nada. Ha habido otros aspectos que no han arribado a buen puerto. Pero, aún así, está muy lejos de poder ser considerada una semanis horribilis.
Aspectos varios nos disuaden de poder pensar así. Al comenzar la semana, me agasajé con un apropiado regalo de cumpleaños, esta camiseta con el rostro de Hitch, que para mí es lo más parecido a llevar el rostro de Dios, idea en la cual reincido tras leer en un libro las vicisitudes de sus rodajes. También había comprado un par de mamonadas en el mercadillo romano del Corte Inglés, sorprendiéndome de que dicho centro pudiera albergar una iniciativa cultural, en vez de las habituales pibas bailando en bragas. Por ser un lunes de mañanas, estaba prácticamente solo, y con el aroma del incienso y la banda sonora de Gladiator se me creó el ensueño de trasladarme a la antigua Roma, donde siempre he creído, y lo mismo de Grecia, que tal vez podría haber llevado una existencia más plena. Quién sabe, quizá en otra vida fuera un fundador de la Legio VII.
Por otro lado, ya estoy inscrito en el taller de literatura creativa del MUSAC, aunque mi plaza aún no es segura. Si lo es, tendría la ventaja de salirme por diez euros frente a los desproporcionados setenta que vale la misma actividad organizada en el Albéitar. Respecto al Internet, estamos llegando a la era Wifi, que nos viene con un poco de retraso pero al menos podrá solucionar de una vez estos vaivenes blogueros que en los últimos días he tenido que zozobrar. También, y en esto sí que llevaba haciéndome rogar desde verano, he comenzado En busca del tiempo perdido, de Proust, y la verdad es que dicho título no podía venir más al cuento para este curso. Hasta se lo podría haber plagiado para el guión que me encuentro escribiendo. Es más, creo haber entendido el significado de la famosa magdalena que siempre sacan a colación cuando se habla de esta obra. Cuando oí hablar esta tarde de una supuesta espicha de mañana a la que no tengo pensado asistir, aunque por ciertas razones debería, el cerebro se me retrotrajo hacia las mismas espichas del campus de Ponferrada, ciudad donde da la impresión de que es más rentable un centro comercial o una niña embarazada que una escuela de cine, solo que cambiando la cucharada de té con migas por el sorbo de calimocho con bollu preñau que mañana dudo que pueda llegar a saborear. Mal empezaríamos. Si acaso, en algún momento como ocasión especial…
Sin embargo, y por si alguien no ha comprendido el título, la mejor noticia para mí de esta semana es que Europa se ha librado de su último reducto reaccionario, aunque quizá no del último racista, viendo a Suiza. La peor exportación polaca desde el anterior pontífice ha recibido una doble patada en el culo correspondiente a ambos gemelos que casi convierten la celebración del Orgullo en Varsovia en algo tan peligroso como si se celebrara en Teherán. El próximo, Bush. ¡Ya queda menos!

domingo, octubre 21, 2007

APUNTES DOMINICALES


Aquí estoy de nuevo, un año mayor en cuerpo y experiencia pero jamás en espíritu. Como nos hallamos ante un domingo tonto, Silly Sunday, pues me propongo a picotear un poco de aquí y de allá.

- De la celebración de mi cumpleaños: fue íntima, reducida pero a mí me gustó, sobre todo porque los incidentes de la misma noche de hace un año ya parecen lejanos. Que, aunque sea ahondar en lo obvio, vamos para arriba, y de vez en cuando se tienen más ganas de tomar las copas en casa antes que pagarlas a precio asequible comparado con el de Madrid pero aún así gravoso para las alforjas del parado. En mi defensa he de añadir que anoche fue la facción más joven la que nos disuadió de salir por el Húmedo un rato. Pero sus razones tenía, oiga. No las escribo, pero las respeto. Piso franco forever.

- Del estreno de mi cumpleaños: hace un año coincidió en la misma fecha el estreno de Yo soy la Juani, un filme lleno de eslabones perdidos, triste anticipatorio de verdaderas tropas de macacos como las que íbamos a encontrarnos aquel mismo fin de semana. Pero claro, la película pinchó. Sin ser del todo una basura, el público al que iba dirigida prefirió gastar su dinero en el tunning, las pastis y los tangas del Carrefour antes que sentar el culo en una butaca. Como el cine español es incomprensible, ahora preparan una segunda parte.
En esta ocasión han estrenado otra película que también saca los instintos más primitivos del homo sapiens, aunque en este caso con mayor éxito de público y, por increíble que resulte, de crítica. Eso sí, la campaña promocional en España está siendo absolutamente demencial. Del original Superbad han traducido a Supersalidos, y han asignado la estrategia publicitaria a una revista de esas de culos y tetas. Por lo general, las películas suelen destacar las reseñas positivas de periódicos, revistas especializadas, siendo elitistas algún Cahiers du Cinema, algo así. Pues bien, la única que tiene el cartel del filme es de la susodicha revista de tetas y culos, que también debo suponer fue la encargada de enviar a la presentación de la cinta a una tía rubia de nombre extranjero que no pinta nada en la película, que creo que es actriz y sale en una serie que yo jamás he llegado a comprender, se que salen policías, y su única finalidad en la foto imagino que era esta de florero junto a los tres feos (alguno no tanto) protagonistas.
El guionista de esta película es Seth Rogen, que ya hizo una buena labor en la comedia Virgen a los 40, y del que dicen que junto a otros de la tropa están formando un resurgimiento de la comedia friki americana, pero con cierto marchamo de calidad. Yo espero ver el filme y ya os comentaré, pero vamos, que si por el marketing tuviera que fiarme, sospecharía que estoy ante la cosa más descerebrada posible y saldría corriendo hasta encontrar al Bergman más cercano. Ya veis. A fin de cuentas, esto también es una vuelta al cine de los 60-70. Pero no al que hablábamos el otro día. Más bien al de Porky´s, Desmadre a la americana y la ya citada Revenge of the Nerds.

- Del outing (salida del armario) de mi cumpleaños: no, no hablo de mí ni de nadie real. Hablo de una noticia que me sorprendió. Mal que le pese a Alejandro, voy a hablar de Harry Potter. Su última entrega no me sorprendió nada, pero sí la declaración de su autora, de que el director del colegio de magos, Dumbledore, era homosexual y se enamoró de su compañero Grindelwald, a quien en dicho tomo se presenta como muy atractivo. Eso sí, luego su amado se pasó al lado oscuro y tuvieron que hostiarse a varitazo limpio. Pero, caramba, señora Rowling, esto sí que es una historia de puta madre, ¿y va usted y me aburre hasta la saciedad en su desenlace con los previsibles amoríos de los adolescentes, desembocando en un final de lo más conservador y, peor aún, abierto a secuelas? Bueno, la sorpresa es relativa, porque ya me imaginaba que en ese internado tenía que haber más armarios que en la saga antecesora de Narnia. Eso sí, la veda se abrió a posteriori. Primero, el Potter cinematográfico dice que no le importaría hacer de gay. Ahora, esto. Y para la próxima película, menudo cachondeo, a ver si se va a malinterpretar toda la protección que el anciano siempre quiso prestar a su pupilo. En fin. Teniendo en cuenta que lo escribe una mujer, a mí siempre me ha parecido curioso que, bajo mi punto de vista claro está, esta serie esté llena de personajes masculinos bastante más enigmáticos, oscuros e interesantes que los femeninos. El último secreto acaba de aparecer. Pero es una pena que no lo sacara en papel. A fin de cuentas, eso no le iba a hacer menos millonaria, y sí más rompedora. En el peor de los casos, los polacos meterían a Dumbledore en el gulag de los personajes infantiles invertidos, en la celda contigua a Twinky Winky. Pero sería un riesgo perfectamente asumible.

