viernes, mayo 04, 2007

La bisexualidad clásica según Hollywood. (Segunda parte)


Para finalizar la semana, ahí os dejo las dos. Hablaremos ahora de una de cal y... Habéis adivinado. En realidad nunca entendí esa frase, no si la cal es lo positivo o lo negativo, pero aquí tenemos dos peliculas mediocres, aburridas ambas, pero que tienen al menos diferencias en cuanto al respeto por la historia y las costumbres de la época.

Es lo que diferencia a un artesano de un director competente pero desigual. La primera, Troya. Brad Pitt, el ídolo de quinceañeras y octogenarias, ¿iba a hacer de gay, si al menos bisexual? De eso nada. Poco importa que hasta la saciedad, en la Ilíada y en miles de poemas antiguos se hable de su relación con Patroclo, y de la furia que le embarga cuando asesinan a su amante. En el filme de Wolfgang Petersen, Patroclo es primo (?) de Aquiles. ¡Pardiez! A esto se le llama ahora ser primo. Luego meten un par de escenas de Brad retozando con alguna compañera, en las cuales se intuye su trabajado pandero, y que arda Troya.

En contra, Alejandro Magno tiene un enfoque distinto. Tanto, que un grupo de abogados griegos amenazó con querellarse contra Oliver Stone por dar una imagen bisexual del personaje (¿qué documentos sostendrían los leguleyos para afirmar la contraria?) No obstante, tras ver el filme, una hazaña porque es un ladrillo de tres horas, el grupo de letrados, quizá una versión helena del Foro de la Familia, quedó en calma. Ya no es lo chistoso de ver a Colin Farrel con peluca rubia y faldita, ni a Angelina Jolie como su madre. ¿Le engendró a los cinco años? Pero al menos Stone, siempre habituado a la polémica, insinuó de manera bastante efectiva la relación de Alexander con su amigo, sea cual sea la semántica de este término, Hefestión, así como unas lecciones iniciales del propio Aristóteles justificando esas costumbres de ostras y caracoles. Cuando Alejandro va a yacer con la princesa (¿Roxana se llamaba?) parece que lo hace a punta de pistola.

En fin, que aún falta hacer el Brockeback Mountain de la Grecia clásica, y que estos dos bodrios no pudieron tener la cualidad del filme anterior, que al menos me provocó muchas carcajdas, quizá involuntarias, con ese jorobado de Notre Dame con gorro de pitufo.

Acaba la semana del orgullo bisex. ¿Conclusiones? Acostaos con quien os de la gana.

3 comentarios:

Alicia dijo...

Olé por la última frase jajajja

Hopewell dijo...

en una cosa si tienes razón: Alejandro Magno era un pestiño de cojones....

Maeve dijo...

Sí, intenté verla. Las 3 cosas buenas de Alejandro:

1- la claridad con la que se dice que Hefestion es el amante, a pesar de que no salga ninguna escena de sexo entre ellos - qué pena!

2- Lo buena que está Angelina Jolie. Que parece que el tiempo no pasa por ella, ya que está igual cuando él tiene 5 años que cuando tiene 30...

3- Que no me importó dormirme, porque no sentía que me estuviera perdiendo nada.

Y sí, acostaros con quien queráis, pero no me lo escondais :P