domingo, junio 08, 2008

Un año más.

Observando por encima la estructura de este mes, no puede ser más diferente al junio del año pasado. Por fortuna, bajo mi punto de vista. Mi regreso de Estados Unidos trajo un ramillete de situaciones absurdas engarzadas entre sí. Por una parte, fue absurdo que no pudiéramos pasar dicho mes en Madrid. Errores de precisión nos forzaron a abandonar nuestro piso, en principio en junio, aunque al final lo abandonaríamos para siempre. Y de mala manera. Solo con tacto y habilidad pude aplacar un poco las turbulencias desatadas a la hora de dejar un piso que si por algo bueno recuerdo es porque al menos tenía el dormitorio más grande en el que he vivido nunca... Creo que lo supe aprovechar bien, ejem. Luego, de regreso a León, lo que comenzó como la fiesta típica por mi momentáneo retorno derivó luego hacia el mismo absurdo. Una situación en la que parecía movido por la inercia, me acostaba de mal humor, me levantaba de peor y no lograba nunca entender por qué estaba machacando mi salud mental y física por un objetivo que no estaba cumpliendo. Suerte que no duró mucho. Ahora es otra cosa. Incluso en días en los que prácticamente no salgo de casa me siento bien, fuerte de ánimo y con esperanzas varias de que: a) no me hallo en situación desequilibrada, sino logrando con tenacidad salir adelante en el tercer intento de esta carrera. Y que no lo hago por obligación, sino porque realmente me gusta. b) el esfuerzo constante durante el curso merece la pena, ya que ahora voy a tener varios meses en los que podría dedicarme o bien a un trabajo mal pagado como el del verano pasado o bien a mi verdadero trabajo, que por ahora no me produce ingresos pero nunca me los producirá si no le dedico tiempo y ganas. c) tengo la esperanza, aunque no me confiaré, de no volver a dejarme llevar por situaciones como las de un año ha. Hasta cierto punto, creo que se lo que me conviene. Y no puedo consentir moldearme ante la primera influencia que se me presente.
En fin. Se que todo esto suena un poco críptico, pero sería demasiado complejo de explicar. No es un sentimiento negativo el que me impele a escribir. Más bien, la satisfacción de haber encontrado un buen rumbo en comparación con hace un año. Cierto que aún quedan muchas cosas por mejorar, pero bueno. Y que echo de menos Madrid... Espero ir en julio. Ya libre de responsabilidades. Por ahora, es todo el viaje vacacional que necesito.

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