viernes, octubre 19, 2007

EASY RIDERS, RACING BULLS: UNA HISTORIA ÉPICA. PARTE 2


Disculpad los problemillas informáticos que he tenido los últimos días, son todos producto de una mala conjunción astral o algo así, y tan solo me queda agradecer a quien me cede de manera caritativa este flujo, con perdón, de Internet, que me sale por la cara aunque sea bastante malillo, ya dijo por la mañana el profesor de Latín que nadie da duros a dos reales.
Me toca los huevos porque yo esto lo tenía que haber escrito posiblemente ayer, hoy al fin he retomado el guión de ÍTAKA y estoy bastante entusiasmado con su avance y una nueva alternativa de resolución que me ha surgido. Por tanto, no creáis que vaya a dedicar el mismo esfuerzo neuronal en ambas acometidas. En correlación al ensayo de Peter Biskind del que hablamos, ahora he comenzado un nuevo libro, también en inglés, sobre la década de los sesenta, ya convulsos en todo el mundo y especialmente en los Estados Unidos de América: Vietnam, derechos civiles, lucha afroamericana, liberación de la mujer, drogas, beatniks, hippies, incluso el Stonewall… En 1969, una pequeña película de moteros iba a dar un petardazo que soliviantó el anquilosado sistema cinematográfico del Hollywood de aquel entonces. Se trataba de Easy Rider, desde luego, aunque el pistoletazo de salida ya lo había dado un par de años antes Bonnie and Clyde, una película de género que subvertía los roles generales del viejo esquema: los héroes son los bandidos, la autoridad el villano. Aunque hubo muchas películas míticas durante aquella última edad dorada, sin duda Easy Rider es la que podría considerarse testamento de la época. Y abrió la veda a un nuevo y numeroso grupo de cineastas, la mayoría jóvenes y muchos procedentes de la televisión o de escuelas de cine en las que se entusiasmaban con los autores del cine europeo u oriental (sí, aquellas mismas películas que nos ponían en Ponferrada y el profesor debía pedir que la gente se callara, snif, de una puta vez). Algunos de estos nombres no os sonarán de nada, y ello es debido a que, como ya hemos dicho, es esta una historia épica con muchas bajas por el camino. Por poner algunos nombres, pues Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, Peter Bogdanovich, William Friedkin, Hal Ashby, Paul Schrader, Robert Altman… Luego llegó otra generación posterior, que había mamado la teta televisiva más que la del cinefórum, aquellos de los que dijeron que destrozaron el cine, considero que injustamente, instalando la mentalidad del blockbuster. Y son dos nombres bastante más mágicos para mí que todos los anteriores: George Lucas y Steven Spielberg.
Y las obras que produjeron, aparte de las citadas, refresquemos tan solo un poco la memoria: El padrino, Taxi Driver, Tiburón, La última película, El exorcista, Chinatown, Star (of course) Wars… La lista completa acojona, pero solo pongo algunas famosas.
Era un tiempo en que el director era la estrella. Como cita uno de los testimonios, estaban haciendo las películas que querían hacer. Pero esa libertad también fue su tumba. La fama, las drogas y, sobre todo, una megalomanía rampante, les llevó a afrontar proyectos cada vez más suicidas que en casos acabaron con su carrera y en otros casi con su cordura. Con dos películas buenas, les decían que eran unos genios y, claro, se lo creían. Y sin tener a nadie que les dijera que no, se convirtieron en dioses próximos a su caída, hasta el restablecimiento del orden en la década de los 80, con Reagan en el poder del país y los ejecutivos en el de las productoras, regresando a una comercialidad a ultranza, con excepciones, que es lo que ha llegado hasta nuestros días, aunque en los años 90 surgiera un tipo de cine independiente del que el Peter Biskind habla en otro excelente tomo que también encontraréis en la misma colección y que habla de Sundance, Miramax, Tarantino, etc.
Bueno, yo he de confesar que en mi ideario posiblemente pese más el cine de los 80 que la contracultura, pero considero que por aquel entonces se hacían filmes comerciales, sí, pero que no estaban reñidos con la calidad, nada que ver con la gran mayoría de estrenos veraniegos actuales. Bajo mi punto de vista, debería haber espacio para ambas propuestas, cada una en su campo. Porque a mí me gusta compatibilizarlas, tanto desde el punto de vista de espectador como de creador. Si veo a los Abrasadores como mi propia saga de aventuras, también escribo ÍTAKA como algo muy personal, íntimo y de presupuesto ínfimo. Y, de aquellos viejos autores que algunos ahora están muertos, otros haciendo telefilmes y algunos aún en activo aunque por lo general sombras de lo que fueron, me quedo con el Lucas que logró ponerme los pelos de punta con el Episodio III, antes que con el oscarizado Scorsese de Infiltrados, aunque al menos dicho filme le dio un premio que ya merecía y logró reunir en la gala a los Cuatro Fantásticos de antaño. Poco importa que hayan perdido un tanto su fuerza. Quien tuvo…
Ahora, que todo el mundo preconiza la muerte del cine, realmente yo no se hacia dónde se dirige todo esto. Yo tengo suerte porque, sobre todo, me considero escritor. Y, de momento, nadie va leer libros por el móvil. Porque es un puto coñazo. Me gustaría rodar este guión, la verdad. Hace cuatro o cinco años, a saber, comencé a trabajar en el mediometraje El ser reprimido. Una vez terminado, y como ha sucedido también este año, hubo quienes, incluso gente del equipo, prefirieron quedarse solamente con los aspectos negativos. Y otros, entre esos me incluyo, que aún pensando que solo llegaba a la categoría de ejercicio, por lo menos bajo su roñoso envoltorio latía una historia digna de ser contada. Porque eso es lo que soy yo, un contador de historias. Poco me importa cómo lo haga. Puedo filmarlas, escribirlas, recitarlas o cantarlas, pero todo viene de la misma manía de crear. Ya lo dije, y Oli está de acuerdo conmigo, que este oficio es duro. Y que ninguno veremos el cielo, aunque esta frase no es mía. Si yo no hubiera rodado El ser reprimido, ni el documental sobre el MAL, ni Vagos y Maleantes, yo no estaría aquí. Desde luego que si ruedo mi guión no lo haré de esa manera, pero todo el recorrido me ha valido para saber qué es lo que quiero y qué no. Se que no estoy en Berkley durante los años 60, estoy en la facultad de Filosofía (sin Filosofía) y Letras de León, pero, en diferentes contextos, para mí de aquí también se puede sacar arte. Podría hacerlo de la malhablada profesora de Lingüística, o del también malhablado y filósofo a su manera profesor de Latín, con su teoría, desde la izquierda eso sí, de que España se rompe, y de su inconformismo del que mete las mismas hostias contra la Religión que contra la Educación para la ciudadanía, y que habla de la homosexualidad en Grecia con una normalidad pasmosa que sin duda en la clase del colegio no hubiera presenciado.
Todo es vida, una vida de la que mañana cumplo un año más, y orgulloso aunque a veces no nos parezca digna de vivirla. Es mentira, merece la pena, de ser vivida y narrada, aunque para ello tengamos que transformarla. Yo os digo, amigos y familiares, que no creo que vayamos a ser la generación que salve el cine español, que esto quizá sea tan solo una quimera y luego muchos acabemos de funcionarios, lo cual al menos sería un empleo fijo. Pero, si se diera la oportunidad, leed este libro, un par de veces como he hecho yo si es posible para quedaros con la inmensidad de los detalles, y aprended de él. De lo bueno, y de cómo no caer en los mismos errores que cometieron sus protagonistas, aunque a veces es complicado, porque suele ser el mismo sistema el que nos pone la trampa.
Sin saber qué me deparará el futuro, lo que si se es que necesito estímulos, y este libro es uno de los grandes. Seguiré escribiendo, porque creo que ahora mismo es la mejor manera de llegar a mi aniversario, y pardiez que solo pienso ya en acabar esa primera escaleta que, no sin temor, pondré en las manos de quiénes lo requiráis para su valoración.
Verba volant, scripta manent.
Recordadlo, y que el gobernador de Libia me permita estar con vosotros al menos veintiséis tacos más.

jueves, octubre 18, 2007

EASY RIDERS, RACING BULLS: UNA HISTORIA ÉPICA. (1ª parte)





Ya lo dije el otro día, por necesidad o falta de previsión debí desprenderme de varias posesiones materiales, pero tan solo las tenía como eso, mera materia fácilmente sustituible. Puedo tirar un secador o un foco que me hayan valido diez, quince euros, aún cuando se encuentren en normal funcionamiento. Posiblemente prefiera ceder su espacio a algún libro que me haya costado solo cinco, pero cuya estimación personal vaya mucho más allá del simple objeto. Sí, me gusta establecer relaciones con mis libros, las cuales consigan evolucionar al mismo tiempo que lo hago yo, se que no descubres lo mismo en una obra a las quince años que a los veinticinco, tampoco si lo haces en cada ocasión en circunstancias distintas.
Tomemos, como ejemplo característico, el libro que da título a esta reseña. Acabo de terminar mi segunda lectura del mismo, esta vez en inglés, que es su idioma original. Aclaremos términos, yo no soy de releer. Si regreso a un libro, y lo hago además en relativamente poco tiempo, es porque ese libro es especial para mí. Llegué a él mediante un artículo de la Fotogramas de hace algunos años. Me imagino que sería el 2004, porque en dicho año me trasladé a Madrid, y nada más llegar allí comencé a leerlo de una peculiar manera. Se iniciaba por aquel entonces otra relación de connotación literaria, pero que iba a terminar mal: la de la FNAC, que ya de no otorgarme trabajo al menos hizo los efectos de biblioteca porque yo, ya en aquellos comienzos intentaba ahorrar, me negué a comprar el ejemplar por veintiocho euros, fijaos que finalmente Paco me lo terminaría regalando en Bethesda a la razón de dieciséis dólares, que al cambio sale a perrilla. A pesar de ser un tomo grueso, cuatrocientas páginas de letra pequeña, yo lo devoré aún en incómodas posturas, ni siquiera tomaba la molestia de trasladarme a la contigua sala de lectura. De hecho, es el único libro que he leído de esta manera. Imaginaos qué efecto debió provocar en mí para que llegara a ese extremo.
Tras esta larga introducción, bueno sería explicar de qué va, aunque ya os haya dado pistas en mensajes anteriores. Es un libro sobre cine. Un ensayo, vaya. Pero no un estudio plomizo sobre películas, qué va. Si lo he subtitulado como historia épica, es porque me lo parece. Una de las principales razones por las que uno puede caer bajo la magia de una lectura es por el poder de su identificación con la misma. Se que en términos básicos, podríamos recurrir a lo de que se parece tanto como una pera a una manzana, pero, aún en circunstancias de tiempo, espacio y condiciones muy distintas, esta epopeya me recuerda a la nuestra propia. La mía, y la de tantos amigos, compañeros y algún familiar que tenemos el deseo de, si no triunfar, al menos poder vivir de lo que consideramos nuestro verdadero trabajo, que es el arte, principalmente relacionado con el cine, pero a efectos colaterales puede ser también la televisión, la literatura, etc. Cada uno en nuestro ámbito, que tampoco es que sea un compartimento estanco, pero lo bueno es que suele ser complementario con el de los otros. Van a cumplirse diez años desde que comenzamos con nuestras primeras mamonadas, y por aquel entonces el futuro aún quedaba muy lejos. El panorama tampoco es tan desalentador. De aquellos primeros cortos, si así pueden ser llamados, algunos de los que allí salieron lo hicieron como mero colegueo, y sus trayectorias han continuado alejadas del mundillo. Otros, aún seguimos intentando abrir brecha. Víctor y Jose están trabajando en la tele, puede que sus programas no pasen a la historia pero peor sería que no hubieran logrado meter el pie. Nacho está comenzando, y ya ha realizado papeles en los que no reconoceríamos a aquel antiguo señor Paralítico. Y yo, ejem. He seguido una caótica senda, digna de un caótico pensamiento. Pero, en contra de lo que pueda parecer a veces en este blog, no me siento acabado. El grupo ha fluctuado entre épocas, abarcarlo por completo sería ingente labor: desde la peña de León hasta el gang de Vagos y Maleantes, pasando por la sección ponferradina… Muchos de ellos han sido como sombras de las que no he vuelto a saber nada en absoluto. Esta vida que hemos elegido… Es despiadada. Ninguno veremos el cielo. Como tampoco lo verán los personajes de este libro que me propongo comentar, si de momento no lo hago es porque mi ida de pelota resulta inevitable. A fin de cuentas, esto es un ejercicio de literatura comparada en cierto modo. ¡Solo que no es ficción, es la vida real! La novela coral ambientada en Hollywood de finales de los años 60 hasta comienzos de los 80, frente a nuestra historia, escrita a caballo de varias ciudades y que tan solo se encuentra en su primer acto.
Damas y caballeros, ahora sí, disculpen este larguísimo NODO, en la próxima jornada procuraré centrarme un poco más y quitarle razones a quien haya pensado que como crítico literario no valgo un centavo (aunque como profesión desde luego que está bastante lejos de entusiasmarme)


lunes, octubre 15, 2007

¡Qué desperdicio!


