jueves, diciembre 31, 2009

De Disney a Disney.


Un viaje que empieza con Disney y acaba con Disney, aunque su contenido básico esté adscrito a un hospital, no puede ser tan malo. El sábado pasado tuve un programa doble Mulán y Jorobado de Notre Dame, y el martes en mi apartamento de Santander vi Tarzán. Ahora que la 1 va a dejar de emitir publicidad, podrían aprender los malditos bastardos de la 4 y no poner anuncios justo cuando el desenlace de dichas películas está en su apogeo. Ya no se respeta nada... En fin. Nada más por este año, que estoy más ocupado que el conejo de Alicia (sin ambigüedades, por favor, ya ha habido bastantes...)

Como dice el emperador de Mulán: No por mucho que sople el viento el tronco recio se dobla, o algo así. Un gran lema para, esperemos, un gran año en el que no creo que siga el ritmo que he seguido en este blog y en cambio sí espero darle caña al poético.

Feliz 2010.


PD-He conseguido escribir mi primer post desde mi nuevo portátil. yupi! Gracias Pacoción.

sábado, diciembre 26, 2009

A different Christmas.


Porque las Navidades son un reflejo de la propia vida, no iban a ser todas iguales, lo cual denotaría por otra parte cierta sensación monótona. Las hay mejores, peores... Las de este año parecen tan surreales como las de hace tres, aunque por motivos bien diferentes.
En fin. Tengo muchas cosas que preparar y poco tiempo que perder. Mañana me voy de viaje casi hasta el fin de año (o sin el casi, este tipo de planes se hacen sobre la marcha) Me llevaré este portátil sustituto, a la espera de configurar su sucesor, y como imagino que tendré Internet quizá esta no sea la última entrada del año.
Si lo fuera, os deseo un feliz año con buena salud, buen trabajo y, last but not least, buen amor en la medida de lo posible. Que el gobernador de Libia nos siga amparando.

jueves, diciembre 24, 2009

Cargantes.


No tenía pensado escribir hoy, ha acaecido una circunstancia desdichada por la que, con toda seguridad, estaré esta noche de amo de casa y de cena. Por ello me falta humor, y humor también me faltó ayer al ver la película Gordos, y eso que se supone que es una comedia sui generis. Su visionado me impele a escribir.
Más que cargados de peso, los personajes de esta película son todos cargantes. Da igual que sean más gordos o más delgados, jóvenes o mayores, guapos o feos, todos me resultan insoportables y casi a nadie puedo salvar de la quema. Me pasa como con los monstruos antes mencionados, son carne de loquero aunque en este caso su monstruosidad solo venga de las grasas sobrantes. Tenía la sensación de que esta película no me iba a gustar, y mira que me gustó Azuloscurocasinegro, la primera película del director, muy beneficiada también por la presencia, y las canciones, de mi antigua vecina Lantana.
Como todas las películas corales, no todas las tramas tienen el mismo interés y, lo que más me ha enervado, la mayoría de los personajes se comportan de un modo absurdo, con motivaciones incomprensibles. No se por dónde empezar... Quizá se lleve la palma la familia en la que todos son gordos menos un chaval insoportable que no se cómo no se lleva una somanta de hostias y que además, yendo de chulito, se echa a lloriquear a la primera de cambio. ¿Y ese vídeo porno de los padres gordos exhibido, nada menos, que en las noticias de la noche en Cuatro? Personalmente me he sentido más ofendido con el personaje que más protagonismo tiene y sus dos metamorfosis imposibles. La primera: de presentador delgado y masculino a gay gordo, con pluma y mala leche, cliente asiduo de chaperos. La segunda: ese mismo gay gordo se convierte, voilá, en heterosexual delgado al que, no obstante, le sigue gustando tener sexo per anum mediante arneses. Y se tilda a sí mismo de heterosexual reprimido... ¿Pero es que no existe la bisexualidad? Creo que Sánchez Arévalo, presumiblemente hetero, se desorienta, nunca mejor dicho, cuando habla de homosexualidad. ¿Y ese terapeuta al que no le gustan los gordos pero es infiel con una gorda? ¿Y esta misma gorda que, de repente, se convierte en una loba, depredadora sexual sin complejos? ¡Ohú!
Otro motivo para mi cabreo es que, como decía en este mismo blog, esta película está trufada de despelotes, la mayoría gratuitos, que distraen, creo yo, de la carga de profundidad que quiere dar a sus historias. Resulta ridículo ver esas panzas que casi no dejan ver los penes, o esas mujeres imaginadas por Rubens. A diferencia de las otras gordas (las mentiras), aquí el yogurín de la cantera televisiva es el único que no se quita los pantalones... Y no digo que la gente gorda no tenga derecho a desnudarse, claro, pero en este caso parece haber un exhibicionismo incontenible.
En fin, estas son fechas para engordar, ya pude verlo por la cola que había esta mañana para coger dulces (y eso que fui el segundo...) así que os aconsejo moderación, que no tengáis que abonaros a la operación wiikini, y brindo con todos vosotros por una Nochebuena que, para mí, no será tan buena como otras anteriores, pero las Navidades aún son largas para enderezar la situación y hacer en Nochevieja lo que no se podrá hacer hoy.

miércoles, diciembre 23, 2009

El trabajo no nos hará libres.


La buena noticia de estas fiestas es que, por ahora, no me he puesto malo, y en eso ya hay diferencia respecto al año pasado. La mala, que lo que no han logrado los virus lo lograrán los trabajos, las lecturas y los exámenes que tengo asomando la patita por debajo de la puerta. Súmese todo esto a algún problema imprevisto y se tendrá un fin de año, y comienzo, bien agitados. Hoy leí un demoledor artículo sobre la universidad en el Diario y creo que los estudiantes puede que seamos parásitos, que solo pagamos el ocho por ciento del coste que generamos, pero no somos vagos. Yo al menos. ¿Cómo serlo, si las clases en diciembre cada vez acaban más tarde, y los exámenes en enero cada vez empiezan antes? Rememoro el letrero de Auschwitz, que unos chorizos tuvieron la indecencia de intentar robar, con su lema trufado de un infame humor: El trabajo os hará libres. A mí, sin ironía, creo que el trabajo no me hará libre esta Navidad. Pero lo asumo, no todos los cursos pueden ser iguales y , ojeando un poco el temario, veo que en el pasado he lidiado tareas peores, saliendo airoso.
Ayer vi Donde viven los monstruos, una película curiosa de un curioso director. La premisa, que parte de un cuento con apenas un puñado de frases, es esta: un niño se enfada con su madre y sale corriendo, llega hasta el mundo de los monstruos, o algo así. No son monstruos malos como en otros cuentos (aunque sí feos de cojones), pero constituyen una especie de enorme psiquiátrico, algo así como un Monstruos al borde de un ataque de nervios con las más variadas patologías: celos, incomprensión, envidia, psicopatía, etc. Parecen pedir a gritos, y aullidos, que venga el Freud de los monstruos en vez de ese rey niño que poco puede hacer por ellos. Aunque, si tuvieran espejos donde pudieran ver sus horrorosas fachas, creo que la depresión no se les curaría con facilidad... Los bichos se divierten haciendo el animal, por supuesto, y cuando el chaval ve que puede convertirse en filetes decide echar agua de por medio.
No se, no me convenció del todo. Puede que sea cine infantil sui generis, pero prefiero el de mi época, no era tan lírico pero al menos ganaba en entretenimiento y diversión. Quien quiera ver cabreos monstruosos, que vaya a la oficina de empleo, al aeropuerto o que pregunte a alguien que, teniendo menos suerte que yo, se haya esmorrado tras resbalar en el pavimento, no precisamente anticaídas, de la calle Ancha. Si no vengo antes, ¡feliz Navidad!

sábado, diciembre 19, 2009

En busca de las páginas perdidas.


Ayer terminé el segundo volumen de En busca del tiempo perdido de Proust, titulado A la sombra de las muchachas en flor (curioso título teniendo en cuenta mi situación de este año en clase) He tardado menos de lo que creía, entre dos y tres meses, dado que lo he ido degustando a breves sorbos, de lo contrario podría haberme empachado su exceso de diserciones y arrebatos líricos. Pero me gusta, eso está claro, esa es la razón de que me trague semejantes mamotretos y no el hecho de presumir de su lectura. Comencé esta saga al mismo tiempo que la carrera y lo más probable es que la acabe a la par, pero no se si lo haré en papel o en soporte digital por el problema que ahora os narraré.
Mi ejemplar, un obsequio de los Reyes de hace un par de años, es un libro de bolsillo de Alianza Editorial, con unas 640 páginas. Las últimas 50, a medida que iba leyendo, se despegaron hasta el punto de que acabé leyéndolo como por fascículos. Ayer después de comer, en el momento de poner el punto y final, no estaba de excesivo buen humor. Tuve que cambiar dos veces de portátil, porque el mío ha entrado en una especie de Era de la Oscuridad en la que, aunque su funcionamiento es perfecto, la pantalla no se ve... Parece como que estos cacharros estén programados para no vivir más de un lustro, pero aún tengo esperanzas de devolver la vista a mi sufrido compañero de andanzas. Mientras trataba de aclimatar el actual portátil, el ramalazo proustiano se me hizo tan cargante que usé el libro como lanzamiento de peso, mandándolo al carajo con todas sus hojas sueltas volando por ahí. Ya lo dijo Edgar, es otoño y por ello es normal que se caigan las hojas. Pese a tamaño sacrilegio, luego ordené el desenlace y pude terminarlo bien.
Este hecho me ha llevado a valorar más los libros digitales, aunque por otro lado he comprobado que uno tampoco puede fiarse mucho de la tecnología... Para el tercer tomo, y más largo aún, El mundo de Guermantes, procuraré cambiar de editorial, es un escollo necesario para llegar al cuarto, ese que a priori más me interesa dado su título, supongo que no elegido al azar: Sodoma y Gomorra. Bueno, un libro roto también tiene su romanticismo... ¿O no?

jueves, diciembre 17, 2009

Sirenas anticlases.


