martes, abril 12, 2016

La Entrada Número Mil: El Carro.



Hay luz al final de la chimenea (aunque en esta foto no pueda apreciarse muy bien). ¡Mil entradas ya! Bueno, no se puede negar que en algunos sectores de mi vida he sido una persona constante, como en este blog: diez años y mil entradas. Debería ser motivo de celebración, si no llegase en un momento un tanto sombrío. En todo caso, son factores imprevisibles. Lo que importa es que este espacio, además de un testimonio de mi existencia, de mi obra y de otras cuestiones más, ha seguido una evolución que, claramente, ha sido para mejor. Solo hay que ver cómo eran las primeras entradas... Claro que, entonces, esto para mí no constituía otra cosa que un juguete nuevo, que usaba un poco como vía de escape para un trabajo un tanto frustrante. El día de los Five Carros marcó un hito aunque hay que reconocer que el amigo Oli llegó a superar esa marca. 
¿Cuál será el rumbo que seguirá este blog? Me gustaría saberlo, yo que ni siquiera se cuál será el mío propio a partir de que termine el presente curso. Suerte que yo siempre he tenido un modo (en ocasiones no muy fiable) de aclararme: la escritura. Por ello, hoy compré un cuaderno en la tienda Friking, en serio, cuya portada muestra una evolución de los joystick de consola. Voy a bautizarlo como El Carro, y apuntaré todas mis posibles alternativas para un futuro bastante cercano. Me salió esa carta en el tarot esta semana. Vale, la que salió la semana pasada no pudo ser más errónea, pero es que yo no me creo al cien por cien, ni por asomo, lo que marcan los arcanos. En este caso, no obstante, me da que acertaron de pleno. ¡El carro! Me suena a esa frase que me han repetido hasta la saciedad en los últimos días: Hay que tirar p´alante. Sí, aunque se haya estropeado una rueda, o incluso haya que cambiar las cuatro. El camino se llenará de luces y sombras, del mismo modo que los caballos que tiran del carro son blancos y negros, pero eso es algo asumido. Se abren numerosas bifurcaciones, lo cual siempre resulta estimulante. Sería injusto si dijese que este curso ha sido una mierda, pues ha albergado momentos para el recuerdo, pero voy a robar un eslogan de la política: se huelen aires de cambio. 
¿Para mejor? Eso espero, tratando de no repetir los errores tanto de este año como del pasado. On the road. Vamos allá, a por otras mil entradas si nos ponemos muy generosos. Yo sigo escribiendo en papel, tal y como acabo de mencionar, pero este etéreo espacio ha dejado un poso bastante profundo en mí. Y no me abulta en el cajón. Merci por haberme acompañado hasta el momento. 

3 comentarios:

claudine dijo...

Rien de tout Tid! En hora buena...

claudine dijo...

Tis, sorry ;)

Luis León Prieto dijo...

Merci, Claudine!

Seguiremos dándole a la tecla... Y al boli jeje