A nadie le recomiendo, por razones físicas et psicológicas, que realice dos mudanzas el mismo año. Para quien no tenga otro remedio, puede leer esta crónica:


RELAX - El sábado noche, triunfante el gregarismo sobre la sensatez, salgo de fiesta con un límite marcado, las dos de la madrugada, que previsiblemente se excede hasta las tres. La razón de este síndrome de Cenicienta fue que mi salida hacia Madrid se llevó a cabo finalmente a las siete AM del domingo. Pude arañar dos horas para el sueño, más que necesario aunque no suficiente, y hasta ese descanso me lo quisieron arrebatar. ¡No sabían ellos el percal que iba a encontrarme a mi llegada! En fin. Confieso que mereció la pena.


NO RELAX - ¡Pero los excesos se pagan! Hablando de pagar, al menos me ahorré el billete de autobús, porque mi hermano Paco, que vino a ver el concierto de Héroes del Silencio, en el primer día, que el segundo lo glosa Hopewell en su blog, me llevó hasta el aeropuerto. ¡Vaya! Me trae una claqueta desde el mismísimo Hollywood y encima haciendo de transporte. No lo merezco. Huelga decir que casi todo el rato estuve en estado similar al sueño. Pero llegué.


RELAX - Norte a sur. En mi regreso a Acacias, sabía que lo peor estaba por llegar, pero aún consideré que para el fregoteo quedaba rato. Craso error. Pude meterme un plato de pasta, pero no se respetó mi sacrosanto momento del té porque resulta que...


NO RELAX - ... vino Hopewell para anunciar que Mr and Ms. Caseros iban a llegar hacia las tres y todo debía quedar más o menos limpio, Nacho y yo adoptamos los roles de curritos que pasaban por allí para arrimar el hombro con la bayeta, muy creíbles, y hubo que comenzar la operación que da nombre a este post: sí, un verdadero desperdicio, tanto ayer como hoy. Que nos perdonen el premio Nobel de la Paz, Al Gore, y todo el equipo de dicho programa, Jose entre ellos, pero creo que no ganaríamos ni el beneplácito de uno ni los eurillos que regalan los otros. Como si el globo se estuviera hundiendo, lo cual me recuerda a cierta y famosa entrevista de trabajo, arramblamos con todo y lo tiramos por la borda, sobre todo cacharros de la cocina, muchos de los cuales no valdrían ni para quincalla, y lo bajamos para el cuarto de basura, con las manos en los bolsos y silbando como si nada. ¿Reciclaje? Ese es el tipo de cosas que se hacen bajo presión. En aquel momento había un examen que pasar, y lo pasamos. Como premio...


RELAX - ... y pese a que ya no disfrutaba el descuento de empleado, los tres convenimos en bajar a Telepizza a por un 2 x 1, inventando una nueva mezcla (atún, pepperoni y pollo) que creo se podría patentar. Ah... THE LAST PIZZAS. Y la última comida del trío allí. No nos pongamos sentimentales, que aún falta lo más triste. Por lo menos, el resto del día fue relax. Llevé unos pocos trastos hasta Manuel Becerra, donde me esperaba Claudia y la nueva habitante félida del piso, una bola de nieve mimosa. Y luego, hacia Bilbao, para el reecuentro con Oli, desde aquel acontecimiento clave en el Pabellón de Congresos que, como un ecuador, marcó la línea entre los hemisferios de Madrid y León. Íbamos por la calle Fuencarral, yo con la maleta vacía, y me resultaba algo extraño ya, un trayecto hacia al final del cual se selló una despedida que, aunque quizá solo sea hasta dentro de un mes, marca por el momento el fin de una época. Snif.

Suerte que pude animarme gracias a mi último filme allí. REVENGE OF THE NERDS. En esas circunstancias, cualquier comedia, aunque sea una chorrada como esta, se agradece. A fin de cuentas, yo también soy novato en mi universidad. Qué pena que no tengamos hermandades de esas con letras griegas. Todo sería más divertido. Al final, me emocioné tanto que casi salto de la silla para gritar también eso de: ¡Yo también soy un nerd!


NO RELAX - Llegan los frutos de mi lerdo raciocinio. Como no pude distribuir mis bártulos mejor, ahora toca seleccionar y cabrearse al ver una maleta a explotar de la cual tengo que excluir cosas que, si no tienen valor sentimental, al menos quizá expuestas en el Rastro me hubieran dado unos aurelios. El mismo oso de la serie Vagos y Maleantes estuvo a punto de ser adoptado por Nacho, pero luego recapacité. Soy más piadoso con los plantígrados que nuestro monarca. Ups. A ver si me cierran el blog.


RELAX - En un tiempo muerto en nuestras respectivas mudanzas, Nacho y yo reponemos fuerzas. Como sea que no hay ni sartenes ni cazuelas, nos hacemos THE LAST BOCATAS, y por un momento el tiempo se detiene, y doy fe de todos los momentos que hemos compartido hasta ese entonces, de los tres pisos que han visto desarrollarse nuestras andanzas en Madrid, y la verdad es que no le abandono por gusto, al menos queda en buenas manos. No escribo más porque me da mal karma y al menos tuve la suerte de que...


NO RELAX - ... al bajar me encontré de nuevo con los caseros y les disuadí de subir, asegurando que ya quedaban pocos bultos. A partir de ahí, ya todo se aceleró. En Telepizza no encontraban mi finiquito y les dije que allí me lo guardarn, que total debe servir para comprar un bonobús a lo sumo. Cargado cual mulo, a punto estuve de coger un taxi, pero un cajero estropeado me quitó esa opción. ¿Acaso no hay que sufrir? Pues con esfuerzo llegué hasta la estación. Llevaba la maleta de espaldas, así que, simbólicamente o no, era imposible ir más contracorriente.


RELAX - Bueno, pues solo faltaba que pagando 34 euros de billete no pudiera relajarme. Además, hubo tiempo para la comedia, al ver que alguien puede ser tan friki como para poner de politono en su móvil los pitidos de R2D2.

Y, dado que en León ya no tengo que valerme tanto por mí mismo, pude acarrear los restos del naufragio en coche hasta casa, donde aún esperan que mañana los acomode, buena falta haría una limpia general que me temo no podré llevar a cabo por una hora de Latín metida con calzador, esa asignatura una y mil jodidas veces aprobada.


En fin. Ahora es momento para estar tristes. Y considero que eso no es algo grave. La comunidad del Anillo se disgrega, pero confío en que al final todos nos reencontremos en Mordor para una victoria final.


(Menudo final digno de Games Workshop)

miércoles, octubre 10, 2007

La jodimos.


No, no se trata de que hayamos jodido nada. Es que esa es la frase mítica de la película Easy Rider, que vi ayer. Aunque, ahora que lo pienso, hoy me ha venido a la mente en más de una ocasión. De hecho, ahora mismo tenía pensado hacer un post más o menos largo acerca de dicho filme, en qué circunstancias llegan su visionado, y cómo podría influenciar en mi obra a plazo corto y medio. Pero hay unos molestos deberes que me esperan para ser realizados, puede que del mismo nivel o menor de los que teníamos que hacer en segundo de BUP, oraciones de latín de las que creí que podría olvidarme ya, pero ni de ellas ni de las de inglés. Dos asignaturas que ya tenía aprobadas y que, a menos que me sorprendan la semana que viene, tendré que seguir cursando en esta cuasi interminable vuelta para atrás que me lleva a tiempos ignotos resucitados ante mi pasmo. Ni siquiera se si me los preguntarán mañana, aunque siempre podría decir: Preferiría no hacerlo, como Bartebly el escribiente, de Herman Melville.

Me siento estafado de nuevo por esta universidad. Pero, ¿sabéis qué es lo peor? Que esta mañana tuve la oportunidad de protestar contra la misma, por su subida de tasas y otras cosas. Y no lo hice.Pero, en fin, parece que ya no estamos en Berkley en los años 60, y que las situaciones de la ficción se escriben antes incluso que acontezcan en la realidad. ¿Y por qué?

Por casi una hora de felicidad. Lo cual no es poco.

Tan mayor y con deberes.

La jodimos.

lunes, octubre 08, 2007

¡Menos mal que no me quitaron el título!