Hoy se repitió casi punto por punto el guión de hace un año en estas fechas: cae una gran nevada, suspenden las clases y nosotros nos enteramos cuando, ejem, ya hemos subido a la facultad, para luego acabar en la cafetería. Esta vez variaron un poco las circunstancias, y todo fue más divertido en general.Anoche ya predije que esto podría suceder, de todos modos no me arrepiento de haberme dado la caminata por la nieve, como pisando huevos.
Esta mañana, armado de paciencia y botas, llegué a clase quizá un poco más tarde pero no mucho más. En contra de lo que pensé, más de la mitad de mis compañeros acudieron y la primera clase la dimos con total normalidad. Para cuando el decano se despertó, o al menos eso parece, decidió suspender las clases pero nosotros, que somos así de repelentes, quisimos iniciar al menos la segunda. Nos encontrábamos en plena exposición cuando de repente sonó una estridente sirena, como si fuésemos a ser bombardeados en breve. Captamos la señal y salimos con premura. Tras lanzar unos cuantos bolazos de nieve de rigor fuimos a la cafetería, donde nuestra profe nos invitó a un cafeté y yo aproveché para sacar unas fotillos (¿o es fotillas?) que den fe de que si nos fumamos las clases fue en contra de nuestra voluntad.
Para que veáis cuánto nos gusta trabajar (a mí no tanto), pasada media hora la profe volvió a la facultad, ya que ella dispone de llave, y se llevó a unos cuantos que querían seguir investigando en los diccionarios sobre el trabajo que nos ha mandado para justo después de Navidad. Yo no me uní, pero antes quise sacar la foto que veis arriba, un recuerdo tan bonito como una tarjeta navideña y que bien podría acabar en el corcho de clase. En vez de currar yo me quedé un rato con Alejandro antes de emprender el regreso por los senderos más o menos marcados entre los montones de nieve.
En fin, la nieve es una bendición aunque nunca puede nevar, ni llover, a gusto de todos. Si suspendieron las clases ellos sabrán las razones, nos quedan aún un par de días antes de que el año acabe y no creo que el temporal vaya a durar tanto. Claro que, si no vemos estas imágenes ahora, ¿cuándo podremos verlas?

lunes, diciembre 14, 2009

Preguntas sobre el Apocalipsis.


Parece que la gente se altera mucho por un poco de frío o un poco de nieve, cuando es lo normal en esta época. ¡Qué no pasaría de cumplirse las aterradoras profecías de 2012! Tras ver esa película, como anuncié, reconozco que como película catastrofista es una obra maestra: el no va más de la destrucción. Como película, en general, no es para tanto aunque sí mejor que muchos de los blockbuster que he visto últimamente. Es entretenida y divertida, pese a los desastres, con un sentido del humor en ocasiones malévolo, y en ocasiones involuntario. Un filme para todos los públicos, pese a los millones de muertos. No se puede hablar de una cinta bíblica, el propio Vaticano la ha criticado (no es de extrañar viendo su papel en la trama), sin embargo aprovecha el recurso de Noé para su resolución final.
Si lo que estoy leyendo ahora en un libro es verdad, resulta que la mayoría de los estadounidenses creen que el Diluvio Universal y lo del arca de Noé fue un hecho verídico. Y esa no es de las peores tesis que sostiene dicho libro. En las arcas de 2012, el criterio para la salvación es más económico antes que moral, ético, científico o genético. Aunque la película es una pura fantasía, en ocasiones desmadrada (¡una nave a punto de chocar contra el Everest!), no pude por menos que hacerme algunas preguntas, muchas de cuyas respuestas tendrían que ver con ese factor monetario.
¿Por qué dejan ir a esos bárbaros jeques árabes y su ideología, siendo generosos, del siglo XIV?
¿Por qué no va el Papa, que se queda rezando junto al primer ministro de Italia en el Vaticano y al final acaban todos derrumbados como la puta de Babilonia?
¿Por qué se habla del presidente de España y no podemos identificarlo? (¿Os imagináis si en 2012 al final sale Rajoy y entonces se acaba el mundo? ¡Vaya cenizo!)
¿Por qué va la reina de Inglaterra, si aunque viva tanto como su madre tampoco es que le quede mucho en este mundo?
¿Va algún homosexual a bordo o se han regido por el mandato, tan en plan Antiguo Testamento, de creced y multiplicáos? ¿Cuántas reservas de esperma y óvulos congelados llevan?
¿Por qué (como se dice también en el libro) no se dan cuenta de que todas las especies de la tierra han acabado extinguiéndose y nosotros no vamos a ser menos, pudiendo incluso conseguirlo por nuestra propia estupidez?

Da igual. El factor de la credibilidad nunca le ha importado mucho a Roland Emmerich. A mí, en este caso, tampoco, lo que importa es disfrutar el espectáculo y las escenas de acción, que están bastante logradas pese al uso y abuso de la infografía. ¿Tendremos secuela para el 2012? ¿O un remake? Je, je. En todo caso, creo que este director ya no puede cargarse más al planeta Tierra. Para su próximo proyecto sugiero una galaxia entera o similar...

sábado, diciembre 12, 2009

El oso y la geisa.


Venía en la última columna de Mr. Belvedere en Fotogramas una cuestión sobre la que mucha gente se pregunta, casi un asunto tópico: ¿hay mucho sexo y/o desnudos en el cine español? Yo creo que sí. No cuela ya el tópico de lo justifica el guión, muchas veces no se justifica ni de lejos y parece más bien obra de ancianos directores rijosos o, peor aún, jóvenes directores rijosos. En ocasiones alegra la vista, como pasó en Mentiras y gordas, en otras hastía y en otras da un poco de reparo. Esto último me ha sucedido con Mapa de los sonidos de Tokyo.
¿Tiene mucho sexo esta película? ¡Pues no! Pese a ser tachada a veces de thriller erótico, ni es un thriller (al menos en mi concepto) ni es erótica pese a un par de escenas un tanto bizarras. Los personajes pasan más tiempo sorbiendo fideos que sorbiendo otras exquisiteces con sabor (?) a limón. Parece que a Isabel Coixet le gusta juntar extrañas parejas, ya emparejó a Penélope Cruz con el venerable Ben Kingsley. No me parece mal. En este mundo, por fortuna, los guapos no solo se acuestan con guapos, los viejos con viejos o los feos con feos. Hay más variedad. Pero ciertas combinaciones me perturban. Ahí tenemos a Sergi López, quien vestido adquiere un cierto atractivo pero desnudo muestra un tipo osuno, en heterosexual, que me resulta antierótico debido a mis propios gustos. Cuando está con Rinko Kikuchi y observo que tiene él más tetas que ella, no puedo evitar el poner alguna etiqueta tipo: El oso y la geisa. Eso sí, considero que la idea de los love hotel debería de exportarse a España. A mí me vendría ahora mismo bastante bien, aunque no creo que pudiera permitírmelos, ni siquiera una habitación decorada como zulo.
Al margen del terreno sexual, la película no me gustó mucho aunque estoy bastante interesado en los temas japoneses. Nada que ver con un Still Walking o un Despedidas, aquí la directora hace una mezcla un poco indigesta, y ver a Sergi López hablando con acento catalán entre actores japoneses doblados resulta un poco ridículo, por no hablar de ese narrador de oficio extraño y presencia en la pantalla aún más.
Hablaría más si tuviera tiempo, solo quiero destacar un dato: de las últimas películas españolas taquilleras como Rec 2, Celda 211 (o el número que sea), Ágora o Spanish Movie (¡incluso Pagafantas!), no he visto prácticamente ninguna pero de todas sospecho que no albergan ni mucho sexo ni muchos despelotes. Lo de Mentiras y Gordas, a fin de cuentas, fue una suma de referencias televisivas en la que el éxito era a priori fácil. Pero creo que el público se está cansando, y la derecha aprovecha esto para atacar a todo el cine español en general, como si todo pudiera meterse en el mismo saco. A mí todos los obsesos del sexo me parecen ridículos, por los dos extremos: los de El sexo es todo y los de El sexo es nada. El justo equilibrio es lo mejor, y si yo dirigiera una película lo tendría bien claro. Aunque, como escritor y guionista, tendría que confiar en cómo de calenturienta fuera la mente del director de turno...
En fin. Hoy igual me trago 2012 , porque ver la destrucción del Vaticano, aunque sea en fantasía, siempre tiene un pase. ¿Y por qué no esperaron a... 2012?

viernes, diciembre 11, 2009

Filólogos -as.


