sábado, marzo 03, 2012

Pobres griegos.


Y no lo digo por pobreza económica... Antes de nada, al hilo de la última entrada y la película que comenté, ayer casi me da una apoplejía al leer que ha obtenido el premio al mejor guión en la gala de los Gaudí del cine catalán. Me cuesta creer que allí, que tanto presumen de su escuela de cine, no hayan encontrado un guión mejor, al menos esto opina un titulado en Guión por una escuela provinciana y extinta... Claro que no se qué es más absurdo, si eso o que organicen estas galas de boato cuando andan cerrando ambulatorios. 
Con todo, el verdadero despropósito fílmico fue el que vi ayer, Inmortales, de Tarsem Singh. ¿Por dónde empezar? Decía que pobres griegos porque su cultura clásica queda masacrada en este filme, como también lo fue en la reciente Furia de titanes. Habrá que ver cómo sale su continuación, Ira de titanes. Al menos en esta habrá cíclopes, que siempre es algo digno de considerar. En la película de Tarsem se da una macedonia indigesta de dioses, héroes y humanos de a pie. El héroe es Teseo, pero del Teseo clásico solo queda un enfrentamiento con el Minotauro, que en realidad es un tío grande con una máscara en forma de cabeza de toro. 
Del mismo modo, el villano es un rey que lleva un casco con forma de tenaza de cangrejo. Semejante guisa la soporta Mickey Rourke, que debiera escoger mejor sus papeles tras la nominación al Oscar. Habría mucho que hablar sobre el vestuario. Imaginativo, sí, pero para mi gusto llegando al ridículo en varios casos. La diseñadora sí que ganó un Oscar por el Drácula de Coppola pero, aquí, llega al absurdo al menos en dos puntos: uno en que las sacerdotisas llevan burkas coronados por una especie de pantalla de lámpara y, en especial, todo lo relacionado con el Olimpo. Casi imposible diferenciar entre los dioses: todos son jóvenes, imberbes y llevan minifalda, incluidos Zeus y Poseidón. Si acaso, muestran sus atributos propios a través de unas diademas que portan. Atenea tiene rasgos de Afrodita y, pese al título, parece que no son tan inmortales porque mueren y además sangran, a borbotones. Todo un disparate sin pies ni, sobre todo, cabeza, dado todas las que vuelan a lo largo de la historia. 
Sin duda mi momento favorito llega al final, cuando se despierta a los titanes y resulta que estos se parecen a los masillas de los Power Rangers, si bien moviéndose más rápidos. El desenlace amenaza con una segunda parte, espero que no sea así, el director tiene gustos eclécticos y al parecer prolíficos, pues cuatro meses después de esta nos va a llegar una versión suya de Blancanieves, menos sangrienta, imagino, pero a saber qué hace con los enanitos... Lo peor es que me temo que este fin de semana no tendré tiempo para compensar con películas buenas. Ya no solo por el interminable examen que preparo, sino porque el lunes tengo un controlcito, que al menos ostenta el original nombre de seminario o puesta en común. Los mismos perros... No me puedo quejar, no obstante, creo que este será el primer y último mes completo de lo que resta de carrera, y de ello os hablaré en otra ocasión si hay tiempo. 

2 comentarios:

Hopewell dijo...

Es una patata de película. Yo esperaba encontrar algo digno de 300, porque el trailer apuntaba maneras, pero es una cutres, con un guión pésimo (flipo con que le hayan dado un premio, pero si es terrible...)

Luis León Prieto dijo...

No, lo del premio de guión se lo dieron a Mientras duermes, el premio Gaudí ese. No se qué te parecería, pero a mí el guión no es que me convenciera mucho jeje.