Aunque habrá quien se extrañe, voy a hablaros de una autodenominada comedia social que se estrena este martes en Antena 3. ¿Significa ello que os anime a su visionado, en detrimento de los Herederos de la Primera? Que me parta un rayo si es así. Nada de quitar audiencia a Hopewell ahora que van para arriba. Tan solo voy a comentar un poco porque me ha hecho gracia tanto el nombre como la temática.
Se llama El síndrome de Ulises y está protagonizada por Miguel Ángel Muñoz, que siempre llevará en su carrera el lastre de haber sido el perillero de UPA Dance. Por lo que he leído, trata sobre un joven médico llamado Ulises (muy obvia la metáfora, en mi ÍTAKA no habrá ni Ulises ni Penélopes) que, tras haber estudiado en Estados Unidos con la pasta de su familia rica, vuelve a su país natal para descubrir que se han arruinado y acaba currando en un centro médico de algún sitio parecido a Las Barranquillas o a algún poblado en el que los gitanos no tengan tanto dinero como tenían los asiduos a Telepizza.
Teniendo en cuenta que las series españolas suelen ser tan solo simples y malos refritos de las americanas, al menos la idea me parece un tanto fresca, otra cosa es cómo la lleven a cabo. Si de verdad hacen buena comedia y no acaba derivando hacia el melodrama buenrollista de personajes marginales, verdadero cáncer de nuestro cine. Y, claro está, también habrá que ver si MAM es capaz de desarrollar un personaje que al menos sobre el papel se ve complejo. Ahora es la tuya, tronco. A modo de curiosidad, esta serie tiene el primer personaje fijo interpretado por una mujer transexual, Carla Antonelli. Confío en que no se quede en mera figura decorativa.
ÍTAKA también podría haberse llamado El síndrome de Ulises pero, sinceramente, creo que prefiero mi título. Mi idea era comenzar hoy a trabajar en ella, pero me adelanté y llevo tres días seguidos, incluso ayer después de la Saturday night, escribiendo sobre personajes, escaleta, la estructura… Como no es un guión fácil, ni a mí me gustaría que lo fuera, iré añadiendo escenas con primor de cara a un primer tratamiento que enseñar a, como diría Oli, los sospechosos habituales. Motivación no me faltará. Y si me falta me la otorga el libro que estoy releyendo en inglés, Easy Riders and Racing Bulls, haré artículo exclusivo sobre él.
Algo se mueve aquí en el poblacho. De momento, voy a ver si me apunto a un taller de escritura que hay en el MUSAC en diciembre. Un mes que, al menos el año pasado, no pudo ser más creativo.

domingo, octubre 07, 2007

I ANIVERSARIO DEL BLOG LOS ABRASADORES PARTE II


Nuevo año, perspectivas nuevas. El primer post no podía estar más envenenado, por suerte el resto no seguiría la tónica, salvo excepciones. El regreso a Madrid se marca con el estreno del corto Escombros, y tienen lugar las primeras reuniones creativas de Vagos y Maleantes, fuimos tan rápido (para bien y para mal) que a mediados del mes siguiente ya habíamos rodado los dos primeros episodios, que ahora mismo están en el segundo y tercer puesto de los más vistos.
Para que conste que no ha sido tanta mi vagancia, ya desde dicho mes comencé a echar currículos, pero nada. Al menos me puse a escribir Los Abrasadores: Guardianes del Umbral y me impuse ciertas medidas de ahorro. En fecha tan poco chistosa como el 11 de marzo grabamos dos episodios más, y es muy especial para mí el del inolvidable Iñigo de Urrunsolo. Inspirado por el genial Truman Capote, escribo Breakfast at Rodilla´s. Y aunque las entrevistas de empleo no llegan, mi hermano Paco me da una gran alegría. La posibilidad de visitarle ya no solo en su domicilio de Washington, sino de pasar semana y media en California, en tres visitas tan espléndidas como las de San Francisco, el parque nacional de Yosemite y el valle de Napa. Yo acepto sin dudar, porque es una oportunidad única, aunque se que si quiero disfrutarla tendré que renunciar a coger cualquier trabajillo que me den, a menos que sea verdaderamente digno de arrebatármela. Tan solo la FNAC pudo haber evitado el viaje, pero en cambio me enfrentó a una de las situaciones más ridículas de mi vida. Lamento amargamente no haber narrado la entrevista.
En abril, el blog sufre un parón después de su episodio más doloroso, una batalla interbloguera que por suerte no dejó bajas. Para recuperarlo con fuerza, proclamo la I Semana del Orgullo Bisex y ya al mes siguiente narraría las crónicas de San Fran desde allí. A la vuelta del viaje, obligado a permanecer en León y con mucho tiempo libre, mando el blog a Cambio Radical, añado secciones, enlaces y demás. Para compensar el olvido de la FNAC, acepto una entrevista en Games Workshop tan solo para insuflar un poco de surrealismo friki en el blog. No decepciona. Dicho mes también se emite el, por el momento, último episodio de Vagos y Maleantes, que muchos consideran el mejor. En el aire está la posibilidad de que vuelva. Gran parte del público lo pediría, quitando a cuatro estirados, pero la decisión depende de nosotros. Como responsable último, yo desde luego convocaría una asamblea de reflexión para todo el equipo en la cual poner en claro qué es lo que se ha hecho bien y qué es lo que no, una medida bastante improbable pero aún es pronto para saberlo, dedicaré un post entero a la posible continuidad de dicha serie, aunque la red tampoco quedó huérfana de proyectos similares, con el estreno veraniego de Independizados, a la cual le queda cuerda para muchísimo rato.
Como me asustaba la posibilidad de no haber trabajado en todo el año, acepté lo que para mí era el escalafón más bajo dentro de mis aspiraciones, el Telepizza. Para mi sorpresa, dos meses después no lo abandoné con aire decepcionado, sino con la posibilidad de quizá poder volver en el futuro en una u otra ciudad. Agosto suele ser un mes duro para mí, pero este año no solo no fue así, sino que durante una visita relámpago a León llegó la esperada instantánea que se ha convertido en foto oficial del blog: los Abrasadores, los de verdad. Finalmente, en septiembre hago recuento, a mi pesar, de todos los disparates universitarios que he cometido, una especie de reflexión acerca de por qué he llegado a ser el más viejo de mi clase. La decisión de mi regreso ya está tomada, no es fácil pero al menos gracias a la misma puedo empezar a extraer desde el fondo de mis entrañas el que, con el permiso de los Abrasadores, va a ser el proyecto leonés de esta nueva etapa. La construcción de ÍTAKA empezará aproximadamente este lunes.
Espero que dentro de un año, en el segundo aniversario del blog, tanto ese como otros proyectos hayan avanzado de manera positiva. Cuento con vuestro apoyo, que desde aquí agradezco deseando que una vez más y hasta siempre que el gobernador de Libia os acompañe.

viernes, octubre 05, 2007

I ANIVERSARIO DEL BLOG LOS ABRASADORES. PARTE I.






No pudieran ser más distintas las circunstancias que diferencian la onomástica de San Froilán de este año respecto al anterior. Mucho ha cambiado, otro tanto cambiará. O al menos debería. Me dispongo a redactar una breve disertación sobre este período de tiempo, concluyendo con una mirada hacia el presente y el futuro a modo de colofón.
El blog se llama Los Abrasadores porque una de sus principales misiones, si no la fundacional, fue la de propagar sus aventuras de manera universal. No obstante, la publicación por capítulos de la primera novela fue un fracaso. Y no me extrañó. Lo que no quieras para ti, tampoco para los demás, y yo por el momento aborrezco de leer libros virtuales. Por ello, aunque tal vez las celebraciones familiares y mi afán de motivación tuvieran mucho que ver, decidí publicarla pagando, una decisión que no me satisfacía pero al menos pude ir calibrando las reacciones ante el inicio de la saga, y estudiarlas de manera comparativa respecto al libro anterior, El diez por ciento.
Los Abrasadores jamás han abandonado un blog que sin embargo tuvo su primera entrada importante no el 5 de octubre, día de su creación, sino un par de jornadas después, el sábado 7. Ahí tuvo lugar un punto de giro en mi existencia. El incidente de los Five Carros marca el principio del fin de mi estancia en la secta-empresa El Corte Inglés. Qué duda cabe que mi parte de culpa tuve. Si uno se va de fiesta, bebe como una esponja, duerme una hora y luego se dirige hacia su empleo para vaciar cinco carritos llenos de tochos, lidiar con clientes cabreados y con un jefe al borde del infarto ante la avalancha de diccionarios y catecismos de Santa Teresita del Niño Jesús, bueno, se ha ganado su escarmiento. Sin embargo, esa fatídica fecha me confirmó en una tendencia, en la cual espero no errar, de que en dicho trabajo no trataban a todo el mundo por igual, y que la reacción furibunda hacia mi persona quizá se hubiese mesurado algo respecto a algún otro empleado, no digamos ya si llevara falda, cuando aún se estilaban allí las faldas. Poco importa que a partir de aquel entonces comenzara a mejorar mi puesto, porque la decisión ya estaba tomada y era bien consciente del riesgo al que me sometía. Perdí mi estabilidad laboral, no volví a recuperarla. De haber permanecido allí, trabajando entre libros y con buenos compañeros, quizá este regreso pudiera haberse evitado. Pero a veces basta una pequeña chispa para arrojarlo todo por la borda. Y esa fue la del Five Carros Affaire, no se si sumada a otras más ancladas en el subconsciente que en todo caso podrían plasmarse en diarios no tan públicos como este. Por cierto, en el post en el que me despedía del trabajo, concluí con una frase, Regreso a Ítaca, que estaba sin duda anticipando situaciones del futuro. Y después del Corte, ¿qué?
El blog se consolida en este mismo ordenador leonés desde el que os escribo. Gracias al mismo, comienza a gestarse un proyecto que nació casi al mismo tiempo, la serie cómica Vagos y Maleantes, inspirada por la británica Little Britain, que descubrimos ese mismo otoño. También diversifico un poco los contenidos al introducir críticas de películas, libros e insufribles sagas épicas. Mientras, sigo intercalando capítulos de Los Abrasadores: Contra la Banda de la Piedra, y escribo una versión corregida y aumentada de la misma, que lamento mucho no haber podido editar para su lectura, porque hubiera dado bastante que hablar y, además, es la que yo quiero sea definitiva, pues el segundo libro enlaza con partes de ella. Llegan las navidades, con ellas ya al fin la novela publicada, el filme fantasma del Gnómobil y Papá Noel me deja en los calcetines un par de retoños del blog. En realidad, uno llegó en noviembre, y es el blog del bueno de Oli, que acaba de resucitar gracias a una transfusión de energía siciliana en vena. Un espacio en muchos aspectos bastante superior al mío, que además era interactivo y contaba con una lograda serie de colaboradores que confío regresen en un futuro cercano, y lo digo por los demás porque yo estoy dispuesto a volver a escribir allí desde ya.
Luego llegó la niña, en color rosita además, un blog mucho más personal que cualquiera de los que haya leído nunca y con el que establecí una cierta relación incestuosa que en ocasiones podía llegar a las hostias mutuas. Prolífica como ella sola, Alicia abrió sucursales de su espacio, hasta que, como suele suceder en muchos casos, fue absorbida por una multinacional que le otorgó un mayor número de seguidores pero también marcó la que, por el momento, es la fecha de defunción de su blog, que sucedió más o menos al mismo tiempo que la del fundador del imperio, Jesús de Polanco. En estos momentos, Alicia se ha retirado a una cueva hacia la cual todos sus fans, y yo el primero pese a los dimes y diretes, esperamos que algún día llegue un chorro de tecnología que nos devuelva sus absolutamente imprevisibles y geniales creaciones. Cariño, el mundo de la hostelería no te merece.