Ayer nos presentaron en clase la Nueva Gramática de la Real Academia Española, un arma de destrucción masiva ideal para lanzar desde una catapulta y que vale 120 ñapas, no la pediré a los Reyes Magos que además rompería las alforjas de los camellos. Esperaré, pues, a que salga un manual resumido el año que viene. Por lo visto, en la voluminosa obra se ataja la absurda y estéril polémica sobre el todos y todas y demás, ese tipo de cosas que suelen salir de boca de los políticos y de hecho yo conozco gente que las emplea. No los critico por ello, pero no me parece correcto. Una cosa es la corrección política pero yo, por mi futurible trabajo, solo puedo pensar en corrección lingüística.
Por ello, aunque ayer solo éramos tres chicos, diré que salimos los filólogos pues con ello también me estoy refiriendo a todas las bellas filólogas que podéis ver arriba, y alguna más. Ese gran objetivo del que hablaba ayer se cumple cada curso mejor y con mejores alicientes, solo espero que, aun con la Navidad y los exámenes en medio, podamos repetir algo como lo de ayer. ¡Larga vida a la aún llamada Filología Hispánica!

PD- Tengo dudas sobre el uso de aún y aun. ¡Nada que no pueda solucionar la SuperGramática!

jueves, diciembre 10, 2009

Generación Perdida.

A la hora de comer hay un momento en el que se debe elegir entre ver los deportes o el corazón, y yo prefiero esto último, al menos de vez en cuando ponen alguna noticia interesante relacionada con el cine. Hoy salía Paulina Rubio, diciendo algo así como: ¡Que vivan los latinos! Los españoles también son latinos, porque los italianos se consideran latinos. No se, todo un embrollo el del Corazón de Otoño, solo se que entonces pensé: Claro, fucking mamarracha, los italianos de hecho son descendientes directos de los latinos, y nosotros por invasión al igual que vosotros también fuisteis invadidos y por ello podéis llamaros latinos, aunque sea por mediación. Pero, ¿qué más da? Es probable que dentro de poco ya nadie sepa qué es el latín.
Salía la Paulina para dar un concierto en el estadio Zorrilla (significativo título) de Pucela y eso me recuerda que ayer leí una encuesta sobre la situación de los jóvenes en esta especie de reserva espiritual de Occidente llamada Castilla y León. Yo no se si en la facultad nos regalan la prensa para captarnos o para desesperarnos, porque entre el cambio climático, la crisis y la encuestilla de marras... (aunque yo no creo demasiado en ese tipo de estadísticas. Es como cuando preguntan sobre el número de cristianos que en verdad existen...) La mitad de los jóvenes de más o menos mi edad no están emancipados, principalmente por culpa de las nóminas, que no dan para aventurarse muy lejos. El artículo de El Mundo abunda en tópicos periodísticos tipo volar del nido, sablear o las faldas de mamá, y tiene adjunto un pequeño editorial que se permite el lujo de dar algunas píldoras de ética. Pese a todo, es interesante porque ilustra una situación de mierda que ya pude comprobar en mis años en Madrid. Con todo, generaliza como todas las encuestas, y a mí no me gusta generalizar. Yo estoy en una situación parecida a la de mucha otra gente, y a la vez distinta. Considero que cada cual debemos analizar nuestra situación particular, y saber reconducirla.
Hablaba hoy otro artículo de opinión sobre la generación Ni-Ni, porque ni estudian ni trabajan, algo que por fortuna a mí no me alcanza. Acabando con los editoriales, el de Iñaki Gabilondo de ayer alertaba sobre los peligros de la simpleza galopante que se adueña de esta sociedad, en la que todo parece limitarse al blanco o al negro, nunca hay escala de grises.
Cierto. Y a ello contribuyen los tópicos del mal periodismo, que no ayudan a pensar o incitan a hacerlo en la manera más acomodaticia posible. Yo no sableo, yo no estoy a las faldas de mamá ni considero esto como un nido. Pragmática, ese término también estaba citado. Mi objetivo principal es acabar la carrera, confiando en que esta sí me sirva para encontrar empleo ( y no es que haya tirado la toalla respecto a la primera carrera, ni mucho menos) A la hora de cumplir ese objetivo, tengo varias opciones donde elegir y he optado hasta ahora por la que creo más sabia. Os puedo asegurar que, especialmente en semanas como esta, puedo llegar a detestar el tener que vivir aquí, pero ya antes de mi regreso pensé sobre los pros y los contras de la operación. Por no hablar de que esta no es una situación inflexible que no se pueda moldear, ahora que alcanzo el ecuador de la titulación, de cara a ser mejorada en los próximos años.
Que nos sigan abrumando con datos negativos, yo prefiero tomar una senda más constructiva, sombreada a ratos con el agobio positivo (ese que demuestra que estamos tomando el asunto en serio) y disfrutar de una bella carrera y de unos compañeros fenomenales con los que esta noche voy a salir de tapas.

martes, diciembre 08, 2009

La publicidad hecha cine.

Con Paranormal Activity (¿tan difícil era traducirlo?) se pueden hacer muchos chistes, como que lo único paranormal es su éxito o que es una experiencia para anormales, procuraré no caer en esos recursos fáciles. Si miráis los créditos de Pigmalión veréis que hay un apartado llamado Marketing viral, que es el que se extiende cual virus, como su nombre indica, y es la única razón por la que me explico que esta película haya llamado tanto la atención. El concepto ni siquiera es nuevo, ya salió en El proyecto de la bruja de Blair, que no me gustó pero estoy seguro de que era mucho mejor que esta.
Este filme es el sueño de cualquier cineasta, ha costado cuatro duros (algo que se nota bastante) y ha ganado una millonada. Ahora bien, eso no quiere decir nada, a los directores y a los actores de la Bruja de Blair parece que se los haya tragado la tierra. La campaña de publicidad ha sido engañosa a más no poder, ponían imágenes del público de la película asustándose, y o bien eran muy asustadizos o bien estaban viendo otra cosa. Esos sustos de los que parecían asustarse son todos bastante previsibles, suceden todos en el mismo instante y consisten en cosas como una puerta que se mueve, una lámpara que se mueve, ruidos y poco más. Lo que dio de sí el departamento de efectos. Además, si la pareja vive con un demonio en casa, yo no llego a entender por qué duermen con la puerta de la habitación abierta. ¿Y por qué no llaman a un espiritista competente, y no a un tío que primero larga el rollo y luego da la espantada? La trama es de lo más absurda. Y lo peor de todo es que el director pretende hacernos creer que lo que estamos viendo es de verdad, una especie de documental.
Desde luego que a estos americanos les cuelan cada gol... Yo me quedo con Destino Final 4, que es una película previsible de principio a fin pero al menos entretiene. Para colmo, la publicidad de esta película dice que, si no se proyecta en tu ciudad, puedes llamar para pedir que la lleven. ¿Cómo? ¿No llamo yo para que traigan la penúltima de Gus Van Sant, por ejemplo, (no la de Harvey Milk) y tengo que llamar para que traigan esta basura que, de hecho, sí está en León? Tan risible como pagar seis o siete euros por una película que cualquiera de nosotros podría haber hecho, y mejor.
En fin. A ver si la previsible secuela o remake no es tan horrenda... ¡Y que no plagien de ese modo a El exorcista!

viernes, diciembre 04, 2009

CRÓNICA DE UN NO RETORNO (POR AHORA) y 2

Y renuncié al sueño, al descanso, de forma voluntaria aunque el entorno tampoco ayudaba en demasía. Me forcé, en cierto sentido, pero no tanto como para que mi organismo me hubiera implorado clemencia. Ah, las delicias de Morfeo… A mí me gusta dormir, lo confieso, el sueño es como una pequeña muerte que suele borrar todos los problemas. No soy un lirón, tampoco de esos supuestos superhombres que se vanaglorian de que el descanso no está hecho para ellos. Lo cierto es que tendría que dormir menos para hacer más cosas, pero no estoy por renunciar ni a ese placer ni a esa necesidad. Andy Warhol, en su libro POPism, confiesa que no sabe si en los 60 pasaron más cosas porque se trasnochaba más o si la gente empezó a tomar anfetaminas porque necesitaban estar despiertos para hacer esas mismas cosas. Él mismo dice que durante algunos años de esa década no durmió más que 2 o 3 horas diarias. Todo era una fiesta, un continuo fluir non stop. Aunque esa época, por supuesto, arrastró a muchos juguetes rotos y cadáveres exquisitos.

A mí no me agrada tomar ningún tipo de droga para mantenerme despierto ni dormido. No me gusta el café, no me gusta su sabor y paso también de la coca-cola salvo en casos de emergencia. Y, respecto al té, lo prefiero bajo en teína. El centro La Nave tenía un cierto aire de decadencia warholiana, de hecho tenía hasta sus propias drag queens. Lo que me encantó de ese lugar, lo que le insufló vida a ese cuerpo que iba adquiriendo tonalidades de muerto viviente, fue ese microclima que lo circundaba; era algo especial, como un aura de libertad, una burbuja que nos separaba de un mundo en el cual no nos hubiéramos atrevido a llegar tan lejos en nuestras acciones. Tenías que pagar un precio por ese privilegio.

