miércoles, enero 20, 2016

Les trois dames.


Estoy en la víspera de mi viaje, y eso conlleva algunos preparativos, ya sean útiles o inútiles; esta es una consideración que, en muchos casos, no se puede hacer a priori. Parece ser que voy a un hotel elegante, el Hilton Opera (no tanto como el Ritz, que lleva tiempo cerrado y ayer sufrió un pavoroso incendio). Eso no significa que el ambiente tenga que ser asimismo elegante. Ahora no, porque la predicción me daba temperaturas bajo cero, pero en verano supongo que no falten los clásicos turistas con sandalias y calcetines. En todo caso, aprovechando la circunstancia, las rebajas y el hecho de que necesito ir adquiriendo ropa más seria para posibles entrevistas de trabajo, la otra tarde me pasé por la tienda de saldos, o de ropa ecológica, por no decir de segunda mano. Este último término tiene un significado de lo más peyorativo, asociado a la indigencia, pero yo no lo veo así. Comprar una chaqueta usada, pero en buen estado, no debiera estar tan lejos de adquirir un libro en buen estado en una librería de viejo. La tienda, por cierto, perteneciente a una cadena de Cáritas, también tiene excelentes libros a precio bajo, como el que mencioné de Enrique de Vicente. 
Yo defiendo el reciclaje y el aprovechamiento, frente al consumismo desaforado. Hasta utilicé la carcasa de uno de las pavos de Acción de Gracias, congelada durante Navidad, para hacer un caldito muy propio de la semana más fría del año. Ya mi hermano Pedro, cuando vino a verme, había comprado una camisa en la misma tienda, que descubrí gracias a él. No tuvo asesoramiento, entonces, pero yo sí, por la cortesía de tres damas que, si no todas al menos alguna, hacían labor de voluntariado allí. Una de ellas, la que me abordó en un principio y me despidió a la salida, era una viuda que había residido en París, ella sí muy elegante, que me recordaba un poco a cierta profesora de Literatura de la carrera. Ella me recomendó varias americanas, con la ayuda de otra señora, con aspecto de bruja buena, y una tercera más joven. Se valoró el largo de manga, entallaje, tipo de tela, etc. Finalmente, por un precio ridículo que en otra tienda me habría dado igual para un par de camisetas, me llevé aquella con la que poso en la foto, tipo ejecutivo dispuesto a dar una charleta o el ya célebre elevator pitch, y otra de tela más gruesa, que con vaqueros y la boina pintaría perfecta para tomarse algo en el barrio de Marais. 
Es cierto que cuando voy a comprar ropa prefiero estar a mi bola, y que no gusto de que me analicen como a un figurín. No obstante, agradezco la colaboración y dedicación de les trois dames para mi llegada a la (auto)proclamada Meca de la moda. Eso sí que es espíritu de voluntariado, con una calidad de atención varios puntos más alta que la que he visto en personal sí remunerado. Regresaré allí, que además tengo la tarjeta y, por si fuera poco, el dependiente va a mi mismo gimnasio. 
Por cierto, una película ambientada, parcialmente, en París, es La chica danesa. Un filme bien joli (bonito), pero que adolece de falta de ritmo. Sirve para descubrirme una maravillosa actriz sueca, Alicia Vikander. Tan bella como estupenda intérprete. Sin desmerecer al protagonista, cuya androginia, evidente desde sus primeros papeles, sin duda le habrá ayudado a transformarse. Mejor película es Carol, que desde luego podría servirme como referencia para el doctorado. Ninguna de estas dos propuestas LGTB han sido nominadas a mejor película. Así que falta de diversidad racial, por lo cual está habiendo boicot, pero también de diversidad afectivo y sexual. Lástima. Este año toca testosterona, la de los tres títulos con más candidaturas. Magníficos, por cierto, pero hubiera preferido una mayor variedad de historias. Y creo que, en principio, toca el momento de despedirse. Quizá pueda estrenar mi iPad para escribir alguna entrada desde París. Sería estupendo, si me es posible. A bientot!

2 comentarios:

claudine dijo...

Genial Tis... reciclaje, aprovechamiento, concepto d utilidad... estoy contigo ;)
Por cierto, ya que has visto la peli d la chica danesa, te recomiendo el libro, que es magnifico y que lei en 2001, siendo una fuente d inspiracion. Quiza hasta te podria venir bien pra el doctorado... te lo paso cuando quieras/puedas... bon voyage y que la fuerza te acompañe! À bientôt!

Luis León Prieto dijo...

Muchas gracias! Sí, espero leer esa novela, que además está ambientada en la última ciudad que visité, Copenhague, y aquella que pretendo visitar en breve, París. Merci!