miércoles, octubre 03, 2007

Triste y plúmbeo (por el clima) primer día.

Sí, conste que solo por el clima. Quizá hubiera quien creyó que iba a decir que fue una mierda pero... La verdad es que salí satisfecho. Y eso que soy un fantasma no matriculado, oficialmente una sombra allí debido a la atorada burocracia universitaria. Incluso de aquellas asignaturas que confío me sean convalidadas, y me temo que serán pocas, salí contento. De la doble ración de Teoría de la literatura, la primera bastante dormido (en Madrid no madrugaba), del profesor de Latín con sus filípicas sobre asuntos varios, de la profesora más malhablada a la que he escuchado en mi vida, y que nos da Lingüística, del Inglés y del hueso de Lengua que veremos si es para tanto.
Era jornada partida, a mediodía fui a buscar a Irene a LADE (Irene todavía lees este blog o estás muy ocupada con esas cosas económicas? jaja) y nos bajamos a tomar algo. Tanto ella como otros compañeros de clase recién han aprobado la selectividad, lo cual tanto me rejuvenece como me crea una cierta sensación de estar fuera de lugar, aunque no debería. Es normal que los primeros días, hasta que me acostumbre, pueda hallarme como en una cierta burbuja, pero mientras pueda sentirme satisfecho, como estos días, no habrá más señal que necesite. Ahora ya solo falta que, una vez conozco ya más o menos el plan de la carrera, organizarme con lo de fuera de ella, que no son precisamente actividades extraescolares, sino de aquellas para las que realmente me veo para trabajar.
Y hoy no pongo foto. Que es medianoche y mañana no hay siesta que valga. Ohú.

martes, octubre 02, 2007

Mañana voy a clase. ¿Pero qué estoy escribiendo?


Bueno, tampoco es que me sienta como si acabara de aterrizar en Urano, pero un cambio como este no se asume en un par de días. En realidad, aún no estoy matriculado, por esos rollos de papeleo en los que ando inmerso desde hace casi un mes. Por ello, voy a ir a clase, pero a la mitad de ellas no se si realmente mi presencia allí va a estar motivada o no. Es lo que hay, pero espero que dentro de una semana ya esté en situación legal. Los de esta facultad ya pueden ser flexibles respecto a ello, porque, al menos de lo que deduje observando los tablones de notas, estas más bien van a parecer clases particulares. Si después de comenzar la docencia sucediera el hecho kafkiano al máximo de no obtener matrícula, me iban a oír los de esta universidad, lo que pienso de ellos y no digamos ya de su titulito de cine.

Por suerte, el horario es bueno. Martes por la tarde a viernes por la mañana. Eso hace factible, amigos madrileños, la posibilidad de largos fines de semana en que pueda visitaros, al menos mientras no haga algún retorno cazurro telepizzero. Para mi primer día he quedado con los pocos, pero muy buenos, colegas que estudian allí. Ni ellos ni yo realmente creemos que vayamos a coincidir este año. Es como si me hubiera metido en el Delorean o algo así. No es que pretenda tomarme este curso como un Desmadre a la americana o una versión más paleta (si cabe) del American Pie, pero aún no puedo evitar sentirme algo infantilizado. Y no se por qué, dado que en la universidad, especialmente en carreras sin futuro como esta, he visto a gente de edad más que respetable. Pero bueno, después de ver cómo se movía Franco a sus 62 el otro día, estimaré que la vejez lo es sobre todo de espíritu. Lo que peor llevo son los madrugones, pero eso es tan universitario como los bocatas de la cafetería o el... ¡mierda, se me olvidó comprar el bonobús!

Uno que está acostumbrado a vivir en el centro...

domingo, septiembre 30, 2007

BRAVO BRAVÍSIMO, MAESTRO.


¡Eres divino!, como le gritaba una groupie maruja justo detrás nuestro. Si, yo no creo en Dios pero sí en que ciertas personas parecen tocadas por la gracia de la Naturaleza, como este siciliano descendiente directo de sus compadres del Renacimiento, cantante, pintor, director de óperas y ballet, incluso director de cine (¿alguna película suya llegará aquí?)

Ni siquiera el hecho de que me tocara una butaca rota fue señal de mal fario para el portento que Oli y yo nos disponíamos a ver. El palacio de exposiciones y congresos parecía un recinto muy frio, pero al final se acabó derritiendo. Había mucho pureta nostálgico, pero también jóvenes muy entusiastas. Franco Batiatto tiene gran cantidad de fans en este país por los discos en español que sacó en los años 80, verdaderos superventas. Sí, esos fueron los que me llegaron a mí vía automóvil. Franco es tan de los 80 como los Goonies o Indiana Jones, aunque su carrera comenzara bastante antes. A su respetable edad, tiene una energía y un genio que para sí quisieran los panolis clónicos vía Operación Triunfo u otros engendros. Esto es música, señores.

Y comenzó engañando, en plan tranquilito, solo él ante el piano, pero como bien dijo, no iba a estar toda la noche él solo, así que pronto dejó las baladas para rodearse de un par de jóvenes guitarras y un batería, comenzó a darle caña, porque en directo puede hacer sus temas mucho más rockeros de lo que suenan en estudio, y pronto llegó el primer gran éxito, Nómadas.

Pero Franco no se ancla en viejos temas, de hecho la misma razón de su presencia en Madrid es la de presentar su nuevo disco, Il Vouto, prueba de que sabe adaptarse a los nuevos tiempos es que escoge colaboradores jóvenes y de estética moderna, como el grupo de rockeras góticas de las que se rodeó más tarde, y que le irían acompañando de manera intermitente hasta el final.

El cantante hizo tres amagos de abandono, que nadie creyó porque le faltaban sus temas más insignes, no podía defraudar y no lo hizo. Se despidió la primera vez con La estación de los amores, y en el primer bis se arrancó con Yo quiero verte danzar, y ahí ya la compostura que estaba guardando la gente se vino abajo, el respetable, sobre todo en la planta baja, se levantaba de las butacas para bailar junto al escenario, no tanto en nuestro anfiteatro, y el ritmo siguió luego con Cucurrucucu paloma. El intimismo volvería con la imprescindible El animal, antes de un final apoteósico que incluyó un remix de varios temas, y el toque final de Centro de Gravedad Permanente, ahí ya casi todo el mundo estaba de pie y dando palmas, el que escribe incluído.

Bravo y bravo. Y que no sea el último concierto, por favor. Solo puedo poner una pega. Una ausencia. Los que siguen el blog o son fans abrasadores ya saben a qué me refiero. Se admiten apuestas.

Que el ausente gobernador de Libia os acompañe.

sábado, septiembre 29, 2007

Tres libros de autoayuda.


Que nadie se alarme, no son libros que encontraríamos como tal en la sección de autoayuda de las librerías, cual si fueran algún manual de Napoleón Hill, autor del que por cierto dudo que haya existido de verdad, aunque prometo que algún día investigaré. Si son de autoayuda es porque me he auto - ayudado con ellos a mí mismo, de alguna u otra manera. Dado que hace bastante que no actualizo las recomendaciones del gourmet (o como se llame), aquí hay tres lecturas muy interesantes, aún cuando no seáis ateos, ni bisexuales, ni queráis dirigir un corto.


- Tratado de ateología, Michel Onfray. Es el de la foto. Un panfleto, entiéndase este término en positivo, demoledor que afirma sin concesiones lo que yo ya sabía de antes: que no hay Dios ni ha habido nunca, y que todas las religiones no han sido otra cosa que una respuesta del hombre ante el miedo a la muerte, e instrumento para quienes quieren dirigir a los demás. Altamente recomendable para todos, incluso para quienes creáis en algún hipotético ente. Que yo respeto. Pero no comparto.


- The bisexual´s guide to the universe, Kristal and Szymanski. Junto al anterior, otro título candidato a ir directo a la hoguera. En inglés, lo podéis encontrar en tiendas especializadas o, si tenéis suerte, ir a comprarlo al mismísimo barrio de Castro en San Francisco, como hice yo. Una guia muy divertida para quienes, como decía el Espantapájaros (¿o era el Hombre de Latón?), del Mago de Oz, van por los dos lados. Tiene cosas bastante frívolas, pero en general es muy didáctica. Es un libro que solo podría haberse escrito en Estados Unidos, con todo lo bueno y malo que tiene ese país.