Sin embargo, siempre tuve la sensación de no encajar del todo. Y es natural. ¿Por qué he de encajar? Este campamento, siendo la némesis de aquellos veraniegos de los Hermanos Maristas, en el fondo me parecía algo ajeno a mí. Absurdo era que me hicieran servir si yo había pagado por estar allí (tal vez esto sea producto de mi mentalidad, ¿cómo era?, pequeñoburguesa), absurdos los paseos montañeses durante una clásica mañana dominguera con resaca… Sin embargo, había magia. La de estar fuera del albergue bajo el frío de diciembre, en el monte, de noche, con una camiseta y un sombrero vaquero; la esperanza que me creé aunque luego no duró más allá de un par de meses… Como alguien comentó en una foto, Se veía mucho amor por entonces. Quizá fuera un modo de darse calor. Pero, ¿era Amor? ¿En verdad se trataba de ese diosecillo que apunta a la vez con flechas de plomo y de oro? El amor debiera crear, por momentos, como una barrera alrededor de los amantes, una especie de cerco que los aislara del mundo hasta que ellos quisieran retornar; en esas circunstancias, el muro no se sostenía en sus cimientos, en esas curiosas noches de alcahuetes, esos billetes anónimos que se dirían sacados de una comedia de Lope…

Sea como fuere, yo no volví. Ni a las jornadas de primavera ni a las de verano, confesando que en este último caso me arrepentí en su día. ¿Me arrepentiré ahora también por no ir? No lo se, en todo caso también me arrepentiría en el caso de ir. La regularidad de estos eventos me hace asegurar que, en todo caso, dentro de tres meses tendría una nueva oportunidad. ¿Iré? Ni idea. La mayor razón para descolgarme de estos enredos es la carrera, la más fuerte pero no la única. Otras circunstancias me invitaron a cambiar de aires y, si esas circunstancias cambiaran como es mi deseo, entonces ya no tendría sentido emprender el viaje.

Si alguien se ha sentido agraviado por mi ausencia, aunque dudo que lea este texto, que sepa que tanto el sacar la carrera como sacarla bien forman parte de una necesidad de mera supervivencia, que quiero servirme de ese fin para que llegue el día en el que pueda celebrar mi intimidad con sábanas limpias y una copa de Lambrusco, y el enervante zumbido del despertador solo suene cuando sea realmente necesario.

Para lograr ese propósito hay que actuar más y hablar menos; escribí esto como mezcla de una serie de sentimientos que debían ser canalizados, pero a partir de mañana retornaré a la senda de ese ya no tan largo camino.

jueves, diciembre 03, 2009

CRÓNICA DE UN NO RETORNO (POR AHORA) Parte I

CRÓNICA DE UN NO RETORNO (POR AHORA)


3/12/08

Hoy, como hace un año, debería encontrarme en la víspera de mi viaje a las jornadas de invierno del colectivo aragonés Magenta. Solo de pensar que mañana tendría que ponerme en camino me entran náuseas, y no porque la experiencia me resulte poco aconsejable de repetir, sino porque desde el primer momento en el que subiera al tren o autobús me estaría torturando la sensación de perder cuatro o cinco días preciosos para librarme de parte de mis pesadas alforjas de trabajo. Porque no todos los cursos son iguales. Ni todas las carreras son iguales. Ni, por supuesto, todos los estudiantes son iguales. Estas tres diferencias, aunque salten a la vista, parece que no todo el mundo las tiene claras. Yo sí, porque no me queda más remedio.

Este curso se han invertido las tornas. Si el segundo cuatrimestre se presenta bastante despejado, no puedo decir lo mismo de este. Hubo dos buenos motivos que me hicieron, en el último momento, decantarme por asistir a esas jornadas. Uno fue el eje central sobre el que iban a transcurrir, y el segundo es mejor dejarlo en el limbo porque hasta ahora no he sabido sacarle provecho. Era reticente, y es lógico. Siempre he encontrado bastante detestables los campamentos y similar. No es una cuestión de falta de sociabilidad… Tanto placer encuentro en pasar ratos con buenos amigos o conocer gente como en los instantes del estilo en el que me hallo ahora, dedicado a mí y al a priori reducido público al que vaya a llegar este escrito. En los campamentos parece como si todo estuviera milimetrado para que no te quede un resquicio de tiempo que dedicar a ti y tengas que permanecer de continuo absorbido en la masa social. Y, si intentas buscar esos instantes de intimidad, puedes dar por seguro que la idea no será bien acogida a menos que la gente de que te rodees comprenda y acepte tu comportamiento. En el pueblo de Torrellas renuncié por unos pocos días a disfrutar de espacios personales pero, francamente, hacia el final ya me encontraba hastiado.

Habrá quien piense que tanto la lectura como la escritura son entretenimientos individuales que entorpecen el relacionarse socialmente. ¿Entretenimientos? Por los cojones. Yo no moriré por falta de libros o por no poder reflejar lo que siento en un papel o un ordenador, pero el caso es que se trata de impulsos que provienen de mi organismo y me han acompañado siempre como si desarrollara un instinto. Si no fuera así, ¿qué sentido tendría que ahora me encuentre escribiendo sobre sentimientos propios cuando en realidad debería estar resumiendo libros de otros autores? Este impulso me vence, vence incluso al sopor que surge tras una semana de clases.

No, yo no valgo para la casa de Gran Hermano. Una casa ideal para mí, sin llegar a ser una inalcanzable torre de marfil, tampoco es una granja de pollos reconvertida en albergue con treinta camas por cuarto, cuarto en el que no pueda hallar mi espíritu reposo ni para la intimidad para con mi creación ni para otro tipo de intimidades que en la oscuridad parecen clandestinas y que a mí me gusta llevar a cabo con una luz, tenue al menos, que me haga recordar el momento (cuando este merezca ser recordado). Aquí en León puedo salir por la noche, puedo avistar las bandadas de paso que pronto emigrarán pero, en el caso de que saliera durante todo el puente, y eso no va a ser, al día siguiente siempre tendría este refugio para purgar los excesos y reflejar las más interesantes experiencias. Lo de Zaragoza es una especie de continuum, una esquizofrénica situación en la que por un lado hay una parte didáctica y comprometida y por el otro una parte lúdica que boicotea a la primera hasta el extremo de torpedearla.

martes, diciembre 01, 2009

Día contra el sida 09.


El colectivo Diversidad León ha celebrado el Día Mundial contra el Sida (aunque no se si celebrar es el verbo correcto) con una caseta informativa en la plaza de la Pícara Justina, de 12 a 13 horas, y esta tarde se reanudará de 18 a 21. Desde aquí quiero agradecer a todos los leoneses que han demostrado interés y solidaridad, y también agradezco de antemano a quienes lo mostrarán en el día de hoy. En la foto, yo me destapo en esta fría jornada enseñando la camiseta con el lema de hace un par de años. Os invito a todos a que recordéis el impacto que aún provoca esta pandemia y que logremos irla erradicando.

sábado, noviembre 28, 2009

Érase una vez en el III Reich.


Pese a que tengo un libro sobre su breve, si bien intensa, filmografía, no soy tan entusiasta de Tarantino como otros amigos míos, es un tipo que me provoca reacciones encontradas al igual que sucede con buena parte de la crítica y los espectadores a nivel mundial.
Ha logrado algo envidiable, y es hacer lo que le da la gana. Se permite caprichos, en su mayor parte cameos en películas de amigos, y otros que le salen rana como sus pinitos de actor en el teatro. Sí participo de la alabanza general a Pulp Fiction (aunque la autoría de su guión ha creado no poca polémica) pero abomino de otros proyectos en los que da la impresión de que solo se ha divertido él. Me refiero en concreto a ese programa doble partido a la mitad, en el que él se encargó de un capítulo (con duración de película estándar) que contenía un diez por ciento de persecuciones de coche y un noventa de conversaciones en las que Tarantino sacaba a relucir su lado femenino, con nefastas consecuencias.
Me ha gustado Malditos bastardos, tiene momentos soberbios y además es un entretenimiento de primera clase con sus dos horas y media. No creo en la perfección y por tanto no puedo decir que sea perfecta; tiene momentos de calidad superior, pero el conjunto queda algo desproporcionado. Considero que mi problema ha sido la falta de perspectiva: hasta la parte final cometí el error de tomarme en serio la película, algo que no me hubiera sucedido con Pulp Fiction o Kill Bill, de tomármela como un filme bélico sui generis, pero tuve que abandonar esa visión en el desenlace si no quería que me pareciera una patochada. Que se salten el párrafo los que no quieran saber cómo acaba, pero que se pretenda que nos creamos que acabar con el causante de la Segunda Guerra Mundial y del exterminio de millones de judíos, algo que no lograron los generales de la Operación Valkiria, lo pueden conseguir un par de empleados de un cine y un par de zoquetes soldados que entran a un acto de toda la jerarquía nazi cargados de dinamita, como quien va con su cubo de palomitas... ¿Cómor? No me lo voy a tomar en serio porque seguramente Tarantino tampoco se lo habrá tomado, es tan solo el espíritu pulp, que es lo que le gusta, y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Ahora bien, si el director escribiera la Historia qué rápido hubiera acabado todo...
Como director Tarantino es genial, como guionista tiende a la desmesura. Siguiendo un ejemplo renacentista, actúa como la abeja que va libando flores para luego conseguir la miel. Él centrifuga todas sus influencias, que no son pocas (tebeos, novelas, cine de serie Z, mucho western en el caso que nos ocupa...) y luego nos ofrece una deliciosa tarta que corre el riesgo de empachar. A mí los momentos que más me han convencido son en los que hay personajes sentados a una mesa y charlando: el comienzo es sublime, la partida de cartas, la comida con Goebbels e interrogatorio posterior... Cierto que los diálogos no pueden alcanzar el nivel de surrealismo de los de otros proyectos, pero buena parte de la fuerza de las escenas se sigue basando en ellos. La parte menos interesante, y en eso coincido con casi toda la crítica, es precisamente la de los malditos bastardos. Tarantino ha trabajado con desigualdad a sus personajes y, como fruto de esa libertad de la que hablaba al principio, no concede a Brad Pitt el estatus de estrella que quizá algunos espectadores habrían esperado. El coronel Landa, cuyo actor fue premiado en Cannes, maneja a todos como quiere y Pitt no tiene nada que hacer frente a él. A veces actúa como si pasara por allí o hubiera aceptado el rol merced a alguna juerga etílica con Quentin... Su personaje no es un héroe de acción, ni siquiera es simpático a mi juicio, es la horma del zapato del nazi cazajudíos, al ser él propiamente un cazanazis cuyos métodos son análogos a los del otro, sin que se mida la violencia según un código moral, algo que Tarantino no ha hecho nunca y tampoco va a hacer ahora. Creo que, aunque quizá esté un poco mayor, Stallone hubiera sido perfecto para su papel. Su nombre, si no recuerdo mal, salió a la palestra en el interminable proceso de gestación de este filme, junto a otros habituales como Tim Roth, Michael Madsen...
En fin. Con todo lo dicho, la verdad es que Tarantino es uno de los grandes creadores del cine actual, un autor en el sentido más estricto del término, y por ello cada proyecto suyo se aguarda con gran expectación, sobre todo porque se toma su tiempo para hacerlos. La idea de hacer Kill Bill 3 y 4 parece una chaladura a priori, y precisamente por ello es estimulante, al menos sacará del ostracismo a la pobre Uma Thurman. Quienes queráis adentraros en este far west con yanquis que actúan como indios y nazis que actúan como vaqueros seguramente no saldréis arrepentidos.

