lunes, mayo 04, 2009

Frivolidades.


Podría hablar de la esquizofrenia permanente que me produce un examen parcial mutante, que cambia de fecha día sí y día también, o quizá pudiera lamentar que entre ese y algún otro me hayan boicoteado mi segunda visita en este año a Zaragoza... Pero no hay que agobiarse, que es lunes. Si acaso esos temas los dejaremos para otra ocasión.

Hablemos de algo ligero, de algo con ese glamour que es el verdadero opio de nuestro pueblo, ante el cual no vale oponer nada: ni gripe A, ni gripe B, ni todo el resto de letras, aunque sean del Tesoro. Me vienen a la cabeza un famosillo de TV, y una famosa que aún no ha hecho gran mérito para serlo. Del primero casi no recuerdo el nombre, creo que se llama Gary Dourdan y es un negro (conste que uso la misma expresión que mi profesor de Literatura) que hace de secundario en uno de los CSI. En cualquier caso no le tengo mucha simpatía a esa serie, por motivos personales. Yo la única serie que sigo, nos ajo, es Pigmalión, supongo que la otra debe tener éxito porque si no me es imposible entender que le hayan cogido como imagen para promocionar la provincia de Castilla y León (no entraré aquí a valorar lo oportuno de esta unión, cosa que llevaría un tiempo)

De ese tipo no se nada, solo que le debe de gustar nuestro país porque ha aparecido en saraos varios, y siempre lo confundo con Lenny Kravitz. El anuncio, que vi de casualidad como todos los que veo, me provocó cierto sonrojo. Hace unos años, cuando aún estaban unidos, eran famosos y vecinos míos, se encargaron de la campaña Café Quijano, lo cual me parece más lógico. ¿O es que no hay famosos dentro de nuestra comunidad? Yo no se si este tal Dourdan sabría situar a León en el mapa, aunque quizá le hayan agasajado bien para llegar a un acuerdo. Empieza a hablar en el spot de los manjares de esta tierra, que si cecina, que si lo otro, y al final me parece como que estuviera hablando de autopsias y esas cosas de las que hablará en su serie. Bueno, peor hubiera sido que se la hubieran adjudicado al gordo de Perdidos. Ese ya no hablaría de cecina, sino que seguro que se comía la pata de la vaca entera...

Y como antes del Telediario siempre hay tiempo para frivolizar, gracias al Corazón de cambiantes estaciones, me enteré de que Elsa Pataky es la mujer más deseada por los españoles. No por mí, desde luego, aunque estoy acostumbrado a que mis gustos difieran un poco de la mayoría de mis compatriotas. Supongo que su marido no será el hombre más deseado, ni por varones ni por féminas. Bigas Luna, descubridor de Penélope Cruz, quiere otorgarla un trampolín a Hollywood precisamente con una historia de matices biográficos. Este señor, del cual visioné su última película a modo de cilicio, quiere hacer una trilogía. Por suerte, en una ataque de lucidez previo a la senectud, la segunda parte de la misma no será Juani va a Hollywood, sino DD Hollywood. Descubrió al fin que los poligoneros no van al cine, al menos no a ver películas que los retraten, y ha decidido cambiar de heroína: Diana Díaz, una actriz deseosa de triunfar en Hollywood como la propia Pataky. Así que preparáos, amigos, para algunos desnudos gratuitos de la diosa y cameos de estrellas venidas a menos, o que pasaban por allí. En fin, se acabó el tiempo de las frivolidades, ahora toca ver por dónde empiezo y, dentro de la esquizofrenia de la que hablaba al principio, lo más normal será que o no empiece o me pierda en ello.

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