- Cómo se hace un cortometraje. Kim Adelman. Como decía Javier el otro día, ha llegado la hora de pasar a la práctica. Pero nunca viene mal leer un manual breve y entretenido como este, eso sí, muy orientado a la industria USA que, como sabrá cualquiera cuerdo, es mucho más potente que la nuestra. Es curioso hasta qué punto puede ayudarme este libro teniendo en cuenta que la mayoría de consejos que da no voy a tenerlos en cuenta. Ahí se habla de cortos. Y yo quiero hacer un largo. En fin. ¿Y por qué no? ¿Porque queda peor en pantallas de cine? No hay que ser Nostradamus para ver que en el futuro ya casi nadie irá a las salas de cine. Esta semana ha cerrado otra cadena...


Si queréis conseguir estos ejemplares, ya sabéis que siempre habrá un solícito vendedor del Corte Inglés que os atenderá con amabilidad, siempre y cuando no sea un sábado por la mañana (¡queda una sola semana para el aniversario del blog y del Five Carros Affaire!)


Habrá que celebrarlo.


PD- Que el gobernador de Libia, a cuya recepción esta noche asistimos, ayude a Víctor, Cris y Nina en su nueva vida en Majadahonda. Y que yo les pueda visitar, con tortillas o sin ellas.

viernes, septiembre 28, 2007

Buen cine y tapas con sabor a la tierra.


Cercana ya mi despedida, ayer tuvo lugar un acto de hermanamiento entre León y Madrid, que espero sea anticipo de lo que nos puede deparar este curso. En el encuentro estuve con Oli y dos paisanos, Gema, que trabaja con él en Pozuelo, y su hermano Javier, que es director de cine y estuvo dando clase en la escuela de cine de Ponferrada (DEP) También ha escrito un par de libros, uno de ellos sobre ciencia ficción, género en el cual está enmarcada la película que fuimos a ver. Por cierto, os recomiendo su blog, http://www.saberius.blogspot.com/

Había un ciclo de este estilo en el Círculo de Bellas Artes, y la película era El increíble hombre menguante, de Jack Arnold, todo un clásico que luego dio pie a innumerables plagios, y que yo aún no habia visionado. Me gustó sobre todo al final, cuando el hombre es totalmente diminuto y tiene que enfrentarse a un entorno hostil. Más que el comienzo, cuando empieza a menguar me trae recuerdos ineludibles de la Tierra Media.

Tras el filme, fuimos a tomar unas tapas, algo raro en Madrid, sobre todo que no te las cobren, pero también hay bares de este estilo, que hacían rememorar el Barrio Húmedo, por eso y también porque hablamos del proyecto que Javier trae ahora entre manos, ni más ni menos que la biografía de Genarín, si alguien aún no sabe quién es por favor que pregunte al leonés que tenga más cerca, y es fácil porque los hay por todas partes, qué es lo que hizo la noche del Jueves Santo pasado... O que busque en Wikipedia, quizá mejor Frikipedia. Yo ya le dije que si necesitaba algún extra, quizá un joven parroquiano de Casa Benito en el año de su inauguración, 1915, contara conmigo. Posiblemente quien le interprete sea el padre del portero de Aquí no hay quien viva, a quien el papel le va como un guante.

En fin, dado que ellos ahora mismo tienen más obligaciones, yo ya dije que si no les veía por la tierra en la medida de lo posible procuraría pasarme por aquí y retomar el contacto, que entre cazurros hay que ser algo endogámicos. Yo regresaré en brevis, me voy ahora a dar una última puntilla a mi traslado de expediente, y confío en que el último post del mes sea la crónica del concierto de Franco Batiatto, esperemos que no se olvide del gobernador de Libia que vela por nuestros pasos.

domingo, septiembre 23, 2007

Gran estreno cornudo este martes.


Hago un llamamiento de solidaridad ante el primer proyecto totalmente profesional del amigo Hopewell, una década después de nuestros sonrojantes inicios. Además de la serie Independizados, cuyo enlace tenéis en la columna de la derecha, el día 25, si todo va bien y el tiempo lo permite (ja, ja, ja) se estrena Herederos, título más juicioso que el Toreros original, una soap opera con ecos de las que florecieron en Estados Unidos durante los años 70 y 80, en este caso la saga familiar se centra, cómo no, en el mundo del morlaco, tiene a Concha Velasco de matriarca y no se qué tal estará, pero al menos el auxiliar de dirección seguro que habrá cumplido bien su trabajo, atentos a los créditos.

Yo el martes curro y no llegaré desde luego a las diez, si acaso igual al desenlace, pero para la gente que pueda, enchufad el canal público a ver si esta vez han gastado nuestro dinero en algo de verdadero interés. ¿No se quejaban de que en TVE ya no retransmitían corridas de toros? Pues toma. Así que, aunque odiéis los culebrones, o seáis miembros del Front de Alliberament Animal o como wevos se diga, o tías buenas de esas que siempre se quedan en peras antes del San Fermín, tened en cuenta que este es un pequeño paso para el hombre, pero grande para un grupo de chavales cuyo bautizo artístico fue interrumpido por las fuerzas de la ley.

Martes 25, 22:00, TVE. Ya sabéis. Quizá si hago mucho la pelota me acaben cogiendo de guionista, que la escuela puede que haya desaparecido, pero el sobresaliente que saqué en Guión de TV aún permanece...

sábado, septiembre 22, 2007

¿Pero alguna vez existieron los chinos gays?


Los prejuicios respecto a las razas son algo que pueden verse más o menos modificado según nuestras experiencias particulares. Por ejemplo, la imagen que tenía acerca de los gitanos se ha visto corregida y aumentada en mi estancia en Telepizza (y menos mal que yo no atiendo en caja) Luego están los chinos, cuya tipología coincide bastante con la de sus compatriotas de León, aunque aquí hay una variación más, la del chino ambulante que va vendiendo cervezas Kronenburger, otras latas, bocadillos, arroz y tallarines para los hambrientos noctámbulos por Chueca, Gran Vía y otros barrios. Sospecho que hoy me encontraré a más de uno.

La sensación que tuve ayer nada más comenzar a ver la película Happy Together, de Wong Kar Wai, fue de una estupefacción semejante a la de cuando esta misma semana me enteré de que Martin Scorsese iba a dirigir el spot de Freixenet, desconozco si fichando a Leonardo di Caprio como el duendecillo que siempre aparece con la gorra calada hasta las orejas. Tengo tan enraizado el mito, que no me acostumbro a ver a dos chinos gays, mucho menos en una escena amorosa (y sexual) De hecho, al principio me costaba distinguirlos a los dos, y eso que prácticamente no sale nadie más en la película, les diferenciaba en que uno llevaba un pendiente en la derecha y el otro en la izquierda, y uno se llamaba Fai y el otro Poh o algo así. Incluso me parecía chocante que, cuando uno trataba de seducir al otro, su jerga (la vi en VO) me resultara semejante a la que se escucha de fondo cuando vas al Bazar Xuan Chen o sitios por el estilo. Desde luego que es cuestión de prejuicios, admitámoslo. ¿Dos chinas lesbianas? Eso forma parte del ideario de muchos hombres libidinosos. Pero dos chinos...

La culpa en gran parte la puede tener su país de origen. Es una de las ideas que quería expresar en el proyecto de ÍTAKA. Las dictaduras, tanto las bendecidas por la Iglesia, como las únicas que no lo son, las comunistas ateas, tienen un punto en común sin embargo: su aversión por la homosexualidad, y por tanto la transexualidad e incluso la bisexualidad. Que unos lo hagan en nombre de Dios y otros en el de la Revolución, el Estado, bla bla, todo la misma mierda. Que no os confunda la gorra de Mao que llevo en la foto de la derecha. Yo a China sería uno de los últimos sitios a los que iría. Sobre todo, porque tiene un puritanismo tan sumamente ridículo, que no obstante se mitiga en lugares como Hong Kong, de donde son oriundos los gays del filme, una manera de tratar a sus ciudadanos como si jamás hubieran abandonado la guardería. No me cabe la menor duda de que esta película jamás se ha podido ver allí, a excepción de en el top manta. Y creo que ya eliminaron la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales, aunque no lo afirmaría muy alto. Así cualquiera se hace una potencia mundial...

Conclusión: la orientación sexual no entiende de razas, culturas ni regímenes ni nada de eso. Obviamente, no en todos los sitios tiene la misma esperanza de sobrevivir...

martes, septiembre 18, 2007

ÍTAKA


Una vez más. Vamos allá. Allá vamos. (Sin duda la frase del año)

Yo no dispongo de la nave de Odiseo para regresar a mi Ítaca (definitivamente, pongamos Ítaka), más bien una flotilla de buses y una fuerza que no es ni la mitad de un guerrero heleno. Esta noche, mis alforjas serán livianas. No lo soportaría de otra manera, después de un Crazy Tuesday que en esta ocasión más que loco podría ser más bien titulado Martes Como Una Puta Cabra, porque a la una y media de la mañana voy a ir a León, para por la mañana presentarme en el Alféizar (¿verdad, Eguenio? jeje) Ya veremos si el traslado al campus, sin metro, se deja para el jueves.

¡Ah, ah!

De mi nuevo proyecto, no tengo nada escrito. Salvo las notas, desde luego. Y una primera frase, hipotética: Me gusta la belleza. El resto solo es ponerse. En concepto, solo diré que trata de un regreso, obvio dado el nombre, y una huída. Por ahora, solo comentaré el retorno. ¿ A dónde, a un mero lugar físico? No, desde luego. No solo eso. Es volver, volver. Me alegro que Almodóvar me quitara el título, porque el mío es mejor. No es un homenaje a las cintas de los 80, pero podría llamarse Regreso al pasado, porque lo del futuro no tiene mucha lógica. O Regreso a la universidad, como se titulan muchas películas de novatos y otras tribus yanquis. Incluso podría decantarme por la serie Z y llamar a Carlos Suárez, ese director de fotografía que abandonó el barco de Ponferrada antes de que se hundiera, y proponerle una continuación de su película Tuno Negro para hundir la reputación de la universidad de León, como antes se hizo con la de Salamanca.