jueves, noviembre 26, 2009

Congelados.

Antes de nada, diré que no me refiero al tiempo y que, por suerte, mi problema de móvil ya está arreglado. Es lo que tienen estos pequeños problemas gratuitos, que al menos suelen resolverse pronto y con facilidad. Pasé por la tienda del otro martes y seguía la misma torda en la misma postura. Luego fui a consultar a otra más simpática y servicial, y ahora tengo al pequeño puck encerrado en un papelajo.
El ir a clase muchas veces me rejuvenece, sobre todo cuando los profesores hacen frente común y nos meten a todos en el mismo saco de los 20 o 21 años. Bueno, yo por si acaso seguiré tomando un montón de antioxidantes con el té verde. Nuestra profe, la misma que nos está dando el cuatrimestre con sus controlitos resacosos en lunes, creyó que yo rondaba esa edad. Pero yo no tengo la menor molestia en confesar lo contrario, porque aún no soy viejo y la juventud, a medida que la esperanza de vida aumenta, parece como que se alarga. Para justificar ser el senex de la clase, y omitiendo mis empleos, saqué la carrera de Ponferrada. ¿Me ha servido? Bueno, una cosa es servir y otra ganar dinero. Claro que me ha servido, ahí está el título colgado y me la pela su falta de homologación. Yo he seguido metido en guiones, tanto los de Pigmalión como otros para los que me falta el tiempo hurtado, precisamente, por los múltiples trabajos de dicha profe, je, je.
Pero, al margen de algunos éxitos de taquilla, el cine español está en situación delicada y la televisión, más exitosa, por lo general no me parece que de productos de mucha calidad. Se ha armado un lío estrambótico por la congelación de las subvenciones al cine español desde la Comisión Europea. Es un embrollo demasiado surreal para contarlo en pocas líneas, el caso es que hay amenazas de que se van a paralizar los rodajes. ¿Es posible que el cine español pudiera pararse por falta de subvenciones? Es triste, pero posiblemente sí. Sobre todo, como es obvio, las producciones más modestas, cuyos responsables parecen ser los culpables del lío. No se, yo solo apuntaré un aspecto que me parece crucial. Como en otros muchos ámbitos de la vida, siempre es preferible calidad antes que cantidad. No tiene sentido sacar 200 películas al año, que saquen 50 y compaginando entretenimiento y calidad, es lo mejor. Después de degustar las sencillas historias del cine nipón me tragué una mamarrachada de ciencia ficción llamada Pandorum, concluyendo que muchas veces es mejor la sencillez para atraerse al público.
En fin. Yo seguiré escribiendo, como sea, mientras me deje tiempo esta carrera que, ya en estricto sentido económico, confío en que será más productiva que la anterior.

miércoles, noviembre 25, 2009

Mi vida como ilegal.

Ayer estuve cazando pucks por casa, cual si fueran duendes de esos de la ONCE. Encontré un par, pero estaban no fichados. ¡Es increíble, la cantidad de tarjetas de móvil que he acumulado en estos años, y más aún que no encuentre la que me hace falta! Así pues conseguí encender el teléfono, y me sirvió para despertador, pero no tenía línea, mis líneas están caducadas porque así lo quiso el ministro, merced a terroristas islámicos, narcotraficantes, etarras y demás hermanitas de la caridad. La única línea que tengo fichada es la más traspapelada, qué le vamos a hacer. ¿Me quitan la línea? Pues yo les quito mi voto, de todos modos no tenía pensado votar a ZP. Ocho años ya están bien, que el poder desgasta. Si viene el barbas en 2012 pues que venga, total yo a partir de esa fecha no estoy muy seguro de si querré seguir viviendo en este país.
Ayer me pasé por la tienda de Vodafone en la que hice mi contrato. Pensé, iluso de mí, que al no haber ni un solo cliente esperando me atenderían mejor. Pero la señorita, como pegada al monitor de su ordenador, no se interesó de forma muy viva por mi suerte. Y yo, que he sido dependiente, opté por dejar a semejante inepta y, sacando orgullo, deduje que si ella no me quería ayudar yo tampoco necesitaba su ayuda y que se la metiera, como dice Góngora, por la fuente del mediodía. Ya iré a buscar a alguien que aprecie más un bien escaso como es un puesto de trabajo por precario que sea. Espero no tener que desdecirme en mi propósito.
Mientras tanto, voy a degustar el té en compañía de mi móvil ilegal por momentos, incomunicado por el Gran Hermano de la paranoia colectiva, y luego ya saldremos a perder un poco el tiempo o a que me lo hagan perder.

martes, noviembre 24, 2009

Puck el de la colina Pook.

Distingo, a bote pronto, entre problemas reales y gratuitos. Los primeros los encaramos por obligación, mientras que los segundos, surgidos de una acción falta de reflexión, suelen robar bastante tiempo a los primeros. Hoy he tenido un problema gratuito, motivado por mis impulsos y el claro espesor mental de las primeras horas de la mañana.
A las nueve, alguna persona o entidad que desconocía, o no le importaba, que estaba en clase, me llamó y lo apagué por acto reflejo. No había puesto el modo de silencio porque a esas horas no suelo tener llamadas a menos que sean de esos piratas telefónicos que dan la murga con que te cambies de Internet o de cuenta bancaria. Pero hacía bastante tiempo que no apagaba el móvil, así que en principio no recordaba mi código pin. Y no es que mi memoria no trabaje, de hecho este cuatrimestre lo está haciendo de continuo. Pero ese numerito hacía ya bastante que no salía a la palestra y, en vez de dejar que regresara a mi memoria, agoté mis posibilidades y me saltó con que pusiera el código puck. Eso me recordó a Puck el de la colina Pook, un libro infantil de Rudyard Kipling que no leí en su día y ahora he recuperado. ¿Código puck, o como se llame? Pues teniendo en cuenta que mi tarjeta ha ido cambiando de móvil a medida que estos se hacían viejos, a saber dónde pelotas estará el código mágico ese, sospecho de un armario preñado de trastos en el que me internaré a ver si llego hasta Narnia o a la patria de Puck y todos los malditos duendes tecnológicos que nos juegan estas pasadas.
Lo cierto es que entre semana lo uso más para despertador que para llamadas, por eso no me urge ya que, al igual que Internet, puedo vivir sin móvil pero no sin los víveres que tengo pensado comprar esta tarde en vez de visitar, en el peor de los casos, la tienda de Vodafone. Recordad, aquellos que tenéis mi edad, que hubo un tiempo en el que no existían los móviles y aún así nos las apañábamos para quedar... Parece la Prehistoria, claro. Por lo que se refiere a mí, hoy tengo claro mi orden de prioridades y que la próxima vez no tendré el dedo tan suelto.

domingo, noviembre 22, 2009

Fin de semana japo y zen.


