domingo, noviembre 29, 2015

Relativizando.

En algunos momentos de este mes, ya próximo a su conclusión, he llegado a pensar que el balance del mismo iba a ser tirando a mediocre, no diré negativo porque no ha sucedido nada que mereciera semejante valoración. Sin embargo, siempre hace falta esperar hasta el último día para reafirmarse en esa sensación y, sobre todo, realizar los juicios de manera global. Por no hablar de que en muchas ocasiones, pasado el tiempo, todo es susceptible de ser relativizado. Eso me sucedió con el año 2011. Lo tomé por malo, y no fue tal. De hecho, deja para el recuerdo instantes que pervivirán en mi memoria por fugaces que fuesen, como el relacionado con uno de los mejores ligues que he tenido (también uno de los más prepotentes, suele estar en relación). Buena parte de las vibraciones negativas de aquel año se produjeron, irónicamente, por culpa de otro ligue (y más que eso), que me puso en apuros, pero en menos apuros de lo que se había creído, le gustara o no. 
Por lo que se refiere a este mes, ya no hablaré más de ligues para que esto no parezca algún programa descerebrado, pero sí de que ha albergado suficientes puntos de interés: ya desde su inicio, con ese Halloween en la Compe con mi hermano Paco, situación poco frecuente, hasta esa cena casi en el desenlace, conociendo gente nueva y maja. Y, respecto al doctorado, cabe señalar que, tras defender la tesina en octubre, estaba claro que el ritmo no iba a mantenerse tan alto, lo cual me ha permitido dedicarme a actividades complementarias. No he faltado a una sola clase de Francés, ni he dejado de impartir ninguna de mis clases particulares, puedo estar satisfecho en ese sentido. En este mes, por otra parte, se han establecido planes para el futuro tan atractivos como ese viaje a París para el que ya he sacado los billetes, y tal vez, no es momento ahora para aventurarlo, la trascendencia de algunos de sus sucesos sea mayor de lo que pudiera pensar en un principio. A falta de regresar mañana y ver si el piso ha sobrevivido a la edición americana del Thanksgiving, esta es mi valoración, que, como indiqué, tal vez varíe en el futuro. Esa es una de las funciones más satisfactorias de este blog: ser un memento de los últimos años, para así poder contrastarlos y comprobar cuán mudable es el corazón, y cómo la importancia, o no, que dimos a ciertos acontecimientos se relativiza mirando con una cierta distancia y perspectiva. 

2 comentarios:

claudine dijo...

interesante reflexion tisi... yo soi una relativista nata, y mas cuando estoi fuera d spain como ahora, en un cafe d bornem, belgium, con musica pop y domingo lluvioso y familiar y comiendo una manzana d mazapan. Te entiendo y comparto como hermana tus puntos d vista... y wena idea lo del viaje a Paris, estas lanzado ;)

Luis León Prieto dijo...

Gracias, Claudia!

Que disfrutéis el viaje, y nos veremos pronto, ya en diciembre. Creo que el viaje a París llega en el momento adecuado, ya lo creo que sí!