En realidad, las palabras no me salen ahora mucho porque, pese a que tengo casi toda la película pensada, hasta mi vuelta no podría organizar estos elementos. Aquí yo en una por otra parte buena mesa de trabajo, pendiente de una perra, de la liga de campeones, de un viaje, poco se puede hacer. Me alivia al menos que no se trate, como al anterior sobre el psycokiller, de un guión que tras acabarlo se arroje a un cajón o a una lista de correos. Esto podría rodarse. De hecho, podría durar cinco horas, tantas como las conversaciónes que siempre tenemos en los cafés leoneses. Podría ser una obra teatral, quizá de ese teatro del absurdo del que hablamos a primeros de año. Podría ser mucho o podría no ser nada. Por el momento, lo de mañana ya empezará a ayudar en serio.

sábado, septiembre 15, 2007

La promiscuidad de las musas.


Meditándolo bien, quizá este año no sea tan distinto del pasado, si acaso parece haber una cierta evolución, y eso siempre está bien. Esta vez me marcho en octubre, no en noviembre, pero esta vez con un proyecto estable al menos en lo formativo. Y, cuando estuve allí, ya empezaron a fluir las ideas cual río Merced desbocado.

Algo iremos mejorando, porque en esta ocasión el proyecto lo tengo incluso antes de aterrizar allí. Bueno, más que el proyecto, otro más, porque como indico en el título, las musas me acosan bastante con sus servicios. Y yo qué le voy a hacer, igual hubiera sido más feliz haciendo un módulo de fontanero (habrá quien lo haya propuesto), pero no tengo elección. Pero incluso la idea inspirada supone un salto cualitativo. En el tardo-otoño pasado, que en León ya es casi como invierno, parimos Vagos y Maleantes. Tal y como comentamos Oli y yo, se podría continuar, porque siempre rodábamos en domingo, pero teniendo en cuenta que empezamos a rodar en febrero, y que no tenemos mayor intención de hacer más capítulos de los que hicimos este año, no hay prisa y solo se hará si se puede mejorar.

Pero esta vez ya no solo escribiremos en León en invierno: León en invierno será no solo la ambientación, sino un protagonista más de una historia que yo veo como un cuento gótico invernal, navideño habría que negociarlo, que continúa a mi juicio con mayor acierto el relato que escribí este verano. Escrito a modo de guión de largometraje de bajo presupuesto, para, si dentro de unos años no podemos rodarlo, al menos poder venderlo a quien no lo vaya a destrozar, esperaré a estar en los escenarios apropiados para escribirlo, y no descuidaré desde luego aquellos retoños que ya parió la musa.

Pero esto no es labor de uno, así que colaboradores cazurros, estad al loro, que esta vez vamos en serio. Si podéis, id viendo La tormenta de hielo, de Ang Lee. Y el resto ya lo hablaremos...

Que el gobernador sociata de León nos acompañe. (y nos financie)
PD- Ayer antes de dormirme se me ocurrió que el título provisional podría ser el de ÍTACA o bien ITACA, pero entré en imdb y ya hay dos títulos de esta guisa, por ello, ¿por qué no hacerlo más radical y llamarlo ITAKA? Se admiten propuestas.

jueves, septiembre 13, 2007

La sal de la tierra.


Buen momento para ver este valiente filme de izquierdas, producido durante la época más áspera del Macartismo, no en vano tanto su director, Herbert Biberman, como buena parte del equipo fueron incluidos en la infame Lista Negra de Hollywood. Fue prohibida, claro está, hoy en día la película se guarda en la biblioteca del Congreso de Estados Unidos por su gran valor socio-histórico.

El concepto de la película es una discriminación dentro de una discriminación. En una explotación de zinc en Nuevo Méjico, los mineros chicanos se rebelan para tener los mismos derechos que sus compañeros anglos, y empiezan una huelga que, cuando les obliguen a abandonar, será continuada por sus mujeres, provocando un curioso cambio de papeles en las labores tradicionales de hombres y mujeres, venciendo la reserva del machismo de los mejicanos , que a fin de cuentas no olvidemos proviene de nuestros machismo español judeo-cristiano.

En mi trabajo la verdad es que no hay discriminaciones. Los hispanos son mayoría, pero todos, sin distinción de sexo y raza, cobramos lo mismo aguantando lo mismo. Lo tomas o lo dejas, yo soy de los que se pueden permitir dejarlo, y a eso me iba a disponer ahora, aunque, teniendo en cuenta que es mi primer día libre semanal, no me apetece mucho pasarme por ahí, vamos a ir a la filmoteca por tercer jueves consecutivo y ya mañana espero que, venciendo mi indecisión, lo confirme. No quiero despedirme a la francesa, como el anterior, que se que eso solo fastidia a quienes están en mi misma posición. Dos meses, bueno, ¿qué tiene eso de raro? Hay quienes acuden el primer día y luego salen escopetados...

miércoles, septiembre 12, 2007

¿Ahí te dejo Madrid? No será para tanto.


Desde luego que también hay pedigrí en las universidades. Solo hay que ver las trabas que me pusieron en la Complutense, imagino que por su mero nombre, para matricularme, y ayer llamé a la universidad de León para informarme, y se diría a poco que me iban a poner la alfombra roja. Supongo que están esperando nuevos alumnos con los brazos abiertos, porque lo normal es que los de León se vayan a estudiar fuera, pero para mí lo normal y lo lógico son conceptos un tanto lejanos.

Pese a todo, tengo motivos para estar confuso. Pero es ahora o nunca. Con salida o sin ella, una pérdida de tiempo o no, aunque no me sirva para escribir mejor (eso es algo que no hace falta que me diga nadie), lo único que se a ciencia cierta es que llevo tres años intentando reengancharme, así que tal vez sea una razón de mera cabezonaría, pero, hagamos recuento, esto no significa tres factores que yo ya he desechado de antemano:

a) Que me vaya a quedar cinco años allí. De lo malo, malo, esta carrera es oficial, admite traslados de expediente, intercambios nacionales e internacionales.

b) Que durante cinco años me dedique solo a ello. Esa es la gilipollez suprema. Ya no solo es que vaya a tener más tiempo para escribir. Pero no solo es escribir. Sí, claro, aquí en Madrid hay contactos y bla bla, pero quien se lo tiene que currar soy yo, darle alas a estos proyectos. Y eso voy a hacer, aprovechando que puedo destinar el dinero que iba a gastar aquí a ello. De momento, quiero seguir aprovechando Youtube, ahora de otra manera, quiero hacer un tráiler o teaser para el libro de los Abrasadores, se que no es muy usual pero por ello me atrae la idea, no se cómo lo haré pero al menos se que podré rodarlo en sus escenarios naturales.

c) De dejar Madrid nada de eso. Tengo aquí dos pisos de la familia. Aunque sea en fines de semana, hay posibilidades de rodar, salir, ir a conciertos o a lo que sea.

No se si me estaré equivocando, en ese caso que el gobernador de Libia me asista.

lunes, septiembre 10, 2007

Rodaje con aires de despedida


Ayer tuve el privilegio de asistir a mi primer rodaje de la serie Independizados, cuyo enlace a su página web tenéis en la columna de la derecha. Dado que yo no envié ningún guión, ni actúo, y tampoco hace falta un gran equipo técnico, que las tablas de Hopewell se valen por sí solas, pues decidí hacer el catering, ya que el cocido del pasado domingo pareció haber sido buena idea, lo repetí añadiendo una tortilla de patatas y algo de embutido de la tierra (de la mía, claro) Nada rebuscado, pero mucho mejor que si el equipo se hubiera desplazado ahí abajo a degustar esa infracomida. De hecho, lo degustaron cual festin.

Todo hace parecer que la aventura en este piso, que tal vez pudiera llamarse Tres hombres y una perra, si no fuera porque suena a porno, va llegando a su fin. Por nada traumático, eso sí, tan solo por esos cambios, a mejor, que de vez en cuando la vida tiene a gusto de otorgarnos, aunque es una pena, porque aún cuando he pasado la mayor parte de estancia aquí en solitario, creo que este ha sido el mejor piso en el que he residido en la capital, por situación, comodidad y todo. Pero aún no ha llegado el momento en el que podamos permitirnos pagarlo entre dos, así que habrá que pensar qué ruta tomar ahora. Tarea nada fácil, que esperemos no sea un disparate más como los de antes.

Confío en que Nacho y yo podamos pensarlo durante una tertulia a lo María Teresa Campos, de quien es una pena que no esté ya en la tele. Era nuestra inspiración...

viernes, septiembre 07, 2007

Deja Vú: Crónica del disparate universitario. (2ª parte)