Venía yo rumiando desde hacía un tiempo la necesidad de tomar un fin de semana de clausura para así adelantar trabajo, liberar mi raciocinio de la ponzoña con el fin de no sucumbir a esa costumbre tan hispana de dejar todo para el último día. Aún así ya me veo esperando a los Reyes Magos entre apuntes, y mi calendario de exámenes así lo atestigua. Como complemento ideal a estas tareas he escogido echarme al paladar el por lo común sosegado ritmo de dos exquisiteces niponas. Ambas tienen un tema común, las relaciones familiares y la muerte, al igual que otra española que os recomiendo, Tres días con la familia. Con ese asunto, y en medio de este tiempo desapacible, parecen el preludio perfecto para tirarse por la ventana, pero en realidad son un revulsivo ante la plaga de Luna Nueva, cuyo éxito crece sin parar cual si se tratara de la muy superior saga de El señor de los anillos, que echaron ayer también.
El programa doble podría ser triple si se incluye a Mi vecino Totoro, de visionado reciente, pero esa es harina de otro costal. Se trata de Still Walking y Despedidas, esta última ganó por sorpresa el Oscar a mejor película de habla no inglesa. Como suele suceder en estos casos, la no premiada es superior, sin restar méritos a la otra. Still Walking ha sido aupada por la crítica a los primeros puestos de puntuación, si no al primero, y es una historia más pura que la otra, no se permite concesiones . Despedidas, por otro lado, alberga imágenes bellísimas sobre el ritual de la muerte, no exentas de humor, toda una parafernalia esmerada que irónicamente poco después acaba convertida en un puñado de cenizas.
Otro de los alicientes de estos filmes tiene que ver con la mera cultura de allí, y es que los personajes trasiegan té como si fuese agua. No se por qué habré tenido yo que nacer en un país tan cafetero como este, en el que el bicho raro soy yo por eso y por quemar incienso, je, je, incluso la máquina de té de la facultad me ha estafado ya en varias ocasiones. Pero, como pudimos comprobar en la charla de dos ex-alumnos, los filólogos tenemos una gran anchura de miras a la hora de escoger destino y quién sabe si en el futuro no tendré yo que pasar por alguna de esas casas con aspecto de derribarse al primer estornudo.
Así que, si sois capaces de asimilar su ritmo a vuestro acelerado organismo occidental, os recomiendo cualquiera de estas dos o las que he citado de forma colateral. A mí me han ayudado a tomarme con filosofía este par de días tan bien aprovechados que puedo darme por satisfecho. Bien está lo que bien acaba. ¡Sayonara!

viernes, noviembre 20, 2009

¡Que venga Chuck Norris!


El otro día vi la última película de Bruce Willis, en su regreso a la ciencia ficción y a un personaje en el estilo de otros héroes suyos, Los sustitutos. Tenía un estimulante punto de partida, un futuro en el que los humanos nos limitamos a vegetar enchufados a una máquina mientras controlamos a unos clones, más perfectos (físicamente) que nosotros, con los que podemos regalarnos una noche de farra, polvete incluido, sin temor a resacas, infecciones y aunque seamos más feos que Picio. Me gustó más esta película que la de Moon, también con clones, aunque habrá quien se haga cruces por ello. Al menos esta no se las da de intelectualoide, y ofrece un buen entretenimiento con cierto trasfondo.
Ahora vuelven los héroes de acción de los 80, aunque sea con actores en edad de jubilación. A los de la Sexta, en la que algunos de sus mandamases son también productores de cine español, les ha dado por poner la saga de Delta Force, con Chuck Norris. Ohú. Me pregunto si tendría algo que ver con lo del Alakrana. Ay, ay, aquí en España es que no hemos tenido héroes de acción de los años 80. Pienso en la última de Rambo, en la que el bueno de Jhon se cargaba a docenas a los putos birmanos, decapitándolos o como fuera, pero no importaba porque eran los malos. ¿Cuánto le hubieran durado un puñado de zarrapastrosos piratas? ¿Acaso les iba a dejar escapar, para que luego se montaran una bacanal para colocarse, tajarse y tirarse pagando (esperemos que no con nuestro dinero) a todo lo que pillaran? No, no. Bien vendría el equipo de machos que Stallone ha reunido para su próxima película, The expendables: gente como Gobernator o el propio Bruce Willis, en sendos cameos, y luego Jet Li, Jason Statham, Dolph Lundgren o Mickey Rourke, entre otros. ¡Buf! Demasiada chicha para tan triste grupo de bucaneros, Si al menos fueran piratas simpáticos, como la saga del capitán Sparrow que tendrá una cuarta entrega (espero que sin la elefantiasis de la tercera)...
En fin, que estoy planteándome dejar la filología y enrolarme, ya se sabe la canción: La vida pirata la vida mejor, sin estudiar, sin trabajar, con la botella de ron, con la botella de ron... (me acuerdo gracias a Hopewell jaja) Y hay menos posibilidades de acabar colgado en un mástil que hace unos siglos. Pero bueno, por ahora habrá que conformarse con leer a Espronceda. Y, si quieren liberar esas infestadas aguas, que se dejan de burocracia y avisen a alguno de esos viejos tipos duros como el propio Walker Texas Ranger, que le sobraría tiempo para a la vuelta evangelizarnos a todos. ¡Dios nos bendiga!

miércoles, noviembre 18, 2009

Cap. 12

La última vez se me pasó pero, por poco tiempo del que disponga, en esta ocasión no se va a repetir. Ahí va el enlace al capítulo 12 de Pigmalión:

http://pigmaliontv.blogspot.com/

¡Y ya solo quedan tres! (para esta temporada, al menos) Este tiene muchos alicientes, como la presentación de uno de los personajes más entrañables. Se aproxima un desenlace in crescendo, como en las buenas intrigas. ¡Que os aproveche!

domingo, noviembre 15, 2009

El blog ha muerto. ¡Viva el blog!

Ayer encontré dos curiosas noticias tecnológicas tanto en Público como en la Cuatro. En el periódico, que regala libros de filosofía como otros regalan tostadoras, había un estupendo reportaje sobre un futuro a corto plazo en el que podremos tener, por lo que parece, relaciones sexuales con robots prácticamente semejantes a mujeres (no está la sociedad tan avanzada como para que se planteen, por ahora, fabricar hombres) En cinco años, dicen algunos. Uf, pues sí que habríamos evolucionado desde la muñeca hinchable de todas las despedidas de soltero. Parece que el mundo cyborg que retrato en Los Abrasadores no es una entelequia, solo espero que pueda servir para hacer el amor y no la guerra. Me recuerda a esa espantosamente aburrida película, Lars y una chica de verdad (o algo así), en la que el protagonista tenía problemas para relacionarse con la gente y adquiría una de estas realistas réplicas para tener una relación, eso sí, casta. ¿Y por qué no un gigoló como el Jude Law de Inteligencia Artificial? Je, je.
En el telediario de la noche salió una feria de blogs. Por lo visto, el perfil habitual del bloguero es de un hombre joven y adicto a las tecnologías (?) Por supuesto que sacaron la excepción en una venerable abuelita bloguera. Y luego uno dijo que los blogs ya están pasando de moda, que ahora se llevan las redes sociales porque son más interactivas y no requieren tanto seguimiento. En esto último le doy la razón. Llevar un blog y actualizarlo cada poco puede resultar un suplicio cuando no tienes nada interesante que decir o cuando no tienes tiempo de decirlo, aunque yo aprovecho hasta las circunstancias más adversas, como esta mañana de domingo lluviosa y con resaquilla, para escribir. Adelanto que el año que viene no tengo pensado seguir este ritmo, creo que tendré que hacer descansar más este blog para dedicarme más a su hermanito poético o a otros proyectos. Por lo que respecta a las redes sociales, podría prescindir de Facebook, y más aún de Tuenti, antes que de este blog, que es más veterano, es una creación mía y me ha acompañado en grandes momentos de mi vida. Es menos interactivo, y más íntimo. Y yo en las redes sociales no escribo, propiamente hablando. Alguna frase, alguna reflexión... Nada más. Por suerte a mí no me imponen las modas, así que esperemos que haya blog para rato, o al menos hasta que Blogger quiera.

jueves, noviembre 12, 2009

Fucking lunas.

Ayer tuve la mala idea de ver Moon, la película que triunfó en el último festival de Sitges quizá porque su jurado supo penetrar en capas filosóficas que a mí se me escapan o me resbalan. Desde luego que la ciencia ficción reflexiva no es para mí. Me dormí en 2001, escuché a gente roncando en la proyección del Solaris de George Clooney (no se cómo sería el original) y en Blade Runner quizá me dormí también. Todo esto puede sonar a blasfemias, pero, qué le vamos a hacer, para mí el paradigma del sci-fi sigue siendo Star Wars, pese a lo naif (ni el Imperio Contraataca ni la Venganza de los Sith lo son)
La culpa fue mía, yo ayer por la noche no tenía el menor interés de pensar, tan solo de desconectar un poco antes de asumir el último madrugón semanal. Y esta película me entusiasmó al principio, pero luego me fue aburriendo. Con un actor por duplicado, el mismo escenario casi siempre y una grúa parlante, pocos alicientes pude hallar. Eso no quiere decir que la película sea mala, pero posiblemente no era el momento adecuado ni yo tenía un concepto acertado acerca de la misma. Para clones, me quedo con los de George Lucas.
Y podrían haber llamado a la película Luna, quizá no quisieron por la proximidad de Luna Nueva, la segunda entrega de la incomprensiblemente exitosa (para mí) saga que comenzó con Crespúsculo. ¡Qué sociedad esta! Dicen que unas instituciones van a gastar miles de euros para fomentar la masturbación en los adolescentes, y esta es una actividad que se fomenta por sí sola y no necesita más estímulo que el que provoca ella misma; por otro lado, esos mismos jóvenes se agolpan para jalear a estos vampiros castos o, peor aún, enloquecen ante los Jonas Brothers y sus anillos de pureza. ¿Qué es esto? ¿Neopuritanismo contra sexo banalizado? No estoy por ponerme filosófico, solo diré que al menos Luna Nueva pinta mejor que la anterior película, al menos parece tener más acción y personajes interesantes. El lobo que aparece en el anuncio canta a digital a saco, y del entuerto se encarga el director de American Pie, dueño de una carrera esquizofrénica que va de desde los chicos salidos de la tarta de manzana hasta el presente best-seller mormón, pasando por otra adaptación literaria, esta vez atea, que diluyó y echó a perder junto a toda su saga, La brújula dorada.
En fin, yo sí que voy a bajar de la luna y trataré de ponerme a hacer cosas útiles este fin de semana, si puede ser.

miércoles, noviembre 11, 2009

Misantropía y buen rollo.