5) Yo siempre creo hacer lo mejor. Aunque me equivoque. ¿Tiro los años de Ponferrada por el retrete? En absoluto. Allí aprendí. Y de muchas clases puedo decir sin reparo que me gustaron bastante. Ahora bien, de cara a mi carrera profesional, ¿mereció la pena? ¿No fue la crónica de un desastre anunciado? ¿Pude anticipar que a estas alturas ya no existiría? ¿O que el título no sería homologado? ¿Quizá mi problema fue que no hice los contactos necesarios? Preguntas sin respuesta.
6) Regreso a Madrid. No es que fuera el Return of the King. Iba a echar para Filología. ¿Por la UNED? Creo que sí. Otra cosa de plazos. O de desgana. Pero no cundió. Mi amiga Alejandra, colega de la clase de Guión, estuvo unos meses en Madrid. Luego se volvió a León y se puso a estudiar otra carrera. No se si debería haber seguido su ejemplo, pero en fin. Era tan solo el comienzo.
7) El segundo año fue más típico. Tras matricularme de varias asignaturas de la UNED, apruebo dos. Es lo que la gente suele hacer. De hecho, me encontré con otro chica con la camiseta de Yo sobreviví a la ECP, que también tenía un par en su zurrón. En aquel momento, comprendí que los trabajadores precarios, como yo por aquel entonces (y por este ahora), a duras penas pueden conseguir más, habida cuenta que es bastante más complicado que te den un par de librotes y te pidan que te los trabajes, antes que leerte tus propios apuntes. Ya lo decía yo de broma, con fondo serio. Si quería licenciarme por la UNED, lo haría con cachaba.
8) Debacle absoluta. Como en cierto corto versionado un par de veces, tiro de la cadena con el dinero de la matrícula dentro, un dinero que no me pertenece. No he aprendido. Si aprobé dos, ahora cojo cinco. Y por culo me la hincan, claro, porque tras abandonar a las bravas el Corte, en León empiezo a leer unas aburridísimas novelas hispanoamericanas, y finalmente paso y me pongo con algo tan poco intelectual como Vagos y Maleantes. Me prometo a mí mismo, y esas son las peores promesas, que si vuelvo a esa endemoniada carrera, por la vía que sea, me lo tomaré en serio.
9) Llegamos hasta el día de hoy, y la enésima cara de tonto que se me queda tras una visita para conocer los plazos, replazos, papeles, vueltas y permisos que requeriría para, una vez más, ser el paleto que llega veinte días tardes a pedir los apuntes de una asignatura en la que ya me haya matriculado tres veces.
10) Conclusión: A quienes leáis el blog, aunque no me dejéis comentario, eso poco importa, prefiero de motu propio: ¿creéis que perdí la cordura definitivamente tras lo de Ponferrada? Yo no tiro la toalla. En absoluto. Es más, creo que cada vez escribo mejor. Y no solo escribir, quiero conocer otros campos del conocimiento artístico, como el dibujo o la música, y tengo la suerte de tener una creatividad inagotable, otra cosa es que eso de para comer o no. A mí no me interesa hacer novelas como Castillos de Cartón de Almudena Grandes o Contra Natura de Álvaro Pombo, por poner dos ejemplos de literatura española contemporánea que no he podido terminar. Quiero hacer cosas que me gusten. Si para llegar a eso me toca tragarme algún culebrón o ser el negro de César Vidal, valga que me exploten, pero al menos que lo hagan en mi campo. Y para ser escritor, ahora mismo no se me ocurre ninguna carrera mejor que esa. Si al final voy a León, eso no quiere decir que vaya a terminar allí. Pero si el medio de sacarse la carrera es ese, pues allá vamos, y que el espíritu cazurro que ha parido tantos buenos escritores en esa tierra me inspire.

Si esa es mi decisión final, solo quiero entonces disfrutar de esta también magnífica ciudad este año, cuando pueda entre pizza y pizza.

miércoles, septiembre 05, 2007

Intermezzo- Martes Loco.


Antes de presentaros la segunda y última parte de mi desquiciado periplo universitario, un par de apuntes acerca de este martes. Tras esbozar un par de notas para posibles secuencias del guión con psicópata a bordo, decidí volver al fin al proyecto pre- viaje USA, como supondréis se trata de los Abrasadores pero, una vez delimitadas ya las siete sinopsis que conforman el esqueleto de la serie, me tocaba regresar al segundo libro, Guardianes del Umbral. Ya os dije que este será más largo, quizá el doble, y que por ello no tengo prisa en terminarlo, para el próximo año si acaso. Ha sido tan solo releer las cincuenta páginas, tres capítulos, para volver al mono. Me quedo con ganas de más, y solo en mis hombros recae la responsabilidad de continuar. Es como si me observara al espejo diciendo: Vamos, capullo, sigue, que quiero ver qué pasa. ¡Y eso que yo ya lo se!

Mientras vivo para ver si llega el día en que esos libros me den dinero, hay que currar, aunque sean cuatro horas, que en determinados momentos pueden cundir como ocho. Era un Martes Loco, y eso se explica porque la pizza está a mitad de precio, y teniendo en cuenta lo cara que, a mi juicio y el de la mayoría de gitanos que vienen, es, deberían mantener siempre ese precio si no fuera porque entonces no saldríamos de allí ni a las tres de la mañana. Locos casi acabamos todos los que curramos allí. Pero bueno, a ver si mañana regreso con mis pequeños héroes que, acabe donde acabe, seguro que me acompañan...

lunes, septiembre 03, 2007

Deja Vú: Crónica del disparate universitario. (1ª parte)


Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, aunque por lo que a mí respecta, podría caer cinco, seis, siete, las que hicieran falta. Cuando esta mañana visité el campus de la universidad Complutense, me dio la sensación como que esa película ya la había visto, más joven. Y es la pura verdad. Allí estuve matriculado hace bastantes años, y me reencontré con escenarios imborrables de mi memoria, como la facultad de Ciencias de la Información, en la cual no fui admitido pero al menos solía pasar allí a comer. La única novedad es que ahora han montado un comedero nuevo, al cual, según un edicto popular, están invitados todos los miles de homeless que pernoctan como pueden en Madrid. Es una iniciativa dentro de la acampada que se ha hecho en los jardines cercanos al metro, en protesta por la falta de acceso a una vivienda digna, y que aún sigue allí tras las amenazas de desalojo de este fin de semana. Mi meta final era la secretaría de la facultad de Filología, testigo de mis numerosos errores burocráticos, como el que hoy ha ido a engrosar la lista.
Porque mi intención primera, tras el naufragio de la UNED, era dar una segunda chance a la manera tradicional, con apuntes, clases y bla bla. Y lo sigo pensando. En lo que discrepo es en que sea esta la ciudad adecuada. Analicemos la situación. Ahora estoy en un Telepizza que me paga unos 230 euros al mes, sueldo que por cierto voy a tener que esperar cuarenta días hasta que me lo den desde que firmé un contrato que, ¡pardiez!, ahora que recuerdo tampoco he pedido. Muevo hilos para ver si me readmiten tan solo de sabadero en el Corte, no por nostalgia, sino por un estipendio más magro. Si yo quiero vivir con 230 euros al mes en Madrid, lo mejor será que me agregue a la comunidad de los No vas a tener casa en la puta vida en los jardines complutenses. Así que creo que voy a esperar un último curso, hablando en términos académicos, por si me surgiera algo de verdadera enjundia que justifique el altísimo alquiler de esta capital. Y si no, mejor la termino en León y, si quiero regresar, al menos que lo haga como licenciado, y si luego tengo opción de seguir con locuras audiovisuales, pues tanto mejor. Ya estoy cansado. Han sido ya casi una década de dimes y diretes estudiantiles a lo largo de tres ciudades, algo que intentaré exponer a groso modo, no apto para estómagos sensibles.

1) La gran puta de la selectividad me arruinó desde el principio. No diré que 7,3 sea mala nota, pero podría haber sido mejor. Yo he sacado siempre sobresaliente en Inglés, he estado en Inglaterra y Estados Unidos y ahora mismo estoy leyendo un libro en inglés. Pues la primera vez que suspendo es en selectividad. Si esto fuera un país civilizado, serían las propias universidades las encargadas de delimitar sus pruebas de acceso.
2) ¿El cursillo de guión de Septima Ars? Bueno, no estuvo mal para empezar. Que queréis, para 300 horas, que ni siquiera llegaron a cumplirse íntegras. Pero a mi juicio fue una buena toma de contacto con el audiovisual.
3) Amenábar me jodió a la manera inconsciente, porque de lo contrario mí no poder comprender cómo es que la nota de corte de Comunicación Audiovisual de la Complu se puso en 7,6, fue su efecto de niño prodigio ( y sobrevalorado) el que ha hecho daño a toda una generación de ilusos. Esto no lo digo yo, lo dijo Gonzalo Suárez o algún otro jerifalte de la inexistente escuela. Por tres míseras décimas me quedo fuera. Y otro patinazo me impide acompañar a Hopewell en la misma carrera en Aranjuez. ¿Opción? Filología, comenzando cuando el curso ya lleva veinte días.
4) ¿Me quedé allí a seguir la carrera con el alegre grupo de Juanis que tenía por compañeras? Saqué buenas notas, pero no. Quería insistir en Comunicación, esta vez en Fuenlabrada, la Rey Juan Carlos. Obtuve plaza. Y ocurrió. En la terrible residencia del barrio de Salamanca en la que malvivía, un poltergeist se apoderó del aparato de radio y, mediante la transmisión de Luis del Olmo me informó de la creación de una escuela de cine en Ponferrada…

sábado, septiembre 01, 2007

Esta rata me la pido yo.


Hace cosa de un año, sucedió en este piso una de las historias más surreales que recuerde, una plaga de ratoncillos que se colaban por los conductos de aire acondicionado y que, para colmo, resulta que venían del Telepizza que tenemos justo debajo, huelga recordar que es en el que yo trabajo.

Tras ver la película de nombre tan complicado de escribir, la verdad es que siento un poco de lástima aunque comprendo por qué Víctor y Adri tuvieron que ejecutar a escobazo limpio a aquellos roedores. Ya lo decía el padre de Remy a su hijo, el mundo de los humanos está lleno de peligros. Yo era muy escéptico con esta película. Tras el bodrio de Cars, vi que otorgaban muy buenas críticas a esta, y pensaba que estaban sobrevalorándola. Pues no. Es tan genial que nos reconcilia con el género ratuno y, de hecho, para mí quisiera tener bajo la gorra del Telepi a un roedor así que me guiara los pasos cuando se forma un caos tan grande como el de ayer. Un compañero parece que se ha despedido de nosotros de manera tan francesa como la ambientación del filme, por ello hubo momentos en los que no dábamos a basto. En fin. Que yo sepa esos locales tampoco son frecuentados por críticos gastronómicos...

Tras ver la peli, me entraron ganas de cocinar eso sí. Nacho y Víctor, os espero como conejillos, que no ratas, de Indias. Y, como hacía Rambo, yo al menos ya no podré decir eso de ¡Odio las ratas... las odio!!