Os voy a recomendar dos comedias diferentes aunque con un mensaje común en su desenlace: celebrar la alegría de vivir, ya sea respecto a un viejo cascarrabias o respecto a otras viejecitas más alegres y marchosas. Con todo, lo más divertido que he leído en los últimos días es que Jorge Javier Vázquez es licenciado en mi carrera a extinguir, Filología Hispánica. ¡Ohú! Cinco años estudiando esta bella titulación para luego ganarse la vida hablando de cosas ínfimas a más no poder. Y no digo que la obra de Proust no tenga algo que ver con el Lecturas, pero aún así... La vida da muchas vueltas, pero en el futuro yo no me veo rodeado de rebotados del Gran Hermano y otros tipos iletrados y orgullosos de serlo.
Por un lado está Si la cosa funciona, de Woody Allen. Supongo que no es necesario decir que este hombre se repite, ya que rueda una película al año y su registro tampoco es que sea muy variado, no le veo haciendo una película de terror o un capítulo de la saga Star Wars (C3PO ganaría mucho, eso sí) Nos presenta aquí a un personaje odioso en principio, que juega a engañarnos con lo que el filme dará de sí cuando en realidad el desenlace no tiene nada de negativo y sí peca de irreal, como otros episodios de la película; véase la boda de la joven guapa con este misántropo que es su polo opuesto, o los padres, integristas religiosos que se hacen todo lo contrario en cuestión de minutos. En fin, ¡es una comedia, para qué pedir realismo! Y Allen, a medida que se hace mayor, parece estar más abierto a abordar todo tipo de relaciones erótico-sentimentales (bueno, la suya con su hija adoptiva es peculiar también) Primero coqueteó con el lesbianismo en ese folclórico retrato que fue Vicky Cristina Barcelona, y aquí hay una pareja de homosexuales y una mujer, madura, que mantiene un trío permanente (no se aclara si de connotación hetero o bisexual) con dos maromos. Omitiré la etiqueta habitual de este no es el mejor Woody Allen, pero sí diré que me ha parecido lo mejor desde Match Point, que era bien distinta.
Vacaciones de Ferragosto es otra estimulante propuesta, de apenas hora y cuarto de duración, que narra algo que se podría haber quedado en anécdota rara: un italiano maduro, sin oficio ni beneficio, se ve obligado a cuidar a un grupo de ancianitas (entre ellas su propia madre) a cambio de favores de diversa índole, durante lo más tórrido del mes de agosto. Y, aunque no falten leves trifulcas entre las madamas, al hombre se le dará tan bien que uno piensa que ojalá hubiera muchos como él en este mundo. Terminé el visionado con unas ganas tremendas de tomarme un Lambrusco, aunque dicho vino creo que no aparecía en la historia, quizá algún mensaje subliminal que yo no hubiera captado. Como sea, es todo un chute de buen rollo y una puñalada en el corazón de todo ese cine que idolatra la juventud y la belleza, a menudo efímera, por encima de cualquier otro valor.
Hace falta reír en estos tiempos oscuros. Si no lo conseguís con esta sesión doble, será que nuestros conceptos del humor difieren un poco, je. Sea como fuere, que aproveche.

domingo, noviembre 08, 2009

La foto pendiente.


Ayer Paco en persona me recordó que no había colgado estas bonitas e interesantes fotos que me envió. De Florida, ¿verdad? Quizá recuerde mal esta cabecita loca, más loca que nunca en días como el de hoy, en los que me da por pensar que la barca de nuestra vida acabará hundiéndose bajo el peso de nuestras gilipolleces. Pero esas reflexiones son muy propias de las tardes de domingo raras, ya lo decía Amaral, y nuestra misión es ir aligerando esa barca.


El estado de Maine, el de Stephen King, acaba de prohibir el matrimonio gay y, que me perdone Hopewell la hipérbole, eso es más terrorífico que cualquiera de sus novelas. ¿No sería un buen argumento para el maestro? Una plaga de homofobia se extiende por algún apacible pueblecito a la manera de los vampiros de Salem´s Lot. Paco también me ha obsequiado con unas chapas a favor de la proposición 8, la que aprueba dicho matrimonio, que llevaré por aquí aunque la mayoría de la gente no tendrá ni puñetera idea de a qué se refieren (y en algunos casos me haré el sueco respecto a ello)

Estas camisetas son tan bonitas como los maromos descabezados que las llevan, me gustaría tener una aunque quizá sean demasiado de San Francisco como para León. Sí me gustaría lucirla cuando salga a exponer mi trabajo para Literatura III, el cual versará sobre los abundantes y por lo general anónimos poemas sobre la sodomía en el Siglo de Oro. Hablando de deberes, voy a ir terminando para luego repasar el minicontrol de Filología Románica de todos los lunes. Aunque fáciles, estos exámenes me fastidian mucho mis tardes de domingo raras (e irónicamente productivas), por lo que nuestra profe francesa mejor que no cuente conmigo para coger alguna de sus optativas del segundo cuatrimestre. No me qiero ir sin desear una pronta recuperación para nuestra Má, porque la salud de los padres es lo importante y todo lo demás accesorio.
PD- Ya se ha estrenado el cap. 11 de Pigmalión, el capítulo maldito. Otra tarea pendiente, colgar el enlace el próximo día.

sábado, noviembre 07, 2009

Inmortal.

Seré tu luz... No, no me refiero a la canción de la Oreja. Ya escribo desde mi viejo ordenador, que no creo que llegue a los 103 años de Francisco Ayala pero en todo caso, teniendo en cuenta la proporción portátil-ser humano, aún parece tener cuerda. Ya empezaba yo a darle la razón a Rajoy en eso de que Santo Job solo hubo uno (y el Santo Job tuvo la suerte de no haber llegado a la era de la informática) cuando, gracias a la externa e indispensable ayuda familiar, aquí ando de nuevo. Otro que también ha resucitado es un muñequito de Bilbo, regalo de hace varios cumpleaños, que debía andar rondando por el piso de República Argentina y ha aparecido, como es usual, escondido en cualquier madriguera. ¡Qué nostalgia! Me pregunto quién interpretará al mítico personaje en la próxima versión de El hobbit, una duda que trae en vilo a muchos fans bastante más frikis que yo. En fin. Ahora que he recuperado mi herramienta de trabajo confío en que pueda escribir entradas más sustanciosas que esta, aunque no lo tengo claro. Este cuatrimestre es durillo, y cuando me viene la inspiración suele ser para un campo que tenía olvidado y en el que ahora tengo puestas muchas esperanzas y energías, el de la poesía. Si visitáis mi otro blog creo que lo podréis comprobar. Lo que importa es que el old laptop ya está con su dueño, el Viernes (aunque en mi edición era Domingo) se ha reencontrado con su Robinsón. Y que no me deje al menos hasta que acabe esta singladura.

jueves, noviembre 05, 2009

Al rescate.

Una de mis sentencias favoritas, si no la que más, es la que reza de esta manera o similar: No se valora lo suficiente lo que se tiene hasta que se pierde. Cierto. No hay año en que no la saque a colación y, de hecho, ahora mismo me ronda en la cabeza por temas varios.
Respecto al ordenador, es algo obvio. Cuando tienes la rutina a estas horas de tomar el té y chatear un rato al tiempo que degustas alguna lectura más o menos digerible, es raro que de un día para otro se rompa. En breve, el Leon Team (más bien mi hermano, que yo estaré casi de oyente) se pondrá manos a la operación y con suerte esta noche, tras una semana más corta de lo habitual y poco dura, podré solazarme en la visión de los documentos que creí perder y rememorando otros que tal vez deba sacrificar...
No se. Qué nervios en todo caso. Siento una cierta sensación de euforia y a la vez temor. ¿Será el mono? ¿Será que soy adicto a las nuevas tecnologías? No lo creo, en todo caso sí lo seré a algunas costumbres que, siempre que salgo de aquí, intento conservar aunque no de todas lo consigo (el olor a incienso no es muy popular)
Así que voy a reponer fuerzas y , como empezamos con aforismos, os dejo con otro muy sano que he aplicado hoy: One apple a day keep doctors away.

lunes, noviembre 02, 2009

Todos los difuntos (ordenadores)

He exagerado a sabiendas en el título. Mi ordenador no está difunto, ya lo creo, solo está siendo boicoteado por sus súbditos hasta el extremo de que va a necesitar ayuda foránea, la mía y la de mis aliados. Todo este desorden ha sido iniciado por el Windows, que de la noche a la mañana se declaró en huelga por motivos no conocidos hasta la fecha, y mis intentos de instalar alguna otra versión fueron abortados.
A la espera de que esa sustituta llegue, por ahora ni siquiera puedo encender el portátil por un cargador que, ese sí, puede contarse ya en el número de los difuntos. Lo adquirí en una tienda en la que juegan a electricistas y dependientes, cuando de lo primero saben bastante y para lo segundo pobremente valen. Me temo que tendré que regresar allí, mal que me pese, porque si lo único que necesita es un nuevo sistema operativo y electricidad, pues tampoco creo que sea para echarse a llorar, quizá en unos días tenga conmigo a ese trasto que tanto ha significado para mí.
Sí, podéis reír, pero hay algo de sentimental en esto. Ese portátil me ha acompañado en dos ciudades, viviendo en cuatro o cinco pisos diferentes, pariendo este blog y el otro, ayudándome en mil actividades confesables e inconfesables, y no es Internet todo lo que reluce... De hecho, también tiene canciones, pelis, fotos, tantos escritos como ya no puedo recordar y ha sido escenario de mil batallas en, por supuesto, el Héroes. Por ello no pienso rendirme tan pronto, porque un par de hijoputescos accesorios quieran darme guerra. El portátil ya estuvo a punto de fenecer hace un par de años, cuando empecé la carrera, pero no fue necesario ponerlo en la UCI, ha seguido sirviéndome con fidelidad y, ante los achaques, buena cara y a intentar arreglar el estropicio antes de que la hora de los exámenes y los trabajos se acerque demasiado.
Difunto aún no, y lucharé por tenerlo a mi lado con suerte (quizá peque de optimista) hasta terminar mi también moribunda licenciatura.

viernes, octubre 30, 2009

Vuelven los filólogos.


Soy por ahora incapaz de hallar los mecanismos de este ordenador, que es mejor que el mío pero cualquiera lo diría, no me ha dejado ver ni una mísera peli aunque por suerte, a horas más tardías, en la tele emiten esa joyita de Pesadilla antes de Navidad.
Hasta que arregle el estropicio espero que sepáis comprender por qué soy breve en mis escritos, pero no quería dejar pasar la ocasión de colgar una foto de la salida de ayer con mis compis filólogos. Yo, para variar, salgo agarrando algo de beber, en este caso una Miau. La foto es en el Korova, marco habitual de otras instantáneas de primitos. Ojalá haya muchas más ocasiones como esta, porque me hacen disfrutar más aún de una carrera que se me está pasando como un suspiro. No añadiré nada más. Como si de un hechizo de Halloween se tratara, el precio de una noche de diversión como la de ayer ha sido un encantamiento que ahora mismo embota mis sentidos, y mis problemas tecnológicos no ayudan a atenuarlo. Pero es un precio bien pagado. Os dejo con esa bella imagen que quedará como un recordatorio para el futuro, de cómo se lo pasaba la pequeña célula filóloga cuando salía de fiesta.

miércoles, octubre 28, 2009

Huelga.

De la noche a la mañana, como quien dice, me he quedado sin portátil y no porque dicho cacharro esté anciano, que lo está, sino que ha sido el Windows lo que ha fallado sin que encuentre una mínima razón para que lo haga. Mientras pruebo si soy capaz, seguramente no, de repararlo, al menos tengo este otro ordenador, más moderno pero al que no estoy acostumbrado y por tanto tampoco voy a extenderme mucho. Ayer, una semana después de mi cumpleaños, parecía el día de Todo al Revés: no funciona el portátil, no funciona la báscula, no tienen mi libro encargado... Ohú,¿qué habré hecho para merecer esto? Y no es que sea yo un adicto irredento a Internet, pero lo cierto es que mi vetusta máquina me sirve para bastantes más servicios.
Jamás me volveré a fiar de Windows, ni el 7 ni el 69, pero de momento es lo que hay. Confío en que la reparación acabará, a más tardar, la semana que viene, y hasta entonces si vengo por aquí no creo que sea más que para despotricar brevemente contra este desahucio que me ha venido sin esperarlo y, digo yo, sin merecerlo.

domingo, octubre 25, 2009

Fin de semana de atroces blockbusters.

Cuando era niño tenía una serie de muñecos de acción de los cuales unos eran auténticos, fabricados por Hasbro, y otros bastardos, en la mejor tradición de las videoconsolas a lo Nintendo-Nipondo. Como por aquel entonces no sabía nada de inglés les llamaba Yiyou, aunque el original es GI Joe, como la película que acaban de sacar hace poco.
Como a mí siempre me ha gustado inventarme historias, jugaba con mis muñequitos a hacer películas cuyas tramas no recuerdo, pero que seguramente serían más creíbles que las de la película de Stephen Sommers. Este hombre nos dejó buenas muestras de cine de aventuras, entretenido y sin mayores pretensiones, con los filmes sobre la Momia. En GI Joe veo dos elementos principales. Por una parte, desde luego, los fuegos de artificio de las escenas de acción, algunas bastante buenas como la de la Torre Eiffel y otras muy embrolladas como la final. Por el otro, y sin que sepa comprender por qué, han metido flash-backs que explican la vida íntima y las motivaciones (?) de algunos de los personajes, sin que llegue a entenderse por qué algunos buenos cambian a malos, otros malos a buenos o directamente alcanzan el mayor de los ridículos como la historia de los niños karatekas.
En Harry Potter estaba claro el final abierto porque es una serie de libros, pero aquí el final es tan abierto como un Seven Eleven, en plan ¡Nos veremos las caras!, suplicando una segunda parte que se rodará, imagino, en el caso de que esta recaude lo previsto. No hay mucho más que decir, habida cuenta de lo reventado que estoy hoy y ya me toca las narices bastante el gastar energía comentando este disparate que eleva la calidad, por comparación, de la sexta entrega del joven mago. Me sigo quedando con mis yiyous de siempre, ahora olvidados por alguna caja pero que me caían bastante más simpáticos que estos encarnados por unos actores sin muchos complejos para disfrazarse.

viernes, octubre 23, 2009

Rosa y negro.


Cuando una saga (ya sea literaria, cinematográfica o de otro estilo) se compone de varios capítulos, es bastante difícil lograr una progresión y que cada entrega supere en interés a la anterior. Esto es algo claro en la de Harry Potter, que aventaja en calidad a otros fenómenos como los de Crepúsculo o, a bastante menor escala, Eragon. Me defraudó su desenlace y en cierto modo me defraudaron los dos últimos libros, puede que al leerlos en inglés me perdiera algo pero dudo que mi sensación se desprendiera solo de eso. A los que nos gusta escribir muchas veces, al leer, nos hacemos una imagen mental de cómo nos gustaría reescribir esa historia. Yo eché de menos más riesgo, más innovación, pero quizá fuera la propia JK Rowling quien no tenía el menor interés renovador. O tal vez estaba hasta las narices de su criatura estrella y quería quitársela de en medio como fuera para seguir una carrera como escritora que hasta ahora no ha dado otro fruto.

No me ha sorprendido que no me guste la película de Harry Potter y el Misterio del Príncipe porque tampoco me gustó el libro. Hay muchas cosas que no entiendo de este filme. Para empezar, ¿dónde están algunas de las imágenes más espectaculares del tráiler? Me refiero a una escena en la que varios brujos sobre escobas destrozan el Puente del Milenio de Londres, si no recuerdo mal, un delirio infográfico que les tendría que haber costado sus buenos dólares y que en la película... no aparece por ninguna parte. ¿Estará en el DVD? ¿Lo habrán dejado para la séptima, dividida en dos? Lo extraño es que, con una duración de casi dos horas y media, las escenas de acción escasean muchísimo, y el clímax deja bastante que desear. Es como si hubieran pensado: Esto es solo un episodio de transición, para que vayan abriendo boca. Quien quiera peleas, batallas, duelos y demás parafernalia que espere al capítulo doble final y de paso exprimamos hasta la saciedad esta maquinaria.

El contraste de tonos en la película canta mucho. Vale que ya son adolescentes (aunque los actores superen en edad a sus personajes) pero las tontuelas tramas sobre enamoramientos varios y cruzados acaparan demasiado protagonismo, en detrimento de una trama principal cuyo hilo suele ser ínfimo. Yo tengo que soportar las rabietas y carantoñas de personajes secundarios sin interés, llamados a ser partenaires de los principales, cuando en realidad lo que quiero es ver más flash-backs sobre los orígenes de Lord Voldemort, mucho más desarrollados en el libro. Y, pese al título, os aseguro que el misterio del Príncipe Mestizo apenas se aclara, o directamente queda en la mayor confusión. Creo que para historias de amor casto entre adolescentes ya tenemos (o teníamos) la saga High School Musical, y el propio Daniel Radcliffe ha reconocido que Zac Efron es más guapo que él, je, je, lo cual apruebo. Y, ya que JK Rowling tiene dinero para esta vida y para dos más, podría haber sacado a alguno de los alumnos del armario, en vez de hacerlo a posteriori con Dumbledore ( ¿por qué los personajes gays siempre mueren? ¿El hecho de que Dumbledore cogiera una revista sobre punto de cruz era una pista? Preguntas sin respuesta)

Otros que han arriesgado poco han sido los de Warner Bros. Para los tres últimos volúmenes han escogido a un director curtido en el academicismo de las series de la BBC, cuando hubiera sido mejor un soplo de aire fresco como el que dio Alfonso Cuarón en la que quizá sea la mejor película (¿y el mejor libro?) Pero creo que a los ejecutivos no les importa la calidad, tan solo sacar beneficios ingentes ahora que Disney ha comprado Marvel y ellos viven de Harry Potter y de la renovada e hiperatrofiada saga de Batman, tras pegarse un merecido hostión con Superman.

Así que solo puedo alegrarme de no haber pagado en el cine por ver esta película entre rosa y negra que delata a distancia el probable cansancio de la autora del original. Ahora solo cabe esperar que el dípitco final merezca la pena. Francamente, yo espero con más ansia el de El Hobbit a cargo de Guillermo del Toro, basado en la obra maestra de unos de los maestros, valga la redundancia